martes, 3 de agosto de 2010

Declaración del Parlamento cubano: Salvemos a Gerardo Hernández

DECLARACIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL DEL PODER POPULAR DE CUBA

Desde el miércoles 21 de julio Gerardo Hernández Nordelo está, otra vez, en el “hueco”. En esta ocasión en condiciones particularmente duras que atentan gravemente contra su salud y su integridad física.

Encerrado en una celda de castigo, un espacio mínimo que comparte con otro prisionero, carente de ventilación, soportando temperaturas superiores a los 35 grados centígrados y sin contacto con el mundo exterior.

En esta acción contra nuestro compatriota intervinieron oficiales del Buró Federal de Investigaciones (FBI) quienes dejaron claro que Gerardo está confinado por una decisión de esta Agencia.

A lo largo del prolongado proceso contra los Cinco las autoridades federales han empleado procedimientos semejantes para impedir su defensa y obstruir la justicia. En vísperas de cada decisión importante nuestros compañeros fueron aislados en el “hueco” para hacer imposible toda comunicación con sus abogados defensores. La historia se repite ahora cuando Gerardo ha presentado una demanda de habeas corpus, último recurso legal que le queda en el sistema norteamericano que lo condenó injustamente y le impuso la bárbara sentencia de dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión. Durante los doce años transcurridos desde su arresto las autoridades norteamericanas han prohibido que lo visite su esposa, Adriana Pérez Oconor.

Gerardo mantiene su indomable resistencia, su voluntad irreductible, su optimismo y convicción en la victoria. Es un joven que acaba de cumplir 45 años de edad pero doce años de encierro en condiciones de extrema crueldad han comenzado a quebrantar su salud. Sufre varias dolencias que no son atendidas y causan profunda preocupación.

Alcemos nuestras voces, todas y todos, para salvar a Gerardo, un héroe admirable, un inocente que merece vivir en libertad.

Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba

La Habana, Agosto 1ro de 2010


La Misión en EE.UU.

A mediados de los años 90 cumple misiones en los Estados Unidos, con el objetivo de prevenir a Cuba de acciones de corte terrorista planificadas y ejecutadas por organizaciones contrarrevolucionarias radicadas en Miami y dirigidas por la mafia anticubana residente allí.

En país se desempeña realizado trabajos como artista gráfico. Vivió en condiciones de austeridad, con los medios imprescindibles y sin lujos de ningún tipo. Fue detenido el 12 de septiembre de 1998 y sometido a celda de castigo y aislamiento durante 17 meses y 48 días, sin haber cometido indisciplina alguna, siendo objeto de tratos crueles, inhumanos y degradantes.[cita requerida]


Durante todo el proceso legal, realizado en la ciudad Miami, las autoridades norteamericanas obstaculizaron el trabajo de la defensa al demorar el acceso a la documentación clasificada y no entregar las evidencias del proceso.[cita requerida]


En el caso de Gerardo Hernández se violaron la quinta y sexta enmienda de la Constitución de los Estados Unidos referentes al debido proceso, un juicio rápido y con un jurado imparcial, además de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.[cita requerida]


También ha sido violado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como las reglas mínimas para el tratamiento de los Reclusos, ambas documentos de las Naciones Unidas.[cita requerida] Gerardo Hernández Nordelo fue condenado a dos cadenas perpetuas y 15 años de prisión por los delitos de conspiración para cometer asesinato, conspiración para espiar, ser agente extranjero no declarado y falsa documentación. Se encuentra confinado en la prisión de alta seguridad de Lompoc, California. Al joven cubano se le impide recibir la visita de su esposa, Adriana Pérez O´Connor, en franca violación de sus derechos como reo y de la Declaración Universal de Derechos Humanos.[cita requerida]


Sus defensores, que incluyen a varios intelectuales del mundo, incluidos norteamericanos. plantean que su actividad dentro de los grupos de exiliados cubanos de miami ha prevenido la muerte no solo de cubanos sino de norteamericanos, y que la labor que realizaban estos cinco hombres en Estados Unidos es consecuencia de la necesidad de cuba de protegerse contra el terrorismo como mismo realizan otros países del mundo.


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