lunes, 26 de agosto de 2013

Rusia expresa su enorme enfado y categórico rechazo ante hipotético ataque militar de EE.UU. a Siria

"Moscú acusa a la oposición violenta siria de ser la autora del ataque con armas químicas para acusar al Gobierno sirio y buscar con ello un ataque militar de EE.UU."

Rusia le ha expresado su "enorme enfado" a Estados Unidos, le ha advertido sobre las consecuencias "catastróficas" que una intervención armada en Siria tendría para Oriente Medio y le ha manifestado su "categórico rechazo" por la disposición de Washington a lanzar una operación militar contra el Gobierno de Bachar el Asad.

El Ministro de Exteriores ruso Serguéi Lavróv se lo hizo saber a su par estadounidense, John Kerry, en el curso de una conversación telefónica en la que trataron de la situación en Siria y que se realizó a iniciativa de Moscú.

En la nota del Ministerio ruso en la que se informa sobre la conversación con Kerry, se dice también que causan "perplejidad" las declaraciones de algunos dirigentes estadounidenses en el sentido de que estaría demostrado que
el Gobierno sirio es el responsable del ataque con armas químicas perpetrado la semana pasada.

Moscú considera que ese ataque fue una provocación de la oposición violenta contra el Gobierno del Presidente El Asad, que está interesada en acusar del bárbaro empleo de armas químicas al Gobierno sirio para conseguir que EE.UU. y sus aliados comiencen por fin la intervención militar que tanto anhelan en ese país árabe.

El ataque se produjo el Miércoles pasado, el mismo día que llegaron a Damasco los especialistas de la ONU que deben investigar las anteriores denuncias de uso de armas químicas en el conflicto. Los especialistas ahora tienen luz verde para investigar también lo que sucedió en Guta Oriental, la zona en las afueras de la capital donde la semana pasada perecieron cientos de personas como consecuencia del ataque químico.

Moscú hizo un llamamiento a abstenerse de presionar militarmente al Gobierno sirio, a no caer en provocaciones y a crear condiciones normales para que los expertos de la ONU puedan investigar imparcialmente los hechos in situ.

Lavrov advirtió asimismo de las consecuencias "catástroficas" que tendrá un ataque militar de EE.UU. en Siria para Oriente Medio y el norte de África, "donde repercuten todavía los procesos desestabilizadores que aún viven países a los que invadieron militarmente como Irak y Libia".

Lavrov insistió en que un escenario bélico por parte de los países occidentales no sólo contradice el derecho internacional si se realiza sin el visto bueno de la ONU sino que tendrá consecuencias nefastas para la región.

El Ministro ruso lamentó que las afirmaciones de quienes aseguran tener pruebas de la culpabilidad del Gobierno de El Asad en el empleo de armas químicas no se corresponden con los acuerdos de Lucerna del grupo de los ocho, donde se consensuó que toda información sobre uso de estas armas debe ser investigada detalladamente por profesionales y sus resultados, presentados en el Consejo de Seguridad.

Además, señaló Lavrov, a diferencia de lo que hizo Rusia cuando investigó pasadas acusaciones, nadie ha presentado ahora pruebas de culpabilidad del Gobierno sirio.

El Ministerio de Exteriores ruso también advirtió a Washington que no debía repetir los errores del pasado y volver, como en el caso de Irak, a basarse en informaciones falsas para intervenir militarmente.

EE.UU. justificó hace diez años su invasión a Irak afirmando que Husein tenía armas de exterminio masivo, lo que resultó ser falso. 

El Presidente sirio El Asad, mientras tanto, calificó de "insulto al sentido común" las acusaciones contra su Gobierno de usar armas químicas. En una entrevista publicada por el diario ruso Izvestia, Al Asad afirmó que si EE.UU. invade Siria, le esperará "un fracaso, como en todas las guerras que ha desatado desde Vietnam hasta nuestros días".

Rusia tiene una base naval en Siria y excelentes relaciones con el régimen de El Asad, al que le ha suministrado modernos complejos de defensa antiaérea. La Iglesia Ortodoxa Rusa también apoya al Gobierno sirio, ya que bajo este los cristianos de ese país pueden practicar su religión sin mayores problemas, y teme que con un triunfo de la oposición islamista comenzaría la persecución de los que profesan otra fe que no sea el islam suní.

De ahí que Moscú desee ver una salida política al conflicto, con garantías para los cristianos y tratando de evitar que en la situación interna prime la inestabilidad, como ha sucedido en otros países árabes que han cambiado de Gobierno en los últimos tiempos.

En la foto: Serguéi Lavrov durante una reunión política.

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