jueves, 31 de julio de 2014

¿Veinte años no es nada?

Iroel Sánchez.- Cuando en 1994 un Hugo Chávez recién salido de la cárcel visitó Cuba invitado por Fidel ni los analistas de los medios de comunicación internacionales ni los gobernantes de Estados Unidos y Europa informados por sus embajadas en La Habana, entretenidos contando los minutos de sobrevida a la Revolución cubana, pudieron comprender lo que sucedía.
 
El mismo Chávez relató su sorpresa al arribar a Cuba entre los viajeros de un vuelo comercial y encontrarse a Fidel esperándolo en la pista del aeropuerto de La Habana.

Quien cambiaría el destino de su pueblo y de muchos otros habló entonces, atentamente escuchado por Fidel,  en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. Chávez disertó sobre la actualidad de Bolívar, del futuro de América Latina y de su integración como único destino viable. El venezolano presentó allí “un proyecto estratégico de largo plazo, en el cual los cubanos tienen y tendrían mucho que aportar, mucho con discutir con nosotros, es un proyecto de un horizonte de 20 a 40 años, un modelo económico soberano, no queremos seguir siendo una economía colonial, un modelo económico complementario”.

Pero para los medios el proyecto de Chávez era un discurso viejo, superado por la historia, que sólo tenía sentido para el líder cubano, anclado -según ellos- en el pasado.

Veinte años después, buena parte de la historia presente y futura de América Latina tiene que ver con Chávez,  y en un escenario político, económico y cultural absolutamente nuevo en la región los medios de comunicación  siguen sin comprender nada.

Hace pocos días concluyó la cumbre de los BRICS en la ciudad brasileña de Fortaleza. BRICS quiere decir Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, o sea la mitad de la población del planeta.

Lamentando la ausencia de una mirada de los medios a lo esencial de lo que allí ocurrió – “Pensaba que en los días subsiguientes habría un poco más de análisis serio sobre la importancia de la Cumbre de los BRICS“, escribió- Fidel reseñó los resultados de la reunión en Fortaleza:

“Los BRICS proponen  una mayor coordinación macroeconómica entre las principales economías, en particular en el G-20, como un factor fundamental para el fortalecimiento de las perspectivas de una recuperación efectiva y sostenible en todo el mundo.

“Anunciaron la firma del Acuerdo constitutivo del Nuevo Banco de Desarrollo, con el fin de movilizar recursos para proyectos de infraestructura y de desarrollo sostenible de los países BRICS y otras economías emergentes y en desarrollo.

“El Banco tendrá un capital inicial autorizado de 100 mil millones de dólares. El capital inicial suscrito será de 50 mil millones de dólares, a partes iguales entre los miembros fundadores. El primer presidente de la Junta de Go­ber­nadores será de Rusia. El primer presidente del Consejo de Administración será de Brasil. El primer Presidente del Banco será de la India. La sede del Banco será en Shanghai.

“Anunciaron también la firma de un Tratado para el establecimiento de un Fondo Común de Reservas de Divisas para situaciones de contingencia, con un tamaño inicial de 100 mil millones de dólares.

“Reafirma el apoyo a un sistema multilateral de comercio abierto, transparente, inclusivo y no discriminatorio; así como a la conclusión exitosa de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

“Reconocen el importante papel que las empresas estatales desempeñan en la economía; así como el de las pequeñas y medianas empresas como creadores de empleo y riqueza.

“Reafirman la necesidad de una reforma integral de las Naciones Unidas, incluido su Consejo de Seguridad, con el fin de hacerlo más representativo, eficaz y eficiente, de manera que pueda responder adecuadamente a los desa­fíos globales.

“Reiteraron su condena del terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, dondequiera que ocurra; y expresaron preocupación por la continua amenaza del terrorismo y el extremismo en Siria, a la vez que llamaron a todas las partes sirias a que se comprometan a poner fin a los actos terroristas perpetrados por Al-Qaeda, sus afiliados y otras organizaciones terroristas.

“Condenaron enérgicamente el uso de armas químicas en cualquier circunstancia; y dieron la bienvenida a la decisión de la República Árabe Siria de adherirse a la Convención sobre Armas Químicas.

“Reafirmaron el compromiso de contribuir a una justa y duradera solución global del conflicto árabe-israelí sobre la base del marco legal internacional universalmente reconocido, incluyendo las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, los Principios de Madrid y la Iniciativa de Paz Árabe; y expresaron apoyo a la convocatoria, en la fecha más temprana posible, de la Conferencia sobre el establecimiento de una zona de Oriente Medio libre de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva.

“Reafirmaron la voluntad de que la exploración y utilización del espacio ultraterrestre deberán ser para fines pacíficos.

“Reiteraron que no hay alternativa a una solución negociada a la cuestión nuclear iraní, y reafirmaron apoyo a su solución a través de medios políticos y diplomáticos.

“Expresaron preocupación por la si­tua­ción en Irak y apoyaron al gobierno iraquí en sus esfuerzos por superar la crisis, defender la soberanía nacional y la integridad territorial.

“Expresaron preocupación por la si­tuación en Ucrania e hicieron un llamamiento para un diálogo amplio, la disminución del conflicto y la moderación de todos los actores involucrados, con el fin de encontrar una solución política pacífica.

“Reiteraron la firme condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones. Señalaron que las Naciones Unidas tienen un papel central en la coordinación de la acción internacional contra el terrorismo, que debe llevarse a cabo de conformidad con el derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas, y con respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales.

“Reconocieron que el cambio climático es uno de los mayores desafíos que enfrenta la humanidad, e hicieron un llamamiento a todos los países a construir sobre las decisiones adoptadas en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), con miras a llegar a una conclusión exitosa para el año 2015, de las negociaciones en el desarrollo de un protocolo, otro instrumento legal o un resultado acordado con fuerza legal bajo la Convención es aplicable a todas las Partes, de conformidad con los principios y disposiciones de la CMNUCC, en particular el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus respectivas capacidades.

“Expresaron la importancia estratégica de la educación para el desarrollo sostenible y el crecimiento económico inclusivo; así como destacaron el vínculo entre la cultura y el desarrollo sostenible.”

Casi nada, sólo una visión del mundo diametralmente opuesta a la que los grandes medios de comunicación, siempre coincidentes en los temas esenciales con los gobiernos de EE.UU. y Europa, suelen transmitir.

Por el contrario, alrededor de la reunión de los BRICS los medios de comunicación inventaron un relanzamiento de la Guerra Fría, reabrieron una base de espionaje rusa en Cuba, que el propio presidente Vladimir Putin desmintió en Brasil, y leyeron los encuentros de los líderes de Rusia y China con Fidel como una escena de Café Nostalgia.

El líder histórico de la Revolución cubana vio las giras de los presidentes de Rusia y China por América Latina en ocasión de la Cumbre de los BRICS como “una de las proezas más grandes de la historia humana” y calificó “el aporte que Rusia y China pueden hacer en la ciencia, la tecnología y el desarrollo económico de Suramérica y el Caribe” como “decisivo”.

Para el discurso dominante, Fidel y los que compartan su visión son conservadores. Lo novedoso, que va a cambiar a este país y tal vez al mundo, estaría en la visita a Cuba de los directivos de Google en un jet ejecutivo, y su reunión con una asalariada de Washington para traernos la libertad y el progreso tal y como se entiende en la Casa Blanca,  no en los BRICS.

Como sucedió en 1994 con la visita de Chávez a La Habana es posible que algo nuevo y trascendental esté naciendo. Pero los medios, por supuesto, le harán caso a cualquier cosa menos a lo que el hombre que supo adelantarse y ver hace veinte años en el modesto viajero llegado a Cuba en un vuelo comercial el germen de una América nueva, les dice.

(Publicado en CubAhora)

miércoles, 30 de julio de 2014

Cuba, un modelo según la Organización Mundial de la Salud

Salim Lamrani (Opera Mundi) .- Según el organismo de las Naciones Unidas, el sistema de salud de Cuba tiene valor de ejemplo para todos los países del mundo. 

El sistema de salud cubano es mundialmente reconocido por su excelencia y su eficiencia. A pesar de recursos sumamente limitados y el impacto dramático causado por las sanciones económicas que impone Estados Unidos desde hace más de medio siglo, Cuba ha logrado universalizar el acceso a la salud a todas las categorías de la población y conseguir resultados similares a los de las naciones más desarrolladas.

Durante su reciente visita a La Habana, Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud, elogió el sistema de salud cubano y se declaró impresionada por los logros en este campo. “Cuba es el único país que he visto que tiene un sistema de salud estrechamente relacionado con la investigación y el desarrollo en ciclo cerrado. Es esta la dirección correcta, porque la salud humana no puede mejorar si no es con la innovación”, enfatizó. Saludó “los esfuerzos de la dirección de este país para colocar la salud como pilar esencial del desarrollo”.[1]

Cuba basa su sistema de salud en la medicina preventiva y los resultados son excepcionales. Según Margaret Chan, el mundo debe seguir el ejemplo de la isla en este campo y sustituir el modelo curativo, poco eficiente y costoso, por un sistema basado en la prevención. “Deseamos ardientemente que todos los habitantes del planeta puedan tener acceso a servicios médicos de calidad, como en Cuba”, subrayó.[2]

La OMS recuerda que la falta de atención médica en el mundo no es de ningún modo una fatalidad procedente de una falta de recursos. Traduce, al revés, una falta de voluntad política por parte de los dirigentes de proteger a las poblaciones más vulnerables. La organización cita el caso de la isla del Caribe como el perfecto contraejemplo[3]. Por ello, en mayo de 2014, Cuba presidió la 67 Asamblea Mundial de la Salud como reconocimiento a la excelencia de su sistema de salud.[4]

Con una tasa de mortalidad infantil de 4,2 por mil, Cuba presenta el mejor indicador del continente y del Tercer Mundo, reflejando así la calidad de su sistema y el impacto sobre el bienestar de los niños y de las mujeres embarazadas. La tasa de Cuba es incluso inferior a la de Estados Unidos y se ubica entre las más bajas del mundo.[5]

Con una esperanza de vida de 78 años, Cuba es uno de los mejores alumnos del continente americano y del Tercer Mundo, con un indicador similar al de las naciones más desarrolladas. Como promedio, los cubanos viven 30 años más que sus vecinos haitianos. En 2025, Cuba dispondrá de la mayor proporción de personas de más de 60 años de América Latina.[6]

Un sistema de salud al servicio de los pueblos del Tercer Mundo
Cuba también beneficia a las poblaciones del Tercer Mundo de su sistema de salud. En efecto, desde 1963, Cuba manda a médicos y otro personal de salud a los países del Tercer Mundo para atender a los desheredados. Actualmente, cerca de 30.000 colaboradores médicos trabajan en más de 60 países del planeta.[7]

El ejemplo emblemático de esta solidaridad hacia los más desposeídos es la Operación Milagro que lanzaron Fidel Castro y Hugo Chávez en 2004. Esta campaña humanitaria, elaborada a nivel continental en el marco del proyecto de integración de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), consiste en operar gratuitamente a los latinoamericanos pobres que sufren cataratas y otras enfermedades oculares.[8]

En una década, cerca de 3,5 millones de personas han recobrado la vista gracias al internacionalismo cubano. Este programa social, creado en un primer tiempo para Venezuela, se ha extendido a todo el continente con el objetivo de operar a 6 millones de personas. Además de las operaciones quirúrgicas, la Misión Milagro proporciona gafas y lentes de contacto a las personas víctimas de problemas de vista.[9]

En total, cerca de 165 instituciones cubanas participan en la Operación Milagro, que dispone de una red de 49 centros oftalmológicos y 82 centros operatorios en 14 países de América Latina: Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Granada, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Saint-Vicente y las Granadinas, Venezuela y Uruguay[10].

La solidaridad médica cubana también se extiende a África. En 2014, LABIOFARM, empresa de producción química y biotecnológica cubana, lanzó una campaña de vacunación contra el paludismo en África del Oeste, en no menos de 15 países. [11] Según la OMS, este virus, que afecta mayoritariamente a los niños, cuesta la vida a no menos de 630.000 personas al año, “la mayoría niños de menos de cinco años que viven en África”. “Ello significa que 1.000 niños mueren cada día de paludismo”, recuerda la Organización.[12]

Del mismo modo, Cuba forma a jóvenes médicos del mundo entero en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). Desde su creación en 1998, la ELAM ha graduado a más de 20.000 médicos de más de 123 países. Actualmente, 11.000 jóvenes procedentes de más de 120 naciones cursan la carrera de medicina en la institución cubana. Según Ban Ki Moon, secretario general de las Naciones Unidas, la ELAM es “la escuela médica más avanzada del mundo”. También elogió a los médicos cubanos que trabajan en todo el mundo, y particularmente en Haití: “Siempre llegan primero y son los últimos en irse, y permanecen después de las crisis. Cuba puede mostrar a todo el mundo su sistema de salud, un modelo para muchos países”.[13]

Al citar el ejemplo de Cuba, la Organización Mundial de la Salud enfatiza que es posible para un país del Tercer Mundo con recursos limitados elaborar un sistema de salud eficiente y ofrecer a todas las poblaciones una protección social, si existe la voluntad política de ubicar al ser humano en el centro del proyecto de sociedad.

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.

http://monthlyreview.org/press/books/pb3409/

Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr
Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel
 

martes, 29 de julio de 2014

Israel quedará impune una vez más



Luis Matías López
Público, 24 Julio de 2014

No importa que cientos de palestinos mueran en Gaza, que la mayoría sean civiles inocentes, que familias enteras sean masacradas, que las bombas caigan sobre un hospital, infraestructuras esenciales, la casa de un médico o la playa en la que unos niños juegan al fútbol. No importa que la franja, estrangulada económicamente ya antes de esta crisis, se haya convertido en una trampa mortal, en la que falta lo esencial y de la que solo un pasaporte extranjero permite escapar. No importa el tremendo desequilibrio entre las víctimas en uno y otro bando, que los cohetes rudimentarios que Hamás lanza contra territorio israelí parezcan simples petardos en comparación con el diluvio de fuego que cae sobre Gaza desde tierra, mar y aire. Ni siquiera importa ya demasiado a estas alturas que el motivo, el pretexto o el detonante de esta tormenta bélica, de esta guerra asimétrica, se remonte al injustificable y salvaje secuestro y asesinato de tres jóvenes judíos inocentes.
Con ser importante, aterrador, nada de eso importa demasiado, porque de este disparate homicida Israel saldrá impune, como de costumbre, como en tantas ocasiones en el pasado, como cada vez que se salta la legalidad internacional, desoye las resoluciones de la ONU que instan a la devolución del territorio ocupado, levanta un infranqueable muro de la vergüenza que se adentra en lo que no le pertenece, detiene y encarcela sin juicio a centenares de sospechosos de terrorismo, destruye sus casas o roba territorio para multiplicar las colonias judías en una Cisjordania sin continuidad ni posibilidad práctica de servir de base para formar con Gaza un Estado palestino viable.
Todos estos muertos le saldrán gratis a Israel. O casi. Es cierto que el Estado hebreo está pagando en esta ocasión un precio superior al acostumbrado, con un número de bajas propias nunca antes visto en operaciones militares en la franja, más del doble ya de los 13 muertos de la operación Plomo Fundido de 2008-2009. A escala interna, esos escasos civiles y sobre todo las decenas de soldados caídos en lo que esta vez se ha bautizado como Margen Protector tienen una notable y polémica repercusión, suscitan algunas indignadas voces de protesta y rompen el mito de la práctica invulnerabilidad de las bien entrenadas y mejor equipadas tropas del Tsahal. Sin embargo, eso no basta para que se cuestione la “legitimidad” de la ofensiva militar por parte de la mayoría de la población, que ha llegado a aceptar la falacia de que su supervivencia depende de la continua demostración de una fuerza militar desproporcionada, aun a costa de convertir la guerra en un elemento consustancial con su vida cotidiana.
A nivel internacional, y con contadas excepciones, Israel es visto estos días por la opinión pública y por la mayoría de los editorialistas y articulistas de todo el mundo como un poder opresor, como un agresor que mata moscas a cañonazos, cuya crueldad oculta incluso la parte de razón que pudiera asistirle. La indignación y el horror son las notas predominantes. Las imágenes que muestran los telediarios y las primeras páginas de los periódicos, amplificadas por las redes sociales, recuerdan las que, durante la guerra de Vietnam o las de Yugoslavia, llegaron a los cuartos de estar de los hogares occidentales, socavaron las conciencias de los ciudadanos comunes y jugaron a favor de una negociación que frenó la sangría y condujo finalmente a la paz.
Sin embargo, y por desgracia, en este caso no ocurrirá lo mismo, y no ya tan solo porque la gente esté curada de espantos. No es escepticismo, sino casi una certeza. Se puede sostener con rotundidad, porque ésta no es una película de estreno, sino la enésima reposición de un clásico, con algunos retoques pero sin diferencias sustanciales en su argumento y desenlace. Como en el pasado, hay y habrá todavía mucho que rasgar de vestiduras, muchas iniciativas bienintencionadas, pero nadie hace todavía nada efectivo, ni es probable que lo haga, para sentar las bases de una solución global del conflicto entre palestinos e israelíes. Ni mucho menos para que los responsables de este disparate descomunal y homicida rindan cuentas y se sienten, por ejemplo, algún día, como presuntos criminales de guerra, en el banquillo de la Corte Penal Internacional.
El Gobierno de Netanyahu, como sus predecesores, cuenta con una garantía máxima que utiliza con una prepotencia que linda a veces con el chantaje: el respaldo incondicional de Estados Unidos, donde nadie —y mucho menos en la Casa Blanca o el Capitolio— se atreve a levantar una voz más alta que la otra ni a cuestionar la legitimidad de la operación militar israelí. Barack Obama lo ha dicho muy claro: aunque le duela el número de víctimas civiles, reconoce el derecho de Israel, su gran aliado estratégico en Oriente Próximo, a defenderse de los ataques de Hamás. Entre tanto, en una suprema muestra de cinismo disfrazada de generosidad, ha aprobado un paquete de 47 millones de dólares para ayudar a la reconstrucción de Gaza, una minucia que casi suena a burla comparada con los miles de millones de asistencia militar que entrega a Israel y que se utiliza ahora mismo para machacar la franja a bombazo limpio.
Únicamente el secretario de Estado, John Kerry, se ha salido un poco del guion, escandalizándose ante la desproporción de la respuesta a los cohetes de la milicia islamista, pero sólo cuando hablaba en privado sin percatarse de que había un micrófono abierto. De puertas afuera, su objetivo actual se dirige tan solo a limitar el alcance de la matanza y a promover un alto el fuego, pero ni siquiera se muestra equidistante de Israel y Hamás, sino que deja clara su convicción de que la responsabilidad última recae en el grupo islamista que controla Gaza.
En cuanto a la Unión Europea, que ve como saltan materialmente por los aires infraestructuras que ha financiado con miles de millones de euros, habla tan bajo que apenas se la oye. Ni siquiera, pese a sus comunicados conjuntos, logra ocultar que es incapaz de hablar con una sola voz. Se limita a clamar en el desierto, a pedir contención a Israel y a buscar la forma de que se alcance un alto el fuego que, aunque imprescindible para detener la matanza, dejaría sin resolver la cuestión esencial que ha desatado esta crisis… y que desatará probablemente las siguientes.
Tampoco puede la UE, como EE UU, alegar equidistancia, ya que insiste en mantener a Hamás en su lista negra de organizaciones terroristas (lo que, considerando los métodos, podría resultar comprensible), pero no se plantea hacer otro tanto con Israel (lo que sería más comprensible aún). Porque si condenable es que Hamás lance sus cohetes rudimentarios sobre pueblos y ciudades israelíes, amenazando vidas y propiedades de civiles, no lo son menos (sino más bien al contrario) los métodos brutales y delictivos del Estado hebreo, como la destrucción premeditada de viviendas e infraestructuras, o los numerosos asesinatos extrajudiciales, con una extraordinaria tendencia en ambos casos a causar víctimas colaterales. No en vano, tres de cada cuatro muertos en la ofensiva contra Gaza no tienen nada que ver con Hamás, y muchos de ellos son ancianos, mujeres y niños inocentes.
De España, mejor no hablar: pura palabrería sin sustancia. De Francia, ¿qué decir? Si acaso que lo que más parece preocupar al primer ministro Valls no es tanto la justificación que puedan tener los manifestantes antiisraelíes en las calles francesas como el temor a que resucite cierto antisemitismo latente, una obsesión en el país, herencia del sentimiento de culpa que se arrastra del colaboracionismo con los nazis durante la ocupación alemana.
¿Y Egipto? Convertido de nuevo de facto en aliado de Israel y Estados Unidos, así como en enemigo de Hamás, contribuye al estrangulamiento de Gaza y a la demonización del grupo islamista, pero aun así encarna aún la vía natural y más probable para acoger a los eventuales negociadores que, mejor pronto que tarde, logren alcanzar un acuerdo que al menos acabe con la sangría, aunque no arranque las raíces que la puedan hacer rebrotar en el futuro.
Y Naciones Unidas, ¿qué hace? Nada que permita avanzar en la resolución del conflicto de fondo. No es cuestión de falta de voluntad, sino de que no tiene capacidad real de conseguirlo. Así que se limita a redactar resoluciones conciliatorias y equidistantes que llaman al alto el fuego, y a utilizar a su secretario general en una diplomacia viajera que no puede ocultar que la organización está atada de pies y manos, imposibilitada de llegar hasta la raíz del problema.
La ONU no puede ni siquiera condenar como agresor al Estado judío, aunque eso no tuviera efectos prácticos. Si llegara a plantearse esa posibilidad en el único órgano ejecutivo de la organización, el Consejo de Seguridad, ahí estaría Estados Unidos, siempre dispuesta a esgrimir su derecho de veto en defensa de Israel. Y eso que su embajadora, Samantha Power, era antes de implicarse a fondo con la administración de Obama una militante defensora del derecho a la injerencia y la intervención humanitaria. Se nota que obedecer a su jefe y defender sin reservas al gran aliado de EE UU en la región se sitúan ahora muy por encima de sus viejos principios, que pese a todo asegura mantener.
Así las cosas, lo más probable es que quede en agua de borrajas la denuncia de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, en el sentido de que algunas de las acciones israelíes en la franja podrían constituir crímenes de guerra. Y no cabe esperar tampoco que llegue muy lejos la decisión del Consejo de los Derechos Humanos (calificada de “farsa” por Israel) de condenar las violaciones de estos derechos en la ofensiva judía, así como de crear una comisión internacional de investigación. Al menos, el resultado de la votación ha permitido, eso sí, mostrar la flagrante parcialidad de Estados Unidos (único voto en contra), y la inoperativa mala conciencia de los países de la UE (que se han abstenido), frente a 29 votos a favor.
Está claro. Israel ganará también esta batalla, aunque no la guerra, porque será incapaz de exterminar a su gran enemigo, lo que sentará las bases de nuevas crisis en el futuro. Dejará otra vez en ruinas a Gaza, y a Hamás debilitada y con parte de sus túneles destruidos, aunque sin perder un ápice de su beligerancia. Está por ver si lesionará el proceso de convergencia y unificación de los dos grandes partidos palestinos, si debilitará aún más a Mahmud Abbas (tan pasivo como siempre), si profundizará la brecha entre Cisjordania y la franja que el acuerdo interpalestino en fase de aplicación empezaba a cerrar o si permitirá sobrevivir al Gobierno de unidad.
Esta batalla despejará las escasas dudas de que Israel pueda llegar a aceptar algún día un Estado palestino viable y soberano. Seguirá agrandando la herida, confiando en que su apabullante superioridad militar le permita mantener la sartén por el mango. Y despreciando a la opinión pública internacional, seguro de que, dentro de unos meses —o de unos pocos años— los centenares de muertos de estas semanas, y el generalizado espanto en el mundo entero, quedarán amortizados, relegados si no olvidados al rincón de los hechos consumados que no hay más remedio que aceptar, como tantas otras veces en el pasado.
Y los dirigentes israelíes, con Benjamín Netanyahu a la cabeza, volverán a quedar impunes, como muestra de lo ridícula que resulta a la hora de la verdad la pomposa expresión “justicia internacional”, ejemplo paradigmático de un escandaloso doble rasero.
Y así hasta la próxima matanza.
Entre tanto, la eficaz maquinaria propagandística israelí seguirá tachando de antisemitas a quienes digan (digamos) que dos más dos son cuatro. Lo peor es que incluso puede que les funcione.

lunes, 28 de julio de 2014

¿Y si España fuera Palestina?, ¿Como te sentirías?.



Desde que el estado de Israel fue proclamado en 1948, la nación judía ha ido mermando el territorio de Palestina, hasta confinar a sus 4 millones de habitantes en dos regiones aisladas entre sí: Cisjordania y la franja de Gaza, que suman 6.200 kilómetros cuadrados, el equivalente a la provincia de Tarragona(813.000 habitantes). El resultante es uno de los territorios de más alta densidad del planeta.
Las comparaciones son odiosas, sí, pero también muy esclarecedoras. Este mapa elaborado por Juan Segovia muestra cómo hubiera quedado España si la ONU hubiera tenido la feliz idea de ubicar Israel en nuestro territorio: las Provincias Vascongadas serían el penúltimo reducto (Cisjordania), en tanto la franja de Gazapodría coincidir con el desierto de Almería, al cual está emparentado por clima y demografía.
Esta página explica la evolución del territorio de Israel/Palestina a lo largo del tiempo.

Recordando a Hugo Chávez

Un sentido homenaje en su 60 aniversario. Hugo Chávez Frías el continuador del mandato del Libertador Simón Bolívar. 


*Lóis Pérez Leira.- Este próximo 28 de julio, el Comandante Hugo Chávez Frías cumpliría 60 años. Estaba en el mejor momento de su vida. Era un hombre feliz haciendo feliz a su pueblo. Reivindicando  como nadie nunca lo había hecho antes,  el mandato histórico del Libertador Simón Bolívar. Hasta hace algunos años era un simple militar venezolano que sintió el llamado de su patria y del pensamiento bolivariano.
Recuerdo  aquel  4 de febrero  de 1992. Los medios de comunicación anunciaban el intento de golpe militar en Venezuela. Pensé que era otro golpe más de la derecha, al servicio de los amos del norte. Sin embargo por la radio, logre escuchar la voz de un desconocido coronel Hugo Chávez,  que hacia declaraciones sobre los objetivos  de la intentona insurreccional. Hablo del espíritu bolivariano de una parte del ejército y la necesidad  de construir una nueva Venezuela. Luego pude leer íntegramente la proclama y no me quedo ninguna duda, se trataba de un movimiento militar inspirado en el pensamiento patriótico y revolucionario de Simón Bolívar. Entre otras cosas decía el entonces  Coronel Chávez:
"La acción militar que se llevará a cabo inmediatamente tiene como propósito desalojar del gobierno a quienes han envilecido paulatinamente el alma de nuestra República de Venezuela (…) La renovación de la democracia son motivos más que suficientes para emprender la acción de las armas, y son ideales por los cuales vale la pena asumir un riesgo hasta el sacrificio.
Si nuestro movimiento resulta triunfante, le entregaremos el poder a nuestro pueblo para que vivamente lo ejerza. Si nuestro movimiento no llegare a alcanzar los objetivos deseados, sabemos que la mentira se utilizará para descalificarnos.
A la víspera de nuestra acción, esperamos que los venezolanos ejerzan, como en seguida lo haremos nosotros, el derecho constitucional a la rebelión, y deseamos que nuestros compañeros de armas ubicados en el pensamiento y en la acción del Padre de la Patria sean capaces de asumir una conducta cónsona con los ideales de Simón Bolívar".
Al escuchar aquellas palabras, me acorde de las opiniones del Partido Comunista Argentino -donde había militado durante tantos años- sobre la necesidad de constituir una corriente sanmartiniana en el ejército argentino, que defendiera el patrimonio nacional y sea parte de la liberación nacional, en una confluencia cívica militar como planteaba el propio Chávez en esta proclama.
Por aquel entonces yo ya estaba nuevamente radicado en Vigo, donde fui siguiendo desde mi trabajo, como director de Emigración de la Confederación Intersindical Galega (CIG) estos acontecimientos. Para la izquierda tradicional le era difícil entender que se pudiera realizar un intento de golpe de Estado de carácter nacionalista y antiimperialista. Los que vivimos en América latina, conocimos  varios procesos revolucionarios protagonizados por militares patriotas, como en el Perú con el General Juan Francisco Velasco Alvarado,  el General Juan José Torres  en Bolivia o el propio General Perón en la Argentina.
Después de aquella intentona cívicomilitar fracasada, -como fue también, el propio fracaso de los martianos comandados por Fidel Castro, cuando intentaron tomar el Moncada, que luego se trasformo en victoria-, llego el momento donde la conciencia colectiva del pueblo venezolano, le dio a Chávez y su movimiento político su primer triunfo electoral.
Mi visita a la Venezuela chavista.
A los pocos años de  asumir Chávez como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, visite por primera vez este país. Aun el proceso no se había radicalizado, a pesar de ello presencie el primer intento de desestabilización de la derecha, con un cacerolazo de la burguesía, que por cierto con escasa repercusión en la población. En medio de algunos ruidos que se escuchaban por momentos, un grupo de gallegos residentes en Caracas, dábamos como constituido -con mi presencia- el Circulo Galego Bolivariano “Pepe Velo”. Recuerdo que hicimos la reunión en la casa del vigues Manolo Jiraldez. Estaba en la reunión el  veterano comunista Alberto Puente, el escritor Xurxo Martíz Crespo, X. M. López Trelles responsable del BNG en Caracas, entre otros. Pocos eran los emigrantes gallegos que por aquel entonces acompañaban el proceso revolucionario, entre ellos los más destacados fueron y son  la ex Ministra de Trabajo María Cristina Iglesias y el ex Ministro de Cultura, Farruco Sesto.
A medida que Chávez avanzaba con su programa de trasformaciones sociales y económicas, la derecha fue armando su estrategia golpista. Esta situación nos llevo a comenzar en Galicia distintas campañas de solidaridad con la revolución bolivariana. Por aquellos años conformamos con el impulso de la Confederación Intersindical Galega (CIG) y la participación activa de Luis Noya,  el Comité Galego Bolivariano de Solidaridad con la Revolución Venezolana, que conto con el apoyo de los sectores más consecuentemente de la izquierda de nuestro país, especialmente por el BNG, la CIG y Esquerda Unida.
Chávez en Galicia.
Ese mismo Comité fue el encargado de  coordinar la recepción popular de la visita de Hugo Chávez a Compostela el domingo 16 de octubre del 2005. Recuerdo que me llamaron desde  la Embajada Venezolana de Madrid para que coordinara la presencia popular de los bolivarianos en la Plaza de la Quintana, que por aquel entonces no éramos muchos. La representación Consular de Venezuela en Vigo por aquellos tiempos no estaba comprometida con la revolución y era necesario garantizar una presencia masiva de militantes. Varios centenares  de ellos, el día anterior habían viajado a Salamanca donde se celebraba la Cumbre Iberoamericana y no estaba garantizada su presencia ese domingo. También recuerdo el gran trabajo discreto que realizó la Cónsul de Cuba, María Sánchez, para que la visita de Chávez fuera un éxito político.
Desde Vigo fletamos varios autobuses, llevando banderas y carteles de bienvenida al Comandante. De apoco se fue llenando la plaza con la presencia de varios grupos políticos especialmente del Comité Galego Bolivariano, Nova Esquerda Socialista, Esquerda Unida, BNG, Galiza Nova, Nos Unidade Popular,  militantes de la CIG   etc.
Durante casi cuatro horas esperamos en la Plaza la llegada del Presidente Hugo Chávez que bajo del coche oficial acompañado por el presidente de la Xunta de Galicia, Pérez Touriño. Aquellos pocos minutos presenciando al líder del socialismo del siglo XXI fue emocionante. Nos marco a todos los presentes. En aquella plaza frente a la imponente catedral, ondeaban las banderas de Venezuela, las de Galicia y la roja de los comunistas.
Como anécdota recuerdo que con nuestra delegación estaba el camarada Manuel Lago, un militante de nuestro partido que tenía 99 años, a punto de cumplir los 100. Manuel era un viejo militante comunista de Vigo, que había estado en las barricadas del Calvario y luego en el campo de concentración de la isla de San Simón. Enterada la Cónsul de Cuba María Sánchez de su presencia, se lo comunico al Comandante Chávez. El Presidente no dudo de  indicarle a María que fuera a buscarlo y que lo sumara a la recepción oficial, que se estaba desarrollando en la sede de la Xunta. Al subir lo abrazo con emoción y pudieron tener una breve conversación. Sin dudarlo Chávez le indico a un asistente que le tomara sus datos, para intentar ser invitado oficialmente a Venezuela como homenaje a su consecuente labor militante. Meses después al cumplir los 100 años Manuel falleció el Hospital Xeral de Vigo,  acompañado por un libro de memorias de Fidel Castro, que se lo entregue personalmente un día antes de fallecer.
 Con Chávez en la Argentina.
A fines de octubre de  2005 fui enviado por la CIG a la Argentina con el fin de realizar actividades con la colectividad gallega de este país y al mismo tiempo continuar las fraternales relaciones con la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA). Mi viaje coincidió con la realización  de la Cumbre de las Américas en Mar del Plata y fui invitado por la CTA para participar de los actos paralelos, manifestaciones, encuentro sindical y el acto central en el estadio mundialista de Mar del Plata.
Recuerdo que realice el viaje desde Buenos Aires a Mar del Plata por la ruta 2. En dos coches de la central sindical. En la comitiva estaba entre otros Víctor De Gennaro que era el secretario General y Víctor Mendibil secretario general de la Federación Judicial Argentina y directivo de la CTA.
En aquel encuentro  de la Cumbre la mayoría de los jefes de Estado de América se reunieron en Mar del Plata. Los temas a tratar por esa fecha eran varios, pero el entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, venía a estas tierras con la carpeta de un proyecto bajo el brazo: el del Area de Libre Comercio de las Américas, más conocida como ALCA, que pretendía convertir a todo el continente en un refugio para la lógica del “yo lo hago, tú lo compras”, con los terribles cantos de sirena que esta conlleva y con el solapado interés del gran capital imperial entre sus líneas. Apoyaban la propuesta de Bush otros presidentes, algunos de los cuales parecían ser propiamente edecanes del belicoso texano más que responsables máximos de estados soberanos, como fue el caso de quien entonces gobernaba México, Vicente Fox, a quien Hugo Chávez alguna vez supo rebautizar para siempre como cachorro del imperio. Justamente Chávez, quien venía de sortear duros momentos en su patria, tomó la vanguardia de la resistencia al proyecto imperial, con una voz firme que al comienzo parecía poca. Pero el presidente venezolano pronto encontró el apoyo del jefe del Estado anfitrión: Néstor Kirchner, quien debía dar señales al mundo del nuevo rumbo que entonces apenas se esbozaba en el camino de la Argentina posbanca rota. A estos dos batalladores, que se divisaban aún pequeños ante la potencia del contendor, pronto se sumaron otros representantes de pueblos (no muchos, sólo dos o tres). Hicieron lo posible en un denodado esfuerzo diplomático por vetar al ALCA, que si hoy estuviera vigente otro gallo cantaría en nuestra reverdeciente Latinoamérica a la luz de la bestial crisis civilizatoria que hoy se abate sobre el mundo central capitalista.
Néstor Kirchner, con respeto todavía protocolar, se animó a decir a Bush que el argentino no era un pueblo de “alcahuetes” al cual resultara fácil imponer intereses ajenos (como San Martín cuando afirmara que “no somos una empanada que se come sin más trabajo que abrir la boca”). Y así, mientras el proyecto de Bush era cuestionado como nunca antes, el pueblo organizó su fiesta: la contracumbre. Las calles de Mar del Plata ardieron de pasión para decir “no” al ALCA de Bush y sus cipayos. Tanta fue la potencia del grito que con él se llenó un estadio el 4 de noviembre, en una jornada histórica que nunca el pueblo olvidará, cuando Diego Maradona, Evo Morales  Abel Prieto, Silvio Rodríguez, Daniel Viglietti y Víctor Heredia saltaron juntos desde un estrado para corear la célebre sentencia que allí pronunció Hugo Chávez: “Alca, Alca, al carajo”.
Que recuerdos aquellos manifestándonos por las calles de Mar del Plata, rodeados de centenares de policías que intentaban garantizar la seguridad de Bush y del resto de presidentes. Luego el acto de la Contracumbre en el estadio mundialista. Con un frio que nos calaba los huesos y el Comandante nos dio un discurso de casi tres horas, donde hizo un repaso de la historia latinoamericana. Recuerdo aquel escenario acompañando a Chávez,  allí estaban Edgardo Depetri, Miguel Bonasso -los organizadores del acto-,  las Madres de Plaza de Mayo encabezadas por Hebe de Bonafini, el dirigente social Luis D´ Elia, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel,entre otros.
En parte de su discurso Chávez  nos decía: “El ALCA está muerto, pero eso no quiere decir que el capitalismo este muerto, insisto en esa idea, al próximo que vamos a enterrar es al capitalismo, ese es el próximo. Para eso habrá que luchar mucho más duro, Simón Bolívar ofrecía una formula. “Si queremos Patria entonces constancia y más constancia, paciencia y más paciencia, trabajo y más trabajo…” ¡Unidad, unidad, unidad y mas unidad, para tener Patria, para lograr nuestros sueños, para hacer posible la utopía, para lograr la salvación de nuestros pueblos. ¡Unidad, unidad, unidad!
Mientras miles de personas ondeaban banderas con los rostros de  Perón, Evita y el Che.
Aquel histórico encuentro en Mar del Plata quedaría en la historia como la gran derrota del imperialismo norteamericano en los primeros años del siglo XXI. Este fue un punto de inflexión para este continente. La alianza entre Venezuela, Brasil, Cuba y la Argentina seria determínate para la construcción futura del ALBA, UNASUR, CELAC y el fortalecimiento del MERCOSUR.
Tiempo después en un viaje a Cuba pude conocer a la fallecida y destacada escritora Celia Hart Santamaría, amiga y asesora del Hugo Chávez. Con ella durante los días que compartimos en La Habana mantuvimos largas conversaciones sobre el pensamiento de Chávez, que ella conocía tanto. Recuerdo que los dos estábamos muy entusiasmados con la idea de Chávez de construir la Quinta Internacional, una nueva internacional de los que luchan contra el imperialismo. Al mes de este encuentro Celia fallecía y a los pocos años, cuando ya sentíamos la felicidad de su pueblo y la esperanza de la humanidad, Hugo Chávez nos dejaba para convertirse en inmortal.
El Comandante Hugo Chávez Frías pasara a la historia de este continente como el más prodigo discípulo del libertador Simón Bolívar. Felices 60 cumpleaños Comandante!!!!!

Bibliografía consultada:
Discurso de Hugo Chávez en Mar del Plata Clausura de la Tercera Cumbre de los pueblos de América. Estadio mundialista de mar del Plata, argentina viernes, 4 de noviembre de 2005.

Entrevistas orales.
Edgardo Depetri
Víctor Mendibil
Víctor De Gennaro
Celia Hart Santamaría

* Lóis Pérez Leira,  historiador y documentalista. Portavoz de LA IZQUIERDA