viernes, 28 de marzo de 2014

¿Dirigentes o marionetas?

La historia, lamentablemente, se repitió. Y encontró a Borges, a su partido y su nave nodriza, la atarantada MUD, envueltos de nuevo entre los promotores de la nueva aventura criminal.

Ernesto Villegas Poljak.- Hace una década, en enero de 2004, a un año de fracasado el paro sabotaje petrolero, Julio Borges, jefe vitalicio de Primero Justicia, declaró a Últimas Noticias su arrepentimiento por aquella criminal aventura: “Me arrepiento profundamente de nuestra posición durante el paro. De no habernos deslindado y convocado a una rueda de prensa a la semana de haberse iniciado. A lo mejor nadie nos hubiese escuchado porque esa huelga fue un espejismo colectivo. Igual sucede con los sucesos de abril. No quiero que por no llamar las cosas por su nombre a tiempo vuelva a repetirse la historia”.

La historia, lamentablemente, se repitió. Y encontró a Borges, a su partido y su nave nodriza, la atarantada MUD, envueltos de nuevo entre los promotores de la nueva aventura criminal contra el país (la guarimba 2014), sin que un deslinde nítido, contundente y oportuno se haya materializado por parte de quienes se pretenden expresión de una oposición democrática.

No han sido suficientes las muertes, los lesionados, los daños a instalaciones públicas y privadas y el gigantesco costo económico causado al país por sus compañeros de viaje en la buchona barcaza antichavista, de bandera a veces gringa, a veces panameña, a veces venezolana, pero al revés.

El presidente Nicolás Maduro ha insistido hasta las náuseas en invitarlos a un diálogo en Miraflores, en el marco de la Conferencia Nacional de Paz, sin condiciones de ninguna especie. Ellos, prisioneros también de su espejismo o, mejor dicho, de la misma locura que inocularon entre sus correligionarios, aderezada en su caso con una dosis descomunal de arrogancia, acuden a mil pretextos para negarse. Si se les aparta la excusa, entonces inventan otra sobrevenida. Una actitud digna del libro Guinness de los récords. ¡Bravo!

El odio a Chávez, transferido íntegro ahora hacia Maduro, aunado al permanente cálculo en torno a las potenciales ganancias del negocio político del momento, los encierra en un laberinto del cual solo podrían salir con genuino amor por la vida, por la paz y por la patria.

¿Dentro de un año los veremos con su cara muy lavada declarando su arrepentimiento? ¿Cuánto le ahorrarían al país si actuaran ya, hoy mismo, como dirigentes y no como marionetas?

@VillegasPoljakE


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