sábado, 30 de mayo de 2015

El final de un personaje

"La desesperación de Aguirre visibiliza mejor que nada el ocaso no sólo de un partido, sino de toda una época. Lo mejor que puede hacer Aguirre es marcharse y dejar que otras personas hagan de una vez otra política, buena política", afirma la autora.

*Beatriz Gimeno.- Aunque el PP ha perdido cientos de miles de votos en Madrid por sus políticas, por el hartazgo de la gente y por la emergencia de otras opciones que han sabido ganarse a pulso la confianza de los votantes, la diferencia de votos, inesperada, entre Aguirre y Cifuentes y que han dejado a la primera fuera de la alcaldía, esa se la ha ganado a pulso Esperanza Aguirre en las dos semanas que ha durado la campaña electoral. Poca gente podía predecir cuando la campaña estaba empezando la manera en que ésta iba a terminar para Aguirre. Al fin y al cabo, cuando se presentó, y no siendo precisamente la preferida de Rajoy, lo hizo porque ella misma y su partido la veían como imbatible, como la única que podía conservar el Ayuntamiento para el PP. No sólo no lo ha , sino que ha perdido humillantemente su particular batalla contra Cristina Cifuentes. El caso de Aguirre, o como puede una persona pasar de ser una triunfadora a una caricatura de sí misma en quince días, puede que se convierta en un caso de estudio para el futuro.
Esperanza Aguirre es una mujer rica, privilegiada desde la cuna, que considera que todo le es debido por nacimiento; se relaciona con la gente como se debe relacionar con el servicio (llama a todo el mundo de tú y les trata como si fueran niños), está falta de la más mínima empatía humana, es inculta y lo lleva a gala, autoritaria y no muy inteligente, aunque sí tiene olfato político. Y con estos mimbres se ha creado un personaje que, sorprendentemente, caía bien a mucha gente y que le ha durado muchos años. Podríamos decir que ese personaje, que se ha ido bandeando mejor que bien por lo más proceloso de la política, no ha podido sobrevivir a este momento, en el que se exige una política que de verdad resuelva los problemas de la gente. Cuando la política ha dejado de ser el espectáculo en el que el Partido Popular la ha convertido y se está desgajando a trozos de pura putrefacción, es cuando Esperanza Aguirre aparece claramente como lo que siempre fue, una especie de caricatura, un personaje despreciable.
Aguirre, señora bien de toda la vida, condesa consorte que habita en un palacio, se trasmutó en una señora de barrio, castiza y chulapona, que mucha gente sentía cercana;  y hay que reconocer que en eso tuvo éxito. Al fin y al cabo, el personaje de alcurnia que lejos de comportarse de manera estirada se comporta, aparentemente, como el pueblo, tiene una larga tradición entre la monarquía y la nobleza de este país. Recordemos que también es así el rey Juan Carlos, al que le ha pasado exactamente lo mismo que a Aguirre. Si en el Reino Unido, por ejemplo,  la familia real parece que se ha metido un huevo en la boca, aquí por el contrario los borbones se han jactado siempre de hablar y actuar como todo el mundo; si me apuran incluso peor que todo el mundo. Ser muy castiza, en el caso de Aguirre, consiste en ser capaz de bailar chotis, pasear por la verbena, ir a los toros, contar chistes verdes, llamar a todo el mundo de tú, mostrar una (falsa) cercanía con todo tipo de gente, gustar de los huevos fritos más que del caviar, y sobre todo no ser culto ni parecerlo; es importante que se note que se está mucho más a gusto con Norma Duval, por poner un ejemplo,  que con un renombrado filósofo o con una poeta. La cultura, para estos castizos de pacotilla siempre es sospechosa. Se trata de mostrar que se es, no ya como todo el mundo, sino más bien como nos imaginamos que es todo el mundo; y eso a pesar de que se duerma en un palacio y se acumulen los ceros en la cuenta corriente.
Esta ficción populachera puede mantenerse mientras todo sea bailar chotis y contar chistes verdes y para ello es importante que la gente esté con ganas de baile. Pero cuando la tercera parte de la ciudadanía vive en la pobreza, cinco millones de personas no encuentran trabajo y la mayor parte de la población vive angustiada por no tener empleo o no ganar suficiente como para vivir, entonces la campechanería desbocada choca con su límite. Y Aguirre no se dio cuenta de eso.  El personaje pasó sin solución de continuidad de decir simplezas que la gente reía a decir barbaridades que la gente aborrecía; de comerse un cocido en una tasca a descubrirse que ganaba un fastuoso salario por no hacer nada; de vestirse de chulapa a acusar a Manuela Carmena, relatora de la ONU, de ser una terrorista. Con la gente viviendo en una situación de precariedad insoportable, con tanta gente privada de los derechos humanos básicos, el personaje de Aguirre comenzó a resultar más que cargante, aborrecible. Cuando la ciudadanía lo que quiere es escuchar soluciones y propuestas para las cosas que nos importan de verdad porque nuestra vida va en ello, como la vivienda o la posibilidad de tener o no un trabajo digno, que alguien base su discurso político a la alcaldía de Madrid en una ETA desaparecida o en un país latinoamericano que a la mayoría le da igual, terminó por resultar insoportable. Y si a un discurso político vacío e inconsistente le sumas unas formas que ya no hacían ni pizca de gracia, Aguirre se daba la puntilla a sí misma.
Después de querer ocultar a los mendigos en un país en el que mucha gente tiene miedo de quedarse en la calle; después de afirmar que la prestación por desempleo permitía irse de vacaciones en un país con 5 millones de parados la mayoría de ellos sin prestación…la prepotencia de señora rica de toda la vida que usa Aguirre, fue a estrellarse con una señora mayor, pacífica, moderada, inteligente, empática, no ambiciosa y con varios premios en su haber por su defensa de los derechos humanos. Por muy injusto (e incluso delictivo) que resulte, no es lo mismo acusar a un perroflauta de ser de ETA (el PP lleva años acostumbrando a este país a ese tipo de bajezas morales) que hacer lo mismo con una ex jueza del Tribunal Supremo que cae bien a todo el mundo. Ahí fue cuando a Esperanza Aguirre su propio personaje se le fue de las manos. Y a partir de ahí,  después de conocido el resultado de las elecciones y ante el estupor de todo el mundo, Aguirre entró en barrena. Acostumbrada como debe estar  a mandar y a que todo el mundo le ría las gracias, no ha debido darse cuenta de que la gente no es tan idiota como ella piensa y que no estamos para bromas. Sus ataques desaforados contra Manuela Carmena no sirvieron para poner el foco sobre la ex jueza, sino sobre sí misma; sólo sirvieron para visibilizar a una mujer privilegiada echando espumarajos por la boca con tal de no perder ni un ápice de sus privilegios. Y desde ahí ha sido un no parar,  hasta el punto de que Aguirre parece haber perdido no ya su olfato político, sino la cabeza. Los días siguientes a su derrota no nos ha dejado descansar un solo día. Tan pronto quiere pactar con Carmona para salvar la democracia occidental, como quiere pactar con Carmena a pesar de ser ésta de ETA un minuto antes, como encuentra unos Soviets fantasma en el programa de Ahora Madrid o insulta a los votantes de esta coalición.
Su olfato ha desaparecido, no ha sabido verse a sí misma con los ojos con los que la estamos viendo los demás. No ha sabido ver el hartazgo de la gente con el PP, la indignación por sus comportamientos prepotentes, las ganas de cambio, y no sólo de cambio político, sino también de cambio ético, que tiene esta sociedad. No ha sabido ver que la gente necesita esperanza y que alguien les hable de justicia social y de igualdad,  porque llevamos años sufriendo el despotismo de un partido que no sólo aplica las injustas e ineficaces políticas que ordena la Troika, sino que ha robado a manos llenas, ha malversado, prevaricado, delinquido y, por si fuera poco, lo ha hecho con una suficiencia insufrible. La desesperación de Esperanza Aguirre es la de los privilegiados que se resisten con uñas y dientes a perder su posición de privilegio. La desesperación de Aguirre visibiliza mejor que nada el ocaso no sólo de un partido, sino de toda una época. El momento que se abre tiene que ser mucho mejor. Lo mejor que puede hacer Aguirre es marcharse y dejar que otras personas hagan de una vez otra política, buena política. 

Beatriz Gimeno .- Activista social, feminista, por la diversidad sexual y por los derechos de las personas con discapacidad. Ha publicado dos libros de relatos, dos novelas, tres ensayos y dos poemarios. Escribe habitualmente en elplural.com, elciudadano.cl, pikaramagazine.com o eldiario.es, así como en otros periódicos y revistas.

Fuente:  eldiario.es

 

viernes, 29 de mayo de 2015

A fachada da Mariña


*Manuel Monge.- Nas próximas semanas rematarán as obras na Mariña e abrirase un novo espazo público. É hora de levantar a vista e contemplar o que é a postal da cidade: as galerías da Mariña. Grazas a elas somos coñecidos como a Cidade de Cristal, pero esquecemos que a fachada da Mariña constitúe un dos monumentos máis importantes da cidade, que desde hai anos presenta un aspecto lamentábel coa proliferación de letreiros.

Non é un tema novo porque no pleno municipal de abril de 2001 o BNG solicitaba un modificativo de crédito de 200 millóns de pesetas para un programa urxente de axuda á conservación das galerías de madeira. Xa en 2006, o arquitecto Alberto Unsaín falaba da desidia municipal nas arcadas da Mariña: “Están destrozadas con tanto cartel e con tanto anuncio de menú del día. Los letreros allí quedan irrespetuosos”. E aí continúan. Hai que recuperar este monumento que puña en valor en 1987 o arquitecto Xosé Lois Martínez Suárez co seu libro As Galerías da Mariña 1869-1884.

Non podemos repetir o lamentábel espectáculo da praza de María Pita, ocupada por un montón de chirimbolos, que tapan a perspectiva das arcadas. Tomemos exemplo doutras cidades monumentais como Salamanca, onde retiraron hai anos os toldos pegados ás fachadas. É positiva a iniciativa de asociarse dalgúns empresarios de hostalería da zona da Mariña para mellorar os seus negocios, homoxeneizar o mobiliario e amañar os soportais, que están moi deteriorados, pero o prioritario é poder contemplar na súa totalidade o monumento da fachada da Mariña, libre de toldos e letreiros. Aínda estamos a tempo.

*Manuel Monge.- Exerceu como profesor de ensino medio. Foi concelleiro do BNG na Coruña do 2003 ao 2007, foi presidente da Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña. Colabora con artigos de opinión en diversos medios de comunicación.

Acumulando fuerzas

*Manuel Lago.- Entre las muchas claves que encierran los resultados de las elecciones del domingo están las que se relacionan con lo que se denominan las fuerzas emergentes, especialmente en el ámbito de la izquierda. La fundamental es que las candidaturas que se presentaron bajo la fórmula de unidad popular obtuvieron resultados mucho mejores que las presentadas por partidos. Los éxitos de Ahora Madrid, Barcelona en Comú y especialmente de las mareas contrastan con los buenos pero discretos resultados de las candidaturas de partido en las comunidades autónomas.

El mensaje es alto y claro. Una parte no menor de la ciudadanía ha decidido trasladar su indignación a las instituciones transformando la movilización social en representación política, ganando poder para cambiar la realidad. Y para eso el instrumento más útil es la lista unitaria de ciudadanos con el apoyo de los partidos y los movimientos sociales. Un dato lo demuestra: apenas la mitad de las personas que escogieron la papeleta de Manuela Carmena para el Ayuntamiento de Madrid votaron por la lista de Podemos a la Comunidad de Madrid. La expresión social y política de la resistencia a las políticas de austeridad y recortes es plural y por eso solo alcanza su máximo potencial electoral si se consigue la convergencia de todos en una lista compartida.

Galicia está en la vanguardia de ese proceso. Primero con AGE, que con su enorme éxito en las elecciones del 2012 abrió un camino por el que ya avanzan otras fuerzas. Y ahora con las mareas, un paso más en ese proceso de construcción de una alternativa popular a las políticas antisociales. La marea empezó a subir en las elecciones autonómicas del 2012, antes que en ningún otro lugar del Estado, y por eso alcanza precisamente aquí, especialmente en A Coruña y Santiago, su nivel más alto.

Es cierto que se trata de listas municipalistas, con nombres, orígenes y características diferentes, pero también que son la manifestación concreta de una profunda pulsión de cambio que va mucho más allá de lo local. Unidad para el cambio que será imparable si se suman al proceso de forma decidida las organizaciones y los movimientos sociales que han protagonizado las movilizaciones, desde las plataformas antidesahucios hasta las que defienden la enseñanza pública, la sanidad o los servicios sociales. Todos estos movimientos necesitan representación en las instituciones con fuerza suficiente para dar una respuesta positiva a sus demandas, pero también las alternativas electorales de los que quieren un modelo de sociedad distinto tienen que apoyarse en los procesos de movilización social y en quienes los representan.

La ilusión y la esperanza con las que muchos votaron las candidaturas unitarias, y por lo tanto los auténticos protagonistas de su éxito, se merecen que ningún sectarismo impida una fórmula similar en las elecciones generales del otoño próximo.

*Manuel Lago.- Economista especializado en mercado de trabajo, economía pública y política industrial, trabaja en el gabinete confederal de CC.OO. y es profesor asociado de Estructura Económica y Social de Galicia en la Escuela de Relaciones Laborales de la UDc. Es miembro del Foro Económico de Galicia y del Consello Económico y Social. Participó en varios libros colectivos sobre la economía de Galicia y es colaborador de V Televisión y La Voz de Galicia, donde escribe una columna semanal desde el año 2009.
Fuente: La Voz de Galicia
 



jueves, 28 de mayo de 2015

La noticia de los últimos tiempos

Ángel Guerra Cabrera
Cuba será excluida muy probablemente esta semana de la espuria lista estadunidense de países patrocinadores del terrorismo y ya el gobierno de ese país otorgó licencia a un banco para abrir la cuenta de la actual sección de intereses y futura embajada cubana en Washington.  Bien por Obama.
La noticia de los últimos tiempos es el enorme éxito de la política exterior de La Habana y su modélico desempeño en el diálogo con Estados Unidos para restablecer relaciones diplomáticas. Resultado de una política de principios y una gran acumulación cultural y política  desde el triunfo rebelde de 1959.
Cuba debió inventar cómo construir el socialismo en un país pobre y subdesarrollado con menos habitantes que la ciudad de México y menor extensión que cuatro de los estados de la federación. Cómo hacerlo bajo una guerra no declarada de la vecina potencia del norte, que aun no concluye puesto que se mantienen intactos el bloqueo, incluida la prohibición de utilizar el dólar en las transacciones cubanas y la amenaza de sanciones  a entidades de otros países que comercien con ella. También, la prohibición de comprar nada que no sean alimentos en el mercado estadunidense y de vender allí producto alguno.
Continúan los millonarios fondos para el “fomento de la democracia en Cuba”, eufemismo que designa los planes subversivos del orden revolucionario, incluyendo los honorarios de la mercenaria contrarrevolución. Prosiguen miles de horas de transmisiones ilegales y ponzoñosas al territorio cubano pagadas por el contribuyente estadunidense. Permanece la Base Naval de Guantánamo, territorio ilegalmente ocupado, impuesto en la intervención militar estadunidense de 1898. La lista es larga.
Es fácil comprender la audacia política que exige restablecer relaciones diplomáticas con la gran potencia en ese cuadro tan asimétrico, donde Cuba no tiene apenas concesión alguna que hacer puesto que ni es el agresor, ni el bloqueador, ni el que mantiene planes para cambiar el régimen de aquella, ni ocupa  allí territorio, ni amenaza su seguridad nacional.
Precisamente lo más relevante del proceso negociador es que La Habana no ha hecho, y seguramente no hará, ni una concesión en lo que concierne a su soberanía y principios revolucionarios. Allí está el contundente rechazo del gobierno de Raúl Castro al decreto presidencial estadunidense declarando a Venezuela una amenaza a la seguridad nacional.
En los últimos dos años hemos visto a Cuba crear un modelo novedoso y útil para los países del tercer mundo de conducir las negociaciones con Estados Unidos constructivamente pero sin dejar de ser la revolución que ha sido. Como ha explicado Raúl desde que anunció el 17D el acuerdo a que había llegado con el presidente Obama, “falta resolver lo fundamental”, que es el levantamiento del bloqueo, razón por la cual este será un proceso largo y complejo.
El presidente de Cuba descolló en la Cumbre de las Américas. Allí donde Maduro, Correa, Cristina, Dilma, Evo y los caribeños dieron muestras notables de  inteligencia e independencia, mientras el partido mediático intentaba proyectar a Obama como la única estrella.
Qué decir de las deferencias hacia el mandatario cubano en Argelia, Rusia y el Vaticano, donde el Papa Francisco, contra la costumbre, lo recibió en domingo y se les vio gran empatía en casi una hora de plática, que el pontífice no dedica usualmente a ningún jefe de Estado. Un anuncio de lo que será su próxima estancia en la isla. Sin olvidar la visita de Hollande a Cuba, primer presidente francés en hacerlo.
Subrayo la diestra actuación de Josefina Vidal, encargada de Estados Unidos en la cancillería cubana, y su delegación, en las conversaciones con la subsecretaria Roberta Jacobson y relación con la prensa. El nombre de la cubana fue el segundo tema entre los diez más comentados vía Twitter en Washington al concluir las pláticas de la semana pasada.
Para los periodistas estadunidenses fue una revelación ver la desenvoltura de sus pares de los medios públicos cubanos. De la joven Cristina Escobar dijo Bloomberg que se comportó “como la élite de veteranos reporteros que tienen una silla en esta sala”. A la editora de Cubadebate Rosa Miriam Elizalde, una representante de CBS le comentó: “no esperaba que Cuba fueran ustedes”, que están outside the box. “Es que Cuba ha estado siempre fuera del molde -respondió Elizalde, solo que ustedes acaban de enterarse”. Por cierto, son muy sabrosas sus notas desde Washington 


Twitter: @aguerraguerra