viernes, 28 de enero de 2011

Muere obispo mexicano Samuel Ruiz, mediador en revuelta zapatista en los 90

24 de enero de 2011 .-El obispo mexicano Samuel Ruiz, activista en favor de los derechos de los pueblos indígenas y mediador entre el gobierno y la guerrilla zapatista en la década de 1990, falleció este lunes a los 86 años en un hospital de la capital mexicana.

"Murió esta mañana. Tenía neumonía además de otros problemas crónicos", dijo a la AFP Manuel Corral, portavoz de la Conferencia Episcopal Mexicana.

Los restos mortales de Ruiz, quien estaba internado desde el 12 de enero en el hospital Ángeles del Pedregal, serán trasladados a San Cristóbal de las Casas (sureste) para ser velados en la catedral.

El prelado era reconocido como el principal representante de la teología de la liberación en México y un gran defensor de los derechos humanos de los indígenas durante los 40 años que fue obispo de San Cristóbal, Chiapas, uno de los estados más pobres y con mayor población originaria.

Por su compromiso y su papel como mediador en el alzamiento zapatista de 1994, Samuel Ruiz recibió el premio Simón Bolívar de la Unesco en 2000.

El fallecimiento de Ruiz desató numerosas reacciones en México, incluso de la secretaria de estado norteamericana Hillary Clinton, de visita en el país.

"Fue un mediador incansable y en él hay un ejemplo a seguir", dijo Clinton sobre el sacerdote izquierdista en una rueda de prensa.

El presidente de México, el conservador Felipe Calderón, emitió un comunicado en el que señala que Ruiz "fue esencial para alcanzar la paz en el estado de Chiapas después del alzamiento zapatista en 1994".

Tras el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Ruiz actuó como mediador entre ese movimiento guerrillero, liderado por el Subcomandante Marcos, y el gobierno.

El primer contacto entre ambas partes fue en la propia catedral de San Cristóbal.

El obispo apoyó los reclamos de la insurrección armada zapatista -salud, alimentación, tierra o justicia- pero siempre puntualizó que no compartía el uso de las armas para que se hicieran escuchar.

Con la mediación del obispo, las partes alcanzaron un acuerdo en 1996 para la atención de las demandas del grupo rebelde, que denunció luego el incumplimiento del gobierno sin llegar nunca a desmovilizarse, aunque desde entonces no realiza actividad armada alguna.

Su intervención en este conflicto le costó amenazas de muerte que motivaron la asignación de una escolta pero también le valió una candidatura al premio Nobel de la Paz de 1994.

"Con la muerte de Samuel Ruiz se abre un hueco difícil de llenar (...) es y será por siempre referente indiscutible a favor de la cohesión social, distintivo del que lamentablemente la actual jerarquía católica adolece", dijo en un boletín el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).

El activismo de Ruiz para la mejora de las condiciones de los indígenas en México y en toda América Latina le convirtieron en una figura muy querida en Chiapas y México.

Llegó a aprender a hablar las cuatro lenguas originarias mayoritarias en Chiapas: tzotzil, tzeltal, tojolabal y chol.

Sin embargo, sus posiciones también derivaron en fricciones con la mayoría de gobiernos, caciques locales y con el ala más conservadora de la iglesia mexicana y del Vaticano.

En 1989, fundó el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, la ONG con mayor credibilidad y peso en Chiapas.

Después de dejar la diócesis de San Cristóbal en 1999, se trasladó como obispo emérito al estado de Querétaro (centro) pero siguió mediando en otros conflictos en México.

En 2008 la guerrilla izquierdista del Ejército Popular Revolucionario (EPR), que opera fundamentalmente en los también empobrecidos estados de Michoacán (oeste) y Guerrero (sur), lo nombró uno de sus interlocutores ante el gobierno federal.

Semblanza de Ruiz

Bautizado popularmente como "el obispo de los indios y los pobres", el prelado mexicano Samuel Ruiz, quien murió este lunes a los 86 años, fue un infatigable defensor de los indígenas y un representante de la teología de la liberación en América Latina.

Nacido en la ciudad mexicana de Irapuato (centro), Ruiz fue designado en 1959 obispo de San Cristóbal de las Casas (Chiapas, sureste), donde se encontró una diócesis extremadamente pobre y de mayoría indígena.

Como otros muchos sacerdotes católicos latinoamericanos, el obispo comulgó con los preceptos de la la Teología de la Liberación en la convulsa década de los 70.

Pronto se convirtió en el principal representante de esta corriente izquierdista en México, lo que le originó fricciones con el ala más conservadora del Vaticano.

En América Latina "la teología nos interesa menos que la liberación (...) La opción por los pobres es consecuente, constitutiva de la Iglesia de la cual uno no puede escaparse", aseguró en 2005 el ya obispo emérito en una entrevista con la AFP.

Durante sus cuatro décadas como obispo en San Cristóbal, y hasta su muerte este lunes por enfermedad, Ruiz fue una figura muy querida por la mayoritaria población indígena de Chiapas, que le conocía como 'Jtatic' ('padre' en lengua tzotzil) y seguía masivamente sus homilías.

Su activismo lo llevó a aprender cuatro lenguas originarias de la región, fundar un prestigioso centro de derechos humanos local en 1989 y mediar entre el izquierdista Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el gobierno después del levantamiento armado de la guerrilla en 1994 en Chiapas.

El gobierno del entonces presidente mexicano Ernesto Zedillo (1994-2000) lo acusó de esgrimir "una ideología de la violencia" por su trabajo con las comunidades de las que surgió la guerrilla del Subcomandante Marcos y su apoyo a sus reivindicaciones sociales.

Con la mediación del obispo, las partes alcanzaron un acuerdo en 1996 para la atención de las demandas del grupo rebelde, que denunció luego el incumplimiento del gobierno sin llegar nunca a desmovilizarse, aunque desde entonces no realiza ninguna actividad armada.

El papel de Ruiz en el conflicto le valió una candidatura al premio Nobel de la Paz en 1994.

Tras su retiro de la diócesis en 1999 se trasladó al estado de Querétaro (centro) pero siguió colaborando con su ONG y mediando en otros conflictos como el de 2008 entre el gobierno y el Ejército Popular Revolucionario (EPR), una guerrilla izquierdista que opera en otras regiones.

En 2000 fue honrado con el premio Simón Bolívar de la Unesco por su compromiso con la paz y el respeto a la dignidad de las minorías.

Fuente: http://www.rnw.nl/espanol/bulletin/muere-obispo-mexicano-samuel-ruiz-mediador-en-revuelta-zapatista-en-los-90

Se congregan indígenas de todo Chiapas para despedir a Samuel Ruiz

Llegan a San Cristóbal desde Tila, Simojovel, Chenalhó, Chilón y otras regiones más para homenajearlo.

Hermann Bellinghauen, enviado

San Cristóbal de las Casas, Chis. Viene de lejos el homenaje de los indígenas chiapanecos a Samuel Ruiz García, jTatik (padre, en tzeltal), quienes hoy convergen por miles en la catedral consagrada al santo católico de los viajeros, San Cristóbal.

Viene de décadas atrás, y de todas las regiones indias de Chiapas. Desde la madrugada han arribado grupos de fieles desde Simojovel, Chenalhó, Chilón, Ocosingo, Tila, Las Margaritas, Motozintla. De las esquinas más ocultas del alguna vez “rincón más olvidado de la patria”, como expresaron los zapatistas en 1994.

Se celebran misas cada hora; a mediodía y al anochecer, las más solemnes. Organizaciones políticas y sociales, grupos parroquiales, comunidades tzeltales, tzotziles, choles, mam, tojolabales, una vez más “dan color” al paso de Ruiz García, quien como radioaficionado se identificaba como “Caminante”.

Durante las décadas de su presencia episcopal visitó la mayor parte de ellas. Aún no existían las carreteras y brechas que trajo la guerra a estas tierras, pero el jTatik llegaba. A pie o lomo de bestia. Hoy son esos pueblos los que llegan, y mañana habrán de enterrarlo aquí mismo, en la catedral que ocupa el centro de esta ciudad históricamente hostil a ellos.

En 1982 sucedió una terrible matanza de indígenas en Wolonchán (Chilón). En aquella época “no había quién contara los muertos”, como dijo alguna vez Andrés Aubry. Más de 50 víctimas olvidadas. Más que en Acteal, ocurrido en 1997, cuando la noticia dio la vuelta al mundo, puso a temblar al gobierno de la República y sigue siendo una herida viva. Chiapas ya era otro, y don Samuel tenía gran mérito en ello. Los indios ya contaban. No en balde aquí es una de las cunas de la conciencia moderna de los derechos humanos.

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, o Frayba, fue creado a fines de 1988 por el propio Ruiz García; lo presidió hasta este martes 24. El Frayba expresa hoy: “En su incansable lucha por la defensa de los derechos humanos, fue inspirador y guía de varias organizaciones civiles y de procesos sociales en la construcción de la justicia, mediador en los diálogos entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno mexicano, un gran teólogo de la liberación e impulsor de la teología india. Fue candidato al Nobel de la Paz y recibió distintos reconocimientos por su trabajo en la defensa de los derechos humanos”.

El Frayba ratifica su compromiso “de caminar al lado y al servicio del pueblo pobre, excluido y organizado que busca superar la situación socioeconómica y política en que vive, tomando de él dirección y fuerza para contribuir en su proyecto de construcción de una sociedad donde las personas y comunidades ejerzan y disfruten todos sus derechos a plenitud”.

Por su parte, el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo en Chiapas manifestó: “No olvidamos las muestras de solidaridad incondicional que nos brindó en las diversas etapas de lucha y conflictos que hemos enfrentado como pueblos indígenas y como organización, ante el Estado que no cesa en exterminar todo intento organizativo del pueblo”.

Recuerda “su colaboración y apoyo incondicional a las luchas en diferentes rincones del país, por la liberación de los presos políticos y de conciencia, contra la explotación minera, por la presentación con vida de los desaparecidos y el respeto a los derechos humanos, a favor de los oprimidos y explotados”.

Fuente: http://justiciaypazcolombia.com/Se-congregan-indigenas-de-todo

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