martes, 10 de noviembre de 2020

EEUU: el American Way of Die.

Por Arantxa Tirado.-  El 20 de octubre de 2019 se celebraron elecciones en Bolivia. Evo Morales se presentaba a la reelección. La Organización de Estados Americanos (OEA), organismo creado en plena Guerra Fría para aglutinar y proyectar multilateralmente los intereses estadounidenses en América Latina y el Caribe, envió una de sus tradicionales Misiones de Observación Electoral.

Su secretario general, Luis Almagro, estaba liderando la lucha por la “libertad” y la democracia regional, con Venezuela y Nicaragua en la mira. Entonces, llegó el turno de Bolivia. Un recuento de votos, supuestamente más ajustado y lento de lo debido, sirvió para que la OEA se pronunciara sobre los reclamos de supuesto fraude por parte de sectores de la oposición boliviana. A pesar de que el 21 de octubre se habían escrutado casi el 96% de las actas que daban casi el 10% de diferencia necesaria a Evo Morales frente a su contrincante, Carlos Mesa, requisito necesario para ganar en primera vuelta, Mesa denunció fraude y desató un “caos administrado” en Bolivia, es decir, un guión para el cambio de régimen. En paralelo, la OEA lo respaldaba con un comunicado en que expresaba su preocupación por el supuesto cambio de tendencia en el recuento de los votos, justo las mismas inquietudes que estos días ha tenido Donald Trump al observar su pérdida de posiciones por la suma de delegados en Estados que iba perdiendo.

El 23 de octubre, sin el conjunto de los resultados todavía, la OEA publicó un informe preliminar donde afirmaba: “Los resultados de una elección deben de ser creíbles y aceptables para toda la población no solo para un sector. En estos momentos, con 96,78% de las actas computadas, el cómputo definitivo marca una diferencia de 9,48% entre los binomios más votados, lo que de mantenerse significaría una segunda vuelta. En el caso de que, concluido el cómputo, el margen de diferencia sea superior al 10%, estadísticamente es razonable concluir que será por un porcentaje ínfimo. Debido al contexto y las problemáticas evidenciadas en este proceso electoral, continuaría siendo una mejor opción convocar a una segunda vuelta”. Así se consagraba el aval de la OEA para desconocer los resultados, que llevó al golpe de Estado contra Evo Morales culminado el 10 de noviembre de 2019, ante el que la Unión Europea y tantos otros países callaron.

En estos días, la OEA ha enviado su segunda misión de observación electoral a Estados Unidos de América (EEUU), encabezada por Luis Almagro. Mientras se escriben estas líneas, temprano en la mañana del viernes 6 de noviembre, tres días después de las elecciones en EEUU, la OEA no se ha pronunciado sobre el clima de tensión e incertidumbre en el que se está desarrollando el conteo. En su página tan sólo hay un triste comunicado previo a las elecciones donde informan de su misión. Tampoco se ha pronunciado Luis Almagro en Twitter, donde es muy activo en sus críticas a todos los gobiernos de izquierda de América Latina y el Caribe. La OEA guarda silencio de momento: ni una referencia a las declaraciones fuera de lugar de Trump, ni a sus denuncias de fraude, ni siquiera a las inconsistencias y fallas del sistema electoral estadounidense, algunas de las cuales señaló en su informe posterior a las elecciones de 2016. Una prudencia exquisita que no tuvo en Bolivia.

Contrasta, aunque no sorprende, este doble rasero de la OEA, de nuestros gobiernos occidentales y de nuestras instituciones en Europa a la hora de pronunciarse sobre situaciones en las que se pueden establecer paralelismos, a pesar de su no coincidencia absoluta. Al hilo de las elecciones en EEUU, estos días estamos asistiendo a ejercicios de bochorno ajeno, donde se está visibilizando la adscripción férrea de la mayoría de analistas, periodistas y políticos (de izquierda o de derecha, tanto da) a los valores del “mundo libre”, simbolizado por la democracia liberal estadounidense. Todos ellos parecen desconcertados y muestran cierto nerviosismo ante una situación que no esperaban en “la mayor democracia del mundo”. Abundan los pronunciamientos a favor de Biden de la mano de denuncias a la actitud de Trump por desconocer sus instituciones y las reglas del juego de su democracia. Aunque se lanzan tímidas críticas al sistema electoral estadounidense, nunca se cuestiona a fondo su democracia. Pero no se puede hacer una crítica sin la otra.

El sistema electoral estadounidense, tan complejo que un ciudadano promedio estadounidense sería incapaz de explicar su funcionamiento (entre otras cosas porque en cada Estado tiene unas reglas distintas), lleva, desde su creación, excluyendo a amplios sectores de la población, especialmente a afroestadounidenses. Su votación indirecta, en día laborable, previa inscripción, o mecanismos tan cuestionables como la eliminación unilateral de votantes del censo electoral que pueden realizar autoridades estatales de manera arbitraria, son algunos de los elementos “problemáticos” que hablan, como mínimo, de poca preocupación por la universalización del voto (sólo está registrada para votar la mitad de la población). El voto es visto como privilegio, no como derecho. En EEUU suceden cosas asombrosas que nadie nos explica, como por ejemplo que el gobernador republicano de Georgia, Brian Kempt, eliminara hace unos años a 1,4 millones de ciudadanos del censo, el 70% de los cuales era negro, y luego ganara por un margen ajustado. Cuando estos días se recontaban los votos en Georgia y veíamos un estrecho margen de ventaja de Trump, era inevitable pensar en esos 1,4 millones a los que se les ha robado el voto y que, se puede inferir, hubieran decantado la balanza a favor de los demócratas. Si finalmente se va a los tribunales para resolver este asunto. ¿Se tomará en consideración este hecho? ¿Qué tiene que decir el mundo ante estas purgas del electorado que harían palidecer las tan temidas purgas soviéticas?

Con independencia del resultado electoral, que parece por el momento decantarse hacia Biden, aunque no se espera que vaya a haber un proceso cerrado pronto pues Trump ha dejado claro que apuesta por la disputa judicial de los resultados, además de sembrar ya la sombra de la duda sobre todo el proceso, lo que parece definitivo es que esta elección supone un punto de inflexión en la imagen de EEUU ante el mundo. Esa idea de la democracia ejemplar ajena a la polarización política y los problemas que aquejan a otros países parece llegar a su fin. La democracia estadounidense, tal y como la conocemos, está mostrando todas sus limitaciones ante nuestros ojos. El declive del imperio estadounidense es un hecho desde hace décadas y momentos como este son una confirmación de los peores pronósticos para la vigencia de la hegemonía estadounidense en el mundo. Del American Way of Life se está pasando a un peculiar American Way of Die pues los imperios no se desmoronan de cualquier manera, tampoco de repente.

Estas elecciones se dan en un clima de militarización literal por parte de milicias armadas de ultraderecha, alentadas por Trump durante la pandemia. En el otro lado, los grupos organizados que luchan, como hace décadas, por derechos civiles básicos, como poder vivir en tu país sin miedo a que te mate la policía, a pesar de ser negro. Una polarización económica creciente que convierte a millones de trabajadores en pobres y excluidos, muchos de ellos nómadas sin hogar ni seguro médico. Y un imperialismo que ya hace tiempo que no goza del liderazgo moral que tuvo en el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial, que EEUU diseñó a su imagen y semejanza, con una Unión Soviética enfrente que suponía un dique de contención a su expansionismo. Hoy la URSS no existe, pero está China, que se perfila como el hegemón de las décadas por venir. EEUU es, como dijo aquel, un gigante con pies de barro. Lo gracioso y poético, en medio de este escenario, es ver a la democracia liberal estadounidense padecer un proceso de desestabilización que sigue las pautas que han sido diseñadas desde sus laboratorios de guerra irregular y aplicadas a otros países, como apuntaba Diego Sequera en TeleSUR: las revoluciones de colores. Estas se desatan casi siempre tras la confusión inducida en un proceso electoral que se presenta como fraudulento, lo que inicia una revuelta supuestamente popular, azuzada por una de las partes, siempre respaldada por EEUU, que conecta con un descontento preexistente. Trump, con sus declaraciones, parece dispuesto a abrir esta peligrosa posibilidad en su territorio. Pero parece que esta vez no todo el establishment de EEUU está tan dispuesto a seguir su propio guion ni el resto del mundo aplaudirá acríticamente a los golpistas que considera legítimos en otros países. Al final tendremos que darle las gracias a Trump por haber servido de espejo en el que ver las contradicciones de quienes dicen preocuparse por la democracia pero lo hacen, según parece, de manera selectiva. 

(La última hora)

#arantxa-tirado

sábado, 31 de octubre de 2020

La “fuga” de Leopoldo López, la libertad de Guaidó y los terroristas guarimberos

 

 "¿Qué quieren, que liberemos delincuentes y asesinos? No. Esos no pueden ser liberados". Hugo Chávez (*)

No sabemos si fue parte del simulacro, pero coincidió con el mismo. ¿Qué tipo de gobierno es este que denuncia al terrorismo, la corrupción, el bloqueo propiciado por los oposicionistas al tiempo que permite (por acción u omisión) que se "escapen", que los libera o que anden libres e impunemente desafiando al propio gobierno y generando daños terribles al pueblo venezolano?

Hemos presenciado desde hace años como se ha tratado con "guante de seda", con pétalos de rosa al terrorista Leopoldo López, auspiciador, propiciador y causante principal de las guarimbas en el 2014 y adicionalmente de los sucesos del 30 de abril de 2019 junto a Guaidó en la denominada "operación libertad" o intento de golpe de estado Ver: https://euskalpmdeushd-vh.akamaihd.net/multimediahd/videos/2019/04/30/2431747/20190430_12170209_0011974817_004_001_JGUAIDO_2019.mp4

También en una política de "temblequeo" se ha liberado, a través de amnistías, medidas humanitarias o indultos a una gran cantidad de opositores violentos como Antonio Ledezma. Iván Simonovis, Requesens, Freddy Guevara, Roberto Marrero, Gilber Caro, otros 110 indultados en septiembre de este año y se ha permitido que el Guaidó ande libre. Entonces el gobierno debe dejar el doble discurso y asumir que hay realmente negociaciones con la derecha extremista para que sigan libres y campantes, mientras el pueblo venezolano (en su enorme mayoría) sigue sufriendo los embates de la terrible crisis económica que les afecta en su calidad de vida cada vez más menguada.

¡Ah! Pero para que vean que si es un gobierno fuerte, se mantienen presos a Aryenis y Alfredo, en medio de las denuncias de camaradas revolucionarios de la violación de sus derechos. Y también se detiene (cual política cuartorrepublicana, donde quienes caen son los "pendejos", a un vigilante de la embajada española y a quien le suministraba la comida al fugado. Sea, los propios "chinitos de RECADI". (Quien quiera saber esta historia, les recomiendo esta crónica: https://www.aporrea.org/actualidad/a9009.html

Voy a parafrasear la opinión de un venezolano en las llamadas redes digitales o "sociales:

"Me parece que llegamos al colmo de la vergüenza y del desgobierno. Me refiero a los organismos de inteligencia y contrainteligencia que debieron prever esto y evitarlo a toda costa. Algo sí, tengo claro; no le aceptaré ni al gobierno ni a la nueva Asamblea que resulta electa, que me pidan más sacrificios a cuenta del chantaje de la lealtad.

La burla hacia las víctimas de las guarimbas, hacia sus familiares que hoy ven con asombro, como un criminal se larga impunemente en la "jeta babeante" de unos organismos efectivos para detener a los robagallinas, pero inútiles a la hora de evitar esta bochornosa fuga.

No hay explicación de ningún tipo para esto, ni acuerdos políticos porque se trata de un delincuente con sentencia firme y doblemente evadido, ni estrategia política porque se estaría violentando el estado de derecho, ni vale acusar ahora al gobierno español de actuar en contra de los convenios internacionales; cuando se trata con delincuentes hay que pensar como el delincuente para prevenir sus acciones.

O comienzan a gobernar en favor del pueblo, a legislar en favor de los trabajadores y los más necesitados, o se convertirán en una caterva de traidores y estafadores que habrán violentado la confianza y le lealtad que nos exigen casi hasta el cansancio.

Basta de defecarse en nuestras caras; lo primero es ver cuál será la nueva acción del gobierno después de este comunicado que, con todo lo procedente que pueda ser, no hace más que confirmar la realidad que hace que la arrechera aumente con cada respiración, con cada latido del corazón revolucionario que llevamos en el pecho.

¡¡Basta carajo!!, no vuelvan a presentarnos el video de nuestro Comandante Eterno hablando de cojones porque están dando señales inequívocas que a ustedes les falta lo que a Chávez y al Pueblo le sobra".

Cuando a Chávez se le plateó que otorgara la aminsitía de varios presos venezolanos que habían transgredido nuestras leyes penales, respondió en el mensaje anual ante la Asamblea Nacional en enero del 2008: "No puedo amnistiar (liberar) a alguien que está procesado por delitos contra los derechos humanos, porque debería entonces ir yo preso, debería ser destituido de la Presidencia de la República" (**)

Recordamos que hace 4 años cuando la oposición presentó un proyecto de Ley de Amnistía el presidente Maduro respondió contundentemente que no permitiría impunidad en el país con la Ley de Amnistía que proponía la derecha en el Parlamento y manifestó que todos los poderes del Estado deben subordinarse y cumplir de manera obligatoria este plan que se convertirá en Ley. "No va haber impunidad, mi único dictamen como presidente de la República es Justicia"

Poco tiempo después, en ese retruécano al que ya nos tiene acostumbrados decretó la amnistía de decenas de opositores participantes en delitos contra las personas e instituciones durante las guarimbas de 2014. Luego los indultos de septiembre de este año y ahora la fuga "facilitada" no sabemos desde qué instancias del gobierno de Leopoldo López. Y por cierto, al ministro Néstor Reverol, responsable de la seguridad del país, lo "castigaron" dándole otro cargo, ahora es ministro de Energía Eléctrica.

¡¡Que desfachatez!!

(*) y (**) Hugo Chávez. Presentación del mensaje anual ante la Asamblea Nacional. 11 de enero 2008. Nota: donde dice liberemos, debe leerse "amnistiemos"

Fuente: Aporrea.org


jueves, 29 de octubre de 2020

Carta abierta al señor Pedro Sánchez, presidente del gobierno español

Por:
  

Señor Pedro Sánchez, imagínese usted que el coronel Antonio Tejero Molina, condenado a 30 años por rebelión militar por el golpe de Estado de 1981 (Ver: https://www.youtube.com/watch?v=hVHu3m-4keo ) se hubiese asilado en la embajada de Venezuela, luego se hubiese fugado de su nación y llegar a nuestro país, siendo recibido por el presidente de la República planteando (Maduro es presidente del PSUV) que: El PSUV "desea una vía pacífica" a la crisis en España, "porque el pueblo español debe sufrir lo mínimo". Pues bien, eso es lo que hiciste tu (acá comienzo a tutearte como hacemos los venezolanos) al recibir en la sede del PSOE a un fascista, criminal como Leopoldo López. Por si no lo sabías, te instruyo: La Justicia venezolana condenó a López a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión por la comisión de los delitos de determinador en el delito de incendio intencional (art. 343 del Código Penal), instigación pública (art. 285 del Código Penal), daños a la propiedad pública (arts. 473 y 474, en concordancia con el artículo 83 del Código Penal), y asociación para delinquir (art. 37), en relación con el artículo 27 y con las agravantes del artículo 29, numerales 3 y 7 de la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo; con ocasión a los hechos de violencia ocurridos en febrero de 2014 y que dejó tres muertos. Ver: http://www.tsj.gob.ve/-/tsj-ratifico-sentencia-condenatoria-a-leopoldo-lopez

  • Efectivamente, Leopoldo López fue, junto a Antonio Ledezma y María Corina Machado, uno de los líderes e instigadores del plan denominado #La Salida para intentar derrocar al gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro, a través de acciones violentas, terroristas que dieron como resultado el fallecimiento de más de 40 venezolanos y venezolanas muy bien documentadas y sustanciadas por la Fiscalía de la República, la Defensoría del Pueblo y los tribunales nuestros. Por cierto, no por casualidad, Antonio Ledezma quien también estaba detenido por los delitos de conspiración y asociación para delinquir, luego del plan llamado "La Salida", se fugó y ahora está libre y campante en España, aún cuando como Leopoldo López es un prófugo de la justicia venezolana. Ver: Más de 40 muertos por #La Salida: https://albaciudad.org/2014/04/conozca-los-26-fallecidos-a-un-mes-del-inicio-de-las-protestas-opositoras-la-gran-mayoria-son-victimas-de-las-barricadas/.

  • Luego, entre febrero y julio de 2017 la oposición violenta en Venezuela, encabezada por el partido Voluntad Popular (cuyo líder es Leopoldo López) repite las acciones desestabilizadoras, esta vez con mayor nivel de violencia generando 123 muertes https://albaciudad.org/2017/07/lista-fallecidos-protestas-venezuela-abril-2017/.

  • Adicionalmente, Leopoldo López reincide en su conducta violenta cuando el 30 de abril de 2019 y en apoyo al títere del imperio Juan Guaidó (el autoproclamado presidente interino de Venezuela), intenta de nuevo derrocar al gobierno con la ayuda de una exigua fuerza militar, Ver: https://euskalpmdeushd-vh.akamaihd.net/multimediahd/videos/2019/04/30/2431747/20190430_12170209_0011974817_004_001_JGUAIDO_2019.mp4. Luego se refugia de nuevo en la embajada española donde se le acoge "en calidad de huésped" y desde donde huye hacia España y tú lo recibes como un campeón de la libertad.

  • Es a ese fascista, asesino, antidemócrata y con ínfulas de supremacismo extremo al que tú acabas de brindarle apoyo en tu despacho del PSOE y con sus frases atildadas, trajes elegantes y poses para las cámaras hablan sin escrúpulos contra el gobierno de Venezuela, al que López, una vez salido de tu entrevista, sintiéndose "guapo y apoyado" manifiesta que tu reconoces que Maduro es un dictador. Tú te sentaste, Pedro Sánchez, al lado de este criminal sobre más de una centena de cadáveres, cientos de heridos graves y destrucción de edificaciones educativas, de salud, oficiales y privadas, de lo más sonrientes y piernas cruzadas. https://www.cope.es/actualidad/internacional/noticias/leopoldo-lopez-dice-que-pedro-sanchez-maduro-como-dictador-20201027_967053

Voy culminado para expresarte que Venezuela es una nación libre, soberana e independiente que se liberó del imperio español hace 200 años con S.E Simón Bolívar como líder Libertador y que ahora, con el legado de Hugo Chávez sigue empeñada en construir una sociedad justa, solidaria y equitativa y no será la Unión Europea y una España atada a atavismos colonialistas, lo que nos detendrá en ese empeño. Pueden ustedes seguir con su monarquía corrupta, ociosa y onerosa, hasta que su pueblo lo decida. Nosotros y nosotras nos hemos dado nuestra Constitución y el gobierno que tenemos. Y en medio del conflicto histórico que soportamos, así como un bloque cruel e insensible, en nuestro pueblo está la capacidad para dirimir nuestras diferencias y acordar lo que debamos.

Con lo que tú acabas de hacer me provoca decirte lo mismo que el diputado Pablo Fernández de PODEMOS (tu partido aliado en el gobierno) le expresó al PP y a Vox recientemente: https://twitter.com/i/status/1314311826507694080.

Atentamente;

Un ciudadano venezolano indignado por tu comportamiento.


lunes, 26 de octubre de 2020

Lo que enseña el indio de Bolivia al sionista latinoamericano.

Lucho Arce, Presidente electo de Bolivia

 ¡Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos!

José Martí. “Nuestra América”

Por Iroel Sánchez.- La historia de los golpes de estado en América Latina es larga y aleccionadora con respecto a que después de ser derrocado un proceso de cambio que ha afectado los intereses de Estados Unidos en la región nunca unas elecciones inmediatamente posteriores devuelven el gobierno a las fuerzas desplazadas de este. Nunca... hasta el 18 de octubre de 2020 en que la candidatura del Movimiento al Socialismo, conformada por Luis Arce y David Choquehuanca, obtuvo el 55.10% de los votos, superando en un 8% los resultados de hace un año atrás, cuando se desató el golpe, y aventajando en más de un 26% a la segunda opción más votada.

El pueblo boliviano demostró con su voto, y de manera contundente, la falsedad de las acusaciones de fraude lanzadas por la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre los resultados de las elecciones de noviembre de 2019, provocaran la emergencia de un poder de facto sustentado en la represión, el  derramamiento de sangre indígena y un sustantivo retroceso económico y social que, al coincidir con la pandemia de Covid-19, colocó a ese país en una dramática situación.

Antes, el proceso de cambios en Bolivia tuvo que derrotar sucesivamente la histórica alianza con Washington  de la oligarquía nacional blanca y racista: En un  golpe anti-constituyente (2006-2007), un golpe cívico-prefectural (2008), un golpe separatista (2009), otro contra las organizaciones sociales (TIPNIS 2011 y 2012), y una operación mediática conocida como "Caso Zapata", apenas tres semanas antes del referendo sobre la reelección presidencial del 21 de febrero de 2016, haciendo que una mujer manejada desde la embajada estadounidense asegurara haber tenido con el Presidente Evo Morales un hijo que luego se probaría nunca existió (1). El mensaje para los votantes del referendo era claro: "si Evo no puede atender un hijo, cómo atenderá un país", con él las fuerzas afines a Estados Unidos lograron una apretada victoria (51,30 %frente del No a un 48,70  del Sí) que más tarde sería anulada por el Tribunal Constitucional de Bolivia en una decisión que Washington no objetó cuando se adujo el mismo artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos para permitir la reelección de Óscar Arias en Costa Rica y Juan Orlando Hernández en Honduras.

Bolivia es un país muy particular, cuya condición plurinacional y multicultural, con alrededor de un 40% de la población cuya lengua nativa no es el español, y una estructuración de movimientos sociales y juntas vecinales con una larga tradición de resistencias y luchas, con una organización social ancestral que ha resistido cinco siglos de violencia y discriminaciones hasta que uno de los suyos se convirtió en la máxima figura política del país. Si algo prueban las elecciones de este 18 de octubre es que ese tejido social "ha dicho basta y  ha echado andar, y ya no se detendrá jamás…" tras medio milenio de brutal exclusión.

Para la prensa de derecha los votantes del MAS son “gente que no sabe lo que es un teléfono móvil, no sabe lo que es internet y mentalmente no tiene absolutamente idea de prácticamente nada" (2), pero lo que demuestra su voto en elecciones sucesivas es que están mejor informados y tienen más sentido de la historia que los electores europeos y norteamericanos inducidos por fake news e inteligencia artificial a votar contra sus propios intereses.

Una vez más Calibán le ha dado una lección a Próspero que, no importa si académico o golpista, si desde la OEA o una universidad norteamericana, está desconcertado hasta el silencio. El advenedizo admirador de la Roma americana, despreciando al otro, es en realidad para el Norte un despreciable intruso que jamás hizo por entender a los suyos. Ahora lo que superficialmente creyó su victoria es su derrota no solo ideológica, sino cultural, incapaz de reconocer que la democracia de factura yanqui que enarbola para América Latina no funciona ya ni en el imperio mismo.

Nuestra América jamás se acomodará a lo que Obama llamaba repetidamente en sus alusiones a Cuba “valores universales”, pero no son más que sistemas de dominación que Estados Unidos impone al mundo. De eso se percataron nuestros intelectuales mas lúcidos, desde Carpentier hasta Wilfredo Lam, desde García Marquez a Galeano, y hasta el primer Vargas Llosa antes de convertirse en vocero del neoliberalismo más fundamentalista. Pero el colonizado que quiere servir al colonizador nunca aprende. 

Todos los racismos son congéneres. Los golpistas bolivianos acudieron a Israel para que los asesorara en la represión -“Los hemos invitado a ayudarnos. Están acostumbrados a tratar con terroristas. Saben cómo manejarlos” (3), dijo un ministro del gobierno de facto a la agencia Reuters-, mientras en la prensa privada financiada para Cuba desde Estados Unidos, con el vicio de cierta academia eurocéntrica de doblegar la realidad para que se ajuste a sus esquemas, se buscaban referentes "cool" en el sionismo bienvisto por los centros de poder, desde los dogmas que dividen América Latina entre una "derecha autoritaria" y una "izquierda totalitaria", se acusaba a Evo de ser un "caudillo" afiliado a la segunda.(4)

El “caudillo” totalitario dijo entonces una verdad impronunciable por el “demócrata” sionista: “Hay prácticas similares en el gobierno de facto de Bolivia en una analogía con el régimen de Israel, hablando de lo que sucede con Palestina, como el asesinato de las personas, represión a la población, censura de la prensa e incluso la expulsión de los periodistas que intentan mostrar lo que está pasando”

No sorprende entonces que desde el sionismo tropical se denostara a Evo y se le llamara totalitario, siguiendo la ruta de los que antes le llamaron terrorista. Como escribí entonces: "Evo Morales no es un político tradicional, tampoco un militar, se forjó como líder en los sindicatos y los movimientos sociales que tuvieron que enfrentar por largo tiempo represiones y dictaduras en el país que tal vez haya sufrido más golpes de estado en todo el planeta. Cualquiera que conozca cómo funcionan los sindicatos y las juntas vecinales en Bolivia sabe de su democracia interna, de cómo someten a asamblea todos los asuntos en su larga historia de movilizaciones, resistencias y huelgas donde no pocos de sus integrantes han dejado la vida."

Nada diferencia la mirada fascista del sionismo hacia el pueblo árabe, de aquellos que con desprecio acusan al indio de desconocer la democracia tal y como la concibe su mirada colonial. Se trata de una misma ideología imperialista atemperada a diferentes geografías. Martí llamó con mucha razón sietemesinos a quienes en la América nuestra no tienen fe en su tierra, y “quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia”. (5)

El MAS ha obtenido una victoria histórica, aunque quienes sólo hablan de lo sucedido en América Latina para dogmáticamente adjetivar de totalitarios a los revolucionarios cubanos y sus compañeros en la región no se lo han dicho a sus lectores, la realidad es que los indios bolivianos han hecho posible que por primera vez después de un golpe de estado regresen al gobierno los derrocados, cosa que no lograron las “transiciones democráticas” de factura estadounidense en América Latina ni tampoco en el Sur de Europa.

Cierto que habrá que sacar las lecciones para que Washington y las fuerzas oligárquicas locales no vuelvan a contar con ejército y policía a su servicio y se comprenda que no basta con que la economía vaya bien y se beneficien incluso los ricos para que el proceso de cambios sea irreversible, pero no será el dogma colonial del recién llegado al Norte, que como todo converso busca renegar hasta el extremo de los suyos, la visión adecuada para analizar una realidad que no cabe en la mente de quien al decir de Martí vive “en las tierras podridas con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel”, tierras a las que ya se dirige Jeanine Añez después de solicitar a Estados Unidos 350 visas para sus ministros y familias.

Tal vez la mejor descripción de estos sucesos desconcertantes para algunos la tenga un norteamericano de apellido Hemingway que puso su pellejo en peligro por las buenas causas de su época y que eligió vivir entre nosotros y aprender de nuestros humildes pescadores: “El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado” (8)

Notas:

1. Katu Arconada, Caso Zapata, entre el cuento chino y la conspiración estadounidense. La Época, La Paz, 22 de mayo de 2016.

2. “El votante del MAS tiene un nivel intelectual nulo": el racista e ignorante 'análisis' de dos periodistas españoles sobre los comicios en BoliviaActualidad RT, 20 de octubre de 2020. Disponible en https://actualidad.rt.com/actualidad/370488-votante-mas-tiene-nivel-intelectual-nulo-periodistas-espanoles-bolivia

3. Mirta Pacheco, Bolivia: el golpismo acude a Israel, buscando adiestramiento militar. La izquierda diario, 10 de diciembre de 2019. Disponible en https://www.laizquierdadiario.com/Bolivia-el-golpismo-acude-a-Israel-buscando-adiestramiento-militar?fbclid=IwAR3jowh46qhzqwkmn9janfkwov5Lk_JhGFK6As6fJtmym9E4_NZf7U958Es

4. Arturo López Levy, Lecciones de la tragedia boliviana, OnCuba, 12 de noviembre de 2019. Disponible en https://oncubanews.com/opinion/columnas/conversaciones/lecciones-de-la-tragedia-boliviana/

5. José Martí, Nuestra América, La Revista Ilustrada de Nueva York, Estados Unidos, 10 de enero de 1891. Disponible en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/osal/osal27/14Marti.pdf

6. Bolivia: ¿Tiempo de fuga? Áñez pide a EEUU 350 visas para sus ministros, Resumen Latinoamericano, 22 de octubre de 2020. Disponible en https://www.resumenlatinoamericano.org/2020/10/22/bolivia-tiempo-de-fuga-anez-pide-a-ee-uu-350-visas-para-sus-ministros/

8. Ernest Hemingway, El viejo y el mar, Editorial Dante, Mérida, Yucatán, México, 1989 Disponible en https://www.cubahora.cu/uploads/documento/2019/05/17/el-viejo-y-el-mar.pdf


Fuente: La pupila insomne


domingo, 25 de octubre de 2020

El huevo y la serpiente

 


LLuis Rabel.- El retorno al Estado de Alarma – y a las penalidades que conllevará para la ciudadanía – puede disipar en pocos días los ecos del debate parlamentario de la moción de censura presentada por Vox. Sin embargo, lo acaecido en el Congreso de los Diputados brinda pistas muy valiosas para entender lo que está sucediendo… y lo que nos espera en el próximo período.

           Como no podía ser de otro modo, el debate ha copado la atención mediática, propiciando gran número de análisis y comentarios. Más allá del sesgo ideológico de cada cual, algunos datos parecen incontrovertibles. La moción – no se esperaba otra cosa – ha fracasado. Pero lo ha hecho de manera dolorosa y sin duda más severa de lo esperado por sus promotores: Vox sólo ha recabado el apoyo de sus 52 parlamentarios frente al “no” del resto de la cámara, sin lograr siquiera alguna abstención. El gobierno de Pedro Sánchez sale, pues, airoso y cohesionado del envite de la extrema derecha, con la mirada puesta en la negociación de los presupuestos, auténtica piedra angular de la legislatura.

Los discursos del presidente y del vicepresidente fueron brillantes y mordaces. Algunas intervenciones, como la de la diputada de En Comú Podem Aina Vidal, sencillamente conmovedoras. Sánchez tuvo incluso la habilidad de hacer un “requiebro” de última hora a la oposición, anunciando la paralización del trámite parlamentario sobre la modificación de las mayorías necesarias para la renovación del gobierno de los jueces – una iniciativa que había suscitado recelos en Bruselas. El discurso de Pablo Casado, tomando distancias con Abascal, brindaba la oportunidad de replantear una propuesta de entendimiento con el PP para desbloquear esos nombramientos. Y es que no pocos comentaristas han querido ver en la enérgica diatriba de Casado el acontecimiento decisivo de la moción.

           En cierto modo lo fue. Abascal encajó ese discurso como un puñetazo en el estómago, sorprendido por la dureza del tono. Hubo una imagen de abatimiento en la bancada de Vox. Pero no habría que sacar conclusiones desorbitadas. Ni acerca de la reacción de Casado, ni sobre la derrota sufrida por la extrema derecha. En realidad, hemos asistido al fracaso de un asalto prematuro al liderazgo de las derechas. Nada menos que eso, pero tampoco nada más. Para el líder del PP era una cuestión de supervivencia política frente a la arrogancia de Vox. Y era también una cuestión de credibilidad del PP ante sus homólogos en la UE, inquietos por el discurso antieuropeo de la pujante extrema derecha española. Pero, ni el “hasta aquí hemos llegado” de Casado, ni la indignación de Abascal parece que vayan a acarrear la ruptura de sus acuerdos de gobierno en Madrid, Murcia o Andalucía. No se sabe si el movimiento de Casado le llevará realmente al “centro”, como pretenden sus corifeos. En cualquier caso, la sangre no va llegar al río por cuanto a esas alianzas se refiere.

           Es ocioso especular sobre las consecuencias a corto plazo del tropiezo de Vox, tras haber calculado mal – y gestionado peor – su acometida. Antes bien, la izquierda debería prestar atención a algunos datos cuya importancia pone de relieve, rebasándolo con creces, este episodio parlamentario. La extrema derecha cabalga e intenta dar expresión a poderosas tendencias de nuestra época. Todo el mundo pudo observar el inconfundible sello “Trump” del discurso de Abascal. Pero no sólo en cuanto al estilo populista, a la utilización desacomplejada de todo tipo de falsedades, al desprecio hacia la ciencia y el conocimiento humano, al estilo grosero y a las constantes provocaciones. No es sólo eso. El relato de Abascal se sitúa plenamente en la onda de la pugna americana por restablecer su amenazada hegemonía mundial: animadversión hacia Europa, hostilidad declarada hacia China – a quien, por momentos, parecía dirigida la moción de censura. Las derechas españolas, es cierto, no están en esa línea. Pero, lejos de caer en un sin sentido, la extrema derecha identifica con claridad uno de los vectores clave de la geopolítica durante las próximas décadas: la disputa comercial entre Estados Unidos y China proseguirá y se intensificará – incluso con riesgo de derrapar en el terreno militar. Esa disputa no dejará de atenazar y zarandear a la UE… y, desde luego, irá mucho más allá del color que tenga en un momento dado la administración americana. Por supuesto, no es indiferente quién ocupe la Casa Blanca. Pero, con Trump o con Biden, esa pulsión, que brota de las entrañas del capitalismo americano, seguirá manifestándose con fuerza. Vox apuesta por surfear sobre esa ola.

           Por otro lado, no habría que confundir el pragmatismo del Estado Mayor de la derecha tradicional con el ánimo de sus tropas. No pocos sondeos de opinión indican que, de haberse hecho una consulta entre militantes y simpatizantes, la mayoría se habría decantado a favor de la moción de censura. Vox no ha surgido de la nada. Expresa – y a la vez exacerba – una polarización creciente que existe en la sociedad. Y se han producido hechos que no tienen marcha atrás. Los acuerdos de gobierno en las autonomías y la foto de Colón normalizaron a la extrema derecha como una fuerza tratable, banalizando su discurso reaccionario. Pero no menos grave fue la tremenda torpeza de las izquierdas al propiciar una repetición electoral en medio de un clima de hartazgo ciudadano y apremios sociales. El resultado fue un grupo de 52 diputados, con lo que eso supone de recursos, capacidad de iniciativa parlamentaria y proyección mediática. Vox se ha dado un batacazo con la moción, sí. Pero conserva ese grupo, sigue en los gobiernos regionales… y está por ver hasta dónde llega su ósmosis con los entornos de PP y Ciudadanos. La serpiente ya rompió la cáscara del huevo y ha empezado a reptar.

           En el horizonte se vislumbran factores favorables a la extrema derecha. Eso es sobre todo lo que la izquierda no debería perder de vista. No porque esté a la orden del día ningún asalto al poder. Pero el fortalecimiento de Vox, conectando con el descontento social y espoleando al conjunto de la derecha, podría ser un factor decisivo de crispación política, con funestas consecuencias para los propósitos de la izquierda de reconducir determinados conflictos, como en el caso de Catalunya. Y desazón, desconfianza e incluso ira, va a haberlas a raudales en los próximos meses. La segunda ola de la pandemia hace que nos adentremos de nuevo en territorio desconocido. El cansancio hace mella en el ánimo de una ciudadanía que no vislumbra la salida de esta situación. Los efectos económicos y sociales de nuevas restricciones y confinamientos pueden ser dramáticos. En una urbe como Barcelona, un 30% de los comercios se ve irremisiblemente abocado al cierre. Las mallas de seguridad social – EROS, IMV y otros dispositivos – no alcanzan a cubrir todas las casuísticas o llegan tarde y con muchas dificultades. Las administraciones se ven desbordadas por el volumen y la complejidad de la tarea. Los servicios sanitarios acusan los efectos de las políticas de austeridad y los años de inclementes recortes presupuestarios. En ese contexto, las broncas peleas en torno a la gestión de la pandemia y la guerra de desgaste que sufre el gobierno de izquierdas desde algunas comunidades autónomas, empezando por la de Madrid, sólo pueden redundar en una difusa irritación que la extrema derecha tratará de coagular.

           Las elecciones catalanas del próximo 14-F serán, desde este punto de vista, un termómetro más fiable de la evolución de la situación que las extrapolaciones de un debate en el Congreso. Todas las encuestas vaticinan una irrupción de Vox en el Parlament de Catalunya. El rédito electoral obtenido por C’s en la contienda anterior se deshincharía en provecho del PP y de la extrema derecha. Sólo una parte de los votos que cosechó Inés Arrimadas en 2017 volverían al PSC. Si esos pronósticos se cumpliesen, la existencia de un grupo parlamentario de Vox no sería para nada anecdótica, en la medida que contribuiría a prolongar el empantanamiento catalán, introduciendo un factor de tensión emocional y de cohesión del independentismo frente a un discurso amenazador. No será el nacionalismo quien combata a la extrema derecha. Sólo puede hacerlo la izquierda. Y tendrá que ser con algo más que buenos discursos. Necesitará desplegar políticas efectivas para contener los efectos de la crisis social y reactivar la economía. Los PGE y la gestión de los fondos europeos serán vitales. Pero nada le ahorrará a la izquierda la tarea de batirse el cobre sobre el terreno. Hoy por hoy, la movilización de su electorado es el primer desafío. Pero también lo será el enfrentamiento concreto con la demagogia populista y evitar aquellos errores que la extrema derecha puede explotar en circunstancias como las actuales. Es un riesgo enorme que, en barrios populares del área metropolitana de Barcelona, se escuche decir que “aquí somos demasiado pobres para permitirnos el lujo de ser ecologistas” o se considere que la izquierda no atiende a los problemas de seguridad que les aquejan. No habrá transición ecológica si ese camino no es transitable para la clase trabajadora. La izquierda debe palpitar con su gente, retornarle el orgullo y la confianza en el futuro. De lo contrario, la extrema derecha populista acabará por abrirse paso, transformando la frustración en odio militante. Lo del Congreso fue una escaramuza. La pelea de verdad se librará en nuestros barrios y ciudades.

Lluís Rabell

           24/10/2020

martes, 20 de octubre de 2020

Victoria popular en Bolivia: Una lección de valentía y dignidad

 

Javier Tolcachier.- Los sectores populares de Bolivia han dado una nueva lección al mundo. El triunfo apabullante del Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) no deja dudas sobre la voluntad mayoritaria de su población.

Las difíciles circunstancias en las que se dio está elección realzan la valentía de quienes no se dejaron amedrentar. A la persecución y encarcelamiento por motivos políticos, a las graves vulneraciones de derechos humanos, frente a la intimidación y agresión, las y los bolivianos respondieron con dignidad y convicción, sin retroceder ni ceder en la presión para recuperar la democracia.

Es preciso recordar las sucesivas postergaciones de la elección, que finalmente se logró gracias al temple en la movilización activa de las comunidades y la firmeza de liderazgos y parlamentarios, que impidieron que el régimen de facto se perpetuara.

Pese al manejo desastroso de la pandemia por parte del Gobierno, envuelto en pocos meses en graves hechos de corrupción, las y los bolivianos salieron a votar, en paz y conscientes de que les iba en ello su destino.

El abultado margen de más de 20 puntos porcentuales con el que el binomio de Luis Arce y David Choquehuanca aventajó al segundo, Carlos Mesa, representante del neoliberalismo y las ambiciones de recolonización extranjera, tiene un doble efecto.

Por una parte, disipa toda duda sobre el carácter de golpe de Estado dado en noviembre en base a la acusación de un fraude inexistente. Golpe que lleva el sello conspirativo del Departamento de Estado estadounidense a través de su brazo de control “hemisférico”, la OEA y su secretario general.

Golpe cuyas responsabilidades atañen también a sectores de poder económico –en especial los ligados a la oligarquía cruceña– y a transnacionales con apetencias sobre los recursos naturales nacionalizados.  Golpe que tuvo como partícipes necesarios a los medios de comunicación privados, propiedad de estos mismos conglomerados o transnacionalizados, a las iglesias católica y pentecostales y también a muchas organizaciones no gubernamentales eurodependientes, desplazadas en su función asistencialista por las políticas públicas del Gobierno revolucionario de Evo Morales. Golpe en el que la responsabilidad directa recayó sobre los altos mandos de las Fuerzas Armadas y la Policía, un asunto de relevancia estratégica que el nuevo gobierno de Arce deberá sin duda abordar.

La inobjetable victoria, por otro lado, obra el milagro de dificultar toda intentona de fraude electoral -esta vez sí altamente posible, estando el aparato institucional en manos de un régimen de facto- o la reedición violenta de golpe, cortando de cuajo en esta ocasión toda apariencia de legalidad o legitimidad.

Si bien la sombras oscuras de resistencia a entregar el poder político todavía podrían estar sobrevolando las mentes de algún que otro agente foráneo, funcionario o militar, los pronunciamientos públicos han sido prácticamente unánimes en convalidar la clara voluntad del pueblo, cerrando el camino a posible aventuras desesperadas de la derecha.

Las razones del triunfo

El desgobierno de facto hizo todo lo que tuvo a su alcance para sepultarse. La obligación contraída con las fuerzas que manejaron sus hilos hizo que en pocos meses se pretendiera desmontar aceleradamente la construcción del Proceso de Cambio. Sobre todo en el aspecto económico y geopolítico. Y ésta fue su perdición.

El manifiesto racismo que destiló la gestión de Añez tocó el nervio histórico de la comunidad de naciones que luego de siglos lograron respeto, un importante grado de autodeterminación y valoración cultural y social. Ante ello, se levantó el clamor profundo de la rebeldía frente a la violencia instalada, logrando cimentar nuevamente la unidad que había comenzado a resquebrajarse en el último período de Gobierno de la Revolución Democrática y Cultural.

Al mismo tiempo, la figura de Luis Arce, principal responsable en la implementación del crecimiento económico de la mano de Evo Morales como responsable político, proyectó la posibilidad de lograr una nueva estabilidad en medio de la tempestad de la pandemia y el futuro incierto.

Por otra parte, fue un gran acierto la fórmula de sustitución y de unidad, única táctica posible ante la proscripción y persecución contra el líder histórico. La misma estrategia se ensayó en Brasil con Fernando Haddad, en Argentina exitosamente con Alberto Fernández y es la perspectiva que moviliza la reconstrucción de un bloque progresista en Ecuador a través de la candidatura de Andrés Aráuz.

En el caso boliviano, la vicepresidencia de un dirigente indígena de talla histórica como David Choquehuanca acompañando a Arce, simboliza una vez más el intento de unir las dos vertientes del Proceso de Cambio, la visión del Buen Vivir y la desarrollista de izquierda, bajo el objetivo común de la soberanía del pueblo frente a un peligroso y desalmado adversario.   

Pero más allá de los argumentos de coyuntura, el 53 o más por ciento de Lucho Arce representa un agradecimiento al Proceso de Cambio liderado por Evo Morales Ayma. Un periodo de casi 14 años en el que se emprendió un curso de desarrollo económico en base a la recuperación de los recursos naturales para generar inéditas mejoras sociales en el descenso de la pobreza, la eliminación del analfabetismo, el acceso a la salud y la educación de manera universal, la protección de la ancianidad y la infancia, entre muchas más.

Junto a los logros sociales, el Proceso de Cambio produjo innovadores y revolucionarios cambios en el imaginario y la práctica política. En el marco estructural de una sociedad plutocrática y racista logró hacer manifiesto un mundo que quiere nacer y dar paso a lo multicultural y plurinacional frente al otro decadente y moribundo, que solo favorece a un grupo de privilegiados supremacistas, herederos de la colonia.

El Proceso de Cambio, senda que ahora retomará Bolivia en un nuevo ciclo creativo, posibilitó la emergencia de las culturas ignoradas y sometidas durante centurias, dándole protagonismo político y dignidad identitaria, promocionó la creciente participación y los derechos de las mujeres, suplantó una institucionalidad republicana excluyente, convirtiéndola en democracia participativa.

Las y los bolivianos valoraron con su voto la Nueva Constitución Política lograda con enorme esfuerzo en 2009, que hace efectiva una nueva visión del Estado, pluricultural y plurinacional, laico, pacifista, humanista, rescatando reivindicaciones y consagrando nuevos derechos para todos los sectores sociales postergados.

Es un voto necesario, justo e históricamente consciente.

El significado de la victoria popular para América Latina y el Caribe

Una vez más, la unidad de los sectores desposeídos logró derrotar con amplitud la mezquindad de los opulentos. Al igual que antes sucediera con las primarias en Argentina, los resultados excedieron largamente las previsiones de las encuestas. A pesar de las directivas del Norte, que obligaron a bajar a Áñez su candidatura y la irrelevancia de Tuto Quiroga, que hizo lo propio, la derecha concurrió dividida. Eso reitera un antecedente evidente. En tiempos de zozobra y fragmentación, la unidad del campo popular es imprescindible, aún con ciertas contradicciones.

Los espíritus emancipadores de Latinoamérica y el Caribe recibieron el desenlace electoral con esperanza y finalmente desahogo y alegría, entreviendo ya la posibilidad de reforzar el bloque de países que como México, Venezuela, Argentina, Cuba, Nicaragua y varias naciones del Caribe que defienden la integración, la soberanía y la solidaridad entre los pueblos como bandera.

Sin duda que se abre con la presidencia de Luis Arce la posibilidad de reactivar el camino hacia la unidad sudamericana a través de una versión quizás reducida de Unasur, que con el tiempo y la reversión de la relación de fuerzas políticas en Ecuador, Chile, Colombia o Brasil, pueda completarse, esta vez con una mayor inserción de las fuerzas vivas de la sociedad civil.

En el corto plazo, sin duda que Bolivia se reacoplará al ALBA y fortalecerá el trabajo que viene realizando el Gobierno de López Obrador en la Celac. Del mismo modo, construyendo un eje con el Gobierno argentino, mejorará la actual versión nuevamente neoliberal del Mercosur.

De mucha importancia es destacar que la asunción de Luis Arce a la presidencia debilita al Grupo de Lima y la posición belicista e injerencista de EE.UU. en la región, aportando una importantísima posición en defensa de la paz como bien inapreciable y logro común.   

El mandato: Volver mejores

En el inicio de su gestión de gobierno, Arce tendrá que actuar para atender las urgencias. La pandemia, la desocupación y el desastre que deja el desgobierno golpista no dejan margen de maniobra para otras prioridades. Lo primero será reencaminar el esfuerzo hacia la protección del pueblo y afirmar la certidumbre que nuevamente se está en el buen camino.

Pero no solo habrá que sanar las heridas del cuerpo, sino intentar curar las heridas del alma, luego de un periodo cargado de odio, venganza y resentimiento. Por lo que el nuevo gobierno, intentará tender puentes hacia los diversos sectores con mensajes de conciliación en el marco de la fortaleza política que le otorga la mayoría recibida en el Ejecutivo y ambas cámaras legislativas.

Sin embargo, en términos de proyección transformadora ¿Qué significa volver mejores? ¿Alcanza con avanzar en la transformación de la matriz productiva extractiva? ¿O con la desburocratización y descentralización comunitaria de la revolución?

El primer ciclo de 14 años del Proceso de Cambio respondió con creces al mandato de la Agenda de Octubre de 2003, ante la deuda de siglos con el pueblo que el modelo de saqueo neoliberal prolongó y profundizó.

Si bien la deuda de despojo está lejos de haber sido saldada por completo, ¿Cuál es la nueva agenda para volver mejores? ¿Cuál el modo de acoplar las nuevas sensibilidades jóvenes emergentes, cuyos paisajes se formaron en este siglo, muchos de ellos en el marco de la revolución?

Es obvio que la revolución, en tanto transformación profunda de estructuras socioeconómicas y mentales, constituye la única salida a la entropía que genera el estertor de un modelo social caduco. Sin embargo, es posible que las nuevas revoluciones en el momento histórico actual estén demandando la inclusión de nuevos tópicos y una profundización del cambio educativo cultural que favorezca la comprensión de que toda construcción social requiere partir del ser humano como preocupación central y de la intencionalidad humana como característica constitutiva de todo sentido social evolutivo.

El Proceso de Cambio ha visibilizado e implementado derechos para las mayorías, generando conquistas en la superación de la marginalidad y enarbolando la valorización de las propias culturas y su diferencia. ¿Será posible ahora dar un paso más hacia la convergencia consciente de los distintos mundos culturales sin que éstos resignen su identidad? ¿Será posible mirar a la propia cultura en un sentido dinámico, en el que cada una tiende a transformarse conservando sus mejores atributos? Si se mira en detalle, en un mundo interconectado como el actual, esa identidad civilizatoria en proceso de síntesis es mucho más cercana de lo que se piensa. En Bolivia y en todas partes.

El objetivo común de esta nueva agenda, desde un punto de vista humanista, debe tener como horizonte mayor la superación de toda forma de violencia, discriminación y  marginación, no solo a nivel social, sino también a nivel cotidiano interpersonal y en la actitud individual.

¿Podrá surgir entonces el nuevo ser humano, especie tan ansiada por los revolucionarios de todos los tiempos? Esto solo será posible si se atiende, en simultáneo al cambio social también al desarrollo interior, rescatando lo verdaderamente esencial de cada cultura, sus experiencias profundas, para que se exprese una nueva sintonía entre los seres humanos y entre el ser humano y su entorno.

Posiblemente así, seremos mejores. No es de revolucionarios conformarse con menos.

(*) Javier Tolcachier es comunicador en agencia Pressenza e investigador en el Centro de Estudios Humanistas de Córdoba, Argentina.

Fuente:Telesur

domingo, 20 de septiembre de 2020

Rebelión en la granja

Por Sergio Rodriguez Gelfenstein.- En su afán de destrucción del sistema multilateral Donald Trump no se para ni siquiera en el avasallaje de aquellas instituciones creadas por los Estados Unidos para sostener su dominio imperial. Esto es particularmente ostensible en América Latina y el Caribe donde no contento con todos los desmanes que realizan tales instituciones con el aval de la potencia hegemónica, las arma y desarma a su antojo. El caso más palpable fue cuando, ante la impotencia y el fracaso de la OEA en su intento por derrocar al gobierno de Venezuela, agrupó a sus súbditos en la capital peruana para tomar el bastón y aspirar a conseguir lo que la OEA no pudo. Al final, todo terminó en una bufonada más a cargo del director de la CIA que funge como Secretario de Estado. Se ha hecho más evidente que nunca que la política exterior de Estados Unidos no puede obtener logros a través de las vías diplomáticas proclives a la negociación y el diálogo, y solo se puede imponer a través del sometimiento, la fuerza, la amenaza y el chantaje. Por supuesto, en América Latina y El Caribe tiene éxito porque las élites de derecha no tienen empacho en someterse, ser sujetos de amenaza y chantaje y aceptar la fuerza sin importar los intereses nacionales o la soberanía, si de defender sus mezquinos intereses se trata. Pero ahora el afán imperial ha ido mucho más allá, pasando a subyugar a sus propios adláteres quienes intentan débiles quejidos que son solo expresión del desmoronamiento del sistema panamericano y monroista por acción del propio amo imperial cuando ha podido constatar la inutilidad de estructuras que se proponían sostener el dominio neocolonial haciendo un uso oscuro e interesado del derecho internacional. Eso ya no les sirve, no han podido doblegar a Cuba, no han logrado derrocar a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, no han podido construir mayorías que avalen el avasallamiento. Entonces, Estados Unidos ha entendido que se ha llegado a una situación de obsolescencia de tales estructuras y ha decidido intervenirlas, a pesar de la protesta de algunos que con anterioridad fueron sus súbditos. Un escenario de esta rebelión de los lacayos se está desarrollando en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el que Trump decidió violentar un acuerdo verbal por el que el presidente de dicho organismo siempre sería un latinoamericano. Así ha sido desde su fundación, lo cual ha permitido al ente financiero mantener un maquillaje como institución autónoma. Sin embargo, el Presidente de Estados Unidos ha decidido imponer a un candidato propio. El designado es Mauricio Claver–Carone, pupilo de Marco Rubio, quien ya había sido colocado en la Casa Blanca como una de las cuotas de la ultraderecha terrorista cubano–americana en el Gobierno de Trump, en este caso para ocupar el puesto de Asistente Especial del Presidente y Director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, desde donde se dirige toda la furia anticubana y antivenezolana del Estado norteamericano. A cambio, Rubio debe aportar los votos de la Florida para la reelección de Trump. La decisión cayó como una bomba en los países subordinados de América Latina y El Caribe. Lo cierto es que Trump no ha violado ninguna ley escrita, solo un acuerdo verbal de hace casi 60 años. Incluso un grupo de ex Presidentes latinoamericanos que durante su mandato mantuvieron una perruna subordinación a Estados Unidos, hoy manifiestan que la decisión de Trump es “una gravísima violación del acuerdo político fundamental con el cual nació” (el BID). En una carta hecha pública el 26 de agosto, Fernando Henrique Cardoso, Felipe González, Ricardo Lagos, Julio María Sanguinetti, Juan Manuel Santos y Ernesto Zedillo opinaron que tal hecho “rompe la lógica y la sabiduría de aquel acuerdo político fundacional”. Alegan que ahora no hubo ninguna discusión referida a la materia, califican la medida de “ruptura mayor” y solicitan reflexionar, “porque esa nominación constituye una grave falta de respeto hacia las reglas de convivencia hemisférica e internacional y ciertamente una seria agresión a la dignidad latinoamericana”. Los ex Presidentes reconocen que Estados Unidos cuenta con los votos de Brasil, Colombia y Guaidó (a quien el BID transformó en país) y que bastaría agregar a “uno o dos países adicionales” para que el candidato de Trump logre su “reprobable propósito”. En esta insólita declaración propia de los niños que lloran cuando le quitan un juguete, estos ex Mandatarios, quienes mientras se mantuvieron en la Presidencia de sus países jamás hicieron declaración alguna en defensa del respeto a la dignidad de los pueblos de nuestra región y de rechazo a la permanente agresión de Estados Unidos a América Latina, ahora, que no tienen poder alguno, advierten que: “Por su forma y fondo, esta sería una imposición arbitraria, que no dudamos acarrearía consecuencias muy negativas para el devenir de la institución y el futuro de la relación entre Estados Unidos y América Latina. El daño para el BID sería irreparable”. Finalmente, aseguraron que la elección del próximo presidente del BID pautada para este mes de septiembre carece de legitimidad y debería considerarse nula por lo que hacen un llamado a los países miembros del BID para que se den cuenta que el nuevo presidente del organismo podría surgir de un “acto carente de legitimidad histórica y política”. El problema es que Claver–Carone dice contar con los 15 votos necesarios para su elección incluyendo los de algunos de los países de donde provienen estos ex Presidentes. Sus gobernantes actuales han preferido optar por su lealtad al amo imperial en detrimento de la defensa de los intereses nacionales que sus colegas retirados dicen representar. En otro ámbito, también dentro del sistema panamericano, utilizando esta vez a Almagro, Estados Unidos ha decidido intervenir la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a solicitud de Argentina (durante el mandato de Macri), Colombia, Paraguay, Brasil y Chile que no vieron con buenos ojos que el jefe de este organismo extralimitara sus funciones de perseguir a los gobiernos adversados por Estados Unidos para investigar a aquellos que tienen aval imperial para cometer todo tipo de desmanes en materia de derechos humanos. Estos países quieren hacer valer su autonomía como naciones por encima de la de la CIDH, lo cual genera una indeseada insubordinación que Washington no puede aceptar so pena de desmoronamiento del sistema imperial. En paralelo, emerge una contradicción derivada de que estos países son leales apoyos a la política exterior de la potencia norteamericana. A pesar de haber sido elegido por unanimidad para un nuevo período en la Secretaría General de la CIDH, el brasileño Paulo Abrão ha sido destituido por Almagro. La decisión inconsulta e ilegal del secretario general de la OEA se hizo bajo la justificación de que existen denuncias administrativas contra el brasileño, pero como es habitual cuando se posee el resguardo de Washington, no presentó ninguna prueba. Tampoco importó que la CIDH sea autónoma en cuanto al nombramiento de sus dirigentes. Utilizando un enrevesado método a partir de alegatos presentados por la colombiana Neida Pérez a quien Almagro nombró “defensora del pueblo” a fin de tener otro instrumento para atacar a Venezuela, el secretario general amplió las funciones de mediación de Pérez para adosarle tareas investigativas que no tiene y que son ilegales. A la vista de la CIDH, la actuación de Almagro constituye “un franco desconocimiento de su independencia y autonomía”. Incluso la vicepresidenta de la CIDH, la chilena Antonia Urrejola manifestó que no se trata de una cuestión de reputación ni de defender en particular a Paulo Abrão, sino que es un debate que va mucho más allá y que define la independencia y autonomía de la CIDH. Por su parte, en una entrevista con la Radio de la Universidad de Chile el comisionado mexicano de la CIDH, Joel Hernández, aseguró que la decisión de Almagro deja a esta institución “sin opciones” y en una situación “que pareciera de no retorno”. La situación de la CIDH es otra expresión de la crisis que afecta al sistema panamericano monroista. La decisión de Almagro genera una gran contradicción porque, por una parte, desconoce el hecho jurídico que se deriva de la autonomía que ese organismo tiene respecto de la OEA mientras que, por la otra, pone en evidencia su subordinación de facto al Departamento de Estado como todos los organismos regionales que nacieron bajo el influjo anti comunista de los años de la bipolaridad posterior a la Segunda Guerra Mundial. Hernández afirma que la decisión de Almagro no tiene precedentes y quebraría una tradición de más de 20 años en la cual “la Comisión elige y la OEA designa”, lo cual no significa nada para Almagro en el deseo de hacer patente su servil talante ante Washington. Según el laureado periodista colombiano Gonzalo Guillén, en un artículo publicado en el periódico “La Nueva Prensa” de Bogotá el pasado 31 de agosto, la actuación de Almagro se sustenta en su carácter corrupto que lo llevó a pagar un “precio indecoroso” para completar los votos que le faltaban para hacerse reelegir como Secretario General de la OEA. Guillén dice que además de las prebendas que da el cargo, Almagro necesita aferrarse a él, porque está muerto políticamente en su país Uruguay, toda vez que la izquierda lo considera un traidor y la derecha no le brinda confianza. En este contexto es que –siguiendo el razonamiento de Guillén– Almagro recibió el apoyo de algunos países que le pidieron a cambio la cabeza de Abrão. Asimismo, asegura que uno de esos países es Colombia “por medio de su cuestionado embajador ante la OEA, el oscuro ex procurador Alejandro Ordóñez (neonazi, misógino, racista, corrupto y homofóbico)”. Recordando la novela de George Orwell que le da título a este artículo, pareciera que las medidas implementadas por Trump en su “patio trasero” han ido tan lejos que han generado una “rebelión en la granja”, en la que los animales se pelean para obtener lo que creen es un mejor gobierno que no se diferencia mucho del que existe. Como en la obra, la corrupción, los intereses mezquinos y la búsqueda de beneficios de grupos y facciones están concurriendo para la construcción de una nueva forma de poder y dominación que podría ser peor que la que le antecede. Como en la novela de Orwell, se podría decir que “Napoleón” Trump le está lanzando sus perros a todos los “Snowball” latinoamericanos, que se horrorizan ante la perspectiva de tener que huir de la granja. Napoleón, el jefe de los cerdos que tomaron el poder, se está trasformando en líder único, desconociendo a los otros porcinos del Grupo de Lima que le acompañaron hasta ahora y que al igual que los hombres desplazados de la granja pueden ser víctimas de los perros llamados Pompeo, Almagro, Rubio y otros. El miedo de estos cerdos –que, cuando estuvieron en el poder, se comportaron igual que Napoleón– es que los hechos están indicando que también podrían ser devorados por los perros que ha lanzado el líder en su persecución.