sábado, 29 de noviembre de 2014

El viejo imperio con muletas



Sara Rosenberg.- “Viejo imperio con muletas” es una buena definición de la España de hoy; la leí en un artículo escrito por Fidel Castro en el año 2009 (*) y desde ese momento la hice mía. Es una imagen perfecta de un estado con pretensiones imperiales pero inválido y dirigido por una clase corrupta que defiende y obedece los intereses de la banca, de las grandes corporaciones y de la Otan, en contra de las grandes mayorías del pueblo español. Este estado que gobierna contra su pueblo proclama sin cesar que es un estado democrático. Lo proclama sabiendo que es mentira y así roba también esa palabra a los que luchan por un democracia verdadera, con participación de las mayorías en las decisiones y con capacidad de defender y hacer cumplir las leyes votadas por esa mayoría. Sin embargo los medios del imperio con muletas han presentado el viaje del ministro de exteriores español a Cuba, como un viaje para transmitir un mensaje:

“Cuba debe aprender de la transición española (¡vade retro!) y de la “democracia y la libertad” de la que supuestamente gozamos en este país.” Tal afirmación debe ser resultado de la fiebre o la ceguera de ese cuerpo enfermo en el que la metástasis de la corrupción, el robo y la servidumbre al imperio yanky se han cebado de tal manera que han de inyectarse las palabras democracia y libertad.

La democracia española está herida de muerte, es sólo una democracia formal que usa al parlamento para gerenciar los negocios de las corporaciones financiero-militares dirigidas por Estados Unidos y para despojar a los ciudadanos de los derechos sociales elementales. Es la democracia que el capitalismo del despojo necesita.

Ayer, y es sólo un caso de las más de 26.500 familias que perdieron su casa en este primer semestre del 2014, desalojaron de su casa a una mujer de 85 años. Hoy en Logroño, un hombre desahuciado se suicidó. Aquí la vivienda no es un derecho y menos una aspiración de esta democracia de gerentes de la mafia bancaria. Si bien el artículo 47 de la Constitución define la vivienda como un derecho, la dictadura del capital desahucia. Miles de viviendas pagadas con fondos públicos y que se construyeron como vivienda social, han sido vendidas a los fondos buitres de compañías como Golden Sachs, entre otras. La gente que alquiló –algunas con opción a compra-esas viviendas a un precio más justo que  los de la especulación inmobiliaria habitual, está siendo desalojada y despojada porque los fondos buitres exigen ahora el doble del precio acordado. Mientras “La gran banca española -Santander, BBVA, CaixaBank, BFA-Bankia, Sabadell y Popular- obtuvo un beneficio neto conjunto de 8.146,3 millones de euros hasta septiembre, un 4,6% más que un año antes, tras conocerse las cuentas del Santander, que superaron las previsiones de los analistas.”, señala la prensa local. Son bancos que han sido “salvados” –otro eufemismo para la legitimación del robo y la usura- con dinero público.

Este es el estado “democrático” a quien el señor Margallo representa y del que pretende dar lecciones. Un estado que incumple la ley y condena a miles de personas a quedarse en la calle, sin trabajo y sin casa, porque este estado sólo defiende la usura bancaria. ¿Es esto democracia, o es despojo y dictadura del capital?

Cuba sufre un bloqueo criminal desde hace más de 50 años, pero no hay ninguna familia desahuciada ni sin techo para que los bancos y los usureros hagan negocio con un derecho humano esencial. Esa es la diferencia y es una diferencia abismal. La que existe entre la justicia social y la injusticia de lo que se da en llamar democracia en estas tierras. Es el abismo que existe entre la humanidad futura y lo que necesariamente está muriendo.

Basta conocer el desarrollo de la ciencia, la salud y la educación en Cuba y después hacer una comparación con el desmantelamiento de la educación y la salud en España. En este viejo imperio con muletas la educación y la salud no son derechos sino mercancías. Basta un ejemplo cercano, mientras Cuba envía médicos al África para luchar contra el Ébola, España sirve de base militar a los 3.000 soldados americanos que han sido enviados desde las bases militares de Cádiz, e incluso cede hospitales en caso de emergencia.

Y esto sucede mientras se prepara a participar en las mayores maniobras militares de la OTAN desde la guerra fría, que tendrán lugar en el otoño del 2015. Según informa el diario digital The Diplomat in Spain “los ejercicios militares se realizarán en aguas del Estrecho de Gibraltar en España y Portugal y será un ejercicio de “alta intensidad y alta visibilidad” que permitirá a los aliados materializar en acciones concretas la iniciativa de las llamadas Fuerzas Conectadas, cuyo objetivo es que las tropas de la OTAN sigan estando preparadas para reaccionar frente a una crisis tras el fin de las operaciones en Afganistán a finales de año”. Millones de euros para las arcas de la empresa guerrerista. Más saqueo de los fondos públicos, más recortes y miseria.

En cuanto a las libertades, el monopolio de la información y la práctica de la censura es absoluta. La protesta está penalizada y los casos de abuso policial, tortura y falta de transparencia e igualdad ante la ley son el pan de cada día. Las vallas que se levantan en la frontera con Marruecos –sembradas de cuchillas- son una violación constante de los más elementales derechos humanos: muertos, apaleados y hacinados en naves sin condiciones mínimas, los inmigrantes carecen de todo derecho a la vida. Llaman “devolución en caliente”- un eufemismo más que oculta brutales torturas- a los que bajan a palos de las vallas o asesinan sin que nadie pague por ello. Los asesinados son indocumentados y no existen. Los que consiguen entrar y permanecer, padecerán la falta de papeles y la persecución constante, condenados a trabajar clandestinamente y sin derechos…en fin, la lista es larga y más que espantosa.

Pero el ministro viaja a dar consejos, a transmitir los mensajes del amo de la Otan y el diario el País lo reporta : “Tanto en las conversaciones con sus interlocutores cubanos como en la declaración que hizo ante la prensa internacional, Margallo pidió que se permita salir del país a los 11 expresos políticos liberados tras el viaje de Moratinos de 2010 que siguen en la isla bajo licencia extrapenal”. También reclamó que puedan regresar a Cuba los que aceptaron exiliarse en España, más de 700 contando a exreclusos y familiares.” Y es de risa si no fuera porque es esperpéntico y trágico: se refiere a los 700 que fueron traídos como parte de la campaña propagandística contra Cuba que encabezó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. La misma que apoyó al chofer siniestrado Carromero en sus andanzas, y que lo ha puesto en libertad para que viaje a Miami a continuar con su “trabajo” de catequesis anti-cubana. Durante años parte de este contingente de 700 personas estuvo acampado en la Plaza Mayor, frente al Ministerio de Exteriores pidiendo que el gobierno cumpla con la promesa de casa y dinero que les habían hecho; la larga acampada de los que trajeron y presentaron como disidentes y víctimas del “régimen”, fueron abandonados a su suerte y a las virtudes del capitalismo. Les pagaron para hacer propaganda y agitar la mentira, los usaron y ahora quieren mandarlos de vuelta. La mentira sale cara y tiene patas cortas. Hasta el diario el País, un constante propagandista contra Cuba, habla de “exreclusos y sus familiares”. Ya no pueden decir que son disidentes ni perseguidos políticos, ni víctimas del sistema comunista.

Es posible que las muletas ya no puedan sostener al viejo imperio, o quizás es que su ceguera es total y ni siquiera puede levantar los ojos para ver ese hermoso cartel de la Habana que señala : “ Millones de niños sufren hambre, ninguno es cubano.”

Ojala algún día podamos decir lo mismo, pero hoy muchos miles de niños con hambre son españoles y crecen sin democracia y sin libertad. 


(*) Me refiero al artículo “La mentira al servicio del imperio”, que termina así:

“…Más claro ni el agua: las ideas del viejo imperio español en muletas, tratando de ayudar al corrupto, tambaleante y genocida imperio yanky. Nada han aprendido la superpotencia de Estados Unidos y la minipotencia española de la heroica resistencia de Cuba a lo largo de más de medio siglo” Fidel Castro Ruz- Marzo 25 de 2009



viernes, 28 de noviembre de 2014

No nos engañemos, nos gobierna Nicolás



La realidad es que todo el mundo le conocía, todo el mundo se ha reunido con él y no le hacía falta colarse porque le invitaban a todas partes


Sobre esta historia yo puedo aportar un punto de vista vivencial para asegurar que lo que cuenta Nicolás no es más que la manera en que funciona el Partido Popular, que está lleno de Nicolases



*Beatriz Gimeno.- Debo de ser de las pocas personas que cree a Nicolás. Su historia es delirante, sí, pero es que así de delirante es la política que hace el Partido Popular. Nicolás exagera, claro; o quizá se le ha ido la cabeza: demasiado joven para tanta influencia. Por supuesto que se da a sí mismo mucha más importancia de la que realmente tiene o tenía, pero lo cierto es que las reuniones, los conocidos, los contactos, la posibilidad de hacer negocio, todo eso es verdad.

Los desmentidos del PP en este asunto vienen a ser como decir "todo es mentira, salvo alguna cosa". Nunca sabremos lo que había de verdad y lo que había de mentira o exageración porque al chico le van a mandar a galeras, pero yo puedo decir que sé que una gran parte de lo que cuenta es cierto porque lo he vivido muy de cerca. Y no, yo no deliro.

En este asunto, como en otros muchos de la política española, el Partido Popular se beneficia de que la realidad resulta casi increíble para la mayoría de la gente no relacionada con los círculos de poder, por lo que basta con desmentir para que la gente se crea el desmentido. Pero si Nicolás miente en algunas cosas, también mienten los desmentidos.

La realidad es que todo el mundo le conocía, todo el mundo se ha reunido con él y no le hacía falta colarse porque le invitaban a todas partes. Sobre esta historia yo puedo aportar un punto de vista vivencial para asegurar que lo que cuenta Nicolás no es más que la manera en que funciona el Partido Popular, que está lleno de Nicolases de todas las edades.

Fui presidenta de una asociación no muy grande pero que durante algunos años estuvo en el centro del debate social y político. Eso me permitió tener relación política e incluso personal con cargos públicos de todo tipo, desde concejales hasta diputadas pasando por toda una pléyade de cuadros medios de los ministerios. He estado decenas de veces en el Senado, en el Congreso, en despachos de diputados y diputadas. Me he reunido con ministros/as y también he estado en la Moncloa varias veces. Durante algunos años he comido en muchas ocasiones en el comedor del Congreso y he paseado por ministerios e instituciones políticas como parte de mi trabajo de entonces.

Una vez que una persona, en mi caso en función de mi cargo, se introduce en ese mundo político institucional, comienzan a llegar invitaciones a todo tipo de recepciones y reuniones; unas estrictamente políticas y muchas otras que no lo son pero en las que sí se hace política, o lo que ellos llaman política. Hay recepciones cada vez que viene un mandatario extranjero, hay recepciones por las fiestas regionales, municipales, estatales, constitucionales, religiosas; hay reuniones de partido, reuniones de secretarías, reuniones electorales, congresos, congresillos, reuniones de agrupación, reuniones de famosos, inauguraciones de todo: desde una rotonda hasta un monolito. Y con el tiempo te das cuenta de que, a estas cosas, siempre van los mismos.

Nicolás empezó como empiezan muchos en el PP aunque, para su desgracia, algo falló en su progresión hacia un ministerio o una gran empresa. Quizá lo que haya ocurrido es, simplemente, que los tiempos están cambiando y que se empieza a descorrer el velo que durante todos estos años ha impedido ver la realidad de la política española, y especialmente al Partido Popular, como lo que es: el partido heredero del franquismo que hace la misma política que se hacía en la dictadura.

El Partido Popular está lleno de gente que entró siendo muy joven, que supo agarrarse como una garrapata y que consiguió trepar a base de pegarse a los importantes, hacerse el simpático, resultar servicial, estar en todas partes, resultar gracioso/a y hacer la pelota sin límite. Es un partido que está lleno de "groupies".

En el caso de Nicolás su propia madre le llevó a la FAES con catorce años, igual que hay madres o padres que llevan a su niño a un club de tenis para que aprenda a jugar y se haga rico. Los padres ya no quieren que sus niños o niñas sean médicos o abogadas, lo que quieren es que encuentren un camino para hacerse ricos y la política es uno de ellos; quizá el más sencillo porque no hace falta ningún mérito personal; a la vista está. El niño se hizo simpático en la FAES y desde allí fue trepando según se situaba de acompañante de alguien importante.

Podría poner muchos ejemplos de chicos y chicas que empezaron así y han acabado, con suerte, en lo más alto. Los líderes suelen adoptar a unos cuantos incondicionales porque a veces les utilizan para hacer algún trabajo sucio dentro del partido, porque les caen simpáticos, porque muchos de nuestros políticos funcionan como estrellas del rock y siempre llevan un séquito que les dicen en todo momento lo bien que lo hacen. Si alguno de este séquito destaca o cae mejor que otro, enseguida comienza a ser invitado a todas las reuniones y recepciones. Y allí conocerá a todo el que es importante, desde el rey a un gran empresario.

Así, poco a poco, estos personajillos, si son espabilados, terminarán entrando en alguna lista política o se buscarán un puesto de trabajo en el partido o incluso en las instituciones. El objetivo de todos ellos es dejar de ser un "acompañante" para conseguir tener influencia propia, no delegada, su propio poder. La otra opción, además de la política, es la de los negocios, tipo Agag. Es relativamente fácil hacer negocios una vez que estás en estas recepciones, tienes don de gentes y ningún tipo de ética personal.

Lo mismo consigues que un ministro te cuente cómo van las negociaciones con determinado país, y así enseguida sabes cómo y dónde invertir, que te enteras antes que nadie de que va a salir a concurso público tal o cual servicio al que podrás concursar con la consiguiente ventaja. Simplemente caes simpático, estás en el sitio adecuado, conoces a alguien que conoce a alguien que te presenta a alguien y, al final, todo eso termina en un cargo público que reparte el dinero entre amiguetes. Aquí no hay ley ni control público que valga. Igual que en el franquismo, en España, y singularmente en el partido heredero de Franco, se tiene una concepción patrimonial de la política.

Claro que en esto también hay clases. Se pude empezar desde arriba como Agag o Urdangarin o se pude empezar desde abajo como un currante de la intriga y la corrupción. Hace unos días fui a una recepción oficial de estas que menciono y me encontré a Carromero, pululando alrededor de varios altos cargos. ¿Alguien se acuerda ahora de que Ángel Carromero se fue a Cuba más o menos becado por la Comunidad de Madrid para conspirar contra Fidel Castro? ¿Quién pagó el viaje de Carromero? ¿Qué se supone que hacía allí? ¿Quién le mandó? Si pensamos en Carromero conspirando en Cuba, nos daremos cuenta de que no es tan raro que Nicolás se creyera comandado para arreglar lo de Cataluña.

Recordemos que aquel chico tiene una trayectoria parecida a la de Nicolás. No estudió nada, no aprobó nada, no tiene ningún mérito que se sepa, excepto que desde muy joven se acercó donde debía: su único oficio conocido es el de pelota e intrigante oficial, pero ya ha conseguido cobrar un buen sueldo del partido. La ventaja que tuvo Carromero sobre Nicolás es que fue más discreto y, sobre todo, que cuando se descubrió su caso la opinión pública española no estaba tan ahogada por la náusea como ahora.

Empezar siendo un niñato que hace la pelota a Aznar y le ríe las gracias, y que enseguida te inviten a todas las recepciones político/sociales en las que se termina hablando de Guinea o de Cataluña y proponiendo soluciones al peso, es algo que he vivido yo misma rodeada de políticos profesionales cuya inteligencia, formación, compromiso social o político, está a años luz de los jóvenes que tienen que exiliarse porque aquí no hay espacio para ellos/as. No voy a dar nombres, pero todos los tenemos en la cabeza.

En la mayoría de los partidos, pero singularmente en el Partido Popular, porque la mediocridad es parte de su ADN, se premia el peloteo, el elogio de la incultura, la ambición desmedida y el desprecio a la inteligencia; esos son los únicos méritos que cuentan en la meritocracia particular del Partido Popular. En ese partido prima sobre todas las cosas la chulería y el presumir de mediocridad intelectual. Este es el país en el que se gobernó al grito de "muera la inteligencia", los políticos del PP son los herederos de aquellos. Nicolás no es más que uno de sus hijos; quizá salió demasiado listillo o quizá comenzó su carrera en un mal momento. Pero todos ellos son, o han sido, Nicolases.

*Beatriz Gimeno, escritora y comentarista política

Fuente: eldiario.es




Ana Mato y la salud como negocio



Federico Cocho.- Apenas cuatro meses después de llegar al poder en Madrid, el nuevo gobierno del Partido Popular aprobó dos leyes de fuerte contenido ideológico neoliberal en materia de educación y de sanidad pública. Esta última la firmó la ahora dimitida ministra del ramo, Ana Mato. Pero no era una ley suya. Era una ley del Gobierno de Rajoy, avalada y defendida con firmeza por el presidente, por el Consejo de Ministros y por el Partido Popular.
Los procesos privatizadores habían comenzado ya antes en comunidades gobernadas por el PP, pero alcanzaron su punto álgido con el desembarco de Mato en el Ministerio de Sanidad. “Su” real decreto de abril de 2012 –torneado a conciencia antes de ganar las elecciones– acabó con el derecho universal a la sanidad, dejó fuera a los simpapeles y a una parte de la juventud, introdujo el copago de medicamentos por los pensionistas y el copago en los medicamentos hospitalarios (que ni los propios consejeros de Sanidad populares se han atrevido a aplicar), troceó la cartera de servicios de la sanidad pública para abrirle grandes nichos de negocio a las aseguradoras y paralizó la ley de dependencia, entre otras medidas.
Acaba de publicarse el libro “La salud como negocio”, coordinado por el doctor Pablo Vaamonde, que deja al desnudo las vergüenzas privatizadoras del PP de Ana Mato, para el conjunto de España, y del gabinete de Feijoo para Galicia. Se están poniendo en manos de empresas privadas (ergo, con afán de lucro) servicios estrictamente sanitarios. No ya los de cafetería, limpieza o seguridad, sino otros relacionados con laboratorios, esterilización o alta tecnología, por poner algunos ejemplos.

Los autores de este recomendable texto, riguroso y abundante en información (“una mina”, dice su prologuista, el prestigioso economista Vicenç Navarro) han elaborado un significativo retrato. Bajo el pretexto de la urgencia por causa de la crisis, se despliega una verdadera ofensiva neoliberal. Con silenciador, eso sí, pero reveladora de que, como dice Vaamonde, la auspician gentes que no creen que las personas con más recursos tengan que financiar la sanidad de las que tienen menos.

Coinciden todos los medios y analistas políticos: la trama corrupta de la Gurtel tumba a Ana Mato. Una cuestión de cara dura. Rajoy la deja caer, ahora sí, para salvar la cara en el debate sobre la corrupción. Al contrario que en el caso de Gallardón, nada tiene que ver esta dimisión con un giro en la política gubernamental. Ni siquiera con la impresentable gestión de la crisis del ébola.

Quien sustituya a Ana Mato recogerá la antorcha ideológica, porque nadie dentro del Partido Popular ha cuestionado esa línea. No cabe esperar otra cosa. Dijeron falsamente que no tocarían ni la educación, ni la sanidad, y vaya si la han magreado. Una cosa es que coexistan sanidad pública y sanidad privada y otra, bien diferente, es privatizar la pública. Cargas de profundidad contra el estado del bienestar.
Porque, para más inri, España es, como recuerda Navarro en “La salud como negocio”, uno de los países de la UE-15 con más bajo gasto público social per capita.


Más:

"La salud como negocio". Entrevista en Radio Coruña, Cadena Ser

Libro, "La salud como negocio" 


domingo, 23 de noviembre de 2014

Libia: El gobierno impuesto por Occidente se esconde en un hotel a mil kilómetros de Tripoli


Hotel Dar el Salam

Pascual Serrano.- Lo contaba la BBC el pasado 17 de octubre. Tres años después del derrocamiento y asesinato de Gadafi, los nuevos parlamentarios libios apoyados por Occidente “están atrapados en un hotel en un remoto puerto, a unos 1.000 kilómetros de la capital, Trípoli”.
En julio pasado, milicianos fundamentalistas atacaron Trípoli, forzando la huida del parlamento recién electo. El gobierno se vio obligado a alquilar un ferry de bandera griega y anclarlo en la bahía de Tobruk para que sirviera de alojamiento a funcionarios, activistas y sus familias, quienes habían tenido que dejar sus hogares para escapar de las amenazas de muerte. Tobruk, una ciudad de unos 120.000 habitantes en el extremo oriental de Libia, es ahora uno de los últimos bastiones de las autoridades reconocidas y apoyadas por Occidente.
Los diputados pasan parte de sus días recorriendo el vestíbulo del hotel o bebiendo café al lado de la piscina, con vistas al Mediterráneo. Se limitan a discutir sobre leyes y nombramientos para un país en caos. La BBC recuerda que ese parlamento y ese gobierno no controlan ninguna de las tres principales ciudades del país. Incluso en Derna, la ciudad costera más cercana a Tobruk, se ha autoproclamado un califato islámico, donde los funcionarios del gobierno no pueden ni acercarse.
Lo curioso es que quienes impiden que este gobierno ejerza sus funciones, son las mismas milicias que Occidente apoyó para tirar a Gadafi del poder. Como se recordará, el 23 de octubre de hace tres años Gadafi fue derrocado tras una campaña de bombardeos liderada por Occidente que apoyaba a los rebeldes islamistas. En septiembre de 2011 el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, y el primer ministro de Reino Unido, David Cameron, visitaron Bengasi orgullosos de haber colaborado con sus tropas y cazas en el cambio de régimen. "Pelearon como leones. Celebramos su coraje", dijo Cameron.
Pero, como señala la BBC, esos leones –las milicias revolucionarias libias– no se desmovilizaron. Y de entonces a la fecha “han causado caos en el país, sitiando al parlamento, ocupando ministerios y, una vez, hasta secuestrando al primer ministro”. Algunas milicias luchan por los intereses de sus pueblos o regiones, pero otras se han aliado con grupos políticos islamistas, incluyendo a los Hermanos Musulmanes.
La actual crisis estalló cuando los islamistas perdieron las elecciones de junio y las milicias de Misrata y otras zonas procedieron a sitiar la capital. Ahora dos instituciones se encuentran enfrentadas, el parlamento islamista instalado en Tripoli y las autoridades refugiadas en Tobruk. Los segundos acusan de terroristas a los primeros y critican que algunos países de Occidente apoyaran a grupos islamistas considerados moderados, de hecho las fuerzas en Bengasi (bajo control islamista) son aliadas de grupos yihadistas como Ansar al Sharia, una organización considerada terrorista por Estados Unidos. Por su parte, los de Tripoli acusan a a los de Tobruk de aceptar a algunos políticos y funcionarios que trabajaron con Gadafi.
Es evidente que la intervención de Occidente solo ha ayudado a desmantelar un país sin llevar ni democracia ni derechos humanos como se prometía tras el asesinato Gadafi. Incluso han colaborado a desestabilizar más la región. Estados antiislamistas, como Egipto, o de otra tendencia musulmana, como Emiratos Árabes Unidos, están dado apoyo militar a las autoridades de Tobruk. Mientras que Qatar y Sudán podrían estar apoyando a los rebeldes islamistas.
Paradójicamente, ahora surgen voces preocupadas por si estos militantes islámicos tomaran el poder en Libia. Señalan que están a dos horas por mar de Italia. Algo que no pensaban los gobernantes europeos cuando les estaban apoyando para quitar a Gadafi del poder.
Fuente: MUNDO OBRERO