martes, 29 de septiembre de 2015

Venezuela ante la razón cínica

Por André Abeledo Fernández*
Los millones invertidos por los poderes facticos y las oligarquías para confundir a la opinión pública mundial han hecho su trabajo, las horas de desinformación en los medios de comunicación de masas han surtido efecto, la mentira repetida una y mil veces se ha vuelto a convertir en verdad para millones de personas, los desinformados y engañados del mundo creen que Venezuela es hoy una dictadura, y sus presidentes, el tristemente fallecido Hugo Chavez primero y Nicolás Maduro, ahora, son terribles dictadores.
Esta estrategia de “satanizar” al enemigo no es nueva, la mentira es un arma muy eficaz y la verdad una victima del sistema capitalista, se utilizó contra Cuba, contra la URSS, se utilizó como coartada para invadir países, masacrar pueblos, y destruir naciones en todo el mundo.
El propio ex presidente de EE.UU, Jimmy Carter, ha reconocido que el sistema electoral de Venezuela es el mejor del mundo, y que las elecciones han sido ganadas limpiamente, pero todos los días se sigue acusando a Venezuela de ser una cruel dictadura.
Hasta los “progres” del mundo se han sumado a las críticas y hoy reniegan de la revolución Bolivariana con la esperanza de conseguir un puñado de votos.
Venezuela es esa extraña “dictadura” donde los “dictadores” se presentan a las elecciones y las ganan por mayoría, esa dictadura sin fosas comunes ni desaparecidos.
Venezuela es esa dictadura que invierte en educación y cultura, que ha acabado con el analfabetismo, que ha reducido drásticamente la pobreza y acabado con la miseria, esa dictadura donde se mejora y universaliza la sanidad pública y gratuita, Venezuela es esa dictadura donde se le da vivienda a quien no la tiene y las huelgas las hace la patronal, esa dictadura solidaria e internacionalista que colabora con sus vecinos.
¿Qué pasa en Venezuela?, o mejor dicho ¿por qué atacan a Venezuela?, porque Venezuela es hoy ejemplo como Cuba de que otro mundo es posible, porque Venezuela pretende ser soberana y decidir sobre sus asuntos sin injerencias extranjeras, porque Venezuela se declara socialista y anti capitalista, porque Venezuela ha comenzado un camino que asusta al capitalismo, un camino peligroso para ellos, un camino que pueden seguir otros.
En un mundo donde regímenes como el Estado Islámico vende niñas en mercados de esclavas, o entierra vivos a quienes se oponen, donde Arabia Saudí lapida mujeres, ahorca en plazas publicas a homosexuales, donde Israel realiza un genocidio contra el pueblo palestino, donde gobierna el capitalismo salvaje y la barbarie, nos dicen que el problema es Venezuela.

*Concejal de Esquerda Unida en el ayuntamiento de Narón, coordinador local de EU en Narón, y sindicalista.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Raúl en la ONU: Cuba cumplió objetivos del milenio a pesar del bloqueo de EEUU

Discurso del Presidente de Cuba, Raúl Castro, la mañana de este sábado 26 de septiembre de  2015 en la cumbre de la ONU sobre los objetivos de desarrollo sostenible 2015-2030.


Estimados jefes y jefas de Estado y de Gobierno:
Distinguidos jefes y jefas de delegaciones:
Señor Secretario General de las Naciones Unidas:
Señor Presidente:
La inestabilidad en numerosas regiones tiene sus raíces en la situación de subdesarrollo en que viven dos tercios de la población mundial.
Los avances, quince años después de adoptados los Objetivos de Desarrollo del Milenio, son insuficientes y desigualmente distribuidos. Persisten, e incluso se agravan en muchos casos, niveles inaceptables de pobreza y desigualdad social, incluso en las propias naciones industrializadas. La brecha entre el Norte y el Sur y la polarización de la riqueza se incrementan.
Constatamos que estamos aún muy lejos de contar con una verdadera asociación mundial para el desarrollo.
No menos de 2 mil 700 millones de personas en el mundo viven en la pobreza. La tasa global de mortalidad infantil en menores de cinco años, sigue siendo varias veces la de los países desarrollados. La mortalidad materna en las regiones en desarrollo es 14 veces más alta que en aquellos.
En medio de la actual crisis económica y financiera, los acaudalados y las compañías transnacionales se hacen cada vez más ricos, y aumentan dramáticamente los pobres, los desempleados y las personas sin casa debido a crueles políticas llamadas “de austeridad”. Oleadas de inmigrantes desesperados arriban a Europa huyendo de la miseria y de los conflictos que otros desataron.
Los medios para implementar la Agenda, sin compromisos medibles ni calendarios, no son proporcionales al alcance de sus 17 objetivos de desarrollo sostenible.
Si queremos un mundo habitable, de paz y concordia entre las naciones, de democracia, justicia social, dignidad y respeto a los derechos humanos de todos, tendríamos que adoptar cuanto antes compromisos tangibles en materia de ayuda al desarrollo y solucionar el problema de la deuda ya pagada varias veces. Habría que construir otra arquitectura financiera internacional, eliminar el monopolio tecnológico y del conocimiento, y cambiar el orden económico internacional vigente.
Los países industrializados debieran aceptar su deuda histórica y ejercer el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”. No puede esgrimirse como pretexto la falta de recursos cuando se invierten 1,7 millones de millones de dólares anuales en gastos militares, sin cuya reducción no serán posibles el desarrollo ni una paz estable y duradera.
Sr. Presidente:
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos, la apertura de embajadas y los cambios que el presidente Barack Obama ha declarado en la política hacia nuestro país constituyen un importante avance, que ha concitado el más amplio apoyo de la comunidad internacional.
Sin embargo, persiste el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, por más de medio siglo, el cual causa daños y privaciones al pueblo cubano, es el principal obstáculo para el desarrollo económico de nuestro país, afecta a otras naciones por su alcance extraterritorial y continúa perjudicando los intereses de los ciudadanos y las compañías estadounidenses. Esta política es rechazada por 188 Estados miembros de las Naciones Unidas que demandan ponerle fin.
Pese a todo, Cuba cumplió los Objetivos de Desarrollo del Milenio y brindó su cooperación a otros países en desarrollo en varios sectores, lo que continuaremos haciendo en la medida de nuestras modestas posibilidades.
No renunciaremos jamás a la dignidad, la solidaridad humana y a la justicia social, que son convicciones profundas de nuestra sociedad socialista. (Granma)

viernes, 25 de septiembre de 2015

Salarios y Estado de bienestar

*Manuel Lago.- Los salarios bajos, además de repercutir en el equilibrio de las cuentas del sistema público de pensiones, ponen en cuestión la sostenibilidad del Estado de bienestar, que ya era débil en España antes de la crisis y ahora queda tocado tras seis años de recortes. La devaluación salarial reduce las cotizaciones a la Seguridad Social y también tiene efectos directos en la recaudación fiscal, en los impuestos con los que se financia el gasto público. Los ingresos fiscales, expresados como porcentaje del PIB, están en España 8 puntos por debajo de la media de la Unión Europea. Este déficit de ingresos, en el que influyen muchos factores, se ve agravado por la reducción de los salarios.
Veámoslo con cifras reales. Una persona que trabaje como asalariada y tenga unos ingresos de 2.500 euros netos al mes, tributará de entrada unos 12.000 euros por IRPF (por cierto que, si los ingresa como rentas de capital -dividendos o intereses, por ejemplo- y no como rentas del trabajo, pagaría varios miles de euros menos). Pero además, si esta persona destina el total de sus ingresos a gasto, acaba pagando otros 5.500 euros anuales por IVA y los denominados impuestos especiales sobre el consumo de hidrocarburos, tabaco o alcohol. En total, en un año paga 17.500 euros por los impuestos que gravan la renta y el consumo. Es una cifra, sin duda, considerable pero, con lo que tributan tan solo dos de estos asalariados es casi suficiente para pagar el coste de un empleado público de la sanidad, de la enseñanza o de la justicia.
Sin embargo, la situación cambia de forma radical si hacemos las cuentas con una persona que cobre el salario mínimo. En este caso, al estar por debajo de 12.000 euros brutos anuales, no tributa por IRPF, de modo que su contribución a las cuentas públicas es exclusivamente por IVA y especiales: unos 1.200 euros al año. Por lo tanto, con este nivel salarial, harían falta más de 30 personas para cubrir el coste medio de un empleado público.
Pero el salario mínimo ya no es el listón más bajo de ingresos, porque la precarización del mercado de trabajo está cediendo terreno al empleo a tiempo parcial. Un asalariado que cobre 400 euros al mes aporta a las arcas públicas apenas 600 euros anuales, de forma que hacen falta más de 50 personas para financiar el coste de una profesora o un enfermero.
La evolución de los salarios va a ser determinante para el futuro de nuestro modelo social. Si los salarios tienden hacia niveles altos, podremos sostener un Estado de bienestar más o menos aceptable. Por el contrario, si la tendencia general es a bajarlos, la calidad de los servicios públicos y de las prestaciones también será cada vez más baja.
Dicho de otra forma, el reparto primario de la renta entre salarios y beneficios empresariales también determina la capacidad del Estado para hacer políticas que compensen las diferencias sociales. Por eso los que defienden la devaluación salarial son los mismos que quieren un Estado cada vez más pequeño.

*Manuel Lago.- Economista especializado en mercado de trabajo, economía pública y política industrial, trabaja en el gabinete confederal de CC.OO. y es profesor asociado de Estructura Económica y Social de Galicia en la Escuela de Relaciones Laborales de la UDc. Es miembro del Foro Económico de Galicia y del Consello Económico y Social. Participó en varios libros colectivos sobre la economía de Galicia y es colaborador de V Televisión y La Voz de Galicia, donde escribe una columna semanal desde el año 2009.
  

martes, 22 de septiembre de 2015

Cuba-EEUU: Hablemos de indultos y presos políticos.

Por José Manzaneda.-  Medios de todo el mundo publicaban la noticia: el Gobierno de Cuba ha decidido poner en libertad a 3.522 personas presas, como gesto humanitario ante la visita del Papa Francisco a la Isla (1).
El Papa –recordemos- visitará también EEUU en esta gira. Y hace unos días, en Washington, más de 60 organizaciones sociales, encabezadas por Pastores por la Paz, pedían al Presidente Obama que siguiera el ejemplo de Cuba en la liberación de presos (2). A este reclamo, como era de esperar, no han dedicado una línea los grandes medios internacionales.
Haciendo una regla de tres, si la población carcelaria de Cuba es de 57.000 (3) personas, y la de EEUU de 2,3 millones (4) –la mayor del mundo- la Casa Blanca debería liberar a 141.000 personas encarceladas para alcanzar la magnitud de la medida tomada en La Habana.
Pero el mensaje de los medios no ha sido en sí el indulto humanitario en la Isla, sino el hecho de que entre las personas amnistiadas no figuran los supuestos “presos políticos” (5).
Ante los micrófonos de agencias y televisiones de todo el mundo el “disidente” Elizardo Sánchez Santacruz reclamaba la libertad de 60 personas presas en Cuba por “razones políticas o por procesos políticamente condicionados”.
El mensaje a la opinión pública internacional, una vez más, es que en la Isla, a pesar de las excarcelaciones de 2010, aún existen 60 “presos políticos” (6). Y que –por consiguiente- la Unión Europea y EEUU deben seguir presionando políticamente a La Habana (7).
Pero ¿qué tipo de “presos políticos” contiene dicha lista? En ella se incluyen, por ejemplo: a los mercenarios salvadoreños que en 1997 pusieron bombas en hoteles de La Habana y asesinaron a un turista; a una persona que mató a cuatro vigilantes para robar un yate y emigrar a EEUU; a cuatro exmilitares que, en 2007, ejecutaron a dos rehenes en el intento de secuestro de un avión; y a decenas de integrantes de comandos de ultraderecha que, procedentes de Miami, cometieron numerosos atentados en la Isla (8).
¿Por qué los medios no hablan de esto? ¿Por qué no nos dicen que estas personas cumplen pena por acciones violentas, algunos con gravísimos delitos de sangre?
Si aceptamos como “preso político” la definición de Amnistía Internacional, que afirma que es “todo preso cuya causa contenga un elemento político significativo”, podríamos encuadrar a algunas de estas personas en dicha categoría (9). Pero, según el mismo razonamiento, ¿por qué dichos medios se niegan a denominar “presos políticos” a los más de 500 miembros de organizaciones armadas en las cárceles españolas? (10)
¿Y por qué esos medios rechazan la consideración de “presos políticos” –o, en este caso, “de conciencia”- a las decenas de independentistas vascos que están en prisión por militar en partidos ilegalizados, y no por acciones de  violencia? (11) Es el caso del dirigente Arnaldo Otegi, cuyo reclamo de libertad por parte de tres expresidentes latinoamericanos y tres Premios Nobel de la Paz ha sido silenciado absolutamente en dichos medios (12) (13).
Pero volvamos a la gira del Papa Francisco y a su segunda escala: EEUU. Leemos que el Estado de Arkansas –uno de los 31 estados con pena de muerte y que no la aplicaba desde hace 10 años- ejecutará a cinco presos en las próximas semanas (14) (15). En contraste, Cuba, aunque aún la mantiene en su Código Penal, mantiene una moratoria desde hace 12 años (16).
Pero esto… tampoco será tema de análisis en los grandes medios internacionales.



Felipe González, Leopoldo López y Augusto Pinochet.

Alfredo Serrano Mancilla.- Doctor en Economía, director de CELAG, @alfreserramanci
No sé cuánto sabrá el Señor González sobre gas natural. Seguramente muchísimo más de lo que sabe sobre las dictaduras en América Latina. Lo que sorprende y contrasta es que Felipe González siempre presume de conocer lo que es vivir en una dictadura (la española de Franco). Qué lástima que esa experiencia sea olvidada o infravalorada únicamente por el afán de defender al Señor Leopoldo López a cualquier precio.
Hace pocos días, en conferencia conjunta de prensa con la esposa del Señor López, tuvo la astuta idea de comparar a Venezuela con lo que fue el régimen dictatorial de Augusto Pinochet en Chile. No sé si el señor González lo piensa así realmente o es que ha querido llamar la atención de la prensa internacional sobre el caso Leopoldo López luego de que su sentencia haya pasado más inadvertida de lo que hubiera deseado. El expresidente González en ese arte es un verdadero maestro: siempre ha sabido manejar mejor que nadie la agenda mediática-política según su interés.
Es legítimo defender lo que uno cree. Resulta un ejercicio coherente defender mediática y políticamente a aquel dirigente con quien usted se identifica y apoya a pesar de haber sido encontrado culpable de instigación pública, daños a la propiedad pública y asociación para delinquir durante los sucesos que acabaron con la muerte de 43 venezolanos en 2014. El Señor López tiene desde hace años un currículo delictivo que no es, ni mucho menos, para pasarlo por alto: a) fue condenado por haber participado en la persecución y detención ilegal del entonces ministro de Interior y Justicia en el golpe de Estado contra Chávez en 2002 (el propio Chávez lo amnistió posteriormente); b) en 2008, López fue inhabilitado políticamente por la Contraloría General, por un caso de conflictos de intereses de 1999 por su responsabilidad en PDVSA; c) en 2011, la Contraloría lo inhabilitó nuevamente por el desvío de recursos públicos cuando era alcalde de Chacao (2000-2008).
A pesar de todo ello, Felipe González tiene derecho a apoyar al señor López y también a discrepar de la Justicia, tanto de su país como de la de un país ajeno. También tiene todo el derecho del mundo a que no le guste la Revolución Bolivariana, ni Hugo Chávez ni Nicolás Maduro. Tiene derecho a ser íntimo amigo del magnate venezolano Gustavo Cisneros, empresario al que el Estado español durante su Gobierno le vendió Galerías Preciados tras la expropiación de Rumasa por un precio regalado. Puede que haya tenido derecho incluso a usar un avión de la Fuerza Aérea colombiana hace unos meses cuando quiso salir de Venezuela puesto que posee la nacionalidad de dicho país. Todo el derecho del mundo a hacer ruido y patalear por la sentencia de la Justicia venezolana, aunque ni Unasur ni ningún presidente actual latinoamericano (ni siquiera su amigo Santos) se hayan manifestado al respecto.
Sin embargo, todos estos derechos deberían venir acompañados al menos de la obligación de ser más preciso y honesto a la hora de diferenciar entre democracia venezolana y dictadura pinochetista. Ningún organismo público internacional habla de dictadura para referirse a Venezuela (sí lo hacen algunas ONGs privadas, cada una de las cuales responde a los intereses de los financistas respectivos); ningún organismo internacional ha puesto en entredicho ninguna de las elecciones venezolanas celebradas a lo largo de los últimos 17 años (un total de 19, incluyendo revocatorio, reformas constitucionales, elección presidencial por fallecimiento del presidente Chávez); tampoco ha habido tribunal internacional que haya emitido sentencia alguna en contra de Venezuela por violación de derechos humanos, y mucho menos, por delitos de lesa humanidad. Sabrá seguramente el señor González, o debería saber, que, de continuar con vida, el dictador Augusto Pinochet habría sido condenado por primera vez en agosto de este año en una causa por delitos de lesa humanidad, pero el juez dictó sobreseimiento definitivo por fallecimiento. Pinochet fue implicado en delitos de genocidio, terrorismo internacional, torturas y desaparición de personas. El último informe de la Comisión Valech, tras 18 meses de trabajo y 32.000 denuncias, reconoce un total de 40.018 víctimas de la dictadura. Quiero pensar que cuando el Señor González afirma que “Pinochet respetaba mucho más los derechos humanos que Maduro”, tendrá alguna prueba para demostrarlo más allá de su verborragia seductora.
Es comprensible que el Felipe González quiera derrocar al Gobierno del presidente Maduro, apostando por el señor López, pero sería más correcto que lo intentara por la vía democrática, por la vía de las urnas. De todas formas, merece la pena recordar que el mismísimo señor López renunció a competir en el interior de las filas opositoras de cara a las elecciones del año 2012. Dentro de la MUD (Mesa de Unidad Democrática), era el peor posicionado en las encuestas con apenas el 10% de su propio electorado, lo cual le hizo retirar su candidatura a favor de Henrique Capriles. Leopoldo López nunca fue el elegido en el seno de la oposición. Siempre fue marginado por los dos grandes partidos que conforman la mesa opositora, tanto por copeyanos como adecos. Ni siquiera Capriles acató la tesis política “La Salida” (cambio ya, la calle vence) impulsada por el señor López fundamentado en el documento Acuerdo Nacional para la Transición difundido el 11 de febrero de 2014 convocando a desconocer al Gobierno legalmente constituido en Venezuela. Capriles cree que en Venezuela sólo se puede llegar a ser presidente cuando realmente se cuenta con el respaldo de una mayoría social que hasta el momento prefiere el chavismo como propuesta política.
Aún así, el señor González tiene todo el derecho del mundo de identificar en el señor López al candidato ideal para competir en Venezuela. Seguramente, encuentra en López el tono más duro y crítico contra el presidente Maduro que la prensa hegemónica internacional aplaude. Sin embargo, el estratega González parece haber perdido el buen olfato que le caracterizó en la década de los ochenta para ganar elecciones en España. Lo primero es que debe darse cuenta de que las elecciones de Venezuela no se celebran ni en España ni en los titulares de prensa de muchos medios dominantes a nivel global. Los que votan son venezolanos que mayoritariamente viven en Venezuela. Si lo que ambiciona el señor González es realmente que caiga la Revolución Bolivariana, entonces debería medir mejor el efecto político de sus declaraciones y su comportamiento hacia dentro del territorio venezolano.
Esto es algo que se olvida muchas veces debido a la fuerte dosis colonizadora que caracteriza a estos líderes globalizados. Una cosa es ganar la batalla afuera, donde siempre ganan, y otra bien diferente es ganar adentro en países que transitan por un cambio de época sustentado en la recuperación de su soberanía. Si Felipe González continúa por esta senda, de defender a Leopoldo López hablando de Augusto Pinochet, entonces, le hace un flaco favor a la oposición venezolana porque esto es como tirar piedras contra su propio tejado. En la confrontación política, el chavismo se mueve como pez en el agua. Ha surgido de esa raíz, de la disputa, de la lucha contra los intereses transnacionales. El señor González le sirve en bandeja al Gobierno legítimo de Nicolás Maduro la posibilidad de que vuelva a identificar al enemigo externo como el gran peligro para la democracia venezolana. La pregunta es si Felipe González es consciente de que el pueblo venezolano mayoritariamente cree que si alguien se parece de verdad a Augusto Pinochet, el elegido sería Leopoldo López por sus intentos constantes de derrocar a una democracia por la vía golpista.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Educación contra lgtbfobia


Beatriz Gimeno
Es una obligación de la escuela democrática ayudar a equiparar la diferencia de poder entre los chicos y chicas que ostentan la hegemonía social y cultural y aquellos que están en los márgenes

*Beatriz Gimeno.- España es, según la mayoría de los estudios, el país menos homófobo del mundo. Eso dicen las cifras, pero lo dice también el sentido común y la percepción propia cuando se sale fuera. Por razones largas de explicar y que no caben aquí, España se ha convertido en unos pocos años en un lugar en el que las personas lgtb pueden vivir razonablemente seguras y con posibilidad de desarrollar vidas plenas. Por supuesto que la lgtbfobia existe, y es mucho mayor incluso de lo que parece. Y hay, además, momentos de la vida en los que esta lgtbfobia es mayor y más peligrosa, como en la adolescencia cuando las identidades relacionadas con el género están en formación, son más débiles y para asegurarse se aferran a estereotipos hegemónicos socialmente. Los adolescentes más inseguros o más dependientes de la aprobación ajena (casi todos en esta edad) buscan refugio y fortalecer sus frágiles identidades entre los pares, con sus iguales; y lo hacen, por lo general, mediante representaciones más o menos ritualizadas de los roles sexuales, de la masculinidad extrema, en este caso. La masculindad extrema se basa, entre otras cosas, en la exclusión radical de la homosexualidad. En la adolescencia, muchos adolescentes inseguros, obligados por la presión social a realizar constantes afirmaciones de su masculinidad heterosexual, pueden llegar incluso, si dicha presión no se rebaja, a agredir, a burlarse de, a reírse de la expresión de otras identidades sexuales. El chico o la chica que sea lesbiana, gay, bi o trans, no tendrá espacio social para fortalecerse, sino que, al contrario, se esconderá, sufrirá, buscará más bien hacerse invisible, mimetizarse en esa supuesta normalidad que le excluye. Y si no lo hace bastante bien es muy posible que sufra acoso, que sea agredido verbal o físicamente. Durante la adolescencia, los chicos y las chicas que por la razón que sea sientan que no forman parte de la mayoría son especialmente frágiles y van a necesitar ayuda de los profesores/as y de las instituciones educativas. Constituye una obligación de la escuela democrática ayudar a equiparar la diferencia de poder entre los chicos y chicas que ostentan la hegemonía social y cultural y aquellos que están en los márgenes. Es una obligación escolar que hay que cumplir en nombre de la construcción de una ciudadanía respetuosa con los otros y las otras, democrática, abierta e inclusiva.
Las agresiones por lgtbfobia están creciendo en Madrid. Los agresores son chicos jóvenes (menores de 20 años la mayoría) que han nacido cuando la igualdad legal era un hecho –o estaba a punto de serlo– en este país. Durante muchos años, los años de la lucha por la igualdad, los años en los que las reivindicaciones lgtb entraban en los informativos, los años en los que el gobierno y las instituciones se mostraban muy favorables a apoyar esa igualdad, las agresiones eran muy escasas. El efecto del cambio de ambiente político ha sido demoledor en este sentido. Los nuevos gobernantes no apoyan los derechos lgtb y eso se nota en la calle. Las instituciones educan, naturalmente; y su acción tiene un efecto performativo sobre toda la sociedad. Si quien gobierna no cree en la igualdad, aquellos que tampoco creen en ella, los que tienen dudas, en lugar de ocultarse por sentirse en minoría, se sienten más fuertes y legitimados en su rechazo. Un rechazo que, en el peor de los casos, puede llegar a la agresión.
El Partido Popular hizo de la desaparición de Educación para la Ciudadanía uno de sus objetivos cuando estaba en la oposición. Una asignatura que educaba en valores de convivencia, democráticos, de ciudadanía y que, además, se imparte en la mayoría de los países europeos. Estar en contra de esta asignatura demuestra dónde se sitúa la derecha española: allí donde se considera que los derechos humanos son discutibles. Soy de la opinión de que los valores no se pueden enseñar en una asignatura, sino que es necesario trasversalizarlos en todos los planes de estudio. Hay otras propuestas más interesantes, como los planes de convivencia, pero en todo caso, es importante otorgar legitimidades en un sentido u otro. Se trata de demostrar dónde se sitúan las instituciones democráticas respecto a estas cuestiones. Y queda claro que cuando gobierna el PP, las instituciones, los gobiernos, se sitúan del lado de la lgtbfobia o, como mucho, no están interesados en combatir este tipo de violencia, que puede que no apoyen explícitamente, pero que deben pensar quizá como inevitable en el mundo heterosexuadamente normado que imaginan. Las disidencias, piensan ellos, que paguen su precio.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, no es una persona lgtbfóbica, sé que no lo es. La duda que me queda es si consentirá que su gobierno y sus políticas lo sean. Me temo que sí, que su enfrentamiento con los sectores más reaccionarios de su propio partido no va a ir tan lejos como para hacer lo que están haciendo otras muchas autonomías no gobernadas por el Partido Popular, introducir asignaturas de enseñanza en valores de convivencia y apoyar la formación en diversidad afectivo sexual. El jueves 17, como diputada autonómica me he estrenado preguntándole al gobierno de Cifuentes qué piensa hacer en el terreno de la educación para combatir las agresiones por lgtbfobia, y le voy a recordar que la sanción no es bastante, que es necesario sancionar a los agresores y atender a las víctimas, pero que siempre hay que educar. Que eso es lo que hacen las naciones democráticas cuando tienen un problema de este tipo: educar. Más y mejor educación en derechos, en ciudadanía, en democracia, en igualdad, en inclusión; esa es la respuesta. Para los futuros agresores, por supuesto, pero también para los propios alumnos y alumnas lgtb que siguen viviendo en un oscuro armario.

Beatriz Gimeno.-Activista social, Diputada de PODEMOS en la Asamblea de Madrid, feminista, por la diversidad sexual y por los derechos de las personas con discapacidad. Ha publicado dos libros de relatos, dos novelas, tres ensayos y dos poemarios. Escribe habitualmente en elplural.com, elciudadano.cl, pikaramagazine.com o eldiario.es, así como en otros periódicos y revistas.

 Fuente: eldiario.es