domingo, 31 de agosto de 2014

Demasiado jóvenes para ser TAN infelices

Rosa María Artal .- En lugar de poner la oferta del desayuno, el matrimonio que regenta un café en un pequeño centro comercial de Madrid gusta escribir una frase que sirva para algo. A mí me atrapó esta: Somos demasiado jóvenes para ser TAN infelices, sí. Y demasiado mayores también para vivir sin esperanzas de ver un cambio. Cualquier edad es inoportuna para tanta incertidumbre. Demasiada infelicidad para que una minoría se lucre sabiendo que lo hacen tan injustamente  a costa de provocar carencias en la mayoría.
Empezamos nuevo curso tras el verano. Desde hace seis años cada uno supone una vuelta de tuerca. La incorporación del Partido Popular a apretar con la llave inglesa en 2011 nos ha traído a un punto en el que ya nos sentimos atenazados y casi sin respiración. Tan infelices. Y no queremos ni merecemos estarlo. Cada uno de acuerdo con sus circunstancias aspira a realizar sus objetivos y cuesta hacerlo cuando pende sobre nosotros la amenaza de la arbitrariedad, una profunda sensación de inseguridad, abuso y desafuero. De estafa.
Cada recorte ha supuesto un tajo a las expectativas de mucha gente. Demasiado jóvenes para haber tenido que abandonar España, casa, familia y amigos. Para no poder emanciparse aquí. Para cometer la locura de hipotecarse y quedarse sin trabajo o rebajado el sueldo que  no permite afrontar ese compromiso-argolla. Para emprender un negocio viendo cuántos echan la persiana a los pocos meses, quedando entrampados. Demasiada precariedad para tener un futuro.
Cuanto toca este gobierno parece estar destinado a no dar la puntada sin el hilo que teje el lucro de unos pocos, aunque se prive de servicios públicos y derechos esenciales a la ciudadanía. Todo cuanto nos hace felices es considerado por el PP un lujo al que no tenemos derecho y se nos da por caridad. Así obra con la educación, a todos los niveles, la universitaria en particular. Con la salud, introducido ya el concepto de que hay medicamentos demasiado caros para enfermedades que amenazan la vida. Y, eso, además, cuando asistimos al incalificable espectáculo de ver cómo regalan nuestro dinero a bancos, empresas concesionarias de autopistas, o sus propios sobresueldos. Los enfermos son tan infelices. Los agraviados son tan desgraciados.
Anuncia el gobierno del PP una ley de Mecenazgo para la cultura y de nuevo nos encontramos con la conversión de esa materia -que sin duda proporciona disfrute, elevación del espíritu, satisfacción- en un negocio. Para las empresas que, graciosamente, decidan subvencionar proyectos como se hacía en épocas en las que no existían ni los Estados ni la democracia o como hoy sucede en EEUU. Se hace el esfuerzo presupuestario –dice algún órgano periodístico- pero no para crear cultura directamente, sino para que los mecenas se desgraven impuestos. Para que lo hagan a la manera española que tantas dudas arroja sobre la honestidad de sus empeños. ¿Se imagina alguien qué y por qué subvencionarían por poner un caso grandes figuras del empresariado y su cúpula CEOE como Gerardo Díaz Ferrán o su cuñado Arturo Fernández? ¿Quizás ese Rosell que da muestras de tan elevado pensamiento? La cultura para Wert el imposible ministro de este imposible gobierno es algo totalmente accesorio, subordinado.
Lo que está ocurriendo a la sociedad española es de no creer. Aún tiene el valor la jefa oficiosa de Europa de venir a avalar semejantes atropellos. Las cajas B, las mentiras y manipulaciones, el pucherazo electoral destinado únicamente a beneficiarse como partido, como individuos. Pasando por encima de los deseos de mayor democracia que manifiesta la sociedad española cada vez con más intensidad.  En una palabra, lo que los alemanes no le tolerarían. Rajoy le dará a cambio… más tijera para los españoles. Ahí está la clave, pocos países con más necesidad de educarse en ciudadanía y en trabajar por el bien común como la española. Ellos, los incívicos egoístas y los despreocupados, nos hacen infelices a todos, sin parecer que disfruten por ello de un excelente nivel de bienestar. Sin que sentados sobre nuestros derechos y aspiraciones, les haya caído el maná.
Tan infelices. No es solo una sensación incómoda, es la intensidad que crece al mismo ritmo que disminuyen nuestras esperanzas. Queremos volver a ver a los niños iniciar el curso sabiendo que serán educados en calidad e independencia. Que comerán (a lo que hemos llegado ¿eh?). A los jóvenes trazar su vida con bases sólidas, en el país que elijan, no obligados al exilio económico. Tenemos derecho a que nuestros impuestos se inviertan en nuestras necesidades. A medicinas y tratamiento si estamos enfermos, a una pensión digna para que la cotizamos.
No soportamos la idea de la caspa renacida, de este inmenso retroceso, de esta involución que creíamos ya superada. Resulta imperioso erradicar este agobio de vivir entre los fantasmas que pensábamos habían quedado muy atrás.
Queremos sentirnos seguros con el gobierno que la mayoría –la real- elija, sin temer que nos estafe, nos engañe, nos robe y nos insulte. O apalee y multe arbitrariamente la crítica. Queremos tener un gobierno íntegro, decente. Y queremos que la justicia se limpie de contaminaciones políticas para que ataje las conductas desviadas y erradique esta aplastante, inmovilizadora, sensación de que muchos delincuentes gozan de enorme impunidad. Queremos verlos responder ante lo que han hecho.
No es irremediable, no es una condena a acatar. Ya está bien de replegar las alas, buscar paliativos, confiar en el posibilismo, templar gaitas a los insensatos que nos mantienen en esta situación, temer o despreciar a quien deberíamos respetar como ejemplo de ciudadanía.
Demasiado humanos, con nuestro cerebro, sensibilidad, fuerzas y quebrantos para ser tan infelices porque así lo decide gente a la que no le importamos. Por la indiferencia y el incivismo de quienes son capaces de aceptar cuanto les echen. Precisamos volar sobre tanta miseria, remontar la adversidad que nos han impuesto. El horizonte es ser TAN felices como podamos.

viernes, 29 de agosto de 2014

Carta de Seoane y Gayoso a la IV AGRUPACIÓN “PASIONARIA” antes de ser ejecutados en 1948



Camaradas! Desde una mazmorra franquista, donde con la serenidad y el orgullo del que cumplió con su deber, esperamos la hora de nuestra eliminación, os dirigimos este último mensaje.

Caemos en la lucha, en esa trinchera en la cual antes que nosotros cayeron cientos de camaradas. No es hora de lamentaciones, camaradas. La lucha exige sacrificios, porque sin ellos no se conquista la libertad.

Para nuestros enemigos, para las hienas de Franco, nuestra detención se consideraba como el mayor éxito político desde hace muchos años. Creyeron que atrapados nosotros o, como ellos decían, “cogidas las cabezas dirigentes” la liquidación del Partido Comunista y el exterminio de los guerrilleros era cosa de días. Se reían, se deleitaban por anticipado y ya tenían preparada la gasolina con la que pensaban quemar los cadáveres de los guerrilleros. Que ilusos y cobardes! Que engañados están! Que poco conocen a los comunistas!

No vale la pena relataros las atrocidades que con nosotros cometieron. Para qué? Que se podía esperar de esos bandidos de la brigadilla que impune y cobardemente asesinan a hombres y mujeres, de los que saquean e incendian los hogares de los labradores, de esas fieras sin entrañas que manifiestan un goce sádico torturando hasta la agonía un ser humano? Mucho se dijo y escribió sobre la barbarie franquista y, entretanto, sólo es posible comprenderlo cuando se pasó por eso. Tenía mil veces razón Vilaboy, cuando decía que estos no son seres humanos, que son fieras.

A pesar de todas las torturas y de cincuenta días de calabozo, que consiguieron? Bien poco. Cobrarse en nuestros cuerpos y enseguida en nuestras vidas todo el odio que sienten por el pueblo, este pueblo que los execra; descargar sobre un puñado de hombres toda la rabia que les produce ver que el glorioso Partido Comunista y los guerrilleros, lejos de desanimarse, prosiguen el combate con reduplicado coraje, y al comprobar que aún sin nosotros el Partido y los guerrilleros marchan adelante firmes y valientes por el camino de la lucha hacia la meta victoriosa de la República. Esto, camaradas, es lo que llena de gozo y entusiasmo nuestros corazones en los últimos días de nuestra existencia. La muerte no nos preocupa. Lo que hoy, igual que ayer y siempre, domina nuestro pensamiento, es la lucha, la continuación del combate por nosotros y por todo el pueblo.

Porque os conocemos, porque habéis dado sobradas pruebas de vuestra entereza y firmeza, de vuestra fidelidad al Partido y a la República, estamos seguros de que nuestra desaparición no tiene que influir en sentido desfavorable en nuestra voluntad combativa.

Recordad, camaradas, la última reunión de toda la Agrupación. Ya en ella preveníamos sobre la posibilidad de que surgiese una situación como la actual. Formulamos, y todos vosotros comprendisteis, la necesidad de capacitarse, de superarse continuamente para ser más útiles a la causa y para que, si un día caíamos y quedabais momentáneamente aislados de la Dirección, estuvieseis en condiciones de marchas solos, sin que por eso decreciese la lucha. Llegó ese momento, camaradas. Y las noticias que nos llegan de vuestras heroicas acciones nos llenan de alegría a todos los presos antifranquistas. Así se responde, queridos camaradas! Sean cuales fueren las circunstancias, los obstáculos y las dificultades, no olvidéis jamás vuestra condición de guerrilleros comunistas. La lucha un puede, no debe amainar un solo momento. Por el contrario. Porque es un deber ineludible, porque si queréis rendirnos el último tributo de amistad y de camaradería: Luchad camaradas! Golpead sin cesar a esa canalla sangrienta! Nuestra amargura no es morir, sino por no poder ya dar más, mucho más de lo que dimos, la lucha con vosotros. Esto se va compensando al saber que la Agrupación Pasionaria es digna del glorioso nombre que ostenta.

Suponemos el sentimiento que en vosotros producirá nuestra desaparición. Fuera sentimentalismos, camaradas! Somos dos más, dos comunistas, ni mejores, ni más valiosos que los que incesantemente caen peleando en todos los rincones de la patria, por liberarla de la tiranía franquista, del hambre, del vasallaje al extranjero. Sobre todos vosotros, jefes y guerrilleros, sobre ti, camarada Moncho, pesa ahora una mayor responsabilidad. Ese título mil veces glorioso de Agrupación Pasionaria tiene que brillar en la
s tinieblas del franquismo como una antorcha de combate inextinguible, como una firme esperanza de una pronta victoria popular. Como ella, cono nuestro jefe amado*  Pasionaria, sed inflexibles con los enemigos del pueblo y traidores que venden nuestra patria a los imperialistas ingleses y norteamericanos; haced justicia implacable con los asesinos, forajidos y torturadores. Como nuestra camarada Dolores, sed firmes e incansables en la lucha por hacer de España la Patria libre, soberana  y progresiva por la que cayeron Cristino y Ramón Vía, Zoroa e Isasa, Ponte y Manolito Bello.

Trabajad entre el pueblo, orientad, organizad y defended a nuestros bravos labradores, extended la lucha guerrillera a todos los rincones de nuestra amada Galicia. Que como dijo nuestra Pasionaria “las lágrimas se conviertan en odio y el odio en ardor combativo”.

Este es nuestro último ruego a vosotros, camaradas, hermanos guerrilleros. Por nuestra suerte no os preocupéis. Marchad adelante sin vacilar! El enemigo jamás podrá acabar con los guerrilleros ni con el Partido Comunista. Para conseguirlo, tendrían que acabar con todo el pueblo.

Adelante camaradas de la Agrupación Pasionaria! El triunfo de nuestra causa es seguro y la hora de la victoria se aproxima. Más para alcanzarla hay que librar aún batallas muy duras. Los facinerosos que tantos crímenes y atrocidades cometen no se resignan a desaparecer. De que están perdidos, están ellos bien seguros. Por eso la rabia y cobardía del que se ve perdido, la desahogan en los que caen en sus garras. Mas fracasaron y fracasarán mil veces; morderán el polvo de la derrota muy pronto y Galicia, esta tierra mártir y heroica en la que nacemos y por la que gustosos damos la vida, verá brillar el sol de libertad y de la verdadera justicia, de monte a monte y de mar a mar Cuando ese día llegue, que llegará pronto, sólo os pedimos que no os domine el espíritu de venganza; más haced justicia, no olvidéis, ni perdonéis a los verdugos de nuestro pueblo.

Y por último, nuestro ruego final. El día en que España recobre la libertad, cuando la bandera tricolor, que en estos años de bárbara tiranía fascista era hasteada en montes y aldeas por los guerrilleros, ese día, camaradas, os pedimos que sobre nuestras tumbas depositéis la vuestra, la bandera de la gloriosa Agrupación Pasionaria.

Al combate, camaradas! A luchar y a vencer!

Os abrazan fuerte, muy fuerte.

José Gómez Gayoso (Juan)

miércoles, 27 de agosto de 2014

30 páginas y mil mentiras sobre Cuba en la revista Geo (+ video)

José Manzaneda*.- La revista de divulgación científica y cultural Geo, perteneciente al grupo mediático multinacional Bertelsmann (1), dedicaba el tema central de su número de Julio de 2014 a Cuba (2).   
Esta publicación que, en sus reportajes sobre diferentes países del mundo, jamás realiza análisis políticos, en este caso llevaba a portada el titular “Cuba: la isla descubre el ritmo de la libertad”. A través de la revista Geo conocemos los orfanatos para elefantes que hay en Nairobi (3), o los cruceros por la Patagonia chilena (4), pero nada sobre la desnutrición infantil en Kenia o sobre la lucha estudiantil por la educación pública en Chile. Sin embargo, en esta ocasión, Geo dedica a Cuba 30 páginas para explicarnos lo que llama el “fin del comunismo” en la Isla. 
“El comunismo de Cuba está en las últimas, aunque siga vivo Fidel”; “Fidel Castro vive, pero el comunismo está muerto”, leemos en el reportaje principal de la revista, titulado “La nueva Cuba” y que trata –de manera casi obsesiva- de denigrar la figura del líder histórico de la Revolución.
 “Soplan vientos de libertad después de varias décadas de tiranía”, leemos en el editorial firmado por el director de la revista, Julián Dueñas, quien asegura que Cuba necesita “un golpe de timón del que ya se perciben señales”.

Estas “señales” serían los cambios introducidos por Raúl Castro. “Fidel Castro gobernó (…) con mano inflexible que rechazaba cualquier cambio. (Pero) (…) su hermano Raúl (…) ha permitido transformaciones radicales: los cubanos pueden viajar, hacer negocios, comprar viviendas y coches”. El mensaje es absolutamente simplista: antes, por capricho de Fidel, el pueblo cubano no podía viajar, pero ahora Raúl les ha dado –palabras textuales- “libertad de movimiento, el derecho a entrar y salir del país cuando quieran”. Una visión tan falsa como idílica de la realidad, ya que lo único que ha desaparecido a la hora de viajar es el trámite administrativo cubano que apenas denegaba el 1 % de las solicitudes (5). El obstáculo principal para salir del país, además del económico, sigue siendo la política restrictiva de visados de los países receptores.

Geo dice cosas tan inexactas como que “Raúl (Castro) (…) privatiza la agricultura y la industria”. Las explotaciones agrarias en Cuba ya eran antes –como ahora-, en su mayoría cooperativas o individuales, es decir, no estatales (6). Lo que sí ha potenciado el Gobierno de Raúl es su autonomía, reduciendo sus obligaciones de acopio al Estado (7). En cuanto a la industria, no se ha privatizado ni una sola empresa. Ha sido en el sector servicios donde sí se han reconvertido algunos restaurantes, peluquerías o talleres en cooperativas, fórmula colectiva no estatal pero bien alejada del término de “privatización” capitalista que insinúa el reportaje (8).

La revista reduce, además, el actual proceso de cambios económicos en Cuba a una decisión personal del actual gobernante. “En 2011 –nos dice-, Raúl Castro convocó un congreso del partido e hizo aprobar 313 directices que reforman el sistema económico del país”. Con esta caricatura de la realidad hace desaparecer de un plumazo todo un proceso de discusión democrática de 163 mil asambleas, en el que tomaron parte casi 9 millones de personas (9).

Recordemos que, en 2009, esta misma revista distorsionó el informe de la organización World Wildlife Found que presentaba a Cuba como el único país del mundo con una economía “sostenible” (10). La retorcida explicación de Geo al positivo balance ecológico de Cuba era que éste es producto de “una mezcla de política verde visionaria, una extendida incompetencia económica y un toque de brutalidad roja” (11).

Curiosamente, el eslogan editorial de la revista Geo es “Una nueva visión del mundo”. Una nueva visión, al parecer, para repetir los más viejos y trasnochados clichés sobre Cuba (12).

 

*Coordinador de Cubainformación.

lunes, 25 de agosto de 2014

Rosa Díez, UPyD y el populismo

*Beatriz Gimeno.- Rosa Díez, líder de UPyD pronunció sobre Podemos la siguiente frase: "La alternativa a la democracia de baja calidad no es el POPULISMO. Es la democracia de alta calidad." Esa frase, que ella dirigía a Podemos, sólo demuestra el impudor de una de las políticas más groseramente populistas del espectro político. Una política cuya suerte podría estar acabándose gracias al cambio regenerador –este sí- que viene gestándose en la política española. También demuestra (por si quedaba alguna duda) cómo la palabra “populismo” sólo es un arma dialéctica que se usa siempre desde el poder y siempre contra los que desafían ese poder, lo que no es el caso de Rosa Diez, firmemente establecida en el establishment por mucho que ella se presente como outsider.
El eurodiputado Sosa Wagner ha montado un pequeño escándalo al escribir un artículo en El Mundo, en el que se muestra partidario de una coalición entre Ciudadanos y UPyD. La reacción de Rosa Rosa Diez fue inmediata y consistió en acusar de traición a Sosa Wagner argumentando que éste no dijo nada en el congreso del partido, donde más del 90% de los afiliados se mostraron en contra de esta coalición. Que Sosa Wagner se mostrara no sólo en contra de la coalición con Ciudadanos, sino a favor de todo lo que proponga Rosa Diez es normal si tenemos en cuenta que en ese partido se expulsa a todo el que no esté absolutamente de acuerdo con la línea oficial del mismo, es decir, con Rosa Díez. Si ahora Sosa Wagner se ha atrevido a escribir este artículo es, como él mismo ha explicado, porque ya no le importa, porque ya no va a presentarse a ningún otro cargo político.
En el artículo de Sosa Wagner lo de menos es lo de la coalición con Ciudadanos. La única razón de que UPyD no pacte con Ciudadanos, aunque son partidos virtualmente iguales, es que eso le quitaría protagonismo y poder a la líder máxima. No hay más. Más llamativo que eso es su denuncia de “prácticas autoritarias” y de “la constante expulsión de afiliados” dentro de su propio partido. Esa frase me llamó la atención: “constante expulsión”. UPyD es una fábrica de expulsar gente. El artículo de Sosa Wagner ha tenido mucha repercusión porque se ha publicado en El Mundo y porque él es eurodiputado pero hace mucho que distintos cargos de UPyD vienen denunciando exactamente lo mismo, aunque sin tanto revuelo.
Aún más duro que el artículo de Sosa Wagner fue el de César González, concejal de UPyD, publicado en el diario Información de Alicante donde ofrece datos reales de las bajas y expulsiones de militantes. En UPyD se han expedido 20.000 mil carnets de afiliación, dice, y sin embargo el número de afiliados nunca ha superado los 6000. ¿Dónde están los afiliados desaparecidos? ¿Qué han hecho con ellos y ellas en UPyD? Pero González tampoco es el único cargo que ha escrito en contra de su propio partido. En mayo lo hacía el exalcalde de Alcobendas, que abandonaba el partido al calificaba como “fraude” y como “un partido de amiguetes”. En 2013 se dio de baja del partido toda la dirección de Galicia y casi el 50% de los militantes de Cantabria. Y así podríamos hacer un recuento de bajas, deserciones, expulsiones y de acusaciones de autoritarismo y fraude político.
¿Cómo no iba a ser un fraude Rosa Diez? Una política profesional que lleva toda su vida viviendo de ésta pero que se presenta como alguien en contra de la política profesional. Una política que fue Consejera del Gobierno Vasco y que gobernó con el PNV hasta que fue obligada a dimitir, tras lo cual pasó sus siguientes años diciendo que el PNV, ese mismo partido con el que ella había gobernado, era ETA; y diciendo también todo lo contrario de lo que había dicho cuando estaba en el gobierno (en las hemerotecas pueden verse sus opiniones acerca de temas como el acercamiento de presos a Euskadi antes y después, o la negociación con ETA antes y después). Una política que estaba tan comprometida con el PSOE que incluso se presentó a Secretaria General y que cuando perdió se fue a Estrasburgo para, desde allí, mientras cobraba su sueldo como diputada del PSOE y representando aun a este partido, votar junto con el PP en múltiples ocasiones. Y de su sueldo de diputada del PSOE vivía (bien) mientras se hacía un partido a su medida en el que, por fin, poder ser Secretaria General para siempre jamás.
En fin, una política, Rosa Díez que se pudo aprovechar durante un tiempo del hartazgo de la ciudadanía con el bipartidismo y con un determinado modo de hacer política que, sorprendentemente, ella consiguió que pareciera que no iba con ella. Un partido sin más principios que acaparar el mayor poder posible a costa de repetir cuatro ideas que se supone que son las que tienen más aceptación en cada momento; y si no, se buscan otras cuatro. Este es el partido que receta más democracia para acabar con el populismo de los demás. Pero esto no podía durar siempre.

Activista social, feminista , por la diversidad sexual y por los derechos de las personas con discapacidad. Ha publicado dos libros de relatos, dos novelas, tres ensayos y dos poemarios. Escribe habitualmente en elplural.com, elciudadano.cl, pikaramagazine.com o eldiario.es, así como en otros periódicos y revistas.


viernes, 22 de agosto de 2014

No es no. También en Málaga

Hay una ofensiva neoliberal contra la democracia y los derechos, y el feminismo es un pilar tanto de aquella como de estos. Sin igualdad entre mujeres y hombres no hay ni democracia ni derechos sociales

Beatriz Gimeno.- Uno de los mitos más persistentes del patriarcado es aquel que describe la sexualidad masculina como una potente fuerza de la naturaleza, como un torrente que arrolla todo lo que se encuentre a su paso, como una fuerza que una vez puesta en marcha es difícil de detener. Según el mito, si una mujer no quiere mantener relaciones sexuales, lo mejor que puede hacer es no provocar al monstruo; no poner en marcha esa maquinaria, no abrir las compuertas del torrente. Es una sexualidad que algunas feministas han descrito usando la metáfora de “sexualidad hidráulica”. El patriarcado nos presenta a los hombres como a personas que, llegadas a un momento en la excitación sexual, ya no pueden parar. De ahí todos los mitos preventivos de la violación que siguen a la orden del día: no les provoques, no te expongas, no pongas en marcha la maquinaria. Lo que en definitiva quiere decir esto es que como un hombre tenga una erección y como la mujer haya colaborado en provocar esa erección…luego que no se queje. Llega un momento en el que él ya no tiene la culpa. Pero naturalmente que la tiene, la erección es una reacción involuntaria, lo que un hombre haga con su cuerpo es algo de lo que es enteramente responsable, en cualquier momento. Una erección no daña a nadie, es el violador o el abusador el que daña a la víctima.
Me extraña que si la chica presuntamente violada de Málaga tuvo sexo consentido, como dicen ellos, fuera encontrada por la policía desorientada y llorando. Me extraña que la jueza archivara la denuncia tan rápido, sin practicar ninguna prueba forense ni psicológica a la chica. Es posible que ella estuviese tonteando con los chicos, como afirman los testigos. Eso no es un delito, eso no implica nada, eso no la obliga a nada, eso no anula su libertad, eso ni siquiera es moralmente reprobable; tontear no quiere decir obligatoriamente que ella quisiese ir más allá. Volvemos al hombre-torrente. Nosotras también nos excitamos sexualmente; nosotras también, a veces, nos quedamos con las ganas; nosotras también podemos equivocar las señales. Pero nosotras sabemos que si  nos dicen que no, es que no tenemos permiso y ahí se acaba la cuestión. Lo que se les enseña a ellos, por el contrario, es que nosotras somos responsables de una parte de su propio comportamiento sexual.
Puede que ella quisiera tener sexo con uno, pero no con otro. Puede que la grabación del móvil la mostrara teniendo sexo consentido con uno. Eso no quiere decir que el otro no la violara. Puede que tuviera sexo consentido con los dos, eso no quiere decir que los otros que miraban no la agredieran sexualmente de otra manera. ¿Muestra la grabación del video toda la secuencia de lo que allí ocurrió o muestra sólo que hubo un momento en el que la chica tuvo sexo consentido? Ese momento no puede invalidar el resto de lo que pasó. Puede que la chica estuviera teniendo sexo consentido y de repente aquello ya no le gustara, que se arrepintiera,  y que decidiera que ya no quería más. Si cualquiera de ellos siguió cuando ella quiso parar,  eso es, al menos, un delito contra la libertad sexual de ella.
Es muy posible que la jueza, el fiscal, desde luego los chicos implicados, tengan en su cabeza el mito machista de que para que haya algún tipo de abuso sexual tiene que haber una negativa que se manifiesta desde el principio hasta el final, tiene que haber resistencia y tiene que haber fuerza por parte del agresor. Los delitos contra la libertad sexual penalizan el contacto sexual sin que exista consentimiento, no hace falta fuerza, basta un “no”. Porque en cualquier caso, en cualquier momento, en cualquier situación en que se produzca,  no es siempre no. La falta de pruebas no es óbice para no comenzar el procedimiento porque, como señala la jurisprudencia el testimonio de la víctima basta como prueba; de lo contrario las violaciones y delitos contra la libertad sexual quedarían siempre impunes. El único requisito es que el testimonio de la víctima sea verosímil y coherente. No parece que la jueza haya encargado los exámenes necesarios para ver si era un testimonio verosímil. En principio no parece que la chica tenga ningún motivo para mentir. El informe médico indica que la chica sufrió importantes daños; el sexo fuerte puede ser consentido, naturalmente, pero todo parece indicar que ella se sintió violada y que por tanto, fue violada. En algún momento quiso parar, en algún momento debió decir no. Y no siempre es no.
Si al final resultara (yo no lo creo) que la chica tiene algún motivo oculto para tratar de hacer daño a alguno de los acusados o a todos (parece que ni siquiera se conocían) entonces nos encontraríamos ante una rareza. La alegría con la que en los círculos neomachistas se han lanzado como cuervos a hacer de lo que sería una rara excepción algo supuestamente corriente; las inmundas declaraciones del inmundo Alcalde de Valladolid sacando ventaja machista de lo que es un delito especialmente doloroso para la víctima.., todo ello sólo demuestra la terrible pervivencia de otro mito machista del que no nos libramos: el de las denuncias falsas. La realidad es que en las agresiones sexuales, en el maltrato, no hay apenas denuncias falsas. Que sobre una realidad inexistente se haya levantado un mito que tanta gente está dispuesta a creer y que una mentira mil veces repetida se haya terminado convirtiendo en un arma efectiva contra nuestros esfuerzos en la lucha contra la violencia de género,  sólo demuestra lo poco que los poderes públicos están dispuestos a hacer en esta cuestión. Que seamos las feministas las que tengamos que demostrar constantemente que las denuncias falsas son mucho menos del 0.5 del total según el propio Consejo General de Poder Judicial, demuestra lo poco que les importa a estas instituciones supuestamente democráticas la igualdad e,  incluso, con el gobierno del PP, lo poco que les importa nuestra dignidad. Que el Gobierno, la desaparecida ministra de Igualdad (sic) y todas las instituciones, no hayan tomado la palabra para despejar las mentiras que circulan sobre las denuncias falsas, que existan grupos de neomachistas organizados alrededor de este asunto y tengan cabida en partidos y asociaciones democráticas, que el alcalde de una ciudad importante como es Valladolid haga esas declaraciones que ha hecho León de la Riva convirtiendo a las víctimas en agresoras y no se le obligue a dimitir… Todo esto demuestra el retroceso que estamos viviendo en este país.  Las denuncias falsas son como las Meigas: nadie las ha visto pero mucha gente piensa que debe haberlas y mucha gente quiere que las haya.
Lo cierto es que sabemos que hay una ofensiva neoliberal contra la democracia y los derechos sociales, y el feminismo es un pilar tanto de aquella como de estos. Sin igualdad entre mujeres y hombres no hay ni democracia ni derechos. Y las resistencias que estamos encontrando y que parecen crecer, auspiciadas por el ambiente que está imponiendo el PP, así como por su inacción en esta cuestión de la violencia machista,  se deben a que el neoliberalismo tiene su política económica y su política social, pero tiene también su propia política sexual, y no es la feminista precisamente.

*Beatriz Gimeno, escritora y comentarista política

Foto: El alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva. / Efe

martes, 19 de agosto de 2014

Contra la violación, lo mejor (no) es esconderse

¿El Ministerio del Interior prefiere hacer lo que han hecho siempre las instituciones patriarcales para evitar las violaciones, esto es, recomendar a las mujeres que se queden en casa, que no se hagan visibles, que no vayan solas, que no vistan de aquella manera?

Beatriz Gimeno.- El Ministerio del Interior ofrece en su web unos consejos antiviolación a las mujeres que deben parecerse mucho a los que se daban a los posibles blancos de ETA para evitar que les mataran: "Cambie de itinerario cada cierto tiempo; cierre las ventanillas de su casa; no pasee de noche por calles solitarias, ni sola ni acompañada; antes de aparcar su coche mire alrededor por si ve personas sospechas..." . Aquel que recomendaba a concejales o políticos vascos que miraran los bajos de su coche antes de subirse al mismo, se parece mucho a este otro: "Antes de subir a su vehículo observe su interior. Podría encontrarse algún intruso agazapado en la parte trasera". La enorme diferencia entre aquellos consejos y estos es que en el caso de las personas amenazadas por el terrorismo todo el mundo percibía la situación como lo que era y el Ministerio del Interior, además de consejos, perseguía con todos los medios a su alcance al grupo terrorista. Era una amenaza cierta, real, y para salvar la vida las personas amenazadas tenían que renunciar a una parte muy importante de su libertad. Pero, además de estos consejos, todas las instituciones del Estado estaban volcadas en la lucha contra ETA.
Pero, ¿qué grupo terrorista nos amenaza a las mujeres para que no podamos aparcar nuestro coche sin mirar alrededor? ¿Los hombres en general? ¿Hay una plaga de violadores? ¿Han aumentado las violaciones tanto como para que ninguna mujer pueda ir a su trabajo si no es siguiendo una logística antiatentados? ¿O quizá el Ministerio del Interior prefiere hacer lo que han hecho siempre las instituciones patriarcales para evitar las violaciones, esto es, recomendar a las mujeres que se queden en casa, que no se hagan visibles, que no vayan solas, que no vistan de aquella manera? Esta vieja estrategia patriarcal no pretende evitar las violaciones, sino que pretende atemorizar a las mujeres para que no se adueñen del espacio público en la misma medida que los hombres, para que no se sientan seguras; en última instancia es una estrategia para que si al final en todo caso la violación se produce siempre se pueda culpar a la mujer por haber hecho lo que no debía e incluso –si hacemos caso al Ministerio del Interior– por no haber hecho lo que debía, es decir, renunciar a su libertad.
Violar está muy mal sí, pero nosotras siempre habremos hecho algo mal, algo que habrá hecho que la vida del violador esté echada a perder, como demuestra el twit enviado por la Unión Federal de Policías equiparando a víctima y violadores. ¿Alguien se imagina esto mismo en cualquier otro delito?

Los intentos para responsabilizar a las mujeres de sus violaciones son muchos y son muy antiguos. La violación es un instrumento usado por unos cuantos contra unas cuantas desde siempre, pero que sirve para aterrorizar a todas, para que se comporten, para que renuncien a ser libres e iguales. Es lo que siempre puede pasar si usas tu libertad, si ocupas el espacio, si sales de noche… Lo que siempre puede pasar y de lo que tú tendrás parte de culpa. Tu vida quedará marcada y, de paso, la de los pobres chicos.
Naturalmente que hay violaciones y abusos sexuales y todas sabemos lo que hay que hacer para protegernos, es de las primeras cosas que se le dice a una chica en realidad. Una chica escucha esa amenaza desde que pone un pie sola en la calle siendo una adolescente. Qué riesgo quiere asumir, a qué libertad renunciar, es algo que todas tendremos que manejar a lo largo de nuestra vida. Por eso, como esa amenaza pende siempre sobre nuestras vidas y es un signo de desigualdad al mismo tiempo que una herramienta para perpetuarla, las instituciones que de verdad quieran combatir las violaciones lo que tienen que hacer es combatir radicalmente y en todas las instancias la desigualdad, empoderar a las chicas para que no tengan miedo y sepan defenderse; contribuir a que la sociedad entera considere a los violadores como delincuentes peligrosos a los que toda la sociedad tiene que combatir.
Es posible, por último, que sí, que estemos asistiendo a un repunte de la violencia machista. Este repunte se manifiesta en los delitos relacionados con el género, pero también en una mayor visibilidad y en una mayor impunidad social de los comportamientos y de las opiniones machistas. De este repunte, qué duda cabe, tienen la culpa los propios machistas, pero desde luego también tienen cierta responsabilidad estas instituciones que han renunciado a denunciarlo y a luchar contra la desigualdad. Nuestras instituciones, no sólo las políticas, son culpables de inacción en la lucha contra el maltrato, de la renuncia a la educación en igualdad, del no combate contra los comportamientos machistas de los personajes públicos o de la permisividad ante la glorificación mediática de la violencia sexual, incluida la violación.
Contra la violación castigo penal a los violadores, castigo social a todos los que los amparan, combate en todos los órdenes contra el machismo y apuesta absoluta y decidida por la igualdad. Y ninguna renuncia más por nuestra parte: ni a la libertad, ni a la noche, ni a la ocupación del espacio público, ni a la diversión… a nada, a nada más. El miedo no protege de nada, al contrario, el miedo nos hará más vulnerables.  

*Beatriz Gimeno, escritora y comentarista política

Fuente: El Diario