martes, 28 de febrero de 2012

ISABEL OYARZÁBAL SMITH (Isabel de Palencia)


“Yo no puedo olvidar que al salir de Noruega, en el barco, siguiendo una costumbre tradicional nos entregaron unas cintas de diversos colores, serpentinas, que los pasajeros arrojábamos a los que nos despedían desde el muelle. Cuando yo lancé todas las cintas, vi que se me quedaban en las manos los extremos de tres solamente, que me unían a la tierra que dejaba: rojas, amarillas y moradas y siempre he considerado que aquello fue como una revelación profética, de que los españoles al abandonar Europa seguíamos ligado a nuestro país por la bandera republicana.”

El 23 de octubre de 1936 un decreto del Ministerio de Estado nombraba a la escritora malagueña Isabel de Oyarzabal, Ministro Plenipotenciario de la legación de Estocolmo. Por primera vez recaía sobre una mujer española este nombramiento. El anterior embajador, Alfonso Fiscowich, se resistió a ser sustituido por una mujer y además “roja”. De su estancia en Estocolmo, Isabel recordará siempre aquella recepción del personal diplomático en las navidades de 1938, en la que el rey Gustavo V levantó su copa para brindar por la “representante de la heroica República Española”. Allí conoció también a la escritora americana Pearl Sydenstricker Buck que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1938 y que dedicó palabras de afecto a la España republicana.

Periodista, novelista, dramaturga, traductora, actriz de teatro, folclorista, política y diplomática, Isabel Oyarzabal Smith, también conocida como Isabel de Palencia, nació en Málaga el 12 de junio de 1878, en una familia de clase acomodada y donde la madre, escocesa, influyó en la trayectoria cosmopolita de Isabel. Su padre era malagueño de ascendencia vasca, conservador aunque tolerante. A Isabel la conciencia de clase se le despertó a una edad muy temprana. Alumna de las monjas de la Asunción, daba clases en la «escuela de las niñas pobres», hijas de las familias que vivían en las barracas del monte Gibralfaro. A cambio, los padres debían asistir a misa para corresponder a este servicio y a las ayudas de víveres y ropas que la burguesía les proporcionaba. Este chantaje no es admitido por Isabel y así se lo hace saber a su padre.

En 1905 conoce a Ceferino Palencia Álvarez, crítico de arte e hijo de la actriz María Tubau, con quien se casa en 1909. Tuvieron dos hijos. Debuta como actriz en Madrid en la obra Pepita Tudó, escrita por su marido. En esa etapa también trabaja para la agencia de noticias londinense Laffan News Bureau y para el periódico inglés The Estándar.

En su obra autobiográfica I Must Have Liberty (1940), Isabel declara que empezó a escribir «para pasar el tiempo». Sin embargo, sus inquietudes, sobre todo en lo concerniente a la escasa educación lectora en las mujeres, le impulsó a crear junto a su hermana Anita la revista La Dama, cuyo primer número salió en diciembre de 1908. Comienza a escribir en diversas revistas españolas El Heraldo, Nuevo Mundo, Blanco y Negro y La Esfera. Isabel firmaba esos días sus colaboraciones con el apellido de su esposo —Ceferino Palencia— y fue requerida, en 1915, para formar parte del grupo de mujeres intelectuales que lucharon por el derecho al sufragio en España. En ese momento se sentía presionada por sus problemas familiares y no aceptó, aunque más tarde, en 1926, se asoció en el Lyceum Club y fue nombrada miembro de la Junta Directiva de esta asociación junto a Victoria Kent.

Se afilia a la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME) y 1920 participa como delegada al Congreso de la Alianza Internacional para el Sufragio de la Mujer celebrado en Ginebra. Su sección del diario El Sol -Crónicas Femeninas-, la firma como Beatriz Galindo, seudónimo que también utilizaría en algunas de sus obras y colaboraciones, como en el diario La Voz.

Isabel fue abriéndose poco a poco a las inquietudes sociales y políticas promovidas desde la izquierda republicana española y a finales de 1920 su participación en la vida política es plena. En 1929 preside la Liga Femenina Española por la Paz y la Libertad y se especializa en Derecho Internacional. Fue la única mujer que formó parte de la Comisión Permanente de la Esclavitud en las Naciones Unidas. En 1930, consiguió entrar en la cárcel y fotografiar al Comité Revolucionario Republicano. Sus fotografías se publicaron en el Daily Herald de Londres. En 1931 su candidatura aparece en las listas del Partido Socialista y es nombrada Consejera Gubernamental de la XV Conferencia Internacional del Trabajo (Ginebra, 1931), vocal del Consejo del Patronato del Instituto de Reeducación Profesional y delegada en la Sociedad de Naciones. Se dedica al estudio del derecho internacional y laboral y en 1933 se convierte en la primera mujer inspectora de fábricas en España. Actuó como ministra plenipotenciaria (hecho insólito para una mujer) en nombre de la República, en el seno de las Naciones Unidas y, asimismo, se implicó en el Comité Mundial de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo. En 1935 asistió, en Ginebra, como representante de los trabajadores a la Conferencia Internacional del Trabajo.

Declarada la guerra en 1936, pasó a formar parte de la Comisión de Auxilio Femenino. Sin duda alguna, el hecho de hablar perfectamente inglés le abrió las puertas de la política internacional a Isabel y así uno de los días más amargos y complicados de su trabajo es el 18 de julio de 1936, cuando los acontecimientos la convierten en corresponsal de guerra en Europa, pero también en portavoz de la España republicana en diferentes foros internacionales —entre octubre y diciembre de 1936 recorrió Estados Unidos, donde dio más de cuarenta conferencias y mítines para recabar fondos en nombre de la República—. El colofón a su carrera política culmina en octubre de 1936, cuando el Gobierno la nombra embajadora con destino en la legación de España en Estocolmo, donde permaneció hasta el inicio de 1939, fecha en que salió rumbo a América con su familia para instalarse en México.

Durante su largo exilio mexicano, Isabel Oyarzabal vivió de sus colaboraciones periodísticas en periódicos mexicanos y en los fundados por los republicanos españoles, entre ellos: España peregrina, Romance y Las Españas. Realizó numerosas traducciones del inglés de autores como Jane Austen, George Elliot y Sir Arthur Conan Doyle, entre otros. Además, se refugió en la escritura de la memoria, como tantos peregrinos de la España imposible. La autobiografía de Isabel Oyarzabal, I Must have Liberty aparece en 1940, en lengua inglesa. Le sigue otro libro: The Life of Alexandra Kollontay, la embajadora de la Unión Soviética, con la que coincidió en Suecia y una tercera obra también en lengua inglesa: Smouldering Freedom (The Story of the Spanish Republicans in Exile), publicada en 1945, la cual relata la tragedia de los perdedores republicanos, tanto de los que se exiliaron en Europa y América como de los que se quedaron en España.

Su autobiografía I Must Have Liberty (1940), tiene una característica única, la sinceridad, como señala uno de sus comentaristas: “Nada se nos oculta de esa vida; ni las penurias materiales salvadas a fuerza de sacrificios y de trabajo, ni los fracasos sentimentales de la vida familiar. Ante el lector van desfilando vivamente descritos diferentes medios de la vida española: el de la burguesía provinciana de Málaga, y ya en Madrid, el teatral, donde se inició en la profesión de actriz, el periodístico, el literario, el político, el de la Sociedad de Naciones y finalmente el diplomático que ella inició como embajadora en la Corte de Suecia”.

Con 81 años aparece su novela En mi hambre mando yo (1959), en la que se relatan trágicos episodios acontecidos en Madrid y en Málaga durante la Guerra Civil y cuyo título corresponde a la frase pronunciada por un jornalero andaluz, al pretender un cacique comprarle el voto.
 
La vida de Isabel, casi un siglo de existencia marcado por terribles acontecimientos, de los cuales supo sobreponerse con dignidad por medio del trabajo, hasta el punto de ser considerada, hoy día, como un ejemplo admirable de entereza, entrega, solidaridad y compañerismo. Su vida y su obra estuvieron dedicadas al compromiso político, a la defensa de los oprimidos y marginados, a la lucha por las libertades, sabiendo combinar, con gran inteligencia, su mentalidad liberal y su fe católica.

Murió en México en 1974, a los 96 años. A pesar de su inmenso deseo, nunca regresó a España, con la que siempre soñó en su largo exilio. “Hasta el modo de hablar de los mexicanos me hacía recordar mi pueblo, porque no usan la más pura, pero más áspera, pronunciación de los castellanos. Cecean suavemente como los andaluces”.

Durante todos los años que permaneció en su exilio conservó como un talismán las tres cintas con los colores de la bandera republicana,  que quedaron prendidas de sus manos cuando embarcó en el puerto noruego que la llevaba a su destino de exiliada, junto a tantos españoles.


Texto: © María Torres



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lunes, 27 de febrero de 2012

¿Quién cerró el diario español Público?


Finalmente el diario Público ha desaparecido en su versión en papel, aunque se mantiene la digital. Público llegó a los quioscos el 26 de septiembre de 2007, editado por Mediapubli, y hoy llevaba perdidos unos 80 millones de euros con una deuda total actual que ronda los 21 millones.
Jaime Roures, principal impulsor del rotativo, anunció a la plantilla que la empresa necesitaba unos nueve millones de euros para mantener la edición impresa en las actuales condiciones, por lo que él y sus socios estaban buscando inversores. Tenían alrededor de un mes para reunir el capital, plazo que marca la ley para presentar un plan de viabilidad tras la suspensión de pagos, pero las gestiones llevadas a cabo -tanto en España como en América Latina- no prosperaron.
Según la empresa, la suspensión de pagos se hacia debido a “la intensificación de la crisis publicitaria, la profunda transformación que está sufriendo el sector de la prensa escrita y las dificultades para acceder a nueva financiación”. Roures dijo, desde un hotel de Beverly Hills en los Ángeles, que las razones eran “la crisis económica, la del papel frente al medio digital y la de la política de izquierdas en España”-
¿Por qué ha resultado inviable Público? Su director, Jesús Maraña, en una despedida repleta de lanzamientos de balones fuera, aporta razonamientos demasiado imprecisos: “La agudísima crisis económica, la publicitaria, la del papel… son factores decisivos que han hecho inviable el proyecto de ‘Público’, como también lo son los propios errores desde la dirección del diario o desde la empresa editora”. Hasta el último momento la dirección del periódico alardeaba de ventas y lectores; y si de errores de la dirección y de la empresa se trata, podría el director precisarnos algo más.
El colaborador Antonio Avendaño reconoce en su columna de despedida, con metáfora sanitaria incluida, que él no entiende muchas cosas:
“de la muerte de Público, que se hace efectiva hoy 24 de febrero del año de desgracia de 2012, apenas sabemos nada. Por no saber, ni siquiera sabemos si se ha muerto o lo han matado (…) . No se sabe muy bien qué pasó allí dentro ni quiénes eran los especialistas llamados a salvar a Público, pero sí sabemos que fracasaron, aunque no por qué se produjo ese fracaso: si por falta de fe, por falta de pericia o, simplemente, porque no hubo forma humana de acopiar esas pocas pero cruciales bolsas de sangre que había que transfundir con urgencia al enfermo, aunque también es verdad que la sangre que gastaba el puñetero es de un tipo muy poco usual y muy difícil de encontrar en los bancos (de plasma sanguíneo).
¿Nos morimos solos o nos matan? De algún modo, todos los que mueren antes de tiempo mueren porque los matan. Público se ha muerto antes de tiempo. Y si es así, ¿quién lo ha matado? Es cierto que también se puede morir de muerte natural antes de tiempo, pero cuando se producen tales muertes todos tenemos la impresión de que no han sido muertes naturales en sentido estricto. Con Público nos pasa algo de eso: muere tan joven que nos cruza velozmente por la cabeza el mismo pensamiento que cuando muere una muchacha en el esplendor de su juventud: por qué diablos vivirán tantos años algunos que no lo merecen y tan pocos años estos otros que nos hacían la vida tan interesante”.
Mi admirado Isaac Rosa tampoco aporta muchas claves de los sucedido, en parte por su estado de ánimo: “Otro día, si quieren, discutimos sobre qué hay que hacer (y qué no hay que hacer) para tener un medio crítico, y qué lecciones hay que aprender de Público. Hoy, como comprenderán, no tengo humor para ello”. Aunque sí insinúa que Público ha estado funcionando gracias a la heroicidad de sus trabajadores: “Ni la independencia, ni la voz crítica, ni la libertad ni la valentía surgen espontáneamente por fundar una cabecera, ni aparecen de la nada porque así lo quiera la empresa o porque figuren en una declaración de principios. Hay que pelearlos día a día, dejándose horas, esfuerzo, nervios y no poca salud, atreviéndose a mirar donde otros no miran y a preguntar donde otros asienten; hay que dar la cara como la han dado todos estos trabajadores hasta el último día (…)”. Pero Rosa también insinúa soledad por parte de ellos: “Ya sé que hoy es día de lamentar el daño a la pluralidad informativa, la pérdida de una voz crítica, la orfandad de tantos lectores o el hueco que queda en el lado izquierdo del kiosco cuando más falta hace tenerlo cubierto, en tiempos de ofensiva reaccionaria. Pero me permitirán que no gaste mi última columna en repetir tópicos, pues ninguno de ellos ha salvado el periódico, ni tampoco han sido esos lugares comunes y afectados los que han hecho posible que el diario esté en la calle cuatro años y medio”.
Por último, los trabajadores en su comunicado hablan de “mala gestión de la empresa”, sin ahondar más en el asunto.
Según los últimos datos de la OJD, el periódico tenía un promedio de tirada de 129.679 ejemplares, y 87.983 de difusión. Si uno consulta el listado de diarios de información general auditado por la OJD, descubre que, de casi un centenar, Público se encontraba el séptimo en tirada y octavo en difusión. Es verdad que los regionales se pueden permitir menos tirada porque conllevan menos coste en distribución y en elaboración, pero es indiscutible que la acogida de lectores de Público no era mala. Es evidente por tanto que los datos de ventas y lectores no justifican por sí solos la inviabilidad del proyecto.
Pero creo que la izquierda debería reflexionar sobre lo sucedido con Público y aprender algo de la experiencia. Lo primero a destacar es que, aunque se presentaba como una propuesta informativa de izquierdas, sus propulsores, o mejor dicho su propulsor, era un empresario adinerado que asumía económicamente la iniciativa, Jaume Roures. Un financiador que intentó jugar simultáneamente a dos cartas: seducir a la ciudadanía más radical presentando sin ambages un periódico de izquierdas y prestar un leal servicio a un sector del entonces gobernante partido socialista, excesivamente dependiente del grupo PRISA. Los primeros servían como caladero de lectores en un panorama huérfano de medios que se posicionaran en la izquierda nacional e internacional, y los segundos para conseguir unas buenas relaciones con un poder político que le garantizaran acceso a adjudicaciones a su productora (RTVE), licencias de emisión, acceso a diferentes servicios lucrativos (fútbol), etc… El plan parecía estratégicamente acertado pero incluía una grave contradicción: te unías a los rebeldes por un lado y aceptabas las reglas de juego por otro. Es decir, como se diría en castellano antiguo, querían estar en misa y replicando.
Como resultado de este doble juego aparecían cosas curiosas que resultaban imperdonables para los lectores de la izquierda (la de verdad, no la que gobernó en nombre de los mercados). No se comprendía que se le concediese el artículo estrella de opinión al embajador israelí, que se uniese al final al discurso de hostilidad contra los gobiernos progresistas latinoamericanos, que tuviese tres directores en tres años y uno terminara en la nómina del gobierno socialista, que incorporase analistas oportunistas de El País (Ernesto Ekaizer) o que la presencia de líderes del PSOE fuera constante. Ahora leo algún twitter de periodistas de Público quejándose “las interferencias constantes de Roures en el trabajo de la redacción”. Por otro lado, la pata de “apoyo político” se le quebró cuando el PSOE pierde las elecciones generales y el sector del partido más cercano a Público pierde el congreso. El resultado es que quisieron jugar a dos bandas y se quedaron en tierra de nadie.
Además, en su diseño y forma Público jugó a ese periodismo moderno de urgencia y brevedad, es decir, se fue a jugar a un terreno que no es el del periodismo escrito, sino que es el de internet y perdió, sin que su buena selección de DVD’s y libros de regalo lo pudieran evitar. Las películas y los libros sirven para vender ese día -aumentar la tirada y poder contratar la correspondiente publicidad- pero no te garantiza fidelidad diaria que es lo que necesita un periódico.
Por último, cuando los directivos y accionistas de Público veían que se acercaban al abismo pidieron ayuda a los lectores, apelaron a nuestro compromiso con un medio de izquierdas. Era lógico que así lo hicieran, pero para pedir ayuda a los “camaradas” hay que poner las cartas sobre la mesa: compartir la contabilidad, hacer públicos los sueldos y honorarios de todos los que trabajan, ofrecer cauces de participación para la selección de los contenidos, firmas y sueldos; y probablemente cambiar el modelo de accionariado. En Italia, Il Manifesto también ha declarado recientemente suspensión de pagos, pero ellos llevan años explicando su política salarial y exponiendo a los lectores su contabilidad.
Pero sería injusto, desde la izquierda, limitarnos a criticar a Roures y al resto de accionistas de su proyecto. Antes de Público, con todos sus errores y contradicciones, estábamos peor, su aparición tampoco obstaculizaba ningún otro plan mediático más radical. Basta observar cómo molestaba a la derecha mediática montaraz, la fauna de “intereconomía” no dejaba de embestir contra ellos y se jactaron de un modo miserable de su cierre. También toca hacer alguna autocrítica de los lectores y audiencias de izquierda. La mayoría sigue esperando el “mirlo blanco” millonario o empresario: Roures con Público, Teodulfo Lagunero con La Voz de la Calle. Un medio de izquierdas con un contenido valioso y verdaderamente alternativo sólo puede existir si hay una audiencia que le apoya y le promueve, en realidad es lo mismo que sucede con un sindicato o un partido político, nadie va a hacer el trabajo que sólo la colectividad puede hacer. No podemos poner la esperanza mediática de la izquierda en manos de un empresario que le pilla el cierre de su periódico en un hotel de Beverly Hills con motivo de los Óscar.
Y así llegamos al terreno de la economía. La izquierda no puede estar pidiendo información gratis, reportajes gratis y periodismo gratis y luego quejarse con tristeza cuando ve cómo las iniciativas terminan arruinadas. O pagamos nosotros o pagan los poderes públicos. La derecha no tiene ese dilema porque cuenta con grupos económicos dispuestos a poner -y perder- el dinero que haga falta: como accionistas, como anunciantes, como patrocinadores. Por eso Libertad Digital gana dinero aunque tenga menos lectores que muchos medios digitales alternativos de izquierda, o La Gaceta no cierra aunque su cifra de difusión sea la mitad que Público (según la OJD 45.835 respecto a 87.983 de Público). Se juegan la defensa ideológica del mantenimiento de su modelo, es lógico que estén dispuestos a pagar por ello. Por el contrario, la izquierda, o logra que los gobiernos colaboren como lo hacen con otros servicios públicos como la sanidad o la educación, o lo pagamos entre todos para que se mantengan. Si observamos el panorama de medios de prensa verdaderamente de izquierda que hay en el mundo, ninguno se mantiene gracias a un millonario. Detrás hay lectores que se creen el proyecto y lo pagan: Le Monde Diplomatique, Il Manifesto, El Viejo Topo, Diagonal. U organizaciones que asumen las pérdidas, en el caso de Mundo Obrero con el Partido Comunista. Pueden tener algunos textos gratuitos en internet pero ninguno se encuentra íntegramente en la red. Es curioso, El País, ABC o La Gaceta sí están enteros en internet. Acaso alguien cree que ellos están más preocupados por la “socialización de la información”. ¿No será que ellos tienen ya a El Corte Inglés, Repsol, BBVA o Telefónica para sobrevivir y no necesitan lectores que paguen?
Detrás de proyectos alternativos escritos que funcionan como The Nation en Estados Unidos o New Left Review en el Reino Unido hay unos lectores convencidos de la necesidad de mantenerlos y financiarlos. Il Manifesto periódicamente se ve obligado a sacar un ejemplar por cincuenta euros para tapar sus frecuentes agujeros económicos, La Jornada de México logró fondos subastando cuadros y The Nation cuenta con 30.000 socios solidarios que pagan por encima del precio de la suscripción. Nosotros, en cambio, queremos que esté gratis en internet y comprarlo los domingos cuando nos regalen un DVD.
Luego están los gobiernos progresistas latinoamericanos, que, con razón, se quejan de la “dictadura mediática” que domina la información mundial y que tanto les vapulea, manipula y tergiversa. Muchos de esos gobiernos, con gran acierto, han desarrollado sus medios públicos, aprobado legislaciones destinadas a avanzar en la democratización de la comunicación concediendo licencias a los movimientos sociales, han establecido límites a la concentración de medios en sus países. Pero la información ya no tiene fronteras, deben tener la audacia y la visión para pensar fuera de su país. Si sus recursos naturales son gestionados por las empresas españolas, muchos de sus servicios públicos también son prestados por estas empresas e incluso parte de sus medios de comunicación están en poder de multinacionales españolas, ¿por qué no se plantean esos gobiernos la necesidad de dedicar parte de su esfuerzo y recursos a participar en alguna opción mediática española que rompa el monopolio de la derecha? ¿cómo esperan que mejore la imagen falsa y manipulada que existe en España de esos gobiernos? ¿esperan que rompamos ese cerco mediático y logremos llevar la verdad de esos países a los españoles unos cuantos periodistas con nuestras páginas webs?
Como conclusión sólo resta decir que no es fácil enfrentar el actual panorama monolítica de medios de derecha, incluso no sé siquiera si es posible si tampoco sabemos cambiar los gobernantes y continuamos con gobiernos que se rinden ante el mercado que, al igual que hacen con el resto de los sectores económicos, dejan a él el control de la información y el periodismo. Pero generaciones y generaciones de hombre y mujeres han luchado en la historia de la humanidad por cambiar situaciones que parecían más difíciles que las actuales. Y algunas veces -no muchas- lo consiguieron. Por pocas que fueran nos deben de bastar para apostar por seguir luchando.
Fuente: CUBADEBATE

Al capitalismo no le sienta bien la democracia


Juan Torres López.-El filósofo alemán Jürgen Habermas ha escrito en su último libro y repite en varias declaraciones públicas que en Europa se está desmantelando la democracia (Ver Georg Diez, A Philosopher's Mission to Save the EU). Un juicio muy fuerte del que se hacía eco compartiéndolo alguien nada sospechoso de radicalismo y que conoce bien el continente como el ex canciller alemán Helmut Schmidt (L'Allemagne dans et avec l'Europe,L'Economie politique n° 053 - janvier 2012).
No creo que se trate de palabras vacías sino de un proceso real, ya innegable aunque desearía que no llegue a ser imparable a corto y medio plazo.
Bastó con que el ex presidente Papandreu amagara con la convocatoria de un referéndum para que se le hiciese dimitir, o que Berlusconi sacara la cabeza frente a Bruselas para que igualmente saliera por la puerta chica de donde le habían puesto, para mayor o menor fortuna, los electores italianos.
Han sido dos auténticos golpes de estado de los que nadie quiere hablar y que se ha conseguido hacer pasar como si nada en los medios de comunicación y en los debates políticos. Y el reciente acuerdo con Grecia (si es que se le puede llamar así) es el punto final al régimen democrático en aquel país, toda vez que autoridades extranjeras se han hecho ya definitivamente con el poder de facto para decidir lo que les conviene a ellas y a los poderes financieros y económicos a los que representan, sean cuales sean la opinión o las preferencias de los ciudadanos griegos. ¿Quién puede decir hay democracia en aquel país?
No es la primera vez que hemos podido comprobar que la democracia, por limitada que sea, es un escollo a veces insalvable para poner en marcha las medidas que aseguren beneficios al capital. Las políticas neoliberales que ahora sufrimos en todo su esplendor fueron puestas por primera vez gracias a golpes de estado militares que sirvieron de experiencias para ir validando el tempo de las medidas de represión social y económica que iban a ser necesarias para consolidar el nuevo régimen de competencia y beneficio en las economías capitalistas. Y eso se hizo para frenar el poder creciente que el pleno empleo y el Estado de Bienestar habían dado a los trabajadores del mundo occidental.
Desde entonces vivimos en un proceso de continuado debilitamiento de la democracia formal que cada vez más se convierte en un remedo del sistema político que garantiza que las decisiones sobre las cosas sociales y los intereses generales se tomen en función de lo que piensa y determina la mayoría de la población consultada a través de las urnas.
A ello han contribuido varias circunstancias pero creo que algunas de ellas son especialmente importantes y han tenido una particular incidencia en la crisis que estamos viviendo.
La primera es la consolidación de un poder monetario privado, al margen efectivo del debate político, que condiciona y encuadra al resto de las políticas económicas. La independencia de los bancos centrales y el fortalecimiento de la capacidad de maniobra de los fondos y entidades financieras han sido los factores que principalmente han contribuido a este fenómeno contemporáneo que hace que, en la práctica, los gobiernos tengan completamente atadas las manos frente a los mercados y los grandes propietarios de capital.
La segunda es el incremento voluntariamente planificado del desempleo y el empleo precario. De esa forma, como ya advirtiera Michal Kalecki hace ochenta años, los grandes empresarios obtienen menos beneficios (puesto que les sería económicamente más rentable el pleno empleo) pero gracias a la sumisión y a la debilidad que esas condiciones laborales generan en las masas trabajadoras, pueden disponer de más poder político que a la postre es lo que les asegura su posición de dominio social. Y a ello ha contribuido en los últimos años de modo decisivo el incremento del negocio de la deuda que los bancos han impulsado imponiendo modelos de crecimiento basados en el suministro de bienes de inversión y duraderos que generan demanda de crédito (como la vivienda o los automóviles). El crecimiento extraordinario del endeudamiento familiar no solo es una selecta fuente de ganancias para la banca sino una auténtica esclavitud contemporánea: los individuos viven para consumir y para pagar los créditos que les permiten salir adelante.

La tercera es la mixtura también creciente entre el poder económico y financiero y el mediático que el impulso de las concentraciones de capital está llevando hasta extremos realmente insospechados: uno o dos grupos empresariales, o uno, o incluso simplemente alguna persona aislada, controlan la totalidad de la oferta de medios (sobre todo audiovisuales) en muchos países, uniformando la opinión pública e imponiendo, se quiera o no, el pensamiento único que domina las decisiones económicas.
Otra circunstancia que me parece decisiva como fuente de degeneración democrática en el ámbito económico es que los partidos y las autoridades públicas están llegando a ser materialmente irresponsables. Hoy día es prácticamente imposible pedirle cuentas, sobre todo, de los incumplimientos constantes de la oferta electoral de naturaleza económica con que se presentan a las elecciones. Y es tanto el poder que ejercen sobre los medios de adoctrinamiento y tan estrechas las vías que se abren para el debate social que no es posible que los electores tomen nota de ello, lo que les impide acudir a las elecciones con la información que les permitiera algo más que optar entre opciones políticas que terminan por hacer lo mismo en materia económica.
Tan molesta está llegando a ser la democracia para los grandes poderes económicos y financieros y tanto incordio les supone la intermediación de las instituciones públicas que parece que han decidido tomar ellos mismos las riendas de los poderes públicos. Y en esta crisis se está produciendo con mucha mayor fuerza que nunca antes, la fusión entre unos y otros, por la vía incluso de la participación directa en los gobiernos que igual termina, como ya ha pasado en algún país, con la entronización en la vida pública de empresarios populistas que permitan a la clase empresarial más poderosa deshacerse de los políticos profesionales que, a veces, incluso le salen demasiado caros.
Es gracias a todo ello que las medidas que se están aplicando frente a la crisis no sean realmente las que podrían permitir mejorar la situación económica y que apenas pase nada. Es es una evidencia clamorosa: las economías europeas no están mejor que cuando se empezaron a aplicar las políticas que dicen que solucionan la crisis sino mucho peor. Crecen menos y tienen más deuda. Y es así porque estas políticas no se destinan a mejorar las condiciones económicas en general sino a aumentar el beneficio y el poder de decisión de los grandes propietarios de capital y de los financieros. Por eso el debate social plural y transparente, la igualdad de medios y condiciones para exponer opiniones, la democracia, se está convirtiendo en una incómoda piedra en el zapato del capitalismo neoliberal de nuestra época porque es lo único que podría poner en claro lo que está pasando. Y por eso se la quieren quitar de encima cuanto antes.

domingo, 26 de febrero de 2012

Heroes de Galiza e España (Libro)

En la lucha presente de los pueblos de España frente a la tiranía franquista, ocupa Galicia un puesto destacado. La resistencia gallega, sus bravas  agrupacions guerrilleiras , sus hombres y mujeres heroicos llenan con sus acciones páginas gloriosas para la historia de Galicia y de España.
Las páginas de este volumen son precisamente de esas: Acciones, pensamientos, voluntad, de los héroes de Galicia y España.
Un puñado de esos hombres y mujeres esclarecidos, honra de la Galicia democrática y republicana son autores y protagonistas de este libro. Sus nombres son bandera, ejemplo y deber:
  • Antonio Seoane Sánchez
  • José Gómez Gayoso
  • Manuel Ponte
  • Segundo Vilaboy
  • Manuela Sánchez

Resistentes y Guerrilleros de Galicia, de España y de la República.

Título: Heroes de Galiza e de España
Reedita: Figurandorecuerdo Edicións
Idioma: Galego
Páginas: 115
Año: 2009
ISB: 978-84-613-2273-2

La impresión original de este libro, terminó el 7 de mayo de 1949 en Impresiones EL INDIO, Córdoba 2240 - Buenos Aires

Vídeo Almodóvar x Garzón.



Autor: Pedro Almodóvar

Fuente: Youtube

viernes, 24 de febrero de 2012

¿Por qué continúo siendo republicano?


La presentación (¡por fin!) del programa Monarquía o República, en la televisión pública catalana, TV3, que ha sido retrasada más de un año, y después de cuatro cambios impuestos a los autores Montserrat Armengou y Ricard Belis, está creando un gran debate en Catalunya (más en la red que en los medios de mayor difusión, que continúan considerando el tema de la forma de Estado un tema tabú) que espero se extienda pronto al resto de España. A fin de contribuir a este debate público ahora, de nuevo, en El Plural, un artículo que publiqué hace más de dos años en Público, 23.04.09 (con el permiso de tal rotativo) modificado para añadir algunas reflexiones al final del artículo.
“Como era predecible, mis críticas al Rey y a la Monarquía han creado gran revuelo, lo cual me fuerza a responder elaborando el por qué creo que sería mejor que en España tuviéramos una República en lugar de una Monarquía. Durante mi largo exilio he vivido en varios países, incluyendo una República, Estados Unidos. Y aún cuando he sido muy crítico en mis escritos con la democracia estadounidense, hay un aspecto de ella que valoro muy positivamente: la cultura republicana en la que las distancias sociales entre el Jefe del Estado y las clases populares son mucho más reducidas que en cualquier sistema monárquico. Tal cultura democrática transmite una sensación de que el poder deriva de la ciudadanía puesto que si a la población no le agrada el Jefe del Estado puede cambiarlo por otro. Es más, cualquier ciudadano puede aspirar a ser Jefe del Estado. Esta distancia se reduce incluso más cuando tal Jefe del Estado procede de las clases populares que sienten al Presidente como alguien suyo. Vimos en 2009 la gran alegría entre las clases populares (y muy especialmente entre la población afroamericana) de aquel país al ser elegido uno de ellos (hijo de una madre pobre y de un padre africano de Kenia) Presidente. La sensación de poder y complicidad con el Jefe del Estado en estas situaciones es enorme. No es sólo la capacidad de elegir al jefe del Estado sino también la percepción de que todos pueden serlo, lo que da gran poder a la ciudadanía.
Tal principio de responsabilidad democrática es negado en una Monarquía. En ésta, la distancia social es intrínseca en el sistema y aparece constantemente, como cuando el Rey llama de tú a todos los ciudadanos, los cuales deben referirse a él de usted, todo ello envuelto en un ambiente jerárquico y cortesano que enfatiza esta distancia. Incluso el Himno Nacional es una marcha real frente a la cual los ciudadanos se yerguen respetuosamente en silencio. Se reproduce así una cultura de vasallaje a la cual algunas izquierdas no son inmunes. Véase el blindaje mediático de la figura del Rey. Voces críticas apenas tienen cabida en los medios de información y persuasión del país.
A estas reservas a la Monarquía añado otras que tienen que ver con los orígenes de la Monarquía en España y su desarrollo durante la democracia. El Monarca no sólo fue nombrado por el Dictador sino que fue parte de la nomenclatura de aquel estado dictatorial dirigido por un General al cual nunca ha criticado. Antes al contrario, lo ha alabado incluso en tiempo de democracia. Así, el 18 de Julio de 1978, la Casa del Rey publicó el siguiente texto: “Hoy se conmemora el aniversario del Alzamiento Nacional que dio a España la victoria contra el odio y la miseria, la victoria contra la anarquía, la victoria para llevar la paz y el bienestar a todos los españoles. Surgió el Ejército, escuela de virtudes nacionales, y a su cabeza el Generalísimo Franco, forjador de la gran obra de regeneración”. Tal supuesta regeneración condujo a 192.684 ejecuciones y asesinatos, incluyendo 30.000 (que se ha ido descubriendo que incluye cifras muy mayores, casi 120.000) personas que continúan desaparecidas, estableciendo una dictadura en gran parte responsable del enorme retraso económico y social de España. Cuando el Dictador murió, España tenía el porcentaje más elevado de Europa de personas con escasa educación (84%).
La Casa Real es un círculo profundamente conservador como lo atestiguan declaraciones de sus miembros que incluyen desde las declaraciones de la Reina (definiendo a una de las dictaduras más represivas que han existido en Europa como una dictadura blanda), a las del jefe de la Casa Real, Sabino Fernández Campos, quien subrayó su coincidencia con Pío Moa en una entrevista a El Periódico (08.07.03) en su justificación del golpe militar del 1936 y la dictadura que estableció. El mundo social del Monarca, que es el Jefe de los Ejércitos, es predominantemente el mundo empresarial y financiero. Es un error derivar de los abruptos anti-monarca del ultraderechista Losantos, concluir que las derechas han dejado de ser monárquicas. El eje central de las derechas lo constituye el Ejército, la Iglesia, la Patronal y la Banca, que apoyaron y continuarán apoyando a la Monarquía porque les ofrece un orden constitucional que les favorece. Prueba de ello es la continua promoción de la Monarquía y del Rey en los medios de información que controlan o influencian, que son muchos.
Es el temor a los herederos de la dictadura, incluyendo a la Monarquía, el que ha frenado la corrección de la historia de nuestro país, incluyendo lo que fue la República, la Dictadura y la Transición, presentándose ésta como resultado de la vocación democrática del Monarca, ignorando el papel determinante que tuvieron las movilizaciones obreras que forzaron la apertura democrática que no existía en los proyectos originales aprobados por los gobiernos monárquicos de aquel periodo. De ahí que haya definido esta tergiversada versión de la Transición de la dictadura a la democracia como falsa, es decir que no corresponde a la realidad.
No dije, sin embargo, -como se me acusa- que la Transición era falsa, pues la democracia significó un importante cambio real y no falso. Lo que sí dije, y me reafirmo en ello, es que la Transición fue inmodélica pues la democracia, resultado de aquel proceso dista mucho de ser ejemplar. Tampoco dije, como se me acusó, que el Estado español está controlado por las derechas. Dije que éstas tienen mucha más influencia sobre tal Estado que las izquierdas, lo cual explica la continuación de la democracia incompleta, causa del bienestar insuficiente de nuestro pueblo. Indicar que la Monarquía (junto con la Iglesia, el Ejército, la Patronal y la Banca) no tiene nada que ver con ello me parece que es desconocer la realidad que nos rodea”.
Hasta aquí el artículo que escribí en 2009 y que continúo subscribiendo desde el principio al final. En realidad, estos dos años confirman todavía más la certeza de mi diagnóstico sobre el papel negativo que la Monarquía está jugando en el país, inhibiendo el desarrollo democrático de España. Acabamos de ver el linchamiento por parte del Tribunal Supremo del único juez en España que se atrevió a intentar enjuiciar los crímenes del franquismo, instruyendo además al Estado a que encontrara a los asesinados por la Falange y por las Fuerzas Armadas sublevadas, apoyadas por la Iglesia Católica, que permanecen desaparecidos. Ello es indicador de lo inmodélica que fue la Transición de la dictadura a la democracia y la baja calidad de esta última. El Estado, su composición y sus aparatos continúan reproduciendo una cultura profundamente conservadora, escasamente democrática, que se nutre de instituciones como la Real Academia de la Historia, cuya expresión de ultraderechismo aparece en su biografía de Franco. Ningún otro país democrático permitiría tales hechos.
La Monarquía es el centro institucional de tal Estado, profundamente conservador, que sigue protegiendo a los grupos que fueron dominantes durante la dictadura (el Ejército, cuyo jefe es el Monarca, la Iglesia Católica, la banca y la gran patronal), y que continúan siéndolo durante la democracia incompleta que tenemos. Desligar la Monarquía de este entramado definiendo al Rey como “republicano”, es una frivolidad que demuestra un profundo desconocimiento de la distribución del poder económico, financiero, cultural, ideológico y mediático en España, y la función reproductora de la Monarquía de tal distribución de poder. El hecho de que España sea el país de la Unión Europea de los Quince con el gasto público social por habitante más bajo y con el fraude fiscal más alto (del cual el 72%, según los técnicos de la Agencia Tributaria, lo realizan las grandes fortunas, las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año -que representan menos del 0,18% de todas las empresas- y la banca), se debe a esta realidad: la enorme influencia de tal bloque de poder, cohesionado por la Monarquía y la Iglesia católica y defendido por el Ejército, por la policía y por el sistema judicial. De ahí, que el cambio de Monarquía a República no sería un mero cambio de la persona que ocupa la jefatura del Estado, sino el inicio del deshilachado de tal entramado.

Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra


La III Guerra mundial comenzará en Julio o Agosto de 2012

Tambores de guerra en Oriente Medio.


Ensenada de Riazor, en los últimos meses se está haciendo eco de la posibilidad que paises locos que ambicionan el petróleo de Irán nos lleven a la III Guerra Mundial que podría suponer el Holocausto definitivo de la Humanidad.


miércoles, 22 de febrero de 2012

Plan B, C… para una intervención militar directa.

por Jorge Luis Rodríguez González

Frustrados por el veto de Rusia y China a una resolución que podría dar luz verde a una agresión contra la nación siria, Occidente y sus aliados árabes manejan un abanico de alternativas para concretar su estrategia de cambio de régimen

Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y sus asociados de la Liga Árabe se exasperan porque aún no han podido legitimar en Naciones Unidas una guerra abierta contra el presidente sirio Bashar Al-Assad. El último veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad del organismo internacional, les obligó a incrementar el tono amenazante: Occidente cocina más sanciones económicas con el objetivo de mellar el apoyo de la clase media siria al Gobierno; la Liga y la ONU preparan lo que quieren llamar una fuerza «pacificadora» y de observación conjunta para desplegar en el país levantino; el Pentágono evalúa sus capacidades militares para responder a la crisis, los dólares y los pertrechos bélicos árabes sustentan a las bandas armadas opositoras… 

El Consejo de Seguridad se apresta a discutir una nueva resolución, cuya letra es fiel a las apetencias y los intereses geoestratégicos del binomio Occidente-jeques del Golfo. La iniciativa, que presentan con el alegado propósito de proteger a la población civil en Siria, es bastante cuestionable. Hace poco, el secretario general de la Liga, Nabil Al-Arabi, desechó el reporte presentado por un equipo de 165 monitores árabes porque el resultado no era el esperado: confirmaba la responsabilidad de bandas armadas terroristas en la violencia y el cumplimiento del Gobierno de Damasco con lo pactado en noviembre con el organismo regional. 

Según fuentes de la Liga Árabe, la renuncia del sudanés Mohamed Ahmed Al-Dabi como jefe de esa misión de verificación, fue precisamente una muestra de discrepancia con la desestimación que hicieron Al-Arabi y el Consejo de Cooperación del Golfo sobre las valoraciones del equipo de veedores. Ahora, el ex canciller jordano y enviado especial de la ONU para Libia, Abdel Ilah Al-Khatib, reemplazará a Al-Dabi, quien fue víctima de acusaciones mediáticas una vez que sus declaraciones desentonaron con las pretensiones de Occidente y su lobby árabe (Arabia Saudita y Qatar, principalmente). 

En una entrevista publicada por el periódico tunecino Nawaat, Ahmed Manaí, uno de los 165 observadores de la Liga Árabe desplegados en Siria, confirmó que el organismo regional «ha sepultado el informe» de esa misión. 

Manaí, antiguo experto internacional de Naciones Unidas, explica que ese reporte daba cuenta de la existencia del denominado Ejército Libre Sirio (ELS) y de otros grupos armados que atacan a las tropas gubernamentales, realizan secuestros de civiles a quienes se libera solo tras el pago de un rescate, y cometen asesinatos y sabotajes a instalaciones petrolíferas, edificios civiles, trenes y vías ferroviarias. 

Aún la página oficial de la Liga sigue sin publicar la letra exacta de las conclusiones de los veedores. De seguro no lo hará a juzgar por las declaraciones de Manaí, y por el hecho de que es precisamente Qatar —un Estado que predica a favor de una fuerza de intervención árabe—, quien ocupa la presidencia del organismo. Además, una visión equilibrada de la situación interna siria no serviría a Washington y a los europeos para sustentar su estrategia de cambio de régimen. 

Junto con la decisión de involucrar a la ONU, la Liga acordó suspender las relaciones diplomáticas con Damasco, aumentar las sanciones económicas y brindar apoyo político y financiero a la oposición siria. 

Al mismo tiempo, la Unión Europea quiere apretarle mucho más el cuello a Al-Assad. Recientemente los Veintisiete llegaron a un acuerdo político, que será oficialmente sellado el próximo día 27 en Bruselas, con vistas a bloquear los activos del Banco Central sirio y las importaciones por sus países de fosfato, oro y otros metales estratégicos procedentes de la nación árabe. 

La guerra no será solamente económica o a golpe de una diplomacia de chantajes y presiones. Si las sanciones no logran su fruto —derrocar a Al-Assad—, vendrán, de manera abierta, las opciones militares. Y entonces a Occidente no le importará pasar por encima del veto chino-ruso a una resolución que pudo abrir las puertas a una agresión. No sería la primera vez. 

Sin eufemismos… es una guerra 

La Casa Blanca apuesta a las sanciones económicas y a las campañas difamatorias para presionar al Presidente sirio, pero advierte que solo por ahora. 

«Antes de comenzar a hablar de opciones militares, queremos asegurarnos de que hemos agotado todos los medios económicos, políticos y diplomáticos en nuestro propósito», dijo la belicosa Susan Rice, embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, dejando abierta una intervención, adicional a la que ya está ocurriendo entre bambalinas con la desestabilizadora Agencia Central de Inteligencia (CIA), el M16 británico y la infiltración de grupos terroristas desde Libia e Iraq y de mercenarios del Golfo. El ex oficial de la CIA especialista en terrorismo, Philip Giraldi, asegura en Deep Journal que adiestradores de las fuerzas especiales francesas y británicas están sobre el terreno sirio asesorando a los opositores, quienes reciben equipamiento de comunicaciones e inteligencia de las manos de la «Compañía». Al Qaeda y Washington están unidos en la guerra contra Al-Assad. Los anónimos funcionarios estadounidenses han hecho trascender con los medios de comunicación que la rama iraquí de Al-Qaeda (AQI) ya está operando en terreno sirio. El ministro del Interior de Iraq, Adnan Al-Asadi, confirmó la versión a AFP y agregó que también está en curso el trasiego de armas. Según detalles ofrecidos por el titular, las armas son transportadas desde Bagdad a Nínive (provincia), y por ser Siria el destino final, se han encarecido enormemente. Por ejemplo, el precio de un fusil de asalto Kalashnikov, que antes oscilaba entre 100 y 200 dólares, hoy está entre los 1 000 y 1 500. Poco después de las filtraciones mediáticas, el actual jefe de Al Qaeda, Ayman al-Zawahri, condenó al Gobierno de Damasco e instó a sumarse a la sublevación terrorista contra Al-Assad, según The New York Times. Funcionarios estadounidenses también revelaron a CNN que el Pentágono prepara un abanico de alternativas de intervención en Siria, aunque trataron de restar importancia al estudio que el Comando Central de EE.UU. hace de manera solapada, aludiendo que el seguimiento de lo que acontece en la nación árabe es solo un ejercicio de rutina, pues el presidente Barack Obama cree posible resolver el problema sin una intervención militar. Pero la maquinaria bélica norteamericana no quiere estar con los brazos cruzados el día que el Nobel de la Paz decida lo contrario. Por eso se apresura a evaluar sus capacidades para acciones, que van desde el envío de «ayuda humanitaria» y el apoyo logístico y financiero a los grupos opositores, hasta los bombardeos, tal y como hicieron en Libia. Según los trascendidos, al frente de una operación militar contra Siria se encontraría el general James Mattis, jefe del Comando Central, quien en este proceso de evaluación trabaja de manera muy cercana con el general Martin Dempsey, Jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., encargado de presentarle a Obama el libreto a seguir. La retórica «diplomática» estadounidense es cada día más agresiva con Al-Assad y lo que realmente hace Washington no tiene nada que ver con este concepto, al que cualquier manual de política o relaciones internacionales nos remitiría: un método o instrumento para la realización de los objetivos de política exterior por medios pacíficos. Susan Rice ha sido bastante intimidatoria en la práctica. «Tus días están contados», le dijo a Al-Assad, y estas palabras en plena ONU sonaron a declaración de guerra. Al mismo tiempo, miembros influyentes del Congreso como los senadores John Kerry (demócrata), Joseph Lieberman (independiente y ex demócrata), el republicano John McCain (del Comité de Servicios Armados), y Lindsey Graham (republicano), son partidarios de brindarle a la oposición siria material bélico para enfrentar al Ejército y los agentes de seguridad. Para ellos, acabar con Al-Assad es solo una página de un grueso libro de peripecias bélicas porque sería también «una derrota estratégica para el régimen iraní». En medio de este contexto, y luego del veto chino-ruso, la Liga Árabe, en uno de sus actos desesperados por acabar con el Gobierno de Damasco, también dejó claro que armar a la oposición siria ya es oficialmente una opción. El pasado fin de semana aprobó proveer a esos grupos de todo el apoyo político y material. Arabia Saudita ya le ha suministrado al ELS —engendro EE.UU./OTAN— unos 3 000 teléfonos satelitales, y Qatar, cañones antitanques y equipos de visión nocturna, según Fox News. El coordinador logístico del ELS, jeque Zuheir Abassi, pidió a EE.UU. una zona de exclusión aérea y una locación desde la que puedan actuar sin problemas, pues cree que «si nos dan estas dos cosas, la mayor parte del Ejército desertaría para unirse a nosotros», según lo citó la cadena noticiosa estadounidense. Paralelamente, Washington, París, Londres y la Liga ultiman detalles para celebrar el 24 de febrero, en Túnez, una reunión de la coalición que llaman «amigos del pueblo sirio». Una experiencia similar, también al margen de la ONU y con el liderazgo del presidente galo Nicolas Sarkozy, tuvo lugar cuando la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) bombardeaba Libia. En esos encuentros acordaron brindarle apoyo diplomático y político al apátrida Consejo Nacional de Transición —peón de la Alianza Atlántica en suelo libio—, y desembolsarle los activos del país norteafricano congelados previamente como parte de la guerra económica. (Con «amigos» como esos…) Con estos ingredientes, el mejunje occidental/árabe se vuelve cada vez más peligroso para Siria. A la guerra, aunque los centros de poder digan no es su opción, es a lo único que han estado apostando. Quieren expulsar a Al-Assad y construir un satélite prooccidental. Sin medias tintas.

Fuente: Moncada, Grupo de Lectores en el Mundo 

martes, 21 de febrero de 2012

"Se requiere de la izquierda y los trabajadores la respuesta más contundente que se pueda dar"


Pedro Montes Fernández se licenció en 1968 en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid con la calificación de premio extraordinario. Al año siguiente ingresó por oposición en el cuerpo de Titulados del Servicio de Estudios del Banco de España. Su actividad en el Banco de España fue variada: investigaciones econométricas relacionadas con el sector exterior; durante seis años fue responsable del área de coyuntura y análisis económico; posteriormente fue responsable del área del Sector Público. Los últimos años los dedicó principalmente a estudiar los problemas de las relaciones de España con la Comunidad Europea y al proyecto de la integración monetaria europea. Asistió como representante del Banco de España a numerosas reuniones de Comités de la OCDE en Paris y del BIS en Basilea.

Fue en el curso 1969-70 profesor ayudante de la cátedra de Teoría económica en la Universidad Complutense, y los cursos 70-71 y 71-72 fue profesor encargado de curso de Teoría económica en la Universidad Autónoma de Madrid. Durante 20 años escribió la sección "Información económica" de la revista trimestral MONEDA Y CRÉDITO, dedicada principalmente al análisis y valoración de la situación económica, monetaria y fiscal.
Pedro Montes ha publicado varios libros colectivos. Entre ellos, La larga noche neoliberalLa izquierda y EuropaLa reestructuración capitalismo español. Es también coautor del epílogo de la última edición francesa de El capitalismo tardío de Ernest Mandel, y es autor de La integración en Europa: del plan de estabilización a MaastrichtEl desorden neoliberalLa historia inacabada del euro (todos ellos publicados en la editorial Trotta) y de Golpe de estado al bienestar (editorial Icaria).
Adherido desde los primeros tiempos a CCOO, fue miembro de la Ejecutiva de la Federación de Banca y promotor del “Sector Crítico” del sindicato. Desde 1991 perteneció al Consejo Político Federal de Izquierda Unida y fue miembro de la Presidencia Federal desde 2002 hasta la última Asamblea Federal, de diciembre de 2008.
En la actualidad es promotor de la Asociación político cultural “Socialismo21”.
*
Me gustaría preguntarte sobre el Real Decreto ley de “medidas urgentes para la reforma del mercado laboral” del pasado 10 de febrero de 2012. Antes de ello, unas cuestiones para situarnos. ¿Cuál es la situación a grandes rasgos de eso que llaman “mercado laboral”?
El mercado laboral es el ámbito donde se negocia el precio y las condiciones de una mercancía llamada “fuerza de trabajo”. En nuestro país, con más de 5 millones de parados, una precariedad altísima sin comparación con la del resto de los países de la Unión Europea, un ritmo de destrucción de empleo pavoroso, una recesión económica ya cantada, sin perspectiva alguna de que la crisis vaya a remitir y menos a remontarse, determinan unas condiciones para los trabajadores en ese mercado laboral tan desfavorables que todos son retrocesos. Además los sindicatos mayoritarios hace tiempo que se olvidaron de concienciar a la clase obrera de su gran poder, de unir a los trabajadores y de luchar consecuente y firmemente por sus derechos. Cabe añadir, que la burguesía y los gobiernos que para ella trabajan, insaciables como son, tienen la presión de los imperativos de la Europa de Maastricht, en la que son los derechos laborales y sociales el instrumento para tratar de mejorar la competitividad de una economía que, ciertamente, no está en condiciones de sobrevivir en la zona euro.
El paro en España no es algo nuevo. Comparado con otros países de nuestro entorno, las cifras españolas destacan siempre negativamente en general. ¿Por qué? ¿Qué problemas tiene la economía española para generar empleo y empleo de calidad?
El paro nuestro país siempre ha sido comparativamente mucho más elevado que en el resto de los países europeos. Hay razones históricas que lo explican cómo el abandono de la agricultura por los trabajadores del campo, sector que embolsaba la mano de obra excedentaria; la incorporación de la mujer a la población activa con retraso con respecto a Europa; la vuelta de emigrantes que tuvo lugar al tras desatarse la onda larga recesiva de la economía capitalista a partir de los años 70. Más recientemente, habiendo sido la construcción el sector más dinámico en los últimos años de expansión económica, el estallido de la llamada burbuja inmobiliaria ha generado una destrucción de empleo enorme. Por lo demás, la paralización está sufriendo la economía por la falta de crédito está llevando a muchas empresas razonablemente rentables y productivas a desaparecer, con un impacto muy fuerte sobre el empleo. Añádase el de la crisis financiera de las administraciones públicas sobre el empleo y los servicios públicos y tenemos ya los datos básicos de la situación actual del empleo.
¿No hay muchos trabajadores que figuran en las listas del paro o en las encuestas a la población activa pero que, realmente, no están desempleadas sino que trabajan en lo que suele llamarse “economía sumergida”?
Es un tema este que se comenta con frecuencia como explicación a la relativa paz social que existe frente a las terribles cifras oficiales de paro. No alcanzo a calibrar el nivel de la economía sumergida, por eso se llama sumergida. En un intento de ser ecuánime podría decir que debe haber bastante gente tratando de sobrevivir como pueda en unas circunstancias tan dramáticas de paro. Pero al mismo tiempo, aparte de las cifras oficiales que no veo la razón para poner en duda, todo el mundo tiene ya la sensación de que el paro es abrumador y afecta a casi toda la población de un modo directo o indirecto. Por lo demás en concursos, oposiciones, anuncios de empleo, la masa que acude pone de manifiesto la terrible situación del paro. Es un subterfugio inadmisible de los poderes públicos recurrir a la economía sumergida para eludir la responsabilidad que tienen de que más del 25% de la población activa se encuentre en paro. No hablemos de la tasa del 50% de los jóvenes.
Voy al decreto. Socialismo XXI, una asociación que creo presides, ha señalado que el gobierno del Partido Popular ha asestado un terrible golpe a los derechos de los trabajadores, al menguante “Estado del bienestar” y, en consecuencia, a la Democracia. ¿Por qué a la democracia?
La democracia se entiende como el ejercicio del poder por el pueblo. Pero si en una sociedad de clases, una de ellas, amparándose en aspectos formales, como la mayoría actual que posee el PP en el parlamento por una antidemocrática ley electoral, o por aspectos más profundos como la debilidad que he señalado de los trabajadores en estos momentos, adopta medidas que rompen el marco de las relaciones laborales vigentes y atentan contra derechos establecidos, con ello se acentúan gravemente los rasgos no democráticos de la sociedad. Cuanto más igualitaria sea la sociedad más democrática se la puede considerar, y el decretazo profundiza agudamente las desigualdades. Una democracia en la que unos lo pueden todo, o se les concede todas las ventajas, y otros quedan al albur de los que manda sin otra opción que aguantar o abandonar, sencillamente, no es una democracia. El “lo llaman democracia no lo es” es más que un eslogan de protesta.
Dime los principales golpes que el decreto ha asestado a los trabajadores.
Evítame repasar las nefastas consecuencias que el decretazo tiene, porque excelentes estudios circulan por la red, más completos y afinados de lo que yo pudiera comentarte. Además, aparte de los cambios más groseros, el decretazo tiene una gran complejidad y muchos recovecos y trampas legales que es necesario expurgar por especialistas. De modo esquemático te diré: en primer lugar, se atenta contra derechos básicos de los trabajadores, muy en particular a todo lo referido a los despidos individuales y colectivos. En segundo lugar, en el seno de la empresa se otorga a los empresarios un poder descomunal –jornada, salarios, funciones, etc.- por el que quedan los trabajadores sometidos a unas condiciones tan leoninas y miserables que la semejanza con la esclavitud tiene sentidos. En tercer lugar, se ataca frontalmente a los sindicatos, que después de todo y a pesar de sus dirigentes, son organizaciones de la clase obrera. La negociación colectiva queda arruinada y la descomposición de la unidad de los trabajadores asegurada. El tema de la falta de autorización para los EREs da un gran poder a los empresarios y anula el poder negociador de los sindicatos. Como te digo, el decretazo encierra tales efectos destructivos y corrosivos sobre el marco actual de los derechos y las relaciones laborales, que con toda legitimidad se puede hablar de un antes y después, se trata de un cambio social cualitativo.
Habláis del PP pero ha habido otros partidos que no han puesto ninguna pega a esta infamia. CiU es un ejemplo destacado.
Burguesía catalana, pero burguesía. Aparte la recomposición de relaciones que están llevando entre el PP y CiU para gobernar cómodamente en Madrid y Cataluña. Da envidia la derecha: después del decretazo, los patrones dicen que va en la buena línea, para indicar que ellos tienen más reivindicaciones. CiU, lo acepta, pero tiene más reclamaciones. Y puestos a pedir algo significativo que mejor que modificar la legislación sobre la huelga, para de este modo maniatar a los trabajadores, impedir sus luchas y protestas, y atizarles duro inmovilizados. Sería bueno aprender de la derecha, que aun negando la lucha de clases la práctica con vehemencia y sin miedo a las críticas.
¿Crees que el decreto degrada aún más una Constitución agotada y deslegitimada?
Si, la constitución fue un producto de la relación de fuerzas en el momento de redactarse, y a lo largo del tiempo ha ido degradando sus componentes sociales, aunque fuesen formales, eso de la economía social de mercado, o de la importancia de lo público, o de cierta planificación. El neoliberalismo no está impregnado de humanismo. Con el alevoso cambio que sufrió el año pasado, por imperativo de los poderes económicos europeos, se amortizó totalmente la vertiente social y quedó deslegitimada porque no fue votada por los ciudadanos, sino por los parlamentarios del PSOE y del PP. El decretazo supone la ruptura de un determinado equilibrio de las relaciones sociales que sobre el papel recogía la constitución. Hace tiempo que murió y ahora está lista para su entierro. Así lo empiezan a sentir amplios sectores sociales que impulsan ya un nuevo proceso constituyente.
Refútame el siguiente argumento: si disminuimos los derechos –los privilegios dicen algunos- de los trabajadores, si ayudamos a las pequeñas empresas con una fiscalidad menor (o casi nula en ocasiones), si rompemos los convenios de sector que son bridas que encorsetan, entonces se animarán los empresarios, contratarán a más, a mucho más trabajadores, aunque sea con menor sueldo y con derechos demediados. Entre la nada y el cuatro, lo segundo es mejor opción. El empresariado español es así: o nos vamos a China o que trabajen como los chinos.
Todo eso encierra un conjunto de argumentos que es fácil demostrar que son falsos, y tan falsos son que el propio gobierno ha tenido que reconocer que la reforma decretada no creará empleo en los próximos tiempos. Cuando cambien las circunstancias dice, pero cuando cambien las circunstancias ello no demostrará que era preciso hacer la reforma. Hay un grave problema de competitividad de la economía española que no se resuelve con salarios más bajos y mayor explotación. Hay un problema igualmente de falta de liquidez que por bajos que sean los salarios no llevan a aumentar el empleo. La demanda está hundida, las nuevas condiciones laborales la hundirán aún más, y en esas condiciones no se creará más empleo. Como estoy seguro de que la crisis ha venido a quedarse, dejemos que sea el tiempo el que refute las esperanzas de los más simples de espíritu que creen los argumentos de los apóstoles del neoliberalismo.
¿Qué podemos hacer? ¿Hay que convocar una huelga general?¿Cuándo? ¿Quiénes?
Unos cambios tan profundos y desfavorables como introduce el decretazo, que se inserta además en una política de ajustes y recortes y en una agresiva y reaccionaria política social e ideológica, requieren de la respuesta más contundente que pueda hacer la izquierda y los trabajadores. La sociedad española no es especialista en huelgas generales, estamos desentrenados y faltos de gimnasia, pero no se me ocurre otra medida que esté a la altura de las circunstancias y que al mismo tiempo sea posible alcanzar. Se puede lograr una extraordinaria huelga general, que sirva para compensar y balancear la agresiva política de la derecha. Los sindicatos mayoritarios están muy desprestigiados. Cabe recordar aún el respaldo a la ley de pensiones y la reciente firma del acuerdo con la patronal, con cesiones salariales imperdonables y mucha de la flexibilidad otorgada a los empresarios ahora en el decretazo. Ellos solos no están en condiciones de conseguir una huelga general, que no se siquiera si están dispuestos a intentarla. En nombre de todos los trabajadores han firmado ese acuerdo, pero no se han atrevido en nombre de todos los trabajadores a convocar ya la huelga general. No obstante, hay que en el conjunto de la sociedad bastante indignación, deseos de lucha, y relativa capacidad de movilización, como se ha visto en algunas luchas sectoriales y algunas manifestaciones en Madrid o Barcelona por ejemplo, que permiten pensar que se bien organizada la preparación de la huelga, surgiría una gran lucha que marcaría un nuevo por periodo político para la izquierda. Los sindicatos deberán revestirse de modestia y saber que el seguimiento social a la huelga no es por ellos sino a pesar de ellos. Las fuerzas de la izquierda y los movimientos sociales no tienen nada que agradecer a las direcciones de los sindicatos, me refiero todo el tiempo a las direcciones de CCOO y UGT, pero el movimiento obrero es necesario para dar la respuesta contundente que las circunstancias nos reclaman. Así que si se logra unir a toda la izquierda, sindicatos por supuesto incluidos, cabe esperar la convocatoria de una muy exitosa huelga general, que no debe ser más que el inicio de un período esperado y necesario de luchas sociales. Por lo demás, Euskadi y en Galicia se están convocadas huelgas generales para el día 29 febrero. Ese es el camino.
Grecia ha hecho quince huelgas generales. ¿Qué han conseguido? Apenas nada dicen algunos. ¿Para qué repetir el mismo error?
Estoy seguro que no me quieres argumentar, como en su momento hicieron algunos descerebrados sindicalistas para justificar la desmovilización, que ni los griegos ni los españoles hemos conseguido nada pero al menos nosotros nos hemos evitado el esfuerzo de haberlo intentado.
No, no quiero argumentar una barbaridad así.
Está muy bien que traigas a colación el ejemplo de Grecia, porque Grecia nos queda mucho más cerca de lo que piensan las clases dirigentes este país y muchos españoles. NI el caso de la tragedia griega está cerrado, ni la crisis española tiene visos de superarse. Como se diría popularmente, queda mucha tela que cortar todavía en ambos países. Y te devuelvo entonces la pregunta: ¿qué es preferible un país luchador, unos trabajadores combativos y con conciencia o un país apagado, resignado y sin afán de lucha?
Se oyen voces que hablan de inconstitucionalidad del decreto. ¿Es así en tu opinión? ¿Por qué? ¿Crees que hay que abonar también esa vía jurídica de oposición?
No soy un experto para saber a ciencia cierta si esa vía es explotable. El decretazo tiene muchos matices y no es improbable que contenga algunos aspectos inconstitucionales. He leído que algunos Inspectores de Trabajo ven en el “contrato Rajoy”, el de los con un año de prueba, elementos inconstitucionales, pero debe haber más, que irán surgiendo del análisis detallado del decreto. Y no tengo duda de que haya que plantear cuantos recursos tengan una base jurídica sólida, siempre que ello no signifique trasladar la lucha de la calle a los tribunales. De tener éxito, sería un golpe político muy fuerte al gobierno y un respaldo moral a todos lo que se sumaran a las movilizaciones contra el “decretazo”.
Por lo demás, desde un punto de vista empresarial, ¿el derecho despeja el campo para la productividad, las ventas, la financiación y el crecimiento económico?
Esto lo dejo sin contestación. Creo que rompe la línea de las últimas preguntas, ya de carácter apolítico, y en parte está contestado con la respuesta a si la reforma generará empleo.
De acuerdo, tienes razón, no me he lucido mucho con ella. Recogí un comentario que he leído en algunas páginas. Gracias por tus respuestas.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Salvador López Arnal

Fuente: Rebelión

domingo, 19 de febrero de 2012

Las falacias del Gobierno sobre la reforma laboral


Manolo Lago*.- Las medidas concretas de la reforma laboral son tan brutales contra los derechos de los trabajadores que el Gobierno elude hablar de ellas y se esconde detrás de afirmaciones genéricas que en realidad no son más que falacias.
La primera es que la reforma contribuiría a la creación de empleo cuando la economía se recupere. Esto no es cierto, sino todo lo contrario. El objetivo buscado por la reforma es bajar los salarios de los trabajadores. Si a eso unimos el miedo a perder el empleo, el resultado va a ser, inevitablemente, un agravamiento de la recesión. Menos salario y más ahorro supone una caída en la demanda y por lo tanto en la actividad económica y en las ventas de las empresas. Por ello, el efecto de la reforma no será el impulso al empleo. Al contrario. Al menos en todo el 2012 la reforma hará que se destruya más empleo que el que ya se iba a perder.
La segunda falacia es que la reforma aumenta la flexibilidad interna para evitar despidos. Lo que se hace es justamente lo contrario: se facilita y abarata el despido hasta llevarlo casi hasta el límite del despido libre y gratuito y no se introduce ningún incentivo para que se utilicen fórmulas alternativas, como las reducciones de jornada u otras.
En la primera fase de la crisis las empresas, ante las caídas en su producción, no respondieron con ajustes internos sino rescindiendo el contrato a los temporales, porque eso no tenía coste. Ahora se abarata el despido y, por lo tanto, lo que se facilita es despedir a los fijos y no esforzarse en buscar acuerdos y medidas de flexibilidad interna.
La tercera idea es que se actúa contra la precariedad laboral. Y sin embargo no solo se mantienen todas las modalidades de los contratos temporales, sino que se añade otra más. En concreto, un nuevo contrato para las empresas de hasta 50 trabajadores, el 99 % de las que hay en España, con una característica muy peligrosa: el período de prueba se amplía hasta un año, un tiempo en el que la rescisión del contrato es a voluntad del empresario y sin ninguna indemnización.
La última afirmación es que la reforma que se hace pensando en los 5,3 millones de personas en paro. Pero esto no pasa de ser una simple frase que no se corresponde con la realidad, porque en el texto no hay ninguna medida que dé más oportunidades de empleo a los desempleados, que aumente su empleabilidad o mejore su protección. Las únicas concreciones en el texto son para ver cómo se reduce el gasto en prestaciones, con medidas que van desde que el parado que sea contratado se pague con su prestación hasta el 25 % de su sueldo, hasta tratarlo de presunto delincuente, al vincular su legítimo derecho al cobro de prestaciones a trabajos de servicios a la comunidad, algo que por ahora realizan condenados por delitos menores.
*Manolo Lago, es economista del S.N. de CC.OO. de Galicia
18 febrero 2012