miércoles, 25 de febrero de 2015

Si España va bien, ¿por qué a mí me va mal?



Manuel Lago.- Como era previsible, el discurso del presidente fue el mitin con el que se abre la larga campaña electoral que se va a extender durante todo el 2015. Siguiendo la lógica del discurso del Gobierno de los últimos meses, la economía ocupó el centro de su intervención porque el Gobierno considera que el inicio de la recuperación es su principal -sino única- baza electoral.
Pero el Partido Popular tiene un problema: mientras que el presidente realiza un discurso absolutamente triunfalista, la inmensa mayoría de los ciudadanos siguen siendo muy pesimistas sobre la situación económica. Según el último barómetro del CIS, menos del 1 % de los españoles creen que es buena, mientras que más del 99 % opinan que va de regular a muy mala. Más relevante es que tan solo 1 de cada 10 personas cree que las cosas han mejorado en el último año, porque es de este período del que ayer habló Rajoy poniéndolo como ejemplo de todos los países del mundo, que contemplan con envidia y asombro lo bien que van las cosas en España.
Esta contraposición entre las dos lecturas se podría expresar en una pregunta que asalta a una mayoría de ciudadanos: si todo va tan bien, ¿por qué a mí me va mal? Pues existen algunas razones que lo explican.
La primera es el «truco» temporal que utiliza el Gobierno, que se centra en los datos de los últimos meses, obviando que ya lleva gobernando más tres años. Y cuando se toma este período como referencia, la situación cambia de forma radical. En lo que llevamos de legislatura la variación acumulada del PIB es negativa, se han destruido más de un millón de empleos y hay 600.000 parados más.
La segunda es que la incipiente recuperación aún es débil: el PIB creció en el 2014 solo el 1,4 % y esa es una cifra tan baja que apenas se traslada a la vida de las personas. Hemos dejado de caer, pero el crecimiento aún no es lo intenso que necesitamos.
La tercera es que las variaciones positivas en algunas variables en los últimos meses son apenas perceptibles cuando los efectos negativos acumulados son enormes: algunas decenas de miles de nuevos empleos son una gota en el mar en un país en el que millones de personas han perdido empleo y tiene 5,5 millones de desempleados.
Por ultimo, estos tres años de Rajoy han agravado todavía más los costes que el 99 % de la sociedad está pagando desde el 2009, con un enorme deterioro en sus condiciones de vida y de trabajo, en sus salarios y en la protección social.
La recuperación es aún tan incipiente que no hemos avanzado ni un milímetro en el largo recorrido que nos queda para volver al nivel de vida que teníamos en el 2008.
La economía ha salido de la recesión, pero la inmensa mayoría de la sociedad española sigue sufriendo las consecuencias de la crisis. Para que la crisis sea historia aún falta mucho tiempo, un plazo que puede resultar fatal para las expectativas electorales de los que hoy nos gobiernan.

Manuel Lago, es economista del Sindicato Nacional de CC.OO. de Galicia.




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