lunes, 24 de enero de 2011

Un millón de ejemplares

¿Tomamos de nuevo la Bastilla, o nos apuntamos al socialismo de los tontos?

Rafael Poch  ¿Cual es el libro más vendido estos días en Francia? Se titula “Indígnense” y su autor es Stephan Hessel. Es un alegato contra este capitalismo ladrón que culmina su indecencia histórica robando ingresos y recortando los derechos de la mayoría para sufragar los costes del rescate de la minoría autora del robo, que sigue acumulando dividendos (la banca americana y europea en el ejercicio 2010), en medio de la crisis.
Hessel es un personaje. Un hombre de 93 años, nacido en Berlín que participó en la resistencia desde las fuerzas francesas libres de De Gaulle. Fue apresado y enviado a Buchenwald. Allá Eugen Kogon -el que luego sería autor de “Der SS-Staat”, uno de los mejores libros sobre el nazismo, escrito en 1946- logró mediante un truco que eludiera la pena de muerte, camuflándole con la identidad de otro. Hessel se escapó durante un transporte de presos. Luego fue Embajador de Francia (en China), funcionario crítico en el Elíseo, miembro del Tribunal Russell, continua despierto frente a la injusticia y ha escrito un libro.
“El impulso esencial de la Resistencia fue la indignación”, escribe. Es verdad que los motivos para indignarse hoy pueden parecer menos claros que en tiempos del nazismo, pero busquen y encontrarán: creciente desigualdad, la situación del planeta, el trato a los emigrantes sin papeles, a los gitanos, la competición del “cada vez más”, la competición, la dictadura de los mercados financieros, el retroceso de los derechos y conquistas adquiridos; jubilaciones, trabajo, seguridad social… A partir de aquí Hessel llama a una “insurrección pacífica”. Este es el personaje y el libro que ha vendido un millón de ejemplares en Francia.
Su correspondiente en Alemania se titula “Deutschland schafft sich ab”, algo así como “Alemania se disuelve”. También un millón de ejemplares. Su autor es Thilo Sarrazin, un socialdemócrata de 65 años, ex ministro de economía de la ciudad de Berlín y consejero del Bundesbank. Es un alegato xenófobo contra los emigrantes, particularmente árabes y turcos. Su tesis es que Alemania se degrada con el aporte de esas gentes extrañas genéticamente inferiores. Fundamentalmente es un libro para tontos, en el sentido de que la xenofobia y el arremeter contra los débiles es el socialismo de los tontos, como lo fue en su día el antisemitismo de los nazis. El de Sarrazin es el mayor éxito editorial alemán desde 1945, desde el Mein Kampf de Hitler.
Los dos libros reflejan una respuesta a la crisis. La de Alemania es la que el establishment presenta como correcta. “Los franceses tienen a Stephan Hessel, nosotros a Thilo Sarrazin”, escribe Jakob Augstein, el editor de “Der Freitag” en su columna de hoy. “Los franceses convierten en best seller un libro de esperanza, los alemanes un libro de la infamia”, dice. Esta es la verdadera divisoria europea. Nos apuntamos al socialismo de los tontos o al de los lúcidos. Al de los súbditos o al de los ciudadanos. El primero conduce al desastre. El segundo supone afirmar la legitimidad social, tomar de nuevo la Bastilla si es preciso, en esa insurrección pacífica de Hessel que derribe todos los cuentos de esta crisis.


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