domingo, 30 de enero de 2011

Inauguración del Parque "Marcelino Camacho" en Oleiros (A Coruña)

Hoy domingo 30 de enero de 2011 a las 12:30 horas en el ayuntamiento de  Oleiros (A Coruña) con la asistencia de varios cientos de personas, se celebró el acto de inauguración del Parque "Marcelino Camacho". Este Acto contó con la presencia de Josefina Samper su compañera y Yenia Camacho su hija, que tuvieron el uso de la palabra para agradecer al Concejo la dedicación del Parque a su esposo y padre y contarnos la experiencia de sus vidas en compañía de Marcelino. Abrió el Acto Xosé Manuel Sánchez Aguión, Secretario General de CC.OO. de Galicia y lo cerró Angel García Seoane, alcalde de Oleiros obsequiando a las dos mujeres con una réplica de la Placa que se descubrió conmemorando el Acto. y como colofón la banda de la escuela de música interpretó "La Internacional" en un ambiente cargado de emotividad.




sábado, 29 de enero de 2011

¡Que me hipotequen y que me prohíban construir!

En otras circunstancias, posiblemente hubiera dicho: ¡que nos hipotequen y que nos impidan construir! Porque sé que en la misma situación que yo se encuentra la inmensa mayoría de la población, sobre todo, los jóvenes que están empezando a trabajar (entre los que se encuentra el que abajo suscribe). Sin embargo, he optado por hacer esta exhortación en singular, sencillamente porque el grado de desorganización y de ausencia de perspectivas y del sentido de sociedad del que adolecemos invita a abstenerse de hablar en plural. Pero aquí dejo las puertas abiertas para que se sume todo aquel que se vea reflejado en este clamor (en el desierto?).
Aquí los jóvenes ganan unos salarios que oscilan entre los 100 000 y los 2 000 000 FCFA (152,44 € y 3 048,78 €) al mes, aproximadamente; siendo el salario medio (entiéndase el más frecuente) en torno a los 350 000 FCFA (533,54 €) al mes. Esta diferencia (calificable de abismal) es función, en buena medida, de la profesión y del sector en que se trabaja. El primer salario lo ganaría un operario sin cualificación que presta sus servicios en el sector comercio, mientras que el segundo correspondería a un licenciado (ingeniero, etc.) que trabaja en el sector del petróleo. Es sólo un ejemplo. Otro factor influyente en lo que se gana es el modo en que se ha conseguido el empleo. Los que acceden al puesto por recomendación de Tal, suelen ganar más, en la misma categoría, que los que lo hacen por otros medios (formación, méritos, suerte, etc.).
La costumbre aquí es que cada uno construya su casa. Insisto en lo de costumbre porque en países como el nuestro (estados de reciente creación; el nuestro tiene sólo 43 años) aún se funciona mucho por la costumbre, es decir, los estados no regulan la convivencia entre los ciudadanos ni de éstos con la naturaleza (y si lo hacen en forma de leyes, éstas no se aplican). Y la costumbre en estas latitudes marca lo siguiente: una vez que una persona empieza a trabajar, compra un terreno, que cuesta entre 3 000 y 10 000 FCFA/m2 (4,57 – 15,24€/m2), hace acopio de materiales y luego construye. En cuanto al terreno, destacar que los propietarios suelen ser particulares, que lo compraron previamente o que se lo apropiaron hace años. De este modo, uno adquiere el terreno donde puede. Semanas, meses o años después empieza a construir, sin necesidad de pasar por el ayuntamiento (no se presenta el proyecto ni se solicita licencia de ningún tipo). Esta es la principal razón por la que aquí más del 80% de las viviendas están emplazadas de tal forma que no tienen acceso rodado. Lo cual conlleva dos graves consecuencias: una, la inexistencia de direcciones (nadie puede decir: vivo en la calle X, nº Y, P N, C.P. Z), por eso ir a un sitio en el que no se ha estado antes es toda una odisea (se tiene que dar muchas vueltas y preguntar aquí y allá, a veces, no se puede llegar sino acompañado por alguien que haya estado previamente); y la otra, la imposibilidad de los bomberos a intervenir en mucho incendios, porque no hay acceso rodado hasta la vivienda en llamas.
Construir una vivienda digna; con digna, me refiero a una casa con proyecto previo donde se contemplen aspectos como condiciones de habitabilidad, seguridad estructural, etc.; en cuya ejecución se realicen correctamente las instalaciones (electricidad, fontanería, saneamiento) y con unos acabados aceptables supone tener que desembolsar a partir de unos 300 000 FCFA/m2 construido (457,32 €/m2). También huelga añadir que el concepto de vivienda digna abarca los servicios básicos necesarios durante su uso: electricidad, agua corriente y evacuación de aguas residuales.
De modo que para una vivienda de 70 m2 útiles habría que invertir unos 22 500 000 FCFA (34 298,80 €). Si comparamos estas cifras con lo que se gana, inexorablemente tenemos que concluir que el sector de la población aludido vive en casas indignas. Pues, tomando como referencia el salario medio de 350 000 FCFA (533,54 €) al mes, resulta que el sujeto que lo percibe necesitaría 5,36 años para construir una vivienda de estas dimensiones (sin imputar el coste del terreno). 5, 36 años en los que no comería, ni bebería, ni compraría ropa, etc. y además estaría viviendo gratis en casa de alguien. En efecto, lo que sucede es que, para no vivir en la intemperie, se compra cuatro tablas y cuatro pies derechos de madera (o bloques de mortero de cemento y arena), más chapas de hojalata y se levanta un cobertizo; a un lado se excava el pozo para el agua que se va beber y a otro, el que albergará las aguas residuales (fecales incluidas) y listo. Aquí cuando se habla de viviendas, en un 80% o más, se habla de construcciones de este tipo.
Sin embargo, si al señor del salario medio se le hipotecara a 100 000 FCFA/mes (152,44 €/mes), necesitaría 18,75 años para pagar la casa (cosa que no es ninguna barbaridad. En España ya hay hipotecas a 30 años). En este tiempo, habitaría en una vivienda digna y podría comer, beber, comprar ropa, etc.; en definitiva, podría vivir como un ser humano.
Por otra parte, si se implantara el sistema hipotecario y se prohibiera a la gente construir a su bola, habría otra gran repercusión positiva: el trazado urbano. Porque si sólo construyen las empresas, a petición de las promotoras, de la Administración o de propietarios particulares con gran poder adquisitivo, todas las viviendas resultantes tendrán acceso rodado. Y los bomberos podrán intervenir en todos los incendios y todos podremos disfrutar de las facilidades de tener direcciones.
Porque necesito vivir en una vivienda digna (y tengo derecho a ello) y porque soy consciente de que con mi poder adquisitivo no puedo construir una (a menos que un banco me financie el coste íntegro de la misma), por eso clamo: ¡QUE ME HIPOTEQUEN Y QUE ME PROHÍBAN CONSTRUIR!
Pos data: el banco nacional habla de hipotecas a 20 años. Ya pasé por sus oficinas para recabar información. Primero: los precios de las viviendas están muy por encima de lo que he señalado aquí, es decir, casi sólo para los del grupo del segundo salario (que son la minoría). Segundo: se trata algo así como de comprar sobre plano (lo cual no infunde mucha confianza). Tercero: es una campaña que no va acompañada de lo más importante, que es prohibir que la gente siga construyendo por su cuenta: como quiere, donde quiere y cuando quiere.
28 de enero de 2011

EYI Nguema Mengue
Arquitecto Técnico

Vive y trabaja en Guinea Ecuatorial.

Ensenada de Riazor, está autorizada por el autor







viernes, 28 de enero de 2011

Muere obispo mexicano Samuel Ruiz, mediador en revuelta zapatista en los 90

24 de enero de 2011 .-El obispo mexicano Samuel Ruiz, activista en favor de los derechos de los pueblos indígenas y mediador entre el gobierno y la guerrilla zapatista en la década de 1990, falleció este lunes a los 86 años en un hospital de la capital mexicana.

"Murió esta mañana. Tenía neumonía además de otros problemas crónicos", dijo a la AFP Manuel Corral, portavoz de la Conferencia Episcopal Mexicana.

Los restos mortales de Ruiz, quien estaba internado desde el 12 de enero en el hospital Ángeles del Pedregal, serán trasladados a San Cristóbal de las Casas (sureste) para ser velados en la catedral.

El prelado era reconocido como el principal representante de la teología de la liberación en México y un gran defensor de los derechos humanos de los indígenas durante los 40 años que fue obispo de San Cristóbal, Chiapas, uno de los estados más pobres y con mayor población originaria.

Por su compromiso y su papel como mediador en el alzamiento zapatista de 1994, Samuel Ruiz recibió el premio Simón Bolívar de la Unesco en 2000.

El fallecimiento de Ruiz desató numerosas reacciones en México, incluso de la secretaria de estado norteamericana Hillary Clinton, de visita en el país.

"Fue un mediador incansable y en él hay un ejemplo a seguir", dijo Clinton sobre el sacerdote izquierdista en una rueda de prensa.

El presidente de México, el conservador Felipe Calderón, emitió un comunicado en el que señala que Ruiz "fue esencial para alcanzar la paz en el estado de Chiapas después del alzamiento zapatista en 1994".

Tras el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Ruiz actuó como mediador entre ese movimiento guerrillero, liderado por el Subcomandante Marcos, y el gobierno.

El primer contacto entre ambas partes fue en la propia catedral de San Cristóbal.

El obispo apoyó los reclamos de la insurrección armada zapatista -salud, alimentación, tierra o justicia- pero siempre puntualizó que no compartía el uso de las armas para que se hicieran escuchar.

Con la mediación del obispo, las partes alcanzaron un acuerdo en 1996 para la atención de las demandas del grupo rebelde, que denunció luego el incumplimiento del gobierno sin llegar nunca a desmovilizarse, aunque desde entonces no realiza actividad armada alguna.

Su intervención en este conflicto le costó amenazas de muerte que motivaron la asignación de una escolta pero también le valió una candidatura al premio Nobel de la Paz de 1994.

"Con la muerte de Samuel Ruiz se abre un hueco difícil de llenar (...) es y será por siempre referente indiscutible a favor de la cohesión social, distintivo del que lamentablemente la actual jerarquía católica adolece", dijo en un boletín el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).

El activismo de Ruiz para la mejora de las condiciones de los indígenas en México y en toda América Latina le convirtieron en una figura muy querida en Chiapas y México.

Llegó a aprender a hablar las cuatro lenguas originarias mayoritarias en Chiapas: tzotzil, tzeltal, tojolabal y chol.

Sin embargo, sus posiciones también derivaron en fricciones con la mayoría de gobiernos, caciques locales y con el ala más conservadora de la iglesia mexicana y del Vaticano.

En 1989, fundó el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, la ONG con mayor credibilidad y peso en Chiapas.

Después de dejar la diócesis de San Cristóbal en 1999, se trasladó como obispo emérito al estado de Querétaro (centro) pero siguió mediando en otros conflictos en México.

En 2008 la guerrilla izquierdista del Ejército Popular Revolucionario (EPR), que opera fundamentalmente en los también empobrecidos estados de Michoacán (oeste) y Guerrero (sur), lo nombró uno de sus interlocutores ante el gobierno federal.

Semblanza de Ruiz

Bautizado popularmente como "el obispo de los indios y los pobres", el prelado mexicano Samuel Ruiz, quien murió este lunes a los 86 años, fue un infatigable defensor de los indígenas y un representante de la teología de la liberación en América Latina.

Nacido en la ciudad mexicana de Irapuato (centro), Ruiz fue designado en 1959 obispo de San Cristóbal de las Casas (Chiapas, sureste), donde se encontró una diócesis extremadamente pobre y de mayoría indígena.

Como otros muchos sacerdotes católicos latinoamericanos, el obispo comulgó con los preceptos de la la Teología de la Liberación en la convulsa década de los 70.

Pronto se convirtió en el principal representante de esta corriente izquierdista en México, lo que le originó fricciones con el ala más conservadora del Vaticano.

En América Latina "la teología nos interesa menos que la liberación (...) La opción por los pobres es consecuente, constitutiva de la Iglesia de la cual uno no puede escaparse", aseguró en 2005 el ya obispo emérito en una entrevista con la AFP.

Durante sus cuatro décadas como obispo en San Cristóbal, y hasta su muerte este lunes por enfermedad, Ruiz fue una figura muy querida por la mayoritaria población indígena de Chiapas, que le conocía como 'Jtatic' ('padre' en lengua tzotzil) y seguía masivamente sus homilías.

Su activismo lo llevó a aprender cuatro lenguas originarias de la región, fundar un prestigioso centro de derechos humanos local en 1989 y mediar entre el izquierdista Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el gobierno después del levantamiento armado de la guerrilla en 1994 en Chiapas.

El gobierno del entonces presidente mexicano Ernesto Zedillo (1994-2000) lo acusó de esgrimir "una ideología de la violencia" por su trabajo con las comunidades de las que surgió la guerrilla del Subcomandante Marcos y su apoyo a sus reivindicaciones sociales.

Con la mediación del obispo, las partes alcanzaron un acuerdo en 1996 para la atención de las demandas del grupo rebelde, que denunció luego el incumplimiento del gobierno sin llegar nunca a desmovilizarse, aunque desde entonces no realiza ninguna actividad armada.

El papel de Ruiz en el conflicto le valió una candidatura al premio Nobel de la Paz en 1994.

Tras su retiro de la diócesis en 1999 se trasladó al estado de Querétaro (centro) pero siguió colaborando con su ONG y mediando en otros conflictos como el de 2008 entre el gobierno y el Ejército Popular Revolucionario (EPR), una guerrilla izquierdista que opera en otras regiones.

En 2000 fue honrado con el premio Simón Bolívar de la Unesco por su compromiso con la paz y el respeto a la dignidad de las minorías.

Fuente: http://www.rnw.nl/espanol/bulletin/muere-obispo-mexicano-samuel-ruiz-mediador-en-revuelta-zapatista-en-los-90

Se congregan indígenas de todo Chiapas para despedir a Samuel Ruiz

Llegan a San Cristóbal desde Tila, Simojovel, Chenalhó, Chilón y otras regiones más para homenajearlo.

Hermann Bellinghauen, enviado

San Cristóbal de las Casas, Chis. Viene de lejos el homenaje de los indígenas chiapanecos a Samuel Ruiz García, jTatik (padre, en tzeltal), quienes hoy convergen por miles en la catedral consagrada al santo católico de los viajeros, San Cristóbal.

Viene de décadas atrás, y de todas las regiones indias de Chiapas. Desde la madrugada han arribado grupos de fieles desde Simojovel, Chenalhó, Chilón, Ocosingo, Tila, Las Margaritas, Motozintla. De las esquinas más ocultas del alguna vez “rincón más olvidado de la patria”, como expresaron los zapatistas en 1994.

Se celebran misas cada hora; a mediodía y al anochecer, las más solemnes. Organizaciones políticas y sociales, grupos parroquiales, comunidades tzeltales, tzotziles, choles, mam, tojolabales, una vez más “dan color” al paso de Ruiz García, quien como radioaficionado se identificaba como “Caminante”.

Durante las décadas de su presencia episcopal visitó la mayor parte de ellas. Aún no existían las carreteras y brechas que trajo la guerra a estas tierras, pero el jTatik llegaba. A pie o lomo de bestia. Hoy son esos pueblos los que llegan, y mañana habrán de enterrarlo aquí mismo, en la catedral que ocupa el centro de esta ciudad históricamente hostil a ellos.

En 1982 sucedió una terrible matanza de indígenas en Wolonchán (Chilón). En aquella época “no había quién contara los muertos”, como dijo alguna vez Andrés Aubry. Más de 50 víctimas olvidadas. Más que en Acteal, ocurrido en 1997, cuando la noticia dio la vuelta al mundo, puso a temblar al gobierno de la República y sigue siendo una herida viva. Chiapas ya era otro, y don Samuel tenía gran mérito en ello. Los indios ya contaban. No en balde aquí es una de las cunas de la conciencia moderna de los derechos humanos.

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, o Frayba, fue creado a fines de 1988 por el propio Ruiz García; lo presidió hasta este martes 24. El Frayba expresa hoy: “En su incansable lucha por la defensa de los derechos humanos, fue inspirador y guía de varias organizaciones civiles y de procesos sociales en la construcción de la justicia, mediador en los diálogos entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno mexicano, un gran teólogo de la liberación e impulsor de la teología india. Fue candidato al Nobel de la Paz y recibió distintos reconocimientos por su trabajo en la defensa de los derechos humanos”.

El Frayba ratifica su compromiso “de caminar al lado y al servicio del pueblo pobre, excluido y organizado que busca superar la situación socioeconómica y política en que vive, tomando de él dirección y fuerza para contribuir en su proyecto de construcción de una sociedad donde las personas y comunidades ejerzan y disfruten todos sus derechos a plenitud”.

Por su parte, el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo en Chiapas manifestó: “No olvidamos las muestras de solidaridad incondicional que nos brindó en las diversas etapas de lucha y conflictos que hemos enfrentado como pueblos indígenas y como organización, ante el Estado que no cesa en exterminar todo intento organizativo del pueblo”.

Recuerda “su colaboración y apoyo incondicional a las luchas en diferentes rincones del país, por la liberación de los presos políticos y de conciencia, contra la explotación minera, por la presentación con vida de los desaparecidos y el respeto a los derechos humanos, a favor de los oprimidos y explotados”.

Fuente: http://justiciaypazcolombia.com/Se-congregan-indigenas-de-todo

Almada denuncia en España supuesta "TERCERA FASE" del operativo cóndor en América.


El jurista paraguayo, Martín Almada, denunció este jueves en España la existencia en Latinoamérica de una tercera fase del Plan Cóndor de represión de disidentes lanzado en los años 70 y 80, uno de cuyos exponentes, el hijo del dictador Alfredo Stroessner, acaba de retornar a Paraguay "con toda impunidad", según dijo. EFE
"Gustavo Stroessner se mueve impunemente por Asunción, a pesar de su presunta implicación en delitos de lesa humanidad durante el régimen de su padre, Alfredo Stroessner", dijo Almada en una entrevista con EFE.
El defensor de Derechos Humanos está en Madrid para recibir de la Asociación Pro Derechos Humanos de España una mención honorífica a su labor.
Almada es un renombrado jurista y activista de los derechos humanos en su país, pero es más conocido en América Latina por su papel protagonista en el descubrimiento en 1992 de los "archivos del terror", la base documental de los organismos de seguridad del régimen de Stroessner y de la llamada Operación Cóndor.
Este plan internacional de represión fue instaurado por los principales regímenes dictatoriales latinoamericanos del Cono Sur de América para acabar con la oposición política durante las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado, recurriendo a las torturas y el asesinato de disidentes.
El lema de la Operación Cóndor era que "cada cual se hace cargo de su propia basura", en referencia a la eliminación de los opositores secuestrados en su país de origen.
"Para mí hay tres (operaciones) Cóndores. El precóndor nació en 1966 y se limitaba a la cooperación bilateral. En 1975 se crea la propiamente dicha Operación Cóndor, basada en la cooperación multilateral de las dictaduras sudamericanas. Y hoy día, el actual Plan Cóndor está en manos de la Conferencia de Ejércitos Americanos (CEA)", explicó Almada.
La CEA es una organización americana que busca intercambiar experiencias en materia de defensa y en ella participan 20 países miembros y cinco observadores.
"En mayo de 1997 un coronel paraguayo, Francisco Ramón Ledesma, le escribe a un coronel ecuatoriano: aquí le mando la lista de los actuales subversivos paraguayos para la lista de subversivos de toda América Latina. Esa lista fue a parar a la CEA", acusó Almada.
El activista señaló que en el pasado la cabeza de la Operación Cóndor no fue el dictador chileno Augusto Pinochet, sino el que fuera secretario de Estado norteamericano durante los años setenta Henry Kissinger.
"Era el número uno. El número dos era Pinochet, Pero la otra cabeza que descubrí en París (a donde marchó Almada tras ser encarcelado y represaliado en Paraguay entre 1974 y 1977) era Hugo Bánzer, el que fuera presidente de Bolivia", refirió.
Ahora, subrayó, "el elemento articulador del Cóndor ya no es Kissinger, Pinochet, Bánzer o Stroessner, En este momento es el comandante de las Fuerzas Armadas del Perú, Otto Guibovich, quien recopila y articula todos los elementos sobre subversión y los entrega en Washington".
El Cóndor "sigue volando" en América Latina, subrayó Almada, quien destacó que el actual presidente de Paraguay, Fernando Lugo, "tiene miedo" a esa operación, pues cree que le podría ocurrir lo que le sucedió al depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya.
Fruto de esa indefensión, señaló Almada, ha sido el reciente retorno a Asunción de Gustavo Stroessner, "con la misma impunidad con la que ha vuelto estos días a Haití 'Baby Doc'", el ex presidente Jean Claude Duvalier.
"El caso del hijo de Stroessner, que tenía un juicio por estafa al estado paraguayo por cerca de 5.000 millones de dólares, fue sobreseído, pero sigue siendo responsable de delitos contra los derechos humanos".
"Y yo, como defensor de éstos, lo acusó de haber sido el banquero de la Operación Cóndor", afirmó Almada, quien el pasado mes de diciembre presentó ante el juez Arnando Fleitas de su país, una petición de detención y procesamiento del hijo de Stroessner, ex coronel de la Fuerza Aérea que acompañó a su padre a Brasil en su exilio.
Almada denunció hoy que desde que presentara esta demanda ha sido víctima de "presiones, seguimiento y otros tipos de amedrentamiento" en su país, que atribuyó a Stroessner y sus seguidores.
"Yo acuso directamente a Gustavo Stroessner Mora y al senado Goli Stroessner (nieto del dictador) y les responsabilizo de lo que pudiera ocurrirme a mí o a mi familia", subrayó a Efe, antes de adelantar que tiene previsto recabar el apoyo de Amnistía Internacional cuando retorne a Paraguay

Gentileza del COSAL (Comité de solidaridad con América Latina) 


jueves, 27 de enero de 2011

Tensión en la Qasba

Alma Allende / Rebelión.- Si todo hubiese obedecido a un plan, si se hubiese matado a 120 personas para remozar el viejo país e inscribirlo mejor en un mundo árabe sometido a los designios de Washington, si se tratase de asegurar mejor la continuidad introduciendo algunos cambios cosméticos, ahora habría que barrer las ascuas que el viento -siempre imprevisible- ha reunido en la Qasba. El pasado vuelve con inquietante rapidez. En su primera página La Presse publica la foto de la minúscula manifestación progubernamental realizada el día anterior en la avenida Bourguiba. La misma foto la publican también As-sabah y el Quotidian, aludiendo al deseo general de normalidad entre la población. La televisión, donde todavía no han salido las figuras más señeras de la oposición (Ben Brik, Marzouki, Hama Hamami), ofrece imágenes en directo (“Túnez a las diez de la mañana”) de calles atrafagadas y tranquilas, de honrados ciudadanos entregados a sus tareas cotidianas. Como en el Anciene Régime, “kulu shai behi”, todo va bien. Tal y como se temía el joven parado Haydar Allagui, se ignora, se desprecia, se silencia la Qasba, que hierve hoy -fruto de este aislamiento- con una particular tensión. El cansancio hace mella y afila los nervios. El aire festivo y peleón de estos días deja lugar a una atmósfera de amenaza que se prolongará todo el día. Se juega con los manifestantes. Se trata obviamente de hacerles dudar del éxito de su empresa y de interrumpir el contacto con el resto de la ciudad. También de separarlos del resto de Túnez, desde donde inútilmente tratan de llegar nuevos elementos retenidos en las carreteras.
Hacia las 9.30 de la mañana, en efecto, un grupo de provocadores que sube por la calle Bab Bnat es respondido por una breve lluvia de piedras. La policía interviene disparando a ras de tierra bombas lacrimógenas que provocan cuatro heridos. Como denuncia horas después en un comunicado la asociación de abogados, las nubes de gas violan el recinto del propio palacio de Justicia y buscan provocar miedo y violencia. Durante una hora reina el caos ante la pasividad del ejército y cuando se retiran los vapores de la carga policial los concentrados vibran en un estado de vigilante tensión. Decenas de rumores crecen en follaje por toda la plaza. Se dice que se ha bloqueado la entrada de alimentos, que agentes recedistas ofrecen a los jóvenes 600 dinares por volver a casa, que se les quiere comprar con un poco de cerveza. Un esbozo de reyerta en el arranque de Bab Bnat es sofocado por la intervención de algunos compañeros que llaman a la unidad.
- Hay una conspiración para dividirnos -dice un hombre de Tataouine con firme energía. - Quieren que nos peleemos entre nosotros y generar desconfianza entre el ejército y el pueblo.
Esta idea de la conspiración se repite en todos los grupos. Aisa, administrativo del hospital, nos confirma el número de heridos y proclama su apoyo a las protestas. Es comunista; de pequeño su padre les contaba una y otra vez la vida del Che y su hermano menor se llama, en efecto, Che Guevara. Gana 400 dinares al mes (200 euros) mientras que los médicos pasan consulta privada en las instituciones públicas a razón de 60 dinares por paciente.
A la puerta del hospital se han reunido en un voluminoso hacinamiento, bien ordenadas, las bolsas de basura. Zied Mufada, técnico en reparación de frigoríficos procedente de Mahdia, barre y barre arena y colillas del suelo: “limpieza y libertad”, dice con seria ingenuidad. Me señala las bolsas de desperdicios y me cuenta que varias veces ha pedido inútilmente un camión para que se las lleven. Está convencido de que el forcejeo será largo.
- No podemos perder. Si perdemos, lo perdemos todo. Ahora ya saben quiénes somos y si volvemos a casa luego irán a buscarnos uno por uno. ¿Por qué no ceden? Dimitid. ¿Queréis dinero? Llevároslo todo, no lo necesitamos. Llevaos el dinero y dejadnos solos. Llevaos todo el dinero y dejad que nos gobernemos a nosotros mismos.
A continuación hace un llamamiento a los pueblos del mundo: “Venid, por favor, a ayudarnos. Sólo queremos la libertad. Sólo”.
A las fotos de los mártires y las consignas redactadas en la “coordinadora de propaganda popular” y pegadas en las paredes se añaden hoy algunos carteles que denuncian la hipocresía de los medios de comunicación.
A las 15 h. descendemos a la Medina para comer algo. Buscamos un pequeño restaurante popular que me gusta mucho y el dueño nos recibe con alborozo. Hace años que lo conozco superficialmente; es un cuarentón ancho y un poco panzudo, simpático y enérgico, siempre generoso. Pero hoy se redefine bruscamente a mis ojos. Hace falta a veces que llegue la política para aclarar las cosas y oscurecer las miradas. Ya no es un cuarentón ancho y panzudo, simpático y enérgico, siempre generoso. Es un representante de su clase y sus gestos -su aplomo, la prominencia de su labio inferior, su forma de balancearse al ritmo de su discurso- expresan intereses generales muy bajos y muy concretos.
- Los egipcios nos están haciendo un gran favor. Ahora dejarán de prestarnos atención y podremos recobrar la calma.
Le preguntamos qué piensa de la gente del sur que ha ocupado la Qasba y que protesta ante los ministerios.
- Hay que quemarlos a todos -dice.
La respuesta no le parece brusca, y si insiste no es para justificarse sino para disfrutar de su sutileza política:
- Han matado la Medina; han acabado con el comercio. No se puede tolerar. Los Ben Alí y los Trabelsi eran unos ladrones, es verdad, y bien está que se hayan ido. Pero si prefiero una dictadura a un montón de ladrones, prefiero un montón de ladrones al caos.
Desgraciadamente hay mucha gente que piensa como él, incluidos algunos que se alegraron de la caída del dictador y que se dejaron contagiar por el entusiasmo revolucionario inicial.
Mientras comíamos la excitación no ha dejado de aumentar en la Qasba. Han ido llegando nuevos grupos y los soldados que protegen la puerta del ministerio, aplastados contra la pared, han tenido que disparar al aire. Los cánticos y consignas, que aún estallan aislados de vez en cuando, han dejado su lugar a arengas de unidad y pequeñas asambleas un poco vociferantes. Se discute sobre laicismo y religión; se denuncia la intervención en la sombra de EEUU e Israel; se desprecia a Francia; se arremete contra Ahmed Friaa, ministro del Interior nombrado en los últimos días por Ben Alí y al que se atribuyen 51 muertos. Pero no se está tranquilo. Por primera vez en estos días de revolución en la Qasba uno de los improvisados oradores se niega a ser fotografiado.
Una mujer pasa llevando del brazo a otra que llora desconsolada.
- ¿Por qué llora? -le preguntamos.
- Llora por Túnez -nos responde su amiga.
Y llora y llora sin atender a las palabras de ánimo de los que la rodean:
- ¿No va a servir para nada nuestro sacrificio? -dice entre sollozos.
De vuelta a casa, a las 9.15 de la noche, 45 minutos antes del toque de queda, retrasado hoy en dos horas, nos llegan noticias de enfrentamientos en la Qasba. Alarmados, llamamos a algunos de los teléfonos que hemos ido recogiendo estos días entre los resistentes. Después de muchas tentativas fallidas logramos hablar con uno de ellos. Elementos armados han entrado en la plaza, en efecto, provocando el pánico, pero el ejército ha logrado controlar la situación. Se ha restablecido la calma.
Una vez más, como en los primeros días, se trata de resuturar la continuidad entre la capital y las regiones, donde las huelgas y manifestaciones continúan y los consejos de defensa de la revolución reclaman un reconocimiento oficial. Entre tanto, se aplaza un día más la formación del nuevo gobierno. Sin duda hay presiones de EEUU para imponer una solución de compromiso y las negociaciones son intensas. La duda es si los luminosos paletos de la Qasba, los bárbaros demócratas del ministerio del Pueblo se conformarán con unos cuantos subsidios de paro, un poco de financiación al desarrollo y una orden de búsqueda y captura emitida contra el dictador. No es que quieran más; es que quieren otra cosa y otra cosa es justamente lo que los gestores del nuevo antiguo régimen no pueden darles.
Cualquiera pequeña provocación puede en estos momentos desencadenar una tragedia.

Fuente: Rebelión.org