sábado, 28 de febrero de 2015

¿Quién creó el radicalismo islámico? ¿Dónde está la defensa de la libertad de expresión?


Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 26 de febrero de 2015.

Este artículo es una crítica del pensamiento dominante sobre las causas del terrorismo. Aclara algunos de los temas que están ocupando gran visibilidad mediática.

Uno de los analistas más rigurosos y creíbles del mundo islámico ha sido el palestino Edward Said, profesor de la Columbia University de Nueva York, que falleció hace ya unos años. Tuve la oportunidad de asistir a muchas de sus conferencias y leí gran parte de sus libros, que aconsejo sistemáticamente a mis estudiantes para que aprendan sobre un tema de gran importancia y relevancia: la evolución de la cultura musulmana. España es, por cierto, parte de esta historia. En contra de la imagen frecuentemente presentada por el nacionalcatolicismo todavía imperante en España, esta cultura musulmana benefició enormemente a España, habiendo introducido muchos elementos positivos en la cultura ibérica, desde la explotación agrícola a las áreas de medicina y del conocimiento en general.

Uno de los hechos más característicos de nuestros tiempos es el reciente radicalismo existente en grandes sectores del mundo musulmán. Y para entenderlo deberíamos conocer cómo y dónde se originó este radicalismo imbuido de un fundamentalismo religioso. Muchos de estos movimientos surgieron de países que fueron colonias de imperios radicados en su mayoría en Europa. E incluso cuando estos países no fueron colonia, estuvieron claramente dominados por países basados en sistemas imperiales europeos.

En todos ellos –fueran o no colonias- aparecieron, después de la II Guerra Mundial, fuerzas progresistas que representaron una amenaza para los intereses económicos y políticos que sostenían las estructuras de poder existentes en tales países. Fueron precisamente aquellos grupos que se beneficiaban de esas estructuras los que establecieron y apoyaron a los islamistas radicales, todos ellos fundamentalistas religiosos, que se opusieron por todos los medios a las fuerzas progresistas (la mayoría laicas) que querían transformar aquellas sociedades musulmanas. El caso de Al Qaeda es un claro ejemplo. No se conoce suficientemente que Osama bin Laden fue en sus inicios financiado por Arabia Saudí (uno de los regímenes más oprimentes existentes hoy en el mundo), y por la CIA de EEUU, para oponerse a las reformas lideradas por el Partido Comunista Afgano. Y todavía hoy Arabia Saudí y Qatar (promovido en la camiseta del Barça), así como otros países del Golfo Pérsico, son los que ayudan financieramente a la rama del islam conocida por wahabismo, una de las sectas más fundamentalistas y beligerantes del islamismo. Sin dicha ayuda y la ayuda en aquellos momentos de los gobiernos británico, francés y estadounidense, estos movimientos profundamente antisocialistas no hubieran alcanzado su actual extensión. Incluso el Estado Islámico (EI) fue financiado en sus principios por EEUU, Reino Unido y Francia, además de Arabia Saudí y Qatar, que continúan financiándolos.

El desconocido caso de Indonesia

Otro caso menos conocido es lo que ha ocurrido en el país musulmán más poblado del mundo: Indonesia. En este país surgió uno de los movimientos más progresistas en el mundo islámico, liderado por el Presidente Sukarno. Ayudó a establecer el movimiento internacional de Países No Alineados (en colaboración con el presidente Nehru de la India). Los gobiernos de Australia, Reino Unido, Francia o EEUU, entre otros, se movilizaron para pararlo y destruirlo, junto con los grupos islámicos más reaccionarios en aquel país, que fueron financiados por todas las fuerzas que se opusieron al gobierno progresista. En el año 1965 tuvo lugar un golpe militar, al que apoyaron todas aquellas fuerzas reaccionarias, imponiendo uno de los regímenes más represivos que se hayan conocido en aquel continente, dirigido por el general Suharto. Se calcula que entre 500.000 y un millón de personas fueron asesinadas. Como bien ha dicho uno de los intelectuales musulmanes mas respetados hoy, Ziauddin Sardar, “no es que el imperialismo occidental se aliara con las facciones más radicales y fundamentalistas. En realidad, las establecieron”. De todo esto el lector ha leído muy poco o nada (para mayor expansión, ver Andre Vltchek, “Who Should be Blamed for Muslim Terrorism?”, CounterPunch, January 9-11,2015).

Otro silencio: la movilización francesa a raíz de Charlie Hebdo

La impresionante movilización en Francia a raíz de la protesta frente a los asesinatos de los humoristas de la revista Charlie Hebdo se ha presentado también de una manera sesgada y parcial. La justa y necesaria protesta que ha habido en Francia ha sido en defensa de la libertad de expresión, que se confunde frecuentemente con la defensa y apoyo de la postura profundamente ofensiva hacia el mundo musulmán que ha aparecido en tal semanario. En realidad, cualquier persona demócrata debería considerarse ofendida por un tratamiento tan insultante hacia una minoría profundamente discriminada en Francia. La función histórica de las revistas satíricas ha sido ridiculizar al poder, no a los oprimidos o excluidos, como es hoy la población musulmana en Francia. La caricatura de Mahoma era antimusulmana, antimujer y anti Estado del Bienestar (ridiculizando los programas de asistencia pública a las personas excluidas y a las mujeres embarazadas musulmanas en Francia), repugnante en extremo. Decir esto no es, como la derecha maliciosamente intentará tergiversar, justificar el horrible asesinato, que merece todo tipo de condena.

Pero hay también que denunciar la enorme hipocresía del establishment mediático y político europeo, incluyendo el francés. La supuesta defensa de la libertad de expresión es limitadísima e inexistente no solo en Francia, sino también en los países que estaban representados en las manifestaciones por sus dirigentes, como es el caso de España (en la que el gobierno del Sr. Rajoy había llevado a los tribunales a un humorista español por ridiculizar al partido gobernante, el PP, hacía solo un par de semanas).

En la misma Francia parece haberse olvidado la enorme represión que tuvo lugar durante la guerra de Argelia, cuando en una manifestación de 30.000 ciudadanos franceses de ciudadanía argelina en octubre de 1961, miles de ellos (10.000) fueron detenidos en las calles de París, y cerca de 200 fueron asesinados. Y en Francia, dicha libertad de expresión es también limitada cuando las autoridades consideran que un mensaje publicitado puede crear disturbios, lo cual ha ocurrido frecuentemente en movimientos ciudadanos en protesta por los ataques del gobierno de Israel a la población palestina (como sucedió durante las masacres llevadas a cabo por las fuerzas armadas israelíes en la Franja de Gaza). Y la lista es enorme. Y no digamos aquí, en España, donde la represión ha alcanzado unos niveles nunca antes vistos durante el periodo democrático.

Dos últimas observaciones. Una es que las fuerzas que han apoyado con mayor contundencia las movilizaciones en contra de los asesinatos han sido las derechas. En España, El País, bajo la dirección del Sr. Antonio Caño, una persona profundamente conservadora, ha presentado tales manifestaciones como una victoria frente al radicalismo musulmán (ver “La interpretación neoliberal de EEUU que aparece en los medios españoles: el caso el corresponsal de El País en Washington”. El Viejo Topo, diciembre de 2011). La realidad, sin embargo, muestra lo contrario. Dichas movilizaciones, que atemorizaron a la población musulmana en Francia, fueron una gran victoria para los radicales musulmanes, que deseaban el enfrentamiento de las dos comunidades, de manera que ellos pudieran presentarse como los héroes en defensa del Islam. Y así ha ocurrido. Por todas partes en el mundo musulmán ha habido manifestaciones contra Francia y contra el mundo occidental, y a favor de los “mártires”. Y a eso le llaman victoria. En lugar de aislar a los radicales dentro del mundo musulmán, les han dado la oportunidad de presentarlos como sus defensores.

Una segunda observación. Hay pruebas más que suficientes para ver que las posturas defendidas por los establishments europeos sobre el mundo musulmán están profundamente equivocadas. Como bien ha indicado el periodista que, a mi parecer, conoce mejor el mundo musulmán, Patrick Cockburn, hoy el EI y otros movimientos radicales no tendrían la fuerza que tienen si no hubiera sido por las intervenciones occidentales, incluyendo las europeas, en Irak, en Libia y en Siria, intervenciones que crearon, además de un vacío de poder, las condiciones para que estas fuerzas crecieran y se expandieran.



Pobreza laboral y desigualdad



Manuel Lago.- Desde el 2009, las trabajadoras y trabajadores españoles hemos sufrido una devaluación generalizada de nuestros salarios, aunque con formas distintas e intensidad desigual. Para los que han tenido la suerte de mantener su empleo, la norma es la congelación, aunque también se da, en no pocas ocasiones, una reducción de conceptos salariales no incluidos en el salario base.
Sin embargo, para quienes han perdido el empleo o han accedido por primera vez al mercado de trabajo, el batacazo ha sido descomunal porque los denominados «salarios de entrada», los que se cobran cuando alguien se incorpora a un nuevo empleo, se han desplomado.

Poder adquisitivo lo hemos perdido prácticamente todos, pero en grados diferentes, y así lo refleja el Instituto Nacional de Estadística (INE) al distribuir por deciles a los asalariados. Según los últimos datos disponibles, los del 2013, en España había 14,1 millones de asalariados que el INE agrupa en 10 tramos según el nivel de ingresos.

En el primer decil está el 10 % de los trabajadores con los salarios más bajos; aunque sea difícil de creer, están en este tramo 1,4 millones de trabajadores por cuenta ajena que cobran un salario medio de 414 euros brutos al mes. Un salario de miseria en el que, por encima, se cebó la devaluación salarial: entre el 2009 y el 2013, los salarios de este decil perdieron el 26 % de su poder adquisitivo. En el segundo peldaño más bajo, el decil 2, no les ha ido mucho mejor, pues con un sueldo medio de 812 euros han perdido el 16 % de su salario real.

Estamos hablando de pobreza laboral, de un deterioro inaceptable de los ingresos de las personas situadas en la parte baja en la escala salarial. Son el 20 % de los trabajadores, casi 3 millones de personas, con sueldos muy bajos -entre 400 y 800 euros al mes- que padecen la mayor pérdida de poder adquisitivo en la crisis, lo que las deja por debajo del umbral de pobreza.

Son, fundamentalmente, personas que trabajan a tiempo parcial, jóvenes, mayoritariamente mujeres; personas empleadas desde hace poco en una empresa con menos de 10 puestos de trabajo que se dedica a los servicios de bajo valor y en la que tienen un contrato de temporal. Además, una de cada cuatro es inmigrante. Es pobreza laboral y desigualdad porque la crisis está degradando la situación de las personas más precarias y aumentando la distancia con las que están en lo alto de la escala. Los 1,4 millones de personas del decil 10, las que tienen mayores ingresos, también han perdido poder adquisitivo pero mucho menos, el 4 %; pero sobre todo siguen manteniendo un salario medio elevado: 4.575 euros brutos mensuales.

El cálculo es simple, pero el resultado es abrumador: el 10 % que cobra más multiplica por más de once veces el salario de los que cobran menos. España ya es uno de los países más desiguales de la Unión Europea y esta evolución de los salarios solo agrava la desigualdad de la peor forma posible: con la pobreza laboral, hundiendo a los que menos cobran, empujando a millones de personas al borde de la exclusión social. Ya están ahí una de cada cinco personas asalariadas, los trabajadores y trabajadoras pobres.

Manuel Lago, es economista del Sindicato Nacional de CC.OO. de Galicia.

jueves, 26 de febrero de 2015

Lo que no se dice sobre las negociaciones con Syriza

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 25 de febrero de 2015.


Este artículo presenta información ignorada por los mayores medios de comunicación en España que indica que a pesar del enorme desequilibrio de fuerzas entre Alemania y sus aliados por un lado, y el gobierno de Syriza por otro, este último consiguió unas concesiones que inician la posibilidad de un cambio tanto en Grecia como en Europa, agotada por las políticas de austeridad que han tenido un impacto nefasto para el bienestar de las poblaciones.


Las fuerzas conservadoras y neoliberales que gobiernan la gran mayoría de las instituciones políticas europeas (el Consejo Europeo, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Parlamento Europeo) desean con toda intensidad el fracaso del gobierno Syriza en Grecia, utilizando todos los medios para impedir que se terminen las políticas de austeridad, deseando mantener las políticas que han creado un enorme desastre social. De conseguir aplicar sus políticas alternativas, el gobierno Syriza en Grecia podría mostrar la gran falsedad, ineficacia e incluso maldad de las políticas impuestas a las clases populares de Grecia y de los otros países de la Eurozona, con la complicidad y apoyo proveídos por las élites conservadoras y neoliberales gobernantes en cada uno de estos países. Existe una alianza de clases a lo largo de la Eurozona en la que los instrumentos políticos de las clases dominantes están imponiendo unas políticas carentes de mandato popular que están causando un enorme drama humano que alcanza sus mayores dimensiones en Grecia, pero también en España, en Portugal y en Irlanda. 


Es importante subrayar que los mayores defensores de las políticas de austeridad lideradas por el gobierno alemán han sido precisamente los gobiernos conservadores-neoliberales de estos países –como el gobierno PP en España- donde estas políticas han tenido un impacto devastador. Y como consecuencia de la enorme influencia de los mayores grupos económicos y financieros existentes en cada país, así como la que sus sectores sociales con mayor peso económico y social tienen sobre sus mayores medios de información y persuasión, hemos leído y/o visto un reportaje en tales medios enormemente sesgado en contra del gobierno Syriza en sus negociaciones con el Eurogrupo. Se ha referido al gobierno de Syriza constantemente como “poco serio”, “demagógico” (y una larga retahíla de insultos más) que, resultado de su supuesta inmadurez, han terminado con un gran fracaso. Tanto el director de La Razón, el Sr. Francisco Marhuenda, abogado del gobierno Rajoy, como el economista del PSOE, asesor del Sr. Zapatero y economista primero de El País, el Sr. José Carlos Díez, coincidieron en esta lectura promovida activamente por el establishment mediático del país.


Lo que no se publicó en España


En esta avalancha mediática, que ha alcanzado una de las máximas expresiones en España (uno de los países con menor diversidad ideológica en los medios) se han ocultado varios hechos, que muestran una realidad distinta, ocultada o ignorada por estos medios. Una consecuencia de lo ocurrido es el hecho mostrando con toda claridad el dominio del Eurogrupo y del BCE (y, en menor grado, de la Comisión Europea) por parte del gobierno alemán, un dominio, sin embargo, que no es equivalente a omnipotencia. El gobierno alemán ha aparecido claramente como el centro dominante de la vida económica, financiera y política de la Eurozona, con la clara sumisión de los otros gobiernos, incluidos los que se definen a sí mismos como socialdemócratas. La publicación por parte del gobierno griego de algunas de las declaraciones (en privado) de apoyo a sus propuestas por parte de representantes de estos gobiernos (como el italiano y el francés) contrastó con el comportamiento público de estos representantes, mostrando la incoherencia de tales partidos gobernantes. La estrategia del gobierno griego ha permitido definir los bandos en los que se configura Europa, esta Europa hoy poco representativa de las clases populares de los países de la Eurozona, y que está perdiendo la legitimidad y atracción que tuvo en su momento.


Ahora bien, es importante subrayar que, como dice Mark Weisbrott en un comunicado reciente (Press Release, Center for Economic Policy Research, Washington, 20.02.15) a pesar de esta hostilidad del establishment neoliberal europeo, el gobierno griego ha permanecido sereno, sin estridencias, presentando los datos que muestran el enorme daño de la políticas de austeridad en su pueblo, recurriendo en su argumentario a los valores que teóricamente Europa defiende como suyos, la democracia, el Estado del Bienestar y la justicia social, señalando la hipocresía de este establishment. Y, a pesar del enorme control de los medios –que alcanza dosis abusivas en España- la población europea ha podido captar la justicia de su causa, creando gran simpatía popular hacia los argumentos utilizados por Syriza, incluso por cierto, en Alemania, donde el porcentaje de la población alemana que deseaba expulsar a Grecia del euro ha pasado de ser mayoría a ser minoría. Ha sido este cambio que explica que incluso el Presidente de la Comisión reconociera en sus declaraciones que se ha hecho una gran injusticia al pueblo griego. Ello es un indicador del valor democrático y moral de las propuestas de Syriza, que han movilizado al pueblo griego en apoyo de su gobierno.


Las victorias de Syriza


Ha sido esta movilización popular, dentro y fuera de Grecia, lo que explica las divisiones del propio Eurogrupo que Syriza supo utilizar. Y consiguió grandes concesiones del Eurogrupo, ocultadas en la avalancha neoliberal mediática. Como señala James K. Galbraith (“Reading the Greek Deal Correctly”, Social Europe Journal), las concesiones (victorias de Syriza) incluyen:


1. el documento final separa la transferencia de fondos de las condiciones, aceptando algunas (que Syriza también consideraba justas) y rechazando otras. Es lo que en lenguaje mediático se refirió la aceptación del 70% de lo acordado con el gobierno griego anterior, y rechazo del 30%. Aceptación eran, por ejemplo, las medidas antifraude. Rechazo era la reducción de las pensiones y otras medidas que eran continuistas de las políticas de austeridad. En realidad, todas las medidas explícitas de austeridad que estaban en el documento firmado por el gobierno anterior fueron rechazadas, sustituidas por una ambigüedad (aceptada por la Comisión Europea) que permitía una flexibilidad de interpretación que no se permitía antes.


2. Se consiguió revertir la mayoría de medidas antisindicales que contribuyeron al deterioro del mercado laboral, aceptando el incremento del salario mínimo (retrasándose hasta septiembre su aplicación).


3. Se recuperó el concepto de soberanía, de manera que las políticas domésticas se asignaban al gobierno griego siempre y cuando fueran aprobadas por el marco definido por los límites de fiscalidad marcados por la Troika, redefinida como instituciones separadas, cuya autoridad quedaba delegada del Eurogrupo y de la Comisión y no como grupo de supervisores. Este cambio es más que semántico.


4. Una cesión clave fue que al gobierno griego no se le imponía el objetivo de alcanzar un 4,5% de superávit primario (lo cual le hubiera prohibido poder terminar con las políticas de austeridad), sin especificar un objetivo, permitiéndole que alcanzara el deseado por Syriza, el 1,5%.


5. Un mejoramiento del pago de la deuda, en los plazos y en los intereses, a desarrollar en posteriores negociaciones. En realidad, la negociación mayor es la venidera. Es cierto que no se consiguió la quita de parte de la deuda, pero no excluye la posibilidad de que se establezca una renegociación a nivel de Europa del problema de la deuda pública, que ha alcanzado unas dimensiones excesivas, consecuencia de los rescates bancarios que beneficiaron a unos pocos a costa de la mayoría de las clases populares.


En resumidas cuentas, Syriza ha iniciado un proceso de redefinición de Europa, con una enorme movilización popular en su país, en apoyo de esta redefinición. Y el gran pánico de la estructura de poder europea es de que el próximo paso en esta lucha se de en España. De ahí que las victorias de Syriza son también victorias de los pueblos de Europa. Estas victorias fueron las concesiones que detallo anteriormente. 


Naturalmente que eran concesiones dentro de un marco que viene definido por su permanencia en el euro, gobernado por las derechas neoliberales y socioliberales. Pero Syriza escogió presentarse como defensor de Grecia y de Europa, intentando iniciar un proceso de transformación de esta Europa. Se podría criticar a Syriza por no haber tenido preparado un plan B, que hubiera sido la salida del euro. Pero esta crítica ignora que la mayoría del pueblo griego quiere permanecer en el euro. Puede que cambie y la lección didáctica a la cual me refería al principio del artículo sea un paso en la dirección de cambiar el deseo de permanencia. Pero el gran dato de las negociaciones es que, a pesar del enorme desequilibrio de fuerzas, la movilización de un pueblo en apoyo de las demandas justas de su gobierno puede conseguir victorias en un proceso en el cual solo hemos visto el inicio de una larga lucha, pues es ahora cuando la parte difícil comienza. Ceder y caer en un desánimo es lo que la reacción desea. Lo que ha ocurrido en Grecia muestra que cuando la población se mueve, se pueden ganar batallas. Y también muestra la falsedad de los argumentos utilizados por los gobiernos Zapatero y Rajoy (y Mas en Catalunya) de que no hay alternativas. Incluso en un caso extremo, como el de Grecia, con un gran desequilibrio de fuerzas, se pueden desarrollar otras propuestas.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Si España va bien, ¿por qué a mí me va mal?



Manuel Lago.- Como era previsible, el discurso del presidente fue el mitin con el que se abre la larga campaña electoral que se va a extender durante todo el 2015. Siguiendo la lógica del discurso del Gobierno de los últimos meses, la economía ocupó el centro de su intervención porque el Gobierno considera que el inicio de la recuperación es su principal -sino única- baza electoral.
Pero el Partido Popular tiene un problema: mientras que el presidente realiza un discurso absolutamente triunfalista, la inmensa mayoría de los ciudadanos siguen siendo muy pesimistas sobre la situación económica. Según el último barómetro del CIS, menos del 1 % de los españoles creen que es buena, mientras que más del 99 % opinan que va de regular a muy mala. Más relevante es que tan solo 1 de cada 10 personas cree que las cosas han mejorado en el último año, porque es de este período del que ayer habló Rajoy poniéndolo como ejemplo de todos los países del mundo, que contemplan con envidia y asombro lo bien que van las cosas en España.
Esta contraposición entre las dos lecturas se podría expresar en una pregunta que asalta a una mayoría de ciudadanos: si todo va tan bien, ¿por qué a mí me va mal? Pues existen algunas razones que lo explican.
La primera es el «truco» temporal que utiliza el Gobierno, que se centra en los datos de los últimos meses, obviando que ya lleva gobernando más tres años. Y cuando se toma este período como referencia, la situación cambia de forma radical. En lo que llevamos de legislatura la variación acumulada del PIB es negativa, se han destruido más de un millón de empleos y hay 600.000 parados más.
La segunda es que la incipiente recuperación aún es débil: el PIB creció en el 2014 solo el 1,4 % y esa es una cifra tan baja que apenas se traslada a la vida de las personas. Hemos dejado de caer, pero el crecimiento aún no es lo intenso que necesitamos.
La tercera es que las variaciones positivas en algunas variables en los últimos meses son apenas perceptibles cuando los efectos negativos acumulados son enormes: algunas decenas de miles de nuevos empleos son una gota en el mar en un país en el que millones de personas han perdido empleo y tiene 5,5 millones de desempleados.
Por ultimo, estos tres años de Rajoy han agravado todavía más los costes que el 99 % de la sociedad está pagando desde el 2009, con un enorme deterioro en sus condiciones de vida y de trabajo, en sus salarios y en la protección social.
La recuperación es aún tan incipiente que no hemos avanzado ni un milímetro en el largo recorrido que nos queda para volver al nivel de vida que teníamos en el 2008.
La economía ha salido de la recesión, pero la inmensa mayoría de la sociedad española sigue sufriendo las consecuencias de la crisis. Para que la crisis sea historia aún falta mucho tiempo, un plazo que puede resultar fatal para las expectativas electorales de los que hoy nos gobiernan.

Manuel Lago, es economista del Sindicato Nacional de CC.OO. de Galicia.




martes, 24 de febrero de 2015

La ONU condena que España recorte derechos

Cinco relatores independientes de Naciones Unidas criticaron la reforma del Código Penal sobre delitos de terrorismo y la llamada “ley mordaza”, dado que “pueden cercenar los derechos fundamentales de los ciudadanos”.

Un grupo de expertos de la ONU pidió ayer al gobierno español del presidente Mariano Rajoy que retirara dos de sus más controvertidos proyectos legislativos, la conocida como “ley mordaza” y la reforma del Código Penal, porque “amenazan con violar los derechos fundamentales y las libertades” de los ciudadanos.

El pedido de Naciones Unidas llega después de que el Congreso de los Diputados español aprobó la semana pasada, con mayoría del derechista Partido Popular (PP) y en un procedimiento urgente, una reforma penal para reforzar la lucha contra el “terrorismo jihadista”.

“Confiamos en que España adopte todas las medidas necesarias para garantizar, en la legislación nacional, el ejercicio de los derechos fundamentales y las libertades públicas de conformidad con los estándares internacionales”, señalaron los expertos en un comunicado publicado en Ginebra. El texto lo firman cinco relatores de Procedimientos Especiales, un órgano independiente de la ONU que monitorea casos o temas concretos de derechos humanos.

Con respecto al Código Penal, señalan que “el proyecto de ley incluye definiciones amplias o ambiguas que abren el campo a una aplicación desproporcionada o discrecional de la ley por parte de las autoridades”.

Como ejemplo, los expertos destacan que se considere como “circunstancia agravante el hecho de que una serie de delitos pudieran ser cometidos en el contexto de una ‘reunión numerosa’”. “Se busca dar una base legal a este nuevo tipo de ‘circunstancias agravantes’ para aumentar la pena automáticamente en casos de manifestaciones. Esto es contrario al Derecho internacional, ya que podría tener un efecto disuasivo sobre el ejercicio de la libertad de manifestación pacífica”, subraya Maina Kiai, relatora sobre los derechos a la libertad de reunión pacífica y asociación.

También se proponen penas de prisión o multas como castigo a aquellas personas que difundan públicamente mensajes o consignas que inciten a la comisión de delitos de alteración del orden público o que sirvan para reforzar la decisión de llevarlos a cabo, lo que, en opinión del experto David Kaye, “conlleva serios problemas y, tal como están definidos los delitos, podría criminalizar a quienes convoquen a manifestaciones pacíficas”. Kaye es relator sobre la promoción del derecho a la libertad de expresión.

Asimismo, los expertos de la ONU coinciden en que “la definición de los delitos de terrorismo y las disposiciones relativas a la criminalización de los actos de “incitación y enaltecimiento” o “justificación’ del terrorismo”, “son excesivamente amplias e imprecisas”. “Tal como está redactada, la ley antiterrorista podría criminalizar conductas que no constituirían terrorismo y podría resultar, entre otros, en restricciones desproporcionadas al ejercicio de la libertad de expresión”, denuncia Kaye. “El proyecto de ley podría además permitir abusos en los controles y retiro de información disponible en Internet”, agrega.

Los especialistas advierten que “los derechos de manifestar pacíficamente y expresar colectivamente una opinión son fundamentales para la existencia de una sociedad libre y democrática”. En ese sentido expresan su preocupación ante unas reformas que pueden ser “una respuesta del gobierno y del Poder Legislativo a las numerosas manifestaciones que en los últimos años se han llevado a cabo en España”.

Sobre la Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como “ley mordaza”, la relatora Kiai señala que “vulnera la propia esencia del derecho de reunión pacífica, pues penaliza una amplia gama de actos y conductas esenciales para su ejercicio, limitándolo”. “Este proyecto de ley restringe de manera innecesaria y desproporcionada libertades básicas como es el ejercicio colectivo del derecho a la libertad de opinión y expresión en España”, añade por su parte el relator Kaye.

Asimismo, en lo que respecta al punto que reforma la Ley de Extranjería para permitir las llamadas “devoluciones en caliente” –expulsión automática– de los inmigrantes que llegan a España a través de las fronteras de Ceuta y Melilla, en el norte de Africa, indican que “podría permitir la deportación de personas bajo riesgo de sufrir torturas u otras formas de malos tratos, contrariando las disposiciones internacionales sobre derechos humanos”.
El comunicado también cuenta con la firma de Ben Emmerson, relator sobre la promoción y la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo; François Crépeau, relator especial sobre los derechos humanos de los migrantes, y Michel Forst, relator especial sobre la situación de las y los defensores de los derechos humanos. Las leyes cuestionadas por la ONU están siendo debatidas actualmente en el Senado y, de no sufrir modificaciones, entrarán en vigor a la brevedad.

Fuente: Página 12