lunes, 13 de diciembre de 2010

El extraño y escalofriante caso del condón roto.

Los famosos "crimenes sexuales" de los que se acusa a Julián Assange son los siguientes. Juzguen ustedes.

El 11 de agosto llega a Estocolmo para dar una conferencia, momento en el que conoce a Anna Ardín, voluntaria de Wikileaks. Esta mujer (en cuyo blog aconseja vengarse de un hombre que te deja usando la mentira y el engaño) le invitó a una mariscada y se acostó con él. Al día siguiente escribía en su Twitter que había conocido a un hombre inteligente y maravilloso con el que disfrutaba mucho. El 14 de agosto le prepará una fiesta en su honor.

Sexo consentido con abuso

Todo parece cambiar al día siguiente, cuando Assange conoce a otra activista, esta de 26 años de nombre Sofía Wallen. Wallen invita a Assange a cenar y acaba acostándose con él, usando un preservativo. Al día siguiente lo vuelve a hacer, pero esta vez sin condón. A partir de aquí los hechos son los siguientes: Wallen llama a Ardin y le cuenta que se acostó con Assange sin condón, y que tiene miedo de quedarse embarazada. Ardin le dice que ella también se acostó con él pero se rompió el condón.
Pasan dos días. Después ambas borran de sus móviles las multiples fotos que se hicieron en la fiesta sonriendo con Assange, borran sus mensajes de felicidad de Twitter, y luego van a la policía, el 20 de agosto, denunciando según el atestado policial, que "el sexo con penetracción fué consentido pero luego se convirtió en abuso".

Una orden internacional

Estos son los crímenes sexuales de Assange, que han merecido una orden de busca y captura a nivel global por la Interpol. Mientras el fundador de Wikileaks espera su posible extradición a Suecia (no para afrontar un juicio, ya que no ha sido procesado aún, sino solo para ser interrogado), EE.UU. está preparando una petición de extradición a su propio suelo para el hombre mas odiado por el Departamento de Estado.
Si la presentan y finalmente Suecia cede, será uno de los mayores fracasos de la democracia que ha querido ser siempre el espejo en el que se miren los demás.


Autor: Juan Gómez-Jurado 
Fuente: Los domingos de La Voz

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