lunes, 7 de julio de 2014

La sanidad pública no funciona

Beatriz Gimeno.- Desgraciadamente la sanidad pública ya no funciona y es sólo un reflejo de la magnífica sanidad que fue. En Madrid, al menos, no funciona y, por lo que sé, en otras comunidades gobernadas por el PP tampoco.  En las que gobierna la izquierda funciona mejor pero se resiente también de tantas privatizaciones encubiertas y, sobre todo, del recorte en inversión. “Recortaré todo menos sanidad y educación”, dijo Rajoy. Mentiroso.  En 2 años de Gobierno del PP hay 24.00 profesores menos y 28.500 médicos y enfermeros/as menos. En la sanidad la cuestión se vuelve dramática. La marea blanca ha conseguido éxitos parciales en Madrid, pero nada de esto va a detener la voluntad del gobierno del PP de venderla. Y, en todo caso, la realidad es que ya no funciona y que resultará muy difícil volver a su anterior carácter de universal y gratuita.
Sigue funcionando para tratar enfermedades difíciles, de esas que necesitan complicados y carísimos tratamientos: cánceres, trasplantes, cirugía compleja, pero no sirve para las enfermedades corrientes, aun para aquellas que son discapacitantes, dolorosas o que pueden degenerar en algo peor. Lo he tenido ocasión de comprobar en mi propia carne en estos meses. Meses es el tiempo que llevo arrastrando una simple caída y golpe en la rodilla que se une a mis secuelas de polio. En este tiempo ha tenido ocasión de comprobar todos los males que denuncian las personas que trabajan en la sanidad pública y de sufrir lo que sufre tanta gente que no puede pagarse una sanidad privada y que tampoco puede contarlo en un medio de comunicación como este. Por eso lo cuento, porque mi caso es muy ilustrativo de lo que está pasando. Paciencia para leerlo porque es real.
Hace meses sufrí una caída y me di un fuerte golpe en la rodilla de mi pierna con secuelas de polio.  Fui entonces a mi médica de cabecera. Para empezar, y debido a la disminución de personal,  los médicos de cabecera ya no te miran. Es decir, no te tocan, no te auscultan,  no te toman la tensión. Se limitan a mirar la pantalla de su ordenador mientras te hacen preguntas, no te miran ni la cara. Antes los médicos podían mirar al enfermo mientras el personal auxiliar se encargaba de los datos del ordenador y de rellenar las solicitudes necesarias. Ahora son los propios médicos los que tienen que ocuparse de esto, lo que no sería un trámite especialmente oneroso si no fuera porque tienen tres minutos para hacerlo todo: preguntar,  meter los datos, buscar la historia clínica, hacer las preguntas, hacer un diagnóstico acertado y mandar las pruebas pertinentes.
No estoy descontenta de mi médica de cabecera, al contrario, me parece que hace lo que puede y que se preocupa por sus pacientes. Pero lo que puede no incluye hacerte una revisión médica, no le da tiempo, así que escribe y, según con lo que le cuentas,  te manda al especialista o te receta medicamentos. La cita para el especialista, el que se supone que por fin te va a mirar, tarda meses. Mi médica me mandó al traumatólogo y me dieron la cita: cuatro meses después. Esperé dos semanas y volví al ambulatorio porque no podía andar (tampoco te dan una baja laboral); entonces me dijo que fuera a fuera a urgencias. Sí, mi propia médica, desesperada ante las listas de espera (no tanto como yo, claro) hizo eso que según los políticos del PP no se debe hacer y por lo que amenazan con poner multas: ir a urgencias para una cosa no urgente; aunque todo depende de lo urgente que consideres volver a andar.
Así que acudí a una Urgencias privatizada a la que había acudido en otra ocasión en que también me caí. Allí me hicieron las radiografías pertinentes, me dijeron que no había nada roto, que seguramente lo que necesitaba era que me extrajeran el líquido sinovial que me hinchaba la rodilla. Sólo que eso, que son dos minutos, que no cuesta nada y que lo puede hacer una enfermera…no lo hacen en urgencias… porque no es urgente. Al salir de allí tampoco me quisieron dar la radiografía y encima me dijeron que mi médico no podría verla porque, al parecer, estaba en una Urgencias que no era la que me correspondía por mi último cambio de domicilio. Así que aunque me hicieron una radiografía, ni mi médico de cabecera, ni mi traumatólogo, tendrían acceso a ella. Salí sin estar curada, sin radiografía y sin poder andar.
Así que me busqué un enchufe. Una amiga de una amiga es reumatóloga en un hospital público y conseguí que me diera una cita al final de su jornada de trabajo. Me vio, me tocó la rodilla, sacó una jeringuilla, me pinchó, extrajo el líquido y salí de allí andando como si nada. Fueron dos minutos y con el único gasto de una jeringuilla. El problema es que me dijo que se me podría reproducir. Eso ocurrió, y dos semanas después estaba igual. Entonces, ingenua de mí, volví a mi médica pensando que esta vez sería fácil; sabíamos lo que me pasaba, sólo necesitaba que alguien me sacara el líquido sinovial. Suponía,  en mi ignorancia, que eso sería fácil, pero me equivocaba, claro. Aunque no es más que pinchar y extraer y es un minuto, y no cuesta dinero…no, eso no puede hacerlo ni ella, la médica de cabecera, ni la enfermera del ambulatorio, ni lo hacen en urgencias… eso tiene que hacerlo un reumatólogo. Pedí cita: más de seis meses de espera.
Visto lo visto, decidí acudir a la cita con el traumatólogo para la que ya sólo faltaban tres meses. Esperaba que él me solucionara la cosa para el futuro. Pero no. Resultó que él también estaba solo en la consulta y concentrado por tanto en el ordenador. Apenas me miró, buscó la radiografía, no estaba, como me dijeron en urgencias, así que hay que hacer otra radiografía y esperar varios meses. Y eso aunque le he dicho que no hay nada que ver en la radiografía, que ya me la han hecho en urgencias. No vale, así que ahora estoy esperando que me den cita para otra radiografía (que será inútil) y es posible que después de la radiografía y de otra cita con el traumatólogo éste me diga que pida cita para el reumatólogo. Y es posible que haya pasado un año desde la caída. ¿Y si me sacan el líquido y después se reproduce?
La sanidad era barata, funcionaba bien, era un derecho y por lo menos ante la salud podíamos decir que todos y todas éramos iguales. El Partido Popular, el que dijo que no la iba a tocar, se ha dedicado a destrozarla a conciencia, especialmente el Partido Popular de Madrid. Se ha dedicado a asegurarse de que las personas que no pueden pagarse una buena asistencia sientan que tienen que conformarse con una asistencia para pobres que no garantiza nada. Lo hacen no por la crisis, sino porque es un inmenso negocio para ellos. No será fácil volver a tener la sanidad que teníamos si no cambiamos antes muchas cosas, como el pago de la deuda, por ejemplo pero, en todo caso, todo pasa por echar a los mangantes que nos gobiernan y nos roban, además de arrebatarnos derechos.  Queda menos de un año para las elecciones autonómicas y municipales. Aunque ahora parece que quieren inventarse leyes que les perpetúen en el poder, vamos a echarles como sea. Nos jugamos mucho.

Beatriz Gimeno es escritora y expresidenta de la FELGT (Federación Española de Lesbianas, Gays y Transexuales) http://beatrizgimeno.es
En Twitter es @BeatrizGimeno1

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