domingo, 15 de septiembre de 2013

Carta abierta a la Virgen de las Angustias

Autor: Juan Antonio Aguilera Mochón

Salve, Virgen de las Angustias:

Le escribo por ser Usted la Patrona de Granada, y a propósito de que el 29 de septiembre se le va a hacer entrega de la medalla de oro de la ciudad y de que desde hace poco ya posee otra medalla de oro, la de la Diputación granadina. Aún está lejos de las logradas por Usain Bolt, pero a éste le queda poca carrera, mientras que la suya, la ‘Carrera de la Virgen’,tiene tanto recorrido que llega a ser una importante calle granadina: donde está su basílica.

Sabemos que ambas medallas se le han concedido con motivo del centenario de la Coronación canónica de su imagen. También sabemos que la medalla provincial (y supongo que la municipal) sólo se entrega a personas físicas o jurídicas, y por esta razón algunas personas, muy dispuestas porque van de físicas, han protestado, aduciendo que Usted no entra en esas categorías. Le ruego que las perdone: las muy ignorantes parecen desconocer que, aunque sea su imagen la que recibe los honores, Usted subió (técnicamente, fue "asumida") en cuerpo y alma al Cielo, por lo que, aunque muy viejecita, ¡vaya si es Usted una persona física! Envidia cochina: a ver si ellos llegan a su edad —más de 2020 años— tan de buen ver, o, mejor, buen aparecer.

Dado que estas medallas de oro se conceden a personas por méritos relacionados con la provincia o la ciudad (según el caso) de Granada, le pido que se esfuerce en alcanzarlos antes del 29, lo cual está en su Mano, habida cuenta de su suprema y maternal bondad, y el predicamento que tiene sobre su Hijo, Dios, como ya se vio en el milagro enológico de aquella boda. Con esto no la ofendo, líbreme su Hijo, pues Usted sabe mejor que nadie que le sucede como con lo del Nobel de la Paz a Obama: que, hasta ahora, méritos, lo que se dice méritos, no tiene muchos: no hay más que ver la situación de Granada en el entorno nacional y europeo.

Para lo que le pido, no se podrá quejar aquí (como suele cada vez que se aparece a pastorcillos) de falta de rezos y apoyos, ni siquiera de los de mayor nivel, pues casi todos los cargos públicos son capaces de burlarse de la aconfesionalidad del Estado (es decir, de los ciudadanos) con tal de complacerla a Usted... y a su hija la Iglesia. Y no sólo en Granada, sino en toda España, "tierra de María Santísima"; hasta el rey y el príncipe participan sin sonrojo de esa piadosa burla (¿será esto un testimonio de que tienen "la gracia" de Dios?), heredada de su antecesor y promotor, el Generalísimo (que fuera caudillo de España por la gracia —ahora sí estoy seguro, que lo leía en los duros— de su Hijo —el de Usted, no el de Franco—).

Es cierto que, a diferencia de muchos pueblos, y de capitales como Cádiz, Jaén, Huelva y Valladolid, Granada aún no la ha nombrado Alcaldesa Perpetua: ¿celos, temor a perder el empleo los sucesivos alcaldes? Por ello, carece aquí de competencias municipales, pero ese déficit no creo que suponga mayor inconveniente para Usted, para su infinito poder o infinita influencia. Además, sí que es Alcaldesa Perpetua de grandes municipios granadinos como Motril, Almuñécar y Baza —por cierto, estoy ignorando que en distintos lares aparezca con variados y pintorescos alias y avatares: sé reconocerla—, por lo que puede empezar a irradiar prosperidad desde estas localidades, que seguro que ya gozan de una situación superior, espléndida. Y, por si esto fuera poco, es, como nos recuerda su fajín franquista, Capitana Generala de los Ejércitos, por lo que podría empezar a moverse (junto a sus otras advocaciones de alto rango militar, como la Soledad de Alcalá del Río, a la que el rey regaló su propio fajín) en el ámbito castrense, tan sumiso y beato, para aliviar gastos de ‘Defensa’ en beneficio de Sanidad y Educación. En confianza: Usted, en particular, poco necesita esos aviones cuya compra nos desangra. Bueno, al menos ¡espero que el temor a ver rebajado su sueldo, y otros intereses corporativos, no la empujen en sentido contrario!

Pero, sobre todo, tiene muy fácil actuar sobre su hija la Iglesia y sus ministros, para que dejen de detraer los más de 11.000 millones de euros anuales del erario español, que devuelvan lo ya obtenido ilegítimamente (incluyendo tantos bienes inmuebles, no sólo la Mezquita de Córdoba), y que renuncien a otras prerrogativas incompatibles con la democracia: de manera destacada, la de practicar el abuso mental infantil mediante el adoctrinamiento en la escuela. Haga que los obispos acaben definitivamente con el inicuo y poco caritativo (salvo para la Iglesia) Concordato entre España y la Santa Sede, dado que los políticos, aunque se digan socialistas, en su beatitud y déficit democrático, se muestran incapaces de algo tan elemental. Y ya puestos, consiga que el papa Francisco practique en serio la caridad y la pobreza de que alardea: además de promover lo que acabo de decir, que tenga piedad yperdone los condones, que el Vaticano distribuya sus riquezas entre los necesitados...

De paso, permítame un consejito que le incumbe muy personalmente: ¡intente que dejen de considerarla y llamarla "Virgen": a lo mejor le hace gracia, pero a lo peor acaban consiguiendo que se sienta culpable!

Sé muy bien que Usted está angustiada por lo que le hicieron a su Hijo. Es lógico, pero ya hace mucho de eso, y, al fin y al cabo, Él lo quiso y propició (sigo sin entender por qué), y, estando nada menos que en el Cielo, y de Jefe, mejor recompensa no puede tener (como el Cielo, según me enseñaron, consiste en la contemplación perpetua de Dios, me lo imagino mirándose todo el santo día en el espejo, en la gloria). Así que, Señora, "vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos" (disculpe el tuteo; es de la Salve, no mío): ocúpese ahora, siguiendo las estupendas pistas que modestamente le he dado, de las angustias de muchos ciudadanos de Granada (y de todo el mundo), que no viven en nada parecido a donde están Usted y su Hijo, sino que la obra de Dios que contemplan, "gimiendo y llorando en este valle de lágrimas" es, más bien, un infierno de paro, pobreza y sufrimiento. Lamento añadir que, si persiste en la santa molicie celestial y no actúa adecuadamente antes del 29, algunos le pediremos que rechace la medalla y le reiteraremos, respecto al ámbito público, aquello de “¡Váyase, señora Virgen, váyase!”.

Morituri te saluta,

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