jueves, 14 de mayo de 2015

Denuncia ante la UNESCO en 1954 de la persecución del idioma gallego por el Estado Español.





El presente informe está determinado por una fe y también por un deseo: la fe en que la UNESCO es el único órgano sensible a los problemas vivos de la cultura universal y el deseo de que los componentes de la UNESCO tengan conocimiento de un agudo problema cultural que afecta a más de cuatro millones de gallegos.

Movidos por tal fe y por tal deseo, los cientos de miles de gallegos que vivimos como emigrados en el Continente americano queremos dirigirnos a los miembros personales de la UNESCO para denunciar, ante su conciencia humana y su sensibilidad de hombres representativos de los puros valores de la Cultura, un hecho repudiable que desde hace 18 años y en pleno Occidente de Europa hiere cruelmente nuestros sentimientos entrañables de pueblo.

He aquí, formulada escuetamente, nuestra denuncia y las causas en que se fundamente:

El Estado español viene ejerciendo desde 1936 una tenaz acción prohibitiva sobre el cultivo de las lenguas regionales dotadas de tradición cultural genuina. La lengua gallega y lo mismo la catalana, poseedoras una y otra de rica y nobilísima tradición literaria, cuyos orígenes se remontan a los tiempos mismos de la formación de las culturas romances, son objeto de rudas prohibiciones por parte de los organismos estatales que regulan la vida cultural del país.

Para esclarecer y precisar el verdadero alcance de esta actividad prohibitiva, de esta acción anticultural del Estado español, queremos documentarla con algunos hechos fehacientes escogidos al azar. Antes, sin embargo, señalaremos tres características de tipo general respecto al funcionamiento de esta acción negativa y que concretamos así:

a)      En primer lugar, el carácter absoluto del control que el Estado ejerce sobre la vida cultural.  No puede publicarse nada, absolutamente nada, que no sea previamente examinado y autorizado por la censura estatal. Ni un libro de versos, ni de arte, ni de filosofía, ni de economía, ni una novela, ni un libro de cuentos –aunque se trate de cuentos infantiles- puede publicarse sin ser enviado previamente el original a la censura –por duplicado- para que ésta autorice o deniegue su publicación.

b)      En segundo lugar, el carácter totalmente arbitrario de la censura. Ni el autor ni el editor de un libro tienen normas objetivas  a qué atenerse. La decisión del censor, se rige pura y simplemente por su apreciación personal o por consignas internas de la censura, a las cuales el autor y el editor son ajenos.

c)       En tercer lugar, el carácter gubernativo y no legal de la mayoría de las prohibiciones. Muchas de las prohibiciones no constan en ninguna ley escrita y promulgada. Son simples órdenes de la Autoridad gubernativa. Mas dado el carácter dictatorial del actual Estado español, las órdenes gubernativas tienen en aquel país toda la fuerza ejecutiva y coercitiva de una ley, con la desventaja para el ciudadano de que son para él inapelables. La ley escrita establece obligaciones pero a la vez garantiza derechos. La “orden gubernativa” establece solamente obligaciones sin derechos ni garantías. Esto quiere decir que en la España de hoy los problemas de la vida cultural se rigen con el mismo criterio gubernativo –es decir, puramente autoritario- con que se rigen los problemas del orden público.

Estas tres características generales del funcionamiento de la censura estatal, se ejercen con todo su poder negativo sobre el desarrollo cultural de las lenguas regionales. Unos cuantos datos concretos bastarán para hacerlo evidente:

1.- La prohibición de publicar revistas o periódicos culturales o informativos en lenguas catalana, gallega o vasca. No hay ninguna ley que lo prohíba por escrito, pero el organismo estatal correspondiente –en este caso la Dirección General de Prensa- no lo autoriza, y su denegación es inapelable.

En fecha reciente, el poeta catalán Carles Riba gestionó del Ministro de Información y Turismo, Sr. Arias Salgado, la autorización para publicar una revista cultural en catalán. Apoyaba la petición una jerarquía del Estado, el Director General de Enseñanza Universitaria, señor Pérez Villanueva. El Ministro declaró que él no tenía “facultades” para autorizare la publicación de una revista cultural escrita en catalán y que “tan solo podía prometer que trasladaría la petición al Consejo de Ministros”, sin que hasta la fecha haya obtenido resultado alguno dicha gestión.

2.- A la prohibición de publicar revistas o periódicos en lengua gallega o catalana, se añadió la de publicar artículos o noticias en dichas lenguas. Los periódicos de Galicia, aunque escritos en castellano, solían publicar colaboraciones en gallego. El actual Director General de Prensa, D. Juan Aparicio, envió una circular a todos  los Directores de los periódicos de Galicia, prohibiéndoles terminantemente el uso de la lengua gallega. Lo mismo hizo, naturalmente, con los periódicos catalanes.

Este ciego rigor restrictivo da lugar a contrastes tan violentos como el siguiente: el día 25 de Julio, fiesta del Apóstol Santiago, es el día que todos los gallegos del mundo celebran como el “Día de Galicia”. En este mismo año 1954, mientras los tres millones de gallegos que viven en la propia Galicia no pudieron leer ni una sola línea escrita en su idioma en los periódicos del país, nosotros los que vivimos en la Argentina, en el Uruguay, en México, en Venezuela, en el Brasil, en EE.UU., etc., es decir, los que vivimos en países ajenos, hemos tenido la emoción de leer periódicos, revistas, escuchar conferencias y emisiones de radio en nuestro propio idioma. Y no solo en publicaciones o actos organizados por las colectividades gallegas, sino que en varios periódicos argentinos hemos podido leer artículos escritos en gallego y dedicados a la conmemoración de la gran Fiesta de los gallegos. El derecho a usar nuestra lengua, que en Galicia senos niega por el Estado español, nos es reconocido espontáneamente en el extranjero.

3.- La prohibición de emplear la lengua gallega en conferencias o actos culturales. En Galicia existe desde 1905 la Real Academia Gallega, cuya misión oficial es, precisamente, velar por la pureza idiomática de nuestra lengua. El día 30 de diciembre de 1951 se celebró en la ciudad de Vigo la recepción del académico Sr. Gómez Román. De acuerdo con el Reglamento, el discurso de ingreso y la respuesta que la Academia le encomendara el Sr. Otero Pedrayo, debían ser leídos en el acto de recepción. Ahora bien: como dichos discursos habían sido escritos en lengua gallega y el Gobernador Civil de Pontevedra prohibió terminantemente el uso de dicha lengua, se vieron obligados ambos académicos a quebrantar el Reglamento y pronunciar dichos discursos improvisados en castellano. Un Gobernador civil le prohíbe a la Real Academia Gallega que utilice la lengua para cuyo cultivo y estudio ha sido fundada hace ya 50 años.

4.- La prohibición de publicar traducciones de lenguas modernas al catalán, al gallego o al vasco. Las obras de Dickens, de Balzac, de Tolstoi, de Foulkner, de Mauriac o de cualquiera otro novelista universal no pueden ser publicadas en lengua gallega; lo mismo ocurre con los versos de Shelley, de Verlaine o de Rilke, o con las obras filosóficas de Bergson, de Husserl, de Heidegger, de Bertrand Russel y de todos los demás filósofos modernos o contemporáneos. En esto la prohibición de la censura funciona de modo automático. A una lengua como la gallega, que en plena Edad Media aportó a la cultura europea una de las grandes creaciones líricas de la cultura occidental, se le niega el derecho a entrar en contacto con las creaciones modernas de esa misma cultura.

Un joven escritor de Pontevedra, Sabino Torres, creyendo que su condición de falangista y sus excelentes relaciones personales con diversas jerarquías del Estado le permitirían la publicación de una breve antología de la poesía alemana traducida al gallego (con algunos versos de Hölderlin, Heine, Dehmel, Rilke, Miegel y Werfel), se dispuso a intentarla en 1951. Inmediatamente la censura ordenó que fuese intervenida la edición en la misma imprenta e inició un expediente de responsabilidades contra el editor.

5.- La prohibición categórica a los maestros de enseñanza primaria de utilizar en ningún momento la lengua gallega. Se comprenderá la monstruosidad pedagógica de esta prohibición con solo tener en cuenta que el 70% de la población escolar gallega es absolutamente rural, es decir, está formada por niños que acuden a la escuela sin hablar ni conocer otra lengua que la gallega.

6.- Idéntica prohibición que la anterior a los sacerdotes impidiéndoles utilizar la lengua gallega en los sermones, a pesar de la obligación canónica de predicar el Evangelio en la lengua de los fieles. Mientras estudian la carrera y permanecen internos en el Seminario se les prohíbe incluso que lo hablen entre sí en las conversaciones privadas.

7.- A todas estas prohibiciones hay que añadir el hecho de que en ninguno de los centros de enseñanza de Galicia, incluida la Universidad de Santiago de Compostela, se enseña la lengua y la literatura gallega.

También es necesario hacer notar que el Seminario de Estudios Gallegos, entidad cultural que se fundó en 1923 y que vino desarrollando una importante labor investigadora y divulgadora de los problemas fundamentales de la vida y de la historia de Galicia, con la que dio gran impulso y sólido prestigio cultural a la lengua gallega, fue suprimido autoritariamente en 1936. Cuando años más tarde algunos profesores extranjeros, como el antropólogo portugués Santos Junior, preguntaron al Ministro señor Ibáñez Martín por el Seminario de Estudios Galegos, elogiando a la vez la importante labor que realizaba, el Ministro decidió crear un organismo sustitutivo del antiguo Seminario. Para ello recabó el asesoramiento del señor Sánchez Cantón. Entre los dos decidieron crear un Instituto P. Sarmiento de Estudios Gallegos que funciona desde 1944. La “jefatura” de este Instituto le fue encomendada al Sr. Sánchez Cantón, gallego de nacimiento cuyo servilismo moral le llevó a aceptar la humillante prohibición de utilizar la lengua gallega en las publicaciones del Instituto de Estudios Gallegos, como puede comprobarse consultando la colección completa de los “Cuadernos de Estudios Gallegos” publicados por dicha institución.

Estos son los hechos que motivaron nuestra denuncia.

En nombre de unos derechos humanos a los que ningún miembro de la UNESCO puede permanecer insensible, apelamos al sentimiento de responsabilidad cultural que su alto papel representativo les impone, no para pedirles acuerdos condenatorios tomados oficialmente por la UNESCO, pues sabemos que la dificultad de tales acuerdos es superior a la voluntad individual de las personas que lo integran, pero si para pedirle a cada una de estas personas que haga patente su individual repulsa moral frente a los métodos persecutorios que el Estado español viene aplicando a las lenguas gallega, catalana y vasca. A los representantes del Estado español en la UNESCO debe informárseles con toda claridad de que el respeto y el amor al patrimonio cultural de la humanidad es la ley esencial de la UNESCO y de que esta ley es incompatible con toda actividad anticultural.

Todo pueblo tiene el incuestionable derecho colectivo a usar su propio idioma como instrumento de cultura. Frente a esto nosotros denunciamos con hechos concretos que la lengua gallega jamás ha sufrido durante los ocho siglos de su existencia literaria el grado de persecución que actualmente padece. Esto ocurre cuando ya en el mundo existe y funciona la UNESCO. Pero nosotros no queremos que ocurra sin que lo conozca la UNESCO. Confiamos en que rehusará la complicidad moral del silencio delante de hechos que tan brutalmente contradicen sus propios fines e ideales.

Un último dato queremos añadir para aquellos que tengan el hábito mental de medir la importancia de los problemas culturales por las cifras estadísticas: la población de Galicia, de Cataluña y del País Vasco suman más de ocho millones y medio de habitantes. Esto quiere decir que la tercera parte de la población española padece la persecución idiomática del Estado. A la tercera parte de los habitantes del territorio español el Estado les impide el libre cultivo de su propia lengua.


CENTRO CORUÑES

          CENTRO ORENSANO

                          CENTRO PONTEVEDRES

                                         CENTRO BETANZOS

                                                         CENTRO CORCUBION

                                                                         IRMANDADE GALEGA


Secretaría: Avenida Belgrano 2186 – Buenos Aires (República Argentina)

Por su parte, el gran CENTRO GALLEGO DE BUENOS AIRES, a nombre de sus 100.000 asociados, se ha dirigido por telegrama a la Asamblea de la UNESCO en similar sentido.




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