lunes, 16 de octubre de 2017

PSUV gana regionales y asegura reelección de Maduro

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Con 18 gobernaciones ganadas en las elecciones del 15 de octubre de 2017, el Partido Unido Socialista de Venezuela se convierte en el favorito para ganar las elecciones presidenciales de 2018. Con esas 18 regiones chavistas y el apoyo de la Asamblea Constituyente, las condiciones políticas están dadas para desde ya asegurar la reelección de Nicolás Maduro.

La debacle de la oposición venezolana comenzó desde que llamó a protestas violentas que produjeron 150 muertos y mas de mil heridos, para 4 meses más tarde abandonar esa estrategia sin pedir perdón al pueblo venezolano. Entonces llegaron las elecciones regionales y se inscribieron en ellas a pesar de que habían jurado jamás dejar la lucha de calle. Tanta incoherencia, cinismo e irresponsabilidad fue castigada por cientos de miles de opositores que se decepcionaron de la MUD y no votaron por ella.

Culminada la batalla electoral, el mayor reto del PSUV es la recuperación económica del país, restituyendo el abastecimiento de alimentos y medicinas, mediante un llamado al diálogo con sectores empresariales que se sumaron a la agresión contra el gobierno mediante el sabotaje a la producción y el recorte voluntario de sus actividades para causar malestar social. Ahora esos empresarios que ven derrotados a sus aliados políticos (MUD) tienen la oportunidad de acercarse al gobierno y mediante una relación sincera, contribuir al reimpulso de la economía nacional.

Asimismo en lo político, la dirigencia revolucionaria tiene la oportunidad de relegitimar autoridades partidistas como lo manda el artículo 67 constitucional a través de la consulta electoral interna y seguidamente crear más espacios de interacción con el pueblo de a pie que no tiene militancia orgánica en el PSUV pero que desea acompañar las tareas políticas y sociales del proceso revolucionario de la mano de sus dirigentes.

A la comunidad internacional, el mensaje es claro, el pueblo votó por la paz, no quiere invasión militar extranjera, ni terrorismo guarimbero, tampoco bloqueo financiero; es tiempo ya de lanzar puentes diplomáticos para comenzar a revertir el pretendido aislamiento contra Venezuela.

Poir último, saludamos el gesto democrático del Presidente Maduro al reconocer inmediatamente los resultados electorales emitidos por el CNE, incluyendo los desfavorables al PSUV, y llamar a los nuevos gobernadores opositores a trabajar mancomunadamente por el bienestar del país.

*Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

Fuente: Aporrea

 

jueves, 12 de octubre de 2017

Tiempos guevaristas.

Por Angel Guerra.- La acampada de miles de personas, principalmente jóvenes, de todo el mundo, en Vallegrande, Bolivia, muy cerca del lugar donde Che Guevara pasó a la inmortalidad, simboliza la permanente influencia y necesidad en el mundo del ejemplo y las ideas del revolucionario cubano-argentino. Entre los acampados, el presidente Evo Morales, principal convocante a las decenas de actividades culturales y políticas que se han llevado a cabo allí para recordar al Guerrillero Heroico a medio siglo de su caída en combate y posterior asesinato por órdenes de la CIA. Junto a Evo, los hijos y el hermano del Che, Roberto, así como el comandante Ramiro Valdés Menéndez, vicepresidente cubano y cercano compañero de Guevara en la Sierra Maestra, la invasión de Occidente y la batalla de Santa Clara.
Difícilmente un indio revolucionario habría llegado a la presidencia y refundado Bolivia sin el antecedente de la guerrilla del Che, el ejemplo moral que sentó, y el ciclo de luchas populares que inspiró a partir de entonces en el territorio de lo que es hoy el Estado Plurinacional.  Junto a Bolivia, también Venezuela, Ecuador y Cuba viven experiencias de transformación social en las que resulta evidente la presencia del fresco y renovador pensamiento del Che. Pero en muchos otros lugares del mundo, las luchas populares encuentran estímulo en ese pensamiento y ese ejemplo.
Es conocido el fervor que despierta el Che en el neozapatismo, en las universidades de América Latina y entre jóvenes de las cuatro esquinas del planeta.
El Che habló en Cuba este ocho de octubre en boca de su vicepresidente Miguel Díaz-Canel, quien al evocar la vigencia de su pensamiento ante el mausoleo donde reposan sus restos enarboló, como esencial en la política exterior de Cuba, aquella frase inolvidable del guerrillero en la Asamblea General de la ONU, en la que advertía que “no se puede confiar en el imperialismo ni tantito así, nada”. Díaz-Canel dibujó el panorama de la difícil e incierta situación que atraviesa la humanidad con las nuevas formas de acumulación del capitalismo neoliberal, las intervenciones militares, los intentos de colonización y estandarización cultural, el peligro de una conflagración nuclear y el cambio climático como amenaza a la supervivencia del género humano. En un discurso de tono guevarista puso énfasis en la política internacionalista cubana y ante las amenazas y sanciones contra Venezuela reiteró “la solidaridad incondicional de Cuba al pueblo bolivariano y chavista, a su unión cívico-militar, al gobierno que encabeza el presidente constitucional, compañero Nicolas Maduro Moros”.
El vicepresidente isleño subrayó que fiel al legado de Fidel y del Che “Cuba no realizará concesiones inherentes a su soberanía e independencia y no negociará sus principios ni aceptará condicionamientos.  Los cambios necesarios en Cuba los está decidiendo soberanamente el pueblo cubano”.
Es pertinente recordar en estos tiempos que Guevara, quien en su diario de Bolivia anotó en el 14 aniversario del ataque al cuartel Moncada, “rebelión contra las oligarquías y los dogmas revolucionarios”, concedió singular trascendencia al estudio de la teoría revolucionaria en sus fuentes originales. A su enriquecimiento permanente mediante el análisis crítico de la realidad objeto de transformación. A la generación de una nueva conciencia socialista y comunista llamada a ser construida y superada cotidianamente en la práctica revolucionaria. A la voluntad indomable de lucha con el mayor apego a los principios. A la unidad sin prejuicios de todos los verdaderos revolucionarios al margen de sus siglas o etiquetas de procedencia y al ejercicio sin cortapisa del internacionalismo, requisitos indispensables tanto del derrocamiento del capitalismo y el ascenso del pueblo al poder político cuanto de la construcción de la nueva sociedad.
Junto a Fidel, pavimentó en su práctica como uno de los líderes de la Revolución Cubana y en el estudio de las experiencias previas el camino hacia la elaboración de una verdadera teoría de la construcción socialista, casi inexistente cuando Cuba abrazó esa aspiración. La autotrasformación del ser humano en “hombre nuevo” como objetivo central del socialismo y el papel fundamental de la voluntad para producir y acelerar las transformaciones revolucionarias son probablemente las más valiosas contribuciones al pensamiento revolucionario de estos dos grandes de todos los tiempos.
Twitter:@aguerraguerra

viernes, 6 de octubre de 2017

Unha vergoña!



Manuel Monge

Vergoña. Así definían traballadoras e traballadores de TVE a información difundida pola cadea pública o 1-O, día do referendo en Cataluña. Concentráronse na redacción levantando uns cartaces que dicían: “Vergüenza, Vergonya”. Pola súa parte, o Consello de Informativos, formado por profesionais da casa, pedía o cese da dirección porque fixo “todo los posible por difundir una visión parcial y sesgada de los hechos”, convertendo a TVE nunha oficina de comunicación do PP.
Vergoña, violencia e feridos, iso é o que recollían as portadas de moitos medios de comunicación a nivel internacional. A CNN abría con “A vergoña de Europa” (The shame of Europe). O escocés The National “O día da vergoña de España” (Spain´s day of shame). Libération fala de “O golpe de fuerza”. Metro de “Forza bruta”. The Financial Times de “centos de feridos” e The Times di que “a Policía disparou pelotas de gomas contra electores” que, por certo, están prohibidas en Cataluña desde abril de 2014. Un editorial de New York Times criticaba a intervención policial e chamaba a Rajoy “matón intransixente”. As imaxes difundidas e as portadas non axudan moito a difundir a chamada Marca España.
Unha vergoña cualificar como “exemplar” a actuación da Policía Nacional e da Garda Civil despois de provocar máis de 850 feridos e que o vicesecretario xeral de Organización do PP, Fernando Martínez Maíllo, pretenda negar a realidade, manifestando sobre o balance dos feridos que “todo es una farsa, una gran mentira”.
Unha vergoña que algunhas das persoas participantes na represión saquen unha foto de familia, satisfeitos do “traballo” realizado e como se non pasase nada, diante do “barco “Piolín” no que están aloxados.
Unha vergoña que se impida saír dun recinto municipal a cargos públicos dunha reunión en Zaragoza convocada por Podemos, despois dunha concentración convocada, entre outros, por axentes das Forzas de Seguridade, e na que participou o responsábel de Organización do PP de Zaragoza.
Unha vergoña que se despida desde distintas cidades a esas Forzas de Seguridade enviadas a Cataluña  cantando “A por ellos, oe!” e que aínda non fose cesado o portavoz do PP no concello de Gibraleón (Huelva) que desexaba ver á Policía  “repartiendo hostias como panes” en Cataluña.
Unha vergoña que se queira desprestixiar aos Mossos, policía catalá, por non cargar contra as persoas que acudían pacificamente a votar.
Unha vergoña que o xefe dos Mossos  sexa acusado de sedición, con ameazas de pena de prisión de até 15 anos (lembremos que en 1936 os militares que defendían a democracia e a República eran acusados de rebelión militar polos propios golpistas e fusilados).
Unha vergoña que se ameace con multas de até 300.000 euros ás miles de persoas que participaron nas mesas electorais.
Unha vergoña que se queira trasladar á opinión pública que as 2,25 millóns de persoas que votaron o 1-O eran só independentistas ou que esa era unha mobilización independentista.
Unha vergoña que, para desprestixiar unha gran mobilización cívica da mocidade, se poña o acento na participación de “menores” na manifestación de 30.000 estudantes de secundaria, bacharelato e universidade, cando nos últimos anos celebráronse miles de manifestacións de estudantes coa participación de menores de 18 anos e ninguén dixo nada.
Unha vergoña que, cando familias enteiras, pais, fillos e avós participan nas mobilizacións convocadas, entre outras, polas asociacións de nais e pais do alumnado para defender as urnas e o dereito a votar, sexan acusados de secuestrar os fillos e de utilizalos como reféns.
Unha vergoña que se difunda que a folga xeral ou paro de país do 3 de outubro fora promovido polo govern e independentistas e que só participaron independentistas, cando foi convocado, entre outros  pola Taula per la Democrácia, que agrupa a 42 entidades, entre elas: sindicatos como UGT, CCOO, USO, Intersindical, Unión de Pagesos, Sindicat de Periodistes de Catalunya; varias organizacións empresariais; Federació D'Assemblees de Pares i Mares de Catalunya, Federació d´Associacións Veïnals de Catalunya, Unió de Federacións Sportives de Catalunya, ANC, Ómnium Cultural etc. Esta plataforma cívica reivindica “o dereito a decidir o seu futuro político do pobo de Catalunya”.
Unha vergoña que Rafael Hernando acuse a Puigdemont, presidente da Generalitat,  de se agachar tras “turbas violentas”.
Unha vergoña que no se informe á cidadanía que a petición de referendo pactado, para que tivese todas as garantías e recoñecemento internacional, foi rexeitado no Congreso case vinte veces nos últimos anos.
Unha vergoña a actuación da Xustiza, claramente partidista. O Tribunal Constitucional considera ilegal o procedemento de lectura única na tramitación e aprobación das leis de referendo e a de transitoriedade xurídica, que está contemplado en varias comunidades autónomas e ese mesmo procedemento permitiu que o Congreso aprobase, entre outras, a Lei de abdicación do rei Juan Carlos, a reforma da Lei do Tribunal Constitucional ou do artigo 135 da Constitución.
Unha vergoña que a Fiscalía considere que a actuación da Policía Nacional e da Garda Civil “en absoluto afectaron a la normal convivencia ciudadana” e que os corpos policiais actuasen en “legítima defensa” fronte ás “actuaciones de individuos no identificados, por el momento, que “actuaron violentamente contra los agentes, cometiendo presuntos delitos de atentado y resistencia”.
Unha vergoña que Rafael Hernando manifeste que “ERC, la CUP y alguna otra formación quieren que haya muertos en Cataluña” e acuse a Puigdemont e Junqueras de facer unha “política de corte nazi”.
Unha vergoña que significados militantes do PSOE, como Alfonso Gurra, cualifiquen a mobilización cívica de millóns de persoas como “movimiento prefascista” e que manifeste que nas escolas cataláns ensinan “el odio a España”.
Unha vergoña a mensaxe do rei Felipe VI –o mesmo día que centos de miles de persoas saían á rúa para denunciar a represión do 1-O, ordenada polo goberno de Rajoy– que tivo un contido partidista, ignorando ás vítimas da violencia policial e pechando toda saída pactada e pacífica a un grave conflito político, apostando unicamente pola vía da imposición e da represión, sen ter para nada en conta a opinión da cidadanía.
Unha vergoña que non se fale para nada que a pregunta do referendo incluía un pronunciamento sobre a República. Por que non se fai ningunha enquisa para preguntar en Cataluña e en todo o Estado se a xente quere Monarquía ou República?
Unha vergoña que en 2017 se queira solucionar un problema político con cargas policiais, ameazas e multas, como hai 50 anos, en plena represión franquista.

Fonte: Praza.gal

*Manuel Monge.- Exerceu como profesor de ensino medio. Foi concelleiro do BNG na Coruña do 2003 ao 2007, foi presidente da Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña. Colabora con artigos de opinión en diversos medios de comunicación.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Murcia se ha levantado

Beatriz Gimeno.- La gente de Murcia ha tenido mala suerte porque su levantamiento histórico contra la manera en que el Partido Popular entiende la democracia, es decir, sin contar con los vecinos y vecinas; contra su manera de gobernar, a favor de la especulación y de los intereses de las empresas…ha coincido con la semana catalana. Son cuestiones muy diferentes pero en ambos casos tienen que ver con la democracia, con la manera en que la gente quiere poder tomar decisiones que afectan a sus vidas y con anhelos sociales perfectamente legítimos. El PP entiende la democracia como un estorbo, y suele responder a cualquier demanda popular a palos. La gente de Murcia lleva más de tres semanas manteniendo en la calle su exigencia de que el AVE no parta su ciudad en dos mitades con un muro de 9 kilómetros por medio, aunque llevan más de 20 años con un activismo constante que ahora ha explotado. Estas semanas se han producido en esa ciudad las mayores manifestaciones de la historia murciana y el asunto nos recuerda al levantamiento del barrio del Gamonal.
La última manifestación multitudinaria se produjo el 1-O, menuda fecha, cuando más de 50.00 personas abarrotaron la Gran Vía de esta ciudad contra la llegada del AVE en superficie; ese día tomó la calle una marea humana decidida a dejar constancia de que las ciudades tienen que ser para quienes viven en ellas, y no para los intereses especulativos de las empresas apoyadas siempre por sus cómplices en las instituciones. Ya llevamos demasiado tiempo en el que nuestras instituciones, especialmente los municipios,  han servido como despachos de apoyo a esas empresas y sus intereses y han generado una corrupción institucional y sistémica que sólo ahora, y desde la llegada de algunos alcaldes y alcaldesas, se puede pensar en limpiar. Los llamados municipios del cambio están aún lejos de haber podido poner la institución al servicio de las personas y se están encontrando con enormes dificultades para llevr a cabo sus programas, aunque en algunas ciudades se están dando pasos esperanzadores. No es el caso de Murcia, en todo caso, que sigue en manos de los especuladores.
La ciudad es el espacio más cercano, es dónde vivimos; cómo se gobierne nos afecta extraordinariamente y la democracia, aquí más que en ningún otro sitio, tiene que estar pegada a la gente; los municipios tienen que contar con los vecinos, no cada cuatro años, sino todo el tiempo y, desde luego, para las decisiones más importantes. El proceso de escucha en los municipios tiene que ser constante. Lo que no puede hacer un Ayuntamiento que se diga democrático es tomar decisiones contra la opinión de la ciudadanía, y mucho menos cuando ésta exige apropiarse de su ciudad para convertirla en un espacio de vida y no de especulación.
Las empresas cuyos intereses están en juego en el caso del AVE y en otras muchas políticas municipales, así como los representantes institucionales que les dan cobertura, sólo entienden las ciudades como espacios de negocio en donde la gente molesta si no consume, en donde la gente sobra y donde todo el territorio y todas las actividades son susceptibles de ser explotadas comercialmente. Por eso no les importa que la gente se tenga que marchar de sus barrios de toda la vida a lugares no deseados ni escogidos por ellos, que no tengan actividades de ocio, cultura o deportivas  baratas o gratuitas y de calidad; por eso quitan los bancos en donde la gente se sienta para descansar al sol y lo llenan todo de terrazas de bares; por eso llenan de cemento las plazas y los jardines, para que nadie se detenga en ellas. Por eso buscan acabar con cualquier actividad que suponga pensar en común, disfrutar en común, vivir en común encontrarse, encontrarnos, y también ejercer derechos humanos básicos como lo es, en este caso, la movilidad para las personas con diversidad funcional. Y así van minando la vida, y el disfrute y también la posibilidad de imaginar y construir juntas vidas mejores que las que tienen preparadas para nosotros.
Los vecinos de Murcia llevan muchos años luchando por el soterramiento del AVE, y por la no división de la ciudad,  y en esta lucha se han encontrado con que los partidos políticos les han mentido sin ningún problema. Cuando el Partido Popular estaba en la oposición apoyó sin pudor todas las reivindicaciones de las plataformas que llevan desde los 80 luchando para que cuando llegara el AVE a la ciudad, lo hiciera de manera que sirviera para que la gente viviera mejor, y no para que los especuladores ganasen dinero. “Primero el AVE, luego ya soterraremos”, les dicen ahora. Pero la paciencia de la gente tiene un límite y la ciudadanía se ha lanzado a la calle para decir que no, que primero la gente, que no quieren el AVE si el AVE destroza la ciudad en la que viven.

Sucedió en Gamonal y ha sucedido ahora en Murcia. La gente se resiste a ser expropiada de todo y quiere seguir entendiendo su ciudad como espacio de vida y convivencia, lo que quiere decir como espacio democrático. Y Murcia entera lleva 15 días literalmente en la calle. Y lo único que ha hecho el gobierno ante lo que, obviamente, es una demanda mayoritaria, legitima, de sentido común y necesaria, ha sido mandar a la policía, mentir, hacer caso omiso de las plataformas ciudadanas, como hace siempre. Así entiende el Partido Popular la democracia. Esto es lo que hay y si no os gusta saco la porra.

Beatriz Gimeno
Diputada en la asamblea autonómica de la Comunidad de Madrid, grupo parlamentario de Podemos


martes, 3 de octubre de 2017

Tal y como están las cosas ¿nos bajamos?

Adolfo Gil
Ante la posibilidad de despiece de la túnica sagrada, la nación real de los ciudadanos debería optar a elaborar una túnica laica y no reclamar una parte de la reliquia

M.V. Montalbán 17/2/2000


Antes de esta reflexión, M.V. Montalbán ya me había dado a entender que el estado-nación no gozaba de buena salud, ni el del nacionalismo español ni los que se reinventasen al abrigo del carlismo de Casanova y otros tantos a los que se les hacen ofrendas florales una vez al año, el 11 de septiembre o cuando les toque.

Tampoco sé hasta dónde habrá llegado la resaca del 1-O en Cataluña, tampoco me gustan los referendos, ni legales ni ilegales, siempre tienen trampa, la que el convocante tiende a los votantes para que acudan a celebrarle la ocurrencia.

Era un renacuajo en 1964 cuando el Che hablaba ante la ONU, Mao daba doctrina, se notaba el baby boom, sonaban Los Sirex y Conchita Velasco, las faldas eran más cortas y a Manolo Escobar no le gustaban; pero también CCOO denunciaba las injusticias en las minas asturianas; mientras, un tragicómico Manuel Fraga montaba la campaña propagandística del franquismo, los 25 años de victoria, llegaba el turismo, el 600 y el Spain is different. No importaban ni la ejecución de Grimau ni la guerra de Ifni, el TOP o las represalias por el Contubernio de Munich. Había empezado con el Te Deum en el Valle de los Caídos y terminado con la película Franco ese hombre salvándonos del comunismo. Menos mal que Marcelino le metió un gol a la Rusia, ondeando la hoz y el martillo en el Bernabéu.

Recuerdo más claramente elecciones del tercio de cabeza de familia llenando a paladas las urnas de papeletas, alguno sin saber si era candidato o simple votante. Todo eso fue una simple y burda manipulación de sentimientos y estómagos que aún recordaban las cartillas de racionamiento.

Avanzando en el tiempo, la huelga general masiva del 14-D podría haber sido considerada como plebiscito -no fue así-, los guardias de la porra se ganaron el sueldo y los nacionalistas estaban desaparecidos limpiándose los ombligos, porque la nación de los ciudadanos de Habermas sostenía "la prioridad de la nación real de los ciudadanos, sobre la imaginaria nación de los miembros de una comunidad histórica y étnica". Los nacionalpujolistas han de hacérselo mirar, su normalización, lingüística y de las otras, y su hegemonía no siempre tendrá sustento legal ni social, porque la política de hechos consumados y no consensuados ha aplazado el protagonismo de la nación real de los ciudadanos, puesto que los votos no se depositan sin haber explicado lo que se vota; puesto que la policía cobra para perseguir chorizos y violadores, puesto que los juzgados han de priorizar sus labores, puesto que los presidentes de los gobiernos han de gobernar olvidando la campaña electoral.

Parece que hoy los nacionalistas gobernantes convocan huelga general, ¿Es por las pensiones? ¿Por la renta básica? ¿Contra la reforma laboral? No creo, supongo que será por sentimientos. Lo siento.



Fuente: La opinión (A Coruña).

lunes, 2 de octubre de 2017

Rajoy rompe España

Si algún día Catalunya logra ser independiente, el presidente Rajoy se habrá ganado el derecho histórico a una gran avenida en Barcelona con una estatua en bronce como padre fundador de la patria


Los independentistas tenían dos grandes estrategias para el 1 de octubre. Solo dos, y ninguna de ellas era secreta. La primera era votar: defender el derecho a decidir en las urnas, aunque fuese en un referéndum ilegal, de parte y sin garantías, que solo sirviese como forma de protesta.
La segunda, el plan B si no se lograba votar, era forzar al menos una respuesta lo más dura posible por parte del Gobierno que dejase en evidencia su falta de diálogo: luchar por el derecho a decidir en las portadas de la prensa internacional, en los vídeos de la policía disolviendo a patadas los colegios electorales.
Gracias a Rajoy, contra todo pronóstico, ambas estrategias han funcionado: la de la votación y la de la represión. El 1-O lo ha perdido Mariano Rajoy y ha sido un triunfo para los independentistas, que hoy tienen más cerca que ayer lograr su objetivo.
Las órdenes dadas a la Policía y la Guardia Civil no solo han sido desproporcionadas y abusivas. También inútiles para bloquear las urnas. Las cargas policiales dejan cientos de heridos y miles de imágenes impropias de un país democrático. Pero además han sido incapaces de lograr su supuesto objetivo: evitar las votaciones.
A pesar del inmenso despliegue policial, entre todos los cuerpos policiales solo han cerrado 319 colegios electorales, un 14% del total. Es un resultado ridículo para el dispositivo empleado. Y pese a las críticas recibidas, los Mossos han cerrado más colegios electorales (227) que la Policía y la Guardia Civil juntas (92). También lo han hecho con mucho mayor respeto a la orden judicial del TSJC, que pedía a las fuerzas policiales cerrar los colegios pero “ sin afectar la normal convivencia ciudadana”.
La respuesta policial ha sido un fracaso, no solo por no frenar la votación; también por la pésima imagen que España ha ofrecido al resto del mundo. Las portadas de la prensa mundial ya están siendo duras y lo van a ser más. También empiezan a oírse a algunos líderes internacionales criticando la respuesta del Gobierno y su falta de diálogo. Incluso alguien tan poco sospechoso como el exministro de Exteriores de Rajoy, José Manuel García Margallo,  admitió este domingo que “el relato de la Generalitat se está imponiendo” fuera de España.
Las cargas policiales no han funcionado, salvo que el objetivo del Gobierno fuese otro: evitar las críticas que con seguridad habría recibido Mariano Rajoy si los tripulantes del crucero de Piolín se hubiesen quedado de brazos cruzados mientras los catalanes votaban.
El presidente del Gobierno prometió a los suyos que no habría otro 9-N: que no habría colegios electorales, ni papeletas, ni urnas, ni siquiera de cartón. A su pesar, eso no ha sucedido. Las cargas policiales quedan así como la rabieta del antónimo de un hombre de Estado; de alguien al que importa mucho más su propia imagen que los intereses del país que representa.
La votación del 1-O dista mucho de alcanzar los mínimos de una consulta democrática, pero no solo por las cargas policiales o por la forma en que fue convocada, dinamitando todas las leyes. Las garantías en el recuento o en la votación son casi inexistentes y el Govern tuvo que modificar las normas de la votación media hora antes de que abrieran los colegios. El recuento no será fiable ni será reconocido por todos. Tampoco es suficiente para declarar la independencia. Con todo, es evidente que la movilización vivida este domingo en Catalunya supera con creces las cifras habituales del independentismo, un movimiento que era irrelevante y marginal hace solo siete años y que Mariano Rajoy ha disparado.
Fue Rajoy, desde la oposición, quien incendió la convivencia con Catalunya con su recurso y su recogida de firmas contra el Estatut. Fue Rajoy, desde la mayoría absoluta, quien se pasó cuatro años ignorando ese problema que él mismo había creado. Es Rajoy quien este domingo ha echado más gasolina a este fuego con una intervención policial que dejará heridas profundas.
Si algún día Catalunya logra ser independiente, el presidente Mariano Rajoy Brey se habrá ganado el derecho histórico a una gran avenida en Barcelona con una estatua en bronce como padre fundador de la patria. Es difícil hacerlo peor. Es difícil ser más cortoplacista y políticamente cobarde. Es difícil ser más irresponsable.

domingo, 1 de octubre de 2017

As Españas de Manuel Andújar

V.Freixanes
Non é a primeira vez que conto esta anécdota, rigorosamente certa. Contra finais dos anos setenta presentamos en Madrid un número especial da revista catalá Camp del Arpa dedicado ás letras galegas. Foi na sala Sargadelos, que entón dirixía Inés Canosa. Entre o publico estaba un señor maior que se identificou como Manuel Andújar. O local estaba cheo de xente. Daquela interesaban estes debates.
Manuel Andújar era escritor, xornalista e novelista. Nacera en La Carolina (Jaén) en 1913 e faleceu en Madrid con 81 anos. Militante do Partido Comunista, unha parte importante da súa existencia pasouna no exilio de México, dende a Guerra Civil ata o ano 1967. Sobreviviu aos campos de concentración do sur de Francia e arribou a Veracruz en 1940 nun barco de refuxiados, o Sinaia. Logo de tocar algúns outros países latinoamericanos, fundou na capital mexicana, xunto con José Ramón Arana, a revista Las Españas (1946), onde coñeceu e tratou, segundo nos explicou aquela tarde, exiliados vasos, cataláns e galegos: Carlos Velo, Gurriarán, os irmáns Bilbatúa, Alejandro Finisterre, Elixio Rodríguez, os redactores da revista Vieiros… «Alí entendín a lección da diversidade, tan difícil para moitos españois, e aprendín sobre todo a respectala», comentou.
Durante a Guerra Civil traballara en Madrid e Barcelona como xornalista. Lembro con bastante certeza a súa intervención. Podo resumila así: a cuestión das nacións, nacionalidades, culturas diversas que conforman España (el dicía As Españas) é unha cuestión que hai que resolver conxuntamente, non só dende unha parte, o cal esixe intelixencia, vontade política e unha continuada acción pedagóxica. Temos que explicar a todos os que se din españois que esta realidade histórica é o resultado dun equilibrio de diversidades, tamén de linguas, non a imposición duns sobre os outros. Cando consigamos que un neno de Andalucía ou Estremadura entenda que Rosalía de Castro, Gabriel Aresti ou Salvador Espriu son cousa súa, igual que un rapaciño de Galicia, de Cataluña ou de Euskadi consideran parte de si os versos de Federico García Lorca, de Quevedo ou de Antonio Machado, ese día apretaremos realmente os vimbios do cesto. E iso hai que facelo dende a escola, dende os primeiros pasos da educación e da cidadanía.
Dende a escola e dende o sistema político e administrativo, deberiamos engadir, dende os medios de comunicación (non só os das comunidades autónomas), dende as industrias do lecer e da cultura, dende a proxección exterior do Estado, dende a comprensión profunda de que a diversidade non é un problema (o problema catalán, o problema vasco), senón unha riqueza, algo do que todos, o conxunto dos españois, deben sentirse orgullosos. Pedagoxía que non se fixo, oportunidade que se perdeu e que algúns quixeramos crer que aínda estamos a tempo de encarreirar.

Víctor F. Freixanes é presidente da Real Academia Galega

sábado, 23 de septiembre de 2017

Por la unidad y solidaridad de la clase trabajadora de España

Esta es la afirmación que precedió a los dos NO de nuestro “Manifiesto 21-S”[1] (NO a la independencia de Catalunya, NO al 1-O) y que presidió el acto con el que ayer llenamos el salón de las Cotxeres de Sants en Barcelona. Un acto en el que reiteramos los conceptos del manifiesto y que tuvo además al valor de expresar pública y abiertamente una voluntad de solidaridad, de unidad y fraternidad, con toda la clase trabajadora del Estado español. Con ésta hemos de construir en primer lugar la alianza que necesitamos para conseguir otros gobiernos en España y en Catalunya. Otros gobiernos necesarios para otra política económica y social, también para desbloquear la actual situación. 


En el actual debate político en Catalunya sobre la “independencia” se contraponen dos identidades. Frente a la propuesta identidad nacionalista, excluyente, los firmantes del Manifiesto priorizamos la identidad de clase de los trabajadores de toda España. Y explicamos brevemente el porqué: desde su propia composición, pasando por las luchas comunes desde hace siglos, en el último en defensa de la República frente al golpe fascista del 36, contra el franquismo por las libertades y ahora en defensa de los derechos de la clase trabajadora frente a la crisis y contra las políticas del gobierno del PP para hacerle frente, unas políticas que han contado con el apoyo, no se olvide, de la derecha nacionalista catalana. Frente a esta identidad de clase, los independentistas nos proponen la alianza con esta derecha que no sólo ha apoyado la política económica de Rajoy, sino que ha compartido con el PP sus prácticas corruptas: la Gurtel y el 3%, la Púnica y el Palau.


Las políticas del PP e independentistas se han potenciado mutuamente. Estos días lo estamos viendo de nuevo con las medidas del Gobierno de Rajoy de agresión a las instituciones de autogobierno de Catalunya, medidas que denunciamos y rechazamos, y que constituyen hoy la mejor propaganda del 1-0.


Los independentistas, haciéndole otro favor al PP, han conseguido desplazar del eje del debate social, en Catalunya y casi también en España, los problemas fundamentales de las actuales condiciones de vida y de trabajo.


Hay que romper la actual confusión, el actual bloqueo político, y sin duda actualizar nuestro ordenamiento jurídico acometiendo reformas estructurales, territoriales y de distribución de competencias que satisfagan las aspiraciones legítimas de la ciudadanía.


Los convocantes de este acto y firmantes del manifiesto no tenemos una posición idéntica de cómo proceder al respecto. Unos, entre los que me cuento, pensamos que es necesaria ya una consulta, vinculante y con garantías, a toda la ciudadanía de Catalunya. Otros plantean otras fórmulas de participación democrática. Pero todos coincidimos en la necesidad de una negociación de los resultados de esta intervención democrática de la ciudadanía de Catalunya, de su traducción en todos los ámbitos: sociales, políticos y eventualmente legislativos. Negociación social y política, porque rechazamos las acciones unilaterales que vienen practicando tanto el Govern de la Generalitat como el Gobierno de España.


Ante cualquiera que sea la fórmula para superar la actual confusión, el actual bloqueo, queremos afirmar que nuestra posición partirá de la voluntad y defensa de la unidad y solidaridad de la clase trabajadora de toda España. Porque, además, todo planteamiento en relación con esta problemática debe hacerse volviendo a situar en el eje de la acción social y política propuestas de acción colectiva para acabar con políticas que amparan la corrupción en Catalunya y en toda España, para la profundización de los derechos civiles, para la dignidad del trabajo, y, en la inmediatez, para que la salida de la crisis sea verdad para toda la ciudadanía. Para avanzar en conquistas sociales y democráticas.


Hay que hacer frente al mismo tiempo a la involución que hemos vivido en Europa frente a la crisis, hay que avanzar hacia una globalización sostenible, hacia la globalización de los derechos. Hemos de superar los brutales impactos de la crisis, de las reformas laborales, para enfrentar los retos de los procesos de robotización y digitalización, …, para lo que necesitamos una acción social colectiva muy amplia cuyo primer marco lo es el de la clase trabajadora de todos los pueblos del Estado español, con todos los aliados que históricamente hemos tenido.


Hay que luchar contra el desempleo, la precariedad y los salarios de pobreza, la corrupción y la evasión fiscal, el deterioro de servicios y bienes sociales imprescindibles como la vivienda, la educación, la sanidad, la dependencia, la crisis alimentaria y energética, … Pero sólo planteando la respuesta a esta problemática desde los intereses y reivindicaciones de la clase trabajadora podremos avanzar hacia conquistas eficaces. Sólo así podremos además abordar adecuadamente el necesario proyecto de futuro español de convivencia.


Estos días hemos visto a dirigentes independentistas ir a Madrid a buscar el apoyo de la ciudadanía de la capital de España. Es lógico, lo han hecho denunciando la política del PP, lo que nos une, pero no les han ido a explicar que quieren romper precisamente los históricos lazos de solidaridad, de acción conjunta, que quieren fracturar la histórica solidaridad democrática de los pueblos de España, la histórica solidaridad de nuestra la clase trabajadora. Y efectivamente éste es el camino, hacer frente hoy a la política del PP, pro no solos, sino conjuntamente con las fuerzas sociales y políticas progresistas y transformadoras del conjunto del Estado. 


Por todo ello quiero terminar mi intervención con un “VIVA”, enlazando con la primera afirmación, la que preside el Manifiesto que os hemos presentado,


¡¡VIVA LA UNIDAD Y SOLIDARIDAD, LA FRATERNIDAD, DE TODA LA CLASE TRABAJADORA, LA CLASE TRABAJADORA DE TODOS LOS PUEBLOS DE ESPAÑA!!