jueves, 23 de diciembre de 2010

Entrevista al Profesor Vicenç Navarro sobre la crisis actual, por la “Asociación de Estudiantes progresistas de la Universitat Pompeu Fabra”


¿Por qué tiene el gobierno español un déficit en su presupuesto?
La respuesta rápida es que el gobierno tiene tal déficit debido a que gasta más de lo que ingresa. Es decir, el gasto público es mayor que los ingresos al estado (sea éste central, autonómico o local). Los neoliberales –como Sala i Martín- atribuyen tal déficit a un excesivo gasto público. Ello no es cierto. Incluso el Fondo Monetario Internacional, que es, por cierto, una institución financiera de clara sensibilidad neoliberal, reconoce en uno de sus últimos informes que el déficit público de los estados, llamados PIGS, se debe a un 50% de la disminución de ingresos al estado debido al descenso de la actividad económica, un 40% al descenso de los impuestos que ha tenido lugar en los últimos veinte años, y sólo un 10% al aumento del gasto publico, resultado de estímulos económicos en los años 2008 y 2009. Como es costumbre en Sala i Martín y otros ideólogos neoliberales, su fe en el dogma neoliberal ofusca su lectura de la realidad.
¿Cómo puede corregirse el déficit?
Hay dos maneras. Una es reducir el gasto público, como el Estado español está haciendo. En la medida que ello afecta a las transferencias públicas -tales como las pensiones- o a los servicios públicos -como la sanidad, la educación, los servicios sociales, las escuelas de infancia, los servicios domiciliarios y otros-, estos recortes perjudican el bienestar y la calidad de vida de las clases populares, que es lo que está ocurriendo ahora.
Esta solución de reducir el déficit a costa de recortar el gasto público es la solución preferida por las fuerzas conservadoras y neoliberales. La famosa frase de que “el gobierno tiene que tomar medidas impopulares” se basa en esta preferencia. Una de las razones que tales grupos tienen para que el gobierno adopte estas medidas es debilitar a la clase trabajadora y a los sindicatos y así facilitar la bajada de los salarios.
¿Y por qué desean que bajen los salarios?
Para que aumente la competitividad de la economía española y con ello aumenten las exportaciones, facilitando así la recuperación económica. Esta es su argumentación, aunque no siempre la hacen explícita.
Hablaremos de ello más tarde. Pero volvamos al tema del déficit. ¿Hay alguna otra manera de reducir el déficit?
Aumentando los impuestos. Se dice que los gobiernos son reacios a aumentar los impuestos porque es una medida muy impopular. Pero esto es una enorme simplificación, pues depende de qué tipo de impuestos, de quién paga estos impuestos y con qué objetivos. No puede ponerse todo bajo el mismo lema. Por ejemplo, si usted pregunta a la ciudadanía “¿apoyaría usted que el estado incrementara los impuestos del 1% de la población más rica del país para tener más dinero para las pensiones, o para la sanidad, o para cualquier otro servicio del estado del bienestar?”, la respuesta es abrumadoramente positiva. Si en EEUU, por ejemplo, se incrementara un 15% los impuestos del 1% de la población que tiene mayor renta, el estado ingresaría -tal como ha documentado el economista Rich Wolf de la Universidad de Massachussets- la misma cantidad de dinero que la que el gobierno federal tiene que pagar en intereses de su deuda. En realidad, este 15% de incremento sería menor que la disminución de impuestos que el Presidente Bush junior aprobó para tales rentas superiores, que fue de un 20%.
¿Cree usted que esto ocurriría en España?
Sin lugar a dudas. España tiene una de las desigualdades de renta más acentuadas en la Unión Europea, y tiene una de los fraudes fiscales más elevados, como lo muestra que los empresarios en este país declaran tener menos ingresos que los trabajadores. España tiene uno de los estados menos redistributivos del mundo desarrollado. Lo que ocurre en España es que las declaraciones de renta de la comunidad bancaria, del mundo de las grandes empresas y de las personas de elevadas rentas no son creíbles. Incluso el Presidente Aznar, de clara sensibilidad conservadora-liberal, reconoció en su día que “en España los ricos no pagan impuestos”.
¿Y por qué no se habla más de mejorar la progresividad fiscal como mecanismo de reducción del déficit?
Debido al poder político y mediático de los grupos financieros, económicos y sociales que se benefician de la situación actual. Las voces conservadoras y neoliberales, que por lo general son los portavoces de tales colectivos y grupos de presión, se encuentran incómodos con estas peticiones de que el sistema fiscal sea más progresivo. Acusan a los que hacen tales peticiones de “demagogos”, “populistas” y otros descalificativos que la derecha utiliza constantemente para atacar a sus adversarios y defender sus intereses.
Pero el gobierno insiste en que el dinero que se conseguiría a través de este tipo de imposición sería relativamente menor. ¿Qué cree usted?
Que el gobierno está equivocado. En España existe una enorme concentración de las rentas y de la propiedad, concentración que se ha ido acentuando resultado de las reformas fiscales regresivas llevadas a cabo por los gobiernos de Aznar y de Zapatero. Sólo revirtiendo las políticas regresivas que el estado ha aprobado durante estos últimos veinte años, se podría reducir espectacularmente el déficit. Me permito sugerirle que lean mi artículo en Público, “Existen alternativas a los recortes” (9.12.10), donde detallo como podría resolverse el déficit, sin recortar los beneficios sociales y laborales de las clases populares.
¿Qué otras medidas podrían tomarse?
No excluyo el aumento de impuestos de la mayoría de la población para financiar el estado del bienestar. Y existe apoyo popular para ello. La ciudadanía no estaría en desacuerdo en aumentar más los impuestos si se destinaran a sostener el estado del bienestar. La evidencia de ello es abrumadora. Más de un 72% de la población aprobaría, por ejemplo, que se aumentaran los impuestos del tabaco para financiar la sanidad. El 78% de la población está de acuerdo en que se pagara un euro por noche en los hoteles si ello fuera a financiar servicios domiciliarios a los ancianos, o aumentar el número y la calidad de las escuelas de infancia –llamadas guarderías- en España. Y así un largo etcétera.
¿Cuántos ingresos al estado podrían generarse?
España está casi diez puntos del PIB por detrás del promedio de la UE-15 en sus ingresos al estado. Es decir, que estamos gravando a las rentas del capital y a las rentas superiores -permitiendo además un fraude fiscal elevadísimo-, mucho menos que el promedio de la UE. Fíjese en la cantidad de dinero que el estado español no ingresa que podría ingresar. Representa casi un 10% de PIB español. Pues bien, los intereses que paga la deuda pública española representa sólo un 1.8% del PIB. Pueden ver entonces que España podría resolver este problema de la deuda pública fácilmente si gravara a las rentas superiores y a los beneficios bancarios y empresariales a los niveles que se grava en la mayoría de países de la UE. Y no digamos la cantidad de recursos que podrían y deberían ingresarse al estado eliminando los paraísos fiscales. El fraude fiscal en España es escandaloso.
¿Cómo esta situación que usted detalla afecta a la deuda pública?
Tanto la deuda como el pago de intereses de la deuda son menores en España que en  el promedio de la Eurozona, de EEUU y de Japón. La especulación de los mercados financieros contra la deuda pública española se basa en la percepción de debilidades del sistema bancario español -pésimamente supervisado por el Banco de España, y que resultó en la burbuja inmobiliaria- y en el escepticismo de que el Estado pueda financiar el déficit público. Las propuestas neoliberales han intentado bajar el déficit público a base de reducir el gasto público Pero no hay nada en las Biblias económicas que limite la reducción del déficit a la reducción del gasto público. Puede y debe hacerse –como acabo de subrayar-  aumentando la carga fiscal de las rentas superiores y la disminución del fraude fiscal. Los técnicos del Ministerio de Hacienda del Estado español (GESTHA) han mostrado como el estado podría incrementar inmediatamente en 30.000 millones de euros sus ingresos revirtiendo las reformas fiscales regresivas llevadas a cabo por los gobiernos de Aznar y de Zapatero, un número que es el doble de la cantidad de fondos -15.000 millones- que el gobierno desea ingresar mediante sus medidas de austeridad (tales como congelar las pensiones o reducir el salario de los empleados públicos). No es cierto que –como constantemente se acentúa en los mayores medios de información y persuasión del país- no haya alternativas a lo que el gobierno Zapatero está haciendo o lo que PP y CiU están proponiendo.
Cuando el mundo bancario y empresarial pide a Zapatero que sea firme y que no le tiemble la mano, se refieren a ser duro con los débiles, no con ellos.
Usted ha hablado también de que hay medidas alternativas que los estados podrían tomar para que éstos tuvieran menos presión por parte de los mercados financieros debido a su déficit.
Lo primero que hay que aclarar es que los mercados financieros no utilizan un sólo discurso. En algunas ocasiones hablan de que hay que reducir el déficit, en otras ocasiones hablan del peligro de que haya un estancamiento y falta de crecimiento de la economía, y así un largo número de discursos. Hay muchas maneras de leer a los mercados. Pero lo que está ocurriendo ahora es que se están utilizando estos mercados para justificar medidas neoliberales. El argumento de calmar y dar seguridad a los mercados se está utilizando para llevar a cabo políticas públicas que las derechas –centradas en el capital financiero y en el mundo de las grandes empresas- han deseado implementar desde hace muchos años.
Pero, volviendo a su pregunta. Un estado puede crear dinero si tiene una imprenta donde se imprime la moneda. Este es uno de los objetivos de un Banco Central, que es una autoridad pública, es decir, del Estado. Y un Banco Central debe tener dos funciones. Una la de estimular la economía, y la otra la de controlar la inflación. Para realizar el estímulo económico, un Banco Central debe facilitar la producción y distribución del dinero. Ello podría aumentar la inflación. Pero en este momento, la inflación no es un peligro. El peligro está en que estamos saliendo de una enorme recesión que podría transformarse fácilmente en una gran depresión. De ahí que el objetivo primordial del Banco Central debería ser el de estimular la economía.
¿Y cómo se hace esto?
Como he dicho. Imprimiendo moneda. El Banco Central Estadounidense, que se llama Federal Reserve Board acaba de imprimir 600.000 millones de dólares, con los cuales compra deuda pública del Estado Federal, revirtiendo los intereses de la deuda que posee al propio estado. De ahí que el estado tenga más dinero para estimular la economía. La economía de EEUU ha estado creciendo un 2.5% por año en los últimos años, un porcentaje más elevado que el 1.5% de la Unión Europea.
¿Y por qué no se hace esto en la Unión Europea?
Porque los bancos, y muy en especial la banca alemana, tienen un enorme y excesivo poder. Para que la moneda alemana, el marco, desapareciera y fuera sustituido por el euro, la banca alemana exigió varias medidas como condición para conseguir su aprobación. En realidad, el hecho de que se considerara que se tenía que obtener su aprobación ya era en sí un indicador de su poder. Pues bien, la banca puso como condición que el objetivo primordial del Banco Central Europeo fuera el de controlar la inflación.
¿Y por qué pusieron esta condición?
Porque la inflación es el mayor enemigo de la banca. Si tiene usted un millón de euros y la inflación anual es de un 10%, al final del año, la capacidad adquisitiva de aquel millón no es ya un millón, sino 900.000 dólares, es decir, un 10% menos.
¿Y qué intentaba la banca alemana?
La condición que puso la banca, no sólo la alemana sino la de todos los países de la UE, fue disminuir el rol del estado, pues la ideología neoliberal –que es la ideología del capital financiero y empresarial- asume que el estado es el causante de todos los males incluyendo la inflación. Y una manera de reducir el rol del estado era poniéndole límites. Es decir, que no podía tener un déficit del estado mayor de un 3% del PIB y una deuda no superior al 60%.
¿Qué es la deuda pública?
Es lo que el estado debe, resultado primordialmente de la acumulación de los déficits públicos.
Continúe por favor…
Fíjese que EEUU, que ha tenido un crecimiento de su economía mayor que la UE desde el establecimiento de la Unión Europea, no habría podido entrar en la UE, pues su déficit promedio a lo largo de estos años ha sido mayor que el 3% del PIB.
¿Qué otras condiciones puso el Banco Central Europeo?
Otra, muy importante, y que lo convierte en un Banco Central muy atípico. No permitió que con la moneda que imprime –ahora es el BCE el que imprime la moneda- se pudiera comprar deuda pública de los estados. Esto es un freno enorme a los estados. Es una situación francamente escandalosa. El BCE puede ayudar a los bancos europeos pero no puede ayudar a los estados. Impensable con cualquier otro Banco Central. Para entender lo abusivo e incluso inmoral de esta situación es necesario observar que el BCE, que es una institución pública, consume dinero público para ayudar a los bancos, pero no a los estados. Es la instrumentalización más abusiva del estado por parte de los bancos que se conoce que haya ocurrido en el siglo XX y, ahora, en el XXI. Éstos, los bancos, por cierto, consiguen dinero del BCE a unos intereses bajísimos del 1% y luego compran deuda pública, que tiene unos intereses de hasta un 9 o un 11% en el caso griego. Es una situación escandalosa y bochornosa. El BCE es el que facilita el mayor parasitismo de los estados por parte de la banca.
Y, ¿por qué los estados permiten esta situación?
Porque la banca tiene un excesivo poder en las instituciones europeas y en cada estado. En realidad, lo que debería hacerse es convertir el Banco Central Europeo en un Banco Central, algo semejante al Federal Reserve Board (FRB), el Banco Central Estadounidense.
Si el BCE fuera como el FRB ayudaría a las instituciones públicas tanto a nivel central como a nivel estatal para estimular la economía y no permitir que fueran los mercados financieros los que dictaran las políticas de los estados. El BCE podría terminar con la especulación de los mercados si se comportara como el FRB. El BCE puede imprimir tanto dinero como sea necesario y darlo a los estados. Podría comprar deuda pública y revertir los intereses de esta deuda al propio estado. Con ello, sería equivalente a que el Banco de España, por ejemplo, recuperara su poder de imprimir dinero. Con ello se terminaría automáticamente el poder de los mercados.
Naturalmente que los mercados y hedge funds se opondrían a este cambio.
Exactamente. Y por eso no se hace. El enorme problema que tenemos en la UE no es ni monetario, ni financiero, ni económico. Es político. Es la escasísima representatividad de las instituciones europeas, imbuidas en la ideología neoliberal que, como he dicho, es la ideología del capital, hegemonizada por el capital financiero. Este último tiene un dominio enorme. Y están utilizando la crisis para conseguir lo que han deseado siempre, debilitar al mundo del trabajo.
¿Y qué es lo que debiera hacer el estado español?
Liderar la petición de cambios del BCE. Pero no se atreve, pues significa enfrentarse con la banca y con los mercados financieros. Y a nivel del estado, hacer una reforma fiscal progresiva que permitiera reducir el déficit, no a costa de la reducción del gasto, sino a base de aumentar los impuestos de los que más recursos tienen.
Y por otra parte establecer entidades públicas que garanticen el crédito. Las cajas deberían convertirse en bancos públicos. Con el dinero que se están gastando los estados en ayudar a los bancos, deberían haberse establecido bancos públicos tal como Joseph Stiglitz ha sugerido en EEUU, y Juan Torres en España. Attac también lo ha sugerido.
Por último, ¿cree usted que el euro se colapsará?
No. Esta es otra de las alarmas que los mercados están promoviendo a fin de aumentar los intereses de la deuda pública. El euro ha beneficiado enormemente al mundo financiero y empresarial alemán, el centro de la Eurozona. Y la banca alemana depende enormemente de la deuda pública y privada de los países PIGS*. De ahí que el gobierno alemán de la Sra. Merkel es la que ha impuesto el rescate de Irlanda. En realidad, Irlanda no necesitaba este rescate. El problema de Irlanda estaba causado por las crisis bancarias originadas por sus actividades especulativas de tipo inmobiliario, tal como ocurrió en España y en EEUU. Como bien ha dicho Stiglitz, los banqueros y sus superiores tendrían que haber acabado en la cárcel, observación que creo pertinente también para España. Es un enorme error económico y una profunda injusticia social que el estado irlandés (y ahora la Unión Europea) inyecten dinero para salvar aquellos bancos, y que ello se haga también para que el estado irlandés pueda pagar las deudas a los bancos alemanes, británicos, y otros, que prestaron a la banca irlandesa y al estado irlandés, y todo ello ahora a costa de unos enormes sacrificios de las clases populares. Lo que está ocurriendo es profundamente injusto y escandaloso.
¿Le incomoda ser una voz solitaria que parece clamar en el desierto?
Naturalmente que es más cómodo estar en la mayoría. Pero la evidencia científica existente que apoya mis tesis es tan abrumadora que no tengo ninguna duda de que se irá abriendo espacio. Como decía mi maestro Gunnar Myrdal, ser radical quiere decir pensar cinco años por delante de los demás. Ya ahora están apareciendo más y más voces críticas cuestionando el supuesto e inexistente éxito de las políticas neoliberales que nos han llevado a este desastre. En los años noventa ya escribimos libros mostrando que las políticas neoliberales eran un desastre y nos iban a llevar a donde ahora estamos. Hoy, muchos autores coinciden en este diagnóstico.


*PIGS (literalmente, «CERDOS» en inglés) es un acrónimo peyorativo con el que medios financieros anglosajones se refieren al grupo de países del sur de la Unión Europea: Portugal, Italia, Grecia y España (Spain en inglés) para incidir en los problemas de déficit y balanza de pagos de dichos países. Tras la crisis de 2008, a veces se reemplaza a Italia por Irlanda, o simplemente se añade Irlanda (con el acrónimo PIIGS) para referirse a los países, algunos anteriormente referidos como "ejemplares", que sufrieron una crisis aumentada comparada al resto de Europa.



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