domingo, 14 de septiembre de 2014

Mi pequeña lucha

José Luis Vázquez Domenech.- El 05 de diciembre de 2011 escribí un artículo (y lo publiqué). Ha llovido mucho desde entonces. Pero sobre todo, lo que ha habido, es una serie de movimientos para amedrentar a la población mundial y con ello poder tener la excusa perfecta para adentrarse en Siria, y dejar constancia de quién manda en el mundo, y cómo deben hacerse las cosas.
Hoy es otro día triste, y van tantos ya, que uno piensa que esta “política”  no tiene fin, y que mientras los nuevos gobernantes no tengan la osadía de clamar contra Estados Unidos e Israel estamos destinados a vivir continuas calamidades y guerras represivas destinadas (y esto es lo más terrible) a llenar las arcas de unos pocos individuos a los que no les importa nada la aniquilación de millones de personas.
La rabia y la impotencia se apoderan de mi con mayor frecuencia. Cuando descubres tras las ventanas de cada jornada que todo lo que publican los medios deja de ser verdad para convertirse en oscuridad, algo por dentro explota, por la sencilla razón de que están jugando miserablemente con la vida de miles de niños que van a volver a observar sus cielos llenos de bombas y misiles, rodeados esta vez de  negras mariposas sin alas.
Mi pequeña lucha lleva mucho tiempo gestándose para intentar bloquear en parte las voces audaces de los que se agitan sin cesar para que no se pueda descubrir qué está sucediendo en el mundo. Voces que te acorralan, que te persiguen sin descanso, y que discurren sin fundamento mientras sus bolsillos se llenan de miseria. “Periodistas” y gente que no tiene más que escribir unas cuantas consignas identificativas de su ignorancia y de sus atropellos.
Mi pequeña lucha es propia la mayoría de las veces de quien “está siempre con la teoría de la conspiración”, o de quien es tratado de comunista, o de ingenuo, o de simplista, o de tantas cosas que uno ya no puede sino mirar la vista atrás e intentar protegerse con sus palabras.
Y hoy lo hago, protegerme con mis palabras, y las comparto con vosotros. Yo no soy futurólogo. Soy sociólogo. Y tan solo hago lo posible para auscultar lo que acontece a mi alrededor y procurar darle forma. Hoy hace casi tres años que escribí lo que viene a continuación…
Una nueva guerra planificada: Siria
(y una nueva guerra informativa)
Parece que todo va perfectamente. Tal es así, que todos ya dan por hecho que el presidente de Siria es un asesino en potencia. Lo que casi nadie dice es que desde hace tiempo se está gestando una nueva “guerra civil”, donde, como siempre, saldrá victoriosa la alianza demoníaca que irrumpirá en dicho pais como salvadora, nuevamente, de una más que planificada estrategia de nuevo orden, auspiciada por los grandes estados del gran Obama, sus amigos de la arabia saudita, y los honrados trabajadores de la otan.
¿Cómo es posible que una y otra vez se repita la misma farsa, y la ciudadanía se someta a las controladas informaciones que desde todos lados nos llegan? La respuesta es muy sencilla. Casi nadie se esfuerza por saber. Ni siquiera quienes saben que nuestros medios están completamente manipulados. Saben de esa realidad, pero del mismo modo también son absorbidos, porque salvo que uno acceda por propia iniciativa a investigar qué sucede en el mundo, es difícil poder contrastar lo que nos están contando día a día, noche tras noche…
Hoy, como ayer, hay unos objetivos bien determinados. Los sunies saudies, retomarán la senda ya marcada que, casualmente, se enfrenta a Siria e Irán y, lógicamente, dará acceso a nuevos márgenes en el suculento mercado del petróleo, perfectamente dirigido por las mismas familias capaces de intervenir en la demolición de unas torres, o en el levantamiento de un régimen en Libia.
Y así las cosas, bandas armadas (ajenas al mandatario sirio), ya han asesinado a miles de personas, y aquella primera “realidad” que parecía diagnosticar a Bashar Al Assad como primer delincuente en potencia, deja abierta las puertas a otra realidad nada desdeñable; los acontecimientos sirios también están siendo contaminados e incitados por grupos que están perfectamente armados, y pagados. ¿Quién está detrás de estos grupos y de esta convulsión que va a terminar… como va a terminar?
La Liga Árabe ya ha realizado perfectamente sus deberes. Ahora, vendrá la OTAN, con sus emisarios humanitarios; especialistas terrestres, navales, de la fuerza aérea, y de ingeniería. Y prepararán el terreno, bien a través de una guerra civil ayudando a los “rebeldes”, bien dejando paso a otros actores, que realizarán el trabajo sin complejos.
Al cabo de un tiempo, podremos ver cómo cae un nuevo régimen, cómo la comunidad internacional ha prestado ayuda para derrocar a un hombre malvado, cómo la población siria es martirizada y miles de habitantes son eliminados por efecto de los populares daños colaterales.
El presidente de Siria, como el de Rusia, como el de Estados Unidos, como el de Bahrein, y como el de Francia, es lo que es (no puedo desplegar mi concepto a través de unas concretas palabras porque muchos no me creerían, otros se alarmarían, y los menos, querrían detener mis impulsos). Así que cuando la televisión insista en que en un determinado sitio del mundo hay un presidente asesino del que el pueblo desea desembarzarse, pensar antes que en un determinado sitio del mundo, hay una reunión de liquidadores pensando cómo desempolvar sus intereses y acometer cualquier tipo de acción.
Por increible que parezca la acción, y por increibles que parezcan vuestras reflexiones, casi siempre estaréis más cerca de la realidad reflexionando de ese modo, que escuchando y leyendo las depravadas historias que nos cuentan.
Siria es una nueva escala dentro de un largo viaje. Ese viaje está sembrado por el terror, y solo puede comenzar a detenerse si la población es consciente de lo que sucede. Ninguna “revolución árabe” va a terminar con esta lacra. Bien al contrario, las consecuencias de estas revoluciones estarán perfectamente delineadas. Al igual que en Egipto, al igual que en Libia, pronto tendremos a varios líderes rebeldes sirios (no elegidos por ninguna revolución ni ningún pueblo, sino apoyados e incentivados por quienes están dibujando toda la trama), y uno de ellos guiará el país, pero no camino de la democracia, sino de los intereses de nuestros mandatarios (cuando digo nuestros, hablo en nombre de todo Occidente); mandatarios que nosotros insistimos en darles confianza y nuestro voto, mandatarios que siguen haciendo de este mundo un lúgubre espacio de miseria.
Así que si pensáis que todo lo que está sucediendo en Siria, y todo lo que va a suceder, es por obra y arte de la presencia de su presidente, seguiremos encerrados en las celdas de los premiados informativos españoles. Nosotros podemos vivir ajenos a los acontecimientos que suceden a miles de kilómetros de nuestros hogares, pero no debemos vivir ajenos a nuestra propia estupidez.
No debemos alimentar la razón que abre tantas heridas y asesina a tantas personas. Si no nos esforzamos, estamos ayudando a que la tragedia se propague, y a que el dolor se multiplique y sea un drama incesante.
La ausencia de esfuerzo… también es un daño colateral de este nuevo milenio, y como todo daño colateral, una perfecta consecuencia de una guerra confidencial que no cesa.
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Lógicamente, hoy habría de hacer algunas matizaciones, y debería hacer constar hechos que han sucedido en todo este tiempo que “han obligado” a cambiar de estrategias. Pero el resultado final va a ser el mismo, porque su plan inicial sigue la misma ruta. La ruta más mezquina, arrogante y terrorífica que nunca podremos llegar a comprender.
joséluis vázquez doménech, sociólogo


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