lunes, 31 de agosto de 2015

¿Quiénes quieren sabotear la visita a Cuba del Papa Francisco?

Raúl Castro y el Papa Francisco en el Vaticano.

En Cuba se espera al Papa Francisco el ya cercano 19 de septiembre. Los altares están casi listos en las plazas de la Revolución de La Habana y Holguín y otros lugares como el Centro Cultural Félix Varela, la Catedral de La Habana y el Santuario nacional de la Virgen de la Caridad del Cobre se engalanan para la ocasión.
Francisco es el tercer Papa que visita Cuba en un plazo de poco más de 16 años, un privilegio con el que sólo ha contado en Latinoamérica Brasil, país de mayor población católica en el mundo. Los antecesores de Francisco, Juan Pablo II y Benedicto XVI, fueron recibidos con respeto por el gobierno y el pueblo cubanos. Su presencia sirvió a un progresivo mejoramiento de las relaciones entre la Iglesia católica y el estado cubano, ambos condenaron el bloqueo de Estados Unidos contra la Isla y desafiaron las presiones desde Washington y Miami para que esas visitas no se produjeran.
Para el viaje de Benedicto XVI en 2012, el Directorio Democrático Cubano (DDC), una organización que recibe fondos federales estadounidenses pero con vínculos muy claros con el terrorismo  envió emisarios a la Isla para provocar disturbios. Estos emisarios -de nacionalidad mexicana- contaron su tarea ante las cámaras de la televisión cubana e identificaron a sus contratistas en Miami, así como a los “disidentes pacíficos” que debían contactar en Cuba. (Ver video)
El intento de ocupar una iglesia por miembros de un llamado Partido Republicano Cubano con sede en Miami que concluyó en el ridículo y rechazado por la jerarquía católica de la Isla y un provocador que aprovechó un minuto de silencio durante la ceremonia religiosa de Santiago de Cuba para violar el perímetro de seguridad del pontífice y que terminó siendo premiado con una visa del gobierno norteamericano para residir en EE.UU. fue lo único que consiguieron los saboteadores después de tanto dinero y declaraciones en la prensa miamiense.
Francisco, por su origen latinoamericano, sus posturas explícitas en defensa del medio ambiente, sus fuertes críticas a la exclusión y la pobreza provocadas por el capitalismo y su gestión exitosa a favor de un acercamiento entre Washington y La Habana y por un intercambio de prisioneros que permitió la liberación de los Cinco cubanos presos en EE.UU., que el pueblo de Cuba reclamó durante más de quince años, es esperado en la Isla con mucha simpatía.
Tanto Francisco como el cardenal cubano Jaime Ortega y la Iglesia católica en general han sido atacados por sectores extremistas opuestos a las relaciones entre Cuba y Estados Unidos que paradójicamente reciben dinero del gobierno norteamericano. En esa cuerda, Alen Lauzán, el caricaturista que la USAID contrató para redactar los mensajes del tristemente célebre ZunZuneo ha llegado a dibujar a una virgen virgen católica en el papel de prostituta (ver http://alen-lauzan.blogspot.com/2012/03/cuba-fumando-espera.html). Lauzán funge como colaborador pagado de la publicación Diario de Cuba, también financiada por el gobierno estadounidense.
Diario de Cuba azuzó el ataque contra el cardenal Ortega cuando éste fue emboscado por “disidentes” en una recepción el pasado 4 de julio en la residencia del entonces Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba. “Exprisioneros le recriminaron sus declaraciones en una recepción organizada por EEUU y el cardenal respondió con ‘amenazas’ y ataques a la ‘prensa de la gusanera'”, mintió entonces la publicación financiada por la National Endownment for Democracy, fabricando declaraciones que la Iglesia desmintió e intentando presentar a la atención del Papa una lista de “presos políticos” donde destacan culpables de conocidos actos terroristas que han costado vidas de cubanos y extranjeros.
Tras los acontecimientos del 17 de diciembre de 2014 y el inicio de un proceso hacia la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos los sectores que han vivido de la hostilidad entre ambos países no han cesado de urdir provocaciones para obstaculizar el acercamiento. Desde Miami los congresistas Marco Rubio, Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz Balart y el ex representante a la Cámara Lincoln Díaz Balart, trataron de gestar una situación violenta que hiciera imposible la reunión de los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama en la Cumbre de las Américas de Panamá enviando allí al conocido agente de la CIA, partícipe del asesinato del Comandante Che Guevara, Félix Rodríguez Mendigutía.
Aunque la política  de los Estados Unidos parece estar más dirigida ahora a estructurar un “centro” político que creen les puede ser más útil en las nuevas circunstancias, no se ha desembarazado de un sector que está muy vinculado con esa extrema derecha miamense y que -al servicio de aquella- está tratando constantemente de torpedear las relaciones entre ambos países. De hecho, varios de estos “disidentes” fueron invitados y saludados muy brevemente en la recepción que ofreció el Secretario de Estado norteamericano John Kerry poco antes de concluir su visita a Cuba para dejar inaugurada la embajada de Estados Unidos en La Habana y algunos, obedeciendo instrucciones de sus jefes en Miami, no asistieron.
Como mismo intentaron de cara a la visita de Benedicto XVI y más recientemente con el viaje a la Isla de Kerry, la admiradora de la Cuba de Fulgencio Batista – según ella “una joya de oro”-, Berta Soler, y el amigo de John McCain y sus revoluciones de colores, Antonio Rodiles, se alistan a cumplir el encargo de la extrema derecha miamense: sabotear la visita del Papa Francisco. Una vez más el ridículo les espera.

viernes, 28 de agosto de 2015

Cuba es humanidad


La isla de Cuba. Roberto Fabelo, óleo sobre lienzo.
Pablo González Casanova

Entre los muchos problemas que enfrentamos a nivel mundial se encuentra el fin del cruel bloqueo de Cuba por Estados Unidos –un bloqueo que duró más de cincuenta años-. La reanudación de relaciones diplomáticas, familiares, turísticas, comerciales, culturales y financieras entre ambos países nos provoca una mezcla de júbilo por el cese de la agresiva medida y una natural preocupación sobre la mejor forma de seguir construyendo y luchando por la libertad, el socialismo y la emancipación.
Los avances de Cuba durante estos cincuenta años son por todo el mundo reconocidos. En medio del cerco y los incesantes asedios del imperio, la pequeña Isla del Caribe logró uno de los primeros lugares en la lucha contra la desigualdad y por la seguridad social; alcanzó los más altos índices de alfabetización y escolaridad, realizó la más profunda reforma agraria y dio uno de los más fuertes apoyos económicos y técnicos a los agricultores y trabajadores del campo; consiguió una reducción óptima del desempleo; redujo la criminalidad de delitos del orden común y dio un grado de seguridad interna a sus habitantes, poco común en otros países; alcanzó altos niveles en la educación universitaria así como en la preparación de técnicos, ingenieros, médicos y otros profesionales; impulsó las artes y las ciencias y realizó numerosos descubrimientos científicos reconocidos a nivel internacional, sobre todo en el terreno biológico y en la medicina. Música, ballet, teatro, cine y otras bellas artes, así como innumerables deportes, merecieron un fuerte impulso del Estado.
Pero si todos esos logros son innegables y realmente impresionantes, desde el punto de vista de la emancipación humana, para muchos no son de creer.
Hoy, en Cuba vive un pueblo cuya conciencia se ha convertido en voluntad, su voluntad en inteligencia y su inteligencia en organización. Y si semejante afirmación parece exagerada piénsese por qué Cuba, no sólo ha logrado resistir durante más de medio siglo el bloqueo y las numerosas agresiones de que ha sido objeto, sino en este año de 2015 en que todos los países del mundo son capitalistas, y en que ya todos los que fueron o se dijeron socialistas han restaurado abierta y hasta agresivamente el capitalismo, Cuba es el único que sobrevive en medio de esa tragedia humana. Y es que la Revolución Cubana, lejos de ser la última marxista-leninista (ya debemos acostumbrarnos) es la primera de un nuevo tipo de revoluciones que inició el “26 de Julio”. En ella, no fue sólo un decir que José Martí es el autor intelectual de la Revolución Cubana; es el impulsor histórico de la actual moral de lucha y cooperación, y de coherencia impresionante entre lo que se dice y se hace.
La moral fuerza es, además, una fuente motriz que a partir del pensar de los actores, en lucha por su propio país, los lleva a seguir aquel otro precepto de inmenso valor: el de “Patria es Humanidad”. Al postularlo enriquece el enlace del internacionalismo proletario y la inmensa cultura en que destacan Marx, Lenin, el Che y, a la cabeza ayer y hoy, el propio Fidel.
De la junta de humanismos surge una manifestación Latinoamericana del socialismo, que entre sus variadas fuentes cuenta con el liberalismo radical y otros humanismos que incluyen al Padre Varela y al humanismo cristiano que más tarde, y por su parte, se expresa en la teología de la liberación. Esa es la realidad, si nos dejamos de mitos y de dogmas; esa es la esperanza, si ahora repensamos lo que pasó y por lo que se luchó y consideramos lo que puede pasar, y por lo que se debe luchar.
Los hechos son ciertos y las propuestas vienen de un futuro que ya llegó. El futuro que entrevemos nos permite explorar el qué hacer y el cómo hacerlo. Primero nos lleva a fijarnos en el momento que vivimos y a reparar en la política que sigue el complejo empresarial-militar-político y mediático de Estados Unidos de Norteamérica. De inmediato advertimos que en este mismo momento Estados Unidos está pasando más y más a la ofensiva en su proyecto globalizador neoliberal. Sus triunfos son innegables en la Unión Europea, donde ya es el jefe militar de la OTAN y en que con la lógica de “la eficiencia” hace que los Jefes de Estado impulsen por sentido común las empresas de la paz y la guerra, e impongan más y más la política neoliberal de la “acumulación por desposesión” o saqueo, que Estados Unidos encabeza.
Día a día más obsecuentes y sujetos a Estados Unidos. Los países dominantes en la Unión Europea no sólo se pliegan a su creciente fuerza financiera, militar, política y mediática, sino que destruyen su propio proyecto de una Europa Unida con sus presiones sobre Italia y España y su cruel maltrato de Grecia.
Desconocimiento y descalificación de la democracia en Grecia, acaban de convalidar su inexorable imperio financiero sobre los países endeudados a quienes habían ya impuesto una política fiscal, financiera y monetaria que los llevaba al abismo de la deuda pública y a romper el compromiso de mantener un equilibrio presupuestal. Su creciente asedio a los partidos que proponen una política socialdemócrata está desprestigiando a éstos de tal manera que al “fin de las ideologías” se añade cada vez más el fin de los partidos que luchan por resolver los problemas sociales y nacionales y no cumplen en nada. Que esa responsabilidad es atribuible a la propia Europa y a sus clases dominantes, desde la tristemente famosa Thatcher mal llamada dama de hierro, no cabe duda, pero que seguir esa política primero impulsada por Estados Unidos con Pinochet en Chile, nos presenta un panorama en que el predominio de Estados Unidos es cada vez mayor, y en que ante el desprestigio de los partidos con membrete de izquierda tiende a suceder –entre los desheredados, los pequeños propietarios y el “Lumpen”–el predominio de nuevos lideres y clientelas neofascistas, como ya ocurre en Francia y se manifiesta cada vez más en Estados Unidos.
En medio de una crisis a la vez financiera, económica, ideológica y política –en que no deja de tener un peso inmenso la restauración del capitalismo en Rusia y China, los demás países gran “campo socialista” y los gobiernos de la Trilateral y de Bandung-, los proyectos globalizadores adquieren un carácter particularmente violento con la resistencia que muestra Rusia a ser tratada como si fuera una república bananera y hace alarde para ello de su inmenso poderío nuclear.
Lejos de detenerse, la política de la globalización continúa y juega con el individualismo y con la lucha de clases para su cosecha. El “individualismo”, el clientelismo, el particularismo, el sectarismo constituyen un arma de muchos filos capaz de destruir las luchas de liberación y las de la clase obrera y los pueblos despojados y oprimidos o, las más amplias de los pueblos por sus soberanía y las de los trabajadores que se limitan a la defensa de sus derechos, o las de las de las comunidades por sus territorios y su autonomía, o las más antiguas por la Patria Chica, la Patria Grande y la Humanidad, a las que dividen y enfrentan para vencerlas.
Parecida fuerza a la del individualismo tiene otra arma que en términos genéricos es la corrupción. En ella destacan la colusión, la cooptación, el soborno, el cohecho, el mercado negro y sus mercaderes de mayoreo, y hasta llega a quienes usan la economía informal para resolver problemas apremiantes que los llevan a ceder y comprar artículos de primera necesidad y que no por ello dejan de desmoralizar a una parte de la población que tiene parecidas carencias y menos o ningún recurso. La profusa y seductora publicidad que al mismo tiempo hace la sociedad de consumo –sin aclarar que del mismo sólo goza una mínima parte de la población- llega a despertar sueños ilusos sobre todo entre los jóvenes que no vieron ni vivieron la inmensa miseria en que estaba Cuba antes de la Revolución, y la que vive la inmensa mayoría de la humanidad. La publicidad -con el individualismo y la corrupción-, es la mejor arma del Complejo empresarial militar.
Allí no queda todo. La globalización neoliberal está extendiendo y acentuando el uso de otra de sus armas principales: la privatización.
La privatización es −como el individualismo y la corrupción− un arma de muchos filos que se utiliza en formas abiertas y encubiertas, legales e ilegales, y en este momento hegemónicas entre los dirigentes de los complejos y corporaciones dominantes, y en los asociados a ellos y sus subalternos, o que dependen de ellos y dominan en todos los continentes del mundo.
Los promotores y protectores de la privatización, en este mismo momento, están proyectando −con los gobiernos de cincuenta países− aumentar todavía más el poder y la propiedad de los señores y dueños que tienen como móvil la maximización de utilidades y riquezas. Según la prensa, los gobiernos de cincuenta países se están reuniendo en secreto para elaborar un plan de privatización de todas las actividades económicas a su alcance. Quieren llevar al máximo y a la organización global un proyecto de por sí ya muy avanzado: que las corporaciones tengan a su cargo toda la producción, la distribución, el intercambio, los servicios y el consumo que en el mundo existe.
Imaginar cómo sería un mundo así sería pensar en un inmenso quiebre histórico en que sobre la contradicción entre las fuerzas y las relaciones de producción se montaría la contradicción entre las fuerzas de represión y las relaciones de represión, fenómeno que de por sí ya se está dando con la construcción de soldados que son robots y que tienen capacidad de distinguir (eso piensan sus productores) a quienes deben eliminar y a quienes deben respetar e incluso defender.
Pero no es necesario imaginar semejantes peligros para reconocer aquéllos a que ya nos enfrentamos y de que hay amplias y repetidas pruebas. No me refiero sólo al cambio climático y sus consecuencias para la vida en la Tierra, ni sólo me refiero a la gran cantidad de bombas nucleares y sistemas de lanzamiento que numerosos países tienen con muchos de sus gobernantes y ayudantes que rezuman una creciente cultura del odio, del sectarismo racial, religioso, machista, sádico, xenófobo, por lo demás bien armado y bien provisto de municiones y sustancias letales cuyos productores y proveedores gozan de buena salud y bella vida.
Todo ocurre en medio de supuestas religiones que ni sus rituales cumplen ni sus sagrarios dejan a salvo. Se da con un terrorismo natural y comercial que al amparo de las corporaciones y gobiernos rinde beneficios billonarios de que las huestes no gozan, empeñadas como están en destruirse unas a otras y en destruir sobre todo pueblos, presas, calles, casas, ciudades y zonas arqueológicas de sus propios antepasados.
Esos horrores acostumbrados, y muchos más, que hasta los científicos y especialistas de las comisiones intergubernamentales convalidan, son mirados e incluso negados, de la manera más irresponsable que quepa imaginar, por los ideólogos y apologistas del sistema y por sus víctimas subalternas en quienes también domina una especie de patología cognitiva, que hasta los lleva a perseguir, con todos los descalificativos, y por todos los medios a su alcance a quienes no ven como inevitable el ecocidio antropogénico que amenaza la vida en la Tierra.
Crisis ecológica y crisis social plantean la inminente necesidad de otra organización del trabajo y de la vida en el mundo, en que no predomine la lógica y la cultura de la maximización de utilidades y riquezas sino la que en busca de la libertad humana se desarrolló desde los inicios del capitalismo mercantil y usurario, y en la cultura, desde el Renacimiento y la Ilustración hasta el nuevo pensamiento revolucionario, que con Cuba y los Zapatistas, encabeza hoy en Roma el Papa Francisco, y que es cultivada cada vez más por esa juventud que empezó a andar en l968 y a la que hereda la que hoy no sólo va a prever el futuro sino va a vivir el futuro.
Es en estas condiciones como se advierte que Cuba no debe limitarse a una cultura de la resistencia, sino desempeñar como Estado Nación, un doble papel mundial que ningún otro país puede realizar, y es, en primer lugar, el de ser la sede de encuentros entre las fuerzas que luchan en su tierra por un mundo mejor y que no por haber recurrido a las formas violentas porque les niegan el derecho de luchar en formas pacíficas, dejan de estar dispuestas a negociar y a defender en formas pacíficas el interés general de comunidades, ciudadanos, pueblos y trabajadores. La experiencia cubana en ese terreno –así como en la resistencia y construcción del socialismo y sobre todo la verdadera democracia y soberanía de esa nación- hace de ella la Isla de la Tierra más adecuada para dar hospitalidad a semejantes tareas.
A la enorme capacidad que tiene Cuba para contribuir a resolver ese proyecto se añade otro no menos sino igual o más importante. En Cuba puede darse la última tabla de salvación para la vida humana y emprender la creación de un organismo autónomo mundial en que los expertos más destacados y responsables de las variadas posiciones críticas y científicas que existen en el mundo diseñen los modelos de una transición pacífica a un modelo de organización de la vida y el trabajo que asegure la vida en la tierra y aleje los actuales peligros de destrucción de la biósfera y del ecocidio.
Que semejantes proyectos suenen a pura ilusión, ingenuidad y utopía es un juicio digno de reconsiderar ahora que se acaba un cruel bloqueo que duró más de medio siglo y más de veinte años de la restauración mundial de países que se decían socialistas y cuyos dirigentes han llevado a cabo la acumulación primitiva más cuantiosa de toda la historia.
Que la revolución cubana es del todo diferente es algo que no se necesita probar porque ya se probó. Sus nuevas relaciones con Estados Unidos se dan sin que la doblaran ni la quebraran.
Es hora de la utopía, del proyecto que no parece realista y que es el único que puede salvar –con la libertad– la vida en nuestro planeta. Toda la historia de la emancipación y de la humanidad ha empezado con utopías. Esta no será la excepción.
Las utopías abrieron metas sin saber cómo seguir. Por eso y para pensar qué hacer y cómo hacer es necesario por lo pronto luchar por la paz y prepararse para la guerra defensiva, por si acaso. Y hacerlo sin esas divisiones de intereses que hicieron perder a Espartaco.

jueves, 27 de agosto de 2015

¿EE.UU. vs EE.UU.?

Edmundo García entrevista al Prof. José Gabilondo, de la Escuela de Leyes de FIU-Miami

PROGRAMA: La Tarde se Mueve (www.latardesemueve.com)


ENTREVISTADO: Prof. José Gabilondo, de la Escuela de Leyes de Florida International University (FIU)-Miami

FECHA: Miami, 27 de Agosto de 2015

EDMUNDO GARCIA: Profesor, el presidente Obama tendrá el próximo 14 de septiembre que decidir si prolonga o no las sanciones a Cuba bajo la llamada ley de comercio con el enemigo, un estatuto que viene de 1917 y al que John F. Kennedy recurrió para desplegar el embargo económico contra Cuba. Desde entonces, cada año, los respectivos presidentes de Estados Unidos han ido ratificando la situacion. En su opinión, en medio del actual momento de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, ¿cree que el presidente Obama vaya a ratificar o no?

Prof. JOSE GABILONDO: Bueno, en el contexto actual hay un problema, y es que la ley requiere que el país que se sancione de esa manera sea un país enemigo, o que haya una emergencia nacional, y yo creo que la pregunta no es si debe o no firmar sino si puede o no firmar; y a mí me parece que bajo la definición de qué se considera un país enemigo ya Cuba no lo es. Ahora, eso no significa que esa sea la única base del embargo, hay  varias fuentes independientes de autoridad legal que apoyan distintas partes del embargo; pero a mí me parece que el presidente no se puede seguir acogiendo a esa ley de 1917.

EG: Sería algo muy simbólico que el presidente Obama fuera el primero desde Kennedy que no firma la prórroga por un año más.

Prof. JG: Además de simbólico sería sustantivo también, porque sería el comienzo de una renuncia formal por parte del ejecutivo al embargo contra Cuba, que es una figura principalmente del poder ejecutivo. Obama es un hombre muy capacitado, ha hecho mucho, él no tiene miedo de hacer cambios radicales; yo creo que la historia lo va a reconocer como un presidente bajo el cual el país dio un giro; su administración ha hecho muchísimas cosas, yo veo su política tan aperturista con Cuba como otro ejemplo de lo que es su estilo de trabajo, que es tomar problemas serios, no tener miedo de enfrentar problemas bien polémicos y cambiar la historia.

EG: Profesor, la administración del presidente Eisenhower comete el error de promover un golpe de estado contra el presidente legítimo de Guatemala Jacobo Arbenz; sin que pesara un bloqueo, un embargo, una situación anómala; Guatemala no era una amenaza política, quien estaba disgustada con Arbenz era la United Fruit Company por las medidas populares que se estaban tomando. Cuando Kennedy llega a la presidencia ya se está preparando la invasión de Bahía de Cochinos, de Girón, desde la administración Eisenhower, ¿Kennedy toma la decisión de sancionar económicamente a Cuba para que al invadirla se evitase la situación diplomática que se le creó a Eisenhower por la carencia de justificación del golpe contra Arbenz?

Prof. JG: No entiendo bien la pregunta…

EG: Lo que quiero decir es que Guatemala recibe el golpe de estado estando integrada perfectamente en un sistema panamericano diseñado por Estados Unidos; no existían razones internacionales aparentes para promover un golpe de estado en Guatemala y eso le trajo problemas diplomáticos a la administración Eisenhower, ¿no habría querido Kennedy al sancionar económicamente a Cuba tratar de justificar la invasión?

Prof. JG: Pudiera ser, porque Kennedy no se basó en la referida ley de 1917 sino en el Foreign Assistance Act de 1961. Y esa fue la base original del embargo, junto a una orden ejecutiva. Yo creo que él tenía un compromiso con eso, en parte porque ya lo había heredado, y todavía estábamos en la guerra fría e incluso los elementos más progresistas del país sufrían de esa mentalidad de confrontación.

EG: Profesor, próximamente Cuba volverá a presentar una resolución en Naciones Unidas en contra del bloqueo. Déjeme simplificar la pregunta: ¿Estados Unidos podría votar contra Estados Unidos? 

Prof. JG: Bueno, yo creo que sería bien interesante, y es probable, porque cuando hablamos de Estados Unidos tenemos que distinguir entre la política del ejecutivo y la política del congreso, y por primera vez en medio siglo el ejecutivo y el congreso no están en sintonía, y eso va a provocar varias preguntas de carácter jurídico. De modo que yo creo que sería un acto de mucha valentía; y también me interesa que Estados Unidos haga eso; lo único que aún no veo es que Obama y su administración repudien el embargo en su totalidad; hasta ahora lo que han dicho es que no lo apoyan totalmente…

EG: Pero también han pedido que se levante; el Secretario de Estado Kerry le pidió al congreso que levante el bloqueo a Cuba; Obama también lo ha pedido, que lo levante completamente. 

Prof. JG: Sí, lo ha pedido, pero en mi forma de pensar el presidente todavía no ha hecho todo lo que él puede hacer, todo lo que queda dentro de su margen de discreción; déjame explicarlo un poco, tiene que ver con la forma en que la Constitución en Estados Unidos reparte la competencia sobre asuntos exteriores; y lo que hace la Constitución y la tradición jurídica de este país es que comparte el poder en asuntos exteriores, lo divide entre el congreso y el presidente. El presidente es el principal, el ejecutivo, y el congreso tienen un papel muy inferior; y lo que ha pasado con Cuba es que, desde Eisenhower y Kennedy, el embargo se ha desarrollado bajo el poder ejecutivo. Lo que intentó hacer el congreso en 1991 con la Ley Torricelli y en 1996 con la Ley Helms-Burton fue congelar ese embargo; porque el congreso ya sabía que iba a venir un día en que el ejecutivo y el legislativo ya no iban a estar en sintonía, y previendo esa posibilidad dijeron: “Bueno, vamos a codificarlo”. Pero hay un problema, y es que el congreso no tiene la misma competencia en esta materia que tiene el presidente; de tal manera que aunque ellos creen que congelaron el embargo a través de esa codificación, quedó la duda de hasta qué punto tenían el poder de hacer eso. Es un defecto constitucional, pero nadie le hizo mucho caso porque se sabía que entonces el presidente y el congreso seguían en sintonía. Pero a partir del 17 de diciembre de 2014 (igual desde antes) ya esa sintonía no existe. ¿Qué significa esto? Pues que hemos estado hablando hasta ahora de que tenemos que esperar a que el congreso estadounidense levante el embargo, pero a mí me parece que no es cierto: Si el presidente Obama repudiara formalmente toda la autoridad ejecutiva que él ha usado para justificar las regulaciones de OFAC (Office of Foreign Assets Control), que todavía sigue haciéndolo, lo único que quedaría es la versión legislativa del embargo. ¿Y qué es esto? Pues la verdad que no se sabe
EG: Profesor, ¿y cómo el presidente pudiera hacer eso que usted dice? ¿Con una carta a las agencias federales?

Prof. JG: Bueno, primero hay que entender que OFAC es una oficina que pertenece al Departamento del Tesoro, que es parte del gabinete del ejecutivo. Obama nombra los dirigentes y ellos hacen la política, de forma que él pudiera unilateralmente indicar: “Mira, hagamos esta política, OFAC tiene que cambiar la regulación”. En este país hay una ley que se llama Ley de Procedimiento Administrativo, que rige cuando las agencias administrativas hacen esos cambios, lo que tendría que hacer OFAC es decir: “Mira, hemos decidido reformar las regulaciones en cuanto a Cuba porque no hay ningún apoyo ejecutivo para el embargo, de forma que queremos abolir las regulaciones”. Lo que enfrentarían inmediatamente es a alguien diciendo: “Pero oye, ustedes tienen que hacer algo porque la Ley Helms-Burton y la Ley Torricelli codifican el embargo”. Entonces, en ese momento, OFAC sacaría la pregunta constitucional: “Bueno, si no hay ningún apoyo ejecutivo para el embargo, qué es lo mínimo que tenemos que hacer, constitucionalmente hablando, para cumplir con la ley”. Ahora, yo no sé la respuesta a esa pregunta, pero sé que ese es el criterio que se tendría que aplicar; y lo que yo me imagino es que se pudiera hacer un argumento de que el congreso no tiene ninguna competencia, de forma que el embargo que queda después de la decisión ejecutiva sería menos. Ahora, ¿quién puede hacer ese argumento? Bueno, lo pudiera hacer en un principio una parte privada; o sea, un empresario que diga que la parte constitucional del embargo limita el poder de transar con Cuba.

EG: Entonces, volviendo al punto, porque tanto OFAC, como el Tesoro, como el Departamento de Estado, como la misión de Estados Unidos ante Naciones Unidas, a quien representan es al presidente de los Estados Unidos, son instrumentos que tiene el presidente para llevar a cabo su política; no representan al legislativo. ¿Pudiéramos ver, sin precedentes hasta ahora (porque como usted mismo decía la política de Estados Unidos hacia Cuba se hace “sin precedentes” porque todo hay que explorarlo), a Estados Unidos votando contra Estados Unidos, como ya se dijo? Porque hay tres opciones: Votan en contra de la resolución de Cuba, a favor o se abstienen. Seguramente en Washington están pensando en esto también; yo sé que usted no tiene una bola de cristal, pero, ¿cómo cree que votaría Estados Unidos?

Prof. JG: Yo creo que la mejor opción para Estados Unidos es abstenerse y posponer el tomar una postura firme. Me parece que no pueden votar a favor del embargo como han hecho antes, y tampoco me parece que están listos para aprovechar toda la autoridad que tienen y descubrir el límite de esa autoridad; porque en realidad en el tema de Cuba todo resulta excepcional, Cuba es su propio precedente, todas las políticas en cuanto a Cuba son su propio precedente. Y la pregunta provoca a su vez esta otra pregunta: ¿Quién tiene autoridad, por ejemplo, para legislar todos los criterios que hacen falta para el levantamiento del embargo? Yo creo que la respuesta es “el ejecutivo”, no lo puede hacer el congreso… De cualquier modo esa pregunta no ha sido relevante hasta ahora.

EG: Pero por otra parte lo que sí tenemos claro es que a quien representa el Departamento de Estado, la opinión que tiene que llevar la embajadora ante la ONU Samantha Power es la opinión del presidente de los Estados Unidos. Entonces yo me vuelvo a preguntar, más porque lo deseo que porque lo razono analíticamente, que es posible una abstención, y a lo mejor más: ¿Es posible un voto de Estados Unidos contra su propio embargo porque lo ordene el presidente Obama?

Prof. JG: Se pudiera, porque algo que se ha notado en este proceso es que ha sido muy sorpresivo; o sea, Obama no consultó con el congreso lo anunciado el 17 de septiembre del 2014, no consultó con quienes iban a ser críticos con su política; sencillamente lo hizo, y creo que la clase política que apoya el embargo se enteró de lo del 17 de diciembre después que pasó. De forma que pudiéramos tener una sorpresa; aunque me gustaría hacer una clarificación. Las agencias administrativas sí representan al presidente, pero una vez que se han comprometido con una regulación, también tienen que representar esa regulación hasta que la cambien. De forma que en última instancia es el presidente quien dirige, de alguna manera quien tiene las plumas para firmar las políticas, pero una vez que se han comprometido, y están comprometidas en las regulaciones de activos cubanos, sí tienen que seguir esa normativa hasta que la cambien.

EG: ¿Hasta que sea cambiada por quién, por el presidente o por el congreso?

Prof. JG: Por las agencias y oficinas mismas, porque esas regulaciones las emite OFAC, si bien en base a una dirección que viene del presidente.

EG: Por tanto es el presidente quien cambia las reglas del juego.

Prof. JG: Sí. Yo creo que él ya ha cambiado las reglas del juego; pero me parece que pudiera hacer todavía más. No se sabe hasta dónde podría llegar, y sería algo que tendría que resolver en un tribunal federal, que tendría la última palabra en cuanto a ver hasta dónde llega el papel del congreso. El presidente quiere evitar ese pleito, y seguramente intentará buscar una solución más diplomática, pero en cuanto a la ley de comercio, la guerra que tiene el presidente no es con Cuba sino con el congreso.

EG: ¿Esto pudiera llegar a la Corte Suprema?

Prof. JG: Teóricamente sí. Pudiera suceder algo parecido a los que pasó con la ley federal contra el matrimonio gay, que llegó un momento en que la administración dijo: “Bueno, es la ley, pero si alguien la demanda, no vamos a defenderla más porque pensamos que no es constitucional”. De forma que creo que Obama no lo va a hacer en cuanto a Cuba, no va a repetir esa postura porque es un acto que le cuesta políticamente a los Demócratas, pero él pudiera hacer la misma cosa.

EG: Va a ser interesante lo que pudiera suceder en las próximas semanas, porque ya hay un grupo de interpretaciones. Me imagino que los abogados del presidente deben estar afinando una estrategia acerca de cómo van a manejar estos temas. ¿Usted lo cree?

Prof. JG: Absolutamente. Yo creo que ellos seguramente han analizado hasta dónde pueden llegar con la autoridad que les da la Constitución, reconociendo que estas son unas preguntas que no tienen una solución fácil. En los temas de política exterior hay muchas interrogantes; pero sí, ellos están analizando hasta dónde pueden llegar, y me parece que no han llegado hasta ese límite todavía, pudieran hacer más. El presidente está siendo cauteloso con este tema.

EG: Pero tienen el tiempo contado porque se les viene encima la hora de los mameyes, como decimos los cubanos.

Prof. JG: Es cierto, pero creo que entra en el cálculo de este tema la elección del año que viene y el efecto de estos cambios en cuanto a Cuba en el Partido Republicano; porque Obama es un gran estratega, que además de mejorar la política exterior de los Estados Unidos está dando otro golpe al Partido Republicano, que no sabe cómo hacer frente al Diciembre 17 de 2014 de una manera efectiva; porque me parece que cada día se va a poner más difícil para los Republicanos apoyar el embargo.

EG: Además de que hay una parte de los Republicanos que realmente no apoya el embargo.

Prof. JG: Gran parte, porque va en contra de todo el sector libertario, todo el sector de libre mercado, que se opone al embargo; y también la parte del partido Republicano que se identifica con la Cámara de Comercio.

EG: Y agregaría un tercer factor, los verdaderos Republicanos conservadores; porque el conservadurismo sigue siendo uno de los pilares del partido Republicano. Los Republicanos conservadores no aprueban las políticas de intromisión del gobierno en la vida de los ciudadanos, en las empresas.

Prof. JG: Absolutamente, pero el Partido Republicano ha estado pasando por unas crisis en los últimos 10 años y creo que esta elección en particular es otro capítulo de una crisis en la que el partido tiene que decidir si se va a ir hacia el ala más conservadora, socialmente hablando, o si va a intentar renovarse de alguna manera; y hasta ahora no sabe cómo renovarse o reproducirse.

EG: ¿Usted cree que con su propio legado el presidente Obama le está allanando el camino a Hillary Clinton?

Prof. JG: Eso es interesante, porque debemos saber si Biden se va a postular; porque Obama tiene más lealtad a su vicepresidente que a Hillary. Todavía no se sabe si Hillary va a ser la candidata, hasta ahora pensábamos que iba a ser así pero entre el escándalo con los correos electrónicos y el interés de Biden yo creo que no se debe asumir absolutamente que va a ser Hillary la candidata.

EG: Según Luis Almagro, su secretario general, Cuba llegará a integrarse a la OEA. Yo no he escuchado ninguna palabra de Cuba que muestre la intención de integrarse a ese mecanismo, ¿ve usted a Cuba dentro de la OEA?

Prof. JG: Es una buena pregunta, yo también me he preguntado eso, y no solo en la OEA, también respecto a la participación de Cuba en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial; porque por ejemplo, las reformas de política monetaria a que se ha comprometido el Partido Comunista de Cuba en los Lineamientos, todos esos cambios serían mucho más fáciles si Cuba pudiera formar parte de los organismos internacionales porque ayudaría; pero igual los cubanos han hecho sus cálculos y por las razones que sean no han mencionado eso. Ahora, cuando decíamos que todo en Cuba es excepcional, esto puede ser otro ejemplo del excepcionalismo cubano, que quizás Cuba va a esperar o posponer un rato su incorporación en estos aparatos; para mí es muy significativo porque uno tiene que entender que el mercado internacional cambió desde el triunfo de la Revolución Cubana y el resto del mundo vivió lo que se llama el “Washington consensus”, ese conjunto de políticas de Ronald Reagan, de Margaret Thatcher y organismos internacionales que de alguna manera reestructuraron el mercado mundial, pero Cuba no fue parte de eso. Cuba ha podido “mantener como sostenible una situación insostenible”, y es curioso que todavía Cuba siga como un país no alineado porque no se ha incorporado al régimen neoliberal, para mí va a ser muy interesante ver cómo Cuba reacciona y si encuentra alguna forma de reorganizar sus compromisos socialistas en un mundo más difícil; vamos a ver, porque también hay mucha simpatía global hacia Cuba, la gran mayoría de los países quieren que Cuba se incorpore soberanamente, como cualquier país.

EG: Según una fuente confiable, Estados Unidos se habría comprometido con ayudar en energía y gas a los países de Centroamérica y el Caribe, y que el “bróker” para esas negociaciones sería Cuba. Aunque esto no está confirmado, igual le pido su parecer respecto a si cree esto posible.

Prof. JG: Absolutamente, y sería otra sorpresa; a la vez previsible, porque Cuba sería una suerte de “bróker” natural: está al lado de Estados Unidos y a la vez tiene vinculo con todos esos países; y de ninguna manera es un agente de la política neoliberal de los Estados Unidos; Cuba tiene cierta legitimidad para actuar como intermediario en una región donde hay como una nueva izquierda en varios países, lo que deja a Cuba en una posición de no solo ser intermediaria sino también ser líder. Va a ser muy interesante, imagino que vendrá con el tiempo, el gobierno de Cuba tiene muchas cosas que está barajando. Tiempo al tiempo.

EG: Profesor, dígame algo de Donald Trump.

Prof. JG: La ironía es que Donald Trump es el ideal de lo que han estado prometiendo los Republicanos hace mucho tiempo. Todos esos políticos Republicanos no se han cansado de decir que lo bueno es el empresario, lo malo es el estado, que hace falta un emprendedor que no tenga nada que ver con el gobierno, y ese es Trump, de alguna manera es el único que reúne los criterios que ellos dicen que son importantes, eso es lo irónico. Hay muchos que sienten vergüenza del éxito de Trump. Yo le creo cuando él habla, en cambio es difícil creer a los demás.

EG: ¿Usted cree que Trump pudiera mantener esa punta y convertirse en el candidato Republicano? ¿Eso no sería como regalarles la presidencia a los Demócratas? 

Prof. JG: Yo creo que es improbable porque él es un candidato anti institucional, y todo el aparato del partido Republicano va a ir contra él, porque ellos lo están tolerando pero no tiene el apoyo del partido. Trump lo que va a ayudar a provocar una división, porque él representa a los anti latino, a la América profunda, esa que no quiere tratar con otros países, él representa a esta parte muy bien. Yo dudo que vaya a ser el candidato, pero también él le va a quitar apoyo a quien sea el candidato Republicano.

EG: Suponiendo que logre la postulación, ya sea como Republicano o como Independiente, ¿qué estados de la Unión cree que ganaría?

Prof. JG: Es una pregunta interesante. A lo mejor en el noroeste. No va a ganar ninguna costa. Si Jeb Bush no estuviera, a lo mejor ganara Texas; porque aunque Trump es neoyorquino, tiene una sensibilidad muy texana. También algunos estados en el llamado “cinturón del odio”, en la parte sur, de la antigua parte esclavista, más conservadores; pero al final no, porque se irían con el candidato oficial del partido Republicano.

EG: Jeb Bush se ha desinflado, no suena, se ha caído en las encuestas, ¿es una estrategia o se le acabó el combustible?

Prof. JG: Tiene que ver también con su carácter, él no tiene ese carácter tan bélico y tan agresivo; lo intenta lucir a veces y no le sale bien. Lo que le ha pasado a los Republicanos es que se han vuelto más violentos entre sí. Yo creo que Bush todavía es como demasiado caballero para lidiar con los demás candidatos. Hay que ver lo que ha pasado con la cultura de las campañas políticas. En los años 70 y 80 los Republicanos ayudaron a introducir lo que se llama en inglés “rat politic”, la idea era identificar defectos, hacer argumentos ad hominem, y ellos lo usaban contra los Demócratas, pero se han acostumbrado a eso y ahora lo usan unos contra otros. Y por eso hay ese grado asombroso de oportunismo en el partido Republicano; ellos lo crearon, y lo terrible es que a muchos les gusta. En este ambiente Jeb Bush no es tan agresivo como los demás.

EG: Y a Marco Rubio yo no le veo oportunidad; ni siquiera como candidato de fórmula.

Prof. JG: Yo lo escuché hablar una vez porque era el orador para una graduación en la Facultad de Derecho y a mí no me gustó lo que dijo, y francamente me asustó; pero me asustó porque me dije: “Es como un Bill Clinton de la derecha”; sabía cómo darle la vuelta a las palabras, intentaba ser gracioso, y si tú no oías lo que decía, parecía agradable. Si este año no es su momento, igual vendrá; él tiene mucho tiempo para prepararse.

EG: Realmente lo que se dice es que a él lo que le interesa es tener reconocimiento, recaudar fondos, y lanzarse para gobernador de la Florida cuando se vaya Rick Scott.

Prof. JG: Yo creo que siente que el presidente puede ser él; como el sueño americano en el plano político. Lo que también sucede es que estas campañas pueden ser muy rentables; si no ganas la elección, puedes escribir otro libro, puedes postular para otro puesto, o buscar un programa de televisión. Para los Republicanos es muy rentable participar en esa empresa política.

EG: Profesor: Bernie Sanders; Hillary Clinton y Joe Biden.

Prof. JG: Hay menos Demócratas aspirando que Republicanos, y yo creo que tiene que ver con la lealtad de los Demócratas hacia su partido. Hay muchos que se pueden presentar pero serían el ridículo, y no lo van a hacer. Cada uno es muy distinto. A mí me parece que Bernie Sanders no tiene ninguna posibilidad; si fuera para una oficina en Nueva York o Massachusetts sí, porque él representa una visión muy liberal, pero sin posibilidad. Aunque Hillary es tenida hasta ahora como la candidata, tengo la impresión de que Biden se va a postular y va a ser el candidato.

EG: ¿El candidato del partido?

Prof. JG: Yo creo que sí. Si hoy yo tuviera que escoger, diría que va a ser Biden; porque él tiene la personalidad, va a tener el apoyo del presidente, tiene muchísimas relaciones; y otro factor, que no es un factor justo, lo cierto es que Hillary Clinton lucha contra más prejuicios que Biden.

EG: Pero ese sería el fin de la carrera política de Hillary Clinton.

Prof. JG: Bueno, pudiera. No sé si ella aceptaría ser la candidata a la vicepresidencia, con Biden como presidente. Vamos a ver, eso depende de lo que decida Biden en estos días.
EG: Pero los números de Biden son muy bajos.

Prof. JG: Porque él no ha hecho nada por competir. Muy conscientemente la semana pasada tuvo esa reunión con la senadora Warren de Massachusetts; es como la primera vez que se nota que él entra en acción para este propósito. También él está respetando la ventaja de Hillary Clinton. Igual está como dando una vuelta para ver cómo puede declarar su candidatura de una forma que no sea tan agresiva contra Clinton.

EG: Es que hay tres sectores que apoyarían a Clinton: los hispanos, los afroamericanos y las mujeres. Y después que lo lograra el primer afro descendiente, tendría el simbolismo de ser la primera mujer en llegar a la presidencia de los Estados Unidos.

Prof. JG: Eso sería maravilloso por el tema mujer, porque a mí me parece que lo que pasa ahora en Estados Unidos es que en cuanto a la situación social y sexual hay mucho progreso, pero el derecho de la mujer al aborto está bajo una cantidad de ataques, que de alguna manera estamos volviendo a la situación anterior al caso Roe vs. Wade, que legalizó el derecho al aborto. A mí me parece que el tema de los derechos de la mujer es muy significativo, y yo creo que Biden lo apoyaría también. Pero sí, sería un símbolo magnífico tener una mujer en la Casa Blanca.

miércoles, 26 de agosto de 2015

El mundo subterráneo de tres hermanas en Cuba

Víctor Angel Fernández
En estos tiempos de cambio, de los cuales todos esperamos mejoras, aparecen voces que, de una forma u otra, proponen variantes para soslayar la historia. Abiertamente lo expresó el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en la Cumbre de las Américas efectuada en abril, aunque más reciente, John Kerry, en la ceremonia protocolar de La Habana, se refirió al tema en un tono menos tajante.
 
Recorriendo un poco por Internet, ojeando periódicos y revistas que no por años de editados, han perdido su vigencia, hallé el libro de Alberto Batista Reyes, Infidelidades de tres hermanas. El mundo subterráneo de la Esso, la Shell y la Texaco en Cuba[1], dedicado a estudiar los entretelones de las principales compañías petroleras radicadas en Cuba. En esas fuentes, encontré datos sobre uno de los temas espinosos y candentes de las actuales negociaciones y que, de seguro, formarán parte en la agenda de la anunciada Comisión Bilateral entre Cuba y su “ahora vecino” norteño. Me refiero a las intervenciones y nacionalizaciones llevadas a cabo por el Gobierno Revolucionario cubano durante los inicios de nuestro proceso.
Los grandes consorcios de capital norteamericano, no tenían –ni tienen-- ningún pudor en declararse intocables ante cambios internos de políticas, no sólo en su cercano patio trasero americano, sino en cualquier otra parte del mundo. Así actuaron en Guatemala, en la década del 50, al ver afectados los intereses de la United Fruit Company, por las medidas del gobierno de Jacobo Arbenz. En Cuba, primero se robaron una guerra ya ganada y después se robaron la constitución de la naciente República, con intervenciones incluidas. Así debía suceder una vez más en esta Isla del Caribe. Vayamos a las causas.
La Habana, uno de los principales centros de expansión de los intereses norteamericanos hacia el resto de América, se había posicionado como la sede de los controles petroleros del área caribeña. Según el citado libro, la Esso Standard Oil, la Shell de Cuba y la Texas Company (W.I.) Ltd. (Texaco), ubicaron una sede en la capital cubana, con el objetivo de evitar los impuestos estadounidenses y desde aquí, orientar las relaciones gubernamentales, la política salarial o la estrategia de ingresos, entre otros aspectos fundamentales para el desarrollo petrolero.
Valga una digresión para estos tiempos actuales de consumismo desenfrenado, donde muchas personas creen en las diferencias de las marcas como un evangelio divino y permítanme traer del recuerdo algo sobre la publicidad. Las tres compañías, poseían lemas diferenciadores entres las características de sus combustibles. El distintivo Vitane rojo de la Esso, el ICA de la amarilla Shell o el azul de la Texaco, prometían al cliente la diferencia en potencia y rendimiento. Pero, nos explica Batista Reyes en su libro, que estas tres hermanas, tenían un acuerdo en común para que, en caso de retrasos en sus respectivos barcos cargados con el combustible a refinar, las otras dispusieran de los colorantes correspondientes para las sustituciones. Así, los ingenuos y fieles consumidores, tendrían azul procedente del óvalo rojo o ésta, a su vez, pudiera haber sido producida en las tuberías y tanques de su amarilla competidora con el símbolo de la concha. Nos venden de todo y, lo peor, nosotros lo consumimos.
Regreso a la historia. En esta línea del combustible se produciría una de las batallas iniciales entre los intereses norteamericanos y el naciente gobierno cubano. Todo comenzó por el recorte de solicitudes de envíos de petróleo hacia Cuba promovido por estas compañías, unido a los trámites gubernamentales para adquirir petróleo producido en la entonces Unión Soviética y la negación de las “tres hermanas” a refinar ese combustible. Pudiera parecer sólo discrepancia económica o tecnológica, pero una sugerencia al respecto, efectuada por el entonces Secretario del Tesoro en reunión con representantes de los consorcios petroleros, inserta, como ha sido habitual, la componente política del problema, aunque es bueno aclarar, tal cual se ha recogido en alguna prensa de la época y posteriormente por historiadores que se refirieron al tema, que incluso en aquellos días de 1960, las citadas compañías no tenían una negativa fundamentalista a refinar el petróleo que le suministrara el estado cubano, sin tener en cuenta la procedencia del mismo.
De acuerdo con Batista Reyes, el gobierno cubano sólo esgrimió para esta orden de refinamiento de combustible, una norma conocida como Ley de Minerales Combustibles, firmada en mayo de 1938 que, explícitamente en su artículo décimo, se refería a la obligatoriedad de procesar petróleo suministrado por el Estado, cuando este lo considerase. Aquella Ley, hablaba no sólo de las refinerías existentes, sino de las que en un futuro se pudieran establecer.
Si nos ubicamos en esa década del treinta, no eran precisamente gobiernos progresistas o alejados de los intereses norteamericanos los que regían esta tierra nuestra. O sea, no fue una reglamentación del Gobierno Revolucionario, la que destapó la Caja de Pandora, sino sólo la revisión y aplicación de las normas existentes, las cuales nunca fueron cumplidas por los gobiernos genuflexos de la época, incluidos los que la habían aprobado. En el libro que nos sirve de referencia principal, se alude a un intercambio de notas, en 1957 con el embajador de Estados Unidos, (aquí también la política) donde se anulaban los riesgos por expropiación o confiscación de las propiedades norteamericanas en la Isla. O sea, conocían la ley, pero la dejaron dormir, para que todos se creyeran independientes y constitucionalistas.
Y sigue la historia. La terquedad de los propietarios y los hilos semiocultos que los movían, llevaron a que el Gobierno Cubano avisara a las compañías sobre la necesidad impostergable de refinar el petróleo que se le suministrara, dados los bajos inventarios existentes en los tanques. La persistencia de la negativa no dejó otra opción que la intervención de estas industrias. No debe olvidarse que esta palabra no significaba expropiación,  sino sólo la toma de riendas por el Estado para que se cumpliera con el objetivo de esas instalaciones. La expropiación propiamente dicha, se hizo imprescindible poco tiempo después, dado el abandono total de sus propietarios o, en otros casos, una abierta política de confrontación, llegando incluso al sabotaje hacia sus propias instalaciones.
Tampoco ese proceso final fue una invención del Gobierno Revolucionario. La Ley Fundamental de 1959, basaba su contenido en la Constitución de 1940, aquella por la que vinieron a “luchar” los mercenarios derrotados en Playa Girón, (no olvidar este dato a la hora de las reclamaciones: formados, pagados y soportados por el gobierno norteamericano). También en la de 1959, se otorgaba al Estado Cubano el derecho a EXPROPIAR[2] y a establecer el pago correspondiente.
Precisamente, con respecto a este tema del pago, la Ley 851, de 6 de julio de 1960[3], establecía la forma y modo de indemnizar el valor de las propiedades de personas naturales o jurídicas de otros países, que fueran objeto de nacionalización.
Una muestra de la referida arrogancia, fue la nota del embajador norteamericano, en la cual enunciaba la forma particular de SU gobierno para interpretar NUESTRA constitución. La respuesta del Canciller de la Dignidad, Raúl Roa, no se hizo esperar: “No es al gobierno de su excelencia, sino a los tribunales de justicia de Cuba a quienes incumbe la interpretación de las leyes cubanas. Cuba es un estado libre, independiente y soberano…”[4].
Los preceptos del derecho internacional fueron acatados por el Gobierno cubano para proceder al respecto de las expropiaciones. Como puede leerse en el sitio web CubaVSBloqueo[5], del Ministerio de Relaciones Exteriores… “La nacionalización… generó negociaciones con los propietarios extranjeros de bienes nacionalizados, que culminaron con… Acuerdos Globales de Compensación (Lump Sum Agreements), práctica internacional bien consolidada para el momento. Los Estados de la nacionalidad de los extranjeros, (españoles, franceses, suizos, británicos, canadienses y otros), asumieron la representación de sus nacionales y aceptaron como indemnización una cantidad general no discriminada en función de los bienes particulares objeto de la expropiación, pagadera además en los términos convenidos en el curso de una negociación donde se conciliaron los intereses de los propietarios de los bienes nacionalizados y los intereses del Estado cubano”. Sólo en el caso de las propiedades de los ciudadanos norteamericanos fue imposible concluir este proceso.
Así que ahora cuando, según las palabras del Secretario de Estado, dejamos de ser enemigos y pasamos a la categoría de convivientes de este espacio geográfico y dejamos de ser “régimen de Castro” para, también de acuerdo con los nuevos discursos, convertirnos en “Gobierno Cubano”, vale la pena retomar la historia. No sólo la que nos cuentan hoy en día las transnacionales de la noticia, envueltas en el mejor papel de regalo existente y listas para servir y consumir, sin muchos análisis, pues este ejercicio, DICEN, no está de moda.
Traigo del recuerdo la serie televisiva mexicana El Carruaje[6], presentada en Cuba hace tres o cuatro décadas. Específicamente, aquel capítulo que trataba sobre el final de Emperador Maximiliano. La alta burguesía mexicana pide audiencia al presidente Juárez, solicitándole la necesaria suspensión, al decir de los reclamantes, de la muerte del invasor. ¿Cómo era posible –le cuestionaron al Benemérito de las Américas— que se fuera a fusilar en México a un Emperador? Luego de ratificar la sentencia y de que los reclamantes se retiraran, estas las palabras de Juárez a su más cercano colaborador:
-Escuchó, amigo. Todavía hoy, los indios americanos nos dejamos deslumbrar por los espejitos y por la fantasía de quienes desean someternos.
Siempre hay que volver al estudio de la historia pues, como muchas veces se repite, ese mirar hacia atrás podrá ayudarnos en la fijación del rumbo que ya tenemos encima para encaminarnos al futuro.
[1] Batista Reyes Alberto. Infidelidades de tres hermanas. La Habana, Letras Cubanas, 1986
[2] Ley Fundamental de 1959. Fue promulgada el 7 de febrero de 1959 por el gobierno provisional presidido por el Doctor Manuel Urrutia Lleó tras el triunfo de la Revolución Cubana. La Ley se basaba, en esencia, en la Constitución de 1940, la cual había sido derogada por la dictadura de Fulgencio Batista, pero establecía determinados cambios adecuados al momento histórico que vivía la nación. Fuente: http://www.ecured.cu/index.php/Ley_Fundamental_de_1959.
[3] López Benítez, René. Confiscaciones y nacionalizaciones, conflicto histórico Cuba-Estados Unidos. Fuente: https://referenciajuridica.wordpress.com/2012/01/19/confiscaciones-y-nacionalizaciones-conflicto-historico-cuba-estados-unidos/
[4] Cuba rechaza protesta de Estados Unidos por intervención de refinerías Texaco y ESSO. Fuente: http://www.radiosantacruz.icrt.cu/efemerides/ver/1960-cuba-rechaza-protesta-de-estados-unidos-por-intervencion-de-refinerias-texaco-y-esso.
[5] El proceso de expropiación e indemnizaciones en Cuba. Fuente: http://www.cubavsbloqueo.cu/es/el-proceso-de-expropiacion-e-indemnizaciones-en-cuba.
[6] El carruaje fue una telenovela mexicana histórica producida por Miguel Alemán Velasco para Televisa en 1972. La telenovela recrea el tenso ambiente político que se vive en el México de 1867. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/El_carruaje.