lunes, 31 de marzo de 2014

Silencio cómplice: Las Universidades y la quema de la UNEFA

Eleazar Díaz Rangel. 30-03-2014. Últimas Noticias.

Si se rastreara la historia de nuestras universidades desde 1725, cuando fue creada la Real y Pontificia Universidad de Caracas, hasta nuestros días, cuando funcionan más de un centenar, se encontrará a Venezuela transformada en estos 14 años en el país de Suramérica con mayor matrícula de estudiantes universitarios, per cápita, segundo en América Latina y quinto en el mundo. Aunque les cueste creerlo, obra de una “dictadura militar” comandada por Hugo Chávez.

Pues bien, en esos 289 años hubo períodos largos de clausuras, no sólo en épocas de dictaduras, sino de la democracia representativa. Algunas veces se perdió la autonomía universitaria. Hubo igualmente allanamientos de las fuerzas militares. En febrero de 1936 matan en la UCV al estudiante Eutimio Rivas. El último allanamiento ocurrió durante Caldera I. Los presupuestos se redujeron, se peleaba por los cupos y mayores recursos.

La “Historia de la UCV”, de Ildefonso Leal, relata muchas de esas vicisitudes. Pero, ni en sus páginas, ni en ninguna parte se puede encontrar que alguna vez hubiese sido incendiada y destruida una universidad venezolana y, seguramente, tampoco ha ocurrido en el resto de los países latinoamericanos. Ni en el Chile de Pinochet, cuando también quemaron bibliotecas.

Esta vez lo hicieron en San Cristóbal (Tác) con el núcleo de la UNEFA, la universidad más grande de Venezuela, con unos 240 mil estudiantes. Pero no fueron fuerzas del Gobierno, sino grupos criminales, de guarimberos, fascistas. Se les ha dicho todo lo que merecen. No sé si han sido detenidos y si están siendo juzgados. Nadie los ha defendido, pero hay muchos que han guardado un extraño, cómplice y condenable silencio.

En primer lugar, pienso en los Consejos Universitarios de las universidades tradicionales: el de la UCV, en primer lugar, y en los de LUZ, ULA y UC, tan activas como han estado en estas semanas de disturbios, pero ni una palabra de condena. Ni una sola deplorándolo. Tampoco lo han hecho los directivos de las Academias, que pasan años sin ser noticia, sin abrir la boca para revelar alguna novedad académica, y ahora con regularidad se reúnen para denunciar al Gobierno por algo que hizo mal o que no hizo. El silencio, por supuesto, es también de la Asociación de Rectores de Venezuela, y no podían faltar en esa complicidad las asociaciones de profesores universitarios, tan locuaces en la denuncia, ni la mayoría de sus federaciones y centros estudiantiles.

Todos los profesores y académicos están en la lista de los 100 mil egresados ucevistas, más los de otras universidades. ¿Cómo responderán ante la historia? Porque no creerán que el incendio y destrucción de las instalaciones de la UNEFA tachirense es noticia de un día, que nada quedará registrado en esta otra historia de la infamia, aunque en los libros de actas de estas instituciones no aparezca una sola línea registrándolo.

Artículo publicado en Últimas Noticias el domingo 30 de marzo de 2.014



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