viernes, 17 de diciembre de 2010

DOMINGO DE ELECCIONES

EYI Nguema Mengue.-El domingo pasado, 28 de noviembre de 2010, fue una jornada de comicios en varios puntos del planeta. En España se celebraron elecciones en Cataluña. En Suiza, la ciudadanía tenía cita con las urnas para decidir un tema polémico a través de referéndum. Haití también acudía a las urnas, en su caso, para elegir parlamento y, de paso, al presidente del país. Y aquí cerquita, en Costa de marfil, se votaba para elegir presidente en la segunda vuelta. Como dicen los políticos españoles, una auténtica fiesta de la democracia.
En Cataluña el resultado de las elecciones se conoció a eso de las 23:00 h hora local. El cual fue una derrota contundente de los partidos en el gobierno. En el caso de ERC, llegó a perder más de la mitad de los diputados que tenía en el Parlament. Mientras que el PSC rebasó el límite psicológico de los 30 diputados, quedándose en 29: lo cual supone su peor resultado desde que se celebran elecciones de ese carácter. La gran triunfadora de la noche fue CIU, no tanto por haber ganado las elecciones (ya que las ha ganado siempre), sino porque vuelve a alcanzar el gobierno y porque consigue más del doble de escaños que su principal adversario y segundo en representación en la cámara, el PSC.
En Suiza los ciudadanos estaban convocados para decidir si querían o no convivir con delincuentes peligrosos o detestables. Huelga añadir que la cosa no iba indiscriminadamente contra los delincuentes repugnantes (violadores, pederastas, asesinos, etc.) sino que se limitaba únicamente a los extranjeros. Digo peligrosos y detestables porque los corruptos, blanqueadores de dinero, evasores de impuestos, etc. también son delincuentes (pues, todas estas prácticas constituyen delito en la casi totalidad de los países del mundo), pero la cosa no iba contra ellos; a esos (sobre todo los extranjeros), digamos que los suizos los soportan encantados. En definitiva, los suizos decidían en referéndum si aceptaban que los delincuentes aludidos se quedaran a vivir en su tierra (la de los suizos) o no. Y la victoria se la llevó el no. Por lo que, a partir de ahora, no podrán residir en Suiza los pederastas, violadores, asesinos,… extranjeros. Los expulsarán, deportarán, o repatriarán. En realidad, van a hacer lo que suene menos duro (o salvaje); seguramente, los van a repatriar.
Desde que me enteré de esta iniciativa, no paro de preguntarme qué diferencia objetiva puede haber entre ser violada por un extranjero o por un compatriota; entre ser asesinado por un extranjero o por un nacional. Lo único que se me ocurre es que los suizos están haciendo una especie de interpretación del proverbio fang que reza: “yag a King, ñuáh ñ’ayam”; en español diríamos algo así como “atragántate, que lo ha cocinado tu madre”. En otras palabras, una violación por parte de un nacional (aunque dolorosa, es llevadera), pero que sea un extranjero… Otra posible interpretación es que esta propuesta sea consecuencia de un cálculo de probabilidades. Veamos, si suponemos que en Suiza hay 100 violadores, de los cuales 70 son nacionales y 30 extranjeros; con esta nueva ley, se quitan de encima 30 violadores de un golpe. Por lo que la probabilidad de ser violada se reduce considerablemente puesto que con la misma cantidad de víctimas potenciales, tendrían bastantes menos violadores en circulación. Reconozco que es una idea eficaz, aunque un tanto parecida a la famosa propuesta del entonces presidente Bush hijo de cortar los árboles para evitar los incendios forestales.
Dicho esto, aunque sólo sea para compensar, me veo en la obligación de confesar que soy un gran admirador de la democracia y la sociedad suizas. Porque considero que su manera de resolver los asuntos polémicos y escabrosos (al menos, socialmente) es la más civilizada y racional. Creo que todos los países deberían de tomar nota. Pues, una cuestión como la que abordaron el pasado domingo queda más legitimada si se decide en referéndum, que si la determinación la toma un gobierno o un parlamento. En este sentido, por ejemplo, decir que Suiza rechaza a violadores y asesinos extranjeros es más cierto que decir que Francia expulsa a los gitanos. Puesto que en Suiza la decisión es directamente imputable a toda la población, mientras que en Francia, las expulsiones las comparte el pueblo de manera indirecta: el pueblo vota al presidente y el parlamento, y éstos deciden expulsar a los gitanos.
En otras latitudes del planeta también se celebraban elecciones. Estamos hablando de Haití. Donde los comicios se hallaban marcados por el terremoto del pasado enero y por la epidemia de cólera que azota actualmente el país. Se presentaban más de 10 candidatos a la presidencia del país. Antes de que se abrieran los centros electorales ya se produjo un aluvión de denuncias de irregularidades, hasta varios candidatos aseguraban haber descubierto un plan de fraude urdido por el presidente saliente, por lo que solicitaban la suspensión de las elecciones. A día de hoy aún no se han publicado los resultados de los comicios. Muy mal indicio.
Ya más cerquita, como decía al principio, aquí en Costa de Marfil también había convocatoria a las urnas. En este caso se tenía que decidir la presidencia del país. Sólo dos candidatos; era la segunda vuelta. Un hecho de especial importancia y que quiero alabar es que los dos candidatos se ofrecieron a debatir en televisión y en directo. Este cara a cara se retransmitió para todo el mundo. Lo seguí en vivo desde mi casa; el debate estaba disponible en directo en muchos canales africanos. Este es otro hecho que también merece reconocimiento: las televisiones de muchos países africanos consideraron este evento como histórico y quisieron ser testigos y ofrecerlo a toda África. Felicidades a todos los que lo hicieron posible.
Los comicios se celebraron el domingo y a día de hoy todavía no tenemos los resultados. Voy a recordar que aquella misma jornada se votó en Cataluña (España) y en Suiza. Por la noche de aquel mismo domingo, ya se publicaron oficialmente los resultados en ambos países. Sin embargo, en Haití y Costa de Marfil, cuatro días después, seguimos sin resultados. ¿Por qué?
Unos humoristas cameruneses hacían este comentario poco después de las últimas elecciones francesas:
- Francia está muy avanzada.
- ¿Por qué?
- Pues, celebran elecciones durante el día, y a la noche ya tienen los resultados.
- ¿A eso le llamas estar avanzados? Aquí en Camerún, antes incluso de empezar a votar, ya sabemos quién ha ganado!
Como dicen en portugués, eu acredito que si es cuestión de contar, en Costa de Marfil cuentan igual de rápido que en España o Suiza; y si es por las comunicaciones, también garantizo que ahí, en nuestra hermana república, disponen de ordenadores, internet, teléfono (normal y vía satélite), fax, etc. como para poder transmitir y procesar los datos con la misma prontitud que en Europa. ¿Entonces, qué ocurre? Pues, supongo que lo que sucede es que tanto en Haití, como en Costa de Marfil, la demora en la publicación de los resultados oficiales se debe a que se está buscando la manera de que los resultados digan que ha ganado el que había ganado antes de que se comenzara a votar y que no pase nada. Tan sencillo como eso. Aunque, con los resultados provisionales sobre la mesa (que dan la victoria al aspirante al cargo), puede que la historia no se repita.

diciembre de 2010
 

EYI Nguema Mengue
Arquitecto Técnico
Vive y trabaja en Guinea Ecuatorial.



Ensenada de Riazor, está autorizada por el autor

 

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