martes, 31 de mayo de 2011

Venezuela: los pasos encontrados. Luces y sombras del proceso bolivariano


En el último decenio se han vivido en América Latina movimientos de transformación, de emancipación del Imperio. Uno de estos cambios ha tenido lugar en Venezuela, el “fenómeno Chávez”. Con sus logros sociales y asuntos aún pendientes.

En Los pasos perdidos, la novela sobre Venezuela del cubano Alejo Carpentier, un negro, un blanco y un indio, los tres venezolanos y artistas (pintor, escritor y dibujante) interrogan a los visitantes recién llegados de Europa acerca de las novedades de París. El protagonista les responde: “¡no hay nada en la decadente Europa que merezca la pena!”, y les devuelve la pregunta: “¿qué está pasando en el continente americano?” A lo que ellos contestan: “¡Nada interesante pasa aquí! ¡Cuéntennos de Europa!” Desesperado, decide adentrarse Amazonas arriba en busca de los orígenes de la música. Hasta que Europa decidiera desilusionarle de nuevo.

En el siglo XXI parece cierta la opinión del viajero, convencido de que Europa no termina de encontrarse. En cambio, Venezuela, como el resto del continente (con salvedades terribles como México o Colombia) ha iniciado su propia senda. Y a diferencia de otros momentos, sus pueblos saben lo que tienen y lo que quieren. El pistoletazo de salida lo dio Hugo Chávez cuando, contra toda sorpresa, ganó las elecciones de 1998 en un país que hacía más de una década había perdido todo el brillo, incluso el de las zonas elegantes de Caracas.

El “fenómeno Chávez”

No tuvo que esperar mucho el recién elegido presidente Chávez para que los poderes reales del país, apoyados, como siempre, por el Gobierno de los EE UU, empezaran a adversar a su Gobierno con ímpetu. Pensaban que sería “otro militar más”, manipulable y venal. Cuando sus planes se torcieron, pues ni el país era el mismo ni las fuerzas de la oposición tan débiles, se marcaron como objetivo acabar con quien aglutinaba ese descontento. Chávez era el enemigo número uno. Un “pirata del Caribe” (expresión irónica de Tariq Ali) que iba a ocupar el lugar que había correspondido a Fidel Castro y que no despierta en Occidente la simpatía de Johnny Deep, pero que tenía petróleo. Un petróleo que iba a ponerse al servicio de repensar Venezuela y toda la zona desde perspectivas emancipadoras.

Una nueva Constitución que permitiera un nuevo Contrato Social incluyente, las leyes que devolvían a la nación costas, latifundios improductivos e hidrocarburos, el cierre de la corrupción a los grupos tradicionales o la mejora de las condiciones laborales, sirvieron para identificar al Gobierno como ajeno a los intereses de la oligarquía. Y esta, como siempre en América, usó los métodos que juzgó necesarios para recuperar la rienda de sus asuntos. Con lo que no contaron fue con que el héroe señalado por el pueblo terminaría salvando al propio San Jorge y matando al dragón con sus propias manos. El fracaso del golpe y el regreso de Chávez a Miraflores en hombros del pueblo que se había echado a la calle para reclamar el regreso de su presidente marcó un punto de inflexión. Nacía el “fenómeno Chávez”.

Pero los pueblos no pueden comer demasiado tiempo de signos y fue necesario avanzar en el pago de la deuda social. Después de agotadas las vías ilegales, la oposición recurrió a las vías legales y decidió usar un mecanismo que podía haber activado antes y hubiera ahorrado al país sufrimientos dolorosos como el paro patronal y el sabotaje petrolero (que hundió en casi un 30 por ciento el Producto Interior Bruto venezolano): el referéndum revocatorio. La animadversión de los poderes tradicionales servía para movilizar a una parte del “chavismo”. Otra necesitaba datos de las bondades del nuevo régimen.

Las “misiones” y los proyectos

Por sugerencia de Castro, Chávez puso en marcha las misiones, políticas públicas participadas popularmente que suplían la incapacidad de un Estado heredado que no quería ni sabía llevar a las zonas más humildes educación, sanidad, alimentos e, incluso, identidad. Su éxito significó el pico más alto de apoyo a Chávez y el más bajo de apoyo a la oposición: 60 por ciento para el oficialismo, 40 por ciento para la oposición.

Después de más de cinco años impidiendo la tarea de Gobierno, la derrota opositora permitió iniciar una redistribución de la renta que redujo a la mitad las cifras de pobreza y de pobreza extrema, acabó con el analfabetismo, volvió a construir infraestructuras y recuperó proyectos como la ampliación del metro o el establecimiento de las líneas férreas. Además, impulsó la integración latinoamericana y apoyó a los países que empezaban a sufrir los embates de la derecha como Venezuela antes.

La oposición empezó una travesía del desierto donde ni lo viejo se marchó ni jamás llegó lo nuevo. Y el chavismo se relajó. Se cerró a cualquier crítica y no frenó los crecientes casos de corrupción que afectaban a lo que se conocía como “boliburguesía”. De la misma manera, la ausencia de oposición constructiva enseñoreó los comportamientos, recuperándose elementos de la arrogancia burocrática de la IV República. Las elecciones de septiembre de 2010 supusieron un nuevo punto de inflexión. Una “victoria amarga”.

El regreso de la oposición

La oposición a Chávez regresó al Parlamento y podría haber comenzado una política constructiva, aun siendo estas personas las mismas que durante esta década no dudaron en golpear al país para intentar así golpear a Chávez. Se iniciaba así una etapa parlamentaria que había desaparecido en el último lustro.

En 2005, las mismas formaciones protagonizaron una sorpresiva retirada que entregó la Asamblea al oficialismo. Cinco años después han entrado con fuerza en la cámara, ganando 65 de los 165 escaños parlamentarios. 98 fueron para el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y dos para Patria para Todos (PPT), que pagó caro su alejamiento del oficialismo. Y se repite una tendencia: el chavismo disidente no tiene apenas espacio político. Fueron años perdidos en apoyar todo tipo de desestabilización y también de renuncia a una crítica desde las instituciones que hubiera ayudado al Gobierno a calibrar sus políticas.

Los medios internacionales insistieron en la supuesta derrota del Ejecutivo. Esta lectura sólo es correcta desde las pretensiones movilizadoras del oficialismo y no desde el resultado logrado. Al no haber obtenido los dos tercios de la cámara necesarios para la elección de cargos públicos y para la aprobación de leyes orgánicas, el resultado se leyó como una derrota.

¿Qué perdió realmente el Gobierno? El PSUV aventajó a la Mesa de la Unidad, donde se reunió el grueso de la oposición, en 33 escaños. La oposición, que de unida tiene sólo el nombre, siguió sin lograr los diputados que tenía en 2000; además de seguir careciendo de un candidato capaz de confrontar a Chávez.

Con todo, no deja de ser cierto que la tradicional correlación seis a cuatro a favor del chavismo se convirtió en un empate. Aunque no es menos cierto que los seguidores de Chávez utilizan las elecciones intermedias para lanzar mensajes de disgusto al Gobierno, algo que no hacen cuando está en juego la figura del presidente. La oposición se movilizó mucho, a diferencia del chavismo, con cierto hastío tras 14 procesos electorales exitosos.

Sin embargo, sólo el patriotismo de partido impediría entender que la victoria hubiera sido otra con una ley electoral que optara por la proporcionalidad del voto (algo que bien conocemos en España). La reforma de la ley electoral permitió que con menos votos el oficialismo tuviese más escaños que la oposición. Una victoria lograda a cambio de romper la proporcionalidad y el principio “un hombre/ una mujer, un voto”.

Asuntos pendientes

¿Por dónde se ha deslizado el chavismo? Un año de crisis económica ha pasado factura, aunque Chávez mantiene mayor apoyo que, por ejemplo, Obama. El desgaste de once años gobernando; repetidas fallas en el suministro eléctrico (debido a una pertinaz sequía); una preocupante inseguridad ciudadana; una elevada inflación que se come los aumentos salariales; corrupción en diferentes niveles del Gobierno; el ruido de guerra generado por Colombia y EE UU; la excomunión de facto del socialismo por parte de la acomodada y racista cúpula de la Iglesia católica venezolana; las lluvias torrenciales que desmoronan cerros y casas… Son aspectos que han pesado en estos comicios, asuntos pendientes en un proceso al que se llama revolución pero que no siempre corre al ritmo de los discursos.

Hace un año, en un encuentro en el Centro Internacional Miranda, la intelectualidad afín al Gobierno se interrogaba acerca de las luces y las sombras del proceso bolivariano. Algunas alertas, heredadas de la historia venezolana, aparecieron: la corrupción, el burocratismo y la ineficiencia de un Estado clientelar levantado sobre la riqueza petrolera; el peso de los militares como única fuerza pública con capacidad de obediencia; el centralismo que pretende superar la incapacidad de la periferia; la mentalidad rentista y la débil cultura del trabajo; o el clientelismo de partido y la cooptación de los movimientos.

Como cierre de estas debilidades institucionales destaca un liderazgo potente que muestra sus fortalezas en los procesos electorales y en la creación de identidad; pero que exhibe su fragilidad en la subordinación de los principales actores políticos a un líder al que se encumbra y que termina por querer cargar con la tarea que no hace el resto.

Logros y desafíos

La llamada revolución bolivariana ha enfrentado con éxito gran parte de los desafíos del neoliberalismo. Ha ayudado a unificar América Latina como nunca antes en la historia y ha sembrado las bases para una relación con el Norte.

En lo interno, ha logrado alcanzar buena parte de las metas del milenio e incluso ha ido más allá, superando gran parte de los cuellos de botella de la IV República (erradicación del analfabetismo; caída de la mortalidad infantil; acceso a agua potable; tasa de desigualdad de las más bajas del continente; siete por ciento de desempleo o ampliación de las jubilaciones, entre otras cuestiones). Además, uno de cada tres ciudadanos y ciudadanas tiene acceso a estudios, se ha reducido a la mitad la pobreza y se ha terminado con el fenómeno de los “niños de la calle”. Todo ello junto a una ciudadanía politizada e instruida (no adoctrinada) que aprende a saber lo que quiere y cómo lo quiere.

El neoliberalismo ha vivido de ahogar las alternativas. De ahí la demonización de Chávez. Sus enemigos no hacen de Venezuela un paraíso (¿existen los paraísos?), pero la justicia social desplegada estos años, junto al clima de libertad reinante, reclama el respeto de cualquier demócrata.

Chávez va a seguir siendo, sin embargo, el “enemigo”, pues en la crisis del capitalismo, es el representante de un país que está intentando una respuesta diferente. Algo que recuerda a los intentos en el Chile de Allende, cuando la crisis del keynesianismo de 1973, de construir un socialismo popular. La mirada de Venezuela choca con los puntos de vista del Norte y eso hace de Chávez un incordio.

Una nueva etapa en 2011

Recientemente, con la crisis libia, Chávez se quedaría prácticamente solo defendiendo la “presunción de inocencia” del líder Muamar El Gadafi. Y si bien es cierto que demostró poca sensibilidad con las razones del pueblo libio para levantarse contra el dictador, acertaba en lo relativo a los riesgos de una intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la zona que repetiría los desastres aún en curso en un país como Irak.

Igualmente, aprobar en los meses entre las elecciones parlamentarias de septiembre de 2010 y la formación del nuevo Parlamento (enero siguiente) una Ley Habilitante que vaciaba de contenido la tarea de la nueva Asamblea debilitaba, aun siendo legal, una de las principales fuentes de legitimación de Chávez. Nos referimos a la asunción de la vía electoral y de los elementos básicos de las democracias parlamentarias; compatible, al menos en el corto plazo, con un poder popular basado en consejos comunales. Es una señal de la necesidad de que el bolivarianismo ensaye formas más participadas de toma de decisiones, como engrasar más en una perspectiva deliberativa las fuerzas políticas que sostienen al Gobierno.

Con la entrada de la oposición en el Parlamento se inauguraba una nueva etapa. Honduras o el golpe en Ecuador no prometen buenos tiempos. Pero las revueltas del mundo árabe demuestran que los pueblos acumulan un malestar que puede convertirse en esperanza. Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil o Paraguay dieron pasos notables. Si el mundo árabe avanza en una dirección similar, puede amanecer en la noche neoliberal. Europa, mientras, sigue esperando.

Juan Carlos Monedero es profesor titular de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Este artículo ha sido publicado en el nº 46 de la Revista Pueblos, segundo trimestre de 2011.

lunes, 30 de mayo de 2011

Libro, “Al final de todo sigo comunista” – Biografía de Alejandra Soler Gilabert


Esta no es sólo una biografía donde se desgranan recuerdos personales; la vida de Alejandra Soler, junto con la de su compañero Arnaldo Azzati, está profundamente imbricada con la lucha política de nuestro pueblo. Alejandra con 21 años ya era miembro del Comité Provincial del PCE en Valencia. Continuó su labor en la guerra de España y en la II Guerra Mundial – la batalla deStalingrado la vivió como maestra de “sus niños de la guerra”-. Nunca perdió su posición militante ni sus vínculos con España. Aunque no pudo regresar hasta 32 años después y como apátrida, inmediatamente se reincorporó a la actividad política, en la que sigue (2005), con sus 91 años.
Alejandra es una mijer con la actitud crítica ante la Historia que tienen las personas lúcidas y valientes. Por eso las derrotas y las desgracias no merman su afán de justicia y libertad, ni le restan un ápice de esperanza revolucionaria. Ella no recuerda para alimentar nostalgias, sino para preparar el futuro.

Título: "La vida es un río caudaloso con peligrosos rápidos".
Autor:  Alejandra Soler Gilabert
Idioma: Castellano
Editado por la autora
Páginas: 146
Año: 2005
ISB: 84-609-5076-X

El 5 de junio Perú elige presidente - Ollanta Humala y la “guerra sucia”


Cecilia Remon /  El 1º de mayo, el diario limeño La Primera reveló la existencia del “Plan Sábana”, una vasta operación que apunta a demoler la postulación de Ollanta Humala, candidato presidencial por la coalición Gana Perú. Ese diario tuvo acceso al plan, “que es fruto de una conspiración de políticos, empresarios, medios de comunicación y sectores militares y gubernamentales que favorecen la victoria de la candidata Keiko Fujimori y la consiguiente restauración de la dictadura fuji-montesinista de la década de los 90”.
El objetivo es impedir que Ollanta Humala gane la segunda vuelta electoral el 5 de junio. Entre las acciones de una primera etapa, según La Primera , se incluiría reclutar y utilizar medios de comunicación escritos, televisivos y radiales y acopio de información abierta y cerrada y otros elementos sobre la vida y actividades de Ollanta Humala y su esposa, Nadine Heredia, y su entorno.
El plan ha surgido por el pánico provocado entre sectores de derecha por los resultados de la primera vuelta, realizada el 10 de abril en que Humala ganó con 31.7% de los votos. Keiko Fujimori, la hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori, quedó en segundo lugar con 23.5%, desplazando a candidatos abiertamente neoliberales como el ex ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczinsky, el ex presidente Alejandro Toledo y el ex alcalde de Lima, Luis Castañeda.
No obstante la denuncia periodística, el plan continúa paso a paso. Es más, tras las revelaciones, el director del diario, César Lévano, y el presidente del directorio, Arturo Belaúnde, recibieron arreglos florales mortuorios, al mejor estilo de las épocas más siniestras de Vladimiro Montesinos, el asesor de inteligencia de Fujimori.
Los medios escritos, radiales y televisivos han continuado con fuerza su campaña de demolición de la candidatura de Humala, acusándolo de estatista, de tener vínculos con Hugo Chávez y de que, de gobernar, no continuará con el crecimiento sostenido que el país viene experimentando desde hace diez años, provocando en sectores medio-bajos el temor de perder lo poco que han ganado en los últimos años.
Así lo mostrarían recientes encuestas, en las que Fujimori resulta liderando la intención de voto. Según un sondeo de la empresa Datum, publicado el 20 de mayo, Fujimori tiene 45% de las preferencias frente a 42% de Humala. Sin embargo, una encuesta previa de Datum, del 16 de mayo, daba 46% a Fujimori y 40% a Humala, lo cual significaría, según los analistas, que Humala podría estar revirtiendo la tendencia, a dos semanas de los comicios.

Apretando la tuerca

Tras el supuesto éxito de la primera etapa del Plan Sábana, se inició una segunda etapa para continuar desprestigiando a Humala. De acuerdo con el diario La Primera , las instrucciones para esta nueva etapa son “continuar el Plan Sábana Fase II en el subplan ‘Conexión Venezolana’, toda vez que el objetivo de la operación -Ollanta Humala y su organización-, están siendo golpeados. La campaña de desprestigio ha permitido paralizar el crecimiento en la intención de voto de Ollanta Humala y con la cooperación de las encuestadoras se podría utilizar el margen de error para dar la sensación de declive y derrota del candidato”. La meta es “continuar con la guerra mediática hasta doblegar la moral del objetivo (Ollanta Humala) y sus votantes. Este esfuerzo impone una producción constante y continua de todos los medios necesarios para mantener una presión actualizada en lo político, económico y sicosocial”.
Al parecer, la dirección política del Plan Sábana -que incluye a Jaime Yoshiyama, estrecho colaborador de Alberto Fujimori y candidato a la segunda vicepresidencia por Fuerza 2011- habría recibido recomendaciones de la “base Chile”, instancia que colabora con la campaña de Fujimori, de levantar el tema de género, utilizando la victimización para que las mujeres se identifiquen con la candidata. Igualmente ha recomendado cumplir con los requisitos para la “difusión de la inteligencia”, es decir, buscar la oportunidad y dosificar los contenidos mediáticos y reforzar las medidas de contrainteligencia para sellar la fuga de información y eliminar la penetración de intrusos.
En el cumplimiento meticuloso del Plan Sábana, el diario conservador El Comercio dio a conocer el 16 de mayo una grabación obtenida ilegalmente en 2006 en la que se escucha a una ex funcionaria de la embajada de Venezuela en Perú hablar con su madre y su esposo. Aunque en la conversación no hay ninguna prueba y más bien la funcionaria lo niega y dice que es un infundio, El Comercio publicó en primera plana que Humala había recibido ese año 4 millones de dólares del presidente venezolano Hugo Chávez para su campaña. Dicha grabación formaría parte de los audios que fueron decomisados en 2009 a la empresa Business Track (BTR) -de propiedad de ex oficiales de la Marina y dedicada a espiar ilegalmente por encargo- en un sonado caso de corrupción, en que estaban involucrados altos funcionarios del gobierno del presidente Alan García en el otorgamiento de concesiones petroleras.
Mientras la prensa se dedica a espulgar a Humala, Keiko Fujimori se la lleva fácil.
Ante las críticas al programa de gobierno de Gana Perú de que es estatista, que tomará el dinero de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) para financiar su Plan Pensión 65 -que otorgará una jubilación mínima a todas las personas de más de 65 años que no hayan podido aportar a algún fondo de pensión estatal o privado-, que ahuyentará las inversiones, entre muchas otras, Humala presentó a mediados de mayo el documento titulado “Lineamientos centrales de política económica y social para un gobierno de concertación nacional”, una hoja de ruta en la que se compromete a reforzar el crecimiento económico y social del país.

Los planes

En la presentación del documento, Humala remarcó que esta hoja de ruta no implica abandonar las ideas primigenias del programa de gobierno original: crecimiento económico con inclusión social. Descartó la creación de nuevos impuestos y explicó que para financiar las políticas sociales se aumentarán los índices de recaudación tributaria. “La evasión del Impuesto General a las Ventas y del Impuesto a la Renta, actualmente de 37% y 49%, respectivamente, se reducirá por lo menos a la mitad”, dijo.
El analista Augusto Alvarez Rodrich, en su columna del diario La República , considera que este nuevo documento es, a diferencia del plan de gobierno original de 198 páginas presentado en diciembre al Jurado Nacional de Elecciones, “un texto breve de sólo cinco páginas en el que se consignan, de un modo sintético, las iniciativas de Gana Perú para la segunda vuelta (…) Es -también a diferencia del plan de diciembre- un buen documento que marca un alejamiento con respecto al plan previo y que está más sintonizado con el ‘Compromiso con los peruanos’, publicado antes de la primera vuelta. Le faltan, sin embargo, los números básicos que permitan conocer los costos de las principales propuestas y la manera de financiarlas”, señaló Alvarez Rodrich.
En cambio, el plan de gobierno de Fuerza 2011 y su candidata, que casi nadie ha analizado con detenimiento, es sólo una lista de intenciones con enormes vacíos en temas como corrupción y derechos humanos.
En reunión de trabajo con la prensa extranjera, Keiko Fujimori sólo dijo sobre el tema de corrupción que “fortalecerá las procuradurías anticorrupción” y sobre el tema de derechos humanos, que será “respetuosa de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos” que se han opuesto abiertamente a su candidatura.
El sociólogo Julio Cotler dijo en una entrevista televisiva que la gran diferencia entre los planes de ambos candidatos es que Humala ha planteado la ejecución de políticas universales de educación, salud, empleo y jubilación, mientras que Fujimori sólo ha propuesto políticas asistenciales. “¿Cuál es la agenda que tiene? ¿Mi Primera Chamba? -empleos dirigidos a jóvenes-, ¿asistencialismo?”, preguntó. “Igualito a la época de Montesinos, vamos a tener las características de un gobierno mercantilista con todo los clientelismos del caso, con lo que ya se sabe cuál es la sociedad que se originará”, dijo, poniéndose en el caso que la candidata llegase a la Presidencia.
Otros analistas como Sinesio López, en declaraciones al diario La Primera , señalan que ante la ausencia de un plan de gobierno serio y viable para gobernar el país, Keiko Fujimori ha empezado a “piratear” propuestas incluidas en el plan de Gana Perú, como el impuesto a las sobreganancias mineras, elevación del sueldo mínimo a 700 soles (250 dólares) y el Bono Gratitud, que pretende imitar a Pensión 65. “Al plan (de Fuerza 2011) le faltaban una serie de temas importantes que fue incorporando a través de la copia descarada del programa de gobierno de Gana Perú. No ha habido allí un trabajo técnico y es por eso que ahí no aparecen los temas de la corrupción y derechos humanos”, precisó. “Estas promesas de gobierno, propias de una administración de centroizquierda, son cínicas, ya que el modelo impuesto por su padre, y que ella misma defiende ahora y ha defendido siempre al decir que se trata del mejor gobierno de la historia de la República, aniquiló todos los derechos laborales y sociales, además de abrogar las libertades de prensa y opinión. Entonces, ¿con qué cara y moral puede decir ahora que está dispuesta a asumir estas acciones?”.

¿Fujimori continuación de Fujimori?

Justamente esa política asistencialista se ha puesto en evidencia con denuncias sobre compra de votos en los sectores más pobres del país a cambio de víveres, a lo que se suma el manejo de la campaña electoral desde la sede de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) de la Policía Nacional, donde Alberto Fujimori se encuentra recluido cumpliendo su condena de 25 años de cárcel.
Además, en el entorno de Keiko Fujimori sólo hay figuras vinculadas al gobierno de su padre, algunas de ellas con graves acusaciones de corrupción como el ex ministro de Economía Jorge Baca Campodónico, mientras que Humala cuenta con el respaldo de reconocidas personalidades democráticas y con impecable trayectoria profesional. Incluso el Premio Nobel Mario Vargas Llosa ha llamado a votar por Humala, afirmando que votar por Fujimori “sería la más grave equivocación que podría cometer el pueblo peruano (…) Equivaldría a legitimar la peor dictadura que hemos padecido a lo largo de nuestra historia”, dijo Vargas Llosa, a la vez que calificó a Alberto Fujimori de “asesino y ladrón”.
Cotler también se pronunció en iguales términos sobre Fujimori: “Para mí, ella representa lo más repulsivo que tiene Perú, porque trata de reivindicar el pasado, pasado que es engaño, robo y crimen; es decir, lo peor que puede tener el Perú”, dijo. “Yo creo que abrimos una puerta para un escenario muy oscuro en caso de que la candidatura de ella lograra ganar”.
En todo caso, el vocero de Keiko Fujimori, Jorge Trelles, confirmó lo que muchos han denunciado y que el fujimorismo había negado: que en el gobierno de Alberto Fujimori se mató gente.
Ante el anuncio de que en el debate entre los candidatos presidenciales, no se incluirían los temas de corrupción y derechos humanos, Trelles dijo: “Nosotros matamos menos que los dos gobiernos que nos antecedieron”.
De inmediato la candidata separó a Trelles como vocero (ya son varios los expulsados de ese cargo por sus nefastas declaraciones), pero no lo ha alejado de su entorno.
En un intento por justificar las palabras de Trelles, Keiko Fujimori dijo ante la prensa extranjera que rechazaba las declaraciones de su ex vocero, quien había intentado hacer “un análisis de las cifras que se publicaron en el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación”. Admitió que se habían producido desapariciones durante el gobierno de su padre, pero que no eran responsabilidad directa de él, como tampoco lo fueron del fallecido ex presidente Fernando Belaúnde (1980-85) ni de Alan García en su primer gobierno (1985-90).
Ante la pregunta de Punto Final sobre su política de derechos humanos, sólo señaló que lo que busca su gobierno es “dar un vida digna a las personas”. Keiko Fujimori tampoco se pronunció sobre el “Compromiso en defensa de la democracia y contra la dictadura” suscrito por Humala, jurando no impulsar la reelección (prohibida por la Constitución), respetar la independencia de los poderes del Estado y la libertad de prensa y de expresión, cumplir con la distribución más justa de los recursos económicos, respetar los derechos humanos, luchar contra la corrupción, garantizar las inversiones extranjeras, ceñirse a los principios de no discriminación e igualdad para todos, entre otros.

(Publicado en “Punto Final” edición Nº 734, 27 de mayo, 2011) 

 

domingo, 29 de mayo de 2011

La profesión periodística ante las protestas ciudadanas

Maria Lamuedra /Teledetodos /Hace unos meses varios miles de profesores universitarios firmamos un manifiesto para denunciar que las medidas "anticrisis" que estaba adoptando el gobierno eran erróneas. Acordamos elaborar unos materiales multidisciplinares que explicasen lo que estaba pasando, quien había causado la crisis, quienes se estaban aprovechando de ella o por qué la gente parecía anestesiada. Siendo mi ámbito el de la comunicación, elaboré un borrador que quería explicar, gracias a varios conceptos y teorías de la información, por qué los medios estaban ofreciendo sólo una visión de las medidas "anticrisis" y por qué la sociedad parecía haberla aceptado.
En estos días he revisado el texto, teniendo en cuenta los últimos acontecimientos. Quiero compartirlo por si nos ayuda a reflexionar colectivamente en estos momentos que muchos queremos significar como un punto de inflexión hacia la recuperación de los ideales del Estado del Bienestar.
1. ¿Por qué los ciudadanos han parecido creer (hasta hace poco) que sólo había una salida posible?
Imaginemos a un filósofo, fundador del partido comunista italiano, Antonio Gramsci, en una cárcel de los años veinte. Tras el fracaso del comunismo y la victoria del capitalismo se pregunta por qué razones un sistema cómplice, como mínimo, de situaciones sociales injustas puede contar con la apreciación popular de tantos ciudadanos en tantos países del mundo. (O'Donnell, 2007). Imaginemos la Europa de los años 20, las migraciones campo-ciudad, las "masas desarraigadas", las inagotables horas en fábricas, y la alienación que esto provocaba. Todo esto estaba causado por el capitalismo, y sin embargo, esa es la opción que parece haber ganado la batalla a las utopías que movieron y conmovieron a la sociedad de la época. ¿Por qué? se preguntaba Gramsci.
La conclusión a la que llega el autor, a grandes rasgos, es que la posición hegemónica lograda por el capitalismo no se basa en el uso de la fuerza bruta fundamentalmente sino que las clases dirigentes negocian y consiguen el consenso de la sociedad para su proyecto. Este consentimiento social se gana, en parte, mediante la puesta en circulación de discursos que legitiman el sistema a través de la información, la ficción o el humor consumido diariamente por la población, principalmente en los medios de comunicación. Hoy cabe que nos preguntemos lo mismo que Gramsci en los años 20 con respecto a las razones que nos hacen aceptar mayoritariamente unas recetas "anticrisis" que recortan nuestros derechos sociales, y que pensemos: ¿tiene la comunicación mediada algo qué ver? ¿el qué? ¿cómo actúa?, y también: ¿qué posibilidades hay de que sirva para subvertir ese proceso, especialmente desde el 15M?
2. ¿Por qué los medios favorecen las visiones del mundo de las elites político financieras?
a) Desde los años 80 numerosos estudios empíricos han documentado que cuando los periodistas y editores se enfrentan a la tarea de decidir qué es noticia (entre miles de acontecimientos que ocurren cada día), uno de los elementos que más consideran es el status de las fuentes y los protagonistas de los acontecimientos. Por eso, vienen al caso algunas metáforas de teóricos clásicos del Newsmaking: "las noticias son sobre los conocidos, (Gans) o "los medios no pueden representarse como una ventana a la realidad, son más bien una red pensada en la medida de los 'peces gordos'" (Tuchman). Por tanto, gran parte de las noticias tratan sobre cuestiones relativas a los sectores político-económicos de élite y/o están basadas en los testimonios de estos grupos.
b)Esta tendencia se agrava por el preocupante estado de la profesión periodística, algo sobre lo que están de acuerdo la gran mayoría de asociaciones de periodistas del mundo. Algunas de las causas de esta situación son las siguientes:
- Expansión del número de medios de comunicación y soportes, al tiempo que el número de periodistas en activo se mantiene o incluso decrece.
- Precariedad de las condiciones laborales de los periodistas. Esto en España produce a su vez, una gran tasa de abandono de la profesión, por lo que los periodistas son cada vez más jóvenes y están más desmotivados.
- Multiplicación de gabinetes de prensa de empresas, instituciones económicas y políticas con personal muy cualificado y que elabora material de gran calidad, para argumentar la postura de cada entidad particular.
Estos tres condicionantes dibujan unas redacciones en las que los periodistas, cada vez más jóvenes, inexpertos y desmotivados, apenas tienen tiempo para elaborar informaciones propias, y se surten fundamentalmente del material que les llega a la redacción proveniente de los gabinetes de prensa, lo cual excluye una vez más, la visión de todos los sectores sociales que no tienen capacidad económica y organizativa para disponer de un gabinete de prensa lo suficientemente influyente.
c) Los medios cada vez se concentran en menos manos, y con gran dependencia económica de los bancos. El sistema de medios españoles es el que permite mayor concentración de nuestro entorno, y los cambios regulatorios introducidos en 2009 por el actual gobierno intensifican esta tendencia. De hecho como resultado, se han producido la fusión de Antena 3 y La Sexta, por una parte y Telecinco y Cuatro, por otra. Esta segunda unión, por ejemplo, pone en relación los intereses del imperio mediático propiedad de Berlusconi, MEDIASET, y de PRISA, que a su vez debe 5.000 millones de Euros al Banco Santander.
d) La relación entre bancos y medios de comunicación es cada vez más estrecha: el mercadeo financiero ahora también es parte de la actividad empresarial de los medios de comunicación, hay actores de la globalización financiera (banca de inversión) que han entrado en la estructura de propiedad de los grandes grupos de comunicación, y en los consejos de administración de los medios se sientan representantes de la banca. Además, se ha producido un endeudamiento progresivo y sin precedentes de los medios con respecto de la banca (Almirón, 2010).
Como resultado, si tradicionalmente los sectores más poderosos han tenido un protagonismo muy privilegiado en los medios, hoy esto ocurre en aún mayor medida porque los periodistas gozan de menos tiempo, motivación y experiencia para contrastar y registrar voces alternativas. Según el Informe sobre la Profesión Periodística en España (2009)- realizado por la Federación Española de Asociaciones de Prensa (FAPE)- un 83,9% de los periodistas reconocen no contrastan las fuentes lo suficiente.
Por si fuese poco, los periodistas son muy conscientes de los intereses económicos y estratégicos de la empresa para la que trabajan y - su posición laboral es tan precaria que, temerosos, practican la autocensura. Además, según el citado informe el 57.6% de los periodistas encuestados en 2009 manifestaron recibir presiones diariamente en el ejercicio de su labor. Del mismo modo, los 23 directores de medios que contestaron una encuesta de la FAPE convinieron que la que la crisis ha reducido la independencia de los medios frente a las fuentes de financiación. Investigaciones similares realizadas en otros países europeos o en Estados Unidos llegan a conclusiones que indican un camino con un paisaje similar.
3. ¿Por qué el público ha tendido a creer que la única forma de luchar contra la crisis es la que está aplicando el gobierno?
Los medios han ofrecido un mayor espacio a la visión de la crisis que legitima la pérdida de derechos y de poder adquisitivo de la ciudadanía y la tilda de "necesaria e inevitable". Esta es la posición del gobierno, las instituciones europeas, los bancos centrales y el FMI que forman un bloque bastante compacto. El escaso nivel de movilización social contra medidas regresivas como el recorte de pensiones o la reforma laboral parecían sugerir que gran parte de la población no conocía (o no confiaba) en las medidas alternativas que presentaban partidos como Izquierda Unida, los sindicatos o asociaciones como ATTAC.
La Teoría del Agenda Setting demuestra que los medios de comunicación influencian la forma en la que el público organiza su percepción del ambiente (Roberts, 1972). Los medios construyen el marco de referencia desde el que los ciudadanos interpretan los hechos que van sucediendo día a día. Se refiere a esos acontecimientos que aparecen en las noticias y cuyas interpretaciones se van sedimentando en ese marco de referencia, que no es de usar y tirar. Por eso se dice que los mensajes que aparecen en los medios tienen efectos a largo plazo. Si en ese esquema de interpretación preponderan las tesis económicas neoliberales, esas también preponderarán en la opinión pública.
Además, la forma en la que se estructuran las noticias es narrativa, es decir una sucesión de causas que dan lugar a consecuencias en un proceso sin fin. Esto implica que si los que promueven la idea de que los recortes sociales y de derechos son capaces de establecer, mediante los medios, un diagnóstico sobre la crisis que legitime las medidas anunciadas, esta lectura se añadirá al marco de referencia desde el que la población interpreta los acontecimientos.
A veces, las élites políticas y económicas fuerzan ese consenso orquestando campañas mediáticas muy elaboradas en los que aparecen un número de agentes sociales supuestamente diferentes ofreciendo opiniones similares. La población puede terminar dándose cuenta del engaño, pero entonces ya suele ser tarde. Un ejemplo claro de ello es la forma en la que el gobierno de Estados Unidos (y el de sus aliados) mintió sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak.
Los medios de comunicación nos dictan sobre qué pensar, y aunque no nos dictan directamente qué pensar, cuando ofrecen mayor espacio a unas tesis sobre otras también influyen en cómo pensar. Esto último se acrecienta en temas que están muy alejados del ámbito de la experiencia directa y del conocimiento directo de la mayoría de los ciudadanos, como son precisamente las cuestiones de macroeconomía y de política internacional.
Los medios también ofrecen algún espacio a visiones alternativas sobre la crisis y cómo afrontarla, por ejemplo a sindicatos, Izquierda Unida u otros colectivos. Por ejemplo, los primeros actos de profesores universitarios sobre las medidas "anticrisis" aparecieron en algunos medios de comunicación, pero en proporción, este tipo de visiones siempre aparece como minoritaria.
4. ¿Por qué el público parecía no conocer estas alternativas minoritarias, a pesar de que tienen mayor sintonía con sus intereses?
La teoría de la Espiral del Silencio, que trata el funcionamiento de la opinión pública ofrece una explicación plausible. Fue creada por Noelle-Newman (1982), fundadora del Institut für Demoskopie Allensbash y directora entre 1964 y 1983 del Institut für Publizistik:
Por una parte, los medios (que confieren estatus a aquellos de quienes habla o que aparecen como fuente) contribuyen a crear "un clima de opinión" que se considera mayoritario sobre un tema. Por otra parte, el público tiende a adherirse a las opiniones que considera mayoritarias. En torno al 80% de los ciudadanos cambian de opinión si sienten que la suya no es la mayoritaria (aunque lleven razón). Sólo un 20% se mantiene fiel a sus creencias. Esto ocurre porque los seres humanos deseamos formar parte de la comunidad y detestamos situarnos en los márgenes o estar marginalizados.
Por tanto, si los medios de comunicación presentan como mayoritarias y consensuadas recetas económicas que en realidad están diseñadas por los intereses de la banca, tales recetas:
a) no sólo pasan a constituir el marco de referencia de los ciudadanos,
b) sino que son consideradas como la opción que alberga mayor apoyo social y provoca la adhesión de grandes sectores de la sociedad.
c) y por tanto, otros grupos sociales, incluso aunque no cambian de opinión, callan.
Por tanto, los agentes que promueven las actuales políticas regresivas, mediante los medios de comunicación van a tachar como marginal cualquier visión alternativa a la crisis (y eso es lo que intentaron hacer el 16 de Mayo, y es lo que parecen estar insistiendo en la segunda semana de movilizaciones). Así frenarán que cualquier opción alternativa pueda ir sumando apoyo social.
5. ¿Por que finalmente está teniendo éxito la movilización 15M?
Ese 20% que seguimos pensando de forma diferente hemos empezado a reconocernos, encontrarnos y a ganar visibilidad. El movimiento altermundista, los llamados nuevos movimientos sociales, algunos de ellos autogestionarios, llevan años funcionando y desarrollándose desde posiciones que no han estado en el centro de la Esfera Pública. El estallido de la crisis y sus consecuentes recortes sociales ha hecho que muchos ciudadanos se hayan aproximado a estas visiones y luego, de forma quieta y callada, hayan comenzado a dejarse ver, con iniciativas como la de Universitarios frente a la Crisis, que sumó más de 3.000 firmas, con la campaña contra la corrupción política promovida por Avaaz, con las campañas en favor de la dación en pago apoyadas por ATTAC, por la movilización de Juventud sin Futuro, y otras muchas alternativas que hoy se han encontrado en el movimiento 15M. Mucha gente joven se ha identificado con este nuevo proyecto, y está sirviendo como aglutinante de colectivos diversos.
En estos días ese porcentaje de la población que quiere defender y desarrollar el Estado del Bienestar con uñas y dientes se ha puesto bajo los focos y se perfila como una opción de futuro, lo cual ya está multiplicando las adhesiones y simpatías del resto de la población que observa que hay un nuevo caballo ganador que representa mejor sus intereses. Ahora bien, esto no es sino el inicio de un complicado proceso de cambio. Hoy por hoy, como manifestaron los resultados electorales del 22M, la sociedad española presenta síntomas muy preocupantes, como una elevada tolerancia a la corrupción política.
6. ¿Qué debe hacer el periodismo profesional y el periodismo de servicio público en este clima? El periodismo profesional, frente a las protestas ciudadanas
"LOS MEDIOS NOS ENGAÑAN" Esta es una de las cuatro consignas que aparecían en los carteles de convocatoria del movimiento 15M. De hecho, en la manifestación de Sevilla pude escuchar abundantes eslóganes contra los medios de comunicación, a los que se retrataba como al dictado de los bancos/partidos mayoritarios, y como ajenos a los ciudadanos. Muchos periodistas y estudiosos del periodismo comparten parte de este análisis, y de hecho un porcentaje de los mismos llevan años denunciando que los procesos de concentración mediática, y la precariedad/juventud que impera en las redacciones son dos de los problemas más importantes de la profesión periodística, y de la sociedad española. Y está la Radiotelevisión Pública, cuyos servicios informativos están ahora situados más cerca de los ciudadanos que en ningún otro momento de su historia, pero que continúa recibiendo ataques, para que no termine de levantar, por fin, la cabeza. Los más recientes vienen del Partido Popular, a quienes los ciudadanos han concedido una victoria sin precedentes en las elecciones municipales del 22 de Mayo.
Muchos de los que han protestado en la Plaza del Sol y en otras plazas españolas no saben de las luchas y vicisitudes de los periodistas españoles, de los sindicatos de periodistas, del arrojo de los profesionales de Telemadrid, la labor del Consejo de Informativos de RTVE y de sus heroicos antecedentes.
Los manifestantes han reconocido que los medios, actualmente, son un problema social, y por ello, su causa es ya la de los que venimos trabajando por mejorar el periodismo. Desean unos medios que sirvan al ciudadano, como nosotros. Y por eso ha llegado el momento de que nos reconozcamos todos como co-responsables del desarrollo del Estado del Bienestar, del que un periodismo responsable y unos medios de servicio público son un pilar fundamental. Es el momento de que la profesión periodística, mediante sus organizaciones profesionales se posicione al lado de los que piden un rescate de la democracia, y al hacerlo, rompa la soledad con la que sentíamos que veníamos luchando. La loable iniciativa "sin preguntas no hay cobertura" debe ser sólo la punta visible de lo que se descubra pronto como un enorme iceberg. A ella ya se suma una un nuevo y breve manifiesto desde twitter, "periodismorealya".
Esta parte de España que hoy pide un Estado más social y menos manipulado, debe ser consciente de que eso requiere, como mínimo, de unos medios de comunicación cuyos profesionales tengan condiciones laborales dignas, un marco legislativo que no favorezca la concentración mediática y una radiotelevisión pública que garantice el acceso plural de los ciudadanos a la Esfera Pública y que sirva como referente deontológico en el ecosistema mediático español.
Fuente:http://www.teledetodos.com/component/k2/item/219-la-profesion-periodistica-ante-las-protestas-ciudadanas.html