jueves, 29 de diciembre de 2011

WARIS DIRIE, “Flor del desierto”

“La escisión constituye un intento de conferir un rango inferior a las mujeres al señalarlas con esta marca que las disminuye y que es un recordatorio constante de que sólo son mujeres, inferiores a los hombres, de que ni siquiera tienen ningún derecho sobre su propio cuerpo ni a realizarse física o espiritualmente..”
(Tomás Sankara, presidente de Burkina Faso 1983-87)

 Waris Dirie  nunca se hubiera imaginado  que su vida cambiaría radicalmente hasta el extremo de erigirse como modelo de auto superación y valentía para mujeres de todos los países. Desde pequeña se dio cuenta de que en el mundo "no había respeto hacia las mujeres" y decidió "tener otra vida". Gracias a esta decisión, logró sobrevivir. Sus dos hermanas no lo consiguieron.
La mutilación genital femenina no es un problema exclusivamente africano. Según estimaciones de la ONU, afecta a diario a unas 8.000 niñas. Se practica abiertamente en 28 países africanos, árabes y asiáticos pero, debido a la emigración, también en Europa, EEUU o Canadá. Más de 2.000 niñas mueren cada día por infecciones tras esta práctica. 
Nació en 1965 en el desierto de Somalia y en el seno de una familia nómada musulmana del clan de Darod. Waris significa “Flor del desierto”. Desconoce el día y el mes de su nacimiento. Cuando tenía cinco años, siguiendo las costumbres familiares y culturales fue sometida a la mutilación genital. La mujer que lo hizo no mostró ninguna compasión. Se limitó a sacar una cuchilla rota, en la que se podía apreciar la sangre de otra niña. Cuando acabó de cortar, cogió unas espinas, con las que atravesó la vulva y usó hilo para cerrar la herida. Durante cuarenta días, estuvo con las piernas atadas para evitar que la herida se abriera.
A los trece años su padre quería casarla con un hombre de sesenta años. La única forma de evitarlo fue desaparecer. Una noche se marchó, corriendo, asustada y durante un tiempo sobrevivió como pudo, hasta que consiguió ser acogida en casa de un tío, diplomático, que decidió llevarla a Londres para que ayudara en los trabajos domésticos de la embajada somalí. Cuando estalló la guerra civil en su país y su tío se vio obligado a abandonar Londres queriéndosela llevar con él a Somalia, Waris volvió a escapar. Consiguió trabajo de limpiadora en un restaurante de una famosa cadena de comida rápida, donde la descubrió el fotógrafo de moda Terence Donovan y comenzó una carrera meteórica que la trasladó a las pasarelas de Milán, París y Nueva York y la convirtió en una de las modelos más famosas. Fue la primera modelo africana en posar para la portada en una afamada revista de moda y aprovechó su oportunidad en el cine como chica Bond en “Alta tensión”.
En 1997, en el momento crucial de su carrera, Waris confesó públicamente en una entrevista que ella había sido víctima de la mutilación genital femenina. La entrevista y el artículo desataron una oleada de asombro y compasión que atrajo la atención de los medios de comunicación y de la comunidad internacional. El que era entonces Secretario General de la ONU, Kofi Annan, la nombró Embajadora Especial de las Naciones Unidas para la eliminación de la Mutilación Genital Femenina (MGF), puesto que desempeño hasta el año 2003. 
Ese mismo año ve la luz su autobiografía “Flor del desierto”, de la que se han publicado más de cincuenta ediciones autorizadas, vendiéndose once millones de copias en todo el mundo. En 2001 publica su segundo libro “Amanecer en el Desierto”, en el que relata su experiencia como Embajadora Especial de la ONU contra la MGF y su regreso a Somalia para reencontrarse con su familia. Por este libro recibe, junto a Paulo Coelho, el premio Corine Award por ser el más vendido del año 2002. En su tercer libro “Niñas del desierto” publicado en 2005, Waris Dirie habla del día que rompió su largo silencio, de sus encuentros con víctimas y culpables, de sus investigaciones, de sus contratiempos y éxitos. Gracias a este libro, lanzó una campaña internacional contra la Mutilación Genital Femenina). En 2007 se publicó el último libro de Waris Dirie, “Carta a mi madre”, del que dice: “Es mi libro más personal. Hay heridas que no se curan. El deseo de ver a mi madre y de perdonarla era muy grande, pero comprendí que el amor y el sufrimiento van de la mano”
En 2002 creó la Fundación Waris Dirie, con sede en Austria,  que  realiza campañas mundiales para concienciar contra la Mutilación Genital Femenina, y ofrece apoyo a otras campañas y a las víctimas de la ablación.  En 2006, la Unión Europea incluyó por primera vez en su agenda la lucha contra la ablación. Waris Dirie consiguió reunirse con 25 ministros de Estados miembros obteniendo que se endurecieran las leyes en varios países y comenzaran a tomarse medidas preventivas. La ablación se convirtió en un tema internacional gracias a Waris Dirie. Catorce países africanos, entre los que se encuentran Kenia, Ghana, Burkina Faso, Costa de Marfil y la República Centroafricana, prohibieron la mutilación genital femenina en 2007. Sin embargo, en muchos otros se sigue sin intervenir a pesar de conocer las consecuencias de la terrible práctica.
Waris Dirie ha sido galardonada con numerosos premios por su dedicación y sus libros: Premio Mujeres del Mundo, que le entregó el ex presidente de Rusia Mijaíl Gorbachov (2004); el Premio Mujer del Año de la revista Glamour (2000); el Premio África del gobierno alemán (1999), así como el Premio Corine, otorgado por la Asociación de Libreros Alemanes al Mejor Libro de No Ficción (2002). En 2007, el presidente Nicolás Sarkozy le concedió la Legión de Honor y la Asociación Demográfica Mundial le otorgó el Premio de las Generaciones.
En abril de 2008 comenzó el rodaje de la película basada en su autobiografía, de la que es coproductora. Otro paso más en el largo camino que Waris ha recorrido a lo largo de su historia. Su papel lo interpreta la modelo etíope Liya Kebede. Hay una escena especialmente terrible, la de la ablación, muy explícita a petición de la propia Waris, quien señaló: “Quiero que impacte y conmueva a la gente. La ablación es un crimen violento, un abuso más allá de la imaginación.”
En enero de 2009, Waris fue una de las fundadoras de la Foundation for Women’s Dignity and Rights, junto magnate francés François-Henri Pinault y su mujer Salma Hayek, cuya finalidad  es la ayuda para educación y sanidad en Somalia.
Waris es un ejemplo de lucha, una lucha que hoy continúa, una lucha en la que miles de niñas y mujeres están siendo violentadas humilladas por esta practica. Según datos de la UNICEF, cada año tres millones de mujeres y niñas son sometidas a la ablación. Esta práctica viola los derechos humanos básicos de niñas y mujeres, privándolas de su integridad física y mental, de su derecho a no ser objeto de prácticas violentas.
Informes del Centro de Investigaciones Innocenti de UNICEF, detallan que la ablación es una agresión que tiene graves consecuencias físicas y psicológicas, y forma parte de los mecanismos de opresión a las mujeres.
Waris Dirie se rebeló contra ello pero… ¿Cuantas “Waris Dirie” hay en este momento que no están pudiendo hacerlo?

Texto: © María Torres

Fuentes:
“Flor del desierto”,Waris Dirie, Ediciones Maeva 2003

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