viernes, 2 de octubre de 2015

El último fraude de este Gobierno

Fernando Salgado.- Los Presupuestos del Estado para el 2016, que estos días deambulan con más pena que gloria por el Senado, serán la última ley de este Gobierno. Inmediatamente después de su aprobación, Mariano Rajoy disolverá las Cortes y convocará elecciones. Y el último fraude de su mandato, unas cuentas públicas más falsas que los motores ecológicos de Volkswagen, quedará esculpido con letra oficial en el BOE. Tal vez como ejemplo de escarnio y malfacer para los hacendistas del futuro.
A quien le parezca excesivamente dura esta descalificación, le ruego que examine el informe presentado el martes por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef). En él se concluye que el déficit de la Seguridad Social será en el 2016 más de cinco veces -¡cinco veces!- superior al que prevé el Gobierno en su proyecto presupuestario. Donde Montoro y sus allegados solo aprecian una grieta en el sistema inferior a 3.400 millones de euros (el 0,3 % del PIB estimado para el 2016), existe en realidad un socavón superior a 18.000 millones (1,6 % del PIB). Una desviación de casi 15.000 millones de euros, solo eludible mediante un milagro similar al de los panes y los peces. Para que se produzca el prodigio, las cuotas y demás ingresos de la Seguridad Social tienen que superar a los de este año en más de un 15 %. Ahí es nada.
Efectuar una previsión de ingresos no es tarea fácil ni sencilla. Los Gobiernos suelen equivocarse: muchas veces presupuestan más de lo que finalmente recaudan y algunas veces -pocas- acaban ingresando más de lo que estimaban. Pero en este caso no se trata de cálculos erróneos, sino de engaño burdo y manifiesto. Y no solo en las cuentas de la Seguridad Social, aunque este sea el caso de fraude más evidente.
El Gobierno hace trampas y miente a sabiendas. De no ser así, aún estaría a tiempo de rectificar en la dirección marcada por la Airef, ya que el tren de los Presupuestos todavía está en marcha. Una simple enmienda permitiría colocar los ingresos de la Seguridad Social en niveles realistas. Lo que obligaría, paralelamente -¡oh, mundo cruel!-, a recortar el gasto público en casi 15.000 millones. Y ahí duele: ¿con qué cara nos presentaríamos después a las elecciones?
Porque de eso se trata: de maquillar las cuentas que anuncian la recuperación económica y sepultan la austeridad. Cada euro que el Gobierno se saca de la manga, como la paloma de la chistera del mago, ofrece un doble mensaje. Uno, la mejora de la actividad permitirá recaudar más sin subir los impuestos o incluso rebajándolos. Y dos, cada euro que inyectamos artificialmente al presupuesto supone una autorización para gastarlo. Más ingresos, menos impuestos y más gasto público: el triángulo virtuoso de un Presupuesto-programa electoral.
Vendrá después la cruda realidad a recordarnos que, cuando se gasta lo que no se tiene, se incurre en déficit y se acumula deuda. Pero para entonces ya habrá otras gentes al timón, las cuales siempre podrán esgrimir aquello de la «herencia recibida».

Fuente: La Voz de Galicia 2 octubre 2015

2 comentarios:

  1. Y SI ESTO LO DICE LA VOZ DE GALICIA,UNO DE LOS PERIODICOS MAS REACCIONARIOS DE EUROPA,¿COMO SERÁ LA REALIDAD?

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  2. Y SI ESTO LO DICE LA VOZ DE GALICIA,UNO DE LOS PERIODICOS MAS REACCIONARIOS DE EUROPA,¿COMO SERÁ LA REALIDAD?

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