miércoles, 21 de mayo de 2014

Alfredo Palacios, Macià, Castelao y el socialismo con raíces criollas

Lois Pérez Leira.- El mítico dirigente del socialismo argentino Alfredo Palacios, comprendió como ningún otro dirigente latinoamericano la cuestión nacional, dentro del Estado Español.
Tanto Alfredo Palacios como Manuel Ugarte fueron dos socialistas argentinos que comprendieron la transcendencia  que tenía el nacionalismo popular y antiimperialista en países dependientes. Ambos destacaron la importancia del argentino nativo, del criollo ligado a la tradición hispánica, en la formación de la nación argentina, que los distanciaba de Juan B. Justo.  Para Ugarte, la única forma de enfrentar el imperialismo norteamericano, que se constituía en una amenaza para la independencia cultural, política y económica, era la unidad hispanoamericana.
Ambos dirigentes, Palacios como  Ugarte fueron expulsados del Partido Socialista en la segunda década del siglo XIX. Según el historiador Samuel Baily fueron  sancionados por su defensa del nacionalismo criollo.
El periodista gallego-argentino Ramón Suárez Picallo, que fuera militante socialista y mantuviera una estrecha relación con Palacios, nos da algunos datos del senador socialista: “Palacios fue el primer legislador socialista de lengua castellana, diputado por el barrio bonaerense de La Boca. Solo, en un Parlamento hostil, logró las primeras leyes sociales argentinas sobre “Protección a las mujeres y los niños”, “Descanso dominical o hebdomadario”, “Contra la trata de blancas” e “Inspección higiénica de fábricas y de talleres”, apoyado por los diputados católicos, los doctores Caferata y Bass. Recibido de doctor en Derecho en 1902, fue el más generoso y valiente abogado defensor de las organizaciones obreras de Buenos Aires, en las grandes huelgas, con Estado de Sitio, en 1904, 1909 y 1910, siendo, también el ardoroso combatiente contra las leyes de Orden Social y de Residencia, que expulsaban del país a los dirigentes obreros si eran extranjeros y los enviaban a Ushuaia si eran nacionales.”
Este era Alfredo Palacios en sus primeras décadas de su vida. Una de las figuras argentinas más importantes del siglo XX.
A mediados de los años veinte  presidia la Argentina, Marcelo Torcuato de Alvear, que era el líder de la facción "antipersonalista" de la Unión Cívica Radical UCR. Mientras que en el Estado español bajo el gobierno de Alfonso XIII gobernaba la dictadura de Primo de Rivera. España sufría la represión de las ideas socialistas y republicanas, como también los incipientes movimientos nacionalistas, de los pueblos oprimidos.
El líder del nacionalismo de izquierdas el catalán Francesc Macià i Llussà, en 1926  intentó una acción armada contra la dictadura de Primo de Rivera, desde Prats-de-Mollo-la-Preste (el denominado «complot de Prats de Molló»), en Francia. Este intento fue abortado por la Gendarmería francesa, pero le hará ganar mucha popularidad en Cataluña. Abortado el complot, Macià fue detenido y desterrado a Bélgica. Tras residir unos cuantos meses en Bruselas, se traslado junto con su secretario Ventura Gassol a realizar una gira por América latina, con el fin de conseguir dinero y apoyos para sus planes independentistas.
Cuando llego a Montevideo en diciembre de 1927 intento conseguir los visados para trasladarse a la Argentina y el gobierno de Alvear  se los deniega. Frente a esa situación decide trasladarse clandestinamente en una lancha a la Argentina, llegando los primeros días de febrero de ese año. Al llegar a Buenos Aires el gobierno se entera de su presencia y le ponen una guardia especial en la casa donde estaba residiendo. El 7 de ese mes el gobierno  dictamina su orden de expulsión, permaneciendo bajo custodia de su casa, a la espera de la llegada de un barco que lo repatriara a su país de origen.
Ante esta decisión, la colonia catalana que lo había invitado, recurre a Pere Seras, una persona cercana al Partido Socialista para interesar a Palacios sobre el tema.
El senador socialista asume la defensa de Macià junto al abogado Carlos Caminos.  La primera decisión de Palacios es personarse en el domicilio donde estaba alojado Macià.
Tras identificarse como Senador de la Nación -ante la policía apostada en la casa-, logra sacarlos de aquella detención domiciliaria y los traslada hasta su propia vivienda de la calle Charcas al 4700, del barrio de Palermo. Allí quedan bajo su personal vigilancia y amparo.
Mientras tanto eleva a la alta Corte de Justicia, su escrito sobre el atropello que se pretendía consumar. Durante largas semanas los dirigentes catalanes viven enclaustrados en la casa de Palacios, a la espera de la decisión judicial. El director del periódico Crítica, Natalio Botana se vuelca plenamente con esta causa, a favor de los dos catalanes independentistas.  Las constantes crónicas periodísticas vuelcan a la opinión pública porteña, tomando partido por  la causa catalana. El senador argentino en las largas charlas con Macià -en su propia casa- conocerá a fondo la realidad catalana y su lucha por la independencia. Es allí cuando Palacios profundiza aun más sus conceptos de socialismo con raíces nacionales. Especialmente en los países dependientes como era el caso de Cataluña, Galicia, Euskadi y la propia  Argentina.
La Corte de Justicia  se pronuncia  dictaminando que el gobierno nacional había abusando de sus funciones, pretendiendo cortar la libertad de dos ciudadanos ilustres, que se acogen a la hospitalidad Argentina. La resolución señala contundentemente que eran merecedores del derecho de asilo. A fines de ese mismo año los dos abogados actuantes Palacios y Caminos editan un libro denominado Derecho de Asilo: Caso Macià-Gassol, donde argumentan jurídicamente a partir de este, el concepto de derecho de asilo basado en los principios constitucionales argentinos. Esta decisión judicial fue recibida por la izquierda argentina como un verdadero triunfo democrático, generando jurisprudencia que será utilizada en otros casos posteriores.
Sera nuevamente el periodista gallego Ramón Suárez Picallo quien nos relate en el periódico  A Nosa Terra, aquel mítico viaje de Macià a Buenos Aires:
"Declinaba en España la dictadura. Entre los elementos determinantes de su caída en el orden espiritual, trabajaba con fuerza invencible Cataluña, la hermana bien amada. Un hombre extraño, esbelto, de aspecto quijotesco, de un quijote mediterráneo, encarnaba a Cataluña; un desterrado de ojos azules, que había hecho su aprendizaje de infinito en el azul luminoso del mar clásico, llevaba por Europa adelante el sueño de la libertad de su Tierra en la frente, iluminado por una estrella de cinco picos, trémulo en cada mano abierta. Era aquel hombre, peregrino de todos los caminos del exilio, Francesc Macià.
En la ingente Babel sureña que es Buenos Aires laten anhelos de todas las patrias del mundo. De Galicia a Irlanda, de Cataluña a Lituania. Tienen todas un altar en los núcleos de sus hijos emigrados. Singularmente aquellas que viven oprimidas y sometidas a poderes ajenos. El altar de Cataluña está siempre iluminado y florecido por corazones y manos devotas. No solamente en Buenos Aires sino en todas las ciudades de América del Sur donde haya catalanes. Gente con el espíritu hecho arco iris a lo largo de todo el Atlántico, bebiendo en la fuente de la Patria lejana el agua vital. Por eso Francesc Macià, en las horas precursoras de la República que eran precursoras también de la Libertad de Cataluña, vino a América a cobrar ánimo; como vinieron Valeras y Masarick, sus hermanos en ideal y en lucha.
El anuncio de la llegada de Macià a Buenos Aires puso en movimiento a todas las fuerzas reaccionarias de la "indiada" de ra-ta-chin, encabezadas por el embajador de la monarquía, Ramiro de Maeztu, esa cañota vacía y podrida de un árbol que nunca tuvo savia; y se logró que la policía argentina violando una ley del país, metiera a Macià y a Gassols, su compañero, en el barco que lo había traído haciéndole volver para atrás. Un abogado ilustre, hoy senador socialista, Alfredo Palacios asumió la defensa ante la suprema Corte de Justicia con recurso de "habeas corpus" y el otro Tribunal acordó que Macià regresase al país para ser su huésped de honor. A lo largo del incidente ruidoso del que salió derrotada la España borbónica la figura del gran Patriarca se agrandó, hasta agigantarse. Un nuevo episodio recalentaba su historia de perseguido por los opresores de la Patria. La aparición de Macià ante sus compatriotas emigrados fue un espectáculo maravilloso. El viejo "Casal Catalá" de la calle de los Estados Unidos era un trozo de Cataluña en la fiesta del Mayo Florido. Flores de ceibo rojo de las riberas del Uruguay; margaritas de Córdoba; alelís de Mendoza; flores cogidas por manos catalanas, remitidas al gran apóstol; flores bien amadas de Cataluña que sabe transformar en laurel de bronce para coronar héroes. Y banderas; banderas catalanas, banderas gallegas, banderas vascas en una fiesta polícroma, donde cada color era una esperanza y una profecía. Y gente de todas las tierras ibéricas ansían estrechar la mano iluminada, de alboreado lunar. Los víctores, los Himnos, las banderas, las manos batientes, hablaron el lenguaje del porvenir próximo antes de que el orador dijese su sermón de lucha. El discurso fue una oración a Cataluña y una proclama a la lucha; una llamada al trabajo delicioso por la patria, una anunciación de la gran ocasión liberadora. Tanto como los labios hablaban en Macià las manos de alboreado lunar, trazando en el aire parábolas suaves o rudas de extraño sortilegio. Un camino y una meta abiertos delante de los ojos centelleantes del auditorio devoto dispuesto a caer de rodillas. Todo el discurso eran cuatro palabras, "Cataluña. Libertad. Democracia, Justicia". Leit motiv, alma, corazón, fe. El lenguaje eterno de un pueblo que no se resigna a morir y por eso vivirá siempre. Tal era el lenguaje de Macià aquella noche memorable. Camorera, director de Nació Catalana y militante socialista, nos presentó como representantes de los núcleos galleguistas de Buenos Aires. Pocas veces estrechamos una mano con tanta unción, ni dimos abrazo más fuerte. Hablamos de Galicia. Macià tenía conocimiento de Galicia a través de una versión lírica, quizá demasiado literaria, y creía -grande lírico él- que en la libertad de los pueblos opresores, el factor sentimiento con su fuerza creadora sería decisivo. En Cataluña fue así, ¿lo será en Galicia? Posiblemente también".
Unos años después el 14 de abril de 1931, se declarara la Segunda República y  Francesc Macià proclama desde el balcón de la Generalidad de Cataluña, la República Federada Catalana, dentro de la República Española.
En Buenos Aires la noticia es seguida con júbilo para la izquierda local y por la emigración española. Especialmente por las izquierdas nacionalistas de la colonia catalana, gallega y vasca.
Macià a los pocos meses del triunfo republicano le cursa una invitación a Palacios, con el fin de agradecerle todo lo realizado por la causa independentista y republicana. Por cuestiones políticas de la Argentina, Palacios no puede viajar, demorando su viaje a Barcelona, que también tenía como destino Galicia. Cuando las condiciones políticas internas se lo permiten decide aceptar la invitación.

Rumbo a Vigo.
Enterada la Federación de Sociedades Gallegas, Agrarias y Culturales de que Palacios tenía previsto viajar a Barcelona, se comunican por carta con el alcalde socialista de la ciudad de Ferrol, el Doctor Jaime Quintanillas, para  anunciarle que el senador argentino pisaría tierras gallegas. En la carta que llega el 19 de febrero le manifiestan el interés de la Federación para que Palacios fuera recibido como una destacada personalidad intelectual. Quintanillas les responde de forma urgente poniéndose a disposición del “camarada” Palacios.
Por aquellos años  de 1929 la Federación estaba dividida en dos: La galleguista y la socialista. Antes de embarcarse para Vigo que es su primer destino, Palacios es homenajeado con un masivo banquete por la Federación de Sociedades Gallegas Agrarias y Culturales, (sector socialista) durante el mes de febrero de 1933. También participaron de esta emotiva despedida el Orfeón Gallego y el Centro Republicano Español. Entre las personalidades gallegas presentes en aquel banquete están los hermanos Ángel y Vicente  Martínez Castro, de gran actuación en el socialismo argentino, como así también José González Bugarín, Vicente Paz Infante, Antonio Reino Caamaño, Quirino Rodríguez Martínez entre otros. El encargado de darle el discurso de despedida es el Secretario General de la Federación, José Martínez Pérez. El  directivo de aquel entonces, era de profesión zapatero y oriundo de Ponteareas. Desde las  páginas del periódico Acción Gallega, defendía con pasión sus ideales socialistas, estaba afiliado al PSOE. Martínez aquel día utilizo toda su experiencia oratoria para alagar a Palacios y valorar positivamente este viaje a la España Republicana. Luego le toco el turno al  senador socialista, quien señalo sus vínculos históricos con España, su amistad con Macià y su ilusión con la República. Su discurso termino ovacionado por los centenares de comensales.
A los pocos días parte para Europa en  el buque motor General Osorio de 11.590 toneladas  y de dos hélices. El barco  fue completado por Bremer Vulkan de Vegesack para el servicio al Río de la Plata en 1929, y compartía con el Blücher, un buque de antes de la guerra, el honor de tener dos chimeneas.  Su capacidad  de pasajeros era de  228 en cabinas y 752 de tercera clase.
En el puerto se congregaron centenares de personas para despedirlo, entre ellos dirigentes de la colectividad gallega y catalana, como así también dirigentes del Partido Socialista. El senador socialista estaba acompañado en este viaje por el catedrático de medicina de la Universidad de Buenos Aires el doctor Santiago Nudelman, que era dirigente del Partido Radical y su secretario Antonio Herrero.
Después de tocar casi todos los puertos de la costa brasilera, Santos, Rio de Janeiro y Salvador de Bahía, el “General Osorio” pone proa para Canaria y desde allí hasta Lisboa, para amarrar un día después en el puerto de Vigo.

22 de marzo.
El barco llego llegó a las 13 horas. La comitiva oficial del ayuntamiento de Vigo presidida por el alcalde socialista Martínez Garrido, acompañado del alcalde de Ferrol el socialista Jaime Quintanillas, subieron al barco para darles la bienvenida a la comitiva Argentina.
En el muelle los estaban esperando una delegación muy importante de políticos gallegos, entre ellos el secretario del ayuntamiento el señor Baliño; el diputado socialista Eugenio Arbones y una delegación de concejales de Ferrol, compuesta por Francisco del Rio, Manuel Castiñeira, Manuel Sales y José Añón. También estaba en la comitiva oficial,  el vice cónsul de la República  Argentina en Vigo, el señor  Rodrigo Alonso. Palacios fue llevado con el coche oficial del ayuntamiento de Vigo,  junto a su colega de Ferrol, hasta el hotel Moderno. Los otros coches trasladaron al resto de las personalidades.
El Hotel Moderno, estaba situado en el número 1 de la calle Policarpo Sanz, esquina con la calle Carral, a tan solo cien metros de la antigua Estación Marítima.
En los salones del hotel -de estilo francés- lo estaba esperando un grupo de periodistas, improvisando una rueda de prensa. Palacios señalo sin esperar a la primera pregunta: “Llego pleno de emoción a la tierra hispana que fue solar de mis abuelos”. Congratulándose de poder hacer esta visita que deseaba fervorosamente desde hacia tiempo. Se excuso de hacer declaraciones  sobre la situación argentina limitándose a manifestar: “La situación es anormal. Como lo prueba el hecho de que el país esté sometido a la ley marcial, que significa la crisis de todas las libertades”.
Con respecto a la situación económica no se recato de decir que es mala. Señalando: “Creo que el establecimiento del régimen democrático en la Argentina influenciara decisivamente en la situación económica, mejorándola y haciendo posible, en un plazo breve, la reconstrucción de la riqueza, que es potencialmente inmensa”.
Dijo también que el viaje que ahora efectuaba debió haberlo realizado antes; pero no pudo ser porque tuvo que aceptar la defensa del ex presidente Alvear.
El conocido diario gallego el Faro de Vigo resaltaba sobre este tema: “Aquí puso de relieve el jurista argentino el hecho de que después de haber defendido ante los tribunales a los señores Macià y Gassol contra el decreto de expulsión firmado por el doctor Alvear, tuviese que encargarse de la defensa de este en el proceso que se ha incoado por supuesto delitos de conspiración contra el gobierno del General Justo.”
Después de la improvisada rueda de prensa, se trasladaron a una amplia habitación del hotel, donde el senador socialista dialogo largamente con un grupo numeroso de personalidades políticas de Vigo y de Galicia.
Durante la amena  conversación, Palacios pregunto sobre el movimiento galleguista, del cual tenía referencias por sus vínculos con los nacionalistas gallegos, residentes en la Argentina.  El periodista y poeta Julio Sigüenza que había vivido en el Uruguay y en la Argentina, es el encargado de informarle sobre este tema, con amplios detalles. Mientras sucedía este dialogo, el diputado socialista y distinguido medico Eugenio Arbones, interrumpe la charla, señalando sus discrepancias sobre las opiniones que se vertían favorables al Estatuto de Autonomía de Galicia. Ante este encontronazo dialectico, de estos dos políticos gallegos, Palacios mueve su cabeza desaprobando las palabras de este último, para luego intervenir en defensa del  Estatuto Catalán y de la Constitución Española, que permite el desarrollo de las autonomías. A pesar de las palabras de Palacios, Arbones insiste en sus argumentos antigalleguistas, criticando el uso del idioma gallego. Antes de que la  charla siguiera subiéndose de tono, Palacios corta el dialogo dirigiéndose al hijo del alcalde de Ferrol Jaime  Quintanillas, un simpático niño de 12 años preguntándole:
-Oye Jaimito ¿qué cosas llevas tú en esa cabeza tan grande? Tras varias sonrisas, pasaron a otro tema y el ambiente volvía a estar distendido.
Por la tarde ante el interés demostrado por Palacios de conocer la ciudad olivica, el alcalde lo recogió por el hotel, para hacerle un recorrido por los lugares más pintorescos. La comitiva primero se trasladó al Monte del Castro, desde donde se ve una panorámica muy bella de la ciudad y de la ría de Vigo. Luego recorrieron el centro de la ciudad. Tanto Palacios como sus acompañantes realizaron públicamente grandes elogios a la hermosura del paisaje, señalando que les parecía la ciudad  moderna y dinámica.
Por la noche las autoridades de  Vigo le ofrecieron una cena y por la mañana siguiente a las 10 de la mañana,  la comitiva se traslado a Compostela, donde estaban invitados por la Universidad. En Santiago de Compostela, en las pocas horas que duro su visita, pudo conocer a distintas personalidades de la vida intelectual gallega, también aprovecho para visitar la ciudad y la catedral. En la reunión con el claustro universitario compostelano, su acompañante de comitiva el doctor Santiago Nudelman, entrego dos cartas: una enviada por la Federación Universitaria Argentina de la Plata, para los universitarios gallegos y la otra del Frente Único  Argentino del Magisterio, para sus colegas docentes gallegos.

Ferrol lo recibe fraternalmente.
Ferrol era una ciudad industrial como gran tradición obrera y socialista. Los históricos astilleros concentraban a varios miles de trabajadores. En esta ciudad había nacido Pablo Iglesias, el fundador del socialismo español, como así también el mítico dirigente de las huelgas patagónicas el “Gallego”  Antonio Soto. El alcalde Jaime Quintanillas era un destacado medico y militante socialista. Como Palacios entendía el socialismo con raíces en su propia tierra. El popular alcalde de Ferrol formaba parte de la corriente nacionalista de su partido, que lo ligaba estrechamente con el Partido Galleguista, que lideraba Alfonso Castelao.

23 de maro.
Después  de la comida ofrecida por el rector de la universidad, continuaron viaje a Ferrol, llegando por la noche. Antes de llegar a su destino en Pontedeume, los estaba esperando una caravana de coches, para acompañarlo hasta la ciudad.
Desde hacía varios días la visita del senador argentino había suscitado grandes expectativas. Los diarios anunciaban la llegada del ilustre argentino, como un importante acontecimiento.
Así fue que al llegar a Ferrol los estaban esperando centenares de personas. En el interior del ayuntamiento le tenían preparado una recepción de gala. Ante los centenares de vecinos que se habían congregado, Palacios salió al balcón y les dirigió la palabra, dando gracias al pueblo de Ferrol, ensalzando a la Madre Patria a la cual dijo ama, muy de veras.

24 de marzo
El periódico “El Obrero” en su titular de portada señala: “la visita del Camarada argentino Alfredo L. Palacios”. En la misma recoge un saludo escrito en forma de pregón que entre otras cosas dice: “¡Bienvenido seáis, Camarada! Quizás con estas solas palabras, nosotros, los que comulgamos en la misma idea, dejásemos cumplida la misión de saludaros al llegar a nuestra tierra y a nuestro puerto. Con este saludo breve, ponderado, propio de los que, habituados a luchas y a reconocer el valor  de la lucha, saben agradecer con el corazón y se comprenden con la mirada. Con este saludo tamizado igual que el día en que llegasteis juntos a nosotros, de tierra bruma galaica. Un saludo que no sea de frenético sometimiento fascista, sino de ponderada afinidad intelectual. Un saludo. En fin de camaradas, que es esto: un abrazo. Y consideraos entre hermanos”
Ese día 24 fue homenajeado con un banquete en el salón Ideal Room, organizado por el ayuntamiento y distintas entidades sociales y culturales de la ciudad. Entre las personalidades destacadas se encontraban: el Comandante Militar de la plaza don Manuel de la Vega, el vice cónsul de la Argentina el señor Filgueira y el Juez  Luis Rubido Diéguez. También estaban presentes representantes de partidos republicanos y del Partido Socialista. Según la crónica de la época el menú estuvo en base a unos entrantes donde incluía tortilla y fiambres variados, luego merluza a la gallega y de segundo plato solomillo con salsa de Madeira, acompañado por tinto y blanco Rioja.
Quintanilla fue el encargado de hacer una elogiosa reseña, agradeciendo el homenajeado con un florido discurso. El mismo termino con estas palabras: “En ninguna parte encontrare un fervor tan grande y tan noble donde todos se congregaron para festejar a este argentino”. Los comensales celebraron el discurso con una larga y calurosa salva de aplausos. Al finalizar los postres Palacios y el alcalde de Ferrol fueron a dar una vista por la ciudad y los alrededores.
También ese día dio una conferencia en el histórico Teatro Jofre, que estaba colmado de público. En el escenario lo acompañaron en la mesa de presidencia todas las entidades militares y civiles. La banda del regimiento de infantería ejecuto una hermosa sinfonía del Maestro Montes y al alzarse las cuerdas del escenario la banda toco el himno argentino y el himno republicano español, que fueron escuchados de pie. Después de los aplausos se levanto el Alcalde Quintanillas  para presentar a Palacios.
El alcalde señalo que no va a presentar a un extraño porque el doctor Palacios no es ajeno, es un paisano nuestro, es otro español y mas que esto es un gallego paisano nuestro. El es un hombre vinculado a nuestros hermanos emigrados en su patria  y a la Federación de las Sociedades Gallegas radicadas en la Argentina con quienes esta en intimo contacto y esta tuvo especial empeño en que el Ferrol le invitase en atención  a sus meritos, porque allí  no había diplomáticos que se ocupasen de ellos y los atendiesen, pasadas representaciones de la antigua España a él acudieron y con amistad fraternal él fue el verdadero embajador de nuestros conterráneos”. Luego hablo de su papel de solidaridad con Macià y Gassol.
Al ocupar la tribuna Alfredo Palacios dijo: “Amigo hice el viaje de Vigo a Ferrol maravillado. Mi pupila se inundo en la belleza infinita del paisaje, belleza compenetradas con el deber humano, aquellas parcelas merecieron mi admiración y pensaba en el problema que se planteaba al trabajar en este puñado de tierra y pensaba en la Pampa y en el gaucho de mi tierra, pensaba que haría con el arado rustico para que fuese sustituido por la técnica”
Luego les trasmite un saludo de los emigrantes gallegos de Buenos Aires, para meterse de lleno en los problemas de economía, de los nuevos inventos, de las maquinarias que suplantan a los obreros.
Palacios se centro en todo su discurso en señalar los males de la sociedad capitalista, exaltando el valor humano.
En su discurso habla del concepto de patria, cita a José Ortega y Gasset que hablo del concepto de patria de los que miran el pasado y no lo quisieran transformable, sino de perenne en aquella forma, estático, y el patriotismo de los que ven la patria en un sentido dinámico moviéndose siempre hacia adelante; en una constante transformación y superación de sus valores, y dice que su patria va mas allá, todavía; porque desde que el hombre no constituya la patria, aunque transformada y superada, agresiva, no quiere que la patria sea la hostilización de otras patrias y de otros espíritus; quiere que el espíritu de su patria y de todas las patrias producción universal para el bienestar de todo el universo.”
Don Alfredo Palacios termina su discurso señalando: “Salgo para Barcelona, tierra técnica, pero llevo en mis pupilas la visión grande de maravilla de vuestra tierra y llevo en el corazón a los ferrolanos que me han abierto su pecho y los llevare hasta mi patria prendidos en el corazón.  Me macho para Barcelona, a saludar a mis amigos Macià y Gassols; amo aquella tierra como a todas las tierras de España, desde hace muchos años, pero que llevare por toda la vida en mi corazón, este primer contacto con la patria española, y con la más querida de todas: Galicia”. Dice luego que es un gallego mas porque toda su vida ha estado vinculado a los organismos que en la argentina son representativos de los gallegos.
Los presentes de pie lo aclamaron, lo mismo pasó cuando la comitiva se subió al coche oficial, en camino al Hotel.

25 de marzo.
La mañana siguiente el periódico “El Obrero” reseñaba el acto en portada: “En el Teatro Jofre, rebosante de público que anhelaba escuchar al orador y rendir su agradecimiento al benefactor de tantos españoles. Se celebro el acto homenaje, en el cual el camarada Alcalde hizo la presentación del Dr. Palacios, poniendo de relieve su significación política, intelectual y humana, y lo que representa en apoyo de las normas de libertad en todo el continente americano en donde sembró España el principio de la civilización europea. Le brindo el sentido de esta República, que después de haber extirpado generosamente al último Borbón, comienza una era de creación de Estado, impregnada de espíritu de nuestra raza inmortal.”
Después de desayunar Palacios acompañado por el alcalde  de la ciudad visita el Astillero de Bazán, invitado especialmente por la Dirección de la Constructora Naval. En su recorrido  visita también los Arsenales y la escuela escolar de la factoría. Allí dialogó con los profesores y con los niños. La vista debió de acortarse ya que Palacios tenía un gran interés de visitar el estudio del artista plástico Imeldo Corral González, considerado como uno de los mejores pintores impresionistas gallegos de su época.
A la una de la tarde le fue ofrecida  en el Hotel Gran Vía una comida íntima y típica por los camaradas del Partido Socialista. Esta vez el menú era bien tradicional: Lacón con grelos; Merluza en caldeirada a la marinera; Queso de San Simón y vino Ribeiro de Avía. Café y coñac. Durante los postres varios dirigentes socialistas de Ferrol hicieron uso de la palabra, entre ellos el compañero Gracia y el veterano Francisco Bárcena. Luego hablo F. Vizoso quien al terminar su intervención le solicito a Palacios que cuando llegara a Buenos Aires, visitara y saludara de parte del pueblo de Ferrol al artista plástico y ferrolano, Juan Alonso, director de las Revistas Caras y Caretas y Plus Ultra. El secretario de Palacios, Antonio Herrero fue el encargado de agradecer la hospitalidad en nombre de la comitiva Argentina. Los presentes rompieron en aplausos y abrazos. Mientras el alcalde de la ciudad exclamaba a viva voz ¡Viva el socialismo Internacional! Y continuaron las vivas a la Argentina y a España.
El plan de viaje de Palacios era trasladarse desde Ferrol hasta Madrid y desde allí a Barcelona, para luego viajar hasta Berlín, para conocer de primera mano la situación de la Alemania, bajo el gobierno de Hitler.
Terminado el acto, en tres automóviles partió la comitiva presidida por Palacios y Quintanilla, para la ciudad de Betanzos, para tomar el tren  que lo trasladaría hasta Madrid.
Por sus responsabilidades políticas el viaje debía ser corto, ya que tenía que estar en Buenos Aires a fines de abril, para poder  participar en la apertura de las secciones del parlamento argentino.

29 de marzo.
El impacto de la visita Alfredo Palacios fue tan grande en Galicia, que después de que se marchara para Madrid,  la corporación de Ferrol, decide nombrarle a Hijo Adoptivo de la ciudad. De forma inmediata el alcalde Jaime Quintanilla envía una carta a la Federación de Sociedades Gallegas resaltando la visita del senador.

Palacios es recibido en Madrid por el Gobierno republicano.

4 de abril
Palacios es recibido por el Presidente de la República Española, Alcalá Zamora. En esta oportunidad lo acompaño el embajador argentino en España, Daniel García-Mansilla. En el transcurso de la entrevista, el senador argentino, le hizo entrega al Presidente de una carta enviada por los españoles residentes en Buenos Aires.

7 de abril.
Ese día el embajador argentino Daniel García-Mansilla organiza una cena de homenaje a Palacios. Aquella noche lo más destacado del gobierno español se da cita. Estaba el presidente de las cortes  Julián Besteiro; los ministros Luis Zulueta y Fernando de los Ríos; el subsecretario de Estado Justo Gómez Ocerín; el Director General de Estadística Honorato De Castro y el representante del diario la Nación de la Argentina, el señor Corpus Vega. Según el diario ABC: “al final de la comida se cambiaron afectuosos brindis, en uno de las cuales el señor Palacios hizo contar su amor, no solo por la España moderna, la de sus ciudades industriales, sino también por todo el espíritu español, patente en las viejas ciudades y en la tradición artística”.

Se abraza con  Macià en Barcelona.
Desde Madrid se trasladaron hasta Barcelona. En el andén de la estación ferroviaria centenares de personas lo estaban esperando, con banderas catalanas. Recibiendo un caluroso recibimiento popular.
Al bajar del tren se estrecha en un fraternal abrazo con el presidente del Gobierno de la Generalitat Francesc Macià. También estaba en el andén el Consejero de Cultura Sr. Ventura Gassol, el gobernador Civil Claudi Ametlla i Coll, diputados, concejales y miembros de la colonia Argentina. Al entrar el tren en el andén sonaron grandes aplausos y se dieron vivas al doctor Palacios. Un grupo de señoritas de “La Falac” le obsequio con un ramo de flores. El doctor Palacios fue saludado por las distintas personalidades trasladándose en el coche del Presidente de la Generalitat, que los  llevo hasta el Hotel Colón. El Gobernador Civil saludo expresamente al ilustre argentino, por encargo del Ministro de Instrucción Pública Fernando De los Ríos, al cual le unía una importante amistad.
Estuvo en el Palacio de la Generalitat y después se marcho acompañado por Macià al Hotel Florida, donde fue obsequiado con una comida intima. Además de Macià estaba el Presidente del Parlamento Catalán, los señores Pi y Suñer, Gassol, el alcalde, doctor Jaime Ayguadeé, el cónsul de la Argentina sr. Campalans, el gobernador CivilClaudi Ametlla i Coll, los dos integrantes de la comitiva de Palacios y el jefe de ceremonial de la Generalitat. Al llegar al Hotel realizó una rueda de prensa, donde señaló sobre su visita a Galicia:
“Lo que me interesa que hagan constatar –agregó- es que una de las impresiones más agradables que he recibido durante mi viaje es la de mi  estancia en Galicia, no solamente por la belleza de su paisaje, sino por la dulzura, suavidad y fortaleza de sus hombres. Podrán encontrase paisajes que sean bellos, pero no creo que en todas partes se encuentre, como en Galicia, la incorporación humana al paisaje”.
Los días de de vista a Cataluña fueron muy intenso. Mantuvo muchas reuniones políticas y tuvo la oportunidad de conocer la ciudad de Barcelona y los alrededores.
Durante su  estancia fue nombrado ciudadano honorario de Cataluña.
A los pocos meses de la estancia de Palacios en Cataluña, Macià fallecía el 25 de diciembre de 1933.

Estalla la Guerra Civil española.
Con el alzamiento militar del 18 de julio de 1936 contra el gobierno del Frente Popular en la argentina se desarrolla una intensa campaña de solidaridad con la España republicana. A la cabeza de la misma están los partidos de la izquierda argentina especialmente el partido socialista y el comunista, como así también la CGT. Alfredo Palacios por sus fuertes vínculos con el proceso político español pasa a ser una de las figuras más destacadas en las labores de solidaridad. En uno de sus escritos señala:
“En esta hora incierta en que el mundo se sumerge en desenfrenado sensualismo, entregándose al poderío de fuerzas elementales, España derrama el tesoro inacabable de las reservas de su espíritu. Tiene la misión suprema de restablecer la fe en el hombre. Cuando se derrumban los poderes erigidos sobre la violencia y quiebran los capitales acumulados en oro, sólo pueden salvarnos las fuerzas morales y únicamente prevalecer los valores del carácter y del espíritu. Estamos con España, nosotros que hemos heredado su vocación y que nos empeñamos, por eso, en la tarea de valorizar el hombre.
(“Estamos con el pueblo español, que quiere decir: estamos con la dignidad y la libertad humana”, agosto 1936).

Estalla el terror en Galicia.
Con la sublevación de las fuerzas fascista Galicia queda bajo el dominio las tropas del General Franco. El que fuera anfitrión de Palacios en Ferrol, el alcalde Jaime Quintanillas es detenido dos veces en su casa. La segunda, fue detenido definitivamente, primero en Mariña y luego en el buque prisión Plus Ultra (correo de Transmediterránea) y siendo fusilado el 18 de agosto por los sublevados en las tapias del cementerio de Canido, junto con otros catorce presos. Dejó viuda y dos hijos. Uno de estos, Jaime Quintanilla Ulla, fue elegido primer alcalde democrático de Ferrol tras la transición. Este Jaime no era otro que el que había acompañado a su padre a recibir a Palacios al puerto de Vigo.
También sus anfitriones en la ciudad de Vigo corrieron la misma suerte que Quintanillas. El alcalde Martínez Garrido es fusilado el 20 de agosto y el diputado socialista Eugenio Arbones el 14 de septiembre de 1936. Se iniciaba así el genocidio gallego con el asesinato de más de 20 mil militantes de Frente Popular. Esta misma circunstancia se reproduce en Cataluña y en el resto de España. Quizás el caso más sonado, entre las amistades de Palacios - fue el fusilamiento de Lluis Conpanys, el 15 de octubre de 1940 en el Castillo de Montjuic. Companys había sucedido en la presidencia de la Generalitat de Cataluña a  Macià después de su muerte.

Llegan los exiliados españoles a la Argentina.
A partir del alzamiento fascista de 1936 comienzan a llegar los primeros exiliados españoles, que luego se multiplicaran por miles con la derrota de las fuerza republicanas. Uno de los que se radicará en Buenos Aires, será el líder del Partido Galleguista Alfonso Castelao, posteriormente el diputado republicano Ramón Suárez Picallo, dos conocidos de Palacios. Por aquel entonces la mayoría de los miembros del  galleguismo porteño, que estaban nucleados en la Irmanande Galega, eran miembros o simpatizantes del Partido Socialista de este país. Entre  ellos podemos nombrar a Manuel Puente, Rodolfo Prada, Suárez Picallo, Benito Cupeiro, etc.
Con la llegada de Castelao el grupo galleguista profundizo la relación directa con el propio Alfredo Palacios. Entre ambos líderes había surgido una admiración mutua. En muchas oportunidades Palacios y Castelao participaron conjuntamente de distintos actos sociales de la colonia gallega. El senador argentino gozaba de gran prestigio también entre la emigración gallega a tal punto que el Centro Gallego de Buenos Aires lo había nombrado socio de honor en 1929.
En 1941 realiza una gira por la Argentina y Uruguay el líder vasco José Antonio Aguirre y Lecube.  En aquella oportunidad nuevamente Palacios acompañara al ilustre Lendakari en el exilio. Una vez más Palacios estrechará los lazos políticos con un  dirigente nacionalista, en este caso vasco.
En el banquete central que la colonia vasca de Buenos Aires le organiza a Aguirre, Palacios es invitado a presidir el acto junto al Lendakari.
Días después se juntaran presidiendo otro banquete Alfredo Palacios, José Antonio Aguirre y Alfonso Castelao.
  1. Alfredo Palacios.
El 6 de agosto de de 1965 se celebro un fervoroso homenaje de gallegos y catalanes en conmemoración de la figura de Alfredo Palacios, que había fallecido el 20 de Abril de ese mismo año. El acto, al que asistió numeroso público, fue presidido por los representantes oficiales del gobierno republicano español, entre ellos el Dr. Luis Jiménez de Asúa y el Dr. Claudio Sánchez Albornoz. También estaba el delegado del Gobierno de la Generalitat de Cataluña Dr. Juan Cuatrecasas, el secretario del Concello de Galicia diputado Antonio Alonso Ríos y el diputado socialista argentino Dr.  Carlos E. Ocampo. En el escenario, al lado de las banderas de la argentina y la republicana, estaban la gallega y  la catalana.
Hablo el doctor Núñez Búa en nombre de los gallegos. Se dirigió a los presentes recordando los lazos que unían a Palacios con Galicia, como así también sobre su ideario político. En su discurso señalo: “Los nacionalistas gallegos queremos como quería Palacios en la Argentina, que los gallegos puedan emplear el esfuerzo de sus brazos y la energía de su cerebro en su propia tierra, es decir, que el trabajo gallego sea para la tierra gallega”. Concluyo solicitando que se editara una antología de su obra y echarla al bolea sobre la tierra Argentina. Sus palabras fueron acompañadas con una gran ovación. El Presidente del Gobierno español en el exilio, Jiménez de Asúa señaló en su discurso: “España entera le rendirá el homenaje, se debe a la consecuencia amorosa con que defendió la causa del pueblo y las banderas de  Cataluña, Galicia, Vasconia y las de la República Española se inclinaran respetuosamente en honor de Alfredo Palacios ciudadano argentino, de América y de la libertad”.
Alfredo Palacios pudo visualizar como ninguno los problemas nacionales en España. Su aguda visión intelectual le permitió comprender la necesidad de combinar la lucha de clases con los  derechos nacionales y colectivos de los pueblos.

Lois Pérez Leira


BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:
Baily, Samuel: "Movimiento obrero, nacionalismo y política en la Argentina", Buenos Aires, Paidos, 1984. Cap. 2, págs.39 a 46.
Díaz, Hernán. Historia de la Federación de Sociedades gallegas. Editorial Biblos. Argentina. 2007.
García Costa, Víctor Alfredo Palacios. Entre el clavel y la espada. Editorial Planeta. Año 2011.
Pérez Leira, Lois, Ramón Suárez Picallo, el primer diputado de la emigración. Grupo de Comunicación Galicia en el Mundo. Vigo 2008.
Suárez Picallo, Ramón. “La Hora”. Chile. 24 de marzo de 1944.
TESTIMONIO
Juan Carlos Coral
HEMEROTECA
El Obrero, órgano de la Agrupación Socialista Ferrolana. Ferrol
Faro de Vigo. Vigo -Galicia.
La Voz de Galicia. Coruña -Galicia.
Correo Gallego. Ferrol-Galicia.
La Vanguardia (Barcelona)
Diario ABC. Madrid.
Diario Crítica, Argentina.
La Vanguardia. Organo del Partido Socialista. (Argentina)
Despertar Gallego, órgano de la Federación de Sociedades Gallegas. Argentina
Acción Gallega, órgano de la Federación de Sociedades Gallegas. Argentina.

*en la foto, Alfredo Palacios y Maciá. 

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