viernes, 30 de marzo de 2012

Fallece Domingo Malagón, el más imprescindible de la lucha clandestina durante el franquismo.

Cuando hace unos años decidimos crear una Fundación Cultural y de la Memoria Histórica, lo primero que tuvimos claro es que debíamos dedicársela al comunista madrileño Domingo Malagón; ¿por qué?: Domingo, desde su juventud sacrificó su agudo sentido artístico a la labor de falsificación documental que el PCE le encomendó, gracias a la cual fue posible el paso de fronteras y la circulación interior de centenares de militantes que, de otro modo, no hubieran podido garantizar la existencia del PCE en la clandestinidad y habrían pagado con la cárcel o con la vida su lucha por la libertad y sus esfuerzos resistentes contra el franquismo. Hemos tenido, en su caso, la oportunidad de homenajearlo en vida en varias ocasiones; probablemente, la más emocionante para él fue la dedicatoria de su nombre para una calle de Parla, municipio en el que residió durante muchos años y donde hoy nos ha dejado.
Nacido en el Madrid del Conde de Romanones, Domingo Malagón Alea, vió por primera vez la luz el 28 de Noviembre de 1916.
Hijo de un humilde forjador y de una pobre asistenta tuvo una infancia llena de asilos, golpes e injusticias que, poco a poco, dieron forma a su conciencia de clase, primero en el Asilo del Pardo y después en el Asilo de la Paloma en la madrileña Dehesa de la Villa.
En esta institución, fue utilizado, junto con otros asilados, como conejillo de indias en determinados experimentos radiológicos que tuvieron como consecuencia una avanzada calvicie desde su juventud. Gracias a sus extraordinarias dotes para el dibujo, caligrafía, pintura y escultura, Don José Urea Gallardo, maestro del taller de pintura del Asilo de la Paloma, se fijó en él y le preparó para su ingreso en la Escuela Superior de Bellas Artes de pintura, escultura y grabado de San Fernando de Madrid. El curso 1933/34 significó su primer año de escuela y su contacto con la Federación Universitaria de Estudiante (FUE).
La sublevación del general Franco truncó todas sus expectativas artísticas y se incorpora a la 8ª Cía. de Acero del V Regimiento. Pasa a Francia el 13 de Febrero de 1939, a los campos de refugiados de Barcarés y de Saint Cupreu. La idea de aprovechar sus conocimientos de dibujo y caligrafía para manipular documentos de identidad, en un principio franceses, fue sugerida por Angel Celada, al que falsificó su primera carta de identidad francesa. Ante el resultado satisfactorio, Jesús Monzón Reparaz, le propuso dedicarse exclusivamente a este trabajo. Y así fue desde mediados de 1941 hasta el 9 de Abril de 1977.
Pero junto a este trabajo clandestino, sus pinceles se explayan ordenando los paisajes de los campos y pueblos franceses que va visitando, el paisaje urbano de un París modernizado, así como de gran parte de Europa, fundamentalmente la Europa del Este; bodegones, naturaleza muerta, retratos y diversas obras artísticas que le van encargando.
Una vez instalado definitivamente en España, Santiago Carrillo le propone para la organización y dirección del actual Archivo Histórico del PCE, donde se custodian un buen abanico de sus falsificaciones. Dirige el Archivo hasta su jubilación en 1985. Domingo falleció ayer jueves 29 de marzo, en Parla (Madrid)
Muchas y muchos son los que nos han ido abandonando a lo largo de los años, todos testimonios irrepetibles de una entrega ejemplar a los ideales emancipatorios, pero la figura de Domingo Malagón engrandece esas ideas y eleva la categoría de buena persona, más allá de lo convencional, hasta su más digna y ejemplar expresión. Desde la Fundación que lleva su nombre, su muerte nos obliga a redoblar los esfuerzos para estar a la altura de las circunstancias de una figura histórica que estará en los libros de texto una vez superada la interesada amnesia de esta imperfecta democracia.

Juan Ramón Sanz
Presidente de la Fundación Domingo Malagón


 

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