viernes, 31 de diciembre de 2010

Ensenada de Riazor os desea un Feliz año 2011.

Perseguido por haber filmado demasiado sobre las Torres Gemelas

31/12/10.-Kurt Sonnenfeld es el único estadounidense que vive refugiado en la Argentina. Estuvo preso en su país en 2003 bajo sospecha por la muerte de su mujer, pero la Justicia lo declaró inocente. Unos meses después vino a la ciudad costera de San Bernardo a descansar y acabó en Buenos Aires, donde conoció a Paula, su actual esposa y madre de sus mellizas de cuatro años, Scarlett y Natasha. Desde su partida de Estados Unidos, la Embajada norteamericana presentó cuatro pedidos de extradición que han sido rechazados por el Estado argentino. En 2004, INTERPOL lo encarceló ocho meses en el penal de Devoto, pero aquí también se determinó su inocencia.
Sin embargo, detrás de la causa penal en su contra se esconde una historia más que relevante.Sonnenfeld trabajó ocho años para su gobierno y fue el único camarógrafo que filmó el lugar del desastre -Zona Cero- en Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Como testigo directo, concluyó en que la explicación oficial no se condice con lo que en realidad vio. Debido a la importancia del material, el hombre nunca entregó los videos a las autoridades y, desde ese momento, vive perseguido por los servicios de inteligencia de su país.
Próximos a cumplirse una década de los atentados, aquella madrugada Sonnenfeld dormía junto a su mujer Nancy en su casa en Denver. Cinco minutos después del impacto del primer avión contra la Torre Norte del World Trade Center, lo despertó un llamado telefónico de su jefe.
Me pidió que prendiera el televisor. Puse CNN, y vi que un pequeño avión se había incrustado contra una de las torres. Era un grave accidente pero no sobrepasaba la capacidad del Estado para responder. Pero recuerdo que mi jefe me ordenó que fuera a Nueva York y me dijo: “estamos siendo atacados”.
Y así llegó a la Zona Cero…
- FEMA ya estaba en Nueva York porque había un simulacro de ataque terrorista preparado para el día 12. Yo llegué dos días más tarde, todo el perímetro estaba cerrado y la zona estaba repleta de carteles que prohibían el uso y la tenencia de cámaras de fotos o filmación. Desde el primer momento se prohibió el ingreso a los medios de comunicación y mi trabajo era documentar y facilitar imágenes a la prensa. Había una especie de paranoia con las fotografías que se podían tomar en la Zona Cero, la excusa era que se trataba de una escena de crimen, pero yo fui testigo de cómo destruyeron y sacaron la evidencia. Nunca fueron a protegerla. No la necesitaban, porque a los pocos minutos del segundo impacto ya estaban acusando a Osama Bin Laden.
Como testigo directo, ¿Que cosas le hicieron pensar que el gobierno tuvo responsabilidad en los atentados del 11 de septiembre?
- Primero hay que entender que estaba en un estado de shock. Nunca antes el país había sido atacado de esa manera. Aun así, hubo hechos inexplicables. Inicialmente, el llamado de mi jefe antes del segundo impacto fue algo sospechoso, porque hasta ese momento la televisión decía se trataba de un accidente y FEMA solo actuaba cuando las autoridades locales se veían excedidas. Por otro lado, el World Trade Center estaba compuesto de siete edificios. Lo que sucedió en el N°6 aún es un enigma. A la semana de llegar a la Zona Cero logramos ingresar con miembros de las fuerzas especiales a los pisos subterráneos donde había una cámara de seguridad y allí dentro una bóveda. Fuimos los primeros en descubrir el lugar porque no había señales de otros grupos. La bóveda se abría mediante un teclado, pero la puerta ya estaba abierta. Todo estaba oscuro, ingresamos con linternas a buscar sobrevivientes, pero el cuarto estaba vacío. Solo encontramos polvo y una pared dañada. Y era imposible que no hubiese nada, porque desde el primer impacto se había cortado el transito y se había prohibió el acceso de vehículos. La bóveda tenía un tamaño de 15×15 metros y para vaciarla se habría necesitado al menos un camión grande. Y tras el ataque no hubiesen podido entrar por el daño que sufrió el subterráneo. O sea, solo pudo haber sido vaciada con anterioridad.
¿Qué explicación dio el gobierno?
- Al poco tiempo la Oficina de la Aduana comunicó que toda la evidencia que había en la bóveda se había perdido. Pero algunos meses después desbarataron una banda de narcotraficantes colombianos y dijeron que había sido gracias a evidencia rescatada milagrosamente de la bóveda. Algo imposible porque nosotros fuimos los primeros en ingresar. Con los años me enteré que el fin de semana anterior al 11-S, todo el suministro eléctrico del World Trade Center fue suspendido, incluyendo las cámaras y sistemas de seguridad. Y se conoció que la empresa encargada de la seguridad era Securitech, y su director era Marvin Bush, hermano menor del presidente, y su primo Wirt Walker III.
¿Qué otras cosas llamaron su atención?
- Según la versión oficial, las cuatro cajas negras se evaporaron por el impacto y el incendio. Es imposible que hayan sido totalmente destruidas. Yo tengo imágenes de fuselaje, ruedas, butacas, gomas, turbinas y muchas otras partes. Las cajas negras fueron construidas para soportar calor, presión debajo del agua y fuertes impactos de fuerza G. A mí me habían avisado que en caso de la extracción de cajas yo tenía que grabar ese momento. Una noche me llamaron desde la Zona Cero y solo escuché: “No, No, No”, y me cortaron. Llamé al número y una persona me contestó que se había equivocado, algo que me resultó extraño. Para mi es poco creíble que no se hayan encontrado, lo mismo que en el Pentágono.
Además de la caída de ambas torres, el Edificio N°7 que se hallaba fuera del perímetro del World Trade Center, se derrumbó siete horas más tarde. ¿Qué sabe al respecto?
- La manera en que cayó el edificio es el sueño de las demoliciones controladas. Se derrumbó en un bloque perfecto. Yo tengo imágenes de puestos de comida que estaban sobre la calle y que quedaron intactos. Se desplomaron todos los pisos al mismo tiempo, en solo 6,5 segundos. Nunca antes en la historia se había caído un edificio de hierro o acero por causa de fuego, y ese día cayeron tres. El edificio N°7 solo se explica por una demolición controlada.
¿Cuál es su teoría de lo que sucedió el 11-S?
- Por mi experiencia en la Zona Cero y teniendo en cuenta lo que pasó con el edificio N°7, el gobierno estadounidense no solo sabia del ataque y no hizo nada, sino que estoy en condiciones de decir que ayudaron a que sucediera. Ya son varios los integrantes de la Comisión Oficial sobre el 11-S que dicen que el reporte está repleto de mentiras. Es imposible creer la versión oficial, ya está desechada.
¿Qué es lo que genera tanta insistencia de Estados Unidos por sus filmaciones?
- En primer lugar porque no tienen idea de lo que grabé. Luego temen que yo esté libre, de la situación embarazosa que les puede generar y del peligro que le supone a su política militar. Hace años que Estados Unidos está utilizando la lucha contra el terrorismo como una excusa para expandirse, y si el público en general comienza a darse cuenta que esta guerra ha sido manufacturada y deja de apoyar al gobierno, peligran sus negocios y sus planes a futuro.
En la madrugada del 1 de enero de 2002, Sonnenfeld cuenta que oyó un disparo mientras trabajaba en el estudio de su casa en Denver. Corrió a su habitación y encontró el cuerpo de su primera esposa, Nancy, en el suelo con la cabeza ensangrentada y un revolver a su lado. Relata que llamó al 911 y a los pocos minutos arribó la Policía local y un grupo de paramédicos. Al ingresar a su domicilio, tres agentes lo apresaron y golpearon bajo sospecha de homicidio. Permaneció alrededor de siete meses encarcelado, pero la Corte de Colorado falló en su favor y determinó el suicidio de la mujer. Cuando regresó a su hogar, constató que su computadora personal y muchas cintas de filmación le habían sido confiscadas sin autorización del Juez.
Usted denuncia que fue torturado en la cárcel estadounidense…
- Si. Luego de apresarme, me llevaron a la celda, y mientras me ahorcaban y me pateaban los testículos, me pusieron una sustancia química en la nariz. Eso con los días empezó a quemar y el dolor se extendió hasta la garganta. Después me pasaron a la celda de confinamiento, de 2×2 metros y sin luz. Fue en enero, en medio de las montañas y en la mitad del invierno. Estaba desnudo con un delantal de hospital y un colchón de vinilo. Había un agujero en el suelo que era el inodoro, pero el botón estaba fuera de la celda, y los guardias lo apretaban por diversión durante la noche para inundar el piso del lugar. Estuve diez días en esa celda. Y, gracias a que las quemaduras del líquido en la nariz me provocaron una infección, un vigilante llamó al enfermero y me sacaron de ahí. El hombre me explicó que la infección estaba cerca del cerebro y que podía causarme la muerte.
¿Cómo logró guardar consigo los tapes del World Trade Center?
- Mi sótano estaba lleno de tapes, guardé los 29 tapes de GZ en una cajita de maquillaje, dentro del placard enorme que tenía en mi oficina. Estaba en un cesto repleto de piezas de cámaras y videos. Mis vecinos me avisaron que mucha gente ingresó a mi casa sin autorización del Juez mientras yo estuve preso. Mi teoría es que buscaron rápidamente y se llevaron lo que encontraban: la computadora, cientos de tapes de trabajos anteriores y demás.
¿Cómo fue que terminó en la Argentina?
- Unos meses después de salir de prisión, mis padres y amigos me recomendaron irme un tiempo a descansar. Uno me dijo que unos parientes suyos tenían un departamento en la costa argentina. Así que decidí irme a San Bernardo por un mes. Salí de Estados Unidos como un hombre libre, con mi pasaporte, mi tarjeta de crédito, con una maleta y el pasaje de vuelta, nunca me escape como un fugitivo. Aquí conocí a Paula y tuve que empezar una nueva vida.
Luego de una primera reunión de reconocimiento en un bar escondido en una laberíntica galería de la Capital Federal, la pareja acepta realizar la entrevista en su hogar. La mujer confiesa que la ubicación de dicho encuentro responde a su conocimiento del lugar en caso de una emboscada. Lejos de lo que se podría suponer, la familia vive en una humilde casa en el barrio porteño de Barracas. Una garita blindada de color amarillo esta plantada en la esquina y vigila los movimientos de la cuadra. El ingreso no presenta mayores dificultades que el incomodo ruido de las múltiples cerraduras y los dos perros que surgen inmediatamente del interior.
El camino hacia el comedor esta adornado con fotografías de la familia en distintos pasajes de la ciudad. Las marcas de crayón en las paredes, dos globos rosas en el suelo y una bandana turquesa apoyada sobre un sillón revelan la inevitable presencia de las niñas. La pareja comenta que hace pocas semanas decidieron reforzar las puertas y ventanas porque el pasado 11 de septiembre, mientras eran entrevistados por dos periodistas en su terraza, un coche con dos personas abordo se detuvo y tomó fotografías de la fachada, la garita y los ingresos. Agregan que a los pocos días hicieron la denuncia y redactaron una carta a la prensa en la que advirtieron su temor a un secuestro relámpago.
¿Cómo se dio su detención aquí?
- En 2004 ofrecí mostrar parte de mis filmaciones a un canal de televisión argentino y me plantearon hacer un programa especial por el tercer aniversario del 11-S. Justo unos días antes de que saliera al aire, aproximadamente diez agentes de INTERPOL llegaron a mi casa con una orden de captura y un documento de dos páginas de la Embajada de Estados Unidos que aclaraba que todas mis posesiones, documentos e imágenes serian secuestradas y remitidas a Norteamérica de forma inmediata. El argumento que nos dieron fue que dos presos habían declarado en mi contra. Lo cierto es que a cambio de lo que hicieron, la Justicia les redujo la condena.
¿Nunca pensó en abandonar su lucha?
- Ese fue el momento más bajo en mi vida, había sido acusado falsamente otra vez y encarcelado dos veces en distintos países. Me habían torturado en Estados Unidos, mi casa había sido confiscada y mi reputación destruida. Además, estando en Devoto la Embajada norteamericana liberó un rumor de que tanto Paula como yo éramos agentes de la DEA -Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas -. Y yo estaba en un pabellón donde el 90% de las personas habían sido detenidas por algún crimen relacionado al narcotráfico.
Fue un intento de que me mataran en la cárcel. Además, en ese tiempo Paula estaba embarazada y a los cinco meses lo perdimos. Ahí no quise seguir más, quise abandonarlo todo. Pero Paula, que es una gladiadora, siguió luchando y se reunió con el premio Nóbel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y con organizaciones de derechos humanos para hacer pública mi situación. A los siete meses, el juez Daniel Rafecas rechazó la extradición alegando que existían sombras en el caso y que por lo tanto en Estados Unidos no recibiría un juicio justo. También porque la Justicia argentina no acepta la mera aplicación de la pena de muerte, que es la condena que me espera en mi país si me declaran culpable.
¿Por qué considera que vive perseguido?
- Bueno. Esto empezó en Estados Unidos. Cuando quedé libre y regresé a mi casa, noté que alguien había violado el sistema de seguridad y que las puertas habían sido forzadas. Lo mismo sucedió cuando me mude unos meses, a una casa en medio de la montaña, a dos horas de allí, donde la entrada también había sido violentada.
Ya viviendo en Argentina, comprobamos que la línea telefónica estaba intervenida. Recibimos llamadas por teléfono con amenazas y mensajes de texto con textuales: “deja las cosas como están y quizá tengas una vida”. Tenemos seguimientos constantes cuando salimos a la calle y hace un tiempo que nos roban la basura.
Hasta el momento, el hombre cuenta con el refugio provisorio expedido por la Comisión Nacional de Refugiados –CONARE-. Sonnenfeld explica que en su condición actual es imposible tramitar el documento de identidad. De esta manera, comenta lo difícil que resulta conseguir un empleo, ser atendido en un hospital ante un problema de salud o la incertidumbre frente a la detención de un control policial. En respuesta, el pasado 25 de agosto realizó una junta de firmas en Plaza de Mayo para que el Estado argentino le ceda el asilo político definitivo.
¿Que le sucedió cuando supo que la Justicia argentina otorgó el refugio político al chileno Sergio Apablaza Guerra?
- Mi primera reacción fue: Si le dieron el asilo a él, ¡¿por qué no me lo dan a mí?! Es positivo, porque la base del rechazo a la extradición fue que en Chile no recibiría un juicio justo y porque tiene mujer e hijos argentinos. Yo cumplo ambas condiciones. Nosotros pedimos el mismo tratamiento que dieron a Apablaza Guerra. No puede ser que por ser norteamericano las cosas sean más difíciles.
Mucha gente pide que sus imágenes de la Zona Cero sean liberadas al público. ¿Qué piensa hacer con el material?
- Hace años que estoy entregando mis imágenes a la prensa seria y a investigadores independientes para que puedan trabajar con ellas. Si no hubiese documentales en marcha ya lo hubiese puesto todo a Internet. Hay una presión muy grande de la gente que me pide que libere todo porque confían que me va a dar mayor protección, yo estoy de acuerdo y esa siempre fue mi intención. Solo que pienso en cuál sería la manera más efectiva, y considero que hasta el momento lo mejor es un documental realizado por especialistas que expliquen cada imagen. Por otra parte, hay que pensar también en las limitaciones técnicas, económicas y de tiempo que enfrento continuamente junto a mi familia. Al mismo tiempo que peleamos contra la maquinaria destructiva de los Estados Unidos, intentamos llevar adelante una vida con los problemas comunes de todas las personas.
¿Cuál fue la cobertura de los medios de comunicación sobre su caso?
- En Estados Unidos continúan culpándome y me acusan de drogadicto y alcohólico. Yo trabajaba 40 semanas al año en una ciudad distinta cada semana, estuve en laboratorios, búnkeres de alta seguridad y lugares secretos del gobierno norteamericano. Tuve un trabajo de suma responsabilidad y tenían mucha confianza en mí como para que fuera un drogadicto. Es una estrategia para deshumanizar y desacreditarme. El método que utilizan conmigo es el mismo que usaron para atacar a Irak: presentar documentos fraudulentos y deshumanizar al enemigo.
¿Cómo analiza su situación a futuro?
- Realmente no tengo idea. Cada día es como vivir con una enfermedad terminal, no se sabe si vas a vivir 30 años más o si al día siguiente te van a atacar y vas a morir. Confío en el gobierno y en la Justicia, que hasta este punto me han defendido. Reconocieron que sufro una persecución y que los cargos contra mí son injustos. Desconfío en el manejo y los movimientos que hace y seguirá haciendo Estados Unidos, y sí me pregunto que tan agresivos serán en el futuro.
¿Cómo analiza el presente de la administración Obama en torno a usted?
- Yo tenía muchas esperanzas que hubiera un cambio, una transformación cultural. Pero en realidad, la política sigue igual, Guantánamo sigue funcionando, las guerras en Afganistán e Irak continúan y en este momento hay otra secreta realizándose en Pakistán. Las cárceles clandestinas en Europa todavía funcionan y lentamente están militarizando Sudamérica. Obama no quiere enjuiciar a las autoridades que torturaron en Irak y tampoco quiere reabrir la investigación por el 11-S. La política estadounidense es un tren que cambio de conductor pero que continúa por las mismas vías.


Por qué el capital y las finanzas corporativas libran una ciberguerra total contra WikiLeaks

Mark Levine /Al Jazeera.-Si tu banquero suizo te echa por la borda, ya sabes que debes de tener algunos enemigos muy poderosos. De antigua fama por ocultar dinero de cualquiera, desde nazis y señores de la droga a espías y dictadores, el brazo bancario del gobierno suizo ha decidido que WikiLeaks y Julian Assange simplemente entrañan demasiados riesgos.
Por lo tanto PostFinance, que dirige los bancos del país, declaró a principios de diciembre que había “terminado su relación de negocios con el fundador de WikiLeaks Julian Assange” después de acusar al señor Assange de –¡sorpresa!– suministrar información falsa sobre su lugar de residencia.
Esta acción vino después de otras similares de compañías de tarjetas de crédito como MasterCard y Visa, así como PayPal, que ya no procesarán pagos de WikiLeaks, y Amazon.com lo expulsó de su Nube.
Mientras escribo estas líneas, el Bank of America se ha sumado al crescendo de corporaciones que atacan a WikiLeaks y se niega a seguir procesando sus pagos debido a “nuestra creencia razonable de que WikiLeaks puede estar involucrado en actividades que, entre otras cosas, no corresponden a nuestras políticas internas para procesar pagos”.
Y poco después, ni más ni menos que Apple se unió al coro y eliminó una aplicación de WikiLeaks sólo unos días después que apareció a la venta en su sitio iTunes. Todos los sectores de la economía corporativa, parecen querer liquidar a WikiLeaks.
Concentración en el “neocorporativismo”
¿Deberían preocuparse por la lealtad y discreción de sus banqueros los agentes de la CIA, capos de la mafia y otros clientes de la banca suiza que han sido aún menos sinceros en sus informaciones personales que lo que se pretende que fue Assange?
Probablemente no. Y es porque los criminales, autócratas y diablillos del mundo forman parte integral del sistema político económico global, incluso si a veces se encuentran a lados opuestos.
Pero WikiLeaks también opera fuera del sistema, tratando al estilo de “Matrix” de utilizar la tecnología –Internet– para “destruirlo” exponiéndolo al escrutinio público, sacando a la luz las permanentes conspiraciones de los poderosos contra el resto de la sociedad.
Esta tarea, afirma Assange, es la manera más importante de ayudar a liberar a las millones de víctimas, a menudo cómplices –aunque no necesariamente anuentes– y al hacerlo “cambiar o remover… la conducta gubernamental y neocorporativista”.
Como teórico político, Assange deja algo de desear. “Neocorporativismo” describe un sistema en el cual el capital y el trabajo están enmarañados en una relación integrada, pero en última instancia dependiente, con un poderoso y autónomo aparato estatal –una actualización de la relación triangular que posibilitó un crecimiento económico sin precedente y beneficios para la clase trabajadora en Occidente en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Ideológicamente, este tipo de estrecha relación de trabajo entre gobierno, gran dinero y mano de obra organizada es la antítesis del sistema neoliberal que WikiLeaks trata de combatir.
Pero Assange tiene razón en que hay algo “neo”, si no exactamente nuevo, en la forma en que el sector corporativo se conduce actualmente y su relación con el gobierno. Reside en el abrazo –o mejor dicho re-abrazo– del capitalismo financiero, el imperio militarista y el complejo militar industrial que lo sustenta.
Son dos de los sectores más sigilosos de la economía de EE.UU. que victimizan a consumidores inconscientes de la clase media estadounidense o a presuntos insurgentes en Medio Oriente. Dependen de que el público sepa lo menos posible sobre su manera de proceder para asegurar la mayor libertad de acción posible, su poder y las ganancias.
El poder del secreto
Por lo tanto, la proscripción de Assange por el sistema bancario suizo y sus primos corporativos estadounidenses no es sorprendente. Pocas industrias han utilizado el secreto y la falta de información con más efectividad que las industrias de los bancos, servicios financieros y tarjetas de crédito.
Por cierto, sus prácticas secretas de negocios son cruciales para su constante capacidad de embolsar inmensos beneficios a costa de la gente de clase media y trabajadora mediante la monopolización de sistemas de comercio, el cobro de tasas de interés y gastos moralmente usureros, y otras prácticas que harían sonrojar al tiburón de corazón más frio.
Si el grandioso pacto entre trabajadores, capitalistas y gobiernos posibilitó que las dos primeras generaciones después de la Segunda Guerra Mundial pasaran directamente de la escuela secundaria a la clase media, este camino fue irreparablemente dañado al llegar los años ochenta, cuando la derecha neoliberal llegó al poder.
Al entrar EE.UU. a su larga y dolorosa era de desindustrialización, su política exterior se hizo más agresivamente militarista; y el alistamiento en el ejército en lugar de General Motors o Ford, se convirtió en uno de los pocos caminos para encontrar algún tipo de futuro económico estable (siempre que se siguiera en las fuerzas armadas).
No es sorprendente, por lo tanto, que los beneficios del sector financiero sobrepasaran los de la manufactura a principios de los años noventa y que no hayan bajado desde entonces. Pero esos beneficios y el crecimiento económico que generaron se basaron desproporcionadamente en el endeudamiento del gobierno y del consumidor y en la debilidad del sector manufacturero, que en conjunto ayudaron a convertir a EE.UU. en el “enfermo del globo”, como dijo un alto economista corporativo.
Por su parte General Motors, Ford y Chrysler concentraron simultáneamente la mayor parte de sus energías en la producción de coches devoradores de gasolina comparativamente lucrativos como los todoterreno mientras establecían subsidiarias de servicios financieros que se convirtieron rápidamente en parte sustancial de sus beneficios (en algunos años más de un 90% de las ganancias).
Sus prácticas de financiamiento, vale la pena señalar, incluían los tipos de préstamos “mentirosos” sobre las casas, otorgados con poca preocupación por la capacidad de los prestatarios de pagar por ellos, que precipitaron la crisis económica desde 2007 hasta ahora.
Financiarización e historia
Ninguna de esas prácticas habría resistido el examen del escrutinio público, y fue sólo la corporativización –en gran medida financiarización– de la política estadounidense lo que permitió que florecieran en los últimos treinta años. Pocas empresas amenazan ese secreto tanto como WikiLeaks y su enfoque de láser en la verdad, motivo por el cual sus acciones se ven en Washington como “golpes contra el corazón mismo de la economía global”.
La “financiarización” de la economía representa la creciente dominación de las industrias financieras sobre la economía en general, al apoderarse del “papel dominante económico, cultural y político en una economía nacional”.
Crucialmente, este proceso no es únicamente estadounidense; también sucedió en imperios anteriores, como el austro-húngaro, holandés y británico, precisamente cuando iban perdiendo su posición de dominación global. En todos los casos la financiarización y el militarismo iban de la mano, como lo señaló por primera vez el historiador británico John Hobson en su famoso libro de 1902 Estudio del imperialismo.
En ese libro Hobson argumentó que la monopolización del sector financiero creó una nueva oligarquía que vinculó a los grandes bancos y firmas industriales con “belicistas y especuladores” que alentaron al imperialismo a conquistar mercados para sus excedentes de productos fabricados por las corporaciones.
El ascenso de EE.UU. a la dominación global tuvo lugar después del final de la era imperial y por lo tanto no pudo conquistar abiertamente territorios para crear nuevos mercados. Pero tuvo lugar su ascenso y los responsables políticos llamaron al gobierno a que utilizara grandes gastos militares para lograr un robusto crecimiento económico general.
Esto coincidió con la rápida expansión del crédito fácil, creando dos “gigantescos agujeros negros” (en palabras de los economistas israelíes Shimshon Bichler y Jonathan Nitzan) cuyo potencial de expansión sólo estaba limitado por la disposición de los ciudadanos a apoyar las políticas que los posibilitaba, a pesar del daño a largo plazo para el bienestar económico y político de sus sociedades.
Durante los primeros treinta años de la era de la Guerra Fría, la tendencia hacia el militarismo fue equilibrada por la fuerte economía manufacturera y la relación tripartita de los negocios, la mano de obra y el gobierno, que la aseguraba.
Esto comenzó a cambiar en los años setenta, cuando la inmensamente costosa, y lucrativa, guerra de Vietnam comenzó a llegar a su fin.
Entonces, como Nitzan y Bichler describen en su importante libro: The Global Political Economy of Israel, desde ese período “hubo una creciente convergencia de intereses entre las principales corporaciones de petróleo y armamento del mundo. La politización del petróleo, junto con la comercialización paralela de las exportaciones de armas, ayudaron a conformar una intranquila coalición del "armadólar" y del petrodólar entre esas compañías.”
Lo más crucial en el análisis de Nitzan y Bichler es que una de las maneras más importante por las cuales las industrias del armamento y del petróleo lograron obtener un nivel desproporcionado (como dicen “diferencial”) de ganancias fue mediante el estallido regular de conflictos energéticos en Medio Oriente, que aseguraron altos precios del petróleo y compras de armas.
McDonald's y McDonnell Douglas
Al desarrollarse este proceso, los autores explican que “las líneas que separaban al Estado del capital, la política exterior de la estrategia corporativa, y la conquista territorial del beneficio diferencial, ya no parecían ser muy sólidas”.
El columnista del New York Times Thomas Friedman, lo describe de modo más pintoresco: “La mano oculta del mercado nunca funcionará sin el puño oculto. McDonald's no puede florecer sin McDonnell Douglas –y el puño oculto que mantiene la seguridad del mundo para que florezcan las tecnologías de Silicon Valley se llama Ejército, Fuerza Aérea, Armada y Cuerpo de Marines de EE.UU.
Este es el “neocorporativismo” en el que se han centrado Assange y sus compañeros de WikiLeaks, aunque en la actualidad, más de una década después de que Friedman escribió esas palabras, Master Card es más relevante que McDonald's.
El problema es que WikiLeaks solo no puede cambiar las cosas en este conflicto.
Assange podría ser un “terrorista de alta tecnología” como lo llamó hace poco el vicepresidente de EE.UU. Joseph Biden, en vista del terror que sus acciones han causado en el corazón del sistema político estadounidense.
En última instancia, EE.UU. es sólo uno del grupo de naciones y corporaciones poderosas cuyos dirigentes comparten un compromiso fundamental con la obtención de tantos beneficios y poder como sea posible, por mucho que difieran sus métodos y políticas.
Por cierto, una mirada somera a los datos relevantes revela que la parte de beneficios de los sectores financieros fuera de EE.UU. siempre ha sido significativamente superior a la obtenida en EE.UU., lo que significa que el resto del mundo ha sido más “financiarizado” desde hace tiempo que la economía de ese país.
Como siempre, el capitalismo y el poder nunca se han concentrado tan convenientemente en un país o región como se imagina la gente.
Para tener un impacto real, WikiLeaks tiene que inspirar a toda una generación de ‘filtradores’ en otros países y culturas, dispuestos a arriesgar su libertad como Assange y los otros dentro de WikiLeaks. La cultura de la filtración ha comenzado a echar raíces, aunque sólo el tiempo dirá si resiste a las fuerzas que trabajan contra su desarrollo.
Si esto no sucede –si Assange y sus compañeros son convertidos exitosamente en ejemplos por sus enemigos corporativos y políticos, para que asusten a los que puedan inspirarse en su ejemplo– el capital probablemente ganará la primera “ciberguerra” del mundo, como ha ganado casi cada guerra durante su historia larga, sangrienta e inimaginablemente lucrativa.

Mark Levine es músico profesional y profesor de historia de Medio Oriente en la Universidad de California, Irvine. Es autor de media docena de libros, que incluyen: Heavy Metal Islam: Rock, Religion and the Struggle for the Soul of Islam (de próxima aparición en Random House/Verso, CD acompañante, que será publicado por EMI Records).

jueves, 30 de diciembre de 2010

¿África? Solo materias primas

Las materias primas, la corrupción, las drogas, el terrorismo y la compraventa de armas son los asuntos que más preocupan a la diplomacia estadounidense en África, según hemos podido ver en los cables de Wikileaks.
No se ve a EE UU preocupado por los derechos humanos o por la paz en los cables de Wikileaks
De forma descarada, estos cables relatan cómo las minas de cobalto, bauxita, cromita o coltán deben estar "protegidas" por Estados Unidos para mantener el nivel tecnológico y proteger la estabilidad de la primera potencia mundial.
Por lo visto, la mayor parte de la actividad de sus embajadas en África se centra en controlar las riquezas naturales y solo en uno de los cables se habla de pasada de los "supuestos avances de la investigación francesa sobre Ruanda".
No vemos en estos cables demasiada preocupación por la defensa de los derechos humanos o de la paz y, mucho menos, por el bienestar de los ciudadanos. Sus temas estrella están siempre relacionados con las consecuencias que los acontecimientos en esa zona pueden conllevar para el Primer Mundo. Y así, si las nuevas rutas de las drogas o el terrorismo preocupan es porque su destino final es Europa, no por el daño que estos fenómenos puedan estar haciendo a todo un continente.
El gran asunto de los despachos estadounidenses es, como ha quedado dicho, el de las materias primas, esas que hacen que nosotros tengamos ordenadores y móviles o que se pueda desarrollar nuestra industria espacial. En los años noventa, el control de las minas de diamantes desencadenó una cruel guerra en Sierra Leona y Liberia, y en esa misma década vimos en televisión cómo cientos de miles de personas huían de la masacre entre hutus y tutsis.
De esta última atrocidad se nos dijo que se trataba de querellas étnicas, entre salvajes. Pero con el tiempo hemos podido saber que aquellas matanzas solo fueron luchas por el control de zonas mineras, en la que intervinieron las grandes potencias utilizando a los ruandeses como guerreros manipulados.
El tiempo va poniendo todo en su sitio y recientemente hemos comenzado a leer informes de altos cargos de Naciones Unidas, hasta ahora ocultos, hablando de las matanzas que sufrieron los hutus ruandeses tras el genocidio tutsi. Eso confirma lo que era vox pópuli, que el presidente ruandés Kagame (el que quiso visitar a Zapatero pero este no le recibió) llevó a cabo en territorio congoleño una matanza de hutus, que huían de Ruanda, ante la mirada congelada del resto de la humanidad. A pesar de protagonizar estos hechos, el actual secretario General de Naciones Unidas le nombró codirector de los Objetivos del Milenio. ¿No había nadie mejor?
En el filme Hotel Rwanda vimos el genocidio tutsi: 800.000 muertos y dos millones de refugiados. Esta masacre se pudo llevar a cabo gracias a la mala utilización de 134 millones de dólares del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional bajo un Programa de Ajuste Estructural. Naciones Unidas, absolutamente desbordada por la situación, no hizo nada para impedirlo.
Pero lo que nunca se había sabido oficialmente es que tras esa matanza vino otra, no menos sanguinaria. Los informes secretos hasta hace escasos meses, dada la importancia de los implicados, ni se mencionan en los cables de Wikileaks. ¿Cómo se han podido guardar en un cajón informes tan sangrantes? ¿A quién pretendían proteger?
El Informe Gersony, un documento de 1994 elaborado por el entonces representante de Estados Unidos ante el Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados en Ruanda, narra más de 30.000 asesinatos en los tres meses posteriores a la toma del poder por parte de Kagame. O sea tutsis que asesinaban hutus.
Asimismo dos memorandos de Naciones Unidas revelan que la ONU conocía este informe así como su secretario general Kofi Anan y el subsecretario de Estado norteamericano, George Moose. Por su parte la comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha denunciado recientemente a Kagame: "Cometió crímenes contra ancianos, mujeres y niños hutus, tanto ruandeses como congoleños, cuando huían hacia el Congo". De esta manera, la ONU está reconociendo un segundo genocidio, ocultado oficialmente hasta ahora.
El que sí conocía estos datos era el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu quien en febrero de 2008 admitió a trámite una querella criminal contra la cúpula militar ruandesa. Francia también decidió procesarla, y el actual secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, recibió recientemente una comisión rogatoria del juez Andreu en la que se le solicitaban "todas las pruebas".
Carla del Ponte, ex fiscal del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, describe con detalle en su último libro el encubrimiento sistemático por parte de Estados Unidos de los hechos acontecidos. Relata las pruebas que obtuvo para procesar a Kagame y describe con minuciosidad los lugares donde se llevaron a cabo las masacres. Estos hechos hicieron que tuviese que dejar su puesto en el tribunal por negarse a actuar de encubridora. Su sustituto ya se encargó de hacerlo.
Una vergüenza.
 
Mercè Rivas Torres es periodista y escritora, autora de "Los sueños de Nassima y Vidas".

“Es preciso un Núremberg de los especuladores"

Jean Ziegler. Escritor. Diplomático internacional en la ONU, publica el ensayo ‘El odio a Occidente’, una crítica al sistema capitalista dominado por Europa y EEUU. 
Que nadie se deje engañar por su muy oficial cargo de miembro del Comité Consultivo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Tras sus gafas de pasta de profesor de universidad, el suizo Jean Ziegler (Thoune, 1934) es un revolucionario. Le gusta provocar y gritar lo que sus colegas diplomáticos no osan decir ni en los pasillos de las organizaciones internacionales. Un ejemplo: "Un niño que muere de hambre en la actualidad es un asesinato". Otro: "Somos democracias, pero practicamos un fascismo exterior". Ziegler es un hombre que argumenta cada frase con cifras o citas de grandes intelectuales, como ese grito de dolor del poeta anticolonialista Aimé Césaire: "Vivo en una herida sagrada / Vivo en un querer oscuro / Vivo en un largo silencio". De esa herida habla Ziegler en su último libro, El odio a Occidente (Península), un título que responsabiliza a los países desarrollados de los males del mundo. El escritor no pierde la esperanza y aspira a una "revolución para acabar con el orden caníbal del mundo". En la portada de su ensayo, la "i" de la palabra "odio" es una bomba con detonador. Queda un solo segundo para que estalle.
¿Tan mal va el mundo?
Jamás en la historia un emperador o un rey ha tenido tanto poder como el que posee la oligarquía del poder financiero en la actualidad. Son las bolsas que deciden quién vive y quién muere. Pueden comer 12.000 millones de personas, el doble de la población mundial. Pero cada cinco segundos un niño menor de 10 años muere de hambre. ¡Es un asesinato!
¿De ahí viene el odio del que habla? ¿Por qué nos odian?
Hay que distinguir dos tipos de odio. Uno, primero, patológico, como el de al-Qaida, que asesina a inocentes con bombas. Pero nada justifica esta violencia, ¡nada! Y de eso no trata mi libro. Me refiero a un odio meditado, que pide justicia y compensación, que llama a romper con el sistema estructural del mundo, dominado por el capitalismo.
¿De la crisis no hemos aprendido nada?
¿Lecciones? Es peor aún: esos bandidos especuladores que provocaron la crisis y la quiebra del sistema occidental atacan ahora productos como el arroz y el trigo. Hay miles de víctimas más que antes. Hay que sentar a esos especuladores en el banquillo. ¡Hay que celebrar un Núremberg para ellos!
Usted trabaja en la ONU. ¿No cree en el papel de la comunidad internacional?
El mero hecho de que la comunidad internacional sea consciente de los problemas del mundo es positivo. Los Objetivos del Milenio no se han cumplido, pero no soy una persona escéptica.
¿No cree, sin embargo, que a Occidente sólo le interesa Occidente y que mantiene adrede al Tercer Mundo en la pobreza?
¡Es verdad! Pero no se trata de donar más, sino de robar menos. En África se pueden encontrar productos europeos más baratos que los locales, mientras que la gente se mata trabajando. ¡La hipocresía de los europeos es bestial! Nosotros generamos hambre en África, pero cuando los inmigrantes llegan a nuestras costas en pateras, los echamos. ¡Para acabar con el hambre, se necesita una revolución!
¿En Occidente? ¿Esto es posible?
La sociedad civil se ha despertado. Hay movimientos como Attac, Greanpeace y otros que hacen una crítica radical del orden mundial. En Occidente tenemos democracias, pero practicamos un fascismo exterior. Aunque en democracia no hay nada imposible. "El revolucionario debe ser capaz de oír la hierba crecer", dijo Karl Marx.
En su libro habla de la Bolivia de Evo Morales como ejemplo.
Es un caso ejemplar. Por primera vez en su historia, el pueblo boliviano eligió como presidente a uno de ellos, un indígena aymara. Y en seis meses expulsaron a las empresas privadas que se quedaban con todos los beneficios de las energías del país. El Gobierno pudo con esos millones ganados lanzar programas sociales y Bolivia es ahora un Estado floreciente y, sobre todo, soberano. Ojo, no soy un ingenuo, pero en Bolivia la memoria herida del pueblo se convirtió en una lucha política, en una insurrección identitaria.
En otros términos, Morales se merecía más el Nobel de la Paz que Obama.
¡Claro! El Nobel de Obama era ridículo, era una operación de marketing.
¿Obama no traía consigo ninguna esperanza?
Ver una cara negra de presidente de Estados Unidos en la portada de grandes revistas ha sido increíble, sobre todo porque el bisabuelo de la esposa de Obama era un esclavo. Pero sólo es un símbolo. El imperio estadounidense son tres cosas: la industria del armamento, Wall Street y el lobby sionista. Obama sabe que si toca alguno de los tres está muerto. Y no lo hará. La esperanza viene de la sociedad civil. Si se consigue crear una alianza planetaria de todos los movimientos de emancipación, de Occidente y del Sur, entonces habrá una revolución mundial, una revolución capaz de acabar con el orden caníbal del mundo.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

El silencio de los lobos

Ricardo Alarcón de Quesada, Discurso en la Universidad de la Habana el 13 de septiembre de 2010.-En su defensa de Sacco y Vanzetti, hace ya casi un siglo, un eminente jurista norteamericano hizo famosa una simple frase: “Please, read the transcripts” (”Por favor, lean las actas”). Porque todo estaba escrito en la documentación oficial del fraudulento proceso que condujo a la muerte de dos inocentes.
La documentación del caso de los Cinco compañeros prueba la total inocencia de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René. Ellos no cometieron delito alguno ni causaron daño a nadie. A riesgo de sus vidas acopiaron información sobre los planes de los grupos terroristas anticubanos que operan en Miami con total impunidad. Y lo hicieron sin armas, sin emplear la fuerza o la violencia. Por eso ellos son héroes aunque su heroísmo sea silenciado por los autoproclamados medios de “información”.
El silencio mediático tiene una explicación: el caso de los Cinco  es una prueba irrefutable de que el Gobierno de Estados Unidos es culpable por promover el terrorismo contra Cuba y por defender y proteger a los terroristas.
Desde su etapa preparatoria, la Fiscalía lo reconoció con todas las letras: “La lucha contra el terrorismo es la motivación de los acusados y las motivaciones no se deben ventilar ante el jurado” (Documentos oficiales, Moción in Límite de la Fiscalía, 2000). Al comenzar el juicio los acusadores volvieron a la carga: “Se exhorta a la Corte a ejercer por los testigos el derecho a acogerse a la quinta enmienda, a fin de que no se ventilen las actividades de terrorismo contra Cuba” (Documentos oficiales, Moción de la Fiscalía, 20 de marzo 2001).
La jueza, por su parte, asintió: “Los actos terroristas por otros no pueden excusar la conducta equivocada e ilegal de este acusado o de cualquier otro” (Joan Lenard, Acta del 14 de diciembre de 2001).
El gobierno reclamó las sentencias más exageradas - en conjunto cuatro cadenas perpetuas más 77 años de prisión - , pero insistió en que ese castigo no era suficiente. Era necesario, según la Fiscalía, asegurar que ninguno de los Cinco pudiera volver a intentar en el futuro cualquier acción contra los grupos terroristas.
La jueza accedió agregando esta insólita condena: “Como una condición especial adicional a la libertad supervisada se le prohíbe al acusado acercarse a, o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos terroristas” (Lenard ibidem).
Todo lo que hasta aquí he referido son palabras textuales que aparecen en documentos oficiales, disponibles desde hace años para quien desee informarse e informar. Pero a esa categoría no pertenecen las corporaciones mediáticas que tiranizan al mundo y deciden lo que la gente debe creer y aquello de lo que no debe enterarse. Nada de lo antes citado ha aparecido nunca en la gran prensa. Para ella el tema de los Cinco simplemente no existe.
Los medios, sin embargo, son parte sustancial del problema de los Cinco. Silenciaron completamente el “juicio” fuera de Miami. Pero en ese lugar, donde acababan de secuestrar impunemente a un niño de seis años, sus filiales locales inundaron a la comunidad con “informaciones” y comentarios tergiversadores sobre los Cinco desde la madrugada de su arresto. Los calumniaron día y noche presentándolos como si fueran individuos peligrosos cuyo propósito era, nada más y nada menos, que “destruir a los Estados Unidos” (frase que los fiscales repetían sin cansancio).
Pero no se limitaron  a ejercer un periodismo indecente. Amenazaron a los abogados de la Defensa y persiguieron y hostigaron a los miembros del jurado dentro y fuera del edificio de la Corte. Los jurados se quejaron y expresaron que se sentían atemorizados. La Jueza rogó al Gobierno que pusiera fin a esas tropelías. Lo pidió varias veces desde el comienzo  del “juicio” hasta su fin, pero los aullidos y amenazas nunca cesaron.
En 2006, cinco años después de terminada la farsa judicial, se descubrió que esos provocadores eran, todos ellos, pagados por el Gobierno federal, en algunos casos con cifras astronómicas. No se sabe la dimensión exacta y el alcance real de esta crasa violación de la legalidad. Sólo se conoce la punta del iceberg. Desde ese año Washington se resiste a entregar todo lo que guarda acerca de una operación encubierta que fue elemento clave en el atropello contra los Cinco.
Nuestros compañeros enfrentaron dos acusaciones de importancia: el cargo 2 (”conspiración para cometer espionaje”) presentada contra Gerardo, Ramón y Antonio y el Cargo 3 (”conspiración para cometer asesinato”) del que se acusó solamente a Gerardo. Nótese que ambos se referían sólo a “conspiración”, es decir, al acuerdo entre varios individuos para la hipotética y futura comisión del supuesto crimen y no al delito sustantivo.
En otras palabras, acusándolos sólo de “conspiración” la Fiscalía no necesitaba presentar pruebas que sustentaran el alegado delito, requería nada más convencer al Jurado de que los acusados eran personas capaces de intentar hacerlo. Recordemos que fue ese artificio jurídico - la “conspiración”- el instrumento típico de los procesos del período “maccartista”.
Las características de Miami, la retórica incendiaria de la Fiscalía, reproducida constantemente por los medios y las otras presiones ejercidas sobre los jurados garantizaban de antemano que los Cinco serían declarados culpables.
Aunque habían sido acusados de “conspirar” el Gobierno y el Tribunal se pusieron de acuerdo para imponerles las máximas sentencias como si a ellos se les hubiera encontrado culpables de haber practicado el espionaje en gran escala y a Gerardo, además, como si fuese el autor de un asesinato en primer grado.
Fueron condenados con total desmesura lo que fue reconocido por la Corte de Apelaciones al ordenar la resentencia de Ramón y Antonio por el Cargo 2 en un fallo en el que unánimemente establecieron que en este caso no había involucrada ninguna información secreta ni nada que dañase la seguridad nacional de Estados Unidos. Hay que señalar que en cualquier caso nuestros compañeros recibieron términos de prisión incomparablemente mayores que el de todas las personas culpables de espionaje contra Estados Unidos, incluso quienes espiaron en la Casa Blanca y el Pentágono, en las últimas décadas.
En cuanto al Cargo 3 el propio gobierno federal reconoció que carecía de pruebas para sostener su acusación. Lo hizo en mayo de 2001 mediante una “petición de emergencia” en una acción que según la propia fiscalía era un paso sin precedentes.
Tanto la decisión de la Corte de Apelaciones como la solicitud gubernamental respecto al Cargo 3 son documentos a los que puede acceder quien quiera hacerlo. Los grandes medios, cuando se ven obligados a decir algo sobre los Cinco siguen aludiendo al fabricado “espionaje” y continúan  vinculando a Gerardo con un incidente con el que no tuvo ninguna relación, como si esos dos documentos no existieran.
Ambos serían justificación suficiente para que el Presidente Obama haga lo que debe hacer, lo que tenemos que exigirle que haga sin más dilación: retirar todos los cargos formulados contra nuestros compañeros y ordenar su inmediata e incondicional liberación.
Movilizar las fuerzas necesarias para lograr ese objetivo es un inmenso desafío frente al silencio y la manipulación de los lobos mediáticos. Es una batalla compleja y difícil en la que los estudiantes universitarios deben colocarse a la vanguardia.
Concluyo preguntándoles a Ustedes, compañeros, ¿qué hacer?




Fuente: Cubadebate

martes, 28 de diciembre de 2010

Los médicos cubanos en Haití hacen sonrojarse al mundo

Nina Lakhan.-Son los verdaderos héroes del catastrófico terremoto de Haití, el desastre humano ocurrido a las puertas de los Estados Unidos y para aliviar el cual Barack Obama prometió el envío de una descomunal misión humanitaria estadounidense. Sin embargo, los héroes de los que hablamos son ciudadanos del archienemigo de Estados Unidos, Cuba, cuyos médicos y enfermeras han hecho que los esfuerzos de EEUU sean motivo de sonrojo. Una brigada médica compuesta por 1.200 cubanos está trabajando en todo el territorio haitiano, asolado por el terremoto e infectado por el cólera, como parte de la misión sanitaria internacional de Fidel Castro que ha granjeado al Estado socialista cubano muchos amigos pero escaso reconocimiento internacional.
Se podría excusar a los observadores del terremoto de Haití que pensaran que los organismos internacionales de ayuda estaban solos en la lucha contra la devastación que mató a 250.000 personas y dejó a cerca de millón y medio de personas sin hogar. En realidad, los trabajadores de la salud cubanos están en Haití desde 1998, de modo que cuando ocurrió el terremoto el equipo de 350 efectivos cubanos entró en acción inmediatamente. Y en medio de la fanfarria y publicidad que rodeó la llegada de la ayuda de EEUU y Reino Unido, centenares de nuevos doctores, enfermeras y terapeutas llegaron a Haití sin que nadie los mencionara apenas. La mayoría de los países se marcharon de Haití al cabo de dos meses, volviendo a dejar a los sanitarios cubanos y al contingente de Médicos Sin Fronteras como los principales proveedores de salud en la misérrima isla caribeña.
Las cifras publicadas la semana pasada muestran que desde octubre el personal médico cubano, trabajando en 40 centros diseminados por todo Haití, ha atendido a más de 30.000 enfermos de cólera. Los cubanos constituyen el mayor contingente extranjero y atienden a cerca del 40% de todos los pacientes de cólera. Otra remesa de médicos cubanos de la Brigada Henry Reeve, un equipo de especialistas en desastres y emergencias, llegó recientemente cuando se hizo evidente que Haití tendría dificultades para hacer frente a la epidemia que ya ha acabado con la vida de cientos de personas.
Desde 1998 Cuba ha formado gratuitamente a 550 médicos haitianos en la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba (ELAM), una de las iniciativas médicas más radicales del país caribeño. Otras 400 personas están siendo entrenadas actualmente en la escuela, que ofrece educación gratuita -incluyendo libros gratis y un poco de dinero de bolsillo- a cualquier persona lo suficientemente cualificada que no pueda permitirse estudiar medicina en su propio país.
John Kirk es un profesor de estudios latinoamericanos de la Universidad de Dalhousie, Canadá, que investiga las brigadas médicas internacionales de Cuba. Según sus palabras, "La contribución de Cuba en Haití es como el secreto más grande del mundo. Apenas se los menciona, a pesar de que son ellos los que están haciendo la mayor parte del trabajo pesado...".
Esta tradición [de asistencia sanitaria internacionalista] se remonta a 1960, cuando Cuba envió un puñado de médicos a Chile, afectada entonces por un fuerte terremoto, y más tarde, en 1963, un equipo de 50 personas a Argelia. Eso sucedió cuatro años después de la revolución, tras la cual casi la mitad de los 7.000 médicos del país votaron con los pies y abandonaron la isla para marcharse a EEUU.
Los médicos viajeros han sido un arma extremadamente útil de la política exterior y económica del gobierno cubano que le ha servido para ganarse amigos y favores en todo el mundo. El programa más conocido es la llamada Operación Milagro, que comenzó con el envío de oftalmólogos cubanos a aldeas pobres de Venezuela para el tratamiento de enfermos de cataratas a cambio de petróleo. Esta iniciativa ha devuelto la vista a 1,8 millones de personas en 35 países, entre ellas a Mario Terán, el sargento boliviano que mató al Che Guevara en 1967.
La Brigada Henry Reeve, rechazada por los estadounidenses tras el huracán Katrina, fue el primer equipo en llegar a Pakistán tras el terremoto de 2005 y el último en salir seis meses después.
La Constitución de Cuba establece la obligación de ayudar a los países más necesitados cuando sea posible, pero la solidaridad internacional no es la única razón, según el profesor Kirk. "Con ello se permite que los médicos cubanos, que están terriblemente mal pagados, ganen un dinero extra en el extranjero y adquieran conocimientos sobre enfermedades y patologías sobre las que solo saben lo que han leído. También es una obsesión de Fidel y le gana votos en la ONU".
Un tercio de los 75.000 médicos de Cuba, junto con 10.000 trabajadores de la salud, trabajan actualmente en 77 países pobres, entre ellos El Salvador, Malí y Timor Oriental. Esto aún deja en Cuba un médico por cada 220 personas, uno de los porcentajes más altos del mundo, comparado con un médico por cada 370 personas en Inglaterra.
Dondequiera que son invitados, los cubanos ponen en práctica su modelo integral enfocado a la prevención, visitando a las familias en sus hogares y monitorizando activamente la salud materno-infantil. De acuerdo con las investigaciones del profesor Kirk, esto ha producido "resultados espectaculares" en algunas zonas de El Salvador, Honduras y Guatemala, reduciendo las tasas de mortalidad infantil y materna, las enfermedades infecciosas, y dejando detrás [en cada país] trabajadores sanitarios locales mejor formados.
La formación médica en Cuba dura seis años -un año más que en el Reino Unido-, finalizados los cuales todos los graduados trabajan como médicos de familia durante un período mínimo de tres años. Trabajando junto a una enfermera, los médicos de familia atienden a entre 150 y 200 familias de la comunidad en que viven.
Este modelo ha ayudado a Cuba a alcanzar algunas de las mejoras de salud más envidiables del mundo, a pesar de que Cuba gasta sólo 400 dólares (304€) por persona el año pasado, en comparación con los 3.000 dólares (2.281€) gastados por el Reino Unido y los 7.500 dólares (5.704€) gastados por EEUU según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo.
La tasa de mortalidad infantil, una de los índices más fiables de la salud de un país, es de 4,8 por cada 1.000 nacidos vivos, una cifra comparable a la de Gran Bretaña e inferior a la de EEUU. Sólo el 5% de los bebés cubanos nacen con bajo peso, un factor crucial para la salud a largo plazo, y la mortalidad materna es la más baja de toda América Latina, según indican las cifras de la Organización Mundial de la Salud. Los policlínicos de Cuba, abiertos las 24 horas del día para emergencias y atención especializada, son un paso más con respecto a los médicos de familia. Cada uno atiende a entre 15.000 y 35.000 pacientes a través de un grupo de consultores a tiempo completo, así como mediante médicos visitantes que garantizan que la mayor parte de la atención médica se proporciona en la misma comunidad.
Imti Choonara, pediatra de Derby, encabeza una delegación internacional de profesionales de la salud en los talleres anuales que se desarrollan en Camagüey, la tercera ciudad de Cuba. "La atención sanitaria en Cuba es fenomenal, y la clave es el médico de familia, que es mucho más proactivo y cuya atención se centra en la prevención (...) Lo irónico es que tras la revolución los cubanos fueron al Reino Unido para ver cómo trabajaba el NHS (National Health System, la Seguridad Social británica). Se llevaron a Cuba lo que vieron, lo refinaron y lo desarrollaron aún más, y mientras tanto nosotros nos estamos moviendo hacia el modelo de EEUU", dijo el profesor Choonara.
Inevitablemente, la política incide en muchos aspectos de la salud pública cubana. Cada año los hospitales elaboran una lista de medicamentos y equipos a los que no han podido acceder a causa del embargo estadounidense, que prohíbe a muchas empresas de EEUU comerciar con Cuba y que induce a otros países a seguir su ejemplo. El informe 2009/10 incluye medicamentos para el cáncer infantil, el VIH y la artritis, algunos anestésicos, así como productos químicos necesarios para diagnosticar infecciones y almacenar órganos. Las farmacias en Cuba se caracterizan por sus largas colas y sus estanterías semivacías, aunque eso se debe en parte a que sólo mantienen en stock marcas genéricas.
Antonio Fernández, del Ministerio de Salud Pública, dijo: "Fabricamos el 80% de los medicamentos que utilizamos. El resto lo importamos de China, de los países de la antigua Unión Soviética, de Europa, de todo el que quiera vendérnoslos, pero eso hace que los precios sean muy caros debido a las distancias".
En general los cubanos se sienten muy orgullosos y favorables a su contribución en Haití y en otros países pobres, encantados de alzarse por encima de su peso en la escena internacional. Sin embargo, algunas personas se quejan de listas de espera más largas en la consulta de su médico debido a que muchos trabajan en el extranjero. Y, como todos los productos en Cuba, los medicamentos están disponibles en el mercado negro para aquellos dispuestos a arriesgar grandes multas si son sorprendidos comprando o vendiendo.
Viajar al extranjero está fuera del alcance de la mayoría de los cubanos, pero las enfermeras y médicos calificados se encuentran entre las personas a las que está prohibido salir del país durante cinco años después de la graduación, salvo como miembros de un equipo médico oficial.
Como todo el mundo, los profesionales de la salud ganan salarios miserables de alrededor de 20 dólares (£13) al mes. Por ello, contrariamente a lo que sostiene el discurso oficial, los sobornos existen en el sistema hospitalario, lo que significa que algunos médicos, e incluso hospitales, son inaccesibles si los pacientes no pueden ofrecer un poco de algo, tal vez comida o tal vez unos pocos pesos, a cambio de tratamiento preferencial.
Las iniciativas internacionales de Cuba en el campo de la atención sanitaria están adquiriendo cada vez más valor estratégico. El mes pasado funcionarios cubanos mantuvieron conversaciones con Brasil sobre el desarrollo de sistema de salud pública de Haití, en cuya financiación Brasil y Venezuela han acordado colaborar.
La formación médica es otro ejemplo. En este momento hay 8.281 estudiantes de más de 30 países inscritos en la ELAM, que el mes pasado celebró su 11 aniversario. El gobierno confía en inculcar en los estudiantes un sentido de responsabilidad social, con la esperanza de que trabajen en sus propias comunidades pobres durante al menos cinco años.
Damián Joel Suárez, de 27 años, estudiante de segundo año procedente de Nueva Jersey, es uno de los 171 estudiantes estadounidenses, 47 de los cuales ya se han graduado. Damián rechaza las acusaciones de que la ELAM forma parte de la maquinaria de propaganda cubana. "Por supuesto que aquí el Che es un héroe, pero no nos lo hacen tragar a la fuerza".
Otros 49.000 estudiantes están inscritos en “El Nuevo Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos”, la idea de Fidel Castro y Hugo Chávez, quien se comprometió en 2005 a capacitar a 100.000 médicos para todo el continente. El curso es mucho más práctico y sus críticos cuestionan la calidad de la formación que se imparte en él.
El profesor Kirk no está de acuerdo: "El enfoque sanitario de alta tecnología que se precisa en Londres y en Toronto no es pertinente para millones de personas del Tercer Mundo que viven sumidos en la pobreza. Es fácil mirar las cosas desde la barrera y criticar la calidad, pero si viviera usted en un lugar sin médicos estaría feliz de recibir a cualquiera".
Nueve millones de haitianos probablemente estarían de acuerdo.
Fuente: http://www.independent.co.uk/life-style/health-and-families/health-news/cuban-medics-in-haiti-put-the-world-to-shame-2169415.html































































































































































lunes, 27 de diciembre de 2010

"10 estrategias de la Manipulación a través de los medios" (Noam Chomsky)


 Diez estrategias de manipulación mediática, social y económica.

1º.- La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones sin importancia
La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.
"Mantener la atención del público distraido lejos de los verdaderos problemas sociales cautivado por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; (cita del texto 'Armas silenciosas para guerras tranquilas')".

2º.- Crear problemas y luego ofrecer soluciones

Este método también es llamado:
"Problema--> reacción--> solución".
Se crea un problema, una "situación" prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que ésta sea el demandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad.
O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3º.- La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esta manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas 1980 y 1990. Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad laboral, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes. Nos suena ¿verdad?, tantos cambios hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicados de una sola vez y no de forma gradual como se ha hecho.

4º.- La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión  impopular es la de presentarla como “dolorosa y  necesaria” , obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es mas fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.
- Primero , porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente.
-Segundo, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo ira a mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado.
Esto da mas tiempo al ciudadano para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5º.- Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles muchas veces próximos a la debilidad , como si el espectador fuese una criatura de poca edad o deficiente mental.
Cuanto mas se intente buscar engañar al espectador, mas se tiende a adoptar un tono infantil. ¿Por qué? –“Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese doce años o menos, entonces, en razón de sugestionabilidad , ella tenderá con cierta probabilidad, a una respuesta o reación mas infantil y desprovista de sentido crítico de un adulto.

6º.- Utilizar el aspecto emocional mucho mas que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica  para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente neutralizar el sentido crítico de los individuos.
Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al incosciente para implantar o injertar ideas, deseo, miedos, y temores, compulsiones, o a inducir determinados comportamientos.  

7º.- Mantener al pueblo en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.
“La calidad de la Educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia entre éstas y las Clases altas permanezca inalterable en el tiempo y sea imposible de alcanzar una auténtica igualdad de oportunidades para todos.”

8º.- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover al público a creer que es moda el hecho  de ser vulgar e inculto, mal hablado, admirador de gentes sin talento alguno, a despreciar lo intelectual, exagerar el valor del culto al cuerpo y el desprecio por el espiritu…

9º.- Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que solamente él es culpable de su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos.
Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico y social, el individuo se autoevalúa, se autoinculpa, lo que genera un estado depresivo, uno se cuyos efectos es la inhibición de su acción.
Y sin acción, no habrá reacción ni revolución.

10º.- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y los conocimientos poseidos y utilizados por las elites dominantes.
Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente.
El “sistema” ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo.

Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre si mismos.

Noam Chomsky
(Lingüista)
Visiones Alternativas.