sábado, 30 de junio de 2012

El espejo paraguayo


La Jornada


Un golpe de Estado es una acción desde arriba para interrumpir un proceso político. No importa quién la realice ni los métodos que utilice. Los golpes al estilo del que derrocó a Salvador Allende cayeron en desuso, por el alto costo internacional que tienen.
El golpe de Estado que apartó a Fernando Lugo de la presidencia de Paraguay se inscribe dentro de la nueva modalidad inaugurada con el derrocamiento de Manuel Zelaya en Honduras, en junio de 2009, por la Suprema Corte de Justicia. Es un nuevo tipo de golpe que comenzó a implementarse luego del estrepitoso fracaso del golpe al viejo estilo contra Hugo Chávez el 12 de abril de 2002. Cuando los sectores populares aprendieron a desbaratar el golpe clásico, aparece esta nueva modalidad de golpe institucional.
En los últimos 20 años los únicos golpes exitosos al viejo estilo sucedieron en Haití: en 1991 el general Raoul Cedrás derrocó a Jean Bertrand Aristide, y en 2004 sucedió algo similar, pero con la participación de tropas de Canadá, Francia y Estados Unidos. En 13 de los 15 casos en los que un presidente latinoamericano no pudo terminar su mandato fue porque la presión popular forzó la dimisión.
Lo destacable es que el método de la destitución por organismos del Estado es idéntico en los casos en que se hace a favor y en contra de los sectores populares. En Ecuador, Abdalá Bucaram y Lucio Gutiérrez fueron destituidos por el Congreso en medio de levantamientos populares. Por eso no sirve focalizarse en las formas, sino en los procesos. El nuevo golpismo puede repetirse en cualquier país de la región, ya que las clases dominantes retomaron su ofensiva y se ponen al servicio de un Pentágono deseoso de desestabilizar.
La caída de Lugo, como toda crisis política, desnuda los cambios que se están produciendo en la región desde que Barack Obama definiera la Nueva Estrategia de Defensa.
En primer lugar, la masacre de Curuguaty y el golpe contra Lugo fueron posibles por la alianza entre el agronegocio, los terratenientes propietariosde tierras malhabidas durante la dictadura de Stroessner, las mafias del contrabando y el narcotráfico, con sus ramificaciones en los medios de comunicación, el Estado y las iglesias. La gira regional del secretario del Pentágono, Leon Panetta, en abril pasado, parece haber sido una señalque activó a las derechas (La Jornada, 18/5/12).
El Pentágono tiene una larga experiencia en la aplicación de la “doctrina del shock”, que pasa por la destrucción de naciones enteras para reconstruirlas al servicio del capital y de la potencia hegemónica. La decadencia de Estados Unidos hace que la única estrategia viable sea la dominación sin hegemonía, que sólo necesita la fuerza militar; por eso la nueva estrategia instala la violencia golpista en el centro del escenario político.
En segundo lugar, el modelo económico extractivo, asentado en la minería a cielo abierto, los monocultivos y las megaobras de infraestructura, fortalece a las clases dominantes y al imperio, debilita a los sectores populares, pone en riesgo a los movimientos y las libertades democráticas.
Los gobiernos que han optado por profundizar este modelo se están enajenando el apoyo popular y, a la vez, están dando vida a sus propios sepultureros, como sucedió en Paraguay, donde el crecimiento exponencial de los cultivos de soya no hizo más que fortalecer a los usurpadores de tierras y a los asesinos de campesinos.
En tercer lugar, el movimiento campesino de Paraguay recorrió en medio siglo un camino del que algo podemos aprender para enfrentar el nuevo escenario. En la década de 1960 se crearon las Ligas Agrarias, impulsadas por las comunidades eclesiales, un impresionante movimiento de base que cambió la historia de los de abajo. A mediados de la década de 1970 fueron salvajemente reprimidas por el régimen de Stroessner. En 1980, sobre sus cenizas se crea el Movimiento Campesino Paraguayo. Hasta aquí la trayectoria habitual bajo dictaduras: organización-represión-reagrupamiento.
En la década de 1990, en democracia, el movimiento crece y gana visibilidad, pero se fragmenta. Aun así, la lucha por la tierra se intensifica y el movimiento irrumpe en la crisis política de 1999 por el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, creando un hecho político trascendente como el marzo paraguayo, que provocó la primera derrota de los herederos demócratas de la dictadura. El golpista Lino Oviedo huye a Argentina y el vicepresidente Raúl Cubas se asila en Brasil.
En 2002 la unidad de acción de todo el sector campesino-popular en el Congreso Democrático del Pueblo, donde confluyeron 60 organizaciones, impidió la privatización de empresas estatales y frenó la aprobación de una ley antiterrorista. Pese a las divisiones los movimientos fueron capaces de volver ingobernable la democracia de baja intensidad y derrotar el modelo neoliberal.
Ese escenario creado desde abajo tapizó el camino de Lugo a la presidencia en 2008. Los movimientos más importantes –no todos– optaron por crear partidos, o sea institutos del Estado financiados por el presupuesto, según el feliz aserto de Adolfo Gilly (La Jornada, 27/6/12). Se profundizaron la división y la atomización. Después de 2008 una parte de los mejores dirigentes se convirtieron en funcionarios y se instalaron en la capital, convencidos de que es el camino para adquirir más fuerza. Hoy, salvo excepciones, los movimientos sufren su mayor debilidad en décadas.
Medio siglo de movimiento campesino, el principal movimiento antisistémico del Paraguay, muestra que no hay atajos que puedan sustituir el conflicto de clases. Que la presión internacional por sí sola no puede modificar la relación de fuerzas. Que hay varios tipos de derrotas. Que la derrota por represión no es tan destructiva como la institucionalización. Que sólo podemos frenar la ofensiva del capital y del imperio en calles y plazas, y que lo demás es un espejismo, necesario para sobrevivir, dicen algunos, pero espejismo al fin.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/06/29/index.php?section=opinion&article=021a1pol


viernes, 29 de junio de 2012

Lo que no se dijo en España sobre Springsteen


Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 28 de junio de 2012

No me tendría que haber sorprendido, pero me sorprendió ver la manera como la mayoría de los medios de información de mayor difusión españoles cubrieron la visita de Bruce Springsteen (BS a partir de ahora) a España en su ciclo de conciertos. Salvo contadísimas excepciones, la figura y la música de tal cantautor se presentó analizando su calidad musical sin referirse al significado de su música y de su narrativa, imposible de entender sin referirse al contexto político que lo configura. Esta manera de cubrir la música es semejante, en la esfera pictórica, a analizar el “Guernica” de Picasso sin hacer referencia al bombardeo nazi de la ciudad vasca Guernica. Es imposible entender la música de BS (o de cualquier otro cantante) sin conocer el contexto que la ha ido configurando durante su vida artística. Veamos.
Bruce Springsteen nació en uno de los Estados más industriales de EEUU, Nueva Jersey, en un pueblo llamado Long Branch, de un padre de clase trabajadora que hizo muchos tipos de trabajo durante su vida (desde trabajador textil a conductor de camiones) y de una madre, secretaria, que le influenció enormemente. En su pueblo había una estratificación clara del territorio según clase social y raza. Esta estratificación territorial jugaba un papel clave en dividir a la clase trabajadora según su raza. En su juventud y adolescencia BS fue un rebelde sin conocer, sin embargo, de dónde venía ni a dónde quería ir. Le gustaba la música rock y sus primeros pasos eran de crítica a la música del movimiento estudiantil (de procedencia burguesa, pequeño burguesa y clase media profesional de renta alta) que había hecho de los conciertos y música de Woodstock un símbolo. Su rechazo a la cultura de la droga y del hedonismo que representaba aquella cultura, así como el concepto de libertad que tenía, interpretándola como la satisfacción del individuo (“hacer lo que te dé la gana”) sin frenos y responsabilidades colectivas, marcó sus canciones iniciales como “Take LSD and Off the Pigs”, que eran una protesta frente a los flower children (los niños flores) de Berkeley y de toda California. Era, sin definirlo así, una lucha de clases dentro del movimiento de protesta. Aunque Bruce Springsteen no había desarrollado todavía su conciencia de clase, su discurso, lírica y narrativa eran de protesta de clase frente a una cultura también anti establishment, pero marcada por el privilegio de clase. Su lírica y narrativa se separaba de la de Joan Baez o Bob Dylan, que representaban el movimiento pacifista, basado en un mundo estudiantil de base universitaria. En Born to Run era una voz alternativa que hablaba directamente a y desde la clase trabajadora, olvidada en las canciones del movimiento pacifista.
Su voz de protesta fue recuperando la tradición fundada por el gran punto de referencia en la música popular de EEUU, Woody Guthrie, y más tarde Pete Seeger, ambos marginados durante muchos años por su pertenencia al Partido Comunista de EEUU. Esta evolución le llevó a escribir Born in the US, inspirado en el libro de Ron Kovic’s Born in the Fourth of July que analiza críticamente la experiencia de un trabajador durante la Guerra del Vietnam. Como civil y como soldado (se olvida en Europa que los que luchan en las guerras del Imperio son hijos de la clase trabajadora estadounidense). Esta voz de protesta intenta denunciar el falso patriotismo del establishment americano, pero lo hizo con cierta ambigüedad que explica que incluso el presidente  Reagan, que es el prototipo de este falso patriotismo, intentara utilizar tal canción en su campaña, creando una protesta por parte de él frente a la manipulación política por parte del Partido Republicano. El intento de identificar el país, EEUU, con la clase trabajadora, auténtica constructora del país, con su diversidad étnica y de razas, aparece más claramente en sus discos posteriores. Su Ghost of Tom Joad es, como han documentado Eric Alterman y otros analistas de la poesía y música de BS, el equivalente de The Grapes of Wrath de John Steinbeck. En este disco ya desaparecen todas las ambigüedades y llama a las cosas por su nombre, enriqueciendo una larga lista de aportaciones a la lírica y a la música estadounidense, de clara tradición popular, cuyo mayor componente es la clase trabajadora (por cierto, es importante clarificar que cuando en EEUU se le pregunta a la ciudadanía “usted, ¿qué es? ¿clase alta? ¿clase media? ¿clase baja?”, la mayoría se autodefine de clase media. Cuando se le pregunta, sin embargo,  “usted es ¿clase corporativa (Corporate Class, equivalente a la burguesía)? ¿clase media?, o ¿clase trabajadora?” la mayoría contesta clase trabajadora. Un tanto parecido ocurre en España).
En 2008 apoyó al candidato Obama, siendo el momento álgido de la campaña presidencial el festival frente al monumento a Lincoln el día antes de su nombramiento como presidente de EEUU, en que frente a Obama había una multitud de casi medio millón de personas. Springsteen terminó su concierto cantando con Peter Seeger el himno de la izquierda estadounidense “This Land is your Land”, cantándolo por primera vez en EEUU con los versos completos de la canción (escrita por Woody Guthrie) que habían sido vetados durante todos los años de la Guerra Fría que todavía no habían terminado. Los que estábamos allí nunca lo olvidaremos.



jueves, 28 de junio de 2012

Suramérica sentará hoy a gobierno golpista paraguayo en el banquillo de los acusados

El gobierno paraguayo ocupará hoy en ausencia el banquillo de los acusados durante la Cumbre de jefes de Estado y gobierno suramericanos en Argentina, como reacción internacional al golpe parlamentario que destituyó al presidente constitucional, Fernando Lugo.

La reunión, que se extenderá hasta mañana, se convocó por el Mercado Común del Sur (Mercosur), pero contará también con la presencia de los mandatarios de los países integrados a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

A los dos bloques integracionistas pertenece Paraguay e incluso ocupaba la presidencia pro témpore de Unasur hasta que se interrumpió en el país el orden constitucional para sacar del poder a Lugo.

El hecho que emergió de una suerte de conspiración político-parlamentaria colocó en la picota internacional al gobierno paraguayo y provocó el rechazo por la omisión de un justo proceso y del derecho a la defensa del mandatario.

Para Paraguay significó el aislamiento político con la salida del país de una gran cantidad de embajadores acreditados ante su gobierno y una especial fricción con los dos vecinos más importantes para su economía: Brasil y Argentina.

Separado ya del Mercosur por decisión de sus miembros, perdido el derecho a continuar presidiendo a Unasur, los cálculos de Paraguay se enmarcan en las dificultades comerciales y económicas generadas por ello.

El Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya, por ejemplo, evaluó los posibles escenarios que tendrá Asunción ante sí por las eventuales sanciones a aplicar de acuerdo con el reglamento de Mercosur.

La primera de ellas es ya un hecho o sea la suspensión de su participación en los órganos de Mercosur, posiblemente seguida por la imposibilidad de recibir transferencias del Fondo para la Convergencia Estructural y la suspensión de todo derecho existente en el Tratado del bloque.

El Centro opinó que las sanciones mencionadas, por lo menos, imposibilitarán al Estado paraguayo de participar en procesos como el de la subida del Arancel Externo Común y la eliminación del doble cobro arancelario.

Las restantes medidas, de ser aprobadas, pueden afectar la ejecución de 608 millones de dólares asignados al país y que constituyen el 32 por ciento de los gastos de capital del Presupuesto General de Paraguay para este año.

Por supuesto, un Paraguay sancionado no podrá beneficiarse con la exención de aranceles que tienen los socios de Mercosur a la hora de sus exportaciones.

La dureza de las sanciones, siempre acompañadas de la condena política, tiene que ver con el ya expresado criterio del quebrantamiento de la institucionalidad democrática, ocurrido con el expedito juicio al presidente Lugo.

Fuente: CUBADEBATE

miércoles, 27 de junio de 2012

El charlatán

Veremos en que queda el acuerdo con Pemex, secuestrado por la Xunta como un secreto de Estado.

Anxo Guerreiro / El País.-En la ya lejana época en la que yo era estudiante en la Universidad de Santiago, y durante muchos años más, todos los jueves se celebraba en la Alameda compostelana una gran feria en la que se mezclaban tratantes de ganado, pulpeiras, barracas y toda clase de atracciones. Una de ellas, que jamás faltaba a la cita semanal, era un charlatán de feria que instalaba su tenderete siempre en el mismo sitio. Era un hombre ingenioso, dominaba la escena y el idioma (el gallego) y tenía un gran éxito de público al que embelesaba e invariablemente engañaba. Con el tiempo, la gente se fue dando cuenta de las trampas del personaje y empezó a abandonar al talentoso embaucador. Un jueves, el charlatán no compareció en la Alameda y nadie volvió a saber nada de él.


Esta historia de juventud, que tenía olvidada, retornó varias veces a mi memoria desde que Núñez Feijóo dirige la Xunta de Galicia. Porque, en efecto, el presidente del Gobierno gallego me recuerda mucho a aquel espabilado feirante. Como él, Feijóo domina la escena, habla con desparpajo y nos cuenta las más inverosímiles milongas sin inmutarse. Hay, sin embargo, dos diferencias entre ellos. El charlatán alertaba a sus incautos seguidores que no se llamasen a engaño, que él no regalaba duros a cuatro pesetas. Advertencia que omite sistemáticamente Feijóo cuando pronuncia sus discursos repletos de increíbles promesas. La segunda diferencia, y la más relevante, entre ambos personajes consiste en que el charlatán actuaba a pecho descubierto sin más recursos que su talento, mientras que Feijóo actúa arropado por un amplio coro mediático, sostenido con fondos públicos, que funciona con un disciplinado ejército dedicado a destilar el discurso clónico que interesa al Gobierno y a castigar a la oposición con el ostracismo o la descalificación, sin ninguna clase de escrúpulos.



A quienes les parezca exagerado, o incluso irrespetuoso, comparar al presidente de la Xunta con un charlatán de feria, les recomiendo que se interroguen acerca del destino que han corrido los anuncios estrella realizados por Feijóo desde hace tres años. Algunos ejemplos servirán, creo, para hacer reflexionar a los más escépticos.



Después de acusar al anterior Gobierno de forzar la huida a Portugal de una de nuestras empresas acuícolas, al no permitirle la construcción de una planta en Touriñán, el Gobierno Feijóo articuló su propio plan anunciado a bombo y platillo como la garantía de inversiones del sector en Galicia. Tres años después no se ha instalado ni una sola planta acuícola en todo el litoral gallego. Un fiasco de mayor dimensión todavía lo constituye el Plan Eólico de la Xunta. ¿Qué ha sido de la inversión de 6.000 millones de euros y la creación de 14.000 puestos de trabajo prometidos por el malabarista Feijóo? En la campaña de las elecciones municipales el prestidigitador que nos gobierna se presentó en Ourense y prometió la construcción de un complejo industrial, con la participación del Igape, para la producción del coche eléctrico. Según nuestro locuaz presidente, el proyecto representaría una inversión millonaria y crearía 1.030 puestos directos y en 2015 cerca de 3.500 empleos, entre directos e indirectos. ¿Alguien desde el Gobierno podría dar cuenta del estado en que se encuentra ese revolucionario proyecto? Vistos los antecedentes, veremos en qué termina el tan cacareado convenio firmado con Pemex, inconcebiblemente secuestrado por el Gobierno como si de un secreto de Estado se tratase.



Hace un par de meses un Feijóo totalmente desinhibido anunció un plan de empleo que dotado con 30 millones de euros crearía nada menos que 44.000 empleos. Sin comentarios. Y esta misma semana, el presidente de la Xunta anunciaba la buena nueva: Galicia puede seguir recibiendo recursos del Fondo de Equilibrio de la Unión hasta 2020. Lo que no explica Feijóo, y ahí está el truco, es que esos fondos se perderán si la Xunta no presenta proyectos y está dispuesta a cofinanciarlos con la Unión Europea. Así podríamos seguir hasta el infinito.



El resultado de este estilo de gobierno, basado exclusivamente en titulares y propaganda, es incuestionable: en todas las variables fundamentales (crecimiento económico, generación de empleo y equilibrio de las cuentas públicas), Galicia se encuentra entre las comunidades autónomas con los peores datos. En efecto, a partir de 2009 Galicia ha perdido el diferencial positivo del crecimiento del PIB que tuvo durante los años del bipartito, ha pasado a ser la comunidad que más empleo destruye y en solo tres años la deuda de la Xunta aumentó en más de 3.000 millones de euros, pasando de 3.900 millones al final del mandato de Touriño a 7.000 millones en julio de 2011. Así pues, que no se extrañe Feijóo si el público acaba abandonándolo como le pasó al viejo charlatán de la Alameda.
En la foto: Anxo Guerreiro

Fuente: El País/Galicia


Un mal rescate que nos empujará al abismo


Publicado en Público.es el 27 de junio de 2012
Por fin se produjo lo que Rajoy, como otras tantas cosas que ha negado, aseguró que nunca se produciría. En una carta, por cierto, plagada de faltas y con redacción deplorable, España se entrega  una vez más a los poderes financieros y se somete a un designio que inmola los intereses nacionales en aras de los mismos grandes banqueros que han provocado el daño que sufrimos.
Lo que Rajoy y sus ministros negaban que se fuese a dar, lo habíamos anticipado con precisión Vicenç Navarro, Alberto Garzón y yo en nuestro libro Lo que España necesita. Una réplica con propuestas alternativas a la política de recortes del PP que ya está en librerías publicado por Deusto Ediciones. En su página 96 escribimos: “En esta situación a los bancos acreedores, principalmente alemanes, lo único que les interesa es salvar sus muebles, es decir, que se garantice que los bancos españoles van a pagar su deuda con ellos. Por eso, con el apoyo de sus gobiernos, presionan al español para que tome medidas que garanticen el saneamiento de sus balances  y el pago de la deuda. Y no les importa que dándole prioridad a esto se deteriore cada día más la economía porque esa es la excusa perfecta que tendrían para intervenir y ‘rescatar’ a España, es decir, para obligarla a suscribir préstamos cuantiosos que se dedicaría directamente a refinanciar a los bancos españoles para que estos devolvieran a su vez la deuda a sus acreedores.”
Da hasta vergüenza escribir de nuevo para adelantar –como venimos haciendo muchos economistas críticos desde hace años– lo que va a ocurrir en los próximos meses, pero es que no resulta difícil preverlo y es preciso combatir como sea la mentira continua de nuestros gobernantes. Ya se han “rescatado” de esta forma a otros países y en otros lugares, así que sabemos casi a ciencia cierta lo que nos va a ocurrir a nosotros cuando se nos aplique el mismo protocolo.
Lo primero que sabemos es que no nos entregamos a almas beatíficas, que sepan cuál es la cura que precisan nuestros males y que tengan los medios para evitarlos, como nos hacen creer. Las autoridades a las que recurrimos para que nos salven son las que han tomado las decisiones que nos han llevado a la situación en las que estamos y las que se muestran totalmente incompetentes e incapaces de sacar a los países europeos de la crisis. Son las que miraron a otro lado cuando los bancos alemanes y europeos en general financiaban la burbuja y cuando cargaban sus balances de basura financiera, provocando así que se hundieran las economías. Y son las que llevan ya dedicados varios billones de euros a salvarlos sin conseguir, sin embargo, que vuelvan a financiar la actividad y el empleo, que es lo que deberían haber conseguido para que la economía vuelva a ponerse en marcha. Nos ponemos, pues, en manos de incompetentes que vienen tomando decisiones en virtud de un fundamentalismo ideológico que en lugar de salvar a otros países los ha hundido aún más después de rescatarlos. Así que es demasiado ingenuo, o una verdadera locura, creer que cuando lo hagan con nosotros van a tener un súbito ataque de sabiduría y lucidez que los lleve a tomar las decisiones correctas que no han sabido adoptar hasta ahora con ningún otro país.
Sabemos que este rescate es, en todo caso, un rescate de los bancos y que ni siquiera eso va a funcionar bien. El rescate que se prepara no va a resolver los problemas del sector bancario porque se adopta sin haberse atrevido a poner en negro sobre blanco la verdadera situación patrimonial de cada uno de ellos, para evitar así el escándalo de mostrar las barbaridades que han cometido los banqueros españoles (y alemanes, no lo olvidemos) a costa de hundir a la economía. No va a funcionar y no va a servir para tranquilizar a los mercados, por utilizar la expresión con la que se refieren a los inversores especulativos que hacen el agosto por anticipado con la incertidumbre, y la prima de riesgo seguirá desbocada porque nadie se cree los resultados de las auditorías privadas que se han realizado para justificar la petición de rescate. Sus estimaciones se basan en el diseño sin fundamento científico alguno de escenarios que nunca han acertado a prever y se refieren al sistema en su totalidad y no en concreto a las entidades que necesitan más o menos capital, que hubiera sido lo necesario. El rescate de la banca que se prepara tampoco salva al sector financiero español como tal, porque este tipo de operaciones no se hace para lograr que vuelva a fluir el crédito, que es lo que hace un sistema sano, sino para recapitalizar discrecionalmente a las entidades y ayudarles a que mejoren sus cuentas de resultados, que es otra cosa. Así que el rescate no va a restaurar la solidez del sector, ni salvará a la banca en general o a todas las entidades que lo conforman, sino que solo conseguirá poner en bandeja de las grandes el resto del mercado.
Este rescate, por supuesto, no salva a la economía española sino que la hundirá más por varias razones. Porque va a ir de la mano de condiciones que van a agudizar la parálisis de la actividad, toda vez que no rompen con la tónica de austeridad y descapitalización pública que vienen provocándola. Porque no contempla los males de fondo que han producido el deterioro estructural de nuestra economía: la especialización perversa; la desigualdad; la venta a mal precio de activos vinculados a nuestro mercado interno y la pérdida de fuentes de ingresos endógenos; la disminución de capacidad adquisitiva de asalariados, de trabajadores autónomos y de pequeños y medianos empresarios; el mal funcionamiento de nuestra administración pública y el gasto innecesario y la corrupción de muchos de nuestros administradores y grandes empresarios; el fraude y la inequidad fiscal y la carencia de políticas redistributivas potentes que ayuden, como en los países más avanzados, a que la actividad sea más sostenible económica, ecológica y socialmente y más competitiva… Y, porque, en lugar de reforzar las necesarias fuentes de valor que se necesitan para que una economía progrese con bienestar (conocimiento, innovación, espíritu empresarial, sinergias y creación de redes…) las va a destruir para muchos años.
Y el rescate no va a permitirnos salir adelante porque tampoco aborda el daño que hace a nuestra economía la pertenencia a una unión monetaria mal diseñada, sin resortes de reequilibrio y sin las instituciones que la teoría económica más elemental nos ha enseñado que debe poseer para no ser un mecanismo endiablado de generación de inestabilidad, de desigualdad y de problemas de eficiencia de todo tipo.
Sin abordar estos asuntos, e incidiendo en los que, por el contrario, ahondan en nuestras carencias, podemos predecir que la economía española va a ir a peor inmediatamente después que se ponga en marcha este rescate. Un rescate a costa de todos los ciudadanos que puede dar un respiro a algunos grandes banqueros, que tendrán más cerca quedarse con todo el mercado, pero que nos pondrá directamente en la antesala de otro nuevo, ya de toda la economía y que igualmente podemos anticipar que tampoco servirá para nada, porque es imposible que España pague la deuda acumulada y la que se va a ir añadiendo cada vez más vertiginosamente, como tampoco la van a poder pagar los demás países europeos.
Nuestros gobernantes se empeñan inútilmente en cuadrar el círculo y así nos han introducido en una espiral trampa de la que ya solo se puede salir cortando por lo sano. Es materialmente imposible hacer frente a la deuda del modo en que quieren hacerlo las autoridades europeos y el gobierno español, suponiendo que este sepa lo que quiere. Las políticas europeas contra el déficit no alivian la deuda sino que son su fuente de crecimiento inagotable. Y ocultan que la deuda no solo tiene causas sino también propósitos: la esclavitud de los pueblos y el mayor negocio de los banqueros. Las políticas y rescates, como el de ahora a España, que dicen que se adoptan para disminuirla simplemente la aumentan y nos sitúan en la antesala de medidas aún más drásticas para avanzar hacia lo que de verdad van buscando: imponer un nuevo modelo que les proporcione beneficios a base de empobrecer a la población para competir a la baja con el resto del mundo, eliminando para ello todo resto de estado de bienestar y de justicia fiscal o económica.
El tiempo se encargará, más pronto que tarde, de señalar de nuevo quién lleva razón y quién no.

martes, 26 de junio de 2012

Un sistema en crisis por la Especulación Inmobiliario-Financiera.



Un sistema en crisis por la Especulación Inmobiliario-Financiera.

Un trabajo de Manuel Lago y Julián Valiente*

1. Introducción
2. La especulación inmobiliaria/Financiera es el origen del problema
3. El problema de la liquidez
4. El problema de la solvencia
5. Las reformas incompletas


1. Introducción
El sábado 9 de junio el gobierno solicitó a la Unión Europea los fondos para rescatar al sistema financiero español, o por lo menos a una parte de él. 


Aún no se sabe la forma en la que se va a materializar este rescate bancario, y por lo tanto nada se conoce de quien y como va a aportar los recursos, cuantos miles de millones de euros serán necesarios, cual va a ser el tipo de interés y el plazo de devolución, si la “condicionalidad” va a ser solo financiera o también macroeconómica, cuales van a ser los mecanismos de control europeo, como inyectará el estado los fondos en las entidades, cual va a ser el proceso de reordenación de sistema bancario, como afecta el rescate a las emisiones de deuda y un largo etcétera de interrogantes que hacen difícil estimar las repercusiones del rescate, tanto en el sistema bancario como en la economía española en el futuro próximo, que, en cualquier caso serán negativos. 



Por eso, antes de conocer y valorar lo que va a venir es necesario saber porque estamos donde estamos. Esto es, cuales son los problemas del sistema financiero español que lo han llevado a esta situación de crisis. Aunque hay que decir que dentro de sistema financiero coexisten entidades con más problemas que otras, y que la generalización es un error, aunque obviamente la cifra global de la que se habla, hasta 100.000 millones de euros, indica que es una parte sensible del sistema la que va a recibir fondos para su recapitalización.


2. La especulación inmobiliaria/ financiera es el origen del problema 


El sistema financiero español tiene un enorme problema de credibilidad del que se deriva una falta de confianza, dentro y fuera del país, que nos ha llevado al desastre de tener que negociar con la Unión Europea un plan de rescate, en principio solo para el sector financiero pero que sin duda alguna va a contaminar al conjunto de la economía del país y condicionar la política económica del gobierno.


Esta falta de credibilidad está provocada por las dudas sobre la situación real de las entidades financieras, el papel del Banco de España como organismo de supervisión y control, la transparencia y fiabilidad de la información y la propia capacidad de respuesta del gobierno para enfrentarse a la situación. 


Lo que está puesto en cuestión es tanto la situación de liquidez como la propia solvencia del sistema financiero. Esto es, su capacidad para disponer de los recursos que le permitan cumplir con su calendario de vencimientos por un lado y su situación patrimonial amenazada por los problemas de valoración de una parte no menor de sus activos por otro. 

Y en los dos casos el origen del problema es el mismo: su irresponsable comportamiento en la generación de la burbuja inmobiliaria que sufrió nuestro país desde la mitad de los 90 hasta que estalló en 2008. Un comportamiento irresponsable que contó con la complicidad del Banco de España y de los sucesivos gobiernos de Aznar y de Zapatero. 


Una idea de la absurda vorágine financiera inmobiliaria que vivió España en los últimos 16 años, pero especialmente entre el año 2000 y 2008, la proporciona la estadística de hipotecas constituidas sobre viviendas que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE). 



Se trata de una serie en la que se recogen las fincas hipotecadas según la naturaleza de las mismas, lo que permite conocer cuántos créditos hipotecarios se formalizaron sobre viviendas y en que cuantía. 



Es, sin duda, el indicador más adecuado para el análisis de la burbuja inmobiliaria/financiera porque además de las operaciones con viviendas de nueva construcción también se incluyen las hipotecas formalizadas en compraventas de viviendas usadas o cualquier otro tipo de refinanciación con garantía hipotecaria. 

Es por lo tanto el volumen de operaciones y la cuantía de las mismas realizadas por los bancos y cajas de ahorro. Y los datos no pueden ser más apabullantes. Desde 1996 a 2011 se formalizaron en España casi 12,5 millones de créditos hipotecarios por un importe total de más de 1,3 billones de euros.


Hay que introducir un matiz y es que aquí se registran las hipotecas constituidas sin tener en cuenta las que se cancelaron en ese periodo, de tal forma que el valor neto de las hipotecas constituidas en cada ejercicio es menor. Pero para nuestro análisis este es el valor que hay que tomar: el brutal, casi absurdo, flujo de recursos aportados por los bancos y cajas para financiar la burbuja inmobiliaria.

 
La aceleración de la burbuja se produce a partir del año 2000, ejercicio en el que se superan por primera vez los 600.000 créditos hipotecarios sobre viviendas y alcanza su máximo valor a partir de 2004, año en el que se cruza el umbral de 1.000.000 de hipotecas. El punto máximo de este disparate económico, social y financiero se alcanza en el año 2006 cuando se formalizaron más de 1.342.000 hipotecas por un importe de casi 190.000 millones de euros. 

A partir de aquí la vorágine especulativa pierde algo de fuelle y estalla definitivamente a partir de 2009, aunque todavía en 2010 se formalizaron más de 600.000 créditos por un importe de 71.900 millones de euros. 

Aunque es cierto que la mayoría del país, de sus instituciones, desde luego sus entidades financieras, no quisieron ver el enorme riesgo que este comportamiento irracional tenía sobre la estabilidad económica y financiera del país, si hubo colectivos que ya lo denunciaron en ese momento. 

Uno fue el movimiento sindical, que desde el inicio de lo que se denominaba “milagro económico español” denunció de forma reiterada las debilidades y riesgos de un modelo basado en la especulación inmobiliaria y los servicios de bajo valor añadido. 

Pero no eran los únicos. Hay otro colectivo que debe ser especialmente destacado en este momento porque está puesto en entredicho en una maniobra de distracción para eludir las responsabilidades en la crisis de los verdaderos causantes de la misma. 
Se trata de los inspectores del Banco de España, el cuerpo de funcionarios encargado de realizar en la práctica las tareas de control y supervisión de las entidades financieras. Este colectivo, integrado en la Asociación de Inspectores del Banco de España, envió una extensa carta a Pedro Solbes, vicepresidente del Gobierno el 26 de mayo de 2006 para denunciar la pasividad del Gobernador del Banco en aquel momento, Jaime Caruana. De esta carta, que está llena de instrumentos de análisis, reflexiones y denuncias, es especialmente destacable para este documento los siguientes párrafos: 

“Por otro lado, este desmedido crecimiento del crédito bancario, destinado en su mayor parte, a la financiación de la actividad inmobiliaria en todas sus fases –y, a nuestro entender, una de las causas principales de la extraordinaria subida del los inmuebles en España-, ha acabado provocando otro tipo de problemas en las entidades de crédito españolas. Recientemente, algunos riesgos típicos del negocio bancario, como el riesgo de tipo de interés o el de liquidez, se han visto incrementados de forma muy acusada por la necesidad de las entidades de crédito de acudir al ahorro exterior para conseguir los fondos necesarios para financiar el crecimiento de su inversión crediticia. 

Debido a que el incremento del pasivo tradicional –los depósitos bancarios- ha demostrado ser insuficiente para dar contrapartida al acelerado crecimiento del crédito, las entidades españolas han tenido que buscar fuentes adicionales de liquidez, y lo han hecho acudiendo a los mercados financieros de la zona euro, aprovechando las posibilidades que proporciona la moneda única. Para ello han recurrido principalmente a tres vías de financiación “no tradicionales”: la emisión de “títulos híbridos de capital”, -participaciones preferentes, deuda subordinada, etc.-; la segregación en títulos, para su posterior venta, de una parte de los activos de sus balances (es decir, titulizando activos); y, por último, captando liquidez a través del endeudamiento a corto plazo en los mercados interbancarios de la zona euro” 

“De ser esto así, las entidades de crédito españolas estarían operando sin afectar suficientemente sus cuentas de resultados con los cargos por provisiones necesarios para hacer frente a la pérdida esperada de sus carteras, por lo que, salvo que los gestores de las entidades hubieran decidido unilateralmente retener una parte de los beneficios de las sociedades que dirigen en forma de reservas, es previsible suponer que el nivel de solvencia de estas acabe viéndose afectado una vez cambie la coyuntura y se manifieste el riesgo latente en sus carteras.”

3. El problema de la liquidez 

Entre 1996 y 2008 los bancos y cajas incrementaron su volumen de créditos hipotecarios en 936.962 millones de euros (155 billones de pesetas), una cifra brutal, que equivale a casi el 100% del PIB español. Como el ahorro interno no podía financiar este absurdo proceso de enladrillamiento, los bancos y cajas acudieron a los mercados mayoristas de crédito en el exterior para conseguir los fondos que necesitaba para inflar esa disparatada burbuja inmobiliaria.

 
La deuda de las entidades financieras españolas con el exterior, fundamentalmente bancos de otros países, alcanzó un valor máximo en 2009 con 783.000 millones de euros, una cifra equivalente a casi el 80% del PIB español. 

Una cifra muy alta a la que se llega de forma muy acelerada. En el año 2002 la deuda era de 312.000 millones y sólo siete años después alcanza ese máximo. 

Aumentó por lo tanto en 471.000 millones de euros, una cifra que equivale a un crecimiento de más de 250% en ese periodo lo que demuestra el inusitado ritmo de recurso al crédito externo de las entidades españolas. 

Los años de mayor crecimiento son obviamente los mismos en los que la concesión de créditos hipotecarios son también los más altos y se concentran en el trienio 2006/2008. En estos tres años la dependencia del crédito exterior aumentó en casi 300.000 millones de euros. En esa época existía una superabundancia mundial de capital en el ámbito financiero, unos intereses muy bajos, una prima de riesgo prácticamente inexistente lo que unido a la liberalización de los mercados provocó un enorme flujo financiero hacia España.

Un proceso irresponsable, casi irracional, con múltiples complicidades. El sistema financiero español se convierte en una especie de aspiradora que absorbe una parte importante del ahorro europeo para dárselo a promotores inmobiliarios, y familias, para enterrarlo en ladrillo. 

En esa vorágine, casi orgía, del crédito, ganan en el corto plazo los bancos europeos, que colocan sus excedentes en el mercado financiero español, ganan los bancos y cajas españoles, que al multiplicar las operaciones disparan sus beneficios, ganan los directivos bancarios, con retribuciones variables y bonus, ganan todos los intermediarios y comisionistas financieros, todos los tasadores, notarios y registradores, ganan las administraciones, en especial las locales, ganan sobre todo los promotores inmobiliarios y los propietarios de suelo, ganan los que especulan con la vivienda comprando y vendiendo en construcción. Ganan todos estos, pero pierden los ciudadanos y pierde el país. 

Los primeros, porque este flujo brutal de recursos tiene como consecuencia un incremento igual de brutal de los precios de la vivienda lo que provoca que muchas familias se tengan que endeudar para toda su vida con préstamos a 25 años por un importe elevadísimo, que les obliga a destinar una parte muy importante de su renta al pago de la amortización. 

El país, porque en estos años locos se impulsó un falso modelo de crecimiento basado en el monocultivo de la especulación inmobiliaria y de los servicios de bajo valor, que era injusto, desequilibrado, ineficaz e inviable y que al desmoronarse a partir de 2008 ha sido uno de los factores más determinantes de la durísima crisis que estamos sufriendo. 

Para valorar mejor la relevancia cuantitativa del endeudamiento en el exterior de nuestro sistema financiero es bueno compararlo con las cifras de la deuda pública, entre otras cuestiones porque hasta hace apenas un mes parecía que la deuda soberana era el principal sino único problema que teníamos en España. 

En el año 2009, la deuda bancaria en el exterior alcanzó su máxima con 783.000 millones de euros y en ese año la deuda pública española total, interna y externa, era de 565.000 millones de euros, esto es un 30% inferior. Es cierto que desde entonces la deuda bancaria bajó y la pública subió, entre otras razones porque el estado está asumiendo pérdidas del sistema financiero, pero aún así con el último dato conocido, el de final de 2011, la deuda bancaria es de 716.000 millones y la deuda soberana de 756.000, apenas un 4% superior. 

En todo caso, existe una irresponsabilidad compartida en el mercado financiero porque los bancos y cajas españolas se aprovecharon de los excedentes financieros europeos para inflar la burbuja inmobiliaria y su propia expansión territorial y la banca europea utilizó a las entidades españolas para rentabilizar al máximo sus carteras de inversión. 

Y aquí nace el problema de la liquidez. Porque las entidades españolas se endeudaron en Alemania, Francia, Holanda y otros países vendiendo cédulas hipotecarias con plazos de vencimiento medio de entre 3 y 5 años con los que financiaron en España hipotecas con plazos de devolución de entre 20 y 30 años. 

Dada la diferencia entre el período de cobro y el de pago y las dificultades de refinanciarse a partir de 2008 en unos mercados secos y sobre todo desconfiados, el sistema financiero español, entre otros, se vio en una situación crítica en las que se acercó varias veces al colapso a lo largo de 2010 y 2011. Esto es, a no poder cumplir con sus compromisos de pago. Como estos problemas de liquidez afectaban a más países, y por lo tanto al propio sistema financiero europeo, el Banco Central Europeo los resolvió, al menos temporalmente, inyectando un billón de euros, en préstamos a tres años y al 1% de interés. Los bancos y cajas españolas se beneficiaron de esta aportación de fondos públicos por un importe de 250.000 millones que, sin embargo, no han utilizado para facilitar el crédito a empresas y familias y, por lo tanto, para recuperar la actividad económica.
 
¿Qué han hecho con esa ingente cantidad de recursos? Pues, dada su situación de falta de liquidez, han vuelto a depositar en el BCE más de la mitad de esos fondos y el resto, unos 108.000 millones, los han destinado a comprar deuda pública. Esto es, en lugar de utilizar estos recursos para financiar la actividad se los guardan para resolver sus problemas internos. 

En lugar de aportar liquidez, la absorben (del BCE, de los depósitos de clientes,…) acaparándola para garantizarse los fondos que necesitan para cumplir con sus vencimientos. El resultado es la restricción extrema de acceso al crédito que están padeciendo las empresas, en especial las pequeñas y medianas, y las familias.
 
Como se puede comprobar en el último Boletín Estadístico del Banco de España, abril de 2012, el crédito a las empresas para la financiación de circulante esta en un mínimo histórico. 

Lo que se denomina crédito comercial, que es el que financia la actividad corriente de las empresas, su día a día, no ha dejado de bajar hasta llegar a poco más de 44.000 millones de euros. 

En el año 2007 se alcanza un máximo y las empresas disponían de 90.842 millones de euros en créditos comerciales, pero este volumen de financiación no deja de bajar años tras año hasta caer más del 50% 

La consecuencia de esta práctica es el estrangulamiento financiero de la economía productiva y la asfixia de las empresas. El sistema financiero que fue en gran medida el responsable del inicio de la crisis es hoy el gran culpable de que no salgamos de la recesión, porque sin reconstruir el flujo del crédito la recuperación es imposible. 

4. El problema de la solvencia 

Además de la liquidez nuestro sistema tiene un grave problema de solvencia. Esto es, que si se ajusta el valor por el que están contabilizados los activos en los balances de los bancos a su valor real actual se provocarían pérdidas tan elevadas que muchas entidades pasarían a tener fondos propios negativos. Esto es, estarían en quiebra, serían insolventes. 

A 31 de diciembre de 2011 los prestamos hipotecarios vinculados a la construcción alcanzaban los 983.000 millones de euros, de los cuales 676.000 eran prestamos concedidos a las familias y el resto, 307.000 millones, a los promotores inmobiliarios. Y es en el valor real de estos préstamos, que están financiando la compra de suelo, promociones de viviendas, unas aún en construcción y otras terminadas pero no vendidas, donde se concentra el problema de solvencia. 

Porque una parte relevante de estos prestamos no van a ser pagados por las empresas promotoras. De hecho a final de 2011, y por lo tanto antes de las dos primeras reformas del ministro Guindos, las entidades bancarias tenían contabilizados como créditos dudosos 184.000 millones de euros. Para cubrir el riego cierto de impago las entidades tenían dotadas provisiones por un importe de 63.000 millones de euros. Esto es, ya habían contabilizado en sus cuentas de resultados de los últimos años perdidas por este importe. El problema es que esta cifra está por debajo de la realidad. 

Aceptando las estimaciones del Ministerio de Economía en sus dos reformas, la de febrero y la de mayo, las entidades tienen que provisionar antes de finalizar el año más de 82.000 millones de euros solo en el crédito a promotores. 

Sin embargo lo que se está conociendo de la realidad de Bankia señala que además de este aumento de las provisiones al crédito promotor, los bancos y cajas tienen que asumir también perdidas en otros activos. La enorme dureza de la crisis y su extraordinaria duración, la recaída en una doble recesión provoca problemas de insolvencia en empresas y familias que se traducen en la incapacidad de cumplir sus compromisos de crédito, lo que se traslada a perdidas en los resultados de las entidades financieras y deterioro de sus balances.

Estamos hablando de los créditos a las familias para la compra de viviendas, que aún tienen una morosidad baja pero creciente; de los créditos a las pequeñas y medianas empresas del resto de sectores fuera de la construcción. Y también de las participaciones que los bancos y cajas tienen en las grandes empresas, entre ellas las cotizadas en bolsa, que valen bastante menos que cuando las compraron. 

Determinar cuál es la cifra de pérdidas que tiene que asumir el sistema financiero español para sanear su balance es, a día de hoy, una tarea imposible, tal y como ha demostrado el ministro Guindos en el caso Bankia pasando de 4.000 a 23.000 millones de euros en apenas una semana. Pero existe un cierto consenso en el sector, sirva de ejemplo el informe de la Asociación Mundial de la Banca (IFG son sus siglas en ingles), de que el saneamiento a día de hoy se sitúa en el entorno de 100.000 millones de euros. 

Una parte de esta elevadísima factura puede, y debe, ser pagada de forma inmediata por los bancos y las cajas asumiendo una dotación extraordinaria de provisiones contra su cuenta de resultados. Pero no toda. Porque el nivel de beneficios que genera el sector está muy por debajo de esta cifra.


Las entidades financieras españolas han alcanzado su máximo volumen de beneficios en el año 2007 con unos resultados después de impuestos de cerca de 26.000 millones de euros. Desde entonces, y a caballo de los menores márgenes financieros y sobre todo del aumento de provisiones por insolvencia su resultado no ha dejado de caer hasta poco más de 7.700 millones en 2011. 

Es cierto que esta es una cifra agregada del conjunto de entidades del país y que no es igual la situación de los diferentes bancos y cajas. Los hay en situación de pérdidas contables y los que tienen resultados positivos. 

Pero en todo caso resulta evidente que tomado en su conjunto el sector no puede cargar contra su cuenta de resultados las provisiones de los dos decretos de 2012, que en su conjunto alcanzan una obligación de 82.000 millones de euros. 

Ni siquiera será posible realizar las provisiones contra reservas porque el patrimonio neto del sector es de 232.195 millones de euros y en la mayoría de los casos apenas llega para cumplir con los requisitos de “core” capital ya exigidos. 

Esto hace obligatorio la aportación de recursos externos que en la actual situación solo pueden ser de carácter público, por un importe que muchos estiman en no menos de 60.000 millones de euros, dentro de los cuales se incluyen los ya comprometidos en Bankia. 

Y es aquí donde aparece la necesidad de recurrir a la petición de rescate de la Unión Europea. Las dificultades del Estado para endeudarse en los mercados emitiendo deuda de forma ordinaria lo ha forzado a solicitar un mecanismo de financiación extraordinario, al margen del mercado, de las instituciones europeas para cubrir las necesidades de capitalización de una parte de las entidades financieras españolas. 
La petición de financiación extramercado, de la que se va a derivar el cumplimiento de una serie de condiciones bancarias y posiblemente macroeconómicas, es por un máximo de 100.000 millones de euros, que se vehiculizarán a través del FROB que los inyectará a su vez en las entidades que lo soliciten en forma aún no definida.

5. Las reformas incompletas

En cualquier caso, el recurso directo a los fondos institucionales europeos, cuatro años después de iniciada la crisis, más de tres años después de que otros estados sanearan sus bancos y seis meses después de que Rajoy ganara las elecciones y realizadas dos reformas, calificadas en su momento como definitivas, es la demostración del profundo y gravísimo fracaso del gobierno actual y del anterior para resolver el problema más grave de la economía española. 

Porque el saneamiento del sistema financiero era, y lo peor es que lo sigue siendo, la reforma prioritaria, la fundamental, la que tenia que haber sido abordada desde que estalló la crisis. Entre otras cosas, porque el detonante de la Gran Recesión iniciada en 2007 fue la crisis de un modelo de negocio financiero hipertrofiado, especulativo, globalizado y desregulado. 

De forma sorprendente el gobierno de Zapatero acató el discurso del lobby financiero español de que nuestros bancos y cajas eran las entidades más sólidas del mundo y que por lo tanto en España no hacia falta ningún tipo de reforma. Así mientras que Alemania, Francia, Holanda, Gran bretaña, Italia o Estados Unidos sanearon sus bancos, aquí el gobierno se dedicó a reformar las pensiones o el mercado laboral. 

Las consecuencias de este gravísimo error aún no las hemos acabado de pagar. Porque la economía española no es capaz de salir del bucle de la recesión en gran parte porque la situación de las entidades financieras bloquea el acceso al crédito a familias y empresas. Pero sobre todo, porque el deterioro de los bancos y las cajas ha provocado el temido rescate, intervención en realidad, del sistema financiero en primer lugar y, de forma inducida, de la economía española en su conjunto 

Y sin embargo esta situación se podría haber evitado. Porque era cierto que las entidades españolas no tenían en sus balances los activos tóxicos provocados por las hipotecas”subprime” o los paquetes estructurados que obligaron a rescates multimillonarios de entidades en toda Europa y Estados Unidos.

Pero si que teníamos una situación de riesgo: la enorme exposición de las entidades al crédito inmobiliario porque bancos y cajas fueron los principales responsables en inflar la burbuja inmobiliaria española. Si nuestro problema inmobiliario/financiero se hubiera abordado cuando estalló la burbuja habrían sido necesarios muchos menos recursos, se habría podido evitar en parte el desplome de la construcción y por lo tanto el deterioro del valor de los activos inmobiliarios y en consecuencia la propia crisis financiera. 

Y se hubiera hecho además en un momento en que tanto los mercados como las autoridades europeas se mostraron enormemente complacientes y comprensivos con las ayudas públicas a las entidades financieras en crisis. 

Nosotros no lo hicimos y los cuatro años que llevamos de crisis han provocado un gravísimo deterioro en el valor de los activos inmobiliarios, en especial en el suelo comprado de forma masiva y a unos precios absurdamente elevados. Un deterioro de valor que inevitablemente se traslada a los balances de las entidades financieras y que finalmente nos ha llevado al rescate. 

La reforma financiera en España se hace tarde y además mal. Al gobierno Zapatero le costó demasiado tiempo asumir la necesidad de reformar el sistema. Su principal decisión fue crear el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) con una dotación inicial menor pero con la capacidad de llegar a endeudarse hasta 99.000 millones de euros más, casualmente la misma cifra que tres años después alcanza el rescate europeo. 

Sin embargo fueron tres años perdidos, porque el proceso de reordenación del sector no fue más allá del negativo proceso de bancarización de las cajas de ahorro y de una serie de fusiones entre cajas que se ha demostrado, Bankia como principal ejemplo, fracasado. 

Y la cosa ha ido todavía peor con Rajoy de presidente, hasta el punto que ha sido él quien ha solicitado el rescate. Las dos reformas pilotadas por Rajoy son un cúmulo de errores que han sido criticadas duramente hasta por la Comisión Europea y el propio BCE.

El primer error es no entender que la reforma tiene que ser compatible con que los bancos y cajas den crédito a las empresas y las familias. Y sin embargo las reformas Guindos tenían como elemento central obligar a aumentar las provisiones por deterioro de los activos contra las cuentas de resultados de las entidades, lo que inevitablemente se traduce en mayores restricciones al crédito.

El segundo error fue minusvalorar el importe real de saneamiento. Lo hizo Zapatero y lo repite Rajoy. Hasta el cambio de gobierno el FROB había aportado 13.869 millones de € en para recapitalizar el sistema financiero español frente a los 84.600 de Alemania o los 88.500 de Gran Bretaña. De Guindos, cuando presentó su segunda reforma, dijo que la aportación del estado sería inferior en todo caso a los 15.000 millones pero solo quince días después tiene que poner 19.000 millones solo para Bankia. Tal y como es de confusa la información sobre la situación real de las entidades es difícil decir cuánto va a costar, pero existe un cierto consenso en que no menos de 60.000 millones de €. 

El tercer error fue no dejar claro cual va a ser el papel del estado en el proceso de saneamiento. Hacen falta muchos recursos que en la situación actual solo pueden ser aportados por las instituciones públicas. En vez de ir a trompicones, detrás de los acontecimientos, desdiciéndose cada día, el gobierno debe asumir esa realidad. 

Ahora bien, el saneamiento del sistema financiero no lo deben pagar los ciudadanos con sus impuestos. El dinero público tiene que ser recuperado en su totalidad porque el coste de la crisis finalmente lo tienen que asumir las entidades financieras que resulten del proceso de reestructuración del sector. Y por supuesto, exigir responsabilidades a todos los que provocaron ese brutal fiasco económico/financiero, desde los gestores a los supervisores pasando por los responsable políticos e institucionales. El cuarto error, y posiblemente el más grave, fue la falta de claridad, de determinación, del gobierno. Algo más que la sensación de que no había un plan, de que no sabían que hacer, que se trataba tan solo de ganar tiempo para ver si escampa. Y eso, lo único que hizo, fue agravar el problema. Tanto que algo impensable hasta hace unos días, la intervención de la economía española, es una dramática realidad desde el sábado 9 de junio. 


* Julián Valiente, es Secretario de Comfía de Galicia
*Manuel Lago, es economista del S.N. de CC.OO. de Galicia.



"LATIFUNDIÁRIOS BRASIGUAIOS QUEREM DERRUBAR LUGO"


MARTÍN ALMADA, o mais importante representante do movimento dos direitos humanos paraguaio, afirma que grandes produtores de soja estão interessados em desestabilizar o governo de Fernando Lugo. 

"Eles querem que Lugo caia. O latifúndio e os grandes produtores de soja brasileiros estão muito interessados em que Lugo não possa chegar a 2013, quando deve acabar seu mandato", disse Almada por telefone à Carta Maior, falando desde Assunção. A reportagem é de Dario Pignotti.

Dario Pignotti
Especial para Carta Mayor.
18 Junio 2012

“Esta matança de campesinos aconteceu como resultado de um processo de violência policial instigado pelos latifundiários descontentes com o presidente Lugo, ele não é querido pela direita e pelos grandes produtores brasileiros. Latifundiários brasileiros como Tranquilo Favero, o produtor de soja mais rico de Paraguai, estão interessados em desestabilizar o governo, eles querem que Lugo caia” declarou Martín Almada, o mais importante representante do movimento dos direitos humanos paraguaio.
Onze campesinos sem terra foram assassinados na sexta-feira passada em uma fazenda próxima à fronteira com o Brasil, onde está aumentando a tensão em paralelo às reivindicações e ações diretas pela reforma agrária. O enfrentamento entre policiais e lavradores deixou sete agentes mortos, entre eles os chefes do Grupo de Operações Especiais, uma espécie de BOPE paraguaio, só que sua tarefa não é reprimir favelados como no Rio de Janeiro, mas os peões rurais que, depois que Lugo chegou ao governo, em 2008, aumentaram seu nível de organização e decisão de luta, depois de décadas de submissão diante do jugo da ditadura de Alfredo Stroessner.
“Nós sabemos por nossa longa experiência sobre como se descarrega a violência do Estado contra a população, que estes fatos nunca estão isolados de uma intencionalidade política maior. Quais são os fatores em jogo agora? O que está mais evidente é cooptar os sem terra para que deixem de desafiar o poder estabelecido no campo e, além disto, vemos uma manobra para desestabilizar o presidente Lugo. O latifúndio e os grandes produtores de soja brasileiros estão muito interessados em que Lugo não possa chegar a 2013, quando deve acabar seu mandato”, disse Almada por telefone à Carta Maior, desde Assunção.
Almada, prêmio Nobel da Paz alternativo, é uma figura chave na luta pelos direitos humanos. Foi ele quem, na década de 90, descobriu os Arquivos do Terror, a partir dos quais pode ser reconstruída a rede terrorista que a ditadura de Stroessner e os regimes de fato sul-americanos formaram nos anos 70, quando surgiu a Operação Condor.
“Nunca vai se saber, porque temos uma justiça cúmplice dos poderes estabelecidos, quem esteve inspirando este massacre, o que nós sabemos sim é que tem gente beneficiada com este clima de instabilidade política e violência. O empresário do agronegócio Tranquilo Favero, um brasiguaio que fez fortuna graças aos favores que recebeu de Stroessner, é um personagem que todos suspeitam que joga forte pela desestabilização”, observa Almada.
“O que está claro é que esta barbárie leva água ao moinho da direita, justifica a mão de ferro da polícia e torna mais viável o golpe de estado branco que seria um possível julgamento político de Lugo, para que se veja obrigado a renunciar e, em seu lugar, assuma o vice-presidente Federico Franco, um político muito reacionário”
Na história paraguaia ditadura e latifúndio, correspondem ao verso e reverso da mesma moeda.
Segundo um relatório da Comissão de Verdade e Justiça do Paraguai, centenas de milhares de hectares de terras fiscais foram distribuídas pelo regime de Stroessner entre militares e membros da alta burguesia, uma anomalia que foi objeto de revisão por parte das autoridades desde 2008, o que incentivou as reivindicações das organizações de sem terra, como os que ocupavam a fazenda da localidade onde aconteceu o massacre da semana passada.
A Coordenação Nacional das Terras Irregulares conta com documentação sobre os fazendeiros cujas propriedades são irregulares por terem sido originadas na entrega de terrenos fiscais.
Um dos acusados de ter se apropriado de milhares de hectares que eram públicos é precisamente o brasileiro nacionalizado paraguaio Tranquilo Favero, que não oculta sua simpatia pela repressão de campesinos "ignorantes", como ficou comprovado em declarações formuladas neste ano e que provocaram um escândalo.
“Diplomacia você pode usar com pessoas cultas... só que... você sabe o dito popular que diz: a mulher do malandro obedece só com pau... tamos lidando com pessoas de tamanha ignorância que com diplomacia você não soluciona” disse o maior produtor de soja do Paraguai, nascido em Santa Catarina.
Quando Favero recomenda deixar de lado a “diplomacia” está falando, na verdade, de arquivar o chamado “protocolo da polícia” que consistia em uma série de negociações que os agentes deviam realizar com os sem terra antes de desalojá-los de um latifúndio ocupado.
Precisamente o novo ministro do Interior Rubem Candia Amarilla, designado por Lugo depois da matança, um político pertencente ao Partido Colorado, está tão identificado com o tema que pouco depois de assumir o cargo anunciou o fim do “protocolo” que obrigava a polícia a dialogar com os campesinos para evitar a violencia
O clima de hostilidade com os sem terra se intensificou nos últimos dias, quando a justiça ordenou a detenção de dezenas de sem terra e prendeu uma trabalhadora rural, disse hoje a campesina Magui Balbuena à Carta Maior.
“Temos relatórios de nossos representantes que estão no lugar do massacre informando que vários campesinos já foram levados à penitenciária de Coronel Oviedo ontem, onde tem uma mulher ferida com um filho de três meses que amamenta e a policia lhe tirou o bebê, ou seja, foi trasladada à prisão sem seu bebê de peito” denunciou Magui, da Coordenadora Nacional das Terras Irregulares.
Magui, assim como a Liga Campesina do Paraguai, denunciaram irregularidades nas investigações dos fatos que deixaram 11 lavradores mortos.
“Estamos longe de começar uma verdadeira investigação para o esclarecimento do acontecido, há indícios fortes de que a direita está metida em tudo isto para gerar uma crise política e truncar o desenvolvimento do processo que levamos adiante no Paraguai” afirma a militante.



XENTILEZA DO:   COSAL   A CORUÑA