sábado, 14 de agosto de 2010

Suprimir municipios

Público / Carme Miralles-Guasch*.-Grecia decidió hace unos meses suprimir todos los municipios que no alcanzaran los 10.000 habitantes, por lo que casi 700 dejaron de existir al anexionarse a otros colindantes. La razón era puramente presupuestaria: menos municipios significaba menos gasto público. El PP se apunto rápido a la propuesta. Un partido que tiene como uno de sus eslóganes principales la bajada de impuestos necesita ideas que apunten a rebajar el gasto público.

Más allá de la asimilación, simplona y populista, entre la reducción de municipios y la rebaja del gasto público, repensar los límites administrativos de los entes municipales parece oportuna. Siempre que se acierte en separarla de confrontaciones partidarias y de argumentaciones preconcebidas que emergen como un resorte automático con sólo pronunciar la posibilidad. Muchas de ellas se aparan en la tradición municipalista y en la identidad, aunque también escondan relaciones de poder e incluso prácticas caciquiles.
En el último siglo, España ha transformado su mapa de poblamiento. Las migraciones intraestatales, a lo largo del siglo XX, han despoblado zonas y han sobrepoblado otras, especialmente en la costa y en las ciudades. Pues no se trata sólo de la viabilidad de los municipios que tienen muy poca población, del millar de localidades españolas que no llegan a los 100 habitantes. También se debe tener presente, cuando se habla de reformular administraciones locales, de aquellas ciudades que forman conglomerados urbanos con otros municipios colindantes. Y también se tendrían que considerar la aparición de áreas metropolitanas donde los ciudadanos realizan los quehaceres cotidianos en distintas ciudades, vividas por ellos como un único espacio urbano.
En España existen 8.115 municipios. Pero no se trata sólo de una cuestión cuantitativa. Se trata de poder hablar, repensar, discutir y proponer, si es el caso, adecuar unas administraciones municipales a las realidades actuales. Porque estas no se pueden fosilizar en nombre de la tradición y tampoco pueden desaparecer porque se quiera adelgazar el sistema administrativo.
Sin embargo, países como Dinamarca, Japón o Gran Bretaña, han podido rehacer límites municipales, crear mancomunidades y dar categoría jurídica a las áreas metropolitanas con el objetivo de acomodar los municipios a la actualidad y, con ello, dar mejores prestaciones a sus ciudadanos.

*CARME MIRALLES-GUASCH, Profesora de Geografía Urbana

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