sábado, 28 de julio de 2012

Una especie en peligro de extinción


Manuel Lago.-Tal y como están las cosas de mal, el cierre de una empresa como Emesa Trefilería podría hasta pasar desapercibido. Cada día desaparecen cientos de empresas y pierden su empleo miles de personas. Sin embargo, en el cierre de esta empresa industrial de 71 trabajadores se concentran muchas de las características que configuran esta insoportable crisis que estamos sufriendo.
La desaparición de una actividad industrial es especialmente grave porque, con gran probabilidad, nunca más se va a volver a recuperar. Al contrario de otras actividades, las características de la industria, desde la elevada inversión hasta su sustitución por otras empresas en otros países, hace que cuando se pierde una actividad ya es para siempre.
Y lo peor para Galicia es que en esta crisis ya hemos perdido muchas empresas, muchos empleos y mucho conocimiento en la industria: desde el 2008 se han perdido 50.000 puestos de trabajo industriales. Una auténtica tragedia porque el sector industrial es fundamental en la estructura económica de cualquier territorio.
Por eso, aunque suene raro leerlo, la industria en nuestro país es una especie en peligro de extinción. Y eso quiere decir que las empresas industriales tienen que ser objeto de una estricta política de conservacionismo económico. No podemos permitirnos ver cómo desaparecen fábricas y actividades que ha costado mucho tiempo y mucho esfuerzo construir. En especial cuando, como es el caso de Emesa Trefilería, se debe a decisiones que no tienen nada que ver con la situación real de la compañía.
Porque el cierre de esta empresa de A Coruña es una decisión injusta de su propietario, una multinacional que ha decidido concentrar la actividad en su propio país llevándose la producción, los clientes y el conocimiento. Desde el 2005 al 2010, Emesa Trefilería ganó más de 25 millones de euros y además ha financiado con otros 20 millones de euros la estructura patrimonial del grupo multinacional. Ha sido por lo tanto una empresa productiva, competitiva y enormemente rentable que ahora quieren cerrar por decisiones tomadas fuera de Galicia y con lógicas que no son las industriales.
Pero hay más. La multinacional puede cerrar la empresa de forma unilateral, esto es, sin necesidad de llegar a acuerdos con sus trabajadores y sin la preceptiva autorización administrativa para el despido colectivo. Lo puede hacer gracias a la reforma laboral de Rajoy, que da todo el poder al empresario, sobre todo a los malos empresarios, que ya no tienen la obligación de justificar el cierre. Lo hacen y punto.
Rajoy sí, pero Feijoo también, porque desde el silencio y la apatía contribuye al desplome de la industria en Galicia, de las empresas realmente existentes mientras se dedica a vender humo sobre proyectos y promesas inconcretas de futuro. Defendamos lo nuestro. Defendamos Emesa Trefilería, defendamos la amenazada industria de Galicia. No podemos resignarnos a ver cómo la crisis se lleva por delante lo que costó décadas y décadas de esfuerzo construir.

Manuel Lago, es economista do Sindicato Nacional das Comisións Obreiras de Galicia.


Fuente: La Voz de Galicia

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