martes, 31 de marzo de 2015

Las mujeres con discapacidad y las jóvenes padecen más la violencia de género

Imagen del minuto de silencio que se guardó ayer frente al Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre tras el último asesinato machista registrado en el municipio malagueño. / Jorge Zapata (Efe)
Berta Cao.- En un día negro más en términos de violencia de género, con con seis víctimas de violencia machista: dos mujeres asesinadas, en Alhaurín de la Torre y en Lleida; un caso muy probable  en Gibraltar, con dos menores también asesinados, y la mujer cuyo cadáver se encontró el domingo en un camino en Isla Cristina (Huelva), el ministro de Sanidad, Servicios  Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso, ha tenido a bien presentar un  estudio sobre la violencia de género, el segundo que presenta este año –mucho estudio para tan poca intervención- realizado, en esta ocasión, por el CIS. En un alarde de triunfalismo, muestra unos datos con mucha cocina en comparación con la UE y la Encuesta realizada por FRA (Agencia Europea de Derechos Fundamentales), para que el gobierno salga siempre bien parado.
Se trata de la Macroencuesta “Violencia contra la Mujer, 2015”, realizada por teléfono a 10.171 mujeres mayores de 16 años. Si bien es difícil que los datos nos sorprendan viendo cada día la realidad de la violencia de género, hay algunos que no dejan de ser preocupantes.
  • El 12,5% de las mujeres residentes en España, mayores de 16 años, ha sufrido violencia de género en algún momento de su vida.
  • En el 64,2% de los casos, también la han sufrido sus hijos e hijas menores de edad.
  • El 13% ha sentido miedo, alguna vez a lo largo de su vida, de sus parejas. Siguiendo las cifras de población del INE, estaríamos hablando de ¡2,5 millones de mujeres!
  • El 52% ha acudido a la policía, al juzgado o a algún servicio (médico, jurídico, ONG).
  • El 67,4% finaliza conscientemente la relación debido a la violencia de género.
  • El 77,6% han salido de la violencia, aunque no sabemos cómo.
Y los más alarmantes:
  • El 20,9% de las que denunciaron (aunque no se señala cuántas lo han hecho) retiran la denuncia.
  • El 12,4% han contando por primera vez su situación de víctimas a la entrevistadora que las ha llamado por teléfono.
  • El 25% de las jóvenes, y un 23,3% de las mujeres con una discapacidad igual o mayor al 33%, han sufrido violencia de género por parte de sus parejas o exparejas.
En el estudio se analizan también las consecuencias físicas y psicológicas. Así, el 42% de las mujeres víctimas de violencia de género ha tenido lesiones como consecuencia de los episodios de violencia física y/o sexual sufridos. El propio estudio indica que hablaríamos del 6,5% de la población femenina residente en España de 16 o más años. En el 7,6% de los casos se trata de lesiones graves: esguinces, luxaciones, quemaduras, fracturas, dientes rotos, lesiones internas… En cuanto a las lesiones psicológicas, el estudio afirma que “la angustia, las ganas de llorar sin motivo y la irritabilidad son algunos de los síntomas más comunes en las víctimas de la violencia de género.”
Todo esto,  y más, siempre señalando que peor es la media de la UE y, sobre todo, peor estábamos hace 4 años. Hasta aquí llega la “herencia recibida”. En fin…
El caso es que si cruzamos estos datos con los más recientes del Consejo General del Poder Judicial  y su informe “La violencia sobre las mujeres en la estadística judicial. Datos anuales 2014”, la cosa no mejora en absoluto.
En 2014 hubo un 1,5% más de denuncias que en 2103, un total de 126.742. Las órdenes de protección acordadas fueron el 57% de las solicitadas, 33.167. Por cierto, un 1,02% más que en 2013). Y las sentencias condenatorias alcanzaron un pírrico 51,2%.
Coches, balcones, sartenes o cojines, todo vale contra las mujeres. Como denuncia la Asociación Ve-la luz en las redes sociales, “Cada vez en más difícil localizar las noticias de las mujeres asesinadas en nuestro país” gracias a los distintos eufemismos con que nos vienen sorprendiendo los grandes medios de comunicación. Se habla ahora de mujeres que se caen por balcones, cadáveres encontrados, muertas en el hospital, caídas del coche. Hemos pasado del “encontrada muerta” a la mención de las distintas modalidades de asesinato, pero bajando tanto el nivel de información que si no buscamos bien no sabemos si se han caído o si se han tirado. ¡Ah, no! De suicidios no se habla. Deducimos pues que o se cayeron involuntariamente o las tiraron… Por tanto, se trata de asesinatos.
Sin embargo, empieza a costar esto de nombrar la realidad. Antes eran “muertas” –en lugar de asesinadas-, ahora ya ni eso. No parece muy complicado analizar que las formas de asesinar en los casos de violencia de género tiene una miríada de posibilidades, por no decir que todo vale. Y eso nos lleva a los atenuantes, los arrebatos, la enajenación transitoria, olvidando todo el proceso de eliminación psicológica previo. Un nuevo maquillaje de los datos reflejará que han “muerto” menos mujeres por violencia que con el gobierno anterior. ¿Se puede alcanzar mayor nivel de ruindad?
Con las ganas de gritar ¡Basta ya! posiblemente no vayamos a ningún lado, pero es hora de sumar todas las voces con aquéllas que reclaman ya un Pacto de Estado contra la Violencia de Género que mata más, sin duda alguna, que cualquier otro tipo de terrorismo, con la aquiescencia de partidos, gobiernos, presentes y futuribles, más preocupados por lo que no hay que por lo que es imprescindible hacer.

Berta Cao es consultora de género. Experta en políticas de igualdad y en conciliación y gestión de los tiempos.

Fuente: Isla Mujeres
 

lunes, 30 de marzo de 2015

Goberno do PP da Coruña: unha “axencia de colocación”



Manuel Monge*.- Diciamos nestas mesmas páxinas en febreiro de 2014 que “Dios” tamén debe demitir. Despois de moitos meses de investigación da Pikachu, derivación coruñesa da operación Pokémon, a xuíza Pilar de Lara chega á conclusión de que o goberno do PP da Coruña converteuse nunha axencia de colocación.

"A xuíza Pilar de Lara chega á conclusión de que o goberno do PP da Coruña converteuse nunha axencia de colocación".

Temos novos datos sobre “Dios” (o alcalde Negreira) e, segundo recolle o sumario da causa,  De Lara considera que Julio Flores, tenente alcalde e portavoz municipal do PP, “non actuaría aisladamente, sino que lo haría con el posible conocimiento y consentimiento de sus compañeros de gobierno, incluido el propio alcalde, don Carlos Negreira”.

A xuíza autorizaba á Axencia Tributaria e á Tesourería Xeral da Seguridade Social para acceder a datos de 54 persoas coa finalidade de “investigar el posible delito de tráfico de influencias y/o cohecho por la contratación de personas recomendadas, y la relación que pudieran tener con las empresa investigadas”. Para a xuíza, despois de escoitar unha conversa intervida entre José María Tutor, delegado de Vendex en Galicia, e Julio Flores, “se infiere que Tutor es conocedor de la existencia de una lista, de la que dispondría Julio Flores, para contratar a determinadas personas que podrían ser próximas por razones diversas a la nueva corporación, de tal forma que vendría a operar a modo de agencia de colocación de empleo, función, que desde luego no corresponde a los ayuntamientos, salvo que se haga de forma disciplinada, reglamentaria y sujeta a los principios de igualdad, mérito y competencia”.

O sumario recolle que nesa suposta axencia de colocación estarían tamén implicados, ademais do alcalde, outros membros do goberno municipal porque recibían copia dos correos electrónicos: “Esta no sería una actuación aislada por parte del teniente de alcalde, Julio Flores, sino que afectaría a otros concejales del Ayuntamiento de A Coruña como Francisco Mourelo, concejal de Deportes, o Miguel Lorenzo, concejal de Servicios Sociales, existiendo incluso conversaciones que alcanzarían al alcalde, Carlos Negreira”. Aparecen tamén outros membros do goberno como receptores deses correos electrónicos onde “se solicita la contratación de persoas o se adjuntan currículos”: Rosa Gallego, responsábel de Persoal e Martín Fernández Prado, de Infraestruturas.

"O sumario recolle que nesa suposta axencia de colocación estarían tamén implicados, ademais do alcalde, outros membros do goberno municipal porque recibían copia dos correos electrónicos"

A corrupción é evidente porque se colocaba a xente nas empresas do grupo Vendex e esta, a cambio, conseguía contratos do concello de millóns de euros: “Ya a lo largo de la investigación se revelaba la relación directa que existía entre la consecución de contratos y la contratación de persoas”, sinala a xuíza.

O sumario recolle quen eran as persoas recomendadas: “Tal como se ha constatado en las intervenciones telefónicas, las personas enchufadas son en ocasiones, parientes o amigos de los cargos y empleados públicos del Ayuntamiento o, en otros casos, se trata de personas afines al gobierno municipal”. Miguel Lorenzo xustificaba a política de enchufes: “Pedir trabajo para otras personas no puede ser un delito”.

Estamos ante feitos moi graves porque, segundo o Servizo de Vixilancia Aduaneira, Vendex operaba como “organizaciones criminales o de blanqueo de dinero” e o sumario recolle que “Flores estaba interesado en que Tutor contrate a varias personas en su empresa, para lo que les facilita sus nombres y sus teléfonos”. Julio Flores descualificaba á xuíza, manifestando que falar do concello da Coruña como unha axencia de colocación é “una auténtica chorrada”, propia dunha “mente con mucha fantasía“, “conjeturas novelescas” e “culebrón interminable”.

O tema non é novo porque no Pleno municipal de 28 de setembro de 2012 o PP rexeitaba unha moción do BNG para a constitución dunha Comisión Informativa Especial de investigación sobre as concesións outorgadas ao grupo Vendex. No Pleno de 14 de xaneiro de 2014 novamente o BNG pedía sen éxito as demisións e ceses dos cargos públicos e de confianza imputados. E outra moción no Pleno de febreiro de 2014 reiteraba esta petición de demisións; o PP votou en contra e o PSOE abstívose. 

Segundo conversas gravadas e que aparecen no sumario da causa, o alcalde Negreira tomou parte nos enchufes para colocar a persoas nas empresas dos grupo Vendex. Negreira foi interpelado polo BNG en varios plenos municipais sobre se coñecía a existencia destes presuntos enchufes, pero nunca respondeu. Con estes novos datos de corrupción, queda claro que o PP está máis preocupado en colocar a parentes e amigos nas empresas concesionarias de servizos municipais, que en levar adiante políticas de creación de emprego para solucionar o grave problema de máis de 22.000 parados que ten a cidade da Coruña. 

*Manuel Monge.- Exerceu como profesor de ensino medio. Foi concelleiro do BNG na Coruña do 2003 ao 2007, foi presidente da Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña. Colabora con artigos de opinión en diversos medios de comunicación.

Fonte: SERMOSGALIZA




La ciudad como espacio físico y mental





Beatriz Gimeno
Escritora y activista

Trabajo en el centro de Madrid y veo cambiar el paisaje urbano de un día para otro. Los antiguos comercios, tan antiguos como para ser centenarios, están cerrando y en su lugar los locales han sido ocupados por franquicias de ropa, de comida y por tiendas de souvenirs que son un monumento al feísmo. Siempre que veo abrir una nueva tienda de Zara me pregunto cuántas tiendas de Zara es capaz de absorber una ciudad y, en definitiva, una población. Y la respuesta es que muchas, porque las franquicias que se lo comen todo, no son sólo tiendas, son una manera de construir la vida que quieren para nosotros/as; son una buena manera de privatizar las ciudades, de destrozar el paisaje urbano, de estrechar las mentes, la imaginación, de levantar a nuestro alrededor murallas que nos impidan pensar y habitar otros espacios.
En enero entró en vigor la ley que ponía los alquileres de la mayoría de los comercios tradicionales a precio de mercado, a precio de especulación por tanto. Y eso ha hecho que muchos de ellos se vean condenados al cierre. En la calle Postas, en las calles aledañas a la Plaza Mayor y en la propia Plaza, eso ya ha comenzado a ocurrir y las tiendas de sombreros, de telas, de alpargatas, los ultramarinos…van dejando sus locales a la enésima franquicia de ropa de helados o de comida rápida; todas iguales, todas vendiendo lo mismo aquí que en Moscú, con la misma decoración aquí que en Pekín. La uniformidad es siempre la marca de cualquier multinacional que se precie. Que una calle de Madrid sea indistinguible de una calle de Praga es, para quienes gobiernan nuestras vidas y quieren hacer lo mismo con nuestras mentes, un valor.
Estas calles a las que ahora he vuelto para trabajar, son también las calles de mi infancia: Toledo, Postas, la Plaza Mayor, las calles Mayor y Arenal, Sol y por tanto el paisaje de mi memoria y de la memoria de muchos madrileños. Arrasan con las ciudades y también con nuestra memoria. Y es el neoliberalismo, sí, naturalmente. Un sistema económico al que el poder político le ha entregado el territorio, el paisaje, nuestras calles, para que las haga suyas. Las calles ahora son de quienes puedan pagarlas, y no hay ningún límite a ese poder. Aquí, si se paga, hay barra libre para la destrucción de lo que sea: cines, teatros, monumentos, paisajes, modos de vida, pequeños negocios familiares… Es el neoliberalismo, naturalmente, pero no sólo. Es este país inculto y son estos políticos hijos e hijas de esa incultura, de esa burrez, de este neofranquismo también. Porque neoliberales son los demás países europeos y el nivel de destrozo de nuestras ciudades sólo se da en aquellos que padecieron dictaduras. Neoliberal es Francia o Alemania y, sin embargo, es posible encontrar el mismo París, el mismo Berlín (no digamos ya las ciudades pequeñas) de hace 50 o 100 años.
Destruir los hábitats ciudadanos donde la gente habita, venderlo a las empresas, es una cuestión que nuestros políticos se toman muy en serio. Impedir que crezcan espacios comunitarios en donde puedan pensarse otras formas de vida, es prioritario para ellos; ocluir cualquier paisaje abierto con los anuncios de las marcas comerciales, convertir cualquier espacio habitable en un gran almacén…todo eso es importante para la racionalidad que pretenden imponernos. Convertir nuestras ciudades en lugares sólo habitables para las marcas significa arrasar la cultura, la memoria, la belleza, el sosiego, la capacidad de mirar o de sentirse parte de un lugar, y cambiarlo por el consumo sin más. Significa destruir la diversidad, significa uniformar, significa arrasar lo delicado, lo diferente, lo intangible y, sobre todo, lo que no tiene precio. El interés de esta gentuza inculta que nos gobierna es uniformar cualquier paisaje que abarque la vista para así uniformar experiencias, sentimientos, subjetividades…y conseguir que nos convirtamos en consumidores acríticos, en compradores domingueros de centros comerciales antes que paseantes de calles o de parques.
Nada de lo que ocurre en nuestras ciudades es un mal divino, ni una ley natural. Haber convertido la Gran Vía en un inmenso centro comercial no es inocente; como no lo es cerrar los cines para poner tiendas, o restaurar estaciones de tren para poner más tiendas, o desahuciar a la gente para hacer hoteles o entregar las aceras a los empresarios para que pongan sillas y mesas hasta impedir el paseo. Se trata de un desalojo masivo del patrimonio urbano, cultural y humano de las ciudades para entregarlo todo al saqueo por una parte, y para configurar también una realidad que permita que las marcas comerciales se introduzcan en los más recónditos espacios del paisaje urbano, pero también del pensamiento. Se trata de que nuestro ocio sea el consumo, de que paseemos entre marcas, de que cualquier actividad que realicemos sea negocio para alguien; de que no quede un resquicio para el ocio o el esparcimiento que no se pueda comprar. Se trata de que las empresas ocupen cualquier espacio físico posible y que ocupen así también nuestras vidas. Se trata de aculturizar a la gente, de que no existan los espacios colectivos, de que los vecinos y las vecinas sean visitantes en sus propios barrios, que se acostumbren a que no pueden opinar sobre lo que concierna a su ciudad, a su barrio o a su calle; se trata de que no haya espacios cooperativos ni comunes ni nada que no sea mercantilizable. Se trata de convertirnos en eternos realquilados de una ciudad para ricos, hostil y fea para la inmensa mayoría.
En realidad, se trata de borrar cualquier rastro de democracia y de participación allí donde esto se puede hacer sin llamar tanto la atención, porque en la medida en que nos acostumbremos a ser realquilados y no dueños solidarios de nuestros espacios más próximos, aquellos que más determinan nuestras vidas, nos sentiremos más indefensos, más sumisos, más inermes ante el poder; porque la manera en que se configuran las ciudades contribuye a configurar también nuestro marco mental. Las ciudades pueden ser espacios de cooperación o de individualismo; pueden ser espacios democráticos o autoritarios; en las ciudades puede decidir la gente o los bancos; pueden desarrollarse pensando en el bien común o en el bien de unos pocos; pueden crecer y cambiar para mejorar las vidas de sus habitantes o servir sólo para la especulación. Ellos tienen muy claro las ciudades que quieren y nos las tratan de imponer cada día. Reconquistar las ciudades que habitamos y convertirlas en nuestros espacios vitales tiene que ser posible y tenemos que hacerlo ya.