viernes, 6 de febrero de 2015

La cara más antisocial del Gobierno del PP



Manuel  Lago.- E n el 2011 el gasto en prestaciones por desempleo alcanzó los 30.000 millones de euros. En el 2014 la cifra se quedó en 24.500 millones: en los tres años del Gobierno del PP los recursos destinados a proteger a las personas sin trabajo se han reducido en 5.500 millones de euros. Es el recorte en gasto social más elevado que aplicó el Gobierno de Rajoy: ha rebajado el 18 % el dinero de los desempleados.

Un bienintencionado podría pensar que se gasta menos porque hay menos paro. Pero, por desgracia para todos, esa no es la razón. En media anual hay 320.000 parados más que hace tres años, cuando el PP llegó al poder. Hay más desempleados, pero se destinan menos recursos para protegerlos, lo que deteriora gravemente la cobertura por desempleo.

Por un lado, son menos las personas que cobran prestaciones y por otro, la cuantía de la misma es, cada vez, más baja. En el 2011 la tasa de cobertura era del 70 % y ahora es del 57 %, lo que demuestra que aumentan los parados sin protección: más de dos millones de personas que están inscritas en las oficinas de empleo están excluidas de la cobertura.

La brutal cifra de paro, el alargamiento insoportable de la crisis, el peso creciente del paro de larga duración que agota prestaciones y los recortes del sistema aplicados con el RD Ley 20/2012, expulsan a muchas personas del débil, deteriorado y menguante sistema de cobertura que tenemos en España.

Menos gente protegida y con unas prestaciones más bajas, porque cada mes que pasa tienen menos peso las contributivas en favor de las asistenciales, los subsidios que tienen como referencia los 426 euros mensuales. Seis de cada diez cobran subsidio, una ayuda tan baja que sitúa de forma automática a las personas que lo reciben muy por debajo del umbral del riesgo de pobreza.

Pero tampoco la prestación contributiva es elevada. La bajada de los salarios y el recorte en los derechos aplicado en julio del 2012 están provocando una intensa reducción de la misma. En el 2014 el importe medio de la prestación contributiva fue de 815 euros mensuales, una cifra inferior en 50 euros a la media del 2011: después de tres años la prestación en lugar de subir, baja. En España los desempleados son los que están pagando el precio más alto de una crisis de la que no son responsables. El sufrimiento, el dolor, crece a medida que la situación de empleo se alarga. Y en nuestro país empieza a ser insoportable. Ya no es que 5,5 millones de personas se desesperan cada día buscando un trabajo que no encuentran, es que 3,4 millones, más de la mitad, son parados de larga duración.

Un Estado social, el Estado del bienestar que ya empezamos a añorar, aliviaría este dolor protegiendo a las personas que lo sufren. Pero ahora las prioridades del poder son otras: los miles de millones en los que el Gobierno del PP ha reducido el gasto en desempleo los ha destinado a pagar a la banca acreedora por la creciente factura de intereses de la deuda. O a financiar la injusta reforma fiscal. Rajoy es un Robin Hood al revés: le saca el dinero a los pobres para dárselo a los ricos.

Manuel  Lago, es economista del S.N. de CC.OO. de Galicia. 


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