viernes, 22 de junio de 2012

Entre la incertidumbre y el alivio


Manuel Lago*.- Los informes presentados ayer por los evaluadores externos, Wyman y Berger, no parece que vayan a servir para resolver las dudas sobre la cifra que necesita el sector financiero español para sanearse. Porque lo que hacen es introducir aún más cifras, con una importante diferencia entre ambas empresas y sobre todo con una horquilla de resultados excesivamente amplia.
En el caso de Wyman la horquilla va desde un mínimo de 16.000 millones hasta un máximo de 62.000 millones de euros, mientras que la de Berger va desde 25.600 millones hasta 51.800 millones de euros. En fin, más lío en el baile de cifras que ya cuenta con otras estimaciones como los 40.000 millones del FMI, los 15.000 millones de De Guindos o los 60.000 millones de la patronal bancaria europea.
Volviendo a los dos informes de ayer, la explicación de sus amplísimos márgenes, un abanico de casi cuatro a uno en un caso y de dos a uno en el otro, está explicado por la utilización de hipótesis diferentes sobre la evolución de la economía española hasta el 2014.
Así, las cifras más bajas se corresponden a un denominado escenario base que contempla una caída del 1,7 % del PIB en el 2012 y del 0,3 % en el 2013 para crecer el 0,3 % en el 2014. Por el contrario, el escenario adverso se define por una profunda recesión con una caída del 4,1 % del PIB este año, del 2,1 % en el 2013 y otra más del 0,3 % en el 2014. Por lo tanto, en el escenario básico, el más probable, las necesidades del sector financiero español serían de 16.000 millones según una evaluadora y de 25.600 según la otra. Además hay que tener en cuenta que estas necesidades se corresponden a tres ejercicios, hasta el 2014, por lo que el esfuerzo de capitalización anual se movería por debajo de los 8.000 millones de euros, una cifra perfectamente asumible por las propias entidades o, en todo caso, por el FROB.
Así que volvemos al lío. Porque la cifra de ayer está, en cualquiera de sus hipótesis, por debajo de los 100.000 millones de euros del rescate que se está negociando con las autoridades europeas. E incluso es sorprendentemente menor que la cifra del saneamiento de Bankia. En todo caso hay que recordar que los informes no son auditorías del balance de los bancos y cajas españoles, sino una reedición de los denominados stress test, unas pruebas que están muy desprestigiadas y que ahora realizan estas empresas privadas, lo que nos ha costado dos millones de euros y sobre todo una buena parte del prestigio del Banco de España.
Estamos, por lo tanto, ante más incertidumbre, por un lado, y un cierto alivio por otro, porque si se da credibilidad a los informes, la estimación del coste de reestructuración financiera española está muy por debajo de la que se temía.

Manuel Lago, es economista del S.N. de CC.OO. de Galicia.


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