domingo, 28 de junio de 2015

Las mujeres de Mauthausen, invisibles en la memoria histórica




El homenaje a las mujeres victimas del campo de exterminio de Mauthausen se celebró delante de la barraca número 1. / Foto cedida por la Caravana Feminista.
BERTA CAO

En un par de ocasiones hemos traído a Isla Mujeres información sobre la Caravana Feminista que está realizando la Marcha Mundial de las Mujeres por varios países de Europa y Oriente. Tenemos pendiente dar cuenta del recorrido por Francia, Italia, Suiza y Austria en los próximos días, pero ha habido una actividad en este último país que merece un espacio propio: el homenaje a las mujeres víctimas de los nazis en Mauthausen.

En nuestro país apenas se conoce la existencia de mujeres presas en el campo de concentración de Mauthausen por dos razones: entre los hombres, mayoría entre las personas allí retenidas, hubo españoles muy reconocidos, como Francisco Boix o Joaquín López Raimundo, por citar algunos nombres de los 7.532 que sufrieron el horror de este campo de exterminio –un apunte para recordar que de todos ellos, sólo 2.335 salieron con vida- y ellos ocuparon y ocupan buena parte del recordatorio de este campo. Y porque las presas republicanas fueron internadas en el campo de concentración de Ravensbrück, en Alemania, como tan bien ha contado Neus Catalá  (De la resistencia a la deportación: 50 testimonios de mujeres españolas) o Lise Ricol (Roja Primavera, Memoria de la Resistencia) a partir de su propia experiencia en el campo de Ravensbrück.

Pero Mauthausen representa un punto más en el horror, si fuera poco el que ya conocemos. A la barraca número 1 llevaban a las mujeres y las obligaban a tener relaciones sexuales con altos mandos de las Waffen-SS y con soldados ordinarios. Hasta aquí, podemos encontrar cierta lógica desde la estructura de actuación patriarcal. Lo que resulta atroz es saber que estas mujeres también eran prostituidas por los nazis para ser abusadas por presos con el objetivo de incrementar la productividad de los hombres (no olvidemos que los presos tenían trabajos forzados y en este campo se realizaba buena parte en las canteras de granito) y calmar los ánimos. Otro apunte para la memoria: Mauthausen no era un complejo pequeño, sino un grupo de campos de concentración en el que se cifran entre 123.000 y 320.000 las víctimas detenidas en los años que estuvo operativo (1938-1945).

Conociendo todas las atrocidades que perpetraron los nazis, nada parece imposible. Sabemos por los relatos de las supervivientes en Ravensbrüch que las mujeres tuvieron, por su condición de mujer, sufrimientos añadidos como la esterilización, los abortos forzados, el asesinato de sus hijos e hijas en su presencia… y la prostitución, de la que se ha hablado lo mínimo. Y tampoco se ha hablado mucho de las detenidas homosexuales, con las que había un ensañamiento sexual mayor.

Y una vez que estos horrores fueron conocidos habría que de suponer que fueron también enjuiciados. Pues no. Nuremberg no tuvo espacio para el abuso sexual de estas mujeres.  Y las democracias occidentales tampoco. Por esa razón, las organizaciones de mujeres austriacas convocantes de las acciones de la Caravana Feminista a su paso por Austria, Attac feminista, Platform 2000 Frauen, Frauenforum Salzkammergut y Frauen Lesben Madchen Zentrum Vienna, incluyeron entre las actividades una visita a Mauthausen para denunciar que el estado austríaco aún no ha reconocido estas atrocidades; para reivindicar que se las incluya en la memoria histórica y se conceda a las víctimas el estatus de víctimas de guerra. Lo mismo que a los hombres que estuvieron allí presos. Ni una prebenda, sólo la justicia histórica que merecen.

Con motivo del paso de la Caravana Feminista, las organizaciones de mujeres austriacas colocaron una placa de madera en el memorial para dejar constancia de la historia de estas mujeres. No era la primera vez que lo hacían, ni será la última. La administración del campo, en lugar de velar por el valor histórico de campo de concentración, quita la placa en pocas horas. Y entonces ellas vuelven, la colocan y ellos la vuelven a quitar en un acto continuo de desprecio a las mujeres, y de desmemoria.

Por eso merece la pena hacer un alto siempre para recordar que las mujeres son parte de la memoria colectiva, son memoria histórica de estos procesos que convulsionaron España y Europa. Mujeres que han sufrido como el que más y, según vamos conociendo la historia, un poco más con sus cuerpos explotados  sexualmente, violados.

Tiene doble delito que hasta 1993 no se haya aprobado que “las violaciones de los derechos humanos de la mujer en situaciones de conflicto armado constituyen violaciones de los principios fundamentales de los derechos humanos y del derecho humanitario internacionales”, según reza la Declaración y el Programa de Acción de Viena aprobados en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos.

Así se escribe la historia…


Berta Cao es consultora de género. Experta en políticas de igualdad y en conciliación y gestión de los tiempos.
 


Fuente: Isla mujeres

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