domingo, 23 de diciembre de 2012

¿Qué pasa en Argentina? (+ video)

José Manzaneda* .- En los últimos años, el número de noticias relacionadas con problemas políticos y sociales en Argentina ha aumentado espectacularmente en los grandes medios internacionales (1). Pero, ¿realmente ha sido producto de un agravamiento significativo de la coyuntura socio-política de este país?

En absoluto. El origen está en la batalla que mantienen grandes consorcios mediáticos de Argentina, principalmente el Grupo Clarín, con apoyo de sus socios internacionales, en contra del Gobierno de Cristina Fernández (2).

Una de las razones es la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la llamada “Ley de Medios”, cuya aplicación ha sido demorada, a causa de diversos recursos judiciales, desde su aprobación en 2009 (3).

Pero ¿en qué afecta esta Ley de Medios a los intereses de los consorcios mediáticos de Argentina, y en concreto al Grupo Clarín? Muy sencillo: cada empresa de medios no podrá pasar, a partir de ahora, de 24 sistemas de televisión por cable, 10 licencias de radio o televisión abierta y un canal de cable (4). El grupo Clarín ostenta 250 licencias, por lo que le corresponde desprenderse de más de 200 medios de comunicación. Ahí está el origen de la permanente embestida informativa contra el Gobierno argentino.

La Ley de Medios propone algo revolucionario para estos tiempos, al socavar parte del poder que concentran los grandes grupos mediáticos privados. La filosofía es la de los tres tercios en el reparto del espectro mediático: un tercio de las licencias será para los medios públicos, otro para los privados y otro para los del llamado “tercer sector”, es decir, para los medios sin ánimo de lucro, alternativos y comunitarios (5).

Por lo tanto, es una iniciativa que democratizará el espectro de los medios, ahora en manos de unos pocos multimillonarios, propietarios de las grandes cadenas de radio y televisión.

El relator especial de Naciones Unidas para la Libertad de Opinión y Expresión, Frank La Rue, calificaba la ley como “un paso importante en la lucha contra la concentración de los medios de comunicación” y “modelo para el continente y para otras regiones del mundo” en materia de libertad de expresión (6).

Numerosos países de la región, con gobiernos progresistas y de izquierda, están aprobando leyes similares, así como partidas del presupuesto estatal para la creación de medios públicos o el impulso de los comunitarios (7).

Las agencias y grandes medios internacionales, sin embargo, silencian completamente estos apoyos a la ley argentina, mientras dan espacio preferente a los voceros de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), la patronal de medios de la región. Recientemente, una delegación de la SIP visitaba Buenos Aires para -según leemos en numerosos medios de prensa- “evaluar el estado de la libertad de expresión en Argentina”, presentando a este cartel empresarial como una especie de guardián de la libertad de prensa (8). Es decir, convirtiendo en supuesto juez imparcial al actor principal del conflicto, si tenemos en cuenta que el Grupo Clarín es miembro activo de esta organización patronal.

La SIP –cómo no- denuncia que en Argentina existe un “hostigamiento constante a medios y periodistas críticos” por parte del Gobierno (9).

De igual manera, grandes medios internacionales han hecho campaña en defensa de Clarín. Es el caso del grupo español Prisa, cuyo mensaje reiterado, en los últimos años, es que la Ley de Medios obedece a una mera represalia de la presidenta Cristina Fernández contra Clarín, por sus críticas a la gestión de gobierno. Un reciente editorial de El País, diario cabecera del Grupo Prisa, aseguraba que los “periodistas independientes y críticos se están viendo sometidos a acosos y amedrentamientos. La libertad de expresión está en entredicho en Argentina” (10). Y remataba su ataque mencionando a otro de sus demonios políticos: “el Gobierno de Fernández de Kirchner recuerda el autoritarismo del régimen de Chávez en Venezuela”. Pero la postura de El País no es solo por solidaridad con sus colegas empresariales de Argentina. Prisa también será afectado en dicho país por una drástica reducción de licencias en el mercado de la radio (11).

El Gobierno de Argentina ha llevado a cabo otras iniciativas decididas frente al poder de Clarín y otros consorcios privados. En 2010, el informe “Papel Prensa: la verdad”, fruto de una investigación de varios años, demostró que los dos grandes diarios argentinos, Clarín y La Nación, pactaron con la dictadura de Jorge Rafael Videla la compra de la empresa Papel Prensa, el monopolio de la venta de papel de rotativa (12). El informe gubernamental señala a los directivos de Clarín y La Nación como cómplices de crímenes de lesa humanidad, ya que la venta de Papel Prensa no fue voluntaria, sino producto de las torturas a varios de los miembros de la familia Graiver, dueños entonces de la empresa y ligados a la izquierda argentina (13).

Algo tan grave, sin embargo, no ha llegado a las páginas de El País, ni a los grandes medios internacionales que, casi cada semana, nos acercan con suma rapidez a cada protesta o movilización convocada en contra del Gobierno de Cristina Fernández.

Los intereses corporativos que lesiona parcialmente la Ley de Medios de Argentina nos explican por qué.



*Coordinador de Cubainformación

1 comentario:

  1. Desde fuera lo vemos más o menos como tú dices. Bueno, por lo menos los lectores atentos, aquellos que no nos fiamos, pero imagino que quien se informa en los medios habituales pensará otra cosa (suele suceder). Sobre El Pais ni caso... ya sabemos lo que son, por desgracia.

    De todas formas mi miedo es que no podáis enfrentaros con todos. La sensación, visto desde aquí, es de estarse enfrentando a un huracán. Y, sobre todo, hacerlo con menor fuerza de la que tiene el huracán. Ojalá me equivoque pero la cosa puede acabar regular.

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