miércoles, 7 de noviembre de 2018

400 millones de euros por cada uno de los 15 jueces del Tribunal Supremo

La decisión del Tribunal Supremo sobre quién tiene que pagar el impuesto de Actos Jurídicos Documentados ha tenido unos claros ganadores. Los de siempre. 

YAGO ÁLVAREZ.- Resultado: 15 a 13. Como si se tratase del marcador de una ajustada partida de ping pong, 15 magistrados del Tribunal Supremo han decidido dar marcha atrás a la decisión de que fueran los bancos los que se hicieran cargo del impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD).

Las “graves consecuencias económicas”, la excusa que utilizó el Tribunal Supremo para hacer una rectificación nunca vista en menos de 24 horas, han vencido a la primera decisión anunciada por el Supremo. ¿Graves consecuencias económicas? ¿Para quién? Echar un vistazo a los movimientos del Ibex 35 aquella tarde y primeras horas de la mañana podía dar una idea de quién sufría graves consecuencias económicas y, por lo tanto, a quién defendía ese grupo de jueces que dentro del Supremo habían decidido mancillar el nombre de la institución para marcarse un vergonzoso renuncio. La tarde del 17 de octubre, el banco presidido por Ana Patricia Botín, el menos expuesto, se dejaba un 2%. BBVA, un 2,7%; CaixaBank, un 4,5%; Bankia, un 5,1%; Bankinter, un 6,27%; y el Banco Sabadell, un 6,7%. Esa misma mañana, a las 12 horas, esos mismos valores se recuperaban milagrosamente en una escalada que hacía recuperar esas pérdidas en minutos. El Supremo se contradecía y daba marcha atrás justo a esa hora. 

El dogma de “la confianza de los mercados” pesa mucho más que nuestras instituciones judiciales y nuestra democracia

Tras los continuos rescates a la banca, los directivos de las cajas y sus millonarias indemnizaciones tras ser rescatadas, la amnistía fiscal o cuando vimos cómo Zapatero, con casi un pie fuera de la Moncloa, indultaba al consejero delegado del Santander y mano derecha de Emilio Botín, Alfredo Sáenz, la afirmación de que “la banca siempre gana” en este país estaba más que demostrada. 

La foto de Rodrigo Rato entrando en la cárcel nos había dado un pequeño soplo de esperanza en la justicia española. Pero Rato se ha convertido en un paria, en un peón sacrificable. La decisión del Supremo ponía en riesgo más de 3.000 millones de euros de la banca y la posible espantada de los inversionistas. Y ya sabéis, esté el PSOE o el PP en el gobierno, el dogma de “la confianza de los mercados” pesa mucho más que nuestras instituciones judiciales. La “inversión extranjera” pesa mucho más que la democracia. Los accionistas son mucho más importantes que los hipotecados, algo que llevan demostrando desde que rescataron a la banca en 2011, pero nunca lo hicieron con las miles de familias desahuciadas. Nada nuevo. A no ser que seas un accionista del Banco Popular. En ese caso pesan más Ana Patricia Botín y sus accionistas que tú.

Dos días encerrados han dado como resultado otro de los episodios más negros de nuestra Justicia. No es que ya nos quejemos de que no exista una separación de poderes, es que todos los poderes están claramente subyugados a la banca, rendidos a los mercados. La pleitesía de esos poderes hacia el capital ha desplazado la democracia. La pérdida de confianza en la democracia solo traerá desgracias, de las cuales seguramente la banca también sacará tajada, como ya hicieron en otros episodios oscuros de la historia.

Mientras escribo estas líneas hay mucha gente, o muchos robots, que está ganando muchísimo dinero. Han comprado miles de acciones de los bancos españoles en los microsegundos siguientes a la apertura del selectivo español y ahora mismo están comprando y vendiendo en movimientos especulativos. Han especulado con nuestra democracia y nuestra Justicia y, una vez más, les ha salido rentable la jugada.

Justo antes de abrir la bolsa, el Ibex 35 cotizaba en 8.988 puntos, tras varios días luchando “por alcanzar la barrera de los 9.000”, como se suele decir en jerga bursátil. Al abrir, el selectivo español escalaba hasta los 9.151, un 1,81%. Todo vuelve a su sitio y los inversores ya no creen que España sea una “república bananera”, tal y como titulaba un artículo con declaraciones de banqueros de la City londinense. 

Desde que se abrió la bolsa esta mañana, el Banco Santander (sus accionistas) ha ganado unos 2.375 millones de euros. Los accionistas del BBVA, unos 1.154 millones. Los de Bankia, incluido el Estado que todavía tiene un 60% de la entidad, 456 millones de euros. CaixaBank, unos 1.020 millones. Bankinter, 305 millones y los accionistas del Banco Sabadell, uno de los más expuestos y de los más castigados en bolsa en el último año, subía un 13% en unos minutos, unos 880 millones ganados en unos minutos, la mitad de lo perdido en todo el año.

Los seis bancos del Ibex 35 han ganado un 6.190 millones de euros en tan solo unos minutos. Las 35 empresas cerca de los 10.000 millones

En total, los seis bancos del Ibex 35 han ganado unos 6.190 millones de euros en tan solo unos minutos. La banca ha ganado más de 400 millones de euros por cada uno de los 15 votos del Supremo. Sin contar lo que han ganado otros bancos que se encuentran fuera del selectivo español, como la subida de Unicaja del 1,85% en lo que va de mañana. El conjunto de las 35 empresas del selectivo español han ganado unos 10.000 millones. De tener que devolver a los clientes algo más de 3.000 millones de euros, a aumentar su valor en unos minutos en más de 6.000 millones gracias a la decisión de unos jueces que han preferido claudicar al poder bancario, a la misma vez que mancillan el sistema judicial. Que han preferido combatir las “graves consecuencias económicas” de los accionistas a hacer justicia con las economías de los hipotecados. 
Ya no queda ninguna duda que los poderes en este país están subyugados a la banca, pero esta última jugada/trampa ha sido tan descarada que debería traer consecuencias. Por el bien de nuestra salud democráctica, debería traer consecuencias en la calle, en el Congreso y en el mismo seno del Tribunal Supremo. La ciudadanía no debe dejar pasar la oportunidad de poner el grito en el cielo, salir a la calle a protestar y exigir responsabilidades de esta desvergüenza. La democracia y la justicia debe ser recuperada, aunque nosotros no tengamos 400 millones de euros para gastarnos en cada uno de esos magistrados del Tribunal Supremo.  

Fuente: El Salto




martes, 6 de noviembre de 2018

Suenan tambores de guerra y palomas grises de paz sobrevuelan Venezuela

John Bolton - Imagen Newscom
Aram Aharonian.- Factores de poder internacional, animados por el interés geopolítico de ejercer el control de la región y en particular de Venezuela, se han trazado como meta desalojar al gobierno constitucional y cambiarlo por otro, mientras suenan a la vez tambores de guerra en Estados Unidos y Colombia y también intentos de diálogo que pudieran conducir a una salida política.
Insuflados de optimismo por el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, dirigentes opositores tratan de encontrar un candidato con el mismo perfil fascistoide, pero todos los nombres que se pusieron sobre la mesa tenían en común un gran descrédito ante la ciudadanía. La búsqueda es de un outsider, en el mejor de los casos exmilitar.
La injerencia extranjera, la otra opción, sería sin duda una trasgresión de la legislación internacional, pero en realidad Naciones Unidas ha mostrado holgadamente su escasa capacidad de hacer respetar su propia Carta, mientras desde el exterior se buscan canales de diálogo que conduzcan -tras una reforma constitucional- al llamado a nuevas elecciones, tesis que no satisface a la oposición radical venezolana, que espera que el gobierno le sea entregado por eventuales agresores foráneos.
El expresidente de Colombia Ernesto Samper advirtió que suenan “tambores de guerra” entre Colombia y Venezuela, por lo que llamó a “desarmar los espíritus” para evitar cualquier conflicto. “Ahora se escuchan tambores de guerra del lado colombiano y del lado venezolano”, señaló Samper durante un foro en Casa de América, en Madrid.
Era un aviso: El presidente de Colombia, Iván Duque, anunció el despliegue de cerca de 5.000 soldados en la convulsa región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, con la excusa de combatir el narcotráfico y los grupos armados ilegales. Y ahora busca la colaboración del electo presidente brasileño Jair Bolsonaro para derrocar a Maduro, aunque éste reiteró que siempre buscará “la vía pacífica para resolver los problemas”.
Pese a las posiciones opositoras radicales del Episcopado, Aldo Giordano, nuncio apostólico en Venezuela, aseguró que la iglesia Católica está dispuesta  a participar en un eventual proceso de negociación en Venezuela. “Si empre estaremos listos a apoyar procesos de reconciliación, procesos de paz”, dijo el embajador vaticano.
 Por el momento la mayoría de los observadores descarta una inminente escalada de intervención militar directa, lo que parecieran confirmar las recientes declaraciones del Secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo,  que indican que la actuación externa se mantendrá en el plano de la guerra económica, financiera, sicológica y mediática, confiando en que su aplicación pudiera ser suficiente para alcanzar el objetivo buscado.
 “Somos muy conscientes en nuestro patrón de identificación de sanciones”, por lo que pudiera deducirse que estas se incrementarán, aunque no quiso anunciar en qué consistirían: “No quiero revelar lo que haremos mañana”, añadió. Mucho de ellos dependerá de lo que suceda en las elecciones parlamentarias en Estados Unidos.
Para el politólogo Leopoldo Puchi, las palabras de Pompeo (“Espero que el pueblo venezolano restaure la democracia en su país. Si ellos eligen a Maduro, bueno,  esa sería la elección de los venezolanos”) pueden interpretarse como el reinicio de negociaciones para celebrar elecciones, a partir de los acuerdos que ya se había avanzado en República Dominicana, pero que no llegaron a concretarse, precisamente por presiones de Washington.
Para EEUU los puntos a tratar en estas negociaciones siguen siendo un nuevo Consejo Nacional Electoral, condiciones para el levantamiento de sanciones, y el alcance de una reforma constitucional que facilitaría el llamado a nuevas elecciones. Si no, será muy difícil que sin un acuerdo negociado haya nuevas elecciones presidenciales antes de 2024.
De momento, las cuatro rondas de sanciones económicas estadounidenses (e incluso las europeas) se han dirigido al gobierno y sus funcionarios, pero el secretario de Estado  Mike Pompeo, sugirió que Trump considera sanciones parciales a la producción de crudo y a las aseguradoras que cubren el transporte del crudo. El año pasado, Washington prohibió a bancos de EEUU conceder créditos a PDVSA, la petrolera estatal venezolana.
Ante sorpresa de muchos (en especial de la oposición venezolana), Kurt Tidd, almirante y jefe del Comando Sur de Estados Unidos, dijo a comienzos de semana que la solución a la crisis en Venezuela es diplomática y que su país está disponible para ayudar a la región a enfrentar la gestión humanitaria.
Asimismo, varios altos funcionarios de EEUU admitieron haberse reunido con militares venezolanos que proponían deponer a Maduro, pero finalmente decidieron no apoyar logística o militarmente ningún golpe de Estado, según reveló The New York Times. Dos intentos recientes de derrocar al régimen han fallado: una conspiración militar en mayo y un ataque con drones a Maduro en agosto.
Las continuas amenazas tienen su razón de ser en las elecciones parlamentarias en Estados Unidos, donde los demócratas parecen fortalecidos para alzarse con la mayoría en ambas cámaras. Trump, que había usado a Venezuela como principal blanco, ahora ha encontrado en los migrantes centroamericanos otra excusa para insuflar miedo a los estadounidenses, mientras sus principales opositores eran blanco (Obama y los Clinton entre ellos) de bombas en Nueva York.

¿Misión imposible?

Jim Tull, experto en resolución de conflictos educado en Harvard, intenta impulsar el diálogo político en una Venezuela polarizada, y cuando EEUU amenaza con más sanciones y acciones militares para derrocar al presidente Nicolás Maduro. La misión es organizada por el Grupo de Boston, red informal de legisladores estadounidenses y venezolanos de todo el espectro político (demócratas, republicanos, socialistas).
“Hay un alto porcentaje de que se pondrá mucho esfuerzo en esto y nada cambiará en el terreno”, dijo Tull en una entrevista desde Cambridge, Massachusetts. “Pero si involucras a las personas adecuadas y te acercas paso a paso, entonces aumentas dramáticamente las posibilidades de que algo bueno suceda”.
Las reuniones exploratorias fueron organizadas por el senador Bob Corker, presidente republicano del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense. El propio Maduro fue integrante del Grupo de Boston, cuando era legislador, tras el golpe de estado de 2002.
El diario conservador español ABC señala que el gobierno de EEUU trabaja en un plan de transición en Venezuela ante la certeza de que la crisis humanitaria que vive el país puede provocar la caída del régimen. Altos funcionarios civiles y militares han aconsejado a Trump que prepare una propuesta de intervención en el país, ante la posibilidad de que la situación devenga pronto en un golpe militar, una revuelta popular o la propuesta de una coalición armada, añade.
Añade que 11 senadores republicanos y demócratas han elaborado una ley dedicada a preparar a EEUU para un cambio inminente, con 55 millones en fondos de ayuda y créditos para la reconstrucción de Venezuela. Sus objetivos declarados son «restaurar la ley y la democracia, liberar a los presos políticos, permitir la entrega de ayuda humanitaria y crear las condiciones necesarias para que se celebren unas elecciones libres y democráticas».
Paralelamente, una de las medidas que ya ha tomado Trump es aumentar la presión sobre Cuba, en la convicción que lo único que mantiene a Nicolás Maduro en el poder es «que la inteligencia cubana le ayuda a tener bajo control a los elementos del Estado que están insatisfechos con él y que podrían tomar la iniciativa para deponerle». ABC indica que según Washington, 22 mil cubanos se han infiltrado en las instituciones venezolanas.

La oposición, EEUU, Colombia

 La oposición venezolana pudo haber asumido la política de manera distinta, responsablemente, respetando la Constitución y las instituciones democráticas, pero prefirió tomar el atajo del desconocimiento del Estado de Derecho que la condujo, fatalmente, al grado de postración en el que actualmente se encuentra, señala el exvicepresidente José Vicente Rangel.
Pero sigue con la batalla mediática: Los partidos Primero Justicia, Voluntad Popular y La Causa R, rechazaron las gestiones del gobierno l y repiten los argumentps de Federica Mogherini y el Parlamento Europeo, de que en Venezuela “no existen condiciones para una mediación fructífera que conduzca a la liberación democrática del pueblo venezolano” .
Lo cierto es que no se puede hablar de una nueva posición estadounidense. Ha sido la misma con George Bush, Barack Obama o Donald Trump, tratando de desestabilizar a los gobiernos de la Revolución Bolivariana, tratando de eliminar a sus mandatarios, en la convicción de que cualquiera que no piense igual que ellos debe ser calificado como enemigo.
Jamás apoyaron la apertura de canales de diálogo o presionaron para cerrarlos (como en República Dominicana el año pasado).  Cabe recordar que Bush impulsó el golpe contra Chávez del 11 de abril de 2002; Obama decretó que Venezuela era una amenaza inusual para la seguridad de su país, Trump ataca cada día verbalmente al gobierno venezolano y  sigue amenazando con una invasión armada.
Y hoy tanto la oposición radical (guionada y financiada desde Washington y Bogotá) como el gobierno de Trump son conscientes de que los plazos que ellos anunciaron los obligan a tomar decisiones y que la situación interna del país no le es favorable: la oposición política se ha autodestruido y desactivado, el gobierno sigue contando con el respaldo de las Fuerzas Armadas, pese a intentos de cooptación y sobornos.
Tampoco ayuda a su permanente campaña terrorista y amenazas de invasión, basada en los medios cartelizados, la realidad de un resquebrajamiento del frente externo (incluyendo el Grupo de Lima), pese a las histriónicas apariciones del procónsul Luis Almagro, secretario general de la OEA, a quien seguramente relevará el mexicano Luis Videgaray cuando deje la cancillería mexicana.
Para John Bolton , el Asesor de Seguridad Nacional de Trump, un impedimento para imponer más sanciones a Venezuela y Cuba son los constantes ataques (sutos y de Trump) a la Corte Penal Internacional, ante la que Argentina, Canadá, Colombia, Chile, Paraguay y Perú han denunciado los crímenes contra la humanidad de Maduro. Varios senadores han aconsejado a la Casa Blanca que se sume a esas demandas, en lugar de boicotear a la Corte.
Pero en esta guerra (de micrófonos y sanciones por ahora), Washington tiene como socio principal al gobierno colombiano, al que financia y arma (EEUU instaló varias bases militares en territorio colombiano) desde hace más de una década. El presidente de Colombia, Iván Duque, insistió en que su país no tendrá embajador en Venezuela mientras  Maduro sea presidente.
A su vez, la vicepresidente colombiana Marta Lucía Ramírez, responsabilizó a Maduro de cualquier cosa que le suceda a María Corina Machado, autocandidateada a ser “la primera presidenta de la transición”. atacada con golpes y piedras en Upata, estado Bolívar. Machado, viajera frecuente a Washington desde la época de George Bush y coordinadora  de Vente Venezuela, anunció que está “organizando la desobediencia”.

Portavoces de Washington

Diego Arria, exprecandidato presidencial, exministro, exgobernador de Caracas y expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU en épocas de Carlos Andrés Pérez, señala que en la medida en que Venezuela sea reconocida como estado promotor del terrorismo y gobernado por narcotraficantes, las posibilidades de una intervención militar extranjera son altísimas.
Y repite el mismo discurso de Trump, señalando que “tiene asentados en su territorio grupos terroristas y narcoterroristas como los disidentes de las FARC, el ELN, factores de Hezbollá que sin la menor duda son un peligro. Es una amenaza cierta para Colombia, que acaba de iniciar un proceso de paz, que los elementos de la violencia estén alojados en Venezuela”. Se está en una fase disuasiva, indica el vocero informal de Washington.
Habla de una guerra cibernética, de paralizar todo el sistema de comunicaciones que utiliza la Fuerza Armada de Venezuela, interrumpiendo los mecanismos de defensa, los radares, para fraccionar el mando castrense. Pueden interrumpir todo el sistema bancario, añade Arria en entrevista con Juan Carlos Zapata.
Venezuela se ha convertido en la plataforma de penetración rusa y china en el continente, y una plataforma muy rica; riqueza que puede blindar cualquier operación hacia el futuro., indica Arria, y agrega que no puede hacerse nada en Venezuela si  “no se cuenta con los países más afectados, Colombia y en menor medida Brasil”.
Bate los mismos tambores que los guerreristas de Washington y Bogotá. No es nada nuevo. Mientras, María Corina Machado –la valiente “patriota” que se sacó una foto con George Bush- se anuncia como la “primera presidenta de la transición” y sectores oficialistas y opositores, con ayuda de “facilitadores” extranjeros hablan y preparan un nuevo diálogo que facilite una salida política
Desde el ámbito político-comunicacional, es inminente reconocer el miedo generalizado y el nivel de angustia ante amenazas “políticas”, que nos dibujan una realidad aterradora afectando nuestras defensas y, cual prisión, nos encierra en “un mundo ajeno e ingobernable”, indica la socióloga Maryclén Stelling.
Quizá tenga razón Luis Britto García, el intelectual más reconocido del país, quien señaló en una entrevista en el diario Ciudad CCS, “en Venezuela hay una batalla de falta de ideas”.
*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

La caverna mediática y los múltiples trucos para esquivar la democracia real

 
Lo que es conocido y repetido por todos y todas, no siempre tiene porque ser verdad. En las últimas fechas, parece que en el mundo político surgen novedades, cuestiones que antes, teóricamente, no estaban sobre la mesa. Sin duda, algunas ideas viajan de boca en boca agitando miedos y conciencias como si estuviéramos ante un cataclismo político completamente nuevo. Nada más lejos de la verdad.
Cuando el mapa de la derecha mundial parece desdibujarse, cuando Altsasu y Navarra vuelven a ser objetivos políticos del ala conservadora estatal, cuando los derechos de las mujeres vuelven a estar en solfa y cuando los inmigrantes pobres vuelven a estar en el punto de mira, no pensemos que es por la irrupción de nuevas formaciones políticas, sino que esas ideas, siempre estuvieron debajo de disfraces mediáticos bien logrados. Estos fueron a su vez utilizados para ocultar las verdaderas intenciones de las clases privilegiadas del estado: la toma del poder en su máxima plenitud.
La caverna madrileña y la derecha española en general, tan solo acudieron a la democracia como forma de gobierno por obligación. Durante siglos siempre han estado agazapados a la espera de poder volver a reconquistar el gobierno del pueblo pero sin el pueblo. Repasando algunas de esas cuestiones que Santiago Abascal, Albert Rivera o Pablo Casado han puesto recientemente en circulación, con un simple y breve repaso histórico podemos observar como son ideas que una y otra vez, la derecha española ha tenido siempre en mente y ha recurrido a ellas cada vez que ha estado en la oposición o simplemente cada vez que se han inventado una crisis.
No cabe duda, que la más habitual ha sido la idea centrada en torno a la ruptura de España como estado y nación unitaria. No es nuevo para los vascos observar desde la distancia como siempre han preferido una España Roja que una España Rota. Y dentro de esta indivisibilidad mono celular y tal vez mono neuronal, Navarra ha jugado siempre un papel central. El estatuto frustrado de Estella, ya fue un eje en torno al cual las derechas trataron de recomponer sus relaciones con el Carlismo para sumar así mayoría. Perpetuar a posteriori las políticas económicas y los repartos de los aliados históricos de los borbones en los siguientes régimenes fue siempre su objetivo principal. Por eso trató UCD de pactar con Arzallus en Navarra y por eso siempre que han podido han pactado en Madrid.
Cuando la Razón o el ABC alaban el papel de Felipe en la crisis catalana, lo hacen también con un ojo puesto en los decretos de nueva planta, la abolición foral, las carlistadas, la dictadura de Primo de rivera o el franquismo. Al final el objetivo es siempre el mismo, que en el viejo reino, que luchó por su independencia ante el reino de Castilla y por los Austrias a posteriori, no vuelvan a surgir dudas en torno a su necesaria pertenencia al reino de España. Fortunato de Aguirre, católico y de familia carlista fue fusilado por no entrar en el reparto. Por querer vivir en un reino diferente al borbón y al que estaban diseñando desde la CEDA. En aquellos tiempos también el ABC fue símbolo de la restauración hispánica y posteriormente borbónica, como hoy lo es como garante de la unidad de la patria. Navarra así, último bastión ante la unidad Castellano Aranagonesa, vuelve a estar en el punto de mira pues para ellos la unidad de España siempre tuvo su inició allí. Lo vivimos también con el efímero gobierno de Urralburu y ahora el nuevo objetivo es descabalgar la cuatripartito a cualquier precio.
Pero la historia no la escriben solo los reyes, condes, duques y marqueses. Son los pueblos los que en ocasiones se levantan y se hartan de servir a las clases privilegiadas. Recientemente, si lo comparamos con lo hablado anteriormente, las mujeres de este país se han levantado con el puño en alto y han decidido poner fín a la lacra de la violencia machista y de las violaciones. También han reivindicado activamente su poder de decisión absoluto sobre sus cuerpos (aborto, diversidad sexual) y su vida (divorcio, matrimonio homosexual). Esto no sienta bien si acostumbrado a los privilegios maritales de repente empiezas a percibir que la igualdad es algo que también incluye a los más pudientes.
Ante este hecho sin precedentes en la historia de España, de nuevo la caverna mediática se ha levantado en armas con terminología hueco que intenta vender que la igualdad es un hecho consumado en la España de la transición. Da igual cuantos estudios digan lo contrario, lo importante es distraer con falsos titulares para impedir el avance social real. Durante la segunda república ya hubo idas y venidas sobre el sufragio universal femenino. Hoy en día lo hay sobre el control del cuerpo de la mujer. La última frontera machista, la última barrera personal sobre la que los sectores conservadores pretenden seguir mandando. Los números que algunos medios transmiten sobre violencia sobre hombres o sobre “muertes prematuras de bebes” son simplemente un insulto a la inteligencia.
Por último, la inmigración fue siempre un objetivo en sí para las clases pudientes de cara a mantener el control sobre el reparto de la riqueza. Los indígenas en América Latina, los habitantes de los valles escondidos o los musulmanes que siguieron viviendo en la península, así como, las últimas generaciones de inmigrantes, siempre fueron objeto de deseo de los privilegiados. Primero para arar sus campos, luego para activar sus fábricas y ahora para servir en sus cadenas hoteleras. Todos ellos tenían y tienen en común su distancia con los núcleos de auténtico poder.
Muchos de ellos son, actualmente, por su extremada pobreza o por pertenecer a generaciones de parados de larga duración, carne de cañón a la hora de encontrar una cierta dignidad con la que poder vivir. Además tienen en común su dificultad para organizarse y articularse ante el poder. Son pobres pero ven la tele y gracias a eso son el blanco ideal, pues sin posibilidad de defensa se les puede reemplazar con facilidad a través de cupos migratorios (propuesta que ya puso en su momento en marcha Jose Maria Aznar). Brasil; Estados Unidos; España…todos ellos a lo largo de sus historia trataron de marginar al inmigrante y mantenerlo en la pobreza intelectual, económica y social. Así pues, ese mensaje es una repetición articulada de la auténtica realidad: interesan solo como miembros de una nueva clase de esclavitud moderna, los obreros sin derechos. Para ello la derecha solo tiene que quitarles los papeles, la sanidad, la educación y sobre todo…. El amor propio. Va camino de ello y para eso juega un papel fundamental la rumorología mal intencionada de las sufridoras clases medias bajas y sus grupos mediáticos.
Así pues, que los conservadores se redistribuyan en su propio espacio electoral para parecer versiones light de sí mismos, no es ápice para que recordemos que sus mensajes siempre han estado ahí y que siempre han sido los mismos. Al fín y al cabo, para mantener necesitas en frente rivales oprimidos y mal informados, ya que si son libres de elegir, será más difícil que se dejen llevar por lo que es vox populi y seguramente serán más críticos ante informaciones sesgadas. Cuidado. Ya vienen.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: Rebelión