miércoles, 17 de junio de 2015

La CIA ha formado en Siria un ejército de diez mil combatientes


Mientras van cayendo los frentes sirios uno tras otro y la situación del régimen es cada vez más precaria, ha trascendido que la CIA mantiene en el sur del país un ejército de 10.000 hombres que cuenta con una generosa financiación.


EUGENIO GARCÍA GASCÓN

PÚBLICO, 16 JUNIO 2015

Jerusalén.- La CIA cuenta con un ejército de 10.000 combatientes del Ejército Sirio Libre (ESL) desplegados en su mayor parte en el sur del país que luchan contra el régimen del presidente Bashar al Asad al lado de otras milicias que casi en su totalidad son yihadistas, según un informe publicado por el Washington Post.

El informe aparece justo unos días antes de que el Congreso debata sobre la oportunidad de mantener la partida de cerca de 1.000 millones de dólares anuales con la que se financia a estos combatientes, una partida excepcional que según el rotativo representa el 7,5% del presupuesto global de la Agencia Central de Inteligencia calculado mediante los documentos revelados por Edward Snowden.

La prensa árabe destaca que estos datos indican que por cada combatiente desplazado a Siria que según los parámetros de Washington es “moderado”, la CIA invierte la desproporcionada cifra de 100.000 dólares anuales, y subraya que esta fuerza actúa coordinada con los yihadistas que cuentan con el respaldo económico, militar y logístico de Arabia Saudí, Turquía, Catar, Jordania e Israel.

Senadores y congresistas votarán esta misma semana si mantienen o no la partida de este “programa secreto”. En el Capitolio existen divergencias al respecto puesto que algunos legisladores han expresado su apoyo con vehemencia mientras que otros se oponen con no menos vehemencia. Una posición intermedia es la de quienes son partidarios de reducir la partida en solo un 20%.

Los legisladores más críticos, como el senador republicano Adam Schiff, no esconden su desconfianza y opinan que con el programa secreto o sin él, Estados Unidos no estará “en una buena posición en la posguerra” puesto que el peso de la insurgencia lo llevan principalmente los yihadistas del Estado Islámico y del Frente al Nusra, o sea Al Qaeda.

El debate está muy vivo. Quienes favorecen que las cosas sigan como hasta ahora argumentan que si Estados Unidos se retira, o reduce su intervención, estará todavía en peor posición una vez caiga el presidente Asad. Según algunos expertos, esto no tardará en ocurrir y Asad tendrá que salir de Damasco y refugiarse en la costa o bien abandonar el país definitivamente.

Una de las preguntas más acuciantes es qué ocurrirá con Damasco. Los insurgentes se hallan a poca distancia de la capital y el régimen está preparando con urgencia una línea de defensa tanto en el sur como al este de la ciudad. En el sur el régimen ha sufrido derrotas muy severas en las últimas semanasy la misma incertidumbre se produce en el este tras la reciente caída de Palmira.

Las informaciones que circularon a principios de mes en el sentido de que Irán había enviado tropas a Siria se han revelado falsas y parece muy difícil que el ejército de Asad sea capaz de mantener durante mucho tiempo sus posiciones actuales.

Pero el ejército de 10.000 combatientes “moderados” que financia la CIA es apenasuna gota de agua en el mar sirio, una fuerza sensiblemente inferior a la de los yihadistas y que en la práctica no tiene posibilidades de tomar y controlar Damasco, de ahí la reticencia de algunos legisladores americanos a mantener la ayuda en los niveles actuales.
 
Algunos senadores han reconocido que la creciente debilidad de Asad no se debe al empuje de los “moderados” que tanto dinero están costando a los contribuyentes, sino a los yihadistas que cuentan con un mayor número de efectivos sobre el terreno y ya ocupan más de la mitad del territorio sirio.

Un senador republicano ha admitido que aunque “Asad está cada vez en una situación más precaria…eso no se debe a la acción sobre el terreno de los llamados moderados”, que apenas han logrado establecer unas pocas bases en el sur de Siria aunque disponen de armamento pesado y misiles antitanque TOW.

Por su parte, el senador Adam Schiff ha reconocido que “el Estado Islámico y el Frente al Nusra y otras facciones islamistas radicales están en mejor posición para capitalizar el caos que puede acompañar una rápida caída del régimen”.

Esta es la primera vez que trasciende el volumen del presupuesto de la CIA para Siria. El Washington Post señala que los 1.000 millones de dólares anuales se emplean en los campos de entrenamiento que funcionan en Jordania, desde donde los combatientes se desplazan al sur de Siria, armas, municiones, labores de inteligencia y de logística y salarios.

A este importante presupuesto se han de sumar los de Arabia Saudí y Catar, así como la ayuda que los rebeldes reciben de Jordania y Turquía, que nunca se ha cuantificado, ni siquiera aproximadamente, pero que es considerable, probablemente superior a la de la CIA, aunque está más diversificada. Por supuesto, existe también la ayuda directa de particulares del Golfo Pérsico a los yihadistas, que tampoco debe ser despreciable.

El temor de los congresistas americanos al Estado Islámico y Al Qaeda es cuando menos sorprendente si se tiene en cuenta que en mayo afloraron documentos del departamento de Estado y del Pentágono que muestran que en los años 2011 y 2012, es decir al principio de la guerra civil, Washington apoyó la creación de un emirato de Al Qaeda en el este de Siria.

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