miércoles, 13 de mayo de 2015

Un buen acuerdo salarial que se ha hecho de rogar



Manuel Lago.- Lo que acaban de acordar la patronal y los sindicatos es la referencia para los incrementos salariales que se van a pactar en los miles de convenios que se negocian en España. 


Un pacto equilibrado 


Lo que se ha pactado es un aumento salarial del 1 % para el 2015 y del 1,5 % para el 2016, unas cifras que sin ser extraordinarias dan una respuesta positiva y equilibrada a todas las partes. A los sindicatos, porque con el actual nivel de inflación (del 0,7 % en abril), los trabajadores van a ganar poder adquisitivo rompiendo un ciclo negativo de varios años. El 1 % puede parecer poco, pero es casi el doble de lo que se pactó de media en los convenios del 2014. 


Para las empresas porque el incremento, aunque positivo, es moderado y disponen de un amplio margen después de años de devaluación salarial y reducción de los costes laborales unitarios. Con la economía creciendo cerca del 3 %, las compañías no tendrán ningún problema en absorber este incremento. 


Para el conjunto del país, porque es el aumento de la demanda interna lo que está sacando a la economía española de la recesión, en especial el consumo de las familias. Y este depende fundamentalmente de los salarios -y de las pensiones y las prestaciones por desempleo- que son el principal origen de la renta del 80 % de los hogares. Un aumento moderado de los salarios traerá más crecimiento y más empleo. 


Una larga y perjudicial espera 


La principal crítica al acuerdo es su tardanza, porque ha provocado un grave retraso en la negociación colectiva del 2015. Las razones son varias y casi todas caen del lado de la patronal. 


El cambio en el modelo de fijación de los salarios, dejando atrás la referencia directa a la inflación -tal y como exigía la famosa carta del Banco Central Europeo- ha provocado un cierto desconcierto a la hora de negociar. Especialmente cuando el IPC está en valores negativos, algo que no había pasado en nuestra historia reciente y que distorsiona mucho las expectativas. 


En segundo lugar, la inercia en la que andan instaladas las empresas, que se resisten a trasladar a los salarios el cambio de ciclo económico, en un intento de seguir agrandando los márgenes de beneficio aprovechándose de una correlación de fuerzas que le favorece, tanto por la reforma laboral como por la presión hacia la bajada salarial que tienen 5,5 millones de desempleados. 


La CEOE estaba empeñada en incrementos muy bajos -del 0,7 %- sin aceptar que lo que estaba bien en medio de la recesión no es lógico que se extienda a la fase del crecimiento de la economía. Ha sido la firmeza sindical la que posibilitado el acuerdo equilibrado. 


Casi todos, afectados 


Lo acordado por la CEOE y Cepyme con Comisiones Obreras y UGT es una referencia que orienta la negociación de los 5.000 convenios colectivos que regulan las condiciones salariales en más de un millón de empresa en las que trabajan el 90% de los asalariados de España. Como los firmantes del acuerdo están presentes en la práctica totalidad de esos convenios, el incremento salarial se trasladará a la realidad concreta de cada empresa y de cada trabajador

Manuel Lago.- Economista especializado en mercado de trabajo, economía pública y política industrial, trabaja en el gabinete confederal de CC.OO. y es profesor asociado de Estructura Económica y Social de Galicia en la Escuela de Relaciones Laborales de la UDc. Es miembro del Foro Económico de Galicia y del Consello Económico y Social. Participó en varios libros colectivos sobre la economía de Galicia y es colaborador de V Televisión y La Voz de Galicia, donde escribe una columna semanal desde el año 2009.
 


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