martes, 25 de mayo de 2010

Nos gastamos el dinero en psiquiatras

Manolo Saco/Publico/25.05.2010.-La economía global es como el agua. Mientras se encuentre a distintos niveles, estará en continuo movimiento hasta que se igualen las presiones. En el primer mundo seguimos soñando con que podemos poner diques a la inmigración, en un intento vano de parar el flujo de los que nada tienen hacia las sociedades opulentas.

Cuando el caudal es excesivo, hay que acabar desembalsando para que los diques no revienten. La deslocalización de las multinacionales, una forma de emigración de los capitales a los lugares donde pagan sueldos de miseria y los costes de fabricación son irrisorios, hace que el agua acabe vengándose y fluya de vuelta: un coche fabricado con sueldos de Korea acaba repercutiendo irremediablemente en los salarios de los obreros de Detroit.

Así, de vez en cuando nos descubren que nuestros gadgets favoritos (consolas, teléfonos móviles, equipos de música, zapatillas deportivas, ordenadores…) fueron fabricados casi con mano esclava, cuando no con pura explotación infantil.

Ahora conocemos que el fabricante taiwanés de los famosos iPhone de Apple está contratando a psiquiatras, con un sueldo de hasta 75.000 dólares al año, para que intenten remediar la ola de suicidios entre sus trabajadores, ¡unos obreros que ganan al año 1.750 dólares!

Y yo me pregunto, aún a riesgo de parecer completamente idiota: ¿Se necesita un psiquiatra para investigar por qué hay tantos suicidios entre trabajadores que ganan 145 dólares (125 euros) al mes, con jornadas de diez y doce horas, y que duermen en dormitorios colectivos, como obreros gallinas ponedoras estabuladas?

¿Quién es más tonto, el jefe o el psiquiatra que acepta el encargo?

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