viernes, 30 de agosto de 2013

La desconocida magia negra franquista.

Joaquín García Corella

Comienza la Guerra Civil, el Gobierno Republicano tiene previsto negociar con las naciones de Occidente, la compra de armas para defender la Legalidad Republicana, para ello cuenta con el Tesoro Público, estamos hablando de 703 Tm. de oro, con un valor numismático añadido. En euros, serian 20.000€ millones, trasladados a los valores de 1936, estamos ante el principal bastión de la peseta, que la colocaba como una de las monedas más fuertes de la época.

El cabecilla golpista paco franco (siempre en minúscula por respeto a su catadura moral y humana), admirador hasta el delirio de Adolf Hitler, (todo lo que hizo en esta vida fue legal), recibió grandes consejos de los ocultistas nazis, su hermano Nicolás Franco era el encargado de gestionar todos estos contactos. Las pesquisas de Nicolás, llegaron hasta un personaje extraño, un alquimista llamado Sarvaprodi Hammaralt, al cual, se le proporciono un laboratorio de Alquimia en la Facultad de Ciencias de Salamanca, a fin de que pudiera producir oro por medios alquímicos, algo que este señor, súbdito del Imperio Británico (hindú), y espía al servicio de Winston Churchill no tenía demasiado interés en hacer, sin embargo, estudio por orden de los servicios secretos británicos, la personalidad de franco, informando Churchill de todas estas investigaciones dijo: ese franco es un peligro para los españoles pero no para Europa.

Una vez que los ejércitos de la Luz, (representados por la estrella de cinco puntas, tanto en el bando soviético como en el norteamericano) habían alcanzado la victoria total, franco a la vista de que sus oscuros aliados (las tropas del Eje), han desaparecido de la faz de la tierra, no le quedaba otro poder otro aliado, que encomendarse al diablo, a la oscuridad, por eso era más urgente construir el Valle de los Caídos, que la Ciudad Universitaria.

Los consejos de los esoteristas nazis, también tenían relación con el derramamiento de sangre, si nos fijamos, antes de la guerra, su afición por la caza era inexistente, sin embargo desde el 18 de Julio de 1936 hasta el 20 de Noviembre de 1975 este asesino, responsable también del asesinato de los prisioneros republicanos en campos de exterminio, a los que sin duda podía haber salvado, (son rojos, no son españoles hacer lo que queráis con ellos, –le dijo a Himmler-), no paro jamás de derramar sangre, no solo la de sus enemigos a través de las firmas en las penas de muerte, sino sus fastuosas cacerías en las que el ansia de matar, se hacía en él evidente, cuanto más sangre derrames mayor será el poder de la oscuridad a tus ordenes.

El General Vicente Rojo, le conocía muy bien, él, era otra de sus obsesiones, le obligaba en los últimos días de su vida a visitar El Pardo, y un sinfín de veces, el heroico León Republicano, le explicaba como trazó la Batalla del Ebro y como su maestría de gran estratega, hizo que aquella obsesiva cabeza de puente sobre el rio, no cayese en manos del enemigo, hasta evacuar al todo el contingente en retirada, el General, le conocía bien, sabia en manos de qué clase de personaje estaba España, pero ya no podía hacer nada, sin embargo, aquel triste día de Junio de 1966 día de su fallecimiento, su cortejo fúnebre, paralizo la comitiva franquista que se dirigía a una corrida de toros en Las Ventas, fue el último empeño (ya muerto), en frenar los pasos al tirano.

La Masonería y franco.

Interesado como estaba en el ocultismo, franco siempre quiso ser masón, pero lógicamente el resto de sus cualidades no encajaban en absoluto, fue rechazado dos veces, y ese rechazo se convirtió en un duro clavo fijado en su amor propio, si no le admitían, decidió hacerles la guerra, una vez alcanzada la victoria sobre la República Española, asesinó a treinta-mil masones, cuando en toda España no había más de cinco mil al empezar la guerra, es decir, el que te acusaran de ser masón, se convirtió en un “sanbenito” para asesinar inocentes y ajustar cuentas pendientes, con su proclamada ley para combatir el Comunismo y la Masonería les dio la puntilla.

Investido de su inmunidad ante todo, que le había proporcionado la victoria sobre la República Española, llego al Monasterio de Poblet, profanó la tumba del Duque de Wharton, fundador e introductor de la Masonería en España en 1728, la segunda más antigua de Europa después de la inglesa, y esparció vilmente sus huesos por el campo.

Pero llego Eisenhower, con otro “rescate· (aquí siempre nos están rescatando, el dinero va a parar a los mismos canallas), en aquel caso eran mil millones de dólares de 1956, a cambio de las bases americanas, le advirtieron de que los militares estadounidenses, traían su propia Logia Masónica y que la instalarían en Torrejón de Ardoz, por supuesto ni tocarla, a lo que el tirano accedió.

El valle de los caídos.

Si la familia de Primo de Rivera y de todos los combatientes católicos sepultados allí supieran realmente donde están, sacarían de inmediato sus restos.

La idea inicial fue construir una pirámide con base triangular, pero era un proyecto demasiado costoso para la hambrienta España de 1940, por lo que el tirano, se tuvo que conformar con lo que hoy conocemos, no exento de detalles que parecen sacados del libro Egipcio de los Muertos. 
Cuando entramos, vemos a los lados, las estatuas de los “manes guerreros”, con una túnica que cubre su vista ¿quien representa? Pues al soldado ideal de los tiranos, de los asesinos de masas, los que matan sin “ver” de quien se trata, aquellos que “cumplen ordenes” sin pensar en si lo que hacen es correcto o erróneo, matan y punto, así se lo ha ordenado su amo o el poder al que sirven, recordemos los SS de los campos de exterminio, o a los legionarios españoles de la guerra.

Más adelante contemplamos a los que los católicos llaman San Miguel y San Jorge u otros dicen que se trata de dos arcángeles, es falso, son ángeles de la muerte, con sus espadas en pie de guerra, y con ellos es donde entramos en el Libro Egipcio de los Muertos. Representan al demonio Duma el ángel protector de Egipto a quien el faraón se encomendó para defenderse de las plagas judías de Moisés, según la mitología egipcia, Duma tiene un ejército de ángeles de destrucción a su mando, pero también es el señor de la quietud, del silencio y de la muerte.

La cruz del centro, es de enebro, un árbol que el propio franco busco y taló personalmente en un risco de las Navas, durante años, esos troncos que forman la cruz, estuvieron en su capilla personal del Pardo donde los contemplaba y tocaba a diario para que los troncos estuvieran impregnado de su persona. El enebro es el árbol favorito de las brujas, por el poder alucinógeno de sus bayas.

El culto al dios egipcio Atón, se basaba en el culto a la personalidad, en tiempos, estuvo muy de moda y admirado por los regímenes fascistas del pasado siglo. El enterrarse con esclavos, (los prisioneros muertos en la construcción), con los vencidos, (los combatientes republicanos enterrados junto con su verdugo), y con sirvientes, (José Antonio Primo de Rivera, el mejor mayordomo que tuvo franco, le aporto soporte ideológico a su tiranía sin conocerle), componen todos los ingredientes de un entierro faraónico, en el cual el cabecilla golpista paco franco, habría dejado este mundo con una tropa de fieles, vencidos y esclavos.

El templo de Debod

Corría el año 1968, Egipto estaba en su Guerra de Desgaste contra Israel, franco nunca escondió su antisemitismo y su alianza con el Mundo Árabe, recordemos que los moros fueron determinantes para conseguir su victoria. Conocemos todas las gestiones de la Presa de Asuán y del patrocinio de la UNESCO al proyecto de salvar templos egipcios a países colaboradores de las obras.

Pero, ¿Qué mejor homenaje para tus camaradas muertos, Fanjul y sus hombres, que colocar allí donde se dejaron la vida que nada menos que un templo? Y si además es egipcio y está dedicado a Debod, servidor de Amón, la máxima divinidad egipcia, equivalente al Yahveh judío, ese fue el verdadero motivo por el que el tirano, coloco ese templo egipcio justamente en el enclave del Cuartel de la Montaña, y no las historias que nos han contado sobre la orientación.

Lo que se ha conseguido con violencia, solo puede sostenerse con violencia, y la “obra” del tirano, está condenada a desaparecer, él vivió con un poder absoluto y fue enterrado en un templo faraónico. Al igual que su admirado Hitler, vivió sin conciencia, haciendo lo que tenía que hacer, y sin tener más placer real en la vida que el poder sobre la vida y la muerte de todos los seres vivos que habitaban la España de la época. Se trata de la mayor desgracia que paso por estas tierras, y como no, cualquier persona amante del progreso y la libertad, comprenderá fácilmente que la época franquista, representa la mayor estafa, económica, ideológica y religiosa que ha vivido España.

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