viernes, 2 de enero de 2015

Las primeras elecciones municipales del franquismo



La base octava de la Ley de Bases del Régimen Local de 17 de julio de 1945 prescribía que los concejales de cada Ayuntamiento serían designados  por tercios en la siguiente forma:

a.- Por elección de los vecinos cabezas de familia
b.- Por elección de los organismos sindicales radicados en el término municipal
c.- Por elección que harán los concejales representantes de los dos grupos anteriores entre vecinos pertenecientes a entidades existentes en el término municipal o en otro caso, entre vecinos prestigiosos de la localidad.
En realidad, las únicas elecciones con cierto aire democrático eran las del tercio  de cabezas  de familia. Y decimos con cierto aire solamente, pues los candidatos debían presentar certificado de adhesión al Movimiento y aún así podrían ser rechazados por las correspondientes Juntas electorales.
Las elecciones se celebrarán el domingo 21 de noviembre de 1948.
Pronto la prensa comienza a “animar” el ambiente con editoriales de inserción obligatoria. Dice uno de ellos, publicado el “El Ideal Gallego” a primeros de noviembre.
“Suscribimos íntegramente las palabras del célebre apóstol del liberalismo del siglo pasado Alexis de Tocqueville, cuando escribía que las instituciones municipales constituyen la fortaleza de las naciones libres”.
“El pueblo español es un digno heredero de la tradición municipalista, cuyo hilo jamás se ha roto a través de ls historia, aunque durante largos períodos apareciese oculto bajo el peso de lo exótico o el turbio ambiente de la gran feria política”.
“El propósito es limpiar definitivamente de tóxicos políticos la administración loca” 9-11-48).
Nada mas “sano” por lo tanto, que votar por los candidatos del Movimiento, que lo son todos, aunque unos sean abogados, otros ingenieros, unos administrativos y otros comerciantes, unos con tres hijos y otros con catorce, unos heridos en la batalla del Ebro y otros en la campaña de Asturias.
El 16 de noviembre se hacen públicas en toda Galicia las candidaturas para el tercio familiar.
En La Coruña, se presentan veintiún candidatos; en Ferrol del Caudillo, 17; en Santiago, 5; en Lugo, 17; en Orense, 10; en Pontevedra, 27 y en Vigo 47.
Muchos se presentan en candidaturas cerradas como por ejemplo el “Grupo Independiente Coruñesista” que forman Cristino Álvarez Hernández, Francisco Jiménez de Llano, Enrique Méndez Nava, Jesús Molina Paz y Ángel Rebollo Vizcaino.
Su lema es el siguiente: “Espiritu de trabajo, amor al pueblo, independencia absoluta”.
La candidatura  única de Santiago, encabezada por el alcalde, es la siguiente: Joaquín Sarmiento, José maría Labarte Rodriguez, Manuel Prieto Rodriguez, Salvador Castromil Fraga y Matías Domínguez de la Torre.
Algunos candidatos exponen en los periódicos su “programa”. Dice, entre otras cosas, el del coruñés Antonio López Fernández:
“Construcción de casas-viviendas para las clases medias ubicadas en las cercanías del centro, pagaderas por sistema mixto dinero-trabajo. El Ayuntamiento cedería terrenos y el Estado los anticipos.
Entradas cómodas a iglesias y cementerios parroquiales.
Cariño e interés en atender reclamaciones justas formuladas por los vecinos al Ayuntamiento.
Ser exponente de una raza viril que desea hacer de La Coruña la ciudad modelo de España, justificando el título de capital de Galicia, que bien lo merece esta ciudad, noble, abierta y “acogedora”.
Los periódicos siguen publicando editoriales obligando al voto. En uno de ellos se dice que la abstención es “un delito de lesa ciudadanía”.
Dice el Caudillo:
“El Ayuntamiento es una entidad fundamental de la vida del Estado. Y en España, particularmente, tienen las funciones municipales una tradición gloriosa y ejemplar. A través del municipio respectivo, los ciudadanos participan activamente en la mejor ordenación de la colectividad.
Las próximas elecciones municipales permitirán a todos los españoles intervenir en la formación de las corporaciones a las que deben de ir los hombres mejor dotados y dispuestos. Por eso el derecho de sufragio es también una ineludible obligación. No se trata ya de otorgar al individuo una categoría electoral, dentro de la comunidad política, simplemente para que la ostente. Se quiere, además que merced a ella participe en las tareas de la administración y del gobierno, y que coadyuve a la satisfacción de las necesidades públicas.
Por eso la abstención es un delito de lesa ciudadanía” (12-11-48).

En el mismo sentido se pronuncia este otro:
“No cabe inhibirse en los problemas que afectan a la administración municipal. En el Ayuntamiento están en juego problemas e intereses que a todos alcanzan. De la gestión de las corporaciones depende el mejoramiento y el bienestar común. Y lo mismo puede decirse del acierto en la elección, pues al Municipio irán quienes obtengan, con preferencia, el asenso popular.
Hay pues que votar. Sin presiones ni imposiciones y si con el pensamiento puesto en lo que a todos conviene. El sufragio es una obligación. Quienes la olviden son indignos de merecer los derechos que otorga la ciudadanía” (18-11-48).
Los concejales elegidos en las principales ciudades gallegas serían los siguientes:


La Coruña:
Luis Vázquez Pena, Luis Iglesias de Souza, Antonio Pedreira Rios, Antonio Seijo Montes, Daniel Bescansa Aler, Ramón Patiño de la Fuente.

El Ferrol del Caudillo:
Eduardo Ballester Peris, Agustín Borrajo Aneiros, Enrique Lodeiro Martínez, Antonio Romalde Grela, José Vázquez Iglesias, Manuel Pazos Aneiros.

Lugo:
Manuel Portela Nogueira, Antonio Rodriguez López, Juan Balboa Amado, Angel Carro Crespo, Pedro Saa Quintela.

Orense:
Eduardo Rodriguez Quintero, Tomás Cid Villena, José Quiroga Fragoso, José Rodriguez García, Luis Santos Ascarza.

Vigo:
Ramón González Babé, Manuel Freire Costas, Luis Gil Portela, Enrique López Niño, Casimiro Durán Gómez, José Álvarez García, Ventura Lago Goberna.

Santiago:
Joaquín Sarmiento Garra, José María Labarta Rodriguez, Manuel Prieto Gómez, Salvador Castromil Fraga, Matías Dominguez de la Torre.

Pontevedra:
Rafael Fontdevila Mosquera, Benito Rivas Hermida, Fernando Lora Luis, Germán Rodriguez Dios, Alfredo García Hermida.

El martes 23, Blas Pérez, ministro de la Gobernación, concede una declaraciones al director de la agencia oficial EFE. Tras remarcar que con esta elección “se convocó al pueblo, no a la masa en forma orgánica y nunca amorfa”. Dice:
“El hecho de que en toda España hayan triunfado las candidaturas del Movimiento Nacional, refleja un claro exponente del sentir político del pueblo español”, añadiendo:
“Ello constituye un paso decisivo para la incorporación de los españoles a las tareas del estado”.
Ahí queda eso.

Fuente: El franquismo en Galicia

 

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