viernes, 11 de abril de 2014

Por su propaganda y sus caricaturas los conoceréis: el racismo desvergonzado de la contrarrevolución en Venezuela

Arlene Eisen.- Los grandes medios de comunicación, aquí y en Venezuela, han triunfado ampliamente dando un rostro democrático al movimiento racista, esencialmente fascista, de las calles en Venezuela. Coaliciones tradicionalmente antirracistas han ignorado Venezuela. Es hora de ser solidarios con la mayoría del pueblo venezolano. [1]

Caracas, última hora de la mañana del pasado 12 de febrero. Desde el restaurante del hotel situado en una esquina de la Plaza Venezuela podemos oír los cantos, pero hay demasiado barullo para entender. ¿Qué dicen? ¿Maduro Salida, Maduro/burro salida, o qué? Desde la ventana vemos a las gentes, casi todos blancos sonrientes bajando por la calle para sumarse a la enorme manifestación antigobierno que dio el tiro de salida a las presentes revueltas en Venezuela.

Olga, la jefa del restaurante, es de piel clara, rubio apagado el pelo y color caramelo los ojos. Es una más del 42% de venezolanos que se identifican a sí mismos como blancos en el último censo venezolano [2]. 

Desde detrás de la barra, suele saludar a la gente sin sonreír. Da órdenes a las mujeres indígenas que trabajan en la cocina. Hoy se ríe con una caricatura publicada en unos de los muchos diarios virulentamente antigubernamentales. Le pregunto si hay algún reportaje interesante en el periódico. Se encoje de hombros, pero la pregunta desencadena una larga parrafada que destila todo su odio al chavismo 

“¿Por qué?”, le pregunto tratando de parecer neutral.

Olga explica que el chavismo ha “traído a la ciudad a gentuza, a brutos, matones y delincuentes”. Lo dice enfáticamente: “Caracas está ahora inundada de animales sin cultura que hacen miserable la vida de las personas civilizadas”. Y concluye: “Se mire donde se mire, lo que se ve es ¡crimen, inseguridad, asesinatos!”. Es probable que Olga sea uno más de los venezolanos influidos por carteles y caricaturas como esta de Kiko Rodríguez. Es una de las más repulsivas representaciones de Chávez, que no sólo expresa un inveterado desprecio racista hacia la gente de ascendencia africana, sino que fomenta el miedo y el odio. 
Su título es “Miko Mandante”, para regodearse con recochineo en el título de “Mi Comandante” otorgado por las masas del pueblo enezolano.[3]

Durante su filípica, nunca menciona Olga la raza de los venezolanos pobres o extremadamente pobres que en 2003 componían el 30% de la población y que en 2011 representaban sólo el 6,8%. [4] Los logros del chavismo, especialmente en la reducción de la pobreza, son significativos por la casi total correlación entre raza y clase en Venezuela. Es decir, que casi todos los ricos y burgueses son gentes fenotípicamente europeas, mientras que casi todos quienes se hallan bajo el umbral de la pobreza y que viven en el campo o en los ranchitos de las laderas de las colinas son negros o cobrizos. La demonización, animalización y criminalización de los pueblos de ascendencia africana o indígena es cosa profundamente arraigada y flagrantemente visible en la cultura y las instituciones de la sociedad venezolana. La supremacía blanca perdura en Venezuela, guardando frecuentemente un parecido con la de los EEUU y otros países de asentamiento colonial fundado en la conquista y la esclavitud. [5]

La revolución, contra el racismo

Aunque la supremacía blanca tiene un profundo arraigo, la Revolución Bolivariana ha mejorado en serio las condiciones de vida de la mayoría en Venezuela, compuesta por gentes de color. [6] En vivo contraste con los días de las dictaduras venezolanas, subalternas de la Standard Oil y del Departamento de Estado de los EEUU, el censo de votantes es, desde 2001, del 97%. Un rimero de instrumentos jurídicos –incluida la Ley de Reforma Agraria, una nueva Constitución elaborada por una Asamblea Constituyente y la Ley Orgánica contra la Discriminación Racial— fue eliminando la discriminación y promoviendo la participación de masas en el gobierno y en los distintos municipios, consejos, colectivos y cooperativas. Esas son las estructuras del poder popular –incluidos unos 300.000 consejos comunales [7]— diseñadas para garantizar que las gentes otrora marginadas se convirtieran en protagonistas de sus futuros y para alimentar su dignidad.

Una participación significativa en el patrimonio nacional –los ingresos procedentes del petróleo— ha dejado de ser bombeada a los EEUU o a la vieja elite venezolana. Entre 1997 y 2011, la parte de la riqueza venezolana que va a parar al 20% más rico bajó del 53% al 44%

[8] : unas estadísticas que dicen más sobre la pérdida de poder de la elite que sobre su empobrecimiento. A finales de 2013, un reportaje del Guardian informaba de que la tasa de 
pobreza había caído un 20%, el mayor descenso de pobreza de las Américas en 2012, y uno de los mayores del mundo. [9] Las rentas del petróleo subvienen a los gastos en vivienda nueva para los pobres, en escuelas que dan gratis a todos los alumnos un ordenador portátil, en universidades nuevas de acceso gratuito, en hospitales, en creación de puestos de trabajo.También financian programas contra la violencia doméstica y las semillas transgénicas, y muchas otras campañas a favor de la justicia social.

El dinero petrolero de Venezuela también ha servido para financiar infraestructuras destinadas a poner fin al aislamiento y marginación de los descendientes de africanos y de los indígenas. Busquen por Internet “MetroCable San Agustín”, y encontrarán fotografías y detalles del funicular futurista en cuya construcción el gobierno revolucionario de Chávez invirtió 300 millones de dólares. Ahorra horas y horas de subir y bajar por las traidoras laderas de la colina para llegar al trabajo, a la escuela, al hospital y a otros destinos vitales. Para decenas de miles de chabolistas y rancheritos de San Agustín –la mayoría, de ascendencia africana—, MetroCable y las nuevas viviendas construidas en la colina constituyen una demostración de que la Revolución Bolivariana está determinada a incorporarlos.

Hugo Chávez, el primer Presidente con ancestros africanos e indígenas, hablaba con orgullo de sus labios gruesos y de su pelo ensortijado. Su negativa a secundar la vía tradicional de los “morenos” venezolanos hacia el “enblanquecimiento” [10] sigue evocando la burla y el desprecio sin fin por parte del establishment blanco y su influencia. Rayma, una caricaturista famosa que aparece diariamente en El Universal, publicó, el 18 de julio de 2013, otra caricatura evocadora del mismo desprecio y odio que los revelados por la de Kiko Rodríguez antes mostrada.


También ella goza de circulación masiva y ha ganado premios internacionales con sus caricaturas racistas. Humoristas Gráficos por la Paz, Sampsonia Way, Humanitarian News y, muy significativamente, la Freedom House han venido en su apoyo. Una entrada en la página web de la Freedom House informa al público de que la organización tiene un presupuesto anual de 46 millones de dólares, parte de los cuales procedentes del Departamento de Estado de los EEUU. Su Comité Directivo incluye a un buen número de personas vinculadas al Departamento de Estado, a USAID, AIPAC, Morgan Stanley y otras entidades imperialistas. [11]

A pesar de las burlas, el abrazo de Chávez a la herencia africana e indígena de Venezuela fue más que simbólico. Practicó la solidaridad con la gente negra y cobriza a escala mundial desarrollando una lucha antiimperialista para la autodeterminación de las naciones del Sur.
También suministró ayuda material sin condiciones a la gente de color y a los indígenas de los EEUU, Haití, Colombia y muchos otros países. Por ejemplo, en 2011, un proyecto conjunto cubano-venezolano permitió abrir la primera escuela de estudios superiores en los campos de refugiados del Sahara occidental. Más recientemente, Venezuela y Cuba extendieron la Misión Internacional Milagro a la Franja Occidental de Palestina para proporcionar cirugía oftalmológica. [12]

La contrarrevolución: cuatro dimensiones del racismo

En Venezuela, la lucha revolucionaria para poner fin a la supremacía blanca y para lograr la
autodeterminación es un camino lento a largo plazo, complicado por dos fuerzas. Una, la de las elites blancas respaldadas por el imperialismo norteamericano (y buena parte de la clase media que las apoya) y aferradas tenazmente a su poder y privilegios. Otra, la negación, por parte de los blancos, por parte de los “morenos” [13] y por parte de casi todo el mundo, de que el racismo persiste. A resultas de lo cual, movilizar a las masas contra la supremacía blanca es difícil. Por otro lado, el actual movimiento contrarrevolucionario en las calles se ha convertido en el niño mimado de la gran prensa, tanto dentro como fuera de Venezuela. Ninguna de las grandes portadas que se le dedican menciona que el omnipresente racismo de ese movimiento podría rivalizar perfectamente con el del Ku Klux Klan o con el de cualquier otra formación supremacista de las que está salpicada la historia de los EEUU. Sin embargo, el racismo es uno de los principales resortes expresivos de la contrarrevolución.

 1. La destrucción del progreso realizado por los afrodescendientes y los indígenas.

El movimiento contrarrevolucionario [14] que está en la calle desde comienzos de febrero ha demostrado que uno de sus principales objetivos es la restauración del privilegio blanco sin brida en Venezuela. Caricaturas, editoriales, pósters y graffiti culpan de continuo de los problemas económicos de Venezuela –reales y distorsionados— al “derroche” gubernamental de los recursos petroleros de la nación en la “chusma” dentro y fuera de Venezuela. Roberto Weil publicó esta caricatura en uno de los más importantes diarios de Caracas, Tal Cual, el pasado 8 de marzo.

Aquí no sólo se da falsariamente a entender que las masas de Venezuela se están muriendo de hambre, sino que viene a decirse que el gobierno prefiere armar a delincuentes motorizados y a funcionarios militares corruptos antes que dar de comer al pueblo. Encuadra la narrativa de las fuerzas contrarrevolucionarias en la batalla por las mentes del grueso del pueblo venezolano, que actualmente rechaza este tipo de mensajes. Y lo que es más importante, promueve una “justificación” para una intervención estadounidense mas decisiva.

Lo que viene a continuación es un fotomontaje retuiteado por #SOSVenezuela, que recicla el motivo de los animales incompetentes en cargos públicos, manipulados por astutos dirigentes cubanos (blancos) dispuestos a robar la riqueza venezolana.

Una y otra vez, los medios de comunicación antigubernamentales de propiedad privada reflejan y promueven la displicencia y el desprecio por la población negra y cobriza de Venezuela. Por ejemplo, hace dos años, el importante diario Tal Cual publicó esta caricatura, también de Roberto Weil.

El hombre de la boina, presumiblemente un chavista, declara: “Basta de supremacía blanca…Ahora tenemos aguas afrodescendientes”. Ridiculiza y trivializa la campaña contra la supremacía blanca desarrollada por la Red de Afrodescendientes en Venezuela y apoyada por el gobierno. Se burla también, y trata de socavar, el apoyo de la opinión pública al programa gubernamental de llevar agua limpia a los barrios que carecían de ella.

El parlamentario Modesto Ruiz [15], un afrodescendiente, fue uno de los principales autores de la Ley contra la Discriminación Racial. Al igual que otros miembros de la sociedad civil afrodescendiente y otras organizaciones y funcionarios, urgió a que Weil y la empresa que publica Tal Cual fueran acusados ante los tribunales de violar la ley. Sin embargo, a día de hoy, el diario sigue con su virulento redoble de tambores antibubernamental, y Weil es celebrado como uno de los humoristas gráficos más reproducidos de Venezuela. Su cuenta de Twitter se jacta de tener 155.000 seguidores e inunda la esfera Twitter con apoyos militantes a María Corina Machado (una dirigente de extrema derecha que recuerda a Sarah Palin) y al resto de extremistas que promueven las mentiras antigubernamentales, el racismo y la violencia.[16]

2. Anticomunismo, xenofobia y racismo en un guiso anticubano

Graffiti, la esfera Twitter, la televisión y los medios de comunicación impresos perpetúan un brebaje de mentiras racistas, anticomunistas y xenófobas, según las cuales los negros cubanos han invadido Venezuela para consolidar el control, por parte de Raúl Castro, del gobierno y de la economía venezolanos. Las pancartas exhibidas en manifestaciones derechistas con fotos de negros con uniforme militar se retuitean miles de veces para despertar y manipular el miedo a la gente de color, especialmente extranjeros (cubanos). El pasado 16 de marzo de 2014, una mujer llamada Alexandra Misel retuiteó esta foto con el siguiente mensaje: “¿Son éstos afrodescendientes puros de Barlovento [una región de Venezuela con la mayor concentración de afrodescendientes], o vienen de La Habana?”

Al día siguiente, el 17 de marzo, tuiteó la misma foto pero con un mensaje nuevo alarmista: “Tropas invasoras uniformadas como la Guardia Nacional”.

Luego, el 23 de marzo, un tuitero que responde al nombre de “Alexgonzalezlu” pegó la foto de Misel a otra que manipula el miedo de los blancos al ataque a “nuestra juventud blanca” por parte de los negros (cubanos). Esta imagen es reminiscente del notorio motivo de la damisela desamparada blanca amenazada de violación por un hombre negro.

Durante siglos, el miedo a los negros como violadores y como asesinos ha sido una y otra vez traído a colación para racionalizar el linchamiento, la represión racista y otras campañas
genocidas.

Las fotos que siguen son parodias de linchamientos burlescos a cargo de matones antigubernamentales: siguen, pues, esa atroz tradición de supremacismo blanco. Fueron tomadas en el corazón de la rica municipalidad de Chaco en Caracas y subidas a Internet el pasado 5 de marzo de 2014 por News24.com.

María Corina Machado echa gasolina al fuego repitiendo el lamento de que los venezolanos han perdido su dignidad con la “ocupación cubana”. ¡Hay que echarlos!

También es importante observar que los intentos de los supremacistas blancos por motivar y movilizar en aras a derrocar a un gobierno legal están lejos de ser congruentes. Manipulan el miedo levantando el espectro de los invasores cubanos negros. Pero si ese motivo no alcanza, también apelan a la narrativa tradicional esclavista del “negro holgazán” que “no es bueno para nada, y más valdría muerto que vivo”. El pasado 16 de marzo, la captura en pantalla de esta foto no identificada fue tuiteda por politicon@politicono :


Apuntaba: “La principal actividad de los cubanos en sus aldeas es hacer el vago”.

De los comentarios a esos tuits se desprende que estos supremacistas blancos venezolanos
no tienen forma de distinguir un afrodescediente venezolano de uno cubano. Aun cuando claman a veces que sus intenciones violentas, posiblemente genocidas, están sólo dirigidas a los cubanos, su práctica de decapitar motoristas y tirotear a sus “enemigos” bolivarianos indica que el mismo racismo que alimenta sus amenazas anticubanas vale también para galvanizar su campaña de terror golpista contra los chavistas.

3. La criminalización de los afrodescendientes, los indígenas y sus organizaciones

La criminalización por parte blanca y el miedo a los negros y a los cobrizos datan de las primeras rebeliones de las poblaciones indígenas y esclavizadas en el siglo XVI. Durante las últimas décadas, los afrodescendientes y los indígenas han sido invisibles para los espectadores de las cadenas privadas de TV, salvo cuando aparecen como criados domésticos o como delincuentes. El gobierno bolivariano desmanteló las fuerzas de la policía local con perfil racista que asesinaban y acosaban a los afrodescendientes. Sin embargo, prosigue la lucha contra los perfiles racistas, incluidos los dimanantes de cierto endorracismo entre afrodescendientes. El gobierno bolivariano también ha tomado medidas para reformar las cárceles e instituir alternativas al encarcelamiento y movilizar a las comunidades locales para prevenir el crimen. [17] No obstante, desde la cámara de resonancia de los grandes medios de comunicación privados de Venezuela y de la prensa granempresarial norteamericana escuchamos que el miedo a la delincuencia y la permisiva “pasividad” del gobierno frente al crimen mueve a miles de personas a exigir la dimisión de Maduro. Dada la virulencia del racismo en Venezuela, es probable que mucha gente, especialmente los blancos de clase media, continúen asociando delito (y holgazanería) a negritud. El prolífico alexgonzalezlu tuiteó esta foto el pasado 11 de marzo para dramatizar la pretendida criminalidad y holgazanería del hombre de color.

Además, la actual narrativa contrarrevolucionaria manipula los miedos racista de la clase media blanca dirigiéndolos a los “colectivos”. Se dice que los colectivos chavistas de base –las organizaciones que ofrecen espacio y estructura a gentes inveteradamente marginadas para dirigir y participar en la educación política, en el trabajo cultural y en el deporte— son en realidad brazos paramilitares de la “Dictadura de Maduro”. Ese mito racista cumple dos objetivos contrarrevolucionarios. Primero, socava una institución revolucionaria, el consejo comunal, que por vez primera ofrece a la gente de color una voz en la política y en la discusión pública sobre la forma de emplear los recursos. El segundo objetivo contrarrevolucionario invierte la realidad. Culpa a los colectivos de la intimidación y la violencia, antes que a los jóvenes de clase media que levantan y mantienen barricadas, vandalizan la propiedad pública y las universidades y matan a quienes tratan de traspasar o derribar las barricadas. [18]

4. La distorsión y glorificación del “gochismo”

Durante los años 30 del siglo pasado, cuando intelectuales venezolanos blancos promovieron una ideología supremacista blanca que llevó a la exclusión de todos salvo los inmigrantes europeos, apuntaron a los Andes y a Mérida como “la gran reserva de la raza blanca para la República”. [19] Para algunos, la identidad “gocho”, que perfilaba a duros trabajadores montañeros, apareció en contraste directo con la pretendida holgazanería de los esclavos costeños, y su orgullo nunca se divorció totalmente de un sentido de superioridad de casta. En el siglo XX, siete presidentes venezolanos (incluidos dictadores) procedían de la región del Gocho. [20] El epítome de esos presidentes blancos supremacistas fue el conocido precisamente como “El Gocho”: Carlos Andrés Pérez, el que impuso en 1989 el programa neoliberal que forzó el empobrecimiento del 70% de los venezolanos y generó la consiguiente insurrección que terminó con el acceso de Chávez al poder.

Para aclarar las cosas: a veces se llama “gochos” a todos los residentes en los estados andinos de Mérida y Tachira. Sin embargo, los gochos contrarrevolucionarios se concentran en las ciudades de San Cristóbal y Mérida, mientras que los residentes rurales constituyen la mayoría de electorado estatal y han votado por gobernadores chavistas.

Ello es que imágenes de machos blancos pertrechados con rifles de cañones recortados, pistolas, cócteles Molotov, tirachinas y variado equipo militar llenan las pantallas de miles de tuiteros. Las capturas de pantalla hablan por sí solas. Por ejemplo, al pie de la foto de un musculoso hombre blanco vestido al estilo militar con pantalones de uniforme y camiseta blanca y rifle automático en mano, se lee: “Lárgate, soy gocho” (#S.O.S.Venezuela@Alexgonzalezlu, 23 de febrero). Otras captan barricadas en llamas con leyendas por el estilo de: “Caracas copia el modelo gocho”. O: “Saca el gocho que llevas dentro”.

Ciccariello sugiere que el complejo de superioridad de los míticos gochos alimenta las acciones golpistas que observamos ahora en las barricadas en Mérida y Tachira. También es probable que los extremistas de derecha como María Corina Machado hayan exagerado el violento coraje de los gochos para su propios propósitos políticos. En sus giras y conferencias, nunca se cansa de asociarse a sí misma con el heroísmo de los gochos de San Cristóbal y Mérida, los primeros barricadistas y los más enterquecidamente violentos del movimiento contrarrevolucionario. Su póster de campaña la presenta vistiendo una camiseta blanca de marca con la leyenda: “Somos Tachira”. La califica como “Dama de hierro”: la mujer que se propone derrocar al gobierno y expulsar a los cubanos de Venezuela para que los verdaderos venezolanos (blancos) pueden recuperar su dignidad. [21]

Solidaridad con los afrodescendientes, los indígenas y la Revolución Bolivariana

Un residente en el barrio obrero de El Valle en el sur de Caracas le contó a Ciccariello que los que levantan barricadas incendiarias viven en los altos edificios de apartamentos lindantes con la avenida principal y que él creía que “viven mejor que el resto del barrio”. Actúan con total desprecio por las vidas de los pobres y de la clase obrera negra y cobriza, imponiendo peajes en las barricadas y haciendo imposible que la gente pueda ir al trabajo, a la escuela o al hospital y destrozando los servicios e instalaciones públicos vitales para los pobres.

Hasta ahora, la gran mayoría del pueblo venezolano –especialmente afrodescendientes e indígenas— han rechazado tanto la política como la estrategia del movimiento contrarrevolucionario. No es sólo que las fuerzas antigubernamentales estén “fuera de la realidad”. No ocultan su agenda racista. Un artículo de Bloomberg News daba cuenta de la observación de un conductor de autobús: “son ricos que tratan de recuperar sus prebendas económicas; los barrios populares no los secundarán”. [22]

Pero la falta de apoyo popular nunca ha sido obstáculo para que los EEUU intervengan del 
lado de las elites derechistas coaligadas y de los supremacistas blancos. El prevalente engaño masivo perpetrado por los grandes medios de comunicación de propiedad privada, tanto aquí como en Venezuela, ha sido demasiado efectivo. En los EEUU, han conseguido un gran éxito

en punto a poner rostro democrático al movimiento racista, esencialmente fascista, de las calles venezolanas. Tradicionalmente, las coaliciones antirracistas han ignorado Venezuela. Ha llegado la hora de solidarizarse con la mayoría del pueblo venezolano y de levantar voces de resuelta oposición a los golpes patrocinados por los EEUU y a cualquier intervención del lado de la contrarrevolución.


NOTAS

[1] Mi agradecimiento a Nelmir Guzmán


3.5% de un país de 27.227.930 habitantes se identificaba como negro o afrodescendiente; 2,7%, como indígena, y

un 49,9% como “Moreno”. Por otro lado, el profesor Jesús Chucho García, un dirigente y fundador del movimiento

venezolano de afrodescedndientes y antiguo embajador en Angola, insiste en que al menos un 30% --8 millones de

personas— son afrodescendientes, y que en que la cifra podría llegar a representar hasta n 60%.

[3] El humorista gráfico Kiko Rodriguez alteró en 2000 su lugar de nacimiento: de Cuba pasó a ser Ecuador. Ganó el

primer Certamen Anual de la Ilustración Latinoamericana con esta caricatura que circuló ampliamente en la prensa

privada de Venezuela y otros países. Ese premio fue un paso decisivo en su lucrativo reclutamiento en el New York


[4] Datos sobre reducción de las tasas de pobreza, mortalidad infantil y desigualdad e incrementos en la educación y

acceso a agua limpia pueden verse resumidos en: http://www.blackagendareport.com/content/radical-resistancepropagating-...

[5] Lo que sigue es una muestra de las investigaciones sobre supremacíaa blanca y racismo en Venezuela. Jesús

María Herrera Salas: “The Political Economy of Racism in Venezuela” Latin American Perspectives. Vol 32. No. 2(March 2005) pp. 72-91 Para una discusión detallada del modo en que las transnacionales extranjeras, y señaladamente la Standard Oil, manipularon y exacerbaron el racismo en Venezuela desde 1918, véase: Miguel

Tinker Salas. The Enduring Legacy: Oil Culture and Society in Venezuela. 2009. Durham: Duke University Press.

2009. Beatriz Aiffil, profesora de antropología y portavoz de los Afrodescendientes estudió el racismo de la derecha fascista en Venezuela antes de los actuales levantamientos; véase:

http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=965608 También académicas feministas han escrito sobre

endorracismo entre las mujeres venezolanas. Véase Elizabeth Gackstetter Nichols: “Descent Girls with Good Hair:

Beauty, Morality and Race in Venezuela.” Feminist Theory. Vol.14 #2 (Agosto 2013) pp. 171-185. Así como Lauren

Gulbas: “Embodying Racism: Race, Rhinoplasty and Self Esteem in Venezuela.” Journal of Qualitative Health

Research. Vol. 23 #3 (Marzo 2013) pp. 326-335
[6] . Véase, por ejemplo, http://venezuelanalysis.com/analysis/7513 para un repaso estadístico de la economía, así

como http://venezuelanalysis.com/analysis/10092 para los logros obtenidos en el sistema de salud pública.



[9] . Mark Weisbrot. “Sorry Venezuela Haters: This Economy is not the Greece of Latin America”

http://venezuelanalysis.com/analysis/10155 Para detalles sobre l reducción de la pobreza extrema, véase también: http://venezuelanalysis.com/analysis/10221

[10] El proceso de “blanqueo” de la raza venezolana.

[11] Durante años, Rayma recibió el apoyo de organizaciones pro-norteamericanas convencidas de que la “Dictadura de Chávez” amenazaba su vida. Sin embargo, ahí sigue, publicando caricaturas enfermizamente racistas: http://www.freedomhouse.org/report/freedom-press/2012/venezuela#.UzOxiK1dX9I. Para el apoyo de Amnesty International a Rayma, véase: http://www.amnesty.org/en/library/asset/AMR53/003/2013/en/5b4f4b82-4835-41b4- a48a-c30e5ec5d9e8/amr530032013en.html


[13] . Morenos es una categoría que mezcla –y hace invisibles— a afrodescendientes y descedientes de indígenas.

Todos son “mestizos”, de acuerdo con la narrativa hegemónica en Venezuela, y todos se suponen iguales mientras se acepten los criterios europeos de belleza, comportamiento y valor.

[14] . Nota de la autora: Luego de leer el articulo en VA de James Petras y la entrevista con Raúl Capote, he decidido no usar el término “oposiciónn· para designar a las fuerzas que tratan de dar un golpe ilegal para derribar a al gobierno de Maduro y hacer descarrilar la Revolución Bolivariana. Sugiere demasiada legitimidad.

[15] Una entrevista con Modesto Ruiz sobre el racismo de esta caricatura, en: “African Descendants and Racism in Venezuelan Private Media”, initialmente publicada en Ciudad Caracas, 28 marzo 2012.

[16] https://twitter.com/WEIL_caricatura Los ataques racistas de Weil lo han convertido en una celebridad. Trabajó con la embajada estadounidense en Caracas en la conmemoración de Daniel Pearl http://usembassyve.org/?d=6205.

[17] De una entrevista de la autora con Amílcar Carvajal, Director de la Oficina de Cultura y Solidaridad, RBV, Ministerio de Poder Popular y Asuntos Exteriores, 5 de febrero de 2014.

[18] Clodovaldo Hernández. “Colectivos are Synonymous with Organization, Not Violence”. March 18,2014, traducción al inglés en: http://venezuelanalysis.com/print/10499

[19] Miguel Tinker Salas p. 2725 of 6242 en Edición Kindle.

[20] George Ciccariello-Maher. “Venezuelan Jacobins” , 14 de marzo de 2014: http://venezuelanalysis.com/analysis/10482

[21] . María Corina Machado es la hija de una de las familias más ricas de Venezuela. Estuvo implicada en el golpe de 2002 contra Chávez y recibió dinero del National Endowment for Democracy tpara desarrollar una campaña petitoria anti-Chávez. Resultó electa para la Asamblea Nacional en 2010, y el 25 de marzo de 2014 la Asamblea votó a favor de quitarle la inmunidad parlamentaria. Su arresto parece inminente. Hay muchas grabaciones de ella

predicando la violencia para forzar la dimisión de Maduro, y transgredió la política oficial del gobierno en su reciente discurso en la última reunión de la OEA.

[22] Anatoly Kurmanaev y Corina Pons. “Middle Class Protesting Venezuela Shortages Drive Poor to Maduro.” http://www.bloomberg.com/news/2014-03-13/middle-class-protesting-venezuela-shortages-drive-poor-tomaduro.html

Arlene Eisen es una periodista y feminista norteamericana radicada en San Francisco

Traducción para www.sinpermiso.info: Ventureta Vinyavella

sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios serán publicados una vez moderados.