lunes, 28 de julio de 2014

Recordando a Hugo Chávez

Un sentido homenaje en su 60 aniversario. Hugo Chávez Frías el continuador del mandato del Libertador Simón Bolívar. 


*Lóis Pérez Leira.- Este próximo 28 de julio, el Comandante Hugo Chávez Frías cumpliría 60 años. Estaba en el mejor momento de su vida. Era un hombre feliz haciendo feliz a su pueblo. Reivindicando  como nadie nunca lo había hecho antes,  el mandato histórico del Libertador Simón Bolívar. Hasta hace algunos años era un simple militar venezolano que sintió el llamado de su patria y del pensamiento bolivariano.
Recuerdo  aquel  4 de febrero  de 1992. Los medios de comunicación anunciaban el intento de golpe militar en Venezuela. Pensé que era otro golpe más de la derecha, al servicio de los amos del norte. Sin embargo por la radio, logre escuchar la voz de un desconocido coronel Hugo Chávez,  que hacia declaraciones sobre los objetivos  de la intentona insurreccional. Hablo del espíritu bolivariano de una parte del ejército y la necesidad  de construir una nueva Venezuela. Luego pude leer íntegramente la proclama y no me quedo ninguna duda, se trataba de un movimiento militar inspirado en el pensamiento patriótico y revolucionario de Simón Bolívar. Entre otras cosas decía el entonces  Coronel Chávez:
"La acción militar que se llevará a cabo inmediatamente tiene como propósito desalojar del gobierno a quienes han envilecido paulatinamente el alma de nuestra República de Venezuela (…) La renovación de la democracia son motivos más que suficientes para emprender la acción de las armas, y son ideales por los cuales vale la pena asumir un riesgo hasta el sacrificio.
Si nuestro movimiento resulta triunfante, le entregaremos el poder a nuestro pueblo para que vivamente lo ejerza. Si nuestro movimiento no llegare a alcanzar los objetivos deseados, sabemos que la mentira se utilizará para descalificarnos.
A la víspera de nuestra acción, esperamos que los venezolanos ejerzan, como en seguida lo haremos nosotros, el derecho constitucional a la rebelión, y deseamos que nuestros compañeros de armas ubicados en el pensamiento y en la acción del Padre de la Patria sean capaces de asumir una conducta cónsona con los ideales de Simón Bolívar".
Al escuchar aquellas palabras, me acorde de las opiniones del Partido Comunista Argentino -donde había militado durante tantos años- sobre la necesidad de constituir una corriente sanmartiniana en el ejército argentino, que defendiera el patrimonio nacional y sea parte de la liberación nacional, en una confluencia cívica militar como planteaba el propio Chávez en esta proclama.
Por aquel entonces yo ya estaba nuevamente radicado en Vigo, donde fui siguiendo desde mi trabajo, como director de Emigración de la Confederación Intersindical Galega (CIG) estos acontecimientos. Para la izquierda tradicional le era difícil entender que se pudiera realizar un intento de golpe de Estado de carácter nacionalista y antiimperialista. Los que vivimos en América latina, conocimos  varios procesos revolucionarios protagonizados por militares patriotas, como en el Perú con el General Juan Francisco Velasco Alvarado,  el General Juan José Torres  en Bolivia o el propio General Perón en la Argentina.
Después de aquella intentona cívicomilitar fracasada, -como fue también, el propio fracaso de los martianos comandados por Fidel Castro, cuando intentaron tomar el Moncada, que luego se trasformo en victoria-, llego el momento donde la conciencia colectiva del pueblo venezolano, le dio a Chávez y su movimiento político su primer triunfo electoral.
Mi visita a la Venezuela chavista.
A los pocos años de  asumir Chávez como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, visite por primera vez este país. Aun el proceso no se había radicalizado, a pesar de ello presencie el primer intento de desestabilización de la derecha, con un cacerolazo de la burguesía, que por cierto con escasa repercusión en la población. En medio de algunos ruidos que se escuchaban por momentos, un grupo de gallegos residentes en Caracas, dábamos como constituido -con mi presencia- el Circulo Galego Bolivariano “Pepe Velo”. Recuerdo que hicimos la reunión en la casa del vigues Manolo Jiraldez. Estaba en la reunión el  veterano comunista Alberto Puente, el escritor Xurxo Martíz Crespo, X. M. López Trelles responsable del BNG en Caracas, entre otros. Pocos eran los emigrantes gallegos que por aquel entonces acompañaban el proceso revolucionario, entre ellos los más destacados fueron y son  la ex Ministra de Trabajo María Cristina Iglesias y el ex Ministro de Cultura, Farruco Sesto.
A medida que Chávez avanzaba con su programa de trasformaciones sociales y económicas, la derecha fue armando su estrategia golpista. Esta situación nos llevo a comenzar en Galicia distintas campañas de solidaridad con la revolución bolivariana. Por aquellos años conformamos con el impulso de la Confederación Intersindical Galega (CIG) y la participación activa de Luis Noya,  el Comité Galego Bolivariano de Solidaridad con la Revolución Venezolana, que conto con el apoyo de los sectores más consecuentemente de la izquierda de nuestro país, especialmente por el BNG, la CIG y Esquerda Unida.
Chávez en Galicia.
Ese mismo Comité fue el encargado de  coordinar la recepción popular de la visita de Hugo Chávez a Compostela el domingo 16 de octubre del 2005. Recuerdo que me llamaron desde  la Embajada Venezolana de Madrid para que coordinara la presencia popular de los bolivarianos en la Plaza de la Quintana, que por aquel entonces no éramos muchos. La representación Consular de Venezuela en Vigo por aquellos tiempos no estaba comprometida con la revolución y era necesario garantizar una presencia masiva de militantes. Varios centenares  de ellos, el día anterior habían viajado a Salamanca donde se celebraba la Cumbre Iberoamericana y no estaba garantizada su presencia ese domingo. También recuerdo el gran trabajo discreto que realizó la Cónsul de Cuba, María Sánchez, para que la visita de Chávez fuera un éxito político.
Desde Vigo fletamos varios autobuses, llevando banderas y carteles de bienvenida al Comandante. De apoco se fue llenando la plaza con la presencia de varios grupos políticos especialmente del Comité Galego Bolivariano, Nova Esquerda Socialista, Esquerda Unida, BNG, Galiza Nova, Nos Unidade Popular,  militantes de la CIG   etc.
Durante casi cuatro horas esperamos en la Plaza la llegada del Presidente Hugo Chávez que bajo del coche oficial acompañado por el presidente de la Xunta de Galicia, Pérez Touriño. Aquellos pocos minutos presenciando al líder del socialismo del siglo XXI fue emocionante. Nos marco a todos los presentes. En aquella plaza frente a la imponente catedral, ondeaban las banderas de Venezuela, las de Galicia y la roja de los comunistas.
Como anécdota recuerdo que con nuestra delegación estaba el camarada Manuel Lago, un militante de nuestro partido que tenía 99 años, a punto de cumplir los 100. Manuel era un viejo militante comunista de Vigo, que había estado en las barricadas del Calvario y luego en el campo de concentración de la isla de San Simón. Enterada la Cónsul de Cuba María Sánchez de su presencia, se lo comunico al Comandante Chávez. El Presidente no dudo de  indicarle a María que fuera a buscarlo y que lo sumara a la recepción oficial, que se estaba desarrollando en la sede de la Xunta. Al subir lo abrazo con emoción y pudieron tener una breve conversación. Sin dudarlo Chávez le indico a un asistente que le tomara sus datos, para intentar ser invitado oficialmente a Venezuela como homenaje a su consecuente labor militante. Meses después al cumplir los 100 años Manuel falleció el Hospital Xeral de Vigo,  acompañado por un libro de memorias de Fidel Castro, que se lo entregue personalmente un día antes de fallecer.
 Con Chávez en la Argentina.
A fines de octubre de  2005 fui enviado por la CIG a la Argentina con el fin de realizar actividades con la colectividad gallega de este país y al mismo tiempo continuar las fraternales relaciones con la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA). Mi viaje coincidió con la realización  de la Cumbre de las Américas en Mar del Plata y fui invitado por la CTA para participar de los actos paralelos, manifestaciones, encuentro sindical y el acto central en el estadio mundialista de Mar del Plata.
Recuerdo que realice el viaje desde Buenos Aires a Mar del Plata por la ruta 2. En dos coches de la central sindical. En la comitiva estaba entre otros Víctor De Gennaro que era el secretario General y Víctor Mendibil secretario general de la Federación Judicial Argentina y directivo de la CTA.
En aquel encuentro  de la Cumbre la mayoría de los jefes de Estado de América se reunieron en Mar del Plata. Los temas a tratar por esa fecha eran varios, pero el entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, venía a estas tierras con la carpeta de un proyecto bajo el brazo: el del Area de Libre Comercio de las Américas, más conocida como ALCA, que pretendía convertir a todo el continente en un refugio para la lógica del “yo lo hago, tú lo compras”, con los terribles cantos de sirena que esta conlleva y con el solapado interés del gran capital imperial entre sus líneas. Apoyaban la propuesta de Bush otros presidentes, algunos de los cuales parecían ser propiamente edecanes del belicoso texano más que responsables máximos de estados soberanos, como fue el caso de quien entonces gobernaba México, Vicente Fox, a quien Hugo Chávez alguna vez supo rebautizar para siempre como cachorro del imperio. Justamente Chávez, quien venía de sortear duros momentos en su patria, tomó la vanguardia de la resistencia al proyecto imperial, con una voz firme que al comienzo parecía poca. Pero el presidente venezolano pronto encontró el apoyo del jefe del Estado anfitrión: Néstor Kirchner, quien debía dar señales al mundo del nuevo rumbo que entonces apenas se esbozaba en el camino de la Argentina posbanca rota. A estos dos batalladores, que se divisaban aún pequeños ante la potencia del contendor, pronto se sumaron otros representantes de pueblos (no muchos, sólo dos o tres). Hicieron lo posible en un denodado esfuerzo diplomático por vetar al ALCA, que si hoy estuviera vigente otro gallo cantaría en nuestra reverdeciente Latinoamérica a la luz de la bestial crisis civilizatoria que hoy se abate sobre el mundo central capitalista.
Néstor Kirchner, con respeto todavía protocolar, se animó a decir a Bush que el argentino no era un pueblo de “alcahuetes” al cual resultara fácil imponer intereses ajenos (como San Martín cuando afirmara que “no somos una empanada que se come sin más trabajo que abrir la boca”). Y así, mientras el proyecto de Bush era cuestionado como nunca antes, el pueblo organizó su fiesta: la contracumbre. Las calles de Mar del Plata ardieron de pasión para decir “no” al ALCA de Bush y sus cipayos. Tanta fue la potencia del grito que con él se llenó un estadio el 4 de noviembre, en una jornada histórica que nunca el pueblo olvidará, cuando Diego Maradona, Evo Morales  Abel Prieto, Silvio Rodríguez, Daniel Viglietti y Víctor Heredia saltaron juntos desde un estrado para corear la célebre sentencia que allí pronunció Hugo Chávez: “Alca, Alca, al carajo”.
Que recuerdos aquellos manifestándonos por las calles de Mar del Plata, rodeados de centenares de policías que intentaban garantizar la seguridad de Bush y del resto de presidentes. Luego el acto de la Contracumbre en el estadio mundialista. Con un frio que nos calaba los huesos y el Comandante nos dio un discurso de casi tres horas, donde hizo un repaso de la historia latinoamericana. Recuerdo aquel escenario acompañando a Chávez,  allí estaban Edgardo Depetri, Miguel Bonasso -los organizadores del acto-,  las Madres de Plaza de Mayo encabezadas por Hebe de Bonafini, el dirigente social Luis D´ Elia, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel,entre otros.
En parte de su discurso Chávez  nos decía: “El ALCA está muerto, pero eso no quiere decir que el capitalismo este muerto, insisto en esa idea, al próximo que vamos a enterrar es al capitalismo, ese es el próximo. Para eso habrá que luchar mucho más duro, Simón Bolívar ofrecía una formula. “Si queremos Patria entonces constancia y más constancia, paciencia y más paciencia, trabajo y más trabajo…” ¡Unidad, unidad, unidad y mas unidad, para tener Patria, para lograr nuestros sueños, para hacer posible la utopía, para lograr la salvación de nuestros pueblos. ¡Unidad, unidad, unidad!
Mientras miles de personas ondeaban banderas con los rostros de  Perón, Evita y el Che.
Aquel histórico encuentro en Mar del Plata quedaría en la historia como la gran derrota del imperialismo norteamericano en los primeros años del siglo XXI. Este fue un punto de inflexión para este continente. La alianza entre Venezuela, Brasil, Cuba y la Argentina seria determínate para la construcción futura del ALBA, UNASUR, CELAC y el fortalecimiento del MERCOSUR.
Tiempo después en un viaje a Cuba pude conocer a la fallecida y destacada escritora Celia Hart Santamaría, amiga y asesora del Hugo Chávez. Con ella durante los días que compartimos en La Habana mantuvimos largas conversaciones sobre el pensamiento de Chávez, que ella conocía tanto. Recuerdo que los dos estábamos muy entusiasmados con la idea de Chávez de construir la Quinta Internacional, una nueva internacional de los que luchan contra el imperialismo. Al mes de este encuentro Celia fallecía y a los pocos años, cuando ya sentíamos la felicidad de su pueblo y la esperanza de la humanidad, Hugo Chávez nos dejaba para convertirse en inmortal.
El Comandante Hugo Chávez Frías pasara a la historia de este continente como el más prodigo discípulo del libertador Simón Bolívar. Felices 60 cumpleaños Comandante!!!!!

Bibliografía consultada:
Discurso de Hugo Chávez en Mar del Plata Clausura de la Tercera Cumbre de los pueblos de América. Estadio mundialista de mar del Plata, argentina viernes, 4 de noviembre de 2005.

Entrevistas orales.
Edgardo Depetri
Víctor Mendibil
Víctor De Gennaro
Celia Hart Santamaría

* Lóis Pérez Leira,  historiador y documentalista. Portavoz de LA IZQUIERDA

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