domingo, 31 de octubre de 2010

LA BRUJERÍA (Guinea Ecuatorial)

Hace unos días leí el libro titulado “El Mbwo o la Brujería”, de nuestro gran antropólogo Joaquín Mbana Nchama. El libro se publicó en el año 2000, van 10 años desde entonces, pero las denuncias que en él hace el autor son de una extraordinaria actualidad.
La gente aquí entiende la brujería como la “ciencia” o el “arte” a través del cual todo sucede de manera sobrenatural (magia) movido por determinados individuos. Cuando decimos todo, nos referimos a todo, absolutamente todo. Los bebés recién nacidos mueren por brujería, los estudiantes que sacan buenas notas lo hacen por brujería, los incendios ocurren por brujería, los comerciantes y empresarios de éxito lo son gracias a la brujería, la esterilidad es por brujería, etc. En contraposición a estas opiniones tenemos una de las definiciones propuestas por Mbana en su magnífico ensayo: “se puede entender por brujería una actuación basada en un mal extremo que anula al ser humano reduciéndolo al estado animal”; y esta advertencia: “en una sociedad brujeril no se quiere trabajar ni estudiar […]. Dos son los valores que niega frontalmente la ideología brujeril: el trabajo y el conocimiento”.
En efecto, vivimos en una sociedad brujeril. Una sociedad en la que la gente procura encontrarle una explicación o una salida sobrenatural a cualquier circunstancia de la vida. ¿Por qué sucede eso? Aquí nosotros vamos a plantear unas hipótesis, donde iremos compaginando la opinión de la gente con las definiciones de Mbana.
Ya de entrada, es obvio que todo el asunto de la brujería, entendida como “magia”, requiere de fuertes dosis de ausencia de conocimientos. Porque coincidirán conmigo en que si muere súbitamente un joven de 25 años, sostener que ha sido raptado en “kong”, inexorablemente denota primero, que no se le ha realizado una autopsia al cadáver y segundo, que la gente de esa opinión no es consciente de que para afirmar la causa de fallecimiento de un dividuo se le debe de haber practicado una autopsia; de lo contrario, lo racional es dejarlo en que no se sabe de qué ha muerto, en lugar de decir cosas que no resisten ningún tipo de análisis (o, más crudamente, dejar de decir chorradas).
[Kong: El Kong es, por así decirlo la “panacea” de las muertes de la gente joven en nuestra sociedad. La inmensa mayoría de los fallecimientos de jóvenes, que son inasumiblemente frecuentes, (incluso de accidentes de tráfico o incendios) se achacan al Kong. La idea es la siguiente: existen individuos que poseen el poder oculto de matar “por un tiempo” a la gente. Una vez realizado el entierro de la “víctima”, esos malévolos van, la desentierran (no sé si físicamente o es una manera de hablar) y les devuelven la vida! Eso sí: desde entonces, los envían a algún país lejano con el objeto de que trabajen para ellos como esclavos o los mantienen ocultos en alguna lúgubre habitación para que cuiden de su dinero y lo hagan multiplicarse!].
Creemos que la ideología brujeril de nuestra sociedad es consecuencia de una grave pandemia: la pereza u holgazanería. Aquí el problema es que no se quiere investigar, no se quiere razonar, no se quiere observar, no se quiere estudiar, etc. y sencillamente porque todo eso supondría realizar esfuerzo. Fíjense qué fácil: una mujer fallece en el parto con el recién nacido. Pues, el drama se zanja aquí asegurando que ha sido consecuencia de un akeag’a. Es decir, su abuela la embrujó y le pidió que le entregara a su primer marido (matarlo) y como ella se negó, entonces su abuela la condenó a morir con el bebé en su tercer parto! Ni nos ha llevado un minuto llegar a esa conclusión. En cambio, si nos pusiéramos serios, y decidiésemos averiguar las causas de este problema, tardaríamos semanas, meses o años en poder determinarlas con certeza, y las conclusiones de la investigación servirían para evitar casos similares en el futuro. Sin embargo, eso supondría mucho esfuerzo; tomarse muchas molestias; de ahí que prefiramos lo del akeag’a, así terminamos mucho antes y sin sudar.
Otra perspectiva desde la cual se puede extraer que la mentalidad brujeril es consecuencia de la holgazanería es el del éxito social. Sin bien es cierto que aquí la realidad de que individuos no especialmente trabajadores ni muy dados a grandes esfuerzos gozan de un buen estatus social puede distorsionar un tanto nuestro análisis. Pero el caso es que aquí cuando un individuo triunfa en la sociedad (buen puesto de trabajo, negocios que funcionan, éxito en los estudios, etc.) la gente no lo relaciona con el esfuerzo, con el trabajo, la perseverancia; sino que se le atribuye a esos ciudadanos poderes ocultos o de brujería (de hecho, aquí los poseedores del Kong son casi siempre los comerciantes y empresarios de éxito). Esta mentalidad lo que saca a relucir es el espíritu perezoso, inactivo, poco emprendedor que yace en el subconsciente de la nuestra gente.
Porque al convencerse de que las cosas suceden por brujería (las muertes, por ejemplo) y de que los triunfadores lo son por poderes ocultos, el individuo de nuestra sociedad se ve eximido de tener que hacer nada y se justifica de ese modo ante sí mismo de su holgazanería; total, si todo sucede por brujería y él no es brujo (y además se entiende que la brujería es mala), puede seguir durmiendo.
Por lo que la brujería es la manera que tiene nuestra sociedad de justificarse ante sí misma de su holgazanería y, al mismo tiempo, la razón por la que estamos subdesarrollados.

EYI Nguema Mengue
28 de octubre de 2010

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