domingo, 31 de julio de 2011

Homenaje al librero Enrique Molist *


(...)Enrique Molist es pausado, sosegado. Acaricia los libros con las manos, con los ojos, quizá incluso, tal vez, con el oido, el olfato y el gusto. Como si de las joyas mas preciadas se tratara. Lee, oye, escucha, sugiere, orienta, resume, juzga, y ello sin fanatismos, dogmatismos, aunque sí con una dosis, suficiente y profiláctica, de excepticismo., y ello a tenor de las tesis que Francisco Sánchez , el Escéptico, - filósofo, médico, astrónomo y matemático, judío converso, natural de Tuy, huído, con su familia, a Francia, y que acabaría sus días en Toulouse , en 1623, donde ejerció de médico y como docente en las Facultades de Artes y Medicina - expuso en su obra Quod nihil scitur, preanuncia clarisimo del Discours de la méthode, de René Descartes.
Un hombre, en suma, "en el buen sentido de la palabra, bueno" como dijo de sí Antonio Machado, el Bueno. Un hombre que como hombre, y un librero que en cuanto librero, no ha vacilado, nunca, en optar por la libertad, en defender la libertad, pese a los riesgos que ello, en épocas no muy remotas de nuestra historia, podía suponer: tratese de libertades individuales o de libertades sociales, pues sabe muy bien que las unas son imposibles sin las otras, que las unas incluyen a las otras.

Sergio Vences Fernández

* Homenaje en el año 2006


A Enrique Molist, desde mis 13 años
Paula Rodriguez Pumar
Alumna de ESO


I

Áurea es la palabra.
Es sencilla y tierna:
¿palabra divina!


II

Con papel y pluma. con máquina alada,
u ordenador,
con inteligencia,
se construyen libros,
libros que nos llevan por el ancho mundo.
Hay libros muy grandes,
hay libros medianos y los hay pequeños;
libros que son gordos,
y los hay delgados;
algunos son ágiles., otros son muy lentos,
pero todos tienen
alas
y, es sus alas, vuelan,
por el ancho mundo, nuestras mentes frágiles;
nos abren mil mundos
como nuestra patria


III

¡Libro y libertad!
¡Libertad y letras!
¡Libertad y plumas!
¿Libertad e ideas!
¡Libertad de ser!

A través del libro
que se escribe y lee,
que se vende y compra,
vamos por el mundo
soñando
penando
gozando
pensando,
y haciéndonos hombres, conociendo al otro,
comprendiendo al prójimo.


IV

 ¡Enrique,
librero
y amigo,
que lee y escucha,
que aconseja y rie,
que sabe muchisimo
de la libertad,
de las libertades
por las que luchó!

¡Enrique Molist,
que sigas así,
repartiendo libros,
repartiendo ciencia,
saber,
diversión
alegría,
y gozo sin tregua
a la humanidad!


Liber: De libros y libertades - Homenaje al librero Enrique Molist
Edición a cargo de Sergio Vences Fernández
Edita: Universidade de A Coruña
I.S.B.N.: 84-95322-10-2

sábado, 30 de julio de 2011

¡Socializar la medicina ya! Los desagradecidos

“no hay peor cuña que la del mismo palo”

Antiguo refrán que lo han convertido en axioma, los que han tenido la suerte de estudiar medicina en este nuestro país de manera gratuita. Donde el Estado venezolano se ha esmerado por tener sus facultades de medicina, al corriente, pero que los manejadores de los presupuestos asignados por el Estado venezolano, se encargan de dilapidar, escondiéndose en una mal llamada e interpretada “autonomía universitaria” y que dejaron a un lado la investigación científica. Parafraseando a un “señor feudal” mejicano, “échese a un lado”: así se comportan y pasan resoplando sus “narizotas”, junto a los que piensan que son tontos, que no es otro, que el pueblo.

Gratis, como lo lee usted, ¡GRATIS! ¿Por qué no existen escuelas de medicina en universidades privadas? Por la sencilla razón, de que son insostenibles para ellos, y, porque si tuvieran una, cobrarían, como mínimo, treinta o cuarenta mil bolívares fuertes por semestre. ¿Quién puede pagar esa suma? ¡Ni los ricos! o ¡Mal habidos! Aprovechan la bondad del Estado, para que sus vagos hijos, “estudien” esa carrera, porque “eso sí da billete”.

Se gradúan, muy pocos, con buenas notas; el resto, son “summa cum diez”, los que más se aferran a la explotación del dolor, de la necesidad de los enfermos, mintiéndole a los pendejos como uno, de enfermedades y complicaciones que resultaron después de un estudio “patológico”, del “uñero” del que se trataba, se complicó el “gastroenfroamoriñasis” de la cavidad “infratefliglosis” del “vasohemasagrifibrotemosis” izquierdo del “linfopierniculiteteo” coadyuvante de la “hemodinamia” hereditaria “cardioneuro-oseomusculiyú'o” y va para terapia “inventiva”, pero estamos haciendo todo lo posible que nos permite la ciencia, para salvarle del uñero a la señora. Y, el pendejo, impresionado con la labia del galeno o galena, con las “babas” quijada abajo, impresionado, sin entender, sólo le queda decir: ¡Sí! ¡Sí!, Sí doltol. Con lágrimas, no tanto por la enfermedad de su amada, o de su hija, hermano, padre o madre, sino por los “emolumentos” o chorrera de “churupos” que tiene que parir, para complacer el mercantilismo, va corriendo para una casa de empeños, vende el carro, hipoteca el apartamento, su casa, o se suicida, porque la póliza que paga el Estado se la comieron entre esa combinación letal de la oferta y la demanda: “médico-seguro-clínica”, y si no tienes otro seguro ni nada que vender, te quedarás solo con el dolor y la frustración familiar. Piensan los hipócratas, Hipócrates, que de “algún, tú sabes qué”, sale sangre. Estamos condenados a la angustia y al desespero, por complacer a esa cáfila de disparatados malandros. Se ha preguntado usted, ¿qué diferencia hay entre estos asaltantes “legales” y los ya famosos “pranes”?

Se gradúan gratis, no le retribuyen ni le agradecen a la República el haberlos socorrido, cuando eran imbéciles; salen de las universidades graduados de imbéciles acomplejados, sin una pizca de ciudadanía, de vocación, sin motivación por lo humano, por lo honesto, por la investigación, por el crecimiento de la patria, por el pueblo preterido, del mismo pueblo que ellos salieron y que ahora reniegan, porque asumen o se jerarquizan por encima de su mediocridad despreciando y burlándose de los que no sabemos de medicina y salen a robar al pueblo y al Estado, el que los puso a valer, el que les dio la oportunidad de ser médicos vocacionales, humanos, “cristianos”, salvadores de vidas, que los hay y para reconocerlos y respetarlos basta con recordar a una gran médico venezolano, y de otros tantos, que se llamó: GILBERTO RODRÍGUEZ OCHOA, (Q.E.P.D.), ejemplo de hombre, de médico sin ser santo, ni milagroso, ni ridículo, sin ser usurpador de estratos sociales, solo un luchador incondicional con un fin primordial: el bien colectivo, el bien nacional, el bien de un pueblo ávido de asistencia social.

El Estado venezolano, ese mismo que los graduó, que les tendió la mano, debe y tiene que frenar ese “maldito” concepto mercantilista de las profesiones que velan por lo humano, profesiones que son de interés colectivo, de ese derecho Constitucional, impostergable que es la salud y obligar, sin contemplaciones, así como Jesús de Nazareth, alias “el cristo”, sacó a patadas a los “mercachifles” del templo, en este caso, de los bolsillos del pueblo y del Estado, está obligado a hacerse valer y a imponer el respeto a la ley y a la lógica del soberano y acabar de una vez por todas, con la inminente amenaza inmoral de unos sátrapas corruptos que desde la cuarta república, se han guarecido en un tinglado que cogió pista y vuela sin tener alas que con presunción y pretensión se llama: “federación médica venezolana”.

¡SOCIALIZAR LA MEDICINA YA! Es una obligación del Estado venezolano. Es un clamor del pueblo que se siente asediado por una profesión que se ha tornado peor que vender drogas alucinógenas. Acabar con la avaricia médica. Y, al que no le guste que agarre sus “cachachás” y se vaya bien largo al carajo.

¡PATRIA SOCIALISTA Y VIDA, SIN MÉDICOS MERCANTILISTAS!

gtariba@pgr.gob.ve

Fuente: aporrea .org

LEILA KHALED, una vida luchado por la Liberación de Palestina.


“Las instituciones, gobiernos y países que están en contra de la paz siempre consideraron la resistencia como un acto terrorista, pero en realidad la ocupación es el terrorismo. Por lo tanto, la base del terrorismo en el mundo es Estados Unidos e Israel. Yo me considero parte del pueblo palestino que resiste a la ocupación, y la resistencia es un derecho que tiene cualquier pueblo ocupado” (Leila Khaled)


El 11 de abril de 1944, dos días después de que naciera Leila Khaled, en plena II Guerra Mundial, Anna Frank escribía en su diario: "¿Quién hizo a los judíos diferentes al resto de la gente? ¿Quién permitió que sufriéramos tanto hasta el día de hoy? Fue Dios quien lo hizo, pero será también él quien nos vuelva levantar una y otra vez".

Leila es resistencia, lucha y rebelión equiparable a la imagen del Che Guevara en América Latina. Con apenas 24 años, puso cara a la causa palestina al participar en el secuestro de dos aviones de pasajeros, el primero en 1969, siendo la primera guerrillera palestina que formaba parte de una operación de esta envergadura.

Años después, la típica kefiya árabe, el anillo, la granada, y el Kalashnikov, convirtieron a Leila en el símbolo de resistencia para los palestinos. Su imagen de belleza y violencia plasmada en una fotografía que dio la vuelta al mundo, la convirtió en estandarte de la resistencia palestina y del poder de las mujeres.

En la actualidad sigue luchando por una Palestina libre. Leila Khaled es presidenta de la Unión General de Mujeres Palestinas, miembro del Consejo Nacional Palestino, miembro del Buró Político del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) e historia viva de la resistencia.

Nació en 1944 en Haifa, entonces parte del Mandato Británico de Palestina. Cuando los árabes rechazaron en 1947, el plan de partición de Palestina de Naciones Unidas, la lucha entre los árabes y los judíos sionistas se desató. La familia Khaled, madre y ocho hijos, decidió marcharse al Líbano en 1948, de donde era originaria la madre de Leila, dejando atrás a su padre, que era combatiente y fue una de las primeras víctimas de la ocupación israelí. Cuando tenía cuatro años recuerda que su madre le decía que no recogiera naranjas, porque estaban en el Líbano y las naranjas no eran suyas y que en Haifa tenían muchos naranjos que les estaban esperando a su regreso. Su madre nunca dejó de recordarla que el Líbano era para ellos un refugio temporal hasta que pudieran regresar a su hogar en Palestina. La vida de los refugiados palestinos en los campos fue dramáticamente dura sobre todo en los años que siguieron al Nakba (La Catastrófe). Su refugio temporal se estaba convirtiendo en permanente y sus vidas dependían tan sólo de las escasas raciones de ayuda suministradas por la UNRWA, de la ONU para los refugiados.

Su padre se reunió con ellos años después, tras un periplo de combates por varios puntos de Palestina y ser arrestado y encarcelado en Gaza. Para entonces, la joven Leila sólo pensaba en emularle.

Los profesores de Leila insistían a ella y a otros niños, a manifestarse contra los "días negros" , como el día de la creación del estado de "Israel" el 15 de Mayo de 1948, o la declaración infame de Balfour el 2 de Noviembre de 1917, que llamaba al establecimiento de un hogar para los judíos en Palestina. Sólo tenía ocho años cuando por primera vez tomó parte en una manifestación. Su madre se vistió de negro y nunca volvió a cocinar los días 15 de mayo, en recuerdo a aquel negro día.

Comenzó a militar en el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) desde el exilio, siendo una adolescente de 15 años, impulsada por la frustración de la ocupación y sus propios recuerdos de la 'Nakba', la 'catástrofe' con la que los árabes señalan la creación del Estado de Israel en Palestina. Con quince años se hizo militante del Movimiento Nacional Árabe, cuyo objetivo era la liberación de Palestina y la unidad árabe. La Guerra de los Seis Días, con la que Israel conquistó toda Palestina, motivó que varios líderes de este Movimiento fundaran el FPLP, enfocado en la liberación de Palestina, al que Leila se integró, dedicándose durante dos años a reclutar simpatizantes en Kuwait, hasta que en 1969 se traslada a Jordania para iniciar su entrenamiento como militante armada, que no abandonaría hasta 1982 para convertirse en líder política.

Durante tres meses permaneció en un campo de entrenamiento en Amán aprendiendo a usar armas, junto con otras mujeres. Algunas de ellas una vez entrenadas regresaban a sus hogares, pero muchas otras rechazaban volver antes de completar alguna misión, y una de ellas fue Leila.

El 29 de agosto de 1969 formó parte del equipo que secuestró el Boeing 707 de la TWA Flight que se dirigía a Atenas. El avión fue desviado a Damasco, no sin antes sobrevolar Haifa, por deseo de Leila, que deseaba ver, aunque fuese a miles de pies de distancia, su ciudad. Una vez en territorio sirio, la tripulación y el pasaje fueron evacuados antes de hacer explotar el avión. Nadie resultó herido, ni en este secuestro ni en los que se produjeron hasta 1970 ya que había instrucciones estrictas de no herir a nadie, El objetivo a realizar este acto y los que le siguieron era llamar la atención sobre el pueblo palestino. La comunidad internacional les ayudaba como refugiados, pero nadie les veía como un pueblo con una causa. Era una táctica, no una estrategia a seguir, ya que no pretendían obtener una respuesta de los secuestros, sino de la revolución que siguió a ellos.

Tras someterse a cirugía estética, destinada a cambiar su aspecto físico, donde la realizaron unas ligeras modificaciones en nariz y barbilla, sin anestesia general, porque ella dijo que “Tengo una causa más grande y noble que la mía propia, una causa en la cual todos los intereses privados tiene un segundo lugar", un año después participó en su segundo secuestro, una acción simultánea en la que fueron capturados tres aviones, el 6 de septiembre de 1970. Khaled y Patrick Arguello, un miembro de la resistencia palestina de origen nicaragüense, intentaron el secuestro del vuelo Al Flight 219 de Ámsterdam a Nueva York. El secuestro fue frustrado por la seguridad israelí. Arguello murió tiroteado en la operación y Leila fue alcanzada por la parte baja del cuello por una bala, causándole una pérdida de conocimiento. Cuando despertó estaba atada de pies y
manos y siendo pataleada.

Fue detenida cuando tomaron tierra en Londres, convirtiéndose en titular de primera página en todos los informativos del mundo. Aun así el FPLP no estaba dispuesto a perder a su guerrillera más mediática, y una serie de atentados y secuestros convencieron a los británicos de que era mejor liberarla. Y tras pasar 28 días en prisión, el 1 de octubre de ese año, y en el transcurso de un intercambio de prisioneros con el FPLP, Leila Khaled recuperó la libertad, convirtiéndose en una leyenda viva del terrorismo internacional o de la resistencia como a ella le gusta denominarlo.

Las mujeres de occidente, por aquel entonces, consideraban a Leila como un ejemplo de protesta contra el machismo. Las mujeres de la época de los 70 recuerdan lo que Leila significó para ellas, y nunca fue considerada como una terrorista, ya que entendieron que defendía una causa justa, "Si el mundo no te escucha, mientras siga tu represión, todos los métodos son factibles para llamarle la atención a tu problema". Leila lo consiguió, y con ello abrió el camino de Palestina al mundo.

Regresó al Líbano tras su liberación, ya que el monarca hachemí había expulsado a los militantes palestinos de Jordania durante el ‘Septiembre Negro’. Años después, en 1973, se enfrascó en otra lucha, esta vez contra el Ejército libanés que intervenía en los campos palestinos para abortar cualquier intento de rebelión. En 1974 fue nombrada miembro del Comité Ejecutivo de la Unión de Mujeres Palestinas, lo que duplicó su trabajo en los campos de refugiados.

Faltaba un año para que estallase la Guerra Civil libanesa, precisamente con un ataque contra un autobús palestino en Beirut. Leila confiesa que se vio obligada a tomar de nuevo las armas y, con más razón, lo hubiera hecho en 1982 cuando los israelíes invadieron el Líbano, pero entonces se encontraba embarazada de su primer hijo Bader, por lo que abandono el país de los cedros junto con el resto de militantes de la Organización para la Liberación de Palestina, que englobaba a todos los grupos y era liderada por Yasir Arafat. Con ello, se cumplía el acuerdo de cese al fuego de la ONU, que implicaba también la retirada israelí, algo que no hicieron.

Su destino sería esta vez, Siria, donde se ocuparía de la responsabilidad de educar a sus hijos hasta 1992, cuando regresó a Amán, desde donde hoy, observa, con pesar, cómo el conflicto Israel-palestino ha derivado en una lucha fratricida.

Casada con el médico Fayez Rashid Hilal, hoy vive con sus dos hijos en Amman, Jordania y recientemente su vida fue objeto de una película titulada “Leila Khaled, Hijacker”.

Leila no ha podido volver jamás a Haifa pese a que su mayor sueño. Ni siquiera sabe si su casa sigue en pie, aunque las últimas noticias, de hace cuatro años, era que permanecía entera y deshabitada.

En los últimos 60 años, desde la 'Nakba', Leila sólo ha pisado Israel en 1996, tras ser elegida parlamentaria en las elecciones palestinas. No pudo visitar Haifa ni tampoco Jerusalén, pero sí Gaza y Ramala.

Su deseo es la instauración de un estado democrático donde los refugiados regresen, y palestinos e israelíes convivan en igualdad de condiciones.

"Que nos dejen regresar y entonces discutiremos juntos, podemos llegar a una solución democrática y humana que ponga fin a este conflicto. Si no tomamos en consideración a ambas partes en conflicto no habrá solución. Debemos tomar el ejemplo sudafricano para lograr la paz". (Leila Khaled)




ELEGÍA DE LEILA KHÁLED
(Meira Delmar)

Te rompieron la infancia, Leyla Kháled
lo mismo que una espiga
o el tallo de una flor,
te rompieron
los años del asombro y la ternura,
y asolaron la puerta de tu casa
para que entrara el viento del exilio.

Y comenzaste a andar,
la patria a cuestas,
la patria convertida en el recuerdo
de un sitio que borraron de los mapas,
y dolía más hondo cada hora,
y volvía más triste del silencio,
y gritaba más fuerte en el castigo.

Y un día, Leyla Kháled, noche pura,
noche herida de estrellas, te encontraste
los campos, las aldeas, los caminos,
tatuados en la piel de la memoria,
moviéndose en tu sangre roja y viva,
llenándote los ojos de sed suya,
las manos y los hombros de fusiles,
de fiera rebeldía los insomnios.

Y comenzaron a llamarte nombres
amargos de ignominia,
y te lanzaron voces como espinas
desde los cuatro puntos cardinales,
y marcaron tu paso con el hierro
del oprobio.

Tú, sorda y ciega, en medio
de las ávidas zarpas enemigas,
ardías en tu fuego, caminante
de frontera a frontera,
escudando tu pecho contra el odio
con la incierta certeza del regreso
a la tierra luctuosa de que fueras
por mil manos extrañas despojada.

Te vieron los desiertos, las ciudades,
la prisa de los trenes, afiebrada,
absorta en tu destino guerrillero,
negándote al amor y los sollozos,
perdiéndote por fin entre la sombra.

Nadie sabe, no sé cuál fue tu rumbo,
si yaces bajo el polvo, si deambulas
por los valles del mar, profunda y sola,
o te mueves aún con la pisada
felina de la bestia que persiguen.

Nadie sabe. No sé. Pero te alzas
de repente en la niebla del desvelo,
iracunda y terrible, Leyla Kháled,
oveja en lobo convertida, rosa
de dulce tacto en muerte transformada


Autora: MaríaTorres


Fuentes:





viernes, 29 de julio de 2011

Pensamientos en mi mochila camino de Madrid, o pensamientos de autobús

Carlos Martínez García – ATTAC Andalucía.
La defensa del sistema público de pensiones y la vuelta de la edad de jubilación a los 65 o 60 años deben volver a ser reivindicaciones centrales. La lucha contra la dictadura de los mercados también. Las medidas anti-crisis que está imponiendo la UE y el FMI solo se basan en reducir costes sociales y salarios y en eliminar empleo público, esto solo traerá más paro y más pobreza.
El profesor Navarro argumenta excelentemente como las medidas de austeridad, que en resumen son reducir salarios y prestaciones sociales, están impidiendo la remontada. Yo personalmente pienso y, aún a riesgo de equivocarme, afirmo que a las grandes fortunas y grupos financieros no les importa esto lo más mínimo, pues al estar la economía financiarizada y no ser productiva ellos obtienen sus beneficios de mover las capitales en el mundo de las finanzas globales y por tanto sus negocios son la deuda pública o la especulación, ahora ya con los elementos fundamentales de la cadena alimentaria humana. Saben que los y las pobres primero se preocupan de comer y luego de todo lo demás.
Los Capitalistas son tan ruines que imaginan que el empobrecimiento también genera humillación y favorece la sobrexplotación humana, de hecho seguro que piensan de esta forma.
Creo que debemos volver a decir las cosas por su nombre. Es cierto que los gobiernos de las potencias centrales están cediendo ante los mercados financieros. De hecho, estamos como estamos por que políticamente así se ha decidido. Lo que vivimos son los frutos del triunfo de la Revolución conservadora de los años ochenta y noventa del siglo pasado.
Pero ninguna fuerza política con capacidad de tener poder en Europa ha hecho frente a esta situación, por lo que modificar el estado de las cosas es tarea de la ciudadanía, de las clases populares y de su capacidad de auto-organización. Y lo diré hasta la saciedad: hay alternativas, alternativas posibles y realistas, los artículos en las web de Attac están plagadas de ellas.
Pero también necesitamos de la organización, nuestra, plural y participativa, pero con intenciones políticas; la política en el más alto sentido de la palabra, en el concepto clásico de la misma es imprescindible para simplemente entendernos y poder cambiar las cosas. Los Foros Sociales Mundiales han llamado a la acción política de las clases populares y trabajadoras y han denunciado firmemente el capitalismo que es el mal más terrible que padece la humanidad.
Hay experiencias muy interesantes de auto-organización política, de forma abierta. Por ejemplo, en el Estado Español las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción están haciendo reflexiones dignas de ser tenidas muy en cuenta por todas y todos los que queremos que esto cambie y lo haga para bien de la ciudadanía.
No olvidemos pues en nuestras reivindicaciones y propuestas la Democracia Económica. Hoy la barrera fundamental entre la izquierda y la derecha, o entre el liberalismo y el altermundismo o el socialismo transformador y democrático, está precisamente en defender o no la democracia económica, entre apoyar o no el reparto.
Lo que el poder y los poderosos quieren es nuestro aislamiento, por ello tenemos que caminar en la difícil trocha de la acumulación de fuerzas, la elaboración de un programa y la búsqueda de alianzas, entre sectores sociales, sindicales y de elaboración política. Ahora bien, si confundimos política con los profesionales y las profesionales que vemos constantemente en televisión, eso es nuestro problema o hacerles el juego.


jueves, 28 de julio de 2011

ROSARIO SÁNCHEZ MORA, “La Dinamitera”


“Mi lucha mereció la pena".

Rosario trascendió la levedad de la vida cuando Miguel Hernández la inmortalizó en su poemario "Vientos del pueblo (1936-1937)": Rosario, dinamitera, sobre tu mano bonita, celaba la dinamita sus atributos de fiera [...] ¡Bien conoció el enemigo la mano de esta doncella, que hoy no es mano porque de ella, que ni un solo dedo agita, se prendó la dinamita y la convirtió en estrella!”. Ese poema detalla en unas líneas un día de 1936, al poco estallar la Guerra Civil. Aquel día Rosario perdió su mano derecha manipulando dinamita. Apenas tenía experiencia. Unas semanas antes, el 19 de julio de 1936, con 17 años, se había incorporado a las milicias populares para detener desde el frente de Somosierra, a las tropas rebeldes del general Emilio Mola.

Rosario Sánchez Mora, nació en Villarejo de Salvanés, Madrid, el 21 de abril de 1919. Su padre, Andrés Sánchez, se dedicaba a fabricar carros, galeras y aperos de labranza. Huérfana de madre desde muy joven, cuando tiene 16 años se traslada a Madrid para vivir con unos vecinos de Villajero, que se la habían traído con ellos para cuidar a sus hijos. Ellos habían cuidado de Rosario cuando murió su madre. Su padre no quería que se marchara del pueblo, pero al final accedió con la condición de que aprendiera corte y confección. Él hubiese preferido que estudiara para comadrona o maestra, pero sin dinero para pagar los estudios, un oficio era lo más que podía ofrecerle. Andrés se había vuelto a casar y tenía otros cinco hijos de su segundo matrimonio, de modo que no le pareció mal que su hija mayor se marchara a la capital para labrarse un futuro.
Nada más llegar a la ciudad Rosario se hace militante comunista y comienza a trabajar como aprendiz de corte y confección en un Círculo Cultural de las Juventudes Socialistas Unificadas en Madrid. Esa era su vida cuando estalla la Guerra Civil Española.
En la madrugada del 19 de julio de 1936, decenas de camionetas partieron rumbo a Buitrago repletas de jóvenes que se habían ofrecido voluntarios para combatir. Entre ellos viajaba una muchacha de diecisiete años, Rosario Sánchez Mora. Se había alistado la tarde anterior, sin decir nada a su familia, en el centro cultural Aída Lafuente de la Juventud Socialista Unificada. Fue una de las primeras.
Rosario y sus compañeros fueron encuadrados en una de las unidades de choque que se batían con el enemigo en primera línea de fuego, a las órdenes de un muchacho de veintiséis años, robusto, de mediana estatura y barba cerrada: Valentín González, al que todos apodaban El Campesino. Con un mosquetón de siete kilos de peso y sin otras nociones de armas que las que recibió en la trinchera, Rosario comenzó a pelear como un miliciano más en una línea del frente que se prolongaba a través de kilómetros.
Tras dos semanas de enfrentamientos, en los que lograron contener a los rebeldes, la guerra en la sierra dejó de ser una batalla abierta para convertirse en una batalla de posiciones. Rosario fue destinada entonces a la sección de dinamiteros. El grupo tenía su base en una casa abandonada a unos cinco kilómetros de la línea de fuego, donde disponían de un pequeño polvorín en el que almacenaban los explosivos y se confeccionaban unas rudimentarias bombas. Los artefactos eran botes de leche condensada reciclados hasta convertirse en granadas de mano. El proceso era simple: se llenaba la lata con clavos, tornillos y cristales, y sobre ellos se vertía la dinamita. Después se cerraba el bote con su propia tapa y se ataba con una cuerda y trapos para que no se derramase el contenido. La tarea más peligrosa era colocar el fulminante y la mecha para que aquello estallara.
La mañana del 15 de septiembre, Rosario y diez compañeros aprendían a efectuar una descarga con cartuchos de dinamita, mucho más fáciles de manejar que las bombas lata. Rosario estaba situada la última a la izquierda. Cuando prendió su mecha, la oyó silbar. La noche anterior había llovido y estaba húmeda. Se quemaba por dentro, pero no por fuera, y no sintió el calor de la llama en la uña de su dedo pulgar, que indicaba el momento de lanzarla. El cartucho estalló en su mano derecha, que quedó destrozada por encima de la muñeca. Herida de gravedad, la operaron en el hospital de la Cruz Roja en La Cabrera, donde consiguieron salvarle la vida.

Llevaba varios días convaleciente en el hospital cuando el filósofo y catedrático de la Universidad Central de Madrid José Ortega y Gasset acudió a visitarla al conocer la historia de una muchacha muy joven que había perdido una mano en el frente. Iba camino de Valencia y aprovechó el viaje para informar de lo ocurrido al padre de Rosario, que esa misma noche se desplazaró al hospital. Andrés, ferviente republicano y presidente de Izquierda Republicana en Villarejode Salvanés, el valor de su hija le llenaba de orgullo.
La unidad de choque de El Campesino se había convertido en la 10ª Brigada Mixta, con más de tres mil hombres, y su comandancia estaba en el convento de las clarisas de Alcalá de Henares. Rosario fue recibida como una heroína y destinada al Comité de Agitación y Propaganda. La estancia en Alcalá fue corta, apenas unas semanas, porque El Campesino trasladó su Estado Mayor a Ciudad Lineal, primero, y a un chalé en el número 11 de la calle de O’Donnell de Madrid, después, y Rosario se fue con él como encargada de la centralita del edificio. Antonio Aparicio, el joven poeta sevillano al que había conocido en Alcalá, se convirtió en uno de los habituales del lugar y pronto entablaron amistad. Un día vino acompañado de otro poeta y amigo al que, por sus palabras, rendía veneración. Éste no era otro que Miguel Hernández, que había escrito un poema a aquella joven de cuyas hazañas en el frente tanto le hablaba su compañero. Se lo presentó y le dio a leer los versos. La amistad con Antonio se amplió también a Miguel, y con el tiempo a Vicente Aleixandre.
Una mañana irrumpió en las oficinas un joven al que Rosario no había visto nunca. Era alto y apuesto, el pelo o¬ndulado y los ojos claros. Un latigazo le recorrió el corazón. Desde entonces esperaba con impaciencia sus visitas, que comenzaron a hacerse cada vez más frecuentes. Del cruce de miradas pasaron a los saludos y a animadas charlas. Se llamaba Francisco Burcet Lucini, tenía veinte años y era sargento de la Sección de Muleros de la Brigada. Comenzó a cortejarla y semanas después, azorado y nervioso, le pidió relaciones. Rosario aceptó. Su recién estrenado noviazgo se limitaba a encuentros fugaces y a algún breve paseo por el Retiro. Nunca fueron juntos al cine, ni ella le dejó que la cogiera de la mano, y mucho menos que le diera un beso.
Había transcurrido un año de guerra cuando se le presentó la ocasión de volver al frente. La 10ª Brigada Mixta de El Campesino en el verano de 1937 intervino en una ofensiva hacia Brunete para intentar atrapar a las fuerzas nacionales que sitiaban Madrid desde el suroeste. Rosario fue elegida para convertirse en cartera del frente, encargada de ser el nexo de unión con el Estado Mayor en la capital y de llevar la correspondencia de los soldados. Las cartas para el frente se recibían en una dependencia situada en el número 18 del paseo del Prado. Un grupo de muchachas las ordenaban por brigadas, batallones y compañías, y las introducían en sacas debidamente identificadas. A las ocho de la mañana, Rosario y sus compañeros acudían puntuales a recoger la correspondencia, y sin demora se dirigían dando un rodeo para evitar las zonas más próximas a las posiciones enemigas, aunque en más de una ocasión fueron tiroteados al introducirse por error en territorio controlado por los nacionales. Hasta que el 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol, los nacionales recuperaron de nuevo Brunete.
Rosario regresó a Alcalá y se caso con Paco, que llevaba meses insistiendo en ello. El enlace por lo civil se celebró el 12 de septiembre, acompañados de familiares y amigos. Alquilaron una modesta vivienda en la localidad, donde vivieron su pasión durante unas semanas intensas. Rosario se quedó embarazada, pero su felicidad duró poco. El 21 de enero de 1938, Paco partió rumbo a Teruel. Durante meses su único contacto fueron las cartas que se escribían. Angustiada por semanas de espera sin nada que hacer, limitándose a ver pasar los días desde su estado de gravidez, Rosario comenzó a trabajar en la oficina que Dolores Ibárruri, La Pasionaria, había organizado en el número 5 de la calle de Zurbano para reclutar mujeres que cubrieran los puestos de trabajo que los hombres dejaban libres cuando marchaban al frente. Estuvo hasta el 22 de julio, cuando dio a luz a una niña en el hospital de Santa Cristina, a la que puso de nombre Elena.

Las cartas de Paco dejaron de llegar y Rosario no supo si había muerto, había logrado escapar a Francia o era uno de los miles de prisioneros que hicieron los nacionales en su avance. El 26 de enero de 1939, las tropas de Franco entraban en Cataluña, y tres meses más tarde lo hacían en Madrid. La guerra había terminado. Rosario dejó a su hija en buenas manos e intentó escapar por Alicante con su padre, donde fueron capturados con otros quince mil republicanos que esperaban exiliarse a bordo de barcos de la Sociedad de Naciones que nunca llegaron a puerto. Fueron conducidos al campo de los Almendros, donde fusilaron a Andrés. Rosario fue liberada y trasladada semanas después a Madrid, donde fue detenida de nuevo por vecinos falangistas de su pueblo, que la encarcelaron en la prisión de Villarejo y después en la de Getafe mientras se incoaba el procedimiento sumarísimo de urgencia. La petición fiscal de muerte fue conmutada por 30 años de reclusión por un delito de adhesión a la rebelión. Ella, que había defendido la legalidad republicana, era acusada de haberse levantado contra quienes la violentaron.
Su primer destino fue la prisión de Ventas, convertida en un enorme almacén humano en el que se hacinaban más de cuatro mil mujeres, pese a que su capacidad era de cuatrocientas. En ella permaneció por espacio de dos meses y medio, hasta su traslado a la prisión de Durango, un antiguo convento de monjas. Comenzaba un periplo carcelario que habría de llevarla a las cárceles de Orúe y finalmente a la de Saturrarán, donde el 28 de marzo de 1942, tras sufrir tres años de encierro y todo tipo de calamidades, fue puesta en libertad gracias a los beneficios penitenciarios que el nuevo régimen se veía obligado a decretar periódicamente para aliviar sus prisiones. El mismo día en que ella pisaba de nuevo la calle moría en la prisión de Alicante Miguel Hernández.

Desterrada a doscientos kilómetros de Villarejo, Rosario marchó a Samprón, una pequeña aldea del Bierzo leonés, en el que vivía una compañera de prisión que había recuperado la libertad antes que ella. Durante dos meses, la guerra se convirtió en un recuerdo lejano, hasta que el instinto por recuperar a su hija le hizo regresar a Madrid pese a la prohibición de hacerlo. En la capital buscó la ayuda de otra compañera, Rufina Núñez, que la acogió en su domicilio. Las semanas siguientes descubrió que su hija Elena estaba al cargo de su suegra. Acababa de cumplir cuatro años y era una niña espigada y flaca que rompió a llorar cuando aquella desconocida que decía que era su madre la abrazó con toda la fuerza de que fue capaz. La vida pareció recuperar el sentido, Tan sólo faltaba Paco, de quien su suegra le aseguró que no sabía nada desde el final de la guerra. Tuvo que ser su cuñado José Luis quien le desvelara que su marido vivía en Oviedo, se había vuelto a casar y tenía dos hijos. El régimen de Franco había anulado los matrimonios civiles de la República y ella era, a efectos legales, una madre soltera.
Viajó a Asturias en su busca, pero tampoco lo encontró. Le dijeron que hacía nueve días que se había mudado con su familia a Barcelona en busca de trabajo. Pensó que todo había terminado. Rehízo su vida con un hermano del marido de Rufina, con quien tuvo otra hija, se separaron al cabo de dos años y ella comenzó a vender tabaco americano de contrabando en la plaza de Cibeles. Hasta allí fue a su encuentro Paco. Cuando se encontraron habían transcurrido quince años desde su despedida en marzo de 1938. Demasiado tiempo para que todo volviera a ser igual.
Rosario falleció el 17 de abril de 2008. Fue enterrada en el cementerio civil de Madrid, donde yacen los restos de Pablo Iglesias y Dolores Ibárruri. Rosario Dinamitera, el poema, pronunciado en los primeros minutos del sepelio, fue el mejor responso y el mejor homenaje.

Rosario se fue diciendo que la lucha por la III República no había muerto en su corazón.
“La mía ha sido una vida dura y valiente, porque si no le hubiera echado agallas no sé qué habría sido de mí"
 

Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Nadie al mirarla creyera
que había en su corazón
una desesperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,
sedienta de una explosión.
Era tu mano derecha,
capaz de fundir leones,
la flor de las municiones
y el anhelo de la mecha.
Rosario, buena cosecha,
alta como un campanario
sembrabas al adversario
de dinamita furiosa
y era tu mano una rosa
enfurecida, Rosario.
Buitrago ha sido testigo
de la condición de rayo
de las hazañas que callo
y de la mano que digo.
¡Bien conoció el enemigo
la mano de esta doncella,
que hoy no es mano porque de ella,
que ni un solo dedo agita,
se prendó la dinamita
y la convirtió en estrella!
Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.
Digna como una bandera
de triunfos y resplandores,
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.
(Miguel Hernández.)


Fuentes:
“Rosario Dinamitera: una mujer en el frente”, de Carlos Fonseca (2006)


miércoles, 27 de julio de 2011

La crisis de la deuda pública: ¿qué crisis?


Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 25 de julio de 2011
Es importante no perder la perspectiva de lo que ocurre en la Eurozona, pues la avalancha neoliberal reproducida a través de los medios de mayor difusión es tal que a veces es difícil ver la realidad tal como es a través de tanta desinformación. Veamos los datos. Y el primero que aparece con toda claridad es que ni la Unión Europea (UE), ni la Eurozona tienen ningún problema de deuda pública. En realidad, la deuda pública promedio de la UE y de la Eurozona es más baja que la existente en EEUU. Es más, dentro de EEUU, el déficit y la deuda pública de California es mayor que el déficit y la deuda pública de Grecia, dentro de la Eurozona. Es importante que estos datos se conozcan porque el nivel de alarma sobre el nivel de la deuda pública en la Unión Europea ha alcanzado niveles totalmente desproporcionados.
¿Cuál es, pues, el problema? La respuesta es fácil de ver, aunque usted, lector, no la verá en los medios de mayor difusión, y es que el mal llamado “problema de la deuda” reside en causas políticas, más que económicas o financieras.
De nuevo, veamos los datos. Los intereses de la deuda de algunos países europeos en la periferia de la Eurozona (los mal llamados PIGS) son muy elevados, forzando a los estados de estos países a pagar cantidades exuberantes y claramente desorbitadas, que consumen muchos recursos públicos que se podrían utilizar en otras actividades como, por ejemplo, en sanidad o educación públicas (que están muy poco financiadas en estos países).
Pero la pregunta que debemos hacernos es ¿cómo puede ser que Grecia tenga que pagar intereses tan altos y California no? Pues la respuesta es que EEUU tiene un gobierno federal que ayuda a California a través de una serie de medidas realizadas por un conjunto de instituciones (incluido el Banco Central Estadounidense, llamado en inglés The Federal Reserve Board) que no existen en la Eurozona, ni tampoco en la Unión Europea. Ahí está la raíz del problema. Y no existen porque la banca (que tiene nombres y apellidos concretos) en los países de la UE y sobre todo en el establishment europeo (el Consejo de Europa, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo) tiene un enorme poder sobre las instituciones políticas y no permite que se establezcan. Así de claro. Lo que está ocurriendo en la UE es algo similar a lo que ocurriría en EEUU en caso de que, a pesar de que los cincuenta estados que componen EEUU tienen la misma moneda (el dólar), no hubiera un gobierno federal que se responsabilizara de ello. Por muy extraño que ello parezca, esto es precisamente lo que está ocurriendo en la Unión Europea y en la Eurozona. Es el sueño del pensamiento neoliberal (que es la ideología sobre todo del capital financiero), que consiste en eliminar el estado o disminuir sus responsabilidades al mínimo (excepto cuando se trata de ayudas para salvar a la banca).
El Banco Central Europeo no es un Banco Central
El lector podrá indicar que la UE tiene ya un Banco Central, el Banco Central Europeo, BCE. Pero, por extraño que parezca, tal entidad no es un Banco Central. En realidad, es un lobby de la banca y, muy en particular, de la banca alemana. Llega a tal extremo, que el BCE presta (en realidad, casi regala, dinero, pues los intereses son bajísimos, un 1%) a los bancos privados, pero no a los estados con dificultades, como son los estados periféricos de la Eurozona. Es cierto que recientemente ha comprado a regañadientes bonos de los estados con dificultades, pero no los puede comprar directamente a los estados, sino que tiene que hacerlo comprando tales bonos públicos a los bancos, algo que beneficia a los bancos que se engullen un buen bocado. ¿Le parece injusto? Sí, lo es, y es mucho más que suficiente para indignarse. Pero lo mismo ocurre en España, donde una entidad pública, ICO, ha estado prestando 20.000 millones de euros, no directamente, sino a través de bancos como el Santander y el BBVA, que se han ido enriqueciendo todavía más con las consiguientes comisiones. ¿Por qué el estado necesita de la banca privada? En realidad, no la necesita. Podría, y debería, establecer un sistema bancario público, como solía tener, que funcionaba mejor, por cierto, que el sistema privado actual
En realidad, si los gobiernos quisieran, el problema de la deuda pública se resolvería rápida y fácilmente. La UE podría establecer unos bonos propios, llamados eurobonos, que se venderían muy bien pues, recuerde que la UE no tiene un problema de deuda pública. Son sólo los países periféricos que tienen tal problema. Y la UE podría permitir que la deuda nacional de estos países periféricos se convirtiera en eurobonos. Los especuladores dejarían de amenazar a aquellos países, de la misma manera que no se especula en contra del dólar, en contra de EEUU o en contra de California. La UE podría establecer una Autoridad Pública Financiera que crease los bonos que serían comprados y gestionados por el BCE que, por cierto, debería transformarse en un Banco Público, responsable a las autoridades electas y representativas de la Unión Europea, incluido el Parlamento Europeo, que debería tener mucho más poder del que tiene ahora.
Y los Bancos Centrales de cada país (hoy también lobbies de los bancos de aquellos países) deberían regular, supervisar e intervenir el sistema financiero nacional (que en teoría aparece en su narrativa, pero no en la práctica), estimulando y facilitando, como he dicho en el párrafo anterior, el establecimiento de bancos públicos que tuvieran como objetivo principal ofrecer créditos a personas y a empresas, en lugar de aumentar los beneficios de los accionistas. La banca privada ya ha mostrado que este último objetivo entra frecuentemente en conflicto con la provisión de crédito. La irresponsabilidad e incompetencia de la banca privada no la hace acreedora del espacio económico que ocupa en España.
Es más que suficiente para indignarse
Hace falta una movilización general, que rompa con la enorme influencia de la banca en las instituciones políticas del país. De ahí la enorme valía del movimiento 15-M, en su exigencia de democratizar al estado español, un estado escasamente democrático, que parece representar más a los intereses financieros y a los intereses de la gran patronal que los intereses de la población, y muy en particular de las clases populares. Y la evidencia accesible documenta ampliamente ese hecho. La representatividad, eje de un sistema democrático, está muy limitada en España, resultado de un sistema electoral muy sesgado a favor de las fuerzas conservadoras y los intereses económicos, financieros y mediáticos que éstas representan. De ahí que lleven razón aquellos del movimiento 15-M al indicar que la clase política “no les representa”. Aún cuando tal dicho es una simplificación, en parte lingüista, pues incluye en la clase política a partidos políticos que están siendo marginados y discriminados por los establishments políticos y mediáticos, el mensaje que aquel eslogan subraya es que la clase política dominante no les representa. Es difícil poner en duda esta afirmación, tal como hizo recientemente el predecible Fernando Savater, quien con el estilo vulgar, grosero y ofensivo que le caracteriza, acusó al movimiento 15-M (a los que definió como un “hatajo de mastuerzos”) de no entender la democracia española, subrayando que sí que les representa. Me temo que tal autor conoce la realidad española peor que los indignados del 15-M. El hecho de que grandes sectores de la población no estén ni se sientan representados por los que toman o tomarán decisiones altamente impopulares, es un problema grave para la democracia incompleta que tenemos.