viernes, 30 de noviembre de 2012

¿A quién traicionó Bradley Manning?

Iroel Sánchez.- Esta semana el soldado Bradley Manning, quien lleva más de treinta meses detenido sin juicio, testificará en un tribunal castrense sobre las condiciones degradantes de su confinamiento en instalaciones militares estadounidenses.
Manning es el presunto autor de la filtración de cientos de miles de documentos de los Departamentos de Estado y Defensa de Estados Unidos a la organización Wikileaks. Ninguno de esos materiales habla de problemas de internos de su país sino de cómo son tratados sus prisioneros y supuestos enemigos por todo el mundo y del modo en que Washington viola masiva y sistemáticamente en los hechos lo que lleva decenios proclamando como justificación de su política exterior: la defensa de los derechos humanos fuera de sus fronteras. 
Pero la audiencia de esta semana no es acerca de lo que hizo Bradley Manning con esos documentos sino sobre cómo fue tratado en una prisión militar donde se le aisló en una celda de cinco metros cuadrados, se le obligó a dormir desnudo, y se le retiraron sus espejuelos. La denuncia de esas condiciones degradantes llegó a impactar en sectores influyentes de EE.UU.: compañeros de estudio y profesión de Barack Obama enviaron una carta al presidente desde la Escuela de Leyes de Harvard, un vocero del Departamento de Estado las calificó de contraproducentes por lo que fue obligado a renunciar, y el congresista Dennis Kucinich, a quien se le negó visitar al soldado en la cárcel, comparó sus condiciones con los abusos en la prisión estadounidense de Abu Ghraib en Bagdad. 
El consejo de guerra en que a Manning se le juzgará por “alta traición”, y donde se le solicitará cadena perpetua, comenzará el 4 de febrero. Una alta traición a los torturadores de Guantánamo y las cárceles secretas de la CIA, a los golpistas de Venezuela y Honduras, a los asesinos en serie en Iraq y Afganistán, pero sobre todo a quienes los mandataron para hacerlo. Si, como un Prometeo del siglo XXI, Bradley Manning permaneciera encadenado de por vida, su condena incriminará a sus fiscales mucho más que las vejaciones a que este joven ha sido sometido por desnudar ante el mundo la hipocresía de los Zeus contemporáneos, llámense Obama o Bush. (Publicado en CubAhora


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jueves, 29 de noviembre de 2012

Gaza: prisión no… y la victoria de Palestina en la ONU (II)


Ángel Guerra Cabrera.- Debo explicar a los lectores por qué en la segunda parte de este artículo realizo una modificación a su título original: “Gaza: prisión no, campo de exterminio”, idea que mantengo invariable. Se trata de una necesaria actualización periodística pues al concluir la primera no disponía de suficiente información como para calibrar el alcance del cese del fuego acordado entre Israel y Hamás por intermedio del presidente egipcio Mohamed Mursi –algo, por cierto imposible de alcanzar con el Egipto de Mubarak- ni la dimensión de la victoria que logrará Palestina hoy en la ONU.

Desde que Hillary Clinton se descolgó abruptamente de la gira asiática de Barak Obama para emplearse con frenesí en la negociación de Tel Aviv a El Cairo, se podía sospechar que algo le estaba saliendo muy mal al sionismo en la Operación Pilar Defensivo. Confirmado, es evidente que Hamás, lanzando al sur de Israel sus misiles caseros y unos cuantos más eficaces suministrados solidariamente por Irán le dobló el brazo al trío Netanyahu-Barak-Liebermann: paró el inclemente bombardeo contra la población de Gaza, impidió la ofensiva terrestre, orilló al agresor a aceptar sus condiciones y pese al tupido bombardeo apenas sufrió golpes en su aparato militar. Además, Washington y Tel Aviv reconocieron tácitamente a la organización palestina hegemónica en la franja de Gaza, al verse forzados a negociar –aunque fuera indirectamente- con quien culpaban del inicio de las hostilidades y ocupa un lugar destacado en la manoseada lista estadunidense de organizaciones terroristas.

Las concesiones hechas por Israel son menores aunque no es poco que dejara a un lado las condiciones que antes ponía para negociar con Hamás. El bloqueo seguirá pero cierta apertura de los pasos fronterizos cerrados hace cinco años es un alivio considerable para la asediada población del enclave. Israel no cambiará por ahora su naturaleza belicista pero lo pensará muy bien para volver a las andadas en un contexto regional e internacional de creciente aislamiento y de superior resistencia palestina y libanesa a través de la combativa Hezbolá.

Ahora bien, la derrota israelí es doble. Hoy la Asamblea General de la ONU -contra la opinión y pese a las amenazas y presiones hasta última hora de Washington, Tel Aviv y Londres- acordará por mayoría aplastante el ingreso de Palestina como Estado observador no miembro, que eleva su estatus y le permitiría, entre otras atribuciones, presentar casos en la Corte Internacional de La Haya, lo que horroriza a Israel. Promovida por Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, la iniciativa recibió el aval del principal líder de Hamás Khaled Mashaal. Y es que existe un alentador proceso de acercamiento de posiciones y unidad entre la organización islámica y la histórica Fatah, asentada en Cisjordania, acelerado a partir de la última agresión contra Gaza. En un cambio de postura, Mashaal comunicó telefónicamente a Abbas su apoyo desde El Cairo. Cabe recordar que el líder de la ANP envió un delegado a Gaza tan pronto inició el ataque sionista.

El acuerdo de hoy en la ONU llama al cumplimiento de todas las resoluciones del organismo sobre Palestina, de las que Israel se ha burlado impunemente con el apoyo incondicional de Estados Unidos, que ha ejercido el veto sistemáticamente en el Consejo de Seguridad en apoyo a los crímenes de su socio contra los pueblos árabes y, en especial, el palestino. Recupera su lugar en la agenda la retirada de Israel a su territorio anterior a 1967, la solución de dos estados con continuidad territorial, la distribución justa del agua, el desmantelamiento de los asentamientos ilegales de colonos judíos, el retorno y reparación de los refugiados palestinos y la destrucción del muro de la infamia.

Aunque las resoluciones de la Asamblea General no son vinculantes, como es notorio por las veintiuna condenas al bloqueo contra Cuba, la de hoy en apoyo a Palestina tiene un gran valor político y moral. Se produce en el 55 aniversario de la resolución de la ONU que dividió a Palestina, en el día internacional de solidaridad con Palestina, a unos días de la nueva derrota del sionismo en Gaza y demuestra la soledad de Israel en el mundo. Demuestra también su inviabilidad ulterior como Estado judío excluyente, colonial, agresivo y racista y que el futuro es de una solución política basada en el cumplimiento de las resoluciones de la ONU sobre el conflicto palestino-israelí.

Twitter: aguerraguerra
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Fuente del texto y fotografía: La pupila insomne

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Las recomendaciones de la Rand Corporation sobre Cuba



En la década de los 90 del siglo pasado la Rand Corporation – tanque pensante del Pentágono – realizó varias investigaciones que recomiendan el desarrollo de una política estadounidense de información y comunicaciones destinada a “ayudar a abrir el sistema cerrado de Cuba y fomentar el surgimiento de una sociedad civil independiente”. 

Uno de esos estudios, realizado por Larry Press en 1996, tenía como fin mejorar el conocimiento sobre la situación de las telecomunicaciones de Cuba, especialmente las perspectivas para ampliar la red de computadoras a través de Internet, y serviría como documento base para un proyecto sobre “Actores, resultados y política estadounidense para una Cuba en proceso de cambio”. 

En las recomendaciones realizadas llama la atención que se proponen varias medidas dirigidas a incrementar la subversión político ideológica, utilizando las redes informáticas cubanas, embrión de las acciones que en fechas más recientes han ejecutado agencias y mercenarios al servicio del gobierno de Estados Unidos contra la mayor de las Antillas. 

Entre las recomendaciones tenemos: estimular una conexión directa IP con Internet para brindar a los cubanos un acceso interactivo a materiales del extranjero; dar una respuesta rápida a la solicitud que hiciera la empresa WilTel de un permiso para construir un cable óptico entre los Estados Unidos y Cuba, pendiente desde marzo de 1994, y a otras solicitudes para brindar diferentes servicios relacionados con datos; fomentar los viajes y otras formas de intercambio técnico pues resulta difícil obtener un permiso para viajar a Cuba; fomentar los viajes desde Cuba con fines de adiestramiento y capacitación en la administración de las redes informáticas. En este sentido el informe plantea que existe cierto riesgo de que los cubanos que asistan a esas reuniones deserten, sin embargo, ello convendría a los intereses de EE.UU ya que estos están bien instruidos y poseen valiosos conocimientos. 

Además, se indica evitar una propaganda agresiva a través del correo electrónico y los sitios en Internet; evitar la restricción legislativa en materia de comunicaciones a la manera de la Ley Helms-Burton y permitir la inversión directa de empresas estadounidenses en la infraestructura cubana, ofreciendo equipos y servicios, cuestión prohibida desde 1959 luego del triunfo de la Revolución. 

Por último, me detengo en la siguiente recomendación: Apoyar a los usuarios cubanos, en especial a las ONG con adiestramiento, equipos y cubriendo los costos de la comunicación. A continuación se explica que dado que con una subvención directa se corre el riesgo de que las organizaciones beneficiarias salten demasiado a la vista, pudiera preferirse la subvención indirecta, pues esta acción puede canalizarse a través de una serie de organizaciones, fundaciones y compañías profesionales internacionales. 

Las recomendaciones de la Rand Corporation demuestran la existencia de un bloqueo económico, comercial y tecnológico, que transcurrido más de quince años continúa intacto a pesar de esas mismas sugerencias, y evidencia la política subversiva del gobierno de EE.UU. contra Cuba, en la que no han cesado de diseñar acciones como la que involucró a Alan Gross, con el envío de medios de cómputo y de comunicaciones para establecer redes informáticas al margen del Estado cubano, violando las leyes de la Isla. 

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España: No quieren testigos



Javier Couso.- Continúa la deriva autoritaria del Gobierno con un guión que se va cumpliendo poco a poco, como mandan los cánones de la manipulación y la propaganda, a pequeñas dosis, para que nos lo vayamos tragando.

Si hace unos meses se lanzaba el globo sonda para legislar sobre la prohibición de tomar imágenes en las manifestaciones, en estos días hemos asistido a un vuelta de tuerca más: la detención de una reportera gráfica que cubría una manifestación contra los desahucios.
No es casual que haya sucedido en el final de una semana en la que el Consejo de Ministros desafiaba a la judicatura catalana, otorgando un segundo indulto a los cuatro policías condenados en firme por torturas.
No son cuestiones vanas, estamos hablando de asuntos que afectan a pilares básicos del ordenamiento con el que se organiza esta democracia parlamentaria salida de la Constitución de 1978: Tortura, Impunidad y Derecho a la Información. Ni más ni menos.
Por un lado tenemos el mencionado doble indulto que garantiza la impunidad de unos sádicos torturadores que maltrataron a un pobre hombre sin motivación política alguna. De nuevo la violencia policial gratuita que nos retrotrae a los estremecedores datos que se recogían en los informes que afectaban a nuestro país, como el elaborado por el Relator Especial de la ONU sobre la cuestión de la tortura, Theo van Boven, o el de AI «Sangre en la herida» . Algo que produce terror cuando el propio Gobierno, en vez de corregir estas prácticas, garantiza la acción de los maltratadores al ampararles en sus fechorías, situándose por encima del Poder Judicial.
Por otro lado, mientras se amaga con la prohibición de la toma de imágenes ciudadanas, se dificulta el trabajo de los reporteros, con agresiones y rotura de material de trabajo, y se traspasa la delgada línea roja con la detención de una periodista en Sevilla.
No les parece suficiente que la práctica totalidad de los medios pertenezcan a unas pocas manos de acaudalados que defienden las mismas políticas neoliberales que practican los partidos de alternancia. Necesitan tapar la grieta que supone la posibilidad de recoger y difundir las cuestionables operaciones de unas Unidades de Intervención Policial que actúan indiscriminada y brutalmente, como hemos visto tantas veces en los últimos años.
De ahí su obsesión por controlar la información. Al igual que en la guerra, en definitiva la política por otros medios, la pérdida del control informativo y la visualización por la mayoría de la verdadera dureza de un Régimen que necesita cada vez más la fuerza para imponerse, puede hacer que desaparezca el consenso acrítico e inmovilista sobre el que se asienta todo el tinglado.
Sé que a muchos les molesta que pongamos el acento en los periodistas, tanto aquí como en los conflictos, pero creo que su persecución es un ataque que afecta a toda la sociedad pues lleva en su germen la intención de cegarnos.
Hay imágenes que, amplificadas por las redes, traspasan la autocensura de los grandes medios y llegan sin editar a una mayoría social que habita normalmente en la inopia del fútbol o el cotilleo, desmontando con la crudeza de la realidad el más elaborado de los discursos.
Cuando el pueblo es reprimido, apaleado, multado y detenido, no es que sea más importante una reportera, como no vale más un cámara muerto en Gaza que los cientos de palestinos asesinados, pero su persecución se produce para que no sepamos, para que no veamos, para que sigamos en el sofá absortos en las realidades prefabricadas.
La creación del relato por medio del binomio “información controlada-industria cultural de masas”, consigue realidades y sueños a su medida. Solo la verdad y su difusión pone las cosas en su sitio.
No podemos perder la batalla de la información como no podemos perder la pelea por el castigo a los torturadores.
Sin relatores, sin pruebas y con torturadores impunes, perdemos la guerra.
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martes, 27 de noviembre de 2012

El País y la victoria electoral de Hugo Chávez


Salim Lamrani

Desde la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999, el diario español El País ha adoptado una línea editorial muy crítica hacia Venezuela. El principal periódico español abandonó la imparcialidad periodística a favor de una militancia anti-Chávez. 
Hugo Chávez es un presidente popular y goza de una legitimidad democrática incontestable. En efecto, desde su llegada al poder en 1999, hubo 16 elecciones en Venezuela. Ganó 15, de las cuales la última del 7 de octubre de 2012 le otorgó un cuarto mandato presidencial consecutivo por una duración de seis años. Siempre derrotó a sus rivales con una diferencia de 10 a 20 puntos.[1]
Todas las instancias internacionales, desde la Unión Europea hasta la Organización de Estados Americanos, pasando por la Unión de Naciones Suramericanas y el Centro Carter, se muestran unánimes al reconocer la transparencia de los escrutinios. James Carter, antiguo presidente de Estados Unidos, incluso declaró que el sistema electoral de Venezuela era “el mejor de mundo”.[2] La comunidad internacional felicitó a Chávez por su nueva victoria.[3]
No obstante, existe un sector que apreció poco este nuevo triunfo electoral, a saber los medios occidentales, los cuales, con escasas excepciones, tomaron partido por el candidato de la oposición Henrique Capriles, contraviniendo así a la deontología periodística que exige imparcialidad y objetividad informativas. 
El ejemplo emblemático de esta deriva es el diario español El País. En efecto, sus artículos postelectorales ilustran la parcialidad del periódico más importante de la Península Ibérica. Así, al día siguiente del escrutinio, el periódico lamentó que “Goliat venci[era] a David”, subrayando que esta victoria permitiría al “comandante” venezolano proseguir con “su caudillismo mesiánico”[4] y gobernar “20 años seguidos”. “Demasiados”, insiste el diario.[5]
El País expresa también su incomprensión ante la decisión de los venezolanos. ¿Cómo pudieron votar a favor de Chávez, “un antiguo teniente coronel de paracaidistas”, que “maltrata la democracia”, y “a pesar del fracaso de su gestión la incertidumbre que supone su enfermedad”, ya que se encuentra “debilitado por el cáncer que le diagnosticaron en junio de 2011”? ¿Cómo pudo conseguir un nuevo éxito a pesar de la “violencia en las calles, cortes del servicio eléctrico, promesas incumplidas y proclamas ideológicas planetarias”, a pesar de “la inflación, la moneda sobrevalorada y la deuda”?[6]
Del mismo modo, ¿cómo Henrique Capriles, “candidato joven y popular” que “realizó una brillante campaña”, que “había hecho bandera durante su campaña de la reconciliación nacional”, que adoptó “una política de cercanía a los problemas de los venezolanos – inseguridad ciudadana, carestía, deterioro de los servicios públicos, corrupción, etcétera –, e ignor[ó] el intercambio de golpes ideológico que le proponía el chavismo”, y que propone “un mayor respeto a las reglas democráticas y a una mejor gestión de la economía”, pudo perder por más de diez puntos de diferencia?[7]
El diario saca sus propias conclusiones: Sólo “un pueblo envilecido hasta la anestesia por las dádivas de un caudillo instigador de resentimientos: un iluminado del odio social” pudo elegir a Chávez en detrimento de Capriles, mostrándose incapaz de ver “la ineptitud del gobernante, ni de sus abusos”.[8]
El País también denuncia el uso “sin escrúpulos [de] los recursos del Estado” por el presidente Chávez durante sus mandatos. El diario detalla su acusación: Chávez elaboró programas sociales que permitieron la “reducción del analfabetismo, extensión de la atención sanitaria primaria, incremento del número de universitarios, [la creación de] mercados populares, etc.”.[9] Y concluye con una crítica: “No es una política que siente bases sólidas para la generación de riqueza en el futuro”[10]
El diario también intenta relativizar la victoria de Chávez y subraya que el sector del “país más dinámico, generador de riqueza, productivo, hace mucho tiempo que dio la espalda al presidente”. Sólo el sector “dependiente, que está sobreviviendo y que sigue atado a Chávez y a la estructura clientelar del Estado venezolano”.[11]
No obstante, queda una esperanza según El País. En efecto, “la Constitución venezolana establece que si el presidente fallece en la primera mitad de su mandato hay que ir a nuevas elecciones”. Así, “dudas sobre su salud que están en la mente de todos pueden abrir otros horizontes en los primeros años de su mandato”.[12] Según el diario español, tras la derrota en las urnas, queda la esperanza de ver al presidente Chávez sucumbir a su enfermedad. 
Ante semejante eventualidad, El País destila consejos a la oposición venezolana: “Tras la derrota, la oposición deberá ser capaz de mantenerse unida para afrontar con ciertas garantías las elecciones a gobernador en varios Estados que se celebrarán a mediados de diciembre y perseverar en el camino iniciado en estos comicios”. [13] El diario concluye con una analogía histórica: Si “el dictador Juan Vicente Gómez (1908-1935) retrasó 20 años la entrada de Venezuela en el siglo XX, Chávez amenaza con hacer lo mismo en el siglo XXI”.[14]
El tratamiento mediático de la victoria electoral de Hugo Chávez por El País es emblemático de la deriva de los medios occidentales, la mayoría de los cuales abandona su papel – informar de modo imparcial y objetivo – para transformarse en detractores celosos de los dirigentes políticos que promueven un modelo de sociedad alternativo al capitalismo neoliberal globalizado, con el fin de proteger los intereses de los grandes conglomerados económicos y financieros a los cuales pertenecen, así como preservar el orden establecido. 

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de la Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba, París, Ediciones Estrella, 2011, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade. 

Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr

Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

Fuente del texto y la fotografía: La pupila insomne


Por qué no venció Israel


LRB/ICH
El alto el fuego acordado por Israel y Hamás en El Cairo después de ocho días de combates es solo una pausa en el conflicto Israel-Palestina. Promete facilitar el movimiento en todos los cruces fronterizos con la Franja de Gaza, pero no levantará el bloqueo. Requiere que Israel termine su ataque contra la Franja y que los militantes palestinos dejen de lanzar cohetes hacia el sur de Israel, pero deja a Gaza en la misma miserable condición de siempre: según un reciente informe de la ONU, la Franja será “inhabitable en 2020”. Y es hablar solo de Gaza. Con qué facilidad se hace que uno olvide que Gaza es solo una parte –una parte tratada con mucha brutalidad– del “futuro Estado palestino” que una vez pareció inevitable y que ahora parece que existe sobre todo en los arrullos de los negociadores occidentales de la paz. Ninguno de los temas cruciales del conflicto Israel-Palestina: la Ocupación, fronteras, derechos al agua, repatriación y compensación de refugiados, se abordan en este acuerdo.

Los combates volverán a estallar porque Hamás seguirá bajo la presión de sus miembros y de otras facciones militantes y porque Israel nunca ha necesitado muchos pretextos para ir a la guerra. En 1982 violó su alto el fuego con la OLP de Arafat e invadió Líbano, con la excuso del intento de asesinato de su embajador en Londres, a pesar de que el ataque fue obra del agente iraquí Abu Nidal, enemigo jurado de Arafat. En 1996, durante un período de relativa calma, Israel asesinó al fabricante de bombas de Hamás, Yahya Ayyash, el “Ingeniero”, lo que llevó a Hamás a devolver el golpe con una ola de ataques suicidas en ciudades israelíes. Cuando, un año después, Hamás propuso una hudna o tregua, de treinta años, Binyamin Netanyahu envió un equipo de agentes del Mossad a Amman a envenenar al líder de Hamás Khaled Meshaal; bajo la presión de Jordania y EE.UU., Israel fue obligado a suministrar el antídoto y Meshaal es ahora jefe del buró político de Hamás y aliado del nuevo presidente de Egipto, Mohamed Mursi.

La Operación Pilar Defensivo, la última guerra de Israel, comenzó precisamente cuando Hamás estaba preparando un acuerdo para un alto el fuego a largo plazo. Su comandante militar Ahmed al-Yabari fue asesinado solo unas horas después de que revisase el borrador de la propuesta. Netanyahu y su ministro de defensa, Ehud Barak, podrían haber obtenido un alto el fuego –probablemente en términos más favorables– sin las muertes de más de 160 palestinos y cinco israelíes, pero entonces no habrían tenido la posibilidad de probar su nuevo escudo de defensa contra misiles, Cúpula de Hierro, cuya efectividad fue el principal éxito de Israel en la guerra. También han perdido la oportunidad de recordar al pueblo de Gaza su debilidad ante el poderío militar israelí. La destrucción de Gaza fue menos extensiva que en la Operación Plomo Fundido, pero también en esta ocasión el objetivo, descrito por Gilad Sharon, hijo de Ariel, en Jerusalem Post, fue enviar un “grito al estilo de Tarzán que haga que toda la selva sepa muy claramente quién ganó y quién fue derrotado”.

Sin embargo, la victoria de una guerra no se mide solo con el recuento de víctimas. Y la “selva” –la palabra israelí no solo para los palestinos sino para el conjunto de los árabes– puede tener la última palabra. Hamás no solo se defendió mejor que en la guerra anterior, sino que además impidió la ofensiva terrestre israelí, logró un reconocimiento implícito como actor legítimo de EE.UU. (que ayudó a mediar en las conversaciones de El Cairo), y consiguió objetivos concretos, sobre todo el final de los asesinatos selectivos y un alivio de las restricciones del movimiento de personas y mercancías en los cruces fronterizos. Tampoco se habló en El Cairo, de los Principios del Cuarteto que exigían que Hamás renunciara a la violencia, reconociera Israel y cumpliera acuerdos anteriores firmados entre Israel y la Autoridad Palestina; una victoria simbólica pero no pequeña para Hamás. Y los palestinos no fueron los únicos árabes que pudieron cantar victoria en El Cairo. En términos diplomáticos, el final de los combates gracias a la mediación egipcia marcó el alba de un nuevo Egipto, ansioso de recuperar el papel que perdió cuando Sadat firmó una paz aparte con Israel. “Egipto es diferente de ayer”, advirtió Mursi a Israel el primer día de la guerra. “Les aseguramos que el precio será elevado si continúa la agresión”. Subrayó este punto al enviar a su primer ministro, Hesham Kandil, a Gaza el día siguiente. Aunque se abstuvo de una retórica incendiaria, Mursi dejó claro que Israel no podía contar con el apoyo egipcio para atacar a Gaza, como cuando Mubarak estaba en el poder, y que Israel sería el único culpable si se ponía en peligro el tratado de paz. Después de todo, Mursi tiene que responder ante la Hermandad Musulmana, la organización madre de Hamás, y ante el pueblo egipcio que es, en su abrumadora mayoría, hostil a Israel. El gobierno de Obama, ansioso por preservar las relaciones con Egipto entendió, y al parecer también entendió Israel. Mursi demostró que podía negociar con Israel sin “traicionar a la resistencia”, en palabras de Meshaal. Internacionalmente fue su mejor momento, aunque los egipcios pueden recordarlo como el preludio de su iniciativa, al día siguiente del alto el fuego, de arrogarse amplios poderes ejecutivos que lo colocan por encima de cualquier ley.

El hecho de que Netanyahu se haya detenido antes de una guerra terrestre y haya cedido a demandas cruciales en las conversaciones de El Cairo, es una señal no solo de la creciente importancia de Egipto, sino de la posición debilitada de Israel. Sus relaciones con Turquía, otrora su aliado más cercano de la región y pilar de su ‘doctrina de la periferia’ (una estrategia basada en alianzas con Estados no árabes) se han deteriorado con el ascenso de Erdogan y el AKP. La monarquía jordana, el segundo gobierno árabe que firmó un tratado de paz con Israel, cada vez se enfrenta a más protestas radicales. Y aunque Israel puede celebrar la caída de Asad, aliado de Hizbulá e Irán, le preocupa que un gobierno post Asad, dominado por la filial siria de la Hermandad Musulmana, pudiera no ser menos hostil con respecto a la potencia ocupante del Golán: el ocasional fuego de cohetes en Siria en los últimos días ha sido un recordatorio para Israel de lo tranquila que estaba esa frontera bajo la familia Asad. Los dirigentes israelíes se lamentaron durante años de que la suya era la única democracia de la región. Lo que ha revelado esta temporada de revueltas es que Israel invirtió profundamente en el autoritarismo árabe. La descomposición del viejo orden árabe, en el que Israel podía contar con la complicidad silenciosa de mandamases árabes que satisfacían a sus súbditos con denuncias rimbombantes de las fechorías israelíes pero no hacían nada para impedirlas,fue dolorosa para Israel e hizo que se sienta más solo que nunca. Este agudo sentido de vulnerabilidad, más que el deseo de Netanyahu de reforzar sus credenciales marciales antes de las elecciones de enero, es lo que condujo a Israel a la guerra.

Hamás, mientras tanto, ha sido reconfortado por los mismos cambios regionales, en particular el triunfo de movimientos islamistas en Túnez y Egipto: Hamás, no Israel, ha sido ‘normalizado’ por los levantamientos árabes. Desde el ataque a la flotilla ha desarrollado una estrecha relación con Turquía, que está ansiosa por utilizar el problema palestino para proyectar su influencia en el mundo árabe. También asumió el riesgo de romper con sus benefactores en Siria: antes este año Khaled Meshaal abandonó Damasco hacia Doha, mientras su número dos, Mousa Abu Marzook, se estableció en El Cairo. Desde entonces Hamás unió su suerte al levantamiento sirio, se distanció de Irán y encontró nuevas fuentes de apoyo financiero y político en Catar, Egipto y Túnez. Ha soslayado las dificultades del bloqueo convirtiendo los túneles en una fuente lucrativa de ingresos y ha trabajado, con éxito irregular, para imponer disciplina a Yihad Islámico y otras facciones militares de la Franja. El resultado ha sido un creciente prestigio regional y una procesión de visitantes de alto perfil, incluido el emir de Catar, Jeque Hamad bin Khalifa al-Thani, quien fue a Gaza tres semanas antes de la guerra y prometió 400 millones de dólares para construir viviendas y reparar carreteras. El emir no hizo un viaje semejante a Ramala.

La creciente influencia de Hamás no ha pasado desapercibida en Tel Aviv: colocar a Hizbulá en su sitio fue seguramente uno de los objetivos de la guerra. Si Israel estuviera verdaderamente interesado en llegar a un acuerdo pacífico sobre la base de las fronteras de 1967 –parámetros que han sido aceptados por Hamás– podría haber intentado fortalecer a Abbas deteniendo la actividad de las colonias y apoyando, o al menos no oponiéndose, la solicitud de Palestina del estatus de observadora de la ONU. En vez de eso, Israel ha hecho todo lo posible para sabotear su iniciativa en la ONU (con la sólida colaboración del gobierno de Obama), amenazando con construir más colonias si persiste: ésas, ha señalado satisfecho Hamás, son las recompensas de la resistencia palestina no violenta. La Operación Pilar Defensico debilitará aún más la posición ya frágil de Abbas en Cisjordania, donde el apoyo a Hamás está en su punto más alto.

Apenas entró en vigor el alto el fuego Israel hizo incursiones en Cisjordania para detener a más de cincuenta partidarios de Hamás, mientras Netanyahu advertía de que Israel “podría verse obligado a embarcarse” en “una operación militar mucho más dura”. (Se dice que Avigdor Lieberman, su ministro de Exteriores, presionó por una guerra terrestre). Después de todo Israel tiene derecho a defenderse. Es lo que dicen los israelíes y el lobby de Israel, junto con gran parte de la prensa occidental, incluido el New York Times. En un editorial titulado “La ilegitimidad de Hamás” –una frase curiosa, ya que Hamás llegó al poder en Gaza después de obtener la mayoría en las elecciones parlamentarias de 2006– el Times acusó a Hamás de atacar a Israel porque está “consumido de odio a Israel”. El Times no mencionó que el odio de Hamás puede haber sido avivado por el duro bloqueo económico. No mencionó que desde comienzos del año y el estallido de esta guerra, 78 palestinos en Gaza han muerto por el fuego israelí frente a un solo israelí en todo el tristemente célebre fuego de cohetes de Hamás. O que –hasta el comienzo de la guerra– ha sido un año relativamente pacífico para la miserable Franja, donde casi 3.000 palestinos han sido eliminados por Israel desde 2006 frente a 47 israelíes eliminados por fuego palestino.

Los que invocan el derecho de Israel a defenderse no se inmutan ante esta disparidad de la cantidad de víctimas, porque el corolario tácito es que los palestinos no tienen los mismos derechos. Si se atreven a ejercer esos no-derechos, hay que darles una lección. “Tenemos que arrasar vecindarios enteros de Gaza”, escribió Gilad Sharon en el Jerusalem Post. “Arrasar toda Gaza. Los estadounidenses no se detuvieron en Hiroshima – los japoneses no se rindieron lo bastante pronto, así que también atacaron Nagasaki.” Israel no debería preocuparse de los civiles inocentes de Gaza porque no hay civiles inocentes en Gaza: “Eligieron a Hamás… lo hicieron libremente, y deben vivir con las consecuencias”. Semejante lenguaje sería chocante si no fuera tan familiar: en Israel la retórica del justo victimismo se ha fusionado con la retórica beligerante –y el racismo– del conquistador. La alusión de Sharon a Tarzán solo es una variación de la descripción de Barak de Israel como una ciudad en medio de la selva; su invocación de la guerra nuclear nos recuerda que, en 2008, el ministro de Defensa adjunto Matan Vilnai propuso “un holocausto mayor” si Gaza seguía resistiendo.

Pero el precio de la guerra es mayor para Israel de lo que fue Plomo Fundido y su margen de maniobra es más limitado, porque el único verdadero aliado del Estado judío, el gobierno de EE.UU., tiene que mantener buenas relaciones con Egipto y otros gobiernos islamistas democráticamente elegidos. Durante los ocho días de Pilar Defensivo, Israel presentó un show de fuegos artificiales impresionante y letal, como siempre, iluminando el cielo de Gaza y emitiendo sonidos amenazantes directos de Los Soprano. Pero la matanza de familias enteras y la destrucción de edificios del gobierno y de estaciones de policía, lejos de alentar a los palestinos a someterse, fortalecerán su resistencia, algo que Israel podría haber aprendido mediante una consulta de las páginas de la reciente historia judía. Los palestinos comprenden que ya no se enfrentan solos a Israel: Israel, no Hamás, es el paria de la región. El mundo árabe está cambiando e Israel no cambia. En lugar de hacerlo, se ha retirado más detrás del “muro de hierro” de Jabotinsky, profundizando su control en los Territorios Ocupados, burlándose de una región que finalmente adquiere una idea de su propio poder, haciendo estallar espasmos de violencia de alta tecnología para ocultar que carece de una estrategia política para acabar con el conflicto. La Cúpula de Hierro podrá blindar a Israel contra los cohetes Qassam, pero no contra el futuro.


Adam Shatz es editor colaborador en LRB e informa desde Medio Oriente para la publicación.


Este artículo fue publicado originalmente en London Review of Books


Copyright © LRB Ltd.



lunes, 26 de noviembre de 2012

Josefina González Cudeiro, Heroína anónima

*Xesús Alonso Montero.- Josefina González Cudeiro acababa de cumprir noventa e catro anos cando faceleu (o 15 de outubro) no seu domicilio de Caoruña. Nacera en Ourense o 6 de outubro de 1918 no seo dunha familia moi castigada pola furia tráxica do 36. Fusilado seu pai e perseguidos dous irmáns. Fina (como lle chamaban os que a querían e admiraban) foi encarcerada en Bande durante un ano (1937-1938). Foi o primeiro ­-e leve- tributo á súa militancia comunista. Xa en liberdade (se ben, dentro da inmensa prisión franquista) viaxa en 1944, por razón políticas a Madrid, onde coñece a Antonio Seoane, quen se traslada, en 1945 á Coruña. Seoane vai a ser axiña o xefe do exército guerrilleiro de Galicia e estará en contacto permanente con José Gómez Gayoso, secretario xeral do Partido. Ambos os dous (Seoane, de Boiro e Gayoso, de Maceda) viñeran de Arxentina e de Cuba, respectivamente, para incorporarse á loita antifranquista, daquela aínda con bandeira republicana. Nesta loita, Fina e Seoane son camaradas na acción e compañeiros no corazón. 

En xullo de 1948 prodúcese na Coruña una “caída” como consecuencia de una delación, caída que abrangue desde os responsables máximos, Gayoso e Seoane, a nove combatentes máis, entre eles catro mulleres (Fina, María Blázquez, Clementina Gallego e Carmen Orozco). Na comisaría os torturadores non distinguiron entre homes e mulleres. Existen cartas arrepiantes. (Una de Seoane y otra de Gayoso)**

Xulgada co protocolo da época –na indefensión-, Fina pasou once anos en varias prisións franquistas de 1948 a 1959. Na de Segovia, en xaneiro de 1949, participou nunha famosa folga de fame pola que foi, con outras compañeiras, especialmente castigada. Eu, con vinte anos, cursaba na Universidade de Madrid o primeiro ano na Facultade de Letras. Nunca, nesas datas, oin falar entre os universitarios, que houbese folgas de fame protagonizadas por mulleres, presas políticas torturadas nas comisarías, tribunais militares que conculcasen Dereitos elementais… 

Viviamos non deserto de información, e as reclusas, naquela sociedade ignorante , nunha orfandade total. Non sei de ninguén, naquelas datas, que agradecese, ainda sin exteriorízalo, a súa infinita valentía cívica na defensa de elementais Dereitos humanos. Fina como tantas outras e tantos outros , viviu desde 1959, anos e anos, sen o recoñecemento público a tanto sufrimento, a tanta dignidade. 

O día 8 de novembro vinte persoas non alleas á virtude da gratitude (con Pepe Abades a cabeza) enterramos as súas cinzas no cemiterio coruñés á beira dos seus camaradas Gayoso e Seoane , fusilados na mesma data, hai sesenta e catro anos. 

Fonte do texto: Culturas/La Voz de Galicia

*Xesús Alonso Montero (Vigo, 1928) Catedrático de Literatura en la Universidad de Santiago de Compostela y miembro de la Real Academia Gallega es filólogo, traductor, conferenciante y autor de numerosos libros, estudios y trabajos. Es director del Centro de Estudios Rosalinianos y de la "Revista de Estudios Rosalinianos" ademas de autor de cientos de trabajos sobre Rosalía Castro.
Recibió infinidad de premios y distinciones entre ellos el nombramiento de "Gallego egregio"

** El añadido de las dos cartas es responsabilidad de Ensenada de Riazor.

Fotografía de Nomes e voces

Por qué Obama no debe seguir una política de apaciguamiento hacia Israel

Dr. Lajos Szaszdi, analista político

En base a lo que he expuesto en mis blogs anteriores, basado en información obtenida por la investigación y análisis de inteligencia de fuentes abiertas, es realmente Israel el que representa una amenaza potencial para la seguridad de Europa, de EE.UU. y del mundo y no Irán, que oficialmente no tiene ni busca armas nucleares. A modo de recuento, Israel es el que ha violado las normas internacionales que regulan la no proliferación de armas nucleares desde la segunda mitad de los años 50 del siglo pasado, ha fabricado en secreto plutonio en su reactor de Dimona desde la segunda mitad de la década de los 60 del siglo XX, tiene ahora probablemente más de 500 armas nucleares y al menos unas 400 (en base a los datos revelados por el técnico nuclear israelí Mordecai Vanunu), posee misiles balísticos intercontinentales los últimos de los cuales del tipo Jericó-3 podrían tener el alcance de llegar hasta Chicago o Pekín, y según el prestigioso profesor de historia militar israelí Martin van Creveld, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel posee “varios cientos de ojivas nucleares y misiles” para usarlos “contra blancos en todas direcciones”, pudiendo impactar Roma y siendo blancos de la fuerza aérea israelí “la mayor parte de las capitales europeas”. El profesor israelí sentenció, según cita David Hirst en su libro 'El arma de fuego y la rama de olivo' ('The Gun and the Olive Branch'), edición de 2003: “Nosotros [los israelíes] tenemos la capacidad de hundir al mundo con nosotros. Y yo le puedo asegurar que eso va a pasar antes que Israel se hunda”. Esta amenaza, hecha cuando Israel se sentía amenazado por la segunda Intifada palestina, debe de tomarse en serio ahora que los líderes israelíes se sienten amenazados por el programa nuclear iraní, aunque este sea oficialmente pacífico. El profesor Van Creveld ha gozado probablemente de estrechos lazos con miembros del Gobierno y las fuerzas armadas israelíes, habiendo hecho su amenaza con la autoridad del que sabe lo que dice. Dicha amenaza nuclear israelí al mundo, expresada por Van Creveld, debe de interpretarse como una posibilidad que ha sido considerada por el Gobierno de Israel. Así, de estar el Estado judío a punto de desaparecer y sus ciudadanos al borde de sufrir un genocidio a manos de sus enemigos, Israel se vengaría no solo de sus adversarios sino también del mundo, en castigo por permitir su destrucción y por siglos de antisemitismo, llevándose consigo al otro mundo a parte de la humanidad en un holocausto nuclear. Con todo, EE.UU. es el aliado más estrecho de Israel, alianza que debe de concretarse y codificarse en un tratado por el que EE.UU. se comprometa a defender a Israel de ser atacado, cubriendo al Estado judío bajo su paraguas de disuasión nuclear, a cambio de que Israel renuncie a su arsenal de armas nucleares y lo desmantele, como parte de un plan más amplio de desnuclearización de la región de Oriente Medio en imitación del régimen del Tratado de Tlatelolco, por el cual Iberoamérica es una región libre de armas nucleares. Un tratado por el cual EE.UU. se comprometiese a defender a Israel con su arsenal de armas nucleares sería quizás la única forma realista de convencer a Israel para que voluntariamente elimine su programa y arsenal de armas nucleares, para así conjurar la amenaza que representa para la paz mundial y la humanidad. Dicho tratado y sus garantías de seguridad dadas legalmente por los EE.UU. a Israel servirían como medio para Washington frenar a que Tel Aviv se involucre en aventuras militares con sus vecinos, so pretexto de llevar a cabo ataques preventivos. Dicho acuerdo permitiría vigilar más de cerca a las Fuerzas Armadas y servicios de inteligencia israelíes, para evitar sorpresas como el ataque deliberado israelí contra el buque de inteligencia de comunicaciones y señales de la Armada de EE.UU., el USS Liberty, el 8 de junio de 1967. El ataque al USS Liberty no ha sido el último incidente en que Israel ha actuado más como Bruto hacia su padre adoptivo, Julio César, en los idus de marzo en el Senado de Roma, o sea, más como enemigo de su benefactor EE.UU. que como amigo. Es en el campo de la inteligencia y las operaciones de espionaje donde se puede apreciar de manera más reciente no solo la falta de confianza de Israel hacia los EE.UU., sino también el que el Gobierno y los servicios de inteligencia israelíes no son en realidad dignos de confianza de Washington, si no más bien todo lo contrario. Así, según un informe noticioso de Prensa Asociada (AP) de este verano pasado que recogía los pareceres tanto de ex miembros de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, la CIA, como de miembros en servicio activo, Israel constituye la mayor amenaza para el contraespionaje de EE.UU. en Oriente Medio. Esto se debe a que el servicio de inteligencia israelí Mossad y el equivalente israelí del FBI estadounidense o del FSB de Rusia, el Shin Bet, llevan a cabo agresivas operaciones de espionaje contra intereses estadounidenses y la CIA. Incluso, en una lista secreta de la CIA durante la Presidencia de George W. Bush donde se enumeraban aquellos países más dispuestos a cooperar con EE.UU. en la lucha contra el terrorismo internacional, Libia se hallaba por encima de Israel, país que según el reportaje de AP no ha sido blanco directo de los ataques de Al Qaeda. Como dijo un ex miembro de alto rango de operaciones clandestinas de la CIA con respecto a las relaciones entre EE.UU. e Israel en el campo de la inteligencia: “Es una relación complicada... Ellos tienen sus intereses. Nosotros tenemos nuestros intereses. Para los EE.UU., es un acto de malabarismo”.Después de la condena en 1987 a cadena perpetua del civil estadounidense y analista de inteligencia naval Jonathan Pollard por una corte norteamericana por haber espiado para Israel contra los EE.UU., Israel prometió que nunca más emplearía a sus espías en suelo estadounidense. El caso de Pollard no fue el único, pues en 2008 el ingeniero mecánico retirado del Ejército de EE.UU. Ben-Ami Kadish se declaró culpable de haber permitido durante la década de los 80 a agentes israelíes -probablemente del Mossad- fotografiar documentos clasificados con información sobre armas nucleares, una versión del avión caza F-15 y el sistema de misiles de defensa antiaérea Patriot. Y el mismo oficial del Mossad que manejaba a Pollard manejaba también a Kadish. Sin embargo, nuevamente la palabra oficial israelí terminó siendo un falso testimonio –como las garantías dadas por los israelíes al presidente Kennedy con respecto al programa de armas nucleares secreto israelí o como las excusas del Gobierno israelí por su ataque al USS Liberty– pues en 2006 un analista del Departamento de Defensa de EE.UU. fue condenado a 12 años de prisión por haber pasado información secreta a un diplomático israelí que posiblemente era un miembro del Mossad y a dos cabilderos proisraelíes estadounidenses que se alegó pasaron a su vez la información clasificada a los israelíes. Cabe añadir también que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, le pidió al presidente Obama en enero de 2011 que liberara al traidor estadounidense Pollard, sin éxito. No está de más decir también que desde que Pollard fue arrestado en la década de los 80, según el Servicio de Investigación del Congreso estadounidense, Israel ha recibido de los EE.UU. más de 60.000 millones de dólares en ayudas, la mayor parte de índole militar. Pero a pesar de toda la ayuda económica, militar y diplomática estadounidense a Israel, evidencia circunstancial apunta a que Tel Aviv pudo haber una vez más traicionado a los EE.UU. de una forma impensable e insólita, callando a propósito y no advirtiendo a Washington que los terroristas de Al Qaeda se disponían a ejecutar sus dramáticos ataques del 11 de septiembre de 2001, ataques que según inteligencia de fuentes abiertas habrían sido del conocimiento del Mossad antes de que ocurriesen. Información sobre esto aparece recogida en un artículo del periódico escocés 'The Sunday Herald' del 2 de noviembre de 2003.Ariel Sharon, quien en aquel entonces era el primer ministro de Israel, habría sabido de la operación de inteligencia israelí que le seguía la pista a las células terroristas de Al Qaeda en los EE.UU. antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Dicha operación habría descubierto los planes de Al Qaeda para el 11 de septiembre y la decisión de no compartir dicha información con el Gobierno estadounidense para prevenirle de los atentados terroristas tuvo que haber venido del Gobierno israelí. El motivo del Mossad para haber permitido –siguiendo órdenes del Gobierno israelí– que Al Qaeda realizara sus atentados es simple: según el autor del artículo del Sunday Herald, para que los EE.UU. se unieran más aun a la causa israelí en contra de árabes y palestinos – y musulmanes en general– al sufrir en carne propia y sobre suelo patrio atentados terroristas de una magnitud traumatizante. El número total de víctimas mortales en los vuelos estrellados y en los edificios impactados el 11 de septiembre de 2001 fue de 3.212, a los que hay que añadir 403 bomberos, paramédicos y policías que murieron al desplomarse las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York. Pero ya existían antecedentes. Cuando Ariel Sharon fue ministro de Defensa, la Comisión Kahan investigadora del Gobierno israelí halló que él “carga con la responsabilidad personal” por la masacre de palestinos en los campamentos de refugiados de Sabra y Shatila en Beirut a manos de las milicias falangistas cristianas libanesas, con el apoyo de las fuerzas israelíes. Los soldados israelíes habían rodeado a Sabra y Shatila, dejando entrar a los milicianos falangistas a los campamentos de refugiados palestinos para cometer la matanza a la vez que impedían salir a los que querían escapar de los campamentos para salvarse. Del 16 al 18 de septiembre de 1982 hasta 3.500 personas habrían sido masacradas.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.    

Fuente: RT

domingo, 25 de noviembre de 2012

Lecturas de tabaquería, patrimonio cultural de la nación

La "lectora de tabaquería" Gricel Valdés Lombillo lee para sus compañeros de la fábrica H. Upmann, en La Habana. Foto: EFE

Los behiques de los indios en sus bohíos o en las grutas de las montañas, cuando había un temporal, no solo descubrían los hechizos del tabaco en fantásticas humaredas o las supuestas propiedades medicinales, o la fórmula para alejar los insectos. Alrededor de ellos, silenciosos estaban los demás indios, posiblemente bebiendo de la sabiduría general y de su sacerdote o respecto a la irrupción  alevosa de los conquistadores en sus predios…
Qué lejos estaban entonces de lo que podía ser una realidad cultural futura, un modo de trasmitir conocimientos: la lectura en las tabaquerías a partir del siglo XIX. Habrían transcurridos trescientos años. Para esta fecha había un lector que insuflaba cultura y contribuía, además, a la organización que condujera a los cubanos a conquistar su independencia. Ahora, quinientos años después, esa labor de difusión creada en las tabaquerías, acaba de adquirir el rango de Patrimonio Cultural de la Nación.
José Martí, encontró en los ilustrados cubanos, tabaqueros emigrados en  Tampa, Ibor City y  hasta Nueva York, colaboradores y contribuyentes indispensables para la causa de Cuba Libre. Ejemplos sobran.

Lector de tabaquería
Pero, ¿cómo comenzó todo? ¿Cuándo surgió la lectura de tabaquería y su protagonista, el lector? Hay variadas fuentes de información pero, sin duda el sabio Fernando Ortiz, tercer descubridor de Cuba y el viajero Jacinto Salas y Quiroga,  son los puntos de partida incuestionables  para la información de los orígenes de este justo patrimonio intangible de la nación.
Quiroga, joven  intelectual de La Coruña visitó nuestra isla en 1839 y al año siguiente publicó en Madrid su libro Viaje a Cuba, de su recorrido por los campos de La Habana, en los cuales visitó ingenios y cafetales. Sobre estos últimos describió detalladamente el proceso de recolecta y escogida y escribió:
“Una de las operaciones últimas del café consiste en colocar sobre tan espaciosísima mesa, grandes cantidades de grano y varios negros, sentados de un lado y otro, escogen sus diferentes clases (…) Cuando nosotros entramos en silencio sepulcral (en la habitación) reinaba allí un silencio que jamás es interrumpido (…) Cerca de ochenta personas entre .entre mujeres y hombres,  hallábanse ocupados en aquella monótona ocupación.
“Y entonces se me ocurrió a mí que nada más fácil habría, que emplear aquellas horas en ventaja de la educación moral y aquellos infelices seres. El mismo que sin cesar los vigila podrá leer en voz alta algún libro (…) y al mismo tiempo que templase el fastidio de aquellos desgraciados, les instruirían de alguna cosa que aliviase su miseria. Pero, es doloroso ver el marcado interés que hay en conservar más y más bruta a esa clase de hombres a quienes se trata peor que los caballos y los bueyes.”
Podría ser ese el primer antecedente de la lectura y el lector de tabaquería.
Corren algunos años y coincidiendo con el desarrollo de la producción de tabacos, después de 1860, Nicolás Azcárate, político liberal cubano, como director del Liceo de Guanabacoa, abrió allí la primera tribuna pública que existió en Cuba y por la cual desfilaron varios hombres de letras; cerca de Azcárate estaba el obrero asturiano, que aprendió en cuba el oficio de tabaquero,  Saturnino Martínez, un verdadero líder obrero de su época y autor de numerosas poesías y artículos publicados el semanario proletario “La Aurora”. En el Liceo, Azcárate se refirió alguna vez a que en ciertas órdenes religiosas unos de sus miembros leía en voz alta en el refectorio mientras el resto de la comunidad almorzaba. Sus palabras encontraron eco en los oyentes del Liceo, obviamente Saturnino Martínez las asumió en favor de los obreros y  de es forma de lectura. Por las fechas se reconoce que la lectura primero fue introducida en las galeras de prisión  de trabajadores “cigarreros” que había en el Arsenal del Apostadero de La Habana, y de allí pasó a los talleres de tabaquerías.
Al respecto dice el sabio cubano Fernando Ortiz, en El contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar que, según el  Reverendo Manuel Deulofeo, donde primero hubo un lector de tabaquería fue en la villa de Bejucal, en 1864, llamado Antonio Leal. Y que: “En La Habana la lectura se introdujo en las tabaquerías en 1865, a impulso de Nicolás Azcárate y fue la fábrica “El Fígaro”, la primera que permitió la lectura en sus talleres” Al año siguiente lo hizo Jaime Partagás en su taller. Luego serían muchas más.
“¡Pagar por oír hablar, pagar por oír leer!”, exclamaba muy pesimista el escritor  de (el periódico) El Siglo, pero su desconfianza fue infundada y en las tabaquerías se leyó cada día y los artesanos pagaron por leer”-escribe Fernando Ortiz.
Sobre su importancia dice el propio Fernando Ortiz: “Por medio de la lectura en alta voz el taller de la tabaquería ha tenido su órgano de propaganda interna. La primera lectura que se dio en una tabaquería de La Habana  fue la del libro titulado Las Luchas del Siglo.”
El sabio agrega: “La mesa de lectura de cada tabaquería fue, según dijo Marti, tribuna avanzada de la libertad. Cuando, en el año 1896, se agita Cuba revolucionaria contra el absolutismo borbónico y guerrea por su independencia, un bando gubernativo del 8 de junio de 1896 hace callar las tribunas tabaqueras.”
Pero, las lecturas y el lector de tabaquerías sufrieron vejámenes y suspensiones y amenazas por parte de las autoridades en distintas ocasiones. Se censuraron libros determinados y periódicos “inaceptables” por el colonialismo español. El gran opositor a esta modalidad cultural cubana fue el periódico “El Diario de la Marina” y le siguió semanario jocoso de  ”El Junipero”, burlándose del lector y sus escuchas.
La primera prohibición a las Lecturas de Tabaquería provino del Gobierno Político de La Habana y en su texto se disminuye la capacidad de entendimiento de los oyentes en forma ofensiva. Un párrafo decía: “Sucede también que de la lectura de los periódicos se pasa a la de los libros que contienen sofismas o máximas perjudiciales para la débil inteligencia de las personas que no poseen el criterio y estudio necesarios para juzgar con acierto las demostraciones de escritores, que pretendiendo cumplir la misión de instruir al pueblo, lo extravían muchas veces en grave daño de la paz de las familias”.
La lectura de tabaquería y el lector son figuras históricas cubanas que contribuyeron como pocas -en forma masiva-a elevar la cultura de muchas familias cubanas, ya que el tabaquero primero y los despalilladores (hombres y mujeres) después se llevaban a lo hogares la sabia del conocimiento y de sus gremios  y sindicatos después, surgieron importantes líderes cubanos, en uno u otro tiempo. Y aún siguen siendo activos consumidores  y vehículos populares de nuestra cultura y de la cultura universal. 
Fuente: CUBADEBATE