viernes, 12 de junio de 2015

Un juicio en falso

Foto Galici@Press
*Manuel Lago.- Ver el juicio a los antiguos responsables de las cajas de ahorros me produce frustración. Está muy bien que sepamos cuál era el comportamiento ético que estos directivos compartían con el resto del sector bancario al mismo tiempo que nos pedían sacrificios a todos. Pero lo que no tiene sentido es que solo se investigue algo que costó 30 millones de euros y que se dejen a un lado los 9.000 millones que tuvimos que poner todos los contribuyentes en la operación de las cajas.

Se han llenado cientos o miles de páginas sobre el tema, pero seguimos sin saber lo fundamental: cuál es el origen del enorme agujero y quién o quiénes tienen la responsabilidad del mismo. Sin poder concretar los datos y cómo se reparten las responsabilidades, si se puede establecer su tipología.

En primer lugar, está el impacto en las cuentas de resultados de las cajas de los impagos de todas las empresas y particulares que no pudieron devolver sus préstamos golpeados por la gran recesión. Es cierto que provisionar los impagos ha tenido un coste significativo en los resultados, pero también que las cajas gallegas no tuvieron una morosidad superior al resto del sistema financiero español.

En segundo lugar, las operaciones legales pero estratégicamente incorrectas tomadas por la dirección, fundamentalmente la expansión territorial fuera de Galicia o el abandono del negocio tradicional para participar en negocios mayoristas y especulativos de elevado riesgo, que provocaron importantes pérdidas.

En tercer lugar, las operaciones que solo se explican por el interés directo de los máximos responsables de las entidades en proyectos concretos en los que participaron las cajas, no por su viabilidad y solvencia, sino por las relaciones personales de sus directivos. Los nombres de algunos especuladores de la construcción que actuaban en el Mediterráneo español están en la cabeza de todos. En estos dos últimos tipos de quebrantos sí que existe una responsabilidad evidente de los directivos y tenemos el derecho de saber quién tomó las decisiones, a quién se benefició y cuánto nos costó, porque al final fuimos nosotros los que pagamos la cuenta.

Pero el agujero no se explica solo por estas operaciones ni es responsabilidad exclusiva del equipo directivo. Se puede estimar que de los 9.000 millones perdidos más o menos la mitad se debe a decisiones tomadas de forma consciente por el Banco de España. Durante varios años el regulador bancario aplicó una estrategia de liquidación de las cajas de ahorro, utilizando su capacidad legal para establecer normas sobre el nivel de fondos propios -de core capital se hablaba en aquellos días- discriminatorios contra estas entidades, que por sus características no podían acudir a las ampliaciones de capital. Y hasta de cambiar esas normas varias veces para ponérselo todavía más difícil.

Fue una estrategia premeditada al servicio del oligopolio financiero que acabó con un modelo centenario de cajas de ahorros. Los errores y las arbitrariedades de los directivos de las cajas ayudaron sin duda, pero la razón última y más importante fue la decisión de acabar con estas entidades y bancarizar todo el sistema financiero.

Y todo esto es lo que habría que investigar y juzgar, para saber el origen real del agujero, quiénes son los responsables y quién se benefició. Y de paso, conocer la historia real de cómo y por qué se liquidaron las cajas de ahorros.

*Manuel Lago.- Economista especializado en mercado de trabajo, economía pública y política industrial, trabaja en el gabinete confederal de CC.OO. y es profesor asociado de Estructura Económica y Social de Galicia en la Escuela de Relaciones Laborales de la UDc. Es miembro del Foro Económico de Galicia y del Consello Económico y Social. Participó en varios libros colectivos sobre la economía de Galicia y es colaborador de V Televisión y La Voz de Galicia, donde escribe una columna semanal desde el año 2009.
 

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