jueves, 12 de septiembre de 2019

La caridad de los “brazos abiertos” en el mundo que viene

Si fuéramos serios, el énfasis se pondría  en la exigencia de una política antiimperialista y anti crematística coherente desde los gobiernos nacionales.


RAFAEL POCH, 11 Septiembre 2019

La gestión europea de la crisis de los emigrantes ya ha entrado de pleno derecho en la colección de los sucesos infames de la historia continental. Con el telón de fondo de los miles de ahogados en la travesía del Mediterráneo, los centros de internamiento en Europa y los campos de concentración en Libia, la Europa bastión de los derechos humanos se convierte en chiste macabro. La crisis de migrantes de 2015 convirtió todo el perímetro exterior de la Unión Europea en territorio cerrado. Desde entonces se han restablecido, además, los controles en muchas fronteras nacionales del interior de la UE: todas las de Francia y algunas de Austria, Eslovenia, Dinamarca, Suecia, Alemania y Noruega, entre otras.
Al más corto plazo, la inestabilidad en Libia es un acicate para que los migrantes de Oriente Medio y  África allá concentrados -entre 700.000 y un millón- así como los propios libios, protagonicen una nueva ola masiva hacia la UE. Hasta ahora la indignación de la opinión pública liberal, o de parte de ella, no ha impedido el avance del discurso anti emigración, ni el desplazamiento de las fuerzas políticas de centro hacia posiciones más o menos confesas de derecha radical y no parece que eso vaya a cambiar.
Todo esto no es más que un anticipo de lo que se nos viene encima. Tendremos 140 millones de nuevos desplazados en América Latina, Asia y África entre hoy y mediados de siglo, estima el Banco Mundial, según el cual cada año ya se contabilizan 25 millones de emigrantes climáticos, una categoría ahora difusa y estrechamente imbricada con los fenómenos de éxodo rural. El Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU eleva la cifra de desplazados a 250 millones en 2050 y el Internal Displacement Monitoring Centre calcula que la cifra puede oscilar entre los 150 millones y los 350 millones para ese año. El New York Times mencionaba el año pasado un informe según el cual la cifra sería mucho más elevada, hasta 700 millones de desplazados en 2050. El 10% de los mexicanos de entre 15 y 65 años, decía, podrían dirigirse al norte empujados por el incremento de temperaturas, sequías e inundaciones. “Aunque el número exacto de personas en movimiento a mediados de siglo sea incierto, la escala y alcance superará ampliamente todo lo visto hasta ahora”, resumían los autores de otro informe.  Así que el más que previsible agravamiento del problema, convertirá en anecdótico lo que hemos visto hasta ahora.
En ese contexto la caridad de los “brazos abiertos”, por meritoria y necesaria que sea la labor de esas organizaciones, no es una base firme. Si somos serios, el énfasis debería ponerse en la exigencia de una política antiimperialista y anticrematística coherente desde los gobiernos nacionales. Y eso por la misma razón por la que la respuesta al avance de la desigualdad y de la pobreza en nuestros países no es la creación de comedores para indigentes, sino una política social y fiscal determinada menos favorable a los ricos. Estados Unidos y los países de la UE son los mayores emisores-contaminadores históricos y los primeros responsables de intervenciones miliares desastrosas. La ola de violencia y emigración hacia Estados Unidos que se conoce en Centroamérica es resultado directo de las violencias de los años ochenta en aquella región bajo la batuta de Washington. ¿Quién se acuerda hoy al hablar de las maras y de los éxodos hacia el Norte?
Humanamente encomiable y obligada, la acción en el Mediterráneo es pura caridad si no va acompañada de la denuncia de las acciones y políticas de la UE que degradan la vida en los países de origen de los emigrantes: las intervenciones militares, los tratados comerciales, el apoyo a los regimenes poscoloniales complacientes y la pasividad medioambiental. Limitarse a la posición de “brazos abiertos” es perder la batalla de antemano, enajenándose a los sectores populares que son los que lidian con la competencia laboral y la convivencia intercultural de los recién llegados en una batalla de pobreza contra miseria en nuestros países que raramente se juega en los barrios y medios sociales de la izquierda política profesional y que abre una cómoda autopista a los populistas de las derechas.
La misión de toda fuerza política de izquierda que no tenga vocación de marginal y estéril gesticulación es alcanzar el poder. Entregar su base social y electoral, que objetivamente es mayoría social, al adversario, es todo lo contrario de ese propósito sin el cual no hay cambio posible. Hay que prepararse para los embates del mundo que viene. El de una emigración masiva producto del imperialismo belicista y de la catástrofe climática es uno de ellos. Y quedarse en los brazos abiertos, al vaivén de la puntual emoción mediática y del oportunismo coyuntural como hemos visto este verano, es perder definitivamente.

(Publicado en Ctxt)

lunes, 9 de septiembre de 2019

“Porque odiamos al comunismo y los comunistas”.

Por Marcos Roitman Rosenmann.- Nuestro mundo gira en torno a los valores culturales del capitalismo. Nada es neutral ni equidistante. Se nos inculca la competitividad, tener éxito y acumular riquezas, no importa la manera de lograrlo. La propiedad privada cala hasta los huesos. Deseamos ser Rico McPato, el personaje de Walt Disney nadando en un mar de oro, monedas y brillantes.
¿Ficción? Nuestro mundo es caricatura del cómic. Nos moldean individualistas, avaros, calculadores, mentirosos. Es adoctrinamiento y socialización cultural. Despreciamos al pobre, lo degradamos, lo deshumanizamos. Tienen lo que se merecen. La pobreza siempre ha existido, se afirma. Luchar contra ella es ir contra natura. Por eso reivindicar la democracia es un asunto de pobres. Mejor ser socios de ONG y apoyar causas humanitarias, ser solidarios, practicar la piedad. Las avenidas, edificios, toman el nombre de mecenas, filántropos y héroes. Prohombres que donan millones de dólares para investigaciones científicas, otorgan becas, financian maquinaria para diagnósticos médicos y sus obras de arte se exhiben en museos. La lista es interminable, pero logran su objetivo: el reconocimiento de las mayorías sociales. No nos preguntamos sobre el origen de sus fortunas. Lo remitimos a la suerte. Son personas visionarias, han comenzado de cero y aprovechado sus oportunidades. Todos podemos ser Rockefeller, Amancio Ortega, Slim o Bill Gates. Es cuestión de ser emprendedores, luego vendrá el éxito. ¿Alguien menciona las relaciones sociales de explotación? La respuesta es simple, la explotación no existe. Dicha afirmación se graba a fuego en nuestras mentes. Con trabajar duro, ahorrar y estar en el sitio adecuado en el momento oportuno es suficiente. Cómo no desear coches de lujo, yates, un avión privado, servicio doméstico, casas principescas, en fin, todo lo que ofrece el mundo de las mercancías. Sean cosas o personas. Vivir a cuerpo de rey es lícito, rechazarlo es hipocresía. Tener y no exponerlo es de tontos, hay que ostentar. Pasar a la historia con el nombre escrito en oro no menos que construir un panteón donde nuestros huesos sean venerados y visitados en procesión es comprar la eternidad.
Pensamos que la pobreza y el fracaso es una inadecuación al mercado. Incluso la sociología y la biología se han unido en un matrimonio de conveniencia para crear la sociobiología. Genes egoístas capaces de someter a sus alelos altruistas en un mundo donde el más listo se lleva el gato al agua. Está en los genes y no hay posibilidad de alterar el ADN. El mundo al revés. Se impone la visión hobbesiana predadora, donde el hombre es un lobo para el otro hombre. Pero las manadas de lobos, como especie social cooperan, no se explotan, mantienen una división social del trabajo, de lo contrario se extinguirían. No hay especie social competitiva inter pares. Es la mayor mentira atribuida a Darwin.
Nada está exento de significado político. Arte, literatura, cine, lenguaje, moda, estética, sexo, familia, el hambre, los gustos, las emociones, las maneras de amar y odiar. Pero es la producción del miedo la base para fomentar el anticomunismo. Desde que nacemos se inculca y adoctrina para reconocer al enemigo: el comunismo, que se presenta con diferentes caretas. Demócratas, socialistas, marxistas, en definitiva comunistas. Se cuelan en la escuela, el trabajo, incluso se presentan como amigos. Pero tienen un objetivo: convertirnos en autómatas, quitarnos nuestras propiedades y esclavizarnos. Ideología disolvente de la familia, la propiedad privada y la moral católica. Para los comunistas somos un número, de allí su identificación con el nazismo y la solución final. Todos los miedos se engloban en el comunismo.
Ser anticomunista no es problema, es lo propio de un sistema educativo para aborrecerlo. En los medios de comunicación social, en la literatura, el cine, los dibujos animados podemos preguntarnos: ¿Quiénes salvan la civilización? ¿Qué espías tienen licencia para matar? La raíz del mal, el comunismo camuflado en los deseos de justicia social, igualdad y dignidad. Incluso los extraterrestres, cuando atacan la tierra siempre eligen la Casa Blanca y Estados Unidos como objetivo. El resto del planeta no existe, Su GPS está conectado a Google Maps.
Los comunistas son despiadados, manipuladores, no sienten ni padecen. Ser anticomunista no requiere pensar, sólo practicar lo aprendido machaconamente durante años. Por el contrario, ser demócrata, comunista, socialista o marxista requiere pensar, nadar contracorriente. Es un acto de conciencia y reflexión crítica. Justamente lo que esta sociedad persigue y criminaliza. Vivir en la ignorancia es conseguir el nirvana. Sea positivo. Mañana será millonario. No cuestione el orden natural de las cosas. La tierra es plana y el capitalismo justo y equitativo. No se deje seducir por falsos ídolos. Trump, Bolsonaro, Macri, Piñera, Pinochet, Thatcher, Videla y Somoza, entre otros, son buena gente, tienen en común ser anticomunistas. ¡Entregue su alma y si le piden el voto, también!


viernes, 23 de agosto de 2019

Macri deja a Argentina en ruinas.

Por Ángel Guerra Cabrera.- El régimen neoliberal de Mauricio Macri consumó una de las mayores transferencias de recursos en la historia argentina desde los sectores populares al capital financiero transnacional, incluidos los miembros de su gabinete. El cinismo de la restauración neoliberal macrista es ilimitado. Macri y su gobierno de magnates no tardaron en aprovecharse del gran éxito económico y social heredado del kirchnerismo para ir gradualmente a la restauración neoliberal. Las robustas redes de protección social creadas por el gobierno anterior propiciaron que muchos argentinos no se dieran cuenta al principio del hoyo negro a que los empujaban. Los nuevos gobernantes, con la mayor impudicia, argumentaban que la supuesta “pesada herencia” dejada por el kirchnerismo los forzaba a aumentar hasta en 2000 por ciento las tarifas de los servicios públicos para “equilibrar” las cuentas fiscales.  Dos años aproximadamente pudieron sostener esta ficción, al extremo de lograr el posicionamiento de Cambiemos como primera fuerza política en las elecciones legislativas de 2017, lo que parecía afirmar sólidamente su proyecto de contrarreformas sociales.
Los astros parecían alinearse a favor de la derecha llegada al gobierno por vía electoral, algo insólito en la Argentina de los recurrentes golpes de Estado y dictaduras militares.  Más aun, cuando logró vencer electoralmente en 2015 a un gobierno que no solo sacó al país de su más profunda crisis económica y lo dejó apenas sin deuda, sino que creó cinco millones de puestos de trabajo y aplicó programas de bienestar para la mayor parte de la población. Las victorias electorales de Cambiemos son una tremenda lección para futuros y actuales gobiernos populares. El ascenso social de millones no se traduce necesariamente en igual número de votos ni consolida proyectos populares. La salida del desempleo, el acceso al trabajo bien remunerado y la conquista de la educación, salud y seguridad social gratuitas no aseguran por sí solos que sus beneficiarios sufraguen por la opción popular. Si no van acompañados de un serio trabajo de formación y participación política de las mayorías, puede ocurrir que aquellas elijan a sus enemigos para gobernarlas. Justo lo ocurrido al votar a Macri, quien llegó a la presidencia con una propuesta muy articulada, basada en el estudio de las debilidades y errores del gobierno kirchnerista. Entre ellos creer que los beneficios económicos revierten en votos automáticos para quienes los implementan y otro muy importante: la subestimación del tema de la corrupción. Claro, exagerado por los medios de difusión dominantes como práctica generalizada del gobierno popular y usado por el macrismo para encarcelar, con la complicidad de jueces y fiscales venales, a funcionarios kirchneristas de limpia trayectoria y hasta para perseguir con saña inaudita a Cristina Fernández. No han podido encarcelarla debido a que la protege el fuero y, aun si lograran retirárselo, porque, en todo caso, el precio político a pagar sería demasiado alto.
El macrismo, sin embargo, no pudo continuar la buena racha. Solo se necesitó que, en diciembre de 2017, hiciera votar en el Congreso una ley lesiva para cientos de miles de jubilados beneficiados por el gobierno de Cristina. “El pueblo entero -explica Aldana Martino- se movilizó para luchar en las calles como hacía décadas no sucedía. Primero las organizaciones políticas y sociales, fuertemente reprimidas, y luego la gente de a pie de todos los puntos de la ciudad para decirle no a la reforma”. El costo político fue alto para Cambiemos. Es allí donde tal vez se da el punto de giro que conduce año y medio después a la victoria en las PASO del dúo formado por Alberto y Cristina Fernández. Pero debe subrayarse, el descomunal tamaño del triunfo no solo se debió al profundo deterioro económico a que Macri ha conducido al país. También influyó mucho un intenso ciclo de lucha social, como en el ejemplo recién señalado, la honesta e inteligente autocrítica de Cristina y el plan estratégico por ella delineado a partir de una fina reflexión sobre los gobiernos kirchneristas, que, entre otras acciones la llevó a proponer a Alberto la candidatura presidencial.  Ello condujo a sumar a muy importantes sectores del peronismo, a completar la unida del campo popular y a la tremenda paliza propinada a Macri en las PASO, que coloca inexorablemente en la Casa Rosada al dúo FF y genera ya una gran ola expansiva nuestroamericana. Había que ganar, pero por goleada.
Alberto y Cristina recibirán un país endeudado hasta las orejas, en el que Macri dilapidó en un suspiro, para beneficio propio y de los especuladores, 57 mil millones de dólares otorgados por el FMI, con legiones de desempleados y hambrientos, un riesgo país que ya empareja con el de Venezuela, bloqueada, asfixiada y agredida por el imperio. Alberto ha anunciado que comenzará por aumentar los salarios y las jubilaciones. Muy pronto se verá la diferencia entre su propuesta alternativa y el neoliberalismo excluyente y agonizante.
@aguerraguerra

sábado, 10 de agosto de 2019

Repudiamos el Ensañamiento Brutal de Estados Unidos a Venezuela

El presidente de los Estados Unidos Donald Trump, una vez más ha puesto de manifiesto su desprecio a la legalidad internacional y la violación reiterada a la Carta fundacional de las Naciones Unidas, al firmar este lunes, una orden ejecutiva que amplía el bloqueo económico, comercial y financiero contra la hermana República Bolivariana de Venezuela.
No conforme con el daño que ya ha provocado con la confiscación y robo de los fondos de Venezuela y su principal fuente de recursos PDVSA, ahora congela los activos del gobierno venezolano y prohíbe toda transacción económica con el legítimo gobierno del presidente Nicolás Maduro.
El carácter extraterritorial de la medida, similar a las adoptadas contra Cuba, Irán y Corea del Norte, impone por la fuerza mayores sufrimientos a la población venezolana con el claro propósito de destruir el gobierno elegido democráticamente por el pueblo con el 68% de los votos, para apoderarse de las enormes riquezas y recursos naturales de Venezuela, fundamentalmente de su petróleo.
En el máximo de la desvergüenza y la supeditación ante el imperio, el vasallo Juan Guaidó felicitó las medidas anunciadas por Trump contra su pueblo.
Trump y sus halcones nuevamente reiteran que “todas las opciones están sobre la mesa”, en clara alusión a la posibilidad de intervención militar.
Amenaza que ha fracasado desde hace 8 meses por la resistencia del pueblo venezolano y su Fuerza Armada Nacional Bolivariana -FANB- a la que no han podido dividir ni doblegar.
Coincidentemente con las nuevas medidas anunciadas, tuvo lugar en Perú una Conferencia Internacional convocada por el Grupo de Lima, en la que Estados Unidos, en su supuesto papel de “observador”, fue quien diseñó la hoja de ruta. Entre los participantes, no podía faltar el más despreciable y más guerrerista de los halcones asesores de Trump, John Bolton, quien tuvo el descaro y la hipocresía de afirmar en su discurso que Maduro utiliza escuadrones de la muerte, entrenados y equipados por Cuba, para secuestrar, encarcelar, torturar y matar a casi 10.000 de sus ciudadanos.
La reunión de Lima terminó en la nada, con la ausencia de más de la mitad de los invitados. Solo sirvió como tribuna de EE.UU de amenaza y exabruptos a quienes no se plieguen a sus intereses.
Le exigimos a Bolton que muestre las pruebas de tales calumnias y le decimos que los pueblos no son ignorantes, sabemos muy bien quienes utilizan escuadrones de la muerte y entrenan a mercenarios para asesinar a luchadores sociales del continente.
Cuba, Rusia y China fueron los primeros en reaccionar: “Es un despojo, un robo, un ensañamiento brutal contra Venezuela”, expresó en la red social twitter el presidente cubano Miguel Díaz Canel, y agregó: una acción “cobarde” contra los activos venezolanos responde a la frustración de Washington “ante el valor y la resistencia de la Revolución Bolivariana”, reiterando una vez más la solidaridad con el pueblo de Venezuela y el presidente Nicolás Maduro.
El Ministerio de Exteriores de Rusia, catalogó el bloqueo de los activos venezolanos por parte de Estados Unidos como una acción de “terror económico”, subraya que la medida carece de fundamentos jurídicos. “Tras numerosos fracasos en la toma del poder en Venezuela de manera militar, Washington apuesta por el empeoramiento de la situación social y económica guiándose por el principio ‘cuanto peor, mejor’, estas “duras restricciones” afectan, ante todo, “a las capas más vulnerables de la sociedad, ancianos, enfermos y niños”.
Esta línea discriminatoria es un desafío para todo el sistema de relaciones internacionales que establece medidas punitivas unilaterales como una norma cotidiana y contradice los valores humanitarios y relativos a los derechos humanos. Recordamos que ningún Estado tiene derecho a dictar su voluntad a otros mediante represiones económicas”.
China aconsejó a Estados Unidos que “aprenda las lecciones de la historia” y “abandone sus planes de crear disenso en la sociedad venezolana”, a través del ministerio de Relaciones Exteriores calificó como “grave violación de las normas básicas de las relaciones internacionales” .
La Unión Europea recordó que se opone a la aplicación extraterritorial de medidas restrictivas como las que acaba de imponer Estados Unidos a Venezuela. “Nuestra posición es conocida, nos oponemos a la aplicación extraterritorial de medidas unilaterales” .
El presidente Nicolás Maduro llamó a la unidad popular, resistencia y movilización para enfrentar el terrorismo económico y político en esta nueva fase de agresiones. “Nuestra férrea resistencia y capacidad de lucha, es la clave para hacer frente a las agresiones criminales del imperialismo, la derecha nacional e internacional. Tenemos la estirpe de los libertadores, la razón y la fuerza moral”, afirmó el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en su cuenta en Twitter.
La FANB aseguró que las acciones de EE.UU persiguen afectar el diálogo político promovido por el Ejecutivo nacional con sectores de la oposición, lo cual demuestra que su único y real interés es derrocar por la vía de la fuerza al gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro.

“Ante el chantaje y la coerción que pretenden imponernos, la FANB permanecerá firme e inquebrantable en sus convicciones democráticas; no se rendirá jamás por causa de las amenazas imperiales”
Delcy Rodríguez, vicepresidenta Ejecutiva expresó: “Llamo a la unión nacional, a las fuerzas productivas del país a garantizar el futuro, progreso y desarrollo de la nación. Ese es el único camino. Debemos expandir la soberanía y la seguridad alimentaria, en unión vamos a derrotar estas agresiones ilícitas por parte del gobierno de los Estados Unidos”. Agregó también que es “una amenaza al sector privado a escala mundial. “Todos los países que tienen activos en Estados Unidos deberían estar preocupados”.
El Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos, reitera su total solidaridad con el pueblo de la hermana República Bolivariana de Venezuela y el legítimo presidente Nicolás Maduro; Hacemos un llamado urgente a repudiar esta violación flagrante a los derechos humanos del pueblo de Venezuela. Preguntemos a la Sra. Bachalet si es o no un crimen el intento de la potencia más grande del planeta de hacer rendir por hambre y enfermedad la voluntad soberana de todo un pueblo. Preguntemos qué medidas adoptará contra EE.UU que burla año tras año las resoluciones de la inmensa mayoría de países contra el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba por más de medio siglo y ahora quiere aplicarlo contra Venezuela.
Llamemos a las cosas por su nombre: Repudiemos con todas las fuerzas el régimen del dictador Donald Trump.
Solidaridad y Movilización Internacional con el pueblo heroico de Venezuela y su legítimo gobierno!
Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos

7 de agosto de 2019

jueves, 18 de julio de 2019

Bachelet y Almagro: almas gemelas.

Por Ángel Guerra Cabrera.- El informe de Michelle Bachelet sobre los derechos humanos en Venezuela contiene todos los requisitos para ocupar un lugar señero en una enciclopedia universal de la infamia. Mucho más porque la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos se debe a un conjunto de mandatos emanados de la Carta de esa organización, de los acuerdos de su Consejo de Derechos Humanos y de otras de sus instancias que resultan pisoteados en este documento.
El informe no menciona apenas la guerra económica de Washington contra Venezuela y sus terribles efectos en la población y mucho menos exige que se ponga fin a esa brutal agresión. Omite innumerables hechos de primerísima importancia. Entre ellos, la violencia feroz de la oposición dirigida por Estados Unidos, tanto en marchas como en guarimbas y en sus reiterados intentos golpistas, enmarcados en un contexto de guerra híbrida cuyo fin desde 2002 es derrocar al gobierno bolivariano, eliminar físicamente al chavismo y apoderarse de las enormes riquezas naturales del país suramericano.
¿Golpismo? ¿Guerra híbrida?  ¿Guerra económica? Qué va. Para Bachelet lo único que existe en Venezuela son violaciones del gobierno a los derechos humanos. Tampoco existe una grave crisis humanitaria ni de derechos humanos en Haití, Honduras, Guatemala, Colombia, Yemen, Somalia, Libia, Afganistán, Palestina ocupada por Israel. Ni las políticas neoliberales que hunden hoy en la miseria a millones de argentinxs y brasileñxs antes elevados a niveles dignos de vida por los gobiernos de Lula y Cristina Fernández, acciones que constituyen violaciones masivas de los derechos económicos, políticos y sociales de esas poblaciones. Ni la campaña de terrorismo de Estado del gobierno de Trump contra millones de migrantes, su exacerbación del supremacismo blanco, la xenofobia, el racismo y la misoginia.  
¿De qué país habla Bachelet? El que refiere en su informe no es el que he visitado muchas veces durante el periodo revolucionario. No es el de millones de personas marchando en apoyo a su gobierno, no es el de la alta matrícula en todos los niveles de educación, no es el del programa Barrio Adentro ni los Centros de Diagnóstico Integral, que con médicos venezolanos y cubanos han hecho de la salud un derecho universal, no es el de la igualdad entre hombres y mujeres ni el del reconocimiento de la diversidad sexual, no es el de la menor desigualdad en nuestro continente de acuerdo con datos de la respetada Comisión Económica para América Latina de la ONU, no es el de democracia participativa y protagónica ejemplar,  no es el de lxs jóvenes y el pueblo alegres y cultos. Tampoco el de los casi tres millones de nuevas viviendas dignas.
No está en mi ánimo edulcorar la realidad, tampoco oculto mi compromiso militante con la Revolución Bolivariana. Pero si de investigar y calificar una realidad se trata lo menos que debe exigirse es que predomine la observación y comprobación escrupulosa de los hechos y no el desequilibrio ni un ejercicio totalmente discriminatorio, unilateral, selectivo y sesgado. En Venezuela, como en todos los procesos revolucionarios, se han cometido errores. Hay burocratismo y corrupción, que cualquier chavista reconoce y denuncia. El Estado burgués dificulta el avance revolucionario y los cuerpos de seguridad pueden cometer excesos que se investigan y con frecuencia se sancionan. Pero nada de esto podría analizarse si no se considera la subordinación por mucho tiempo del país al sistema de dominación de Estados Unidos, expresado en el modelo petrolero rentista y el subdesarrollo. Mucho menos si se obvia la guerra en curso contra la Revolución Bolivariana precisamente por los éxitos que ha obtenido en la trasformación de aquella realidad en materia de soberanía, justicia social, solidaridad humana, amplias libertades democráticas y verdadero ejercicio de los derechos humanos, e incluso éxitos económicos, ahora velados por el bloqueo.
¿Cómo puede justificar Bachelet que de las 588 entrevistas que nutren su informe ninguna haya sido realizada en Venezuela? ¿A qué fueron entonces allí la señora y su equipo, que permaneció semanas en el país? ¿Cómo explicar que el secretariado redactor del informe sea el mismo que hacía esta labor al Alto Comisionado anterior, el príncipe jordano Zeid Ra'ad Al  Hussein, de estrechos vínculos con el repugnante secretario de la OEA Luis Almagro y con Leopoldo López?
María Eugenia Russian, presidenta de Fundalatin, ONG con Estatus Consultivo Especial dentro del Consejo Económico y Social de la ONU, denunció la exclusión de informes y testimonios de 12 ONG en el Informe Bachelet.
La Alta Comisionada no tomó como fuentes de su reporte los documentos confeccionados por dos expertos independientes de la ONU, Alfred de Zayas e Idriss Jazairy, quienes censuraron en términos muy duros las sanciones económicas contra Venezuela y las consideraron causantes de las privaciones que sufre la población.
El informe de Bachelet, en fin, parece redactado por Almagro. Tal para cual.
Twitter:@aguerraguerra

lunes, 15 de julio de 2019

Desconfianza contagiosa

 
Que cómo me siento con la que está cayendo? Bueno, pues trataré de aproximarme, querida amiga. Y digo aproximarme porque, no sé si a ti te pasa, pero a mí me sucede con frecuencia que no se describir cómo realmente me siento cuando es muy difícil saber lo que pasa, porque todo el mundo miente, disimula, finge, se oculta o trata de engañar y a toda esta mierda le llaman "hacer política".
En las elecciones generales, querida, las izquierdas han superado a las derechas en votos y en escaños. Más en escaños que en votos. Por ello las izquierdas son las llamadas a formar gobierno. El voto de izquierdas tiene dos grandes referencias: el PSOE, mayoritario, y Unidas Podemos y sus confluencias, minoritarios. Lo natural sería pues el acuerdo para gobernar, pero esto se hace difícil por la desconfianza mutua entre los dos polos. Desconfianza sobre todo política, porque creo que los recelos personales que pudiera haber no son determinantes. El PSOE desconfía de UP y viceversa. Los socialistas temen que los de Podemos no les dejen gobernar cómodamente y emerja un debate o confrontación en el Gobierno que ponga de manifiesto ante su electorado la subordinación tradicional del PSOE al llamado sistema, es decir a los poderes fácticos. El PSOE, en este caso, no podría disimular o blanquear su subordinación al capital financiero y perdería electorado progresista y de izquierdas o el apoyo y consideración del llamado poder real o, lo que sería peor, las dos cosas. También el PSOE teme que se produzca una diferencia profunda en el tratamiento futuro del llamado conflicto catalán, que mejor debería considerarse como una parte muy importante del problema español. Diferencia que podría hacer saltar por los aires el statu quo tras la sentencia del procés. También en el PSOE se trata de soslayar, sin que se desmanden a aquellos militantes y votantes que gritaron "Con Rivera, no" y por ello se simula la búsqueda de un acuerdo con Podemos sin negociar nada en realidad, porque la socialdemocracia española real, y puede que mayoritaria en el partido, sigue prefiriendo a Rivera, o incluso a Casado, antes que a cualquier formación a su izquierda. Son las desconfianzas y temores propios de esa socialdemocracia europea que la lúcida filósofa italiana Donatella Di Cesare describe como la sirvienta o criada "que sigue la agenda del capital, que ejecuta los deseos del mercado".
Podemos, por su parte, no se fía un pelo del PSOE porque teme que los acuerdos programáticos más substanciales se queden otra vez en el papel, sirviendo solo para engañar al respetable, sobre todo los que afectan a las cosas de comer: a la regulación de los mercados o al mínimo embride del capital. Por eso Podemos quiere estar en el Consejo de Ministros, que es donde cree que se corta el bacalao político, y teme que en cualquier otro lugar de la administración pueda ser fácilmente burlado. Podemos piensa que un acuerdo sin poder real lo puede llevar a pagar todos los platos rotos de la frustración y desencanto que se producirá y que esto hará que pierda apoyos a favor de un socio de gobierno, bien dispuesto a engullirlo. La desconfianza de Podemos lo lleva a buscar el mayor grado posible de control sobre el Gobierno y sobre los propios acuerdos, consciente de que en un acuerdo, a menos control más incumplimiento, y que esto siempre le saldrá más caro a los de Pablo que a los de Pedro.
En este clima de desconfianza nada bueno puede augurarse, aun en el caso de que pacten un gobierno. Recuerda aquel bipartito de izquierdas en Galicia que, al final, trabajó para la derecha. Por eso no sé muy bien lo que siento, pero tampoco me fío nada. La desconfianza, querida, siempre es contagiosa.

Un beso. 

Andrés

Fuente: La Opinión 
12.07.2019 

domingo, 7 de julio de 2019

Sánchez coquetea con el abismo

CTXT , 3 DE JULIO DE 2019
Pedro Sánchez llamó durante la campaña electoral a la unidad de la izquierda para hacer frente a la extrema derecha, luchar contra la desigualdad y recuperar derechos sociales. En los debates se comportó como un colega de Pablo Iglesias, aunque por encima de él. Negó que fuese a apoyarse en C’s para formar Gobierno. Y la noche del triunfo hubo de escuchar el grito unánime de la militancia: “Con Rivera, no”. Luego vino la obligación de pasar de las palabras y los gestos a los hechos. Y dos meses después, aquí estamos, coqueteando de nuevo, de forma pugnaz e irresponsable, con el abismo de la repetición electoral. Sánchez ha pasado de no escuchar el “con Rivera, no” a no querer escuchar los reiterados noes de Rivera. 
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? El socio natural del PSOE, Unidas Podemos, exige estar en el Gobierno, cosa habitual en cualquier democracia europea sin mayorías absolutas. Pero Sánchez no ha ofrecido más que un gobierno de cooperación, mientras otros dirigentes del PSOE tiran de excusas y de trucos. El más recurrente es el de los sillones: decir que Podemos, a diferencia de todos los demás partidos, es lo único que busca. Otro es anunciar que o Podemos traga con lo que se le dice o habrá nuevas elecciones. Verdad o mentira, basta con que los medios poderosos lo repitan para que el mensaje cale.
Iglesias de momento resiste, así que le atacan por la retaguardia. En este caso, vía Ciudadanos. El objetivo: forzar a Rivera a que se abstenga para investir a Sánchez renunciando al apoyo de los 42 diputados y 3,7 millones de votos de Unidas Podemos. Por supuesto, la trampa incluye no decir nada del fraude a los 7,5 millones de votantes del PSOE que escucharon cómo en la campaña Sánchez denostaba a Rivera, incluyéndolo en el Trifachito. Y tampoco se habla de que eso supondría renunciar, al menos en buena parte, a una política de recuperación de derechos y reducción de las desigualdades, reclamada por al menos once millones de votos. 
A Rivera se le atribuye cambiar de posición según sople el viento, lo cual ha sido verdad hasta no hace mucho. Pero no ahora. Dos meses antes de las elecciones, el Comité Ejecutivo de Ciudadanos aprobó por unanimidad que no pactaría con Sánchez tras las generales. Es llamativo cómo los medios han ensalzado la marcha del diputado y miembro de la ejecutiva Toni Roldán, que votó contra la alianza PSOE-C’s en aquella reunión. Pero basta con no contar ese detalle y magnificar la noticia para que la presión sea efectiva. 
El movimiento al que asistimos estos días parece el enésimo Gatopardo del sistema de poder nacido en 1978. La idea es devolver al PSOE y al PP la influencia perdida desde que en 2011 estalló el 15M. El objetivo es doble: disciplinar a Ciudadanos, hoy desmandado por el exceso de ambición de Rivera, y destruir o anular a Podemos, convirtiéndolo en una IU postmoderna. 
Si Sánchez está dispuesto, como dice, a suscribir un programa de gobierno con Podemos, ¿qué razones le llevan a rechazar la entrada de miembros de la formación morada en el Ejecutivo? El argumento de Iglesias es conocido, porque lo ha dicho él mismo: asegurar que se cumple de verdad ese programa, sin caer en la tentación de ceder ante los poderes económicos, ante los barones propios y ajenos de la vieja política y el poder mediático vinculado a ambos. La razón del rechazo de Sánchez a que Podemos entre en el Consejo de Ministros es un misterio insondable. El líder socialista no la aclara, y en los medios nadie se pregunta por ella. 
La afirmación de que el PSOE quiere gobernar en solitario es un brindis al sol. Al contrario, hay razones que aconsejan que no lo haga. La primera es que no cuenta con diputados suficientes para apoyar su acción de gobierno. La segunda, que si está dispuesto a pactar un programa con Podemos, nada debería impedirle tener cada viernes en la sala donde se ejecuta ese programa a algunos miembros de la formación morada. Ello garantizaría además que Unidas Podemos no se descuelgue en las votaciones del Congreso ante algunas medidas impulsadas por Moncloa/Bruselas. Presentarse a la investidura sin apoyos no hace sino levantar sospechas. ¿Buscan Sánchez y su gurú, Iván Redondo, desembarazarse de Unidas Podemos y llevar a los morados a la situación crítica de votar no para forzar una repetición de elecciones? ¿O tratan solo de dar más tiempo a Ciudadanos para pactar en septiembre con los naranjas? 
Lo cierto es que las presiones que Pedro Sánchez denunció en 2016 nunca han desaparecido. Aunque el programa económico de Podemos no pasa hoy de ser socialdemócrata, y aunque ha prometido lealtad en la cuestión territorial, el veto sigue vigente y todo hace pensar que Sánchez comparecerá a la investidura para perderla. Podemos no frecuenta los círculos del poder económico ni traga a la vieja guardia del 78, pero eso más que un problema debería ser una virtud. El país necesita lo antes posible un gobierno realmente progresista que haga una política laboral, social y económica de izquierdas. Tras ser defenestrado por su propio partido, Sánchez giró a la izquierda y decidió aliarse con Podemos y los nacionalistas en la moción de censura. Lo que exhibió entonces fue arrojo, honestidad y coherencia. Y los electores premiaron esa valentía y la de sus nueve meses de gobierno posteriores. Su experiencia personal debería servirle de modelo ahora, si realmente quiere volver a la Moncloa con un gobierno estable y sin defraudar a millones de votantes progresistas.
Fuente: CTXT

Vergonzoso silencio en torno al calvario de Julian Assange

RAFAEL POCH
3 julio 2019

Los mismos que nos entretuvieron con el gato, el patinete y la suciedad en los pasillos de la embajada, han ignorado voluntariamente el informe del relator de la ONU sobre la tortura sicológica y persecución de nuestro disidente encarcelado número 1

El relator especial del Alto Comisariado para Derechos Humanos de la ONU, el suizo Nils Melzer, logró en mayo obtener permiso para visitar a Julian Assange en la prisión británica de alta seguridad de Belmarsh. Melzer y dos reputados expertos médicos, uno de ellos siquiatra y el otro forense, reconocieron a Assange. El 31 de mayo, hace más de un mes, el relator divulgó las conclusiones del peritaje médico realizado.
Melzer es profesor de derecho internacional en la Universidad de Glasgow y no era en absoluto un admirador del fundador de WikiLeaks. De hecho, solo aceptó la misión que le encomendó la ONU después de que los abogados de Assange y una doctora apelaran en dos ocasiones solicitando un peritaje al Alto Comisariado de la ONU.
“Como la mayor parte del público, yo fue inconscientemente contaminado contra Assange por la incesante campaña de desprestigio durante años orquestada, pero una vez metido en los hechos de este caso lo que encontré me llenó de repulsión e incredulidad”, explica.
“Assange fue sistemáticamente calumniado (como “violador”, “agente ruso”, “hacker” y “narcisista”) para desviar la atención de los crímenes que expuso. Una vez deshumanizado por el aislamiento, el ridículo y la vergüenza, al igual que las brujas que solíamos quemar en la hoguera, era fácil privarlo de sus derechos más fundamentales sin provocar indignación pública en todo el mundo”. Llegamos así al dictamen del equipo de Melzer sobre el trato infligido a Assange. Es inequívoco.
“Durante un periodo de varios años, Assange ha sido expuesto a graves e incrementadas formas de trato o castigo, inhumano o degradante, cuyos efectos cumulativos solo pueden ser descritos como tortura sicológica”, ha escrito Melzer.
“En veinte años de trabajo con víctimas de guerra, violencia y persecución política, nunca me encontré con un grupo de estados democráticos compinchados para aislar, demonizar y abusar deliberadamente a un individuo durante tanto tiempo y con tanta despreocupación por la dignidad humana y la legalidad”.
Nils Melzer envió sus conclusiones en forma de tribuna a los diarios australianos Sydney Morning Herald, Camberra Times y a los habituales anglosajones de Europa y América, Financial Times, The Guardian, The Telegraph, The New York Times, The Washington Post, al semanario Newsweek y otros. Ninguno de ellos publicó una línea. En su día todos ellos nos informaron con detalle de los excrementos de Assange en las paredes de la embajada ecuatoriana en Londres, de su patinete y de su gato. En España los principales medios también ignoraron el asunto por completo. El informe Melzer llegó discretamente a las digitales de El Mundo y La Vanguardia (solo el primero mencionaba la palabra “tortura” en el titular), con cero referencias en los demás. En los últimos treinta días, la prensa establecida española ha mencionado a Assange lo menos posible.
En todo el mundo occidental los medios de comunicación participan voluntariamente, vía el silencio y la denigración, en esa “persecución colectiva” denunciada por el relator de la ONU y cuyo principal motor se encuentra en el Pentágono, según fuentes de la administración Obama en declaraciones al abogado Geoffrey Robertson.
En la última cumbre del G-20, el primer ministro australiano (Assange es australiano), el conservador Scott Morrison, no mencionó el caso Assange en su entrevista con Donald Trump, manteniendo así la línea de su predecesora laborista, Julia Guillard. El Ministro de exteriores británico, Jeremy Hunt, ha definido el silenciado informe de los expertos de la ONU en tortura como “acusaciones inflamatorias”.
Julian Assange es el disidente encarceladonúmero 1 de Occidente, como Edward Snowden es el exiliado número 1. Actualmente Assange está pendiente de ser extraditado por el Reino Unido a Estados Unidos  donde se arriesga a una sentencia por espionaje de  hasta 175 años de cárcel en el tribunal del distrito Oeste de Virginia donde nunca un acusado por asuntos de “seguridad nacional” ganó el caso y fue absuelto.
La suerte de Assange es un retrato del mundo de hoy, del pésimo estado de las democracias, del poder de la propaganda del establishment y de la apatía de los movimientos sociales en Europa.

sábado, 29 de junio de 2019

Quo Vadis, PSOE?


Javier Valenzuela.- “¿Cuántos diputados de Ciudadanos tienen que dimitir para que sean lo que se esperaba de ellos?”, dijo el ministro socialista José Luis Ábalos el lunes en referencia a la catarata de dimisiones que se estaba produciendo en el partido que acaudilla Alberto Carlos Rivera. Pues bien, puede que yo sea raro, pero jamás he esperado de Ciudadanos otra cosa que el servicio a los intereses del Ibex 35 y el nacionalismo españolista; jamás me he creído sus milongas sobre liberalismo, socialdemocracia, centrismo, progresismo, reformismo o regeneracionismo. Siempre he pensado lo que acaba de escribir Gerardo Tecé en CTXT: “Los principios políticos de Ciudadanos se llaman Nacional-Oportunismo, una extraña variante de nacionalismo español que muta según las necesidades de los grandes poderes económicos”.

¿Es que Ábalos –el de “lo que se esperaba de ellos”– y Pedro Sánchez siguen tragándose las milongas de Rivera, aunque sea con menos fe que en 2016, cuando firmaron con él un acuerdo de investidura y gobierno que presentaron como una maravilla? Tal posibilidad me parece tan sorprendente como que un chaval de 16 años siga creyendo en los Reyes Magos. Puedo entender que los socialistas aprovechen esta coyuntura para sacar a la luz la verdadera naturaleza derechista, muy derechista, de Rivera y sus mariachis. Aunque tengo que añadir que, al igual que Jesús Maraña, empiezo a estar harto del tacticismo que practican desde hace ya dos meses, ese guiño a Unidas Podemos por las mañanas y a Ciudadanos por las tardes. “No debería perder el PSOE un minuto más en sondear la posibilidad de que PP o Ciudadanos o ambos se planteen una abstención que permita la investidura de Sánchez”, escribió Maraña, y no puedo estar más de acuerdo.

Sánchez tiene baraka, pero esta no es inagotable; hasta el mismo Napoleón, de tanto confiar en su suerte, terminó en Santa Elena. Barrunto que de prolongar su tacticismo –ya no digamos llevarlo al extremo de convocar nuevas elecciones–, Sánchez puede provocar una grave desmovilización de ese electorado progresista que con tanta claridad se pronunció el 28M. El tiqui taca, la retahíla de pases y regates en la frontal del área, se está prolongando demasiado. Alguien debería disparar a puerta de una puñetera vez.

Y sí, me inquieta que Ábalos, que ya en la campaña electoral sugirió que sus preferencias iban por el entendimiento con Ciudadanos, siga diciendo que espera algo de esa gente. Que lo esperen sus mecenas –el banco de Sabadell, el Ibex 35, el Grupo Prisa y compañía– es de recibo, pero no lo es tanto que lo hagan unos socialistas que conquistaron el poder en su partido y luego en España proclamándose de izquierdas y prometiendo políticas sociales y progresistas. Unos socialistas que escucharon alto y claro en la noche del 28A cómo su militancia más fiel, la que les había llevado a la victoria frente a Susana Díaz en las primarias, clamaba: “¡Con Rivera no!” ¿O es que quieren darles la razón a tantos españoles de izquierdas que piensan que, a la hora de la verdad, el PSOE siempre les traiciona?

Ciudadanos ha entrado en crisis; pues qué bien, con su pan se lo coman. Fundadores y compañeros de viaje de Rivera se sienten ahora defraudados porque este haya mostrado su faz reaccionaria al aliarse con el PP de la corrupción y el autoritarismo y el Vox del machismo y el patrioterismo. Quiero suponer que Toni Roldán, Javier Nart, Juan Vázquez, Manuel Valls, Francesc de Carreras y demás actuaron de buena fe al creerse las patrañas de Rivera, el político español más embustero del siglo XXI. Si hubieran sido menos duros de mollera o lentos de reflejos, podrían haberse caído antes del guindo, como hizo su compañera Carolina Punset en 2018, cuando descubrió que Ciudadanos ni era centrista, ni feminista, ni ecologista, y que no tenía ningún interés en apaciguar los ánimos en Cataluña.

Pero, bueno, más vale tarde que nunca: bienvenidos sean a las luces. Ciudadanos es un partido nacional-populista –también puede calificársele de “auténtica banda de tahúres” como hizo ayer Benjamín Prado–. Fue inventado por el establishmentpara contrarrestar a Podemos, impedir cualquier reforma y apuntalar lo existente. Este medio, por su parte, jamás engañó a sus lectores. “ Viaje al centro del oportunismo”, tituló tintaLibre su portada sobre Rivera de noviembre de 2015.

Que el centroderecha de Macron, la eurocracia de Bruselas, el Ibex 35 y los medios de comunicación de su propiedad prefieran un acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos a uno entre el PSOE y Unidas Podemos es normal, está en la naturaleza de sus intereses. Ya señalé que Sánchez recibiría grandes presiones en esa dirección. Y tampoco me extraña demasiado que Rivera discrepe ahora de algunos de sus padrinos, se niegue a acostarse de nuevo con Sánchez y se empecine en ser el líder del Trifachito; tantos halagos durante tanto tiempo le han llevado a creerse Superman. ¡Pero que el PSOE se sorprenda por la fea desnudez que exhibe Ciudadanos! En fin, prefiero pensar que se hace el tonto por puro tacticismo.

Soy transparente: reconozco que escribo desde mi ideología (progresista) y mis intereses sociales, económicos y culturales (de clase media baja, cada vez más baja). Me incluyo entre los que, tras la victoria de Sánchez frente a Díaz y su moción de censura a Rajoy, decidieron darle una nueva oportunidad al PSOE para que se entienda con Unidas Podemos en la aplicación urgente de unas cuantas medidas: actualización de las pensiones con el IPC, mejora de las condiciones salariales y laborales de los jóvenes, lucha contra las subidas de los alquileres y los recibos de la electricidad, freno al deterioro de la sanidad y educación públicas, combate contra el plástico y el petróleo, abolición de la Ley Mordaza… Me dolería descubrir que, una vez más, me he equivocado con los socialistas, me he dejado engañar por sus cantos de sirena. 



Fuente:  InfoLibre,

martes, 7 de mayo de 2019

Nuestro Assange caribeño



El vasallaje mediático español a la oposición venezolana ya ha dado sus frutos. Leopoldo López se nos ha metido en la embajada española en Caracas cual okupa high standing y amenaza convertirse en un conflicto diplomático con patas y barba de dos días. El golpista venezolano refugiado es el Julian Assange que los españoles nos merecemos.
La ultraderecha mediática está encantada con este grano que le ha salido a la rosa antifonaria del gobierno de Pedro Sánchez, otro hijo de la baraka, como en su día lo fuera José Luis Rodríguez Zapatero. El millonario defensor del pueblo venezolano no se corta y el jueves le dijo a Efe, desde la sede diplomática, que una intervención militar internacional en su país “está dentro de la Constitución”. Y nuestro ministro de Exteriores Josep Borrell ha sufrido una urticaria y ha decidido pararle los pies: “España no va a permitir que su embajada se convierta en un centro de activismo político”.
El ABC se lo afea grandemente, pues “la presencia de Leopoldo López en la residencia del embajador de España en Caracas es un capítulo vital del proceso de liberación de Venezuela”. “No tiene ninguna justificación esta reserva que ha hecho el ministro Josep Borrell”, continúa el torcuatiano diario. “Su mera presencia en la residencia diplomática, en lugar de estar preso, es ya todo un pronunciamiento político en toda regla que en estos momentos honra a España”.
La Razón sigue la misma línea y titula su editorial asertando que “Borrell no puede callar a un demócrata”. Tienen un concepto un tanto raro del ser demócrata estos señores capitaneados por Francisco Marhuenda. Se lo dicen a un señor que está pidiendo un baño de sangre yanqui en su país. Esta joyita ya fue acusado de corrupción cuando inició su carrera política como alcalde de Chacao. Durante el golpe de 2002, allanó la vivienda del entonces ministro de Justicia Ramón Rodríguez Chacín y lo arrojó a la turbamulta mugrienta, por la que fue golpeado. En 2014 alentó levantamientos contra el gobierno bolivariano que se saldaron con más de 40 muertos (extrapolad el dato a nuestro 1-O). Y en este democrático y pacifista trayecto lleva el hombre toda la vida.
Siguiendo con La Razón, el diario de Planeta acusa a Borrell de “violación de los derechos humanos de un representante político injustamente perseguido”. “En España está vigente el derecho a la libertad de expresión”, apuntalan. Yo no me aclaro. El mismo periódico que en este país asegura que quemar un retrato de Felipe VI constituye delito de odio, nos dice ahora que hacer un llamamiento a la intervención militar extranjera en Venezuela es libertad de expresión, lírica provenzal, suave arrullo libertario.
El Mundo nos sorprende con un microanálisis amable en su página noble de opinión. No le concede rango editorial, sin embargo. Han optado por una prudencia en grises que se agradece. “La decisión de Leopoldo López de refugiarse en la embajada española en Caracas puede causar a nuestro país un conflicto diplomático sobrevenido. Porque es cierto que España ha reconocido la legitimidad de Guaidó como presidente encargado de Venezuela y que el Gobierno ha descartado entregar al líder opositor a las autoridades judiciales, que ya han emitido una orden de detención. Es comprensible, por tanto, la prudencia mostrada por Borrell”.
El día anterior se habían mostrado un poquito menos moderados, los chicos del diario de la bola: “Bien haría el gobierno en no deslegitimar a quien puede encabezar una transición pacífica”. Certeramente dicho está, si no se tienen en cuenta las leopoldescas llamadas a los tanques de Donald Trump y esas minucias.
En El País impera el ciclón del sosiego. Nada de editorializar. Nada de opinión. Ni siquiera un titular sobre la entrevista incendiaria de Leopoldo López a Efe, no vaya a ser que después no le podamos llamar líder pacifista. El diario de Prisa quiere ganar el relato –como dicen los horteras– no relatándolo.
Resumiendo: que ya tenemos a España sumida en el centro del huracán venezolano, con las tejas de la embajada en Caracas amenazadas por el monzón. Nuestro Assange caribeño no pudo elegir mejor destino. No en vano tiene parte de su inmensa fortuna invertida en ladrillo español con fines especulativos. De lo que podemos tener certeza es de que Leopoldo correrá mejor suerte que Julian. No solo es más demócrata y más pacifista. Está, además, en el lado bueno, que es el de Trump. Y no olvidemos lo más importante: tiene muchísimo más dinero. Así se escribe la historia, almas de cántaro.

Fuente: Público