sábado, 7 de marzo de 2015

Todas las mujeres. Todos los derechos. Todos los días

Berta Cao.- Múltiples son los lemas con los que el Movimiento Feminista convoca este 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres. Múltiples son las necesidades de salir a la calle para reivindicar Igualdad, Derechos, Políticas de género, Participación… El fin de las discriminaciones que aún impiden la consideración y reconocimiento de las mujeres como ciudadanas de pleno derecho. La superación de la desigualdad como obstáculo que cercena la incorporación plena de las mujeres a todos los espacios del llamado ámbito público. La erradicación de todas las violencias que infringen a las mujeres y que humillan al conjunto de la sociedad.
Contra el patriarcado, ni un paso atrás. Están intentando llevarlo a cabo las mujeres que, en representación de las ONG’s  de mujeres y feministas, se reúnen estos días en Nueva York, en el Caucus internacional previo a la  59º sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer –Commision for the Status of Women (CSW59)-. Para la sesión, que se celebrará entre el 9 y el 20 de marzo, se convoca a los gobiernos de 193 países miembros de Naciones Unidas con el objetivo de evaluar los avances y obstáculos en la implementación de la Declaración y la Plataforma de Acción aprobados en la IV Conferencia Mundial de las Mujeres, celebrada en Beijing (China) en 1995.
Cada lustro se realiza una reunión de estas características, y en cada encuentro pierde un poco de lustre. Poca información tenemos aún, pero por la que llega de las participantes en el Caucus  los fundamentalismos políticos y religiosos están incidiendo en la formulación de una Declaración regresiva con relación a la de hace 20 años. Resulta que reconocer, a estas alturas, los derechos humanos de las mujeres y de las niñas puede ser un escollo. A partir de ahí, ¡cualquiera habla de igualdad de género, empoderamiento, derechos sexuales y reproductivos o mecanismos de igualdad…!
Sin nosotras no sois nada.  En Alemania, la ministra socialdemócrata de Familia, Manuela Schwesig, ha conseguido la implantación de una cuota de mujeres en los consejos de administración de las empresas que cotizan en Bolsa. Una presencia de un 30%, frente al 18,4% actual. Aquí, tan lejos de Alemania y con un gobierno tan sumiso a las políticas del gobierno Merkel, estamos en el 16,8% a pesar de tener una ley que desde 2007 señala que hay que alcanzar el 40% en 2015. Sólo el 26% de las empresas españolas cumplen la ley. Bueno… es la Ley de Igualdad, y según le pique al gobierno, se cumple o no, y gracias que no la han modificado vía Decreto Ley, funcionamiento habitual de este ejecutivo, como bien sabemos.
Contra las violencias del patriarcado y el capital. La salida a Bolsa de los grandes emporios de la prostitución en Alemania pueden ser el ejemplo claro del desprecio a las mujeres. Que los prostíbulos coticen en Bolsa es tan patético, tan lejano a la igualdad, como la incorporación de la prostitución en el Producto Interior Bruto (PIB) español desde septiembre pasado. Menos mal que la prostitución en España, como negocio, no está regulado por ley. En fin, que el leitmotiv de este gobierno “De lo no legal tomo lo que quiero, y de lo legal elimino lo que no me conviene” se hace patente en los temas relacionados con las mujeres.
A la lucha, que somos muchas.  Los recortes en cuanto a violencia de género están afectando sólo a las políticas de prevención, atención y reparación, no a la cantidad de mujeres víctimas. En lo que va de año han sido asesinadas ocho mujeres, no lo olvidemos. El desprecio del gobierno con las víctimas se escenifica en el caso de Ángela González Carreño. Hace siete meses que la ONU condenó a España por desproteger a su hija, con la consecuencia del asesinato de la niña a manos de su padre, y el gobierno aún no se ha puesto en contacto con ella para explicarle cómo va a reparar el daño sufrido y cómo va a poner en marcha las medidas recomendadas por el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
Sin nosotras no hay democracia. Y en el Consejo del Poder Judicial no la hay una vez que nombra a un magistrado para presidir el tribunal superior de Murcia que está 1.160 puestos por debajo de la candidata a la que correspondería optar por mérito, autoridad y capacidad.
Mientras, la Organización Internacional del Trabajo ha publicado un estudio que indica que, si se toma como referencia la capacidad humana (educación, experiencia, dedicación horaria…), las mujeres españolas deberían cobrar un 2% más que los hombres. ¡Y nosotras reclamando igualdad salarial!
Las mujeres no somos moneda de cambio, somos el cambio.  Ahora que se habla tanto de que estamos en el tiempo del cambio, recojo este último lema que, como los anteriores,  pertenece a las convocatorias que las organizaciones feministas realizan con motivo de este 8 de Marzo para recordar que la sociedad sin las mujeres no se desarrolla, no es democrática, no hay libertad.  Ni dignidad.
 
Berta Cao es consultora de género. Experta en políticas de igualdad y en conciliación y gestión de los tiempos.

Fuente: Islamujeres

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